MERCOSUR ante el fracaso de la ronda de Doha

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Cada cinco años, los líderes políticos del mundo desarrollado se reúnen en la Cumbre del Sur (G-77 y China). Cada tres años lo hace el Movimiento de Países No Alineados. En tanto los primeros analizan un temario dedicado a cuestiones económicas y sociales, los segundos analizan asuntos políticos y de seguridad. La Cumbre del Sur, adoptó dos importantes documentos: la Declaración de Doha de índole política y el Plan de acción de Doha orientado a la estrategia a desarrollar, que asegure espacio político para los países en vías de desarrollo.

La Cumbre de Doha, a pesar de su fracaso, fue un instrumento para el intercambio de opiniones y experiencias, con el propósito de encontrar coincidencias a volcar en la reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas a realizarse el próximo mes de setiembre.

Los documentos citados, aprobados en la reunión celebrada en Doha (Qatar) en julio de 2005, destacan el concepto de “espacio político nacional” que los países en vías de desarrollo deben tener y, que sin embargo se ha ido debilitando por las normas determinadas por el OMC y las condiciones impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en el otorgamiento de préstamos, así como por acuerdos comerciales bilaterales.

El Plan de Acción de Doha establece claras pautas para su seguimiento, similares a los adoptados en la Primera Cumbre del Sur celebrada en el 2000 en La Habana. El citado Plan plantea posiciones que los “países del Sur “deberían adoptar en la OMC en diversos items: comercio, propiedad intelectual, finanzas, productos básicos, medicamentos y, en el tema relaciones Norte-Sur, establecer medidas con el fin de lograr un alivio de la deuda externa, simultáneamente con una ayuda al desarrollo y transferencia en el campo de la tecnología. Como corolario final, los líderes del G-77 se comprometieron a convocar un Foro Cultural como medio para fortalecer la cooperación Sur-Sur.

MERCOSUR y la Ronda de Doha

El motivo de fondo que llevó a realizar la Ronda de Doha, pareció estar vinculado directamente a los requerimientos funcionales del sistema económico internacional, particularmente a la segmentación de los mercados –altamente disfuncional- por lo cual se consideró analizar el efecto de supresión de medidas que promovieron tal segmentación.

Hay que tener en cuenta que los Países Miembros del MERCOSUR, independientemente de la vigencia de un arancel externo común (AEC), cada uno, individualmente, ha ido consolidando por separado sus propios aranceles en la Organización Mundial de Comercio (OMC), conjuntamente con las respectivas excepciones y la utilización de subvenciones “prohibidas”.

En un exhaustivo análisis realizado por el profesor e investigador argentino Marcelo Halperin, que titulara “MERCOSUR y la rebelión de los hechos: la ronda de Doha: nueva fuente de amenazas y oportunidades ” , respecto al tema “subvenciones prohibidas” considera que, “si bien la dificultad para armonizar los incentivos en el MERCOSUR no tiene visos de ser superada -pues difícilmente unos Estados Partes estarán en disposición y capacidad para financiar el desarrollo de los demás- en cambio es posible y justificada la expectativa de alinear sus estrategias en el ámbito multilateral”.

Es del caso considerar que lo expresado por Halperin, obligaría a los socios “mayores” a revisar sus políticas actuales en la materia. “A Brasil renunciar a la modalidad de dictar y gestionar medidas y prácticas de fomento criticadas por sus socios mercosurianos ante la falta de transparencia y, a Argentina, romper la tradición de asociar sus políticas de promoción económica, escasamente articulada con los supuestos objetivos del desarrollo nacional”.

Es muy cierto que los países del MERCOSUR, particularmente los de bajo perfil económico como lo son Paraguay y Uruguay, necesitan cooperación y permisividad internacional para alcanzar positivas mejoras en la investigación tecnológica en varios niveles, con el fin de sortear las exigencias que la globalización exige en relación a la calidad y seguridad en el escenario de la competitividad.

Respecto a los desafíos multilaterales que afronta la región, considero que Halperin, acertadamente, introduce dos interrogantes oportunas: “¿Están los países del MERCOSUR decididos a concertar preferencias sub-regionales significativas y hacerlas valer como tales ante la comunidad económica internacional? – ¿Están los países del MERCOSUR decididos a concertar una estrategia común y así obtener en la OMC el reconocimiento de su derecho a promover las inversiones y la producción industrial con el fin de agregar valor a sus exportaciones al resto del mundo?

El fracaso del G-4 en Postdam

El G-4, integrado por Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil e India, se reunieron en la ciudad alemana de Postdam con el propósito de destrabar las negociaciones en la denominada Ronda de Doha de la OMC , que comenzó en 2001 y debería haber culminado , conforme a lo planificado, en 2004. La urgencia del encuentro se debió a que a partir del 1º del presente mes de julio, expiraba la Autoridad de Promoción Comercial (TPA o “fast track”), licencia que la presidencia de EE.UU. tenía para establecer tratados comerciales con el resto del mundo.

El punto más neurálgico en la controversia concierne al rechazo de algunos países industrializados a reducir las grandes subvenciones estatales a la exportación de productos agrarios propios. El encuentro era considerado por los negociadores del G-4 como la oportunidad para determinar si Doha podía concertar objetivos consensuados. Más aún, cuando en la Cumbre del G-8 (realizada en Heiligendamm), sus integrantes -los países más ricos del mundo- hicieron un llamamiento para sacar adelante la Cumbre de Doha. (ver CRÓNICAS, 15/junio/2007)

Como adelantó “Actualidades de Ginebra” de 3/abril/2007, el fracaso de las negociaciones, podría congelar por un tiempo –quizás por años- el programa de trabajo de Doha. En Postdam, las mismas fracasaron La gran interrogante se manifiesta en saber quién bloqueó las negociaciones sobre todos los actores de la misma. Conforme a lo expresado por el presidente del Consejo de la Unión Europea –Michael Glos, “la UE no está dentro del grupo de quienes están bloqueando el proceso de liberalización del comercio mundial” .

Un documento del Parlamento Europeo señala, por primera vez, que el aparente alejamiento de la UE respecto del proceso multilateral de Doha, se debe a un nuevo objetivo: un acuerdo con la Comunidad Andina.

¿Qué estrategia seguirá el MERCOSUR?

En caso que exista consenso entre los países integrantes del MERCOSUR, -que la realidad indica claramente que no existe- ¿qué estrategia seguirá el bloque regional

La reciente 33º cumbre realizada en Asunción del Paraguay, dio muestras de las discrepancias existentes entre los actores políticos sudamericanos: la ausencia del presidente Hugo Chávez (a quien “el viejo MERCOSUR” no le satisface y “los parlamentarios brasileños son loros de Washington”) falta de un confiable entendimiento respecto a diversos temas importantes (medio ambiente, energía, servicios) (para el presidente Kirchner el diferendo con Uruguay es “causa nacional”) ; la no concurrencia de los mandatarios Alán García de Perú y Álvaro Uribe de Colombia; se suman a las claras señales de desavenencias regionales.

En tanto, Brasil , firmó en Lisboa -el pasado 5 de julio- una alianza estratégica con la Unión Europea que lo sitúa al mismo nivel que China, Rusia y la India en el diálogo bilateral; reunión desarrollada al más alto nivel, a la cual participaron el primer ministro portugués José Sócrates, el presidente de la Comisión Europa José M. Durâo Barroso, el primer ministro de Eslovenia Janez Jansa y, fuera del esquema habitual de las cumbres comunitarias, contó con la presencia de Rodríguez Zapatero, Prodi y Sarkozy.

En opinión de José Sócrates “Lo que estamos haciendo es reavivar una asociación histórica”, respondiendo Lula “El mundo de hoy es totalmente diferente al de la década de los años 40”, refiriéndose a la necesidad de impulsar la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Brasilia aspira obtener un cargo permanente.

Volver al diálogo con la Unión Europea, permitirá impulsar las relaciones entre ésta con el MERCOSUR, negociaciones suspendidas esperando lograr decisiones justas y favorables de la OMC en cuanto a subsidios y aranceles en el sector agrícola.

Otra alternativa ante el fracaso de la Ronda de Doha, podría ser el insistir ante otros países en vías de desarrollo, respecto a concluir en el correr del presente año, una negociación Sur-Sur, tema que también, quizás por distracción, se viene postergando.

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Quagliotti de Bellis Bernardo. (2007, julio 12). MERCOSUR ante el fracaso de la ronda de Doha. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/mercosur-ante-el-fracaso-de-la-ronda-de-doha/
Quagliotti de Bellis, Bernardo. "MERCOSUR ante el fracaso de la ronda de Doha". GestioPolis. 12 julio 2007. Web. <https://www.gestiopolis.com/mercosur-ante-el-fracaso-de-la-ronda-de-doha/>.
Quagliotti de Bellis, Bernardo. "MERCOSUR ante el fracaso de la ronda de Doha". GestioPolis. julio 12, 2007. Consultado el 20 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/mercosur-ante-el-fracaso-de-la-ronda-de-doha/.
Quagliotti de Bellis, Bernardo. MERCOSUR ante el fracaso de la ronda de Doha [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/mercosur-ante-el-fracaso-de-la-ronda-de-doha/> [Citado el 20 de Septiembre de 2018].
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