Los acuerdos de precios en Argentina para frenar la inflación en 2006

  • Economía
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1) Política de acuerdo de precios ¿hasta dónde son efectivas?

En mi opinión, para este momento de la economía es necesaria dicha política de acuerdos de precios. Es más, durante el 1er semestre de 2006 ha mostrado cierta efectividad, que seguramente se irá profundizando con el correr del tiempo.

Los críticos de dicha política parten de un diagnóstico sobre las causas de la inflación a mi juicio equivocado. Ellos creen que la causa principal de la inflación actual es un exceso de crecimiento de la oferta monetaria y crediticia por sobre su demanda, lo que origina en su explicación que los billetes excedentes son los que hoy convalidan las tasas de inflación que venimos teniendo (12% en 2005 y alrededor del 11% proyectado para 2006). Este es el diagnóstico que hoy sustenta la visión de los economistas del FMI que auditan nuestra economía y de los economistas liberales argentinos (tanto los de la city porteña como los que también hay en Mendoza). Reconozco que hoy son mayoría.

Pero hay otro grupo de economistas que vemos las causas principales de esta inflación (que nos ha llevado a encabezar los rankings sudamericanos junto a Venezuela) no tan en términos de la teoría monetarista de Milton Friedman. Concretamente para mí la economía sufre hoy de una enfermedad curable, que se denomina INERCIA INFLACIONARIA, y a la cual no es lo más aconsejable tratar con recetas ortodoxas/monetaristas. Este fenómeno inercial se produce como consecuencia de que los ajustes en la economía son bastante lentos debido a rigideces estructurales y por lo tanto, después de un aumento rápido del dólar del 200% con respecto a la época del 1 a 1, los precios internos se han ido ajustando lenta pero continuamente (en promedio los precios minoristas han subido ya un 80% desde fines del 2001) y han desatado presiones por subas salariales (para compensar dicha inflación minorista), que originan nuevos aumentos de costos en las empresas, que por lo tanto se ven nuevamente obligados a aumentar sus precios, desatando una INERCIA INFLACIONARIA que (dada una estructura oligopolizada en vastos sectores de la economía argentina) podría llegar a durar varios años y hasta décadas si el gobierno no interviene temporariamente.

Como la administración Kirchner y el BCRA comparten la segunda visión (a la que hoy adhiero junto a otros economistas, aunque reitero somos minoría con respecto a los que adhieren a la otra visión), la Ministra de Economía decidió iniciar la política de acuerdos de precios, con la esperanza de ir achicando dicha INERCIA INFLACIONARIA hasta hacerla converger a 0%. Es por eso que para este año, además de poner virtuales precios máximos a muchos productos sensibles al bolsillo de la gente, le puso un porcentaje tope “sugerido” a los aumentos de salarios en las renegociaciones patronal-sindicales: el 19%, con la idea de que con dicha suba se cubra la inflación transcurrida desde los últimos ajustes salariales. Y seguramente para 2007 fijará dicho porcentaje sugerido en 11%, ya que va a ser la inflación del 2006, con la esperanza de que dicho aumento salarial origine aumentos de precios minoristas digamos de un 7% en 2007, lo que originará aumentos salariales del 7% para 2008, que irán haciendo desaparecer la INERCIA INFLACIONARIA, siempre en la medida que no hubiera ninguna crisis externa grave.

La administración Kirchner (con buen tino según mi óptica) observa que en nuestra economía hay sectores formadores de precios con estructuras monopólicas u oligopólicas, que juegan en contra de eliminar la INERCIA INFLACIONARIA rápidamente. Dichos sectores, vienen liderando la suba de precios en estos 4 años y medio post-convertibilidad, a saber:

aceites: aumentos del 300%,
carnes: aumentos del 140%,
lácteos: aumentos del 140%,
te en saquitos: aumentos del 121%,
yerba mate: aumentos del 105%,

Hay varios más también, generalmente transables, mientras que los precios minoristas como un todo han aumentado en promedio un 80% en dichos 4 años y medio. Es decir, el gobierno observa que estos sectores, todos transables (exportadores), han trasladado al mercado interno casi todo su aumento de precio para la exportación, efecto que no se ha visto por ejemplo en nuestra industria vitivinícola mendocina, también de exportación, pero sin el poder oligopólico de aquellos (recordemos que sólo en Mendoza tenemos decenas de bodegas exportadoras, que a su vez también venden en el mercado interno, pero sin trasladar toda la suba post-devaluación al mercado local).

Por lo tanto, con este contexto de poder oligopólico en mercados sensibles, iba a ser muy difícil eliminar la INERCIA INFLACIONARIA rápidamente y a su vez mantener la economía creciendo casi al 10% anual. Es por eso que el gobierno optó por medidas heterodoxas como los “precios máximos” o “ajuste de precios”, que en la medida que sea una política temporaria va a ser efectiva, hasta eliminar la INERCIA INFLACIONARIA.

Los economistas liberales de la city porteña (y que también tenemos en Mendoza) hubieran preferido una política de “enfriar la economía”, que es lo que hoy sugiere también el FMI, es decir que el BCRA disminuya su emisión de dinero (ya sea que compre menos dólares o que esterilice la base monetaria incrementada por la compra de dólares), y por lo tanto el PBI crezca digamos a la mitad (5% anual), la inflación baje y por lo tanto se adapte la economía al déficit energético que hoy tenemos. Pero dicha recomendación del ala liberal implicaría que tardemos mucho más en bajar el desempleo, que ya anda cerca del 10% a nivel país y mucho más bajo en Mendoza, e implicaría también que haya mucha menor oferta de créditos para comprar autos, electrodomésticos, vacacionar, etc., es decir, justo los motivos que están volviendo a poner de buen humor a los argentinos.

En síntesis, el gobierno se la ha jugado por seguir creciendo al 9/10% anual poniéndole un “chaleco de fuerzas” a la economía (acuerdos de precios) versus lo que sugiere la ortodoxia económica argentina (gurúes de la city principalmente), que es crecer al 5% anual sin “distorsionar tanto” las variables del mercado, pero con un desempleo un poco más alto. El futuro dirá quien acertó, ya que en economía no tenemos laboratorio para hacer experimentos ex ante.

2) ¿Se frenará la inflación o se desmadrarán los precios?

Como dije anteriormente, si no hay crisis externas de importancia, la política de acuerdo de precios del gobierno de expectativas inflacionarias decrecientes para eliminar la INERCIA INFLACIONARIA debería llevarnos en el 2008 (previendo un triunfo electoral kirchnerista en el 2007, que hoy parece probable) a decir que dicha inercia es un problema superado.

Recordemos que las demás variables económicas ayudan: no hay déficit sino superávit fiscal, el sistema financiero no sólo no recibe ayuda sino que está devolviendo redescuentos, y hay superávit en el sector externo, lo que origina sobrante de dólares que irán a engrosar las reservas del BCRA para contrarrestar su caída post-pago al FMI.

3) ¿Qué pasará cuando estos acuerdos se caigan?

A fines de diciembre de 2006, cuando venzan los acuerdos hoy vigentes, el gobierno los irá renegociando, siempre fomentando expectativas inflacionarias decrecientes. Es decir, seguramente para 2007, si la inflación minorista termina en 11% anual, el gobierno sugerirá que los aumentos salariales para 2007 no superen dicho 11% y de esta forma, permitirá renegociar acuerdos de precios con subas menores, digamos un 7% anual, sustentado en que no necesariamente los aumentos de salarios deben trasladarse totalmente a precios, dado el aumento de productividad que hoy observan la mayoría de las industrias gracias al cambio de paradigma tecnológico, que permite bajar costos gracias a la tecnología. Y si la inflación real de 2007 fuera efectivamente del 7% anual, para 2008 el gobierno (si gana las elecciones) sugeriría aumentos de salarios del 7% anual, lo que implicaría acuerdos de precios con subas del 4% anual por ejemplo, es decir, una INERCIA INFLACIONARIA decreciente, tendiendo a cero.

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Laza Sebastián. (2006, julio 25). Los acuerdos de precios en Argentina para frenar la inflación en 2006. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/los-acuerdos-de-precios-en-argentina-para-frenar-la-inflacion-2006/
Laza, Sebastián. "Los acuerdos de precios en Argentina para frenar la inflación en 2006". GestioPolis. 25 julio 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/los-acuerdos-de-precios-en-argentina-para-frenar-la-inflacion-2006/>.
Laza, Sebastián. "Los acuerdos de precios en Argentina para frenar la inflación en 2006". GestioPolis. julio 25, 2006. Consultado el 17 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/los-acuerdos-de-precios-en-argentina-para-frenar-la-inflacion-2006/.
Laza, Sebastián. Los acuerdos de precios en Argentina para frenar la inflación en 2006 [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/los-acuerdos-de-precios-en-argentina-para-frenar-la-inflacion-2006/> [Citado el 17 de Noviembre de 2018].
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