Innovación e inteligencia financiera

Muchos empresarios en Latinoamérica se preguntan día a día que es lo que está pasando con ellos puesto que – según ellos – ya no alcanzan resultados rentables dentro del orden al que estaban acostumbrados.

En un Taller anterior hemos escuchado voces donde señalaban esta situación e incluso muchos de ellos se encontraban proclives a pensar en otras actividades y empresas o dejar el mundo de las empresas por completo.

La tentación de casi todos ellos rondaba acerca de “vender y retirarme; llevo ya demasiados años trabajando y cada vez me esfuerzo más y más por menos”.

Esta orientación a tratar de “vender la empresa” y canjearla por dinero ha sido manifestada por varios empresarios. Según ellos, si ese dinero fuera invertido en una entidad financiera, el dinero a recibir les resultaría suficiente para “vivir sin trabajar” y esta tentación rondaba sus cabezas.

En principio quisiera hacer algunas aclaraciones. No me resulta muy sencillo comprender la idea de “vivir sin trabajar” especialmente para aquellos que han sido dotados de la maravillosa virtud de poder Crear e Innovar, que es una característica que tienen todos los empresarios innovadores.

Y me resulta aún más difícil comprender la concepción de que ese dinero ha sido invertido en una entidad financiera. No conozco personas que se han enriquecido como consecuencia de entregar su dinero a los Bancos y entidades financieras; pero sí conozco a muchos de ellos que han perdido su dinero y en algunos casos todas sus fortunas.

Posiblemente lo que ha estado sucediendo en éstas últimas generaciones es que el surgimiento de sistemas, entidades, empresas, instituciones y regulaciones en materia del dinero, no siempre han estado a favor de aquellos que se encuentran dentro del perfil de empresarios.

Como destaca Sharon Lechter, “sin alfabetización financiera y el conocimiento de cómo funciona el dinero, las personas no están preparadas para enfrentar el mundo que los aguarda”. Lechter destaca que esta situación de deterioro no es privilegio de los empresarios sino que se ha generalizado, y que incluso los profesionales graduados con Diplomas Universitarios que se encuentran casados y ambos tienen la fortuna de contar con buenos trabajos, terminan atrapados en lo que denomina una “Carrera de Ratas” por el resto de su vida laboral trabajando para el gobierno pagando sus impuestos y también para los bancos al pagar los intereses, cuotas de hipoteca y prenda más lo intereses de la tarjeta de crédito, entre otros.

Ahora bien, esta Carrera de Ratas es lo que muchas personas (aparentemente exitosas en sus profesiones) han de tener que confrontar durante su carrera laboral; pero ¿Qué sucede cuando se jubilan? Sharon señala que en los Estados Unidos de Norteamérica la mayoría de los norteamericanos tienen muy poco o nada ahorrado para su jubilación y emite el siguiente juicio: estamos ante la “inminente quiebra de los servicios de previsión y medicina social”, para finalmente señalar “Nos preguntamos si la gente se da cuenta de lo riesgoso que puede resultar depender de un plan de pensiones”.

Una pregunta que me fuera formulada en el Taller anterior tiene que ver con qué es lo que los empresarios deberían entonces hacer respecto de criar, educar y encauzar a sus hijos en la vida, y surgió un participante audaz que dijo le gustaría aprender “que es lo que él tendría que hacer como empresario” puesto que si a él no le iba bien era poco lo que podía hacer por sus hijos. Sharon (en “Padre Rico y Padre de Pobre” donde es co-autora con Robert Kiyosaki) dá respuesta a la primer inquietud: “Alentar a los niños a que sean empleados, es aconsejar a sus hijos a que paguen durante todas sus vidas más impuestos de lo que es justo, con alguna o ninguna promesa de pensiones. Y es cierto que los impuestos son el mayor egreso de una persona.

De hecho, la mayoría de las familias trabajan para el gobierno desde enero hasta mediados de mayo, solamente para pagar sus impuestos”.

Robert Kiyosaki nos introduce en cuanto a la segunda pregunta que es dirigida directamente a los empresarios. Kiyosaki afirma que “los impuestos castigan a quienes producen y premian a quienes no lo hacen”. Dediquemos entonces algo más de atención cuando durante el break de la jornada anterior un empresario manifestó que merecía ganar más dinero puesto que mantenía a personal que asistía a trabajos en el gobierno, la provincia y la municipalidad, mantenía a empleados y funcionarios bancarios además de a sus accionistas, mantenía una organización como lo son las entidades emisoras de tarjetas de crédito, y por otro lado NO recibía el dinero que le pagaban al Ministro de Trabajo a pesar de que el creaba trabajo, tampoco le asignaban parte del dinero del Ministro de Seguridad y del Interior a pesar de que mantenía alejados del delito a muchas personas por muchas horas, y tampoco recibía el dinero del Ministerio de Educación como consecuencia de enseñarles a escribir cartas, y mejorar la ortografía y caligrafía al personal que contrataba, entre otras cosas.

La pregunta que nos formulamos entonces es: ¿Qué puede hacer un empresario ante ésta situación? Sus Clientes, sus proveedores, su personal, sus gastos, sus ingresos, incluso su estilo de vida es estudiado por otros muy cuidadosamente, y de lo que ellos aprenden no siempre lo usan para defender al empresario, sino más bien por el contrario. Usted Jorge, ha manifestado que el gobierno audita sus estados financieros, su posición bancaria y su situación de caja en la empresa que Usted ha creado mientras que por otro lado usted no tiene acceso a como gastan ellos el dinero que recaudan a través de lo que usted ha producido. Y declara que como consecuencia de ello su interés principal radica en aprender respecto de qué cambios debe realizar como empresario para protegerse y salir adelante en esta vida.

Una pregunta que muchas veces me es formulada por empresarios se relaciona con cuáles son los nuevos negocios y nuevas empresas. Esta es una muy buena pregunta puesto que significa que cada vez más los empresarios se están dando cuenta que “su empresa o negocio histórico” está cerca o entrando en su fase Terminal y por ello es necesario pensar en algo nuevo. De modo que es un buen punto de partida.

Pero además es importante saber que “empresas o negocios” quedan disponibles para hacer. Y este es el punto que muchos empresarios aún no tienen muy en claro lo que es entendible puesto que nadie “les hace las cosas fáciles a los empresarios genuinos”. Las empresas y los negocios han ido tomando cada vez más un cariz financiero y tecnológico. No hace falta ser un erudito para darse cuenta la inmensa cantidad de pequeños negocios y emprendimientos que han cerrado sus puertas en las últimas dos décadas.

Miles de pequeños negocios como ferreterías, bazares, panaderías, verdulerías y carnicerías, entre otros han sucumbido. En la Argentina solamente y en tan sólo los últimos 10 años han cerrado sus puertas más de 2.000 estaciones de servicio. Los restaurantes y bares han perdido una importante cuota de mercado como consecuencia de los fast-food “importados” que operan bajo franquicias que han comercializado alimentos de carne, pollo, verduras, pastas y pastelería. Y esto también ha reducido el número de emprendedores “!ocales”.

Algunos de ustedes han participado en Cursos, Talleres y Jornadas donde muestran algunas herramientas respecto de cómo conseguir y retener Clientes y a eso los “especialistas” lo han llamado CRM (Customer Relationship Management). Han ensayado aprender respecto de cómo trabaja CRM en sus empresas pero no alcanzan aún los resultados que esperan y que además necesitan.

No ha faltado un empresario textil que en dos jornadas anteriores manifestara: “No se si es que con los años me estoy poniendo más tonto ya que cada día trabajo más y más y gano menos y menos”.

De modo que en esta carrera con diversas categorías lo importante es tener en cuenta cuales son éstas diferentes categorías. La primera de ellas es la que elige una enorme mayoría de personas que deciden convertirse en empleados trabajando para una organización, institución o empresa que puede ser privada, pública o mixta.

En la introducción del libro Padre Rico y Padre Pobre, Susan Lechter señala que “Alentar a los niños a que sean empleados, es aconsejar a sus hijos a que paguen durante toda sus vidas más impuestos de lo que es justo, con alguna o ninguna promesa de pensiones. Y es cierto que los impuestos son el mayor egreso de una persona. De hecho, la mayoría de las familias trabajan para el gobierno desde enero hasta mediados de mayo, solamente para pagar sus impuestos”.

Muchas personas hace unas dos generaciones atrás pensaron que a través de la Profesión tenían una opción adicional a la de ser empleados; consistía en ejercer la profesión de manera independiente basándose en una relación personal e independiente llevada a cabo de manera directa con el Cliente. Robert Kiyosaki llama a ésta segunda categoría de personas bajo el nombre de “auto-empleados”.

Por un tiempo estos profesionales “independientes” encontraron un refugio más o menos seguro tanto en cuanto a tener el trabajo que querían ejercer como en relación con una fuente independiente de sustento. Pero poco a poco, e independientemente del grado de resistencia que ofrecieran, comenzaron a sucumbir ante la “empresa que presta servicios profesionales”.

Los “estudios de abogados”, las firmas de auditores, y otros arreglos organizacionales aceptaron a los profesionales como empleados. De modo que ya nos encontramos con una tercera categoría que es la de “Dueño” o “Empresario” donde algún profesional – o algunos de ellos – son los propietarios del negocio.

Y hay algo a lo que debemos prestarle mucha atención en el trabajo de Kiyosaki. Robert destaca que el colegio es el lugar apropiado para que uno pase su vida trabajando por el dinero, y esto presenta un inconveniente muy importante: es poco probable que quien lo haga ponga foco en que “el dinero trabaje para él”. Sin una apropiada educación financiera las personas han de encontrar que pasarán la mayor parte de su vida trabajando por el dinero y es muy probable que al morir aún tengan deudas por pagar.

De allí que el “Padre Rico” de Robert se expresara de ésta manera: “Aprender a tener dinero trabajando para ti es un aprendizaje de por vida. Mucha gente va a la universidad por cuatro o más años y allí termina su educación. Yo sé hoy que mi estudio sobre el dinero continuará a lo largo de toda mi vida, simplemente porque cuánto más descubro, encuentro que más necesito aprender.

La mayoría de las personas jamás estudian este tema. Van a trabajar, obtienen su cheque, balancean sus cuentas, y eso es todo. Y además de eso, ellos se preguntan por qué tienen problemas financieros. Entonces, creen que el problema se resolverá con más dinero. Pocos se dan cuenta de que el problema es la carencia de educación financiera.”

El problema fundamental consiste en que la inmensa mayoría de las personas – incluso sus propios padres – piensan que el colegio – universidad es una meta en lugar de tenerlo en cuenta como un punto de partida.

Y para peor es un punto de partida después de haber invertido muchos años de vida, energías y recursos a lo cuál hay que agregar todo lo que la persona ha dejado de ganar. Por supuesto que el colegio y la universidad son sitios que prestan utilidad, beneficios y conocimientos pero resulta que no siempre ello es suficiente. Dice Robert Kiyosaki: “Miren, el colegio es muy, muy importante.

Ustedes van a la escuela para aprender cierta habilidad o profesión, y así ser un miembro que contribuye a la sociedad. Toda cultura necesita maestros, doctores, mecánicos, artistas, cocineros, comerciantes, oficiales de policía, bomberos, soldados. Las escuelas los forman, de tal manera que nuestra cultura puede prosperar y florecer. Desafortunadamente, para muchos, la escuela es el final, y no el principio.”

Por lo tanto los profesionales al graduarse y conseguir un trabajo en una organización por importante que esta sea, lo que está haciendo es encontrar una solución de corto plazo, para lo que es un problema de largo plazo.

La mayor parte de los profesionales, ejecutivos y directivos empleados dentro del mundo corporativo se encuentran fuera de las empresas y organizaciones antes de que cumplan 50 años de edad, y muchos de ellos no cuentan con posibilidades de reinsertarse en otra empresa para peor, al no reinsertarse no puede recibir los beneficios convencionales de la jubilación puesto que no “acumula los suficientes años”. Algo parecido es lo que sucede hoy día dentro del mundo “privado” de la salud. Cuando los profesionales son jóvenes se encuentran empleados y con una razonablemente buena remuneración, para lo cual hacen sus aportes a un servicio médico pre-pago. Pero resulta que cuando son jóvenes es poco el uso que pueden darle a dicha prestación.

En cambio, cuando son mayores y realmente lo necesitan se encuentran privados de esta prestación pues al encontrarse sin trabajo no han podido seguir realizando los aportes mensuales y por lo tanto el “servicio les ha sido discontinuado”.

Robert sugiere que el dinero cobrado a través de un empleo es irreal o ficticio – a comparación de la inversión que un empresario o inversionista puede realizar al poner el dinero a trabajar para él – a lo que nosotros sugerimos se debe agregar “un sentido falso de protección”.

Robert destaca que en algún momento el sistema del dinero en que se basa la economía de los Estados Unidos de Norteamérica se derrumbaría y “Cuando esto suceda, el infierno entero se desencadenará. Las clases media y pobre, y los ignorantes, tendrán sus vidas arruinadas simplemente por haber continuado creyendo que el dinero es real, y que la compañía para la cual trabajan, o el gobierno, cuidarán de ellos.”

No quedan dudan de que las personas pertenecientes a las categorías uno y dos (empleados y auto-empleados) están prácticamente condenadas a trabajar por el dinero y no pueden poner el dinero a trabajar para ellos.

Incluso el “sentido” de independencia del auto-empleado hoy en día no ofrece muchos beneficios por encima del grupo de “empleados”; la inmensa cantidad de horas que esta segunda categoría muestra que tiene límites de progreso en la actualidad pues muy rápidamente se da cuenta que la aparente independencia de que goza no es más que una “auto-explotación”. Para ganar más explotándose a sí mismo uno llega a un límite; son la cantidad de horas netas que uno puede trabajar.

Y el golpe mortal a las ventajas de las profesiones (tanto dependientes como independientes) es asestado por Robert cuando destaca que “Hoy en día, los médicos enfrentan desafíos que yo no le desearía ni a mi peor enemigo: compañías de seguros tomando el control del negocio, sistemas de salud gerenciados, intervención gubernamental, y pleitos por mala praxis, por nombrar unos pocos. Los chicos ya no están tan interesados en ir a la escuela y a la universidad puesto que ya saben que el éxito profesional ya no está relacionado únicamente con el éxito académico, como alguna vez lo estuvo”.

Incluso cuando las personas en su calidad de empleados o auto-empleados (las dos primeras categorías) llegan incluso a ganar más dinero no encuentran una solución a sus problemas financieros. “Para la mayor parte de las personas el mayor egreso es por el pago de impuestos. Muchos piensan que el más alto es el impuesto a las ganancias pero para la mayoría de los estadounidenses, el impuesto o contribución más alto es el de Seguridad Social.

Como empleado, da la sensación de que la tasa de contribución a Seguridad Social en combinación con el aporte para Obras Sociales y/o Servicios de Salud, es de aproximadamente un 7,5 %, pero en realidad es del 15 % dado que el empleador debe igualar el monto de Seguridad Social.

En esencia, se trata de dinero que el empleador no puede pagarle a usted. Y además de eso, usted aún debe pagar impuestos a las ganancias sobre el monto deducido de sus aportes a Seguridad Social, ingreso que usted nunca recibe porque fue directamente a Seguridad Social, a modo de retenciones.”

Todo esto lleva a muchos profesionales empleados y auto-empleados a transitar en lo que Robert Kiyosaki llama la “Carrera de Ratas”. Todos los días las personas empleadas y auto-empleadas se encuentran corriendo… para llegar a ningún lado.

En el libro del Dr. Donald W. Cole con Eric Gaynor Butterfield como co-autor (“Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”) se muestra como muchísimos profesionales corporativos se encuentran siendo expulsados o se auto-expulsan de las mismas.

Está probado que las personas podemos trabajar muchas horas pero a un ritmo de trabajo más o menos razonable y que también podemos trabajar muy poco horas a un ritmo vertiginoso. Pero lo que no podemos hacer es correr por mucho tiempo a un ritmo vertiginoso. Si los autos de fórmula 1 corrieran a toda velocidad por muchas horas podrían perder una carrera con un auto convencional de hace 40 años atrás; y lo mismo sucede con las motos de alta velocidad. Estos equipos de altísima velocidad han sido diseñados para correr por tiempos razonables y más bien reducidos.

En el libro mencionado el Dr. Cole y Eric Gaynor destacan como la falta de objetivos claros y precisos, recursos cada vez más escasos y la reducción de tiempos para el alcance de las metas, muchas veces encaminan a los participantes organizacionales hacia el proceso de “suicidio profesional o asesinato organizacional”.

¿Qué es lo que hacen entonces estas personas que han sido expulsadas o se han auto-expulsado? Se esfuerzan en ser empresarios o emprendedores. Y esta es la tercera categoría a que hace referencia Robert Kiyosaki.

Definitivamente es muy importante darle vigencia al adagio popular que reza: “El ojo del amo engorda el ganado”. Pero el proceso de convertirse en dueño y tener que generar ingresos para sí mismo muchas veces no es tan sencillo como esperar hasta fin de mes para recibir la paga. Incluso en el caso de poder hacerlo no pertenecería a la categoría de empresario sino más bien a la segunda categoría de auto-empleado. Ponerse sobre sus hombros el hecho de pagarle sueldos a otros “que asisten” a su empresa no es tarea de todos los días y muy pocos pueden hacerlo. Esto es lo que caracteriza a un empresario.

No son pocos los altos directivos y ejecutivos de corporaciones que estando en sus puestos y al recibir la visita de un consultor, aprendieron rápidamente que debían contestarse la siguiente pregunta:

¿En que negocio está su empresa? Le hicieron ver estos consultores que las jerarquías no existían solamente para darle forma a una pirámide, sino para que quien estuviera por encima de otro en el esquema vertical se encargara de “conseguir más de los demás” y por encima de lo que le pagaban a él. También aprendió que para subsistir en la corporación tenía que pensar en términos de unidades de negocio y en rentabilidad departamental o por área que estuviera a su cargo. No fue fácil para los directivos y ejecutivos corporativos adaptarse a esta situación y pensaron que una vez fuera de la empresa – y ya operando dentro de su empresa donde ellos eran dueños – esto no sería difícil de hacer. Pero además de pagarse a sí mismo generar dinero para pagar a otros – que muchas veces hacen cosas en contra del propio empresario y de la empresa – no es algo muy simple. Y recién cuando uno puede absorber éstos costos del personal uno se convierte en empresario. Y debe definir entonces “en qué negocio realmente está”

Pero los directivos, ejecutivos y profesionales de las corporaciones y organizaciones no siempre pueden dar respuesta a esta pregunta. Y como dice Robert Kiyosaki “Existe una gran diferencia entre profesión y negocio. Muchas veces, le pregunto a la gente, ¿Cuál es su negocio? Y me contestan, Bueno, soy bancario. Entonces les pregunto si son dueños de un banco, y usualmente responden, No, trabajo en uno”.

Todos ustedes conocen a Ray Crock por su posición de total privilegio en Mc Donald´s como dueño. Su profesión era siempre la misma: la de vendedor. En una época vendía licuadoras y en otra época tenía la profesión de vendedor pero en otro ramo: era vendedor de franquicias. Independientemente de su profesión como vendedor de franquicias el verdadero negocio de Ray Crock no era la de venta de hamburguesas sino la acumulación de propiedades que le pudieran generar ingresos.

Y aquí tenemos que regresar nuevamente a lo que nos sucede como resultado de los años que pasamos en el colegio y en la universidad. Uno tiende a convertirse, tarde o temprano, en lo que uno estudia. “Es decir que si usted estudia, por ejemplo, cocina, se convierte en cocinero; si estudia leyes, será un abogado; y estudiar mecánica del automóvil, lo convierte en mecánico.

El error de convertirse en lo que uno estudia es que demasiadas personas se olvidan de ocuparse de su propio negocio. Ellos pasan sus vidas ocupándose del negocio de otro, y haciendo rico a esa otra persona.” Lo que en realidad sucede es que deja lugar a otros que – sin tener su profesión – pueden ocuparse de su “negocio profesional” lo que resulta paradójico, pero que de todas maneras es real. Los financistas, bajo distintos esquemas institucionales son los dueños y accionistas de los principales sitios de prestación médica hoy en día.

Existen diversos problemas adicionales que los empresarios viven todos los días porque muchas personas aún no han aprendido a diferenciar al empresario genuino del “contratista del estado”. Este último opera bajo el sistema de “costo + un plus” y no corre los riesgos que están implícitos en la actividad de todo empresario genuino. Los juicios laborales en relación con la prestación del trabajo y por los riesgos de salud han hecho tambalear, desfallecer y fallecer a muchos empresarios genuinos. Y los impuestos – y su crecimiento sin cesar – también han agregado una importante cuota adicional de decesos empresariales.

El Estado se ha arrogado el derecho de actuar como Robin Hood que es – en nuestra opinión – algo que iguala al que produce y crea con aquellos que no producen y no crean. Casi todos los gobiernos en Latinoamérica hablan de redistribuir la riqueza como si fueran Robin Hood y lo que muchas veces hacen es desplazar recursos hacia quienes se empeñan en no-hacer. Y esto tiene consecuencias muy serias para una sociedad pues quita los incentivos que son necesarios para todo emprendimiento. El empresario es resultado de “lo que trae desde que está en la panza de su madre” y de lo que “el contexto estimula o deja de estimular”.

Y esta ecuación no consiste en una simple suma sino que es una multiplicación: cuando cualquiera de los dos factores es cero no se alcanza resultado alguno. Y hay demasiadas pruebas de ello en las comunidades latinoamericanas; son muy pocas las empresas locales que han podido ser exitosas internacionalmente, pero por otro lado podemos presenciar como muchas organizaciones de afuera (no Latinoamericanas) se han instalado con éxito dentro de estas comunidades.

Y aquí tenemos que comenzar a privilegiar otros aspectos que también son importantes si queremos desarrollar empresarios genuinos que generen a su vez trabajo genuino. El miedo hace que las personas muchas veces sobrevaloren la “seguridad” e invita a retroceder.

Los empresarios en Latinoamérica están muy temerosos de continuar con sus empresas cuando bajo la posibilidad de que les vaya bien no es alta y además tienen al gobierno como socio. Y por eso vemos que cada día más y más productos con valor agregado son traídos del extranjero, a pesar de que tienen – paradójicamente – materias primas que fueron exportados desde Latinoamérica.

Y saliendo del empresario como la tercera categoría nos queda ir entrando poco a poco en la categoría del empresario que ve su negocio desde el punto de vista financiero como si fuera un inversionista. Ya el estímulo no es el producto o servicio de su organización; es el dinero.

Estamos ante el inversionista financiero que trata de hacer nuevas reglas que muchas veces los empresarios genuinos no han alcanzado a comprender totalmente y quedan entonces a merced de estos expertos en finanzas. Recuerden cual es la regla de oro: “Aquél que tiene el oro (el dinero) es el que hace las reglas”.

Solamente hay dos actores principales que no se tienen que esforzar para “fabricar dinero” y tienen autorización para ello: Los Bancos y el Gobierno. Por ahora hemos de tomarnos un pequeño descanso, pero les voy a dejar una pregunta rondando en sus cabezas: ¿Cuál es el verdadero negocio de Mc Donald´s, de Microsoft, de General Motors, entre otros? ¿Qué papel juegan realmente los Bancos? ¿Qué es lo que hacen muchos gobiernos incluso para sus propias comunidades?

Y por favor tengan en cuenta que se han desaparecido un enorme número de establecimientos y empresas pues su existencia no tiene justificación bajo la forma actual de operar donde la globalización financiera y tecnológica ha desbordado los límites. Las concesionarias de automóviles tienen dificultades serias para subsistir al poder comercializar las fábricas directamente los autos; miles y miles de estaciones de servicio están dejando de operar en Latinoamérica como consecuencia de la comercialización que es realizada de manera directa por las firmas petroleras; la inmensa cantidad de negocios de informática – que han tenido que informar sus ventas a las grandes empresas productoras de software y de hardware – ven como sus Clientes compran directo a los fabricantes; muchísimas agencias de viaje no han podido mantenerse como prestadores de muchos de sus servicios y no hace falta enumerar la enorme cantidad de panaderías, ferreterías, bazares, verdulerías, carnicerías y miles de otros negocios que ahora “existen” dentro de grandes supermercados. Estas grandes corporaciones o conglomerados han pasado a privilegiar la faz de financiación por encima de la de comercialización y una utilidad pequeña comercial e industrial ya no es tan importante siempre que esté presente la utilidad financiera. Y la última pregunta suponiendo que ustedes gobernaran a una comunidad ¿Encontrarían sensato entregar sus materias primas y recursos naturales por papel moneda? ¿Y podrían ustedes concebir que realizando ese “canje” de recursos materiales por papel moneda su comunidad estuviera incluso más adeuda en el tiempo?

Ya cubrimos muchos aspectos relacionados con las tres principales categorías respecto de cómo se relacionan cada una de ellas para conseguir dinero.

Cada una de ellas tienen características particulares y distintivas y también cada una de ellas tienen consecuencias y alcanzan resultados diferentes.

Las categorías de empleado y auto-empleado han sido las dos primeras de las tres de ellas.

Las personas posicionadas dentro de éstas categorías de acuerdo con Robert Kiyosaki, de una manera u otra, se orientan a generar dinero “a través de la venta de su propio tiempo” y además se caracterizan por “trabajar por el dinero” en lugar de hacer trabajar el dinero para ellos.

Estas dos primeras categorías sobresalen por el hecho que le ofrecen – aparentemente – un cierto sentido de seguridad y comodidad.

De todas maneras ya conocemos lo que les espera a aquellos que tienen esta orientación preferencial para lo cual hemos destacado lo que dice un experto en comportamiento humano cuando se trata de aspectos donde se compite por varios motivos y en especial cuando la rivalidad tiene que ver con la apropiación de recursos.

William Shakespeare no duda en poner en boca de la bruja “principal” quien – ante las propuestas de solución de tipo mediocre de sus subordinadas – se hace cargo de la situación y asegura que la “maldad” mayor consiste en darle al contrincante – adversario – rival un “sentido de protección total”. En la introducción del libro de Robert Kiyosaki “Padre Rico Padre Pobre” se señala lo poco que falta para que se quiebre el sistema de previsión como así también el de medicina social.

Pero acaso ¿Qué persona que es joven y que actualmente tiene un trabajo puede pensar que habiendo aportado a las cajas previsionales y a las empresas pre-pagas de medicina social, se habría de quedar sin protección cuando fuera viejo? Más aún, Kiyosaki ilustra que esto no funciona simplemente con lo que tenemos dentro de nuestras cabezas cuando somos joven sino que cuando “no sentimos o vivimos como personas mayores” no podemos concebir lo que nos ha de suceder más adelante en nuestras vidas.

Kiyosaki muestra que las reglas de juego se han alterado por completo y es lamentable que muchas personas sigan queriendo jugar con las mismas reglas. La idea de estudiar y completar estudios primarios, secundarios, y luego universitarios para conseguir un “buen trabajo” que nos ha de dar cierta tranquilidad el resto de la vida, funcionó hasta más o menos algo más de la segunda mitad del siglo pasado en los Estados Unidos de Norteamérica, y en los distintos países latinoamericanos hasta el momento en que los ha alcanzado la globalización tecnológica y financiera. Y el problema con el estudio y con el diploma de una excelente Universidad es que “uno después intenta ganarse la vida con esa profesión” y con lo que esa profesión le ha enseñado.

Las ciencias del comportamiento y la Profesión de Desarrollo Organizacional dieron una prueba inequívoca a todo el mundo algo más de 50 años atrás que la eficiencia profesional – aunque necesaria – no siempre era suficiente. Las competencias y habilidades intrapersonales como as{i también interpersonales resultan indispensables y – paradójicamente, le resulta a veces más difícil incorporarlas y desarrollarlas a quienes son profesionales que a aquellos que no lo son. Para ello no hace falta más que acudir a los trabajos de notables expertos en la materia (Chris Argyris, Donald Cole, Edgar Schein, Richard Beckhard, entre otros).

El empleado entrega mucho de su destino a otros quienes sí hacen cosas para controlar sus destinos, y además tienen planes distintos para ellos.

Estos otros están compuestos por tres categorías principales: los accionistas, los banqueros y sus accionistas y el gobierno. Es demasiada carga como para que una persona como empleado pueda alcanzar el éxito. En este sentido las Profesiones le dieron – inicialmente – a los Profesionales la posibilidad de independizarse y algunos pudieron sacar buen provecho de esta situación inicial. Sin embargo, demasiado rápidamente los accionistas, los banqueros y el gobierno encontraron que a través de nuevas reglas los profesionales “no llegarían a alcanzar su sueño de independencia”. Y es así como muchos excelentes profesionales que se cambiaron de la categoría de empleado hacia la de auto-empleado después de una ardua lucha se convencieron de que “lo que estaban muchos de ellos haciendo era simplemente explotarse a sí mismos”.

Para hacer las cosas aún más difícil a estos profesionales sus últimos años como empleados no fueron fáciles. En el libro del Dr. Donald Cole (“Profesional Suicide or Organizational Murder”) se expone como los últimos tiempos que pasa un ejecutivo – profesional dentro del mundo corporativo, es sumamente duro y que muchas veces es empujado hacia fuera de la empresa o en cambio, prefiere el mismo expulsarse.

Hoy en día viven y sufren este proceso miles de excelentes profesionales, ejecutivos y directivos de empresas en las distintas organizaciones dentro del mundo privado en Latinoamérica y la situación parece no cambiar puesto que la tendencia de los últimos años ha mostrado cada vez más una creciente dificultad y problemática.

Kiyosaki deja en claro que “Existen reglas para el dinero de acuerdo con las cuales actúan los ricos, y también existen reglas con las que actúa el 95 % restante de la población”. Y es desafortunado que estas reglas que aprenden el 95 % de los niños tanto en la escuela como en su casa no son las reglas con las cuales juegan los que son ricos y los que hacen dinero”. Y bajo estas reglas que juegan el 95 % de las personas muchos pueden estar aconsejando a sus hijos a hacer cosas y a elegir un camino que les ha de hacer pagar durante toda su vida más impuestos de lo que realmente les corresponde; por lo general este grupo de personas entrega impuestos equivalentes a sus ingresos por casi 5 meses de trabajo en el año.

Ahora nos encontramos con que las dos primeras categorías que parecían diferenciarse mucho con el transcurso de los años se han vuelto más parecidos. El auto-empleado se “explota a sí mismo”.

Los contadores tienen que encontrar trabajos en empresas de auditoria, los expertos y diplomados en tecnología informática se orientan preferentemente hacia el mundo corporativo que comercializa productos y servicios informáticos (hardware y software”), los abogados encuentren dificultades para desarrollarse de manera independiente y privilegian trabajar en empresas de servicios jurídicos y legales, y hasta los médicos han encontrado que también “puede ser rutinizado” sus servicios. Estos últimos son pagados por las empresas de servicios pre-pagas por persona atendida que no se diferencia mucho de la paga por pieza que se realizaba antes de la revolución industrial cuando muchas personas trabajaban en sus casas.

Si estas dos categorías no terminan siendo lo que realmente se les trata de hacer ver, tarde o temprano – muchas veces angustiado por la necesidad de mantener, y alimentar a sus familias – los profesionales se encaminan hacia nuevos caminos y opciones. Posiblemente uno de los golpes de gracia finales al sueño de la “profesión independiente” lo hayan dado las “Normas ISO” que regulan los procesos a través de los cuales se hace algo. Como los procesos tienen que ver con más de una persona, es difícil que se certifique a un Profesional y como por otro lado las empresas y organizaciones requieren cada vez en mayor medida que sus proveedores de servicios sean “certificados” los profesionales independientes encuentren que su embudo de ingreso a una empresa es cada vez más pequeño, lo que se agiganta aún más cada año con el simple transcurso del tiempo. Eric Gaynor Butterfield destaca que en un encuentro con un alto directivo de un Banco local que había pasado a manos de un Banco Internacional, éste le manifestara:

“Aquí ya no pueden trabajar como asesores o consultores independientes personas que tienen todo su pelo blanco”, como era el que yo tenía. Me pareció interesante ésta nueva regla que habían adoptado los nuevos accionistas que adquirieron el Banco local lo que me ha llevado a responderle al directivo manifestando: “¡Qué creativos se han puesto en cuanto a los criterios de selección!”.

Los caminos para salir de auto-empleado luego de haber experimentado las crecientes dificultades que las personas pertenecientes a ésta segunda categoría confrontan, no son nada fáciles y más aun si se trata de personas con Diplomas en las Universidades.

Hacer carrera dentro de una empresa como empleado una vez que se ha graduado y diplomado como Profesional es muy distinto de desarrollarse como empresario.

El empresario está usualmente en sus inicios ligado a algún territorio en particular mientras que el particular está más dispuesto a seguir el territorio que “otros” han definido para él. Los Empresarios son verdaderos artistas, que se mueven inteligentemente sobre la base de la intuición, mientras que el profesional tiende a basarse más en las concepciones y marcos teóricos.

Es común que el empresario piensa en su empresa desde el punto de vista de su familia, y tiene una tendencia a vincularlos dentro de la misma mientras que el profesional dentro de la corporación tiende a independizar lo que es “la familia” respecto de lo que se hace en la empresa. Es muy común que el empresario incluso cuando hace uso de una figura jurídica posea casi la totalidad de las acciones de la empresa, mientras que el Profesional tiene poco o ningún acceso a las acciones de la empresa.

La organización multinacional se caracteriza por tener un accionariado muy difuso y el profesional tiene que aprender lo que éste accionado quiere, usualmente a través de lo que interpreta por otras personas que muchas veces difieren respecto de sus posiciones ante los accionistas, sus preferencias, sus intereses y también sus necesidades. El empresario es un creador nato y debe inspirar a otros a que lo sigan; el profesional, gerente o directivo organizacional pasa mucho de su tiempo “mirando hacia arriba esperando instrucciones que deben ser luego transmitidas a otros, lo subordinados”.

En particular el empresario fundador es un típico artista y creador, parte de la nada pero se imagina perfectamente como va a estar terminada su obra de arte. El Profesional tiende a pensar desde el día de hoy y como son las cosas hoy para delante. Cuando los Profesionales estudian un nuevo proyecto de inversión parte de un momento cero que es el de la inversión inicial y luego avanzan en el proyecto calculando los ingresos y egresos de cada año partiendo desde el año 1. El empresario por el contrario tiende a posicionarse en el proyecto terminado, es decir el último año. Y esto tiene una ventaja enorme respecto de lo que hace el Profesional.

Al posicionarse en el último año visualiza el logro y el éxito mientras que el profesional al avanzar del año 1 hacia delante lo que comienza a ver son los ingresos – egresos de cada uno junto con cada uno de los problemas, dificultades y obstáculos. Y los problemas, dificultades y obstáculos que aparecen bajo esta perspectiva distinta ante los ojos del Profesional hacen que éste tenga en cuenta distintas y menores probabilidades de éxito.

Para comenzar a tener éxito como dueño de una empresa – como empresario – el profesional tiene que reunir los atributos del socio fundador que, como vimos, no son desarrollados comúnmente ni siquiera en las mejores Universidades del planeta. Pero incluso habiendo sido exitoso como socio fundador luego se requieren otras características y competencias para transformar al socio fundador en un socio sucesor. Habitualmente, sin un fundador emprendedor una empresa familiar no puede crecer, pero solo con el no puede llegar a proseguir, y acá es donde aparece entonces la figura del sucesor.

Las tareas que realiza el socio fundador son distintas del socio sucesor puesto que el fundador se ocupa desde el primer momento de todo el negocio. Y debe luego aprender a transmitir sus conocimientos a otros como así también a elegir a otros como los más apropiados.

Los profesionales y ejecutivos en las organizaciones no siempre se orientan a enseñar a otros puesto que el ambiente es competitivo y mucho del éxito que ellos obtienen – dependiendo de la manera como la empresa lleva a cabo las recompensas – es a veces a expensas de otros. El sucesor por lo general no maneja las áreas que tienen que ver con los Clientes o con las finanzas del negocio, aunque si pueden estar a cargo de las finanzas de la empresa. Por lo general el socio sucesor debe ser capaz de mostrar al fundador que ha sido capaz de manejar eficazmente una parte de la empresa o una unidad de negocios o una serie de proyectos.

Los Profesionales tienden a ver los problemas como muchas veces los ven sus propios profesores en la Universidad. Muchos estudiantes de la India que realizaron estudios de Master en los Estados Unidos de Norteamérica en los años 70 del siglo pasado volvían a su país sugiriendo a sus padres – empresarios que pongan en vigencia arreglos organizacionales muchas veces apoyados en los principios de la división del trabajo lo que contrasta con el modelo que hemos aprendido como más eficiente que es aquél donde se trabaja en forma participativo y como equipos de trabajo. Paradójicamente la cultura en la India ha sido históricamente la de trabajo en equipo.

Al profesional le resulta muy difícil ver a la empresa desde la perspectiva de un hombre de negocios y como dueño. En principio no es fácil que una persona que se ha desempeñado como ejecutivo y directivo y que acostumbraba recibir un ingreso fijo todos los meses, y que además contaba con una computadora, secretaria e infinitos recursos a su disposición, tenga luego que adaptarse a una situación como empresario donde no recibe ninguna asignación fija e incluso debe abonarles a otros “de manera fija”.

Un trabajo de investigación realizado por Eric Gaynor Butterfield (Jornada de Empresarios e Innovación; Noviembre 2004) muestra que en el proceso de transición donde los profesionales tratan de convertirse en empresarios ellos tienen en cuenta las empresas y negocios tal cual existen en ese momento.

En realidad lo que no saben es que lo que ellos están viendo como negocio del empresario existente, no es el verdadero negocio del empresario. Usualmente los negocios pasan por otro lado que no es el que está visible. Muchas zapaterías tienen locales en calles donde los alquileres son altísimos y los profesionales pueden preguntarse como es que pueden pagarlos ya que la frecuencia de Clientes entrantes no puede justificar siquiera el solo pago del alquiler. Lo que sucede es que uno solo de estos Clientes puede ser un Distribuidor o Mayorista de otra provincia quien le puede estar haciendo pedidos de cientos y miles de pares de zapatos.

El Profesional tiende a “hablar” de lo que sabe, es decir de su Profesión. Y es recompensado por hablar eficazmente respecto de aspectos que se relacionan con su Profesión. Cuando se es empresario se pueden hacer muchas cosas, pero no se puede hablar de lo que uno ha aprendido; eso ha costado demasiado como para regalarlo a terceros. Además para el empresario el secreto es algo importante a diferencia del Profesional que, siendo exitoso es invitado a un Congreso para compartir sus nuevos hallazgos. El empresario sabe muy bien que “El secreto del éxito es el secreto”. Por lo tanto, y teniendo en cuenta que en algún momento “su negocio” ha de estar visible a terceros – o a de encontrarse con otras personas de su misma especialidad – el empresario otra vez se comporta de manera distinta de la que lo hacen los profesionales: desarrolla actividades distintas de aquella en la cual está “teniendo éxito”. Algo que el profesional no está acostumbrado a hacer pues tiende a persistir dentro de lo que hace y aún más – si allí tiene éxito – ha de profundizar más en esa misma disciplina o contenido o producto o servicio.

Pero una de las diferencias más grandes entre el profesional y el empresario la encontramos en que éste último no habla tanto del concepto de sinergia – incluso puede llegar a no conocerlo – pero de todas maneras es capaz de aplicarlo. Es decir, el empresario se adelanta a los conceptos y puede estar aplicando muchos de ellos sin siquiera tener el conocimiento de los mismos.

El profesional acude más bien al concepto para luego tratar de ir a la acción, algo que desafortunadamente no ocurre de manera natural. Y bajo esta práctica de sinergia el empresario está predispuesto y se alista para liderar a otros con la responsabilidad de atender algunos requerimientos de estos terceros que han de formar parte del equipo.

El profesional no opera dentro de esta visión por lo general; más aun dentro de las distintas culturas latinoamericanas los profesionales universitarios por lo general tienen una predisposición a percibir al empresario bajo la perspectiva de Karl Marx, donde se lo percibe como un explotador que se beneficia del trabajo de otros.

Este concepto de plusvalía dentro de las universidades latinoamericanas tiene incluso una connotación altamente negativa y ha llegado a formar parte de un cliché que se ha aceptado de manera generalizada.

Ahora bien, quisiera formular una pregunta: ¿Qué sería de este planeta si nadie se hubiera tenido las perspectiva de que trabajemos aunque sea ocasionalmente como un equipo? Incluso hasta los principales deportes y entretenimientos son realizados por los humanos de manera cooperativa y prevalece la orientación hacia los trabajos como equipos por encima de los individuos.

¿Existe acaso algún invento que se haya desarrollado por la única intervención de una única persona? Y más, si las personas no estuvieran dispuestas a trabajar bajo el liderazgo de otro.

¿Quién crearía y generaría trabajo? Por supuesto que surge una respuesta muy sencilla: Ese es el rol del Estado. Pero tenemos experiencias muy concretas de lo que sucede cuando el Estado quiere asumir el rol del empresario que implica, entre otros y como mínimo, actuar creativamente, tomar riesgos y ser innovador.

¿Cuántos Estados conocen ustedes que han operado de manera creativa, tomando riesgos y asumiendo posiciones innovadoras? Hoy en día en Latinoamérica, un continente pleno en recursos primarios que están allí ofreciéndose para ser tomados y transformados, vemos que la mayor parte de lo que sucede con la transformación de dichas materias primas (energía, minería, agricultura, pesca, forestal) está en manos de corporaciones extranjeras que hace muchas décadas atrás contaron con empresarios en esos países del extranjero.

Y cuando escuchamos que los gobiernos han creado tantos cientos o miles puestos de trabajo no tenemos más que observar lo que esas empresas están haciendo y produciendo, y salta a la vista que la mayor parte de esas actividades no son creativas ni representan generación de nuevos ingresos genuinos, puesto que son realizados entre otras cosas, a través de trabajo no-genuino.

En algunos países de Latinoamérica esta situación es más crítica que en otros. Por ejemplo la Argentina con recursos inmensos y en mucha mayor proporción que los que Dios ha distribuido para lo que es Chile, exporta al mundo igual que Chile. Pero una diferencia importante consiste en que Chile exporta productos que llevan mucho más valor agregado donde se dan procesos de transformación que crean trabajo para otros, en pocas palabras, trabajo genuino. En un taller con empresarios realizado hace unos 3 meses atrás muchos empresarios argentinos manifestaron que incluso ante la posibilidad de crecer no lo iban a hacer.

¿Tenemos alguna idea de lo que representa para un país o para una comunidad que quienes aquellos que son una fuerza creadora, innovadora y que se predispone a correr riesgos, llega un momento donde decide “no-crecer”? Es como si tuviéramos inventores que comienzan en un momento a dejar de realizar trabajos vinculados con el proceso de innovación y comienzan a parase dentro de las máquinas automáticas de juegos. Matar los incentivos a los empresarios es condenar a un país a vivir sin ellos y la fuerte generadora de trabajos genuinos que ellos originaban ha de mostrar en poco tiempo el ingreso del gobierno con planes y propuestas donde no se genera trabajo genuino y que puede ser sostenido solamente como consecuencia de estar dentro del mundo del dinero el que es consistente a su vez con la política de John Maynard Keynes.

Desafortunadamente la concepción de crear el dinero a través de organismos internacionales financieros que luego encontraron apoyo en los Bancos Centrales de los países latinoamericanos en lugar de basarlo en la genuina creación de productos y servicios terminaron con eliminar los incentivos que todo empresario latinoamericano necesita para llevar adelante su misión.

La creación de dinero a través de los organismos internacionales financieros que luego encontraron como aliados a los Bancos Centrales en Latinoamérica, decretaron el inicio del deceso de los empresarios genuinos y aparecieron los “contratistas del Estado” quienes cerraron el círculo con la alianza ya estructurada de los entes internacionales financieros con los bancos locales. Como manifestaba un empresario líder en la industria metalúrgica en la Argentina: “Nosotros trabajamos muy duros para tener una empresa donde debemos comprar maquinarias, mantener los equipos actualizados, contratar y dar trabajo al personal, pagamos costos altos por intereses a Bancos, debemos pagar impuestos al gobierno antes de tener las utilidades” mientras que los Bancos y el Gobierno pueden crear dinero con una maquinita”. Realmente competir con el costo de “hacer dinero con una maquinita” el esfuerzo del empresario genuino es desmesurado y ya hasta los más emprendedores empresarios latinoamericanos se han dado cuenta que es preferible no-innovar y no tomar riesgos, y asociarse con los gobiernos como proveedores y contratistas del Estado. Eso les asegura una ganancia segura y además están cubiertos de los riesgos.

Y ya sabemos lo que sucede cuando las personas “trabajan sobre seguro”. William Shakespeare ha sido un extraordinario maestro en la materia y parece que su lección aun no ha sido absorbida por los gobernantes latinoamericanos. Para peor, ni siquiera le dan trascendencia dentro de las mejores Universidades al pensamiento y concepción del excelente economista Alemán Joseph Schumpeter quien estaba convencido del enorme poder del empresario como generador de trabajo genuino.

En la China de hoy en día, que ha apoyado con fuerza la práctica del empresario creador e innovador de Joseph Schumpeter, premian a sus empresarios locales y a aquellos empresarios que además son capaces de tomar otros mercados fuera de sus fronteras, los considera como “Líderes Indiscutibles” quienes ameritan recibir recompensas aún mayores.

La Argentina que se encontraba posicionada entre los 10 países más ricos del planeta cuando se premiaba a sus empresarios exportadores, ha pasado ahora a una posición totalmente empobrecida como resultado no solo de la falta de estímulos a los empresarios creativos sino porque además a través de mecanismos regulatorios del Estado se retiene dinero a los exportadores en materia de retenciones. ¿Conocen ustedes algún país que retenga dinero del empresario exportador y que se cuente entre los países más desarrollados del mundo?

No existe ninguna duda que – como declaraba el filósofo español Ortega y Gasset – el comportamiento de las personas es el resultado de combinar “a la persona con su contexto”. No existen hoy día, ni siquiera en las mejores Universidades del mundo, un plan o programa por medio del cual se puedan desarrollar empresarios.

Países como Australia, Estados Unidos de Norteamérica, Nueva Zelanda y también Argentina crecieron a través del espíritu emprendedor de quienes se radicaron en esas tierras. Todos esos países se encuentran aun entre los países más ricos del mundo con excepción de la Argentina.

Hace unos 60 años todos ellos estaban dentro del grupo privilegiado de países desarrollados y ricos en este planeta pero la Argentina comenzó a hacer cosas distintas desde ese entonces de lo que hicieron los líderes en USA, Australia y Nueva Zelanda.

La política empresarial innovadora vigente hasta los años 40 del siglo pasado fue poco a poco reemplazada por una asistencia del gobierno a “nuevos empresarios” que en realidad no eran tales: eran simplemente contratistas del Estado. Y saben ustedes que es lo que caracteriza al empresario que es contratista del Estado: pues opera bajo un sistema de “costo + un plus”. Cualquier costo es bueno pues de todas maneras la “empresa” está protegida y los Clientes han de tener que pagar la ineficiencia.

Robert Kiyosaki destaca que esta práctica se consolida a través del pensamiento y acción de gobiernos que hacen referencia al hecho de tener que dedicarse “a redistribuir la riqueza”. Y Kiyosaki muestra como este pensamiento y filosofía es letal para la comunidad que le adopta, y la Argentina es un excelente ejemplo de ello. A través de la redistribución de los ingresos que se ha realizado durante los últimos 60 años lo que salta claramente a la vista es un mayor empobrecimiento de la población… y además no se ha logrado “redistribuir la riqueza más equitativamente”. Es que, como muy bien destaca Robert, “los ricos saben muy bien que es lo que tienen que hacer” a diferencia de las personas que conforman esa inmensa mayoría que se encuentra agrupada en lo que es conocida como clase media.

Podemos a estas alturas hacerles llegar un formulario de “auto-apreciación en materia empresarial” que ustedes han de completar y esperamos que les sirva para apreciarse como empresarios, y que es de especial aplicación para aquellos profesionales, ejecutivos y directivos corporativos que quieren tomar la iniciativa de comenzar “su empresa”. Nosotros (www.theodinstitute.org) estamos para ayudarle al respecto, para aquellos que buscan nuestra ayuda.

Me gustaría recibir un poco de feedback de ustedes como participantes y en particular todo lo relacionado con el proceso de “Transición” hacia la categoría de empresario; más puntualmente desde la posición de empleado o auto-empleado hacia la de dueño de su propia empresa. Robert Kiyosaki ha realizado un excelente trabajo que nosotros esperamos enriquecer incorporando los distintos componentes que se vinculan con la transición de “etapas inferiores” (donde se llega al límite de explotarse a sí mismo) a la del empresario. Y podemos agruparnos en mesas de a 3 explorando como nos apreciamos al hacer uso del “formulario de auto-apreciación como empresario”.

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Gaynor Butterfield Eric. (2006, junio 8). Innovación e inteligencia financiera. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/innovacion-e-inteligencia-financiera/
Gaynor Butterfield, Eric. "Innovación e inteligencia financiera". GestioPolis. 8 junio 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/innovacion-e-inteligencia-financiera/>.
Gaynor Butterfield, Eric. "Innovación e inteligencia financiera". GestioPolis. junio 8, 2006. Consultado el 17 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/innovacion-e-inteligencia-financiera/.
Gaynor Butterfield, Eric. Innovación e inteligencia financiera [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/innovacion-e-inteligencia-financiera/> [Citado el 17 de Noviembre de 2018].
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