Disponer de un detector de IA entre las herramientas de elaboración de contenido se ha vuelto indispensable. El uso creciente de modelos generativos de escritura como ChatGPT, Claude y Gemini han incrementado sin dudas la productividad.
Y si bien su capacidad de elaborar textos en segundos es sorprendente, lo que se obtiene en contrapartida son escritos monótonos, predecibles y robóticos que carecen del valor agregado que la audiencia necesita.
Los detectores o verificadores de IA surgen ante la necesidad de asegurar calidad, autenticidad y transparencia en los contenidos online, educativos e informativos entre otros.
Realizan una evaluación estadística de estructuras gramaticales y semánticas, con la finalidad de proponer o de realizar cambios, que den como resultado textos de estilo más humano.
Como en todas las cosas, surge la necesidad de evaluar los riesgos y posibles beneficios de su uso. A continuación, exploraremos cómo pueden favorecer la producción de textos en diversos ámbitos profesionales o educativos.
¿Qué es un detector de IA?
Se trata de herramientas que detectan estructuras lingüísticas, propias de los modelos generativos automatizados. Pueden reconocer patrones regulares, perfectos y repetitivos, determinar la posibilidad de que fuesen elaborados por modelos de lenguaje y realizar cambios a partir de estos.
Para esto analizan esquemas de escritura, identificando estructuras y otras características que señalen la presencia de una IA.
También reconocen su predictibilidad y variabilidad, factores altos en la escritura humana, pero bajos en lo que resulta de sistemas generativos. Funcionan en base a modelos entrenados por humanos y por otras IA en la identificación de estructuras escritas.
Uso en la Educación
Los textos generados con IA proliferan en la educación, en sus diversos niveles. Especialmente en la producción de trabajos de nivel académico y en ensayos.
Los estudiantes recurren asiduamente a ChatGPT o Gemini para elaborar sus trabajos, sin que medie demasiado esfuerzo intelectual.
Por eso, un detector de IA será un gran apoyo para las tareas docentes, ya que:
- Previene el plagio académico, verificando la originalidad de los trabajos de los estudiantes.
- Favorecerá una evaluación más justa por parte de los educadores, al asegurarse de que los alumnos realicen su propio esfuerzo.
- Fomentará el pensamiento crítico, a través de la producción de contenido auténtico y profundo.
No obstante, su aplicación tiene sus desventajas ya que un detector de IA no es infalible. Puede señalar equivocadamente un texto humano como generado por IA.
También promueve la dependencia de la tecnología, perjudicando la capacidad de crítica de un docente de evaluar el contenido.
Aplicación en medios de comunicación
Los artículos, noticias, reportajes e incluso artículos de opinión, elaborados por generadores de texto son cada vez más comunes. Es una tendencia dañina que puede perjudicar la función informativa de los medios de comunicación.
En esta materia los detectores pueden verificar la autoría de un escrito, confirmando que no sea resultado de la IA. Asimismo, preservan la calidad y credibilidad que pueden dañarse con su publicación.
Sumado a esto, la detección temprana de contenido automático previene la desinformación y la difusión de noticias falsas o manipuladas.
Y si bien es prometedor, su constante evolución y aprendizaje, podrían dificultar la detección de la IA en el futuro, resultando en información engañosa, que luce como auténtica.
Además, si los detectores de IA se emplean incorrectamente, podrían censurar en lugar de ser medios de verificación de autenticidad.
Funcionamiento en empresas y en el marketing
Las IA se emplean diariamente en la creación de contenido promocional, en descripciones de productos y en la automatización de comentarios en redes sociales, entre otras tareas.
Los detectores de IA pueden asegurarse de que el contenido no se automatice sin el consentimiento de un cliente, o que carezca del toque humano necesario para conectar con la audiencia.
De este modo contribuirían en la autenticidad de marca, cuidando de que las interacciones sean genuinas y mejoren la confianza del consumidor.
También favorecen el SEO y el contenido de calidad, necesarios para evitar las penalizaciones de los motores de búsqueda.
No obstante, la dependencia excesiva de los detectores puede perjudicar la creatividad y la innovación.
En estos casos, siempre hay que anteponer el sentido común en el uso de estas herramientas.
Consideraciones éticas a futuro
El impacto creciente de los detectores de IA plantea el surgimiento de dilemas éticos relacionados con su uso. Después de todo, decidiría por nosotros si algo es genuino, y podría ser también un instrumento de censura o abuso.
Podría afectar la privacidad, cuando se le confía el análisis de textos confidenciales. Sumado a esto es importante que los usuarios sepan que criterios aplican para determinar la originalidad de un texto, a la hora de crear contenido.
Y es importante tener en cuenta que no son infalibles, por lo que el criterio humano es siempre crucial. Cualquiera sea el caso, si se recurre a esta IA como complemento de las acciones humanas y no como medios absolutos, se puede esperar que su aplicación sea favorable en cualquier ámbito en el que se la utilice.
