Incidencia de las TIC en el crecimiento económico de Europa en los 90s

El crecimiento sostenido de la producción debido al aumento de la productividad que se experimentó en los EE.UU., especialmente en la segunda mitad de los noventa, junto con el hecho de que su desarrollo en los Países Miembro fue muy dispar, ha motivado en el seno de la Comisión un especial interés por conocer las causas y las consecuencias de tal evolución, interés que en éste caso se centra en analizar la influencia del sector TIC sobre el crecimiento.

Fueron diversas las circunstancias que se combinaron en los años noventa para acelerar la difusión y el crecimiento de las TIC; junto con el cambio tecnológico, la caída de precios de los equipos principalmente ordenadores personales (PC’s), impulsaron el uso masivo de la tecnología digital. Con las empresas preparadas para aprovecharse de las oportunidades ofrecidas por las TIC, la liberalización de las telecomunicaciones y el crecimiento de la economía a través de Internet -que se beneficia de los efectos de la economía de escala y de red- trajeron nuevo aliento y empuje a la inversión en nuevas tecnologías. En los EE.UU., la inversión de las empresas en ordenadores  y equipos periféricos, se más que cuadruplicó entre 1995 y 1999. En la UE la tendencia fue similar pero de magnitud inferior. En los apartados siguientes se analiza el gasto, la inversión y los efectos de las TIC  en el crecimiento económico, la nueva demanda de empleo y las políticas a seguir para atenderla.

la-participacion-de-las-tecnologias-de-la-informacion-y-las-comunicaciones-tic-en-el-crecimiento-economico-de-los-noventa
  1. Tendencias internacionales del gasto y la inversión TIC.

Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) constituyen el cimiento sobre el que se sustenta el desarrollo de la Sociedad de la Información, y en consecuencia, el gasto, la inversión y la producción de bienes TIC continúan aumentando tanto en los EE.UU. como en Europa. Además, si se tiene en cuenta el desarrollo de ambas economías en la década de los noventa y la influencia de las TIC sobre su crecimiento, se puede generalizar que los elementos que incorporan mejoran significativamente el desarrollo económico de cualquier país, si bien la cuantificación de su impacto es motivo de controversia entre los expertos.

Antes de continuar es necesario aclarar que en Europa los datos estadísticos relacionados con las TIC siguen un proceso de elaboración que difiere del establecido en los EE.UU.. En Europa la recogida de datos no es oficial y la elaboración de variables se realiza a partir de los estudios y encuestas realizados por empresas privadas. Normalmente se parte de las series de la empresa IDC (International Data Corporation) ya que permiten analizar situaciones y realizar comparaciones homogéneas entre todos los países de la UE en el periodo 1992-99, en éste sentido EITO (European Information Technology Observatory) publica el gasto europeo TIC basándose en los datos de IDC. El principal inconveniente de este sistema radica en que IDC no hace públicos ni el tamaño ni la estructura de sus muestras y, por tanto, resulta difícil determinar la calidad de los datos. Otra posible fuente de información es la OCDE, pero los datos que ésta organización pretende extraer a partir de los sistemas contables nacionales no están implementados sistemáticamente y, por tanto, solo están disponibles los de determinados países. La situación en EE.UU. es bastante diferente, la Agencia de Análisis Económico (BEA) empezó a facilitar datos sistemáticamente en 1947 e incorpora factores a medida que va detectando su importancia. En contra de éste sistema debe señalarse la lentitud en la incorporación de variables, por ejemplo, la inversión en software se agregó en 1999 y para entonces Bill Gates era el hombre más rico del mundo.

3. El gasto TIC.

El gasto en TIC mide la difusión de los ordenadores personales (PC’s), los periféricos, los equipos de comunicaciones, el software y los servicios de telecomunicaciones entre la sociedad, o dicho de otra forma, mide la absorción de los bienes y servicios TIC por los sectores público, empresarial y consumo.

Teniendo en cuenta las consideraciones realizadas anteriormente sobre la elaboración estadística de los datos, puede decirse que en la década de los noventa el gasto medio TIC europeo fue inferior al norteamericano.

Gasto en TIC (% PIB)
 

País

 

1992

 

1995

 

1999

Diferencia

1999–1992

Gasto medio

1992-1999

Tasa interanual (%).

1992-1999

Belgica/Luxemburgo5,55,55,90,45,61,0
Dinamarca6,46,56,90,56,61,1
Alemania5,45,25,3-0,15,3-0,3
Grecia2,43,95,53,13,812,6
España3,93,94,00,13,90,4
Francia5,85,96,00,25,90,5
Irlanda5,55,96,51,05,92,4
Italia3,74,24,71,04,23,5
Holanda6,76,67,10,46,70,8
Austria5,04,74,8-0,24,8-0,6
Portugal2,85,05,32,54,59,5
Finlandia4,75,75,91,25,63,3
Suecia7,67,89,31,78,22,9
Reino Unido7,27,89,32,18,13,7
UE5,25,66,21,05,62,9
Japón5,75,47,11,46,03,2
EE.UU.7,57,98,91,48,12,5
Fuente: WITSA (2000), cálculos de WIFO.

En el entorno de los países pertenecientes a la OCDE, el gasto medio en TIC en el periodo 1992-99 fue heterogéneo; Suecia y Reino Unido en Europa, junto con Australia y los EE.UU., gastaron en torno al 8% de su PIB, Holanda y Dinamarca el 7% y, Alemania, Italia y España se agruparon en la parte inferior de la media europea (5.6%). La situación europea fue así tan variada que se perciben dos extremos bien diferenciados; con la excepción de Reino Unido, en uno se situaron países no muy grandes en número de habitantes como Suecia, Holanda y Dinamarca que aproximaron su gasto al de los EE.UU., y en el otro países como Francia, Alemania, Italia y España -países grandes, y por tanto, con gran influencia en la media- con un gasto considerablemente inferior. En el balance el gasto medio europeo TIC se situó 2.5 puntos porcentuales, casi un tercio, por debajo del norteamericano (8,1%).

Este menor gasto europeo tiene que ver no solo con el sector industrial TIC sino, también, con  la dinámica establecida en la distribución del gasto de los sectores público gubernamental y consumo doméstico. El ejemplo de Australia puede valer, en 1998 el gasto australiano fue el 8,5% de su PIB, similar al americano (8.7%) y, sin embargo, el empleo de su sector industrial TIC fue el 2,6% del empleo total del sector empresarial, y el valor añadido del 4,1%, cifras éstas que son bastante inferiores a los respectivos 3,9% y 8,7% de los EE.UU..

Empleo y Valor añadido de las TIC. Año 1998.
 

País

Sector Empresarial

Empleo TIC

(% del Empleo Total)

Sector Empresarial

Valor Añadido TIC

(% del V.A. Total)

Gasto en TIC

% s. PIB.

Bélgica4,35,85,7
Dinamarca5,16,7
Alemania3,16,15,1
Grecia5,1
España4,0
Francia4,05,35,9
Irlanda4,66,4
Italia3,55,84,5
Holanda3,85,16,9
Austria4,96,84,7
Portugal2,75,65,1
Finlandia5,68,35,7
Suecia6,39,39,5
Reino Unido4,88,49,0
UE (*)4,06,46,0
Japón3,45,86,2
EE.UU.3,98,78,7
Suiza6,07,3
Australia2,64,18,5
Canadá4,66,58,1
(*) Media ponderada del PIB (1990), cálculos de WIFO.

Fuente: OCDE (2001A), WITSA (2000), cálculos de WIFO.

En cuanto a su evolución, en la década de los noventa el gasto TIC aumentó tanto en la UE como en los EE.UU., pero mientras que en Europa la tasa de crecimiento interanual era del 4. 7% en la primera mitad (1992-95), y apenas aumentó al 4,8% en la segunda (1995-99), en los EE.UU. lo fue del 7.3% en la primera y del 8,1% en la segunda, con lo que la aceleración que se produjo entre ambos periodos fue considerable.

Evolución del gasto en TIC en el periodo 1992-1999.
Tasa de crecimiento interanual (%)Aceleración
País1992-19951995-19991992-1999
Belgica/Luxemburgo6,84,65,5-2,2
Dinamarca7,64,75,9-2,9
Alemania5,82,63,9-3,2
Grecia23,78,314,6-15,5
España-1,75,22,26,9
Francia5,73,24,3-2,4
Irlanda9,410,19,80,8
Italia0,35,53,35,2
Holanda7,05,56,1-1,5
Austria5,13,54,2-1,6
Portugal24,96,514,0-18,4
Finlandia12,65,28,3-7,3
Suecia-1,75,12,16,8
Reino Unido4,28,16,43,9
UE4,74,84,70,1
EE.UU.7,38,17,80,9
Fuente: WITSA (2000).

Por otra parte, el crecimiento del gasto TIC en los países europeos parece estar relacionado con las fluctuaciones de su ciclo económico ya que algunos, España entre ellos, sobrepasaron la media comunitaria en los periodos de crecimiento y, estancaron, o incluso disminuyeron su tasa de crecimiento del gasto en las fases de desaceleración económica. Esta situación de inmadurez de los mercados no se detecta en los EE.UU., donde tanto el crecimiento económico como el gasto TIC mantuvieron sus pendientes más estables y menos correlacionadas. Como resultado, el diferencial del gasto TIC entre los EE.UU. y la UE aumentó de los 2.3 puntos porcentuales de 1992, hasta los 2.7 p.p. de 1999. Dicho en otras palabras, si se toma como referencia el gasto norteamericano, el gasto europeo que en 1992 fue el 90% del americano, en 1999 se redujo al 75%. Por países, sólo el Reino Unido, Suecia, Italia, Irlanda y España aceleraron su gasto en la segunda mitad de la década.

4. Evolución del gasto en TIC.

Los países europeos más dinámicos, es decir, los de mayor tasa de crecimiento interanual del gasto en TIC (entre 8,3% y 14,6%) fueron Grecia, Portugal, Irlanda y Finlandia. Todos ellos finalizaron la década con un gasto en torno a la media comunitaria (6,2%). En el caso de Grecia y Portugal, su gasto estuvo altamente correlacionado con la inversión efectuada en infraestructuras de telecomunicaciones. En el Reino Unido, Holanda, Dinamarca y Bélgica, el gasto creció con una tasa ligeramente superior a la media comunitaria, no obstante, los tres primeros mantuvieron en todo el periodo 1992-99, un gasto claramente superior a la media. En contraste, países como España, Italia, Austria, Alemania y Francia registraron un crecimiento medio del gasto similar al de su PIB, lo cual significó un estancamiento por debajo de la media. Suecia tuvo el crecimiento más bajo del gasto, pero en éste caso la participación del gasto en el PIB fue la mayor de todos los Estados Miembro.

En relación con España debe recordarse que su comprometida posición dentro del contexto europeo se debió, en parte, a la inmadurez del sector industrial TIC, y en parte, a la fuerte crisis económica sufrida en la primera mitad de los noventa que obligó a realizar continuas devaluaciones de la peseta -en la última su valor respecto al dólar se tuvo que dejar flotante durante cierto tiempo-, lo cual favoreció las exportaciones, principalmente del sector primario, pero frenó las importaciones y, por tanto, el gasto español en TIC en el periodo (1992-1995) decreció con una tasa interanual del 1.7 por ciento. Con las políticas implantadas en España para entrar en el grupo de países del Euro la situación mejoró en la segunda mitad de los noventa y el gasto creció con una tasa interanual del 5,2% con lo que el diferencial con la primera mitad, del 6,9%, fue el más alto de los Países Miembro en el periodo 1992-1999. Aún así, el balance de la década fue muy pobre; el crecimiento interanual del gasto TIC español se situó en el 2.2%, el más bajo de la UE, y  en 1999, el gasto del 4% del PIB fue también el más bajo, 2.2 puntos porcentuales inferior a la media comunitaria.

5. La inversión en TIC.

En la década de los noventa, la inversión de las empresas europeas en TIC representó, aproximadamente, un tercio de su gasto en TIC, y su tendencia fue similar a la seguida por el gasto. En cuanto a la inversión americana, tanto su porcentaje de PIB como su tasa de crecimiento interanual, fue superior a la europea con lo que también en la inversión aumentó su diferencial. Además, ninguno de los países de la Comunidad -y esto contrasta con el gasto- alcanzó la tasa de inversión americana que en 1999 fue el doble de la media comunitaria.

Entre los Países Miembro hay considerables diferencias en relación con la inversión TIC lo cual refleja, en parte, los efectos de las políticas aplicadas. La política juega un papel fundamental ya que puede asegurar el desarrollo de la competencia mediante la introducción de reformas en la regulación, el desarrollo de políticas de competencia eficaces y la promoción de mercados abiertos tanto en el ámbito nacional como internacional. A este respecto, el establecimiento de una competencia efectiva es particularmente importante porque obliga a las empresas a reducir costes y, por tanto, a aumentar  su inversión en TIC. De particular importancia fueron las medidas liberalizadoras del sector de telecomunicaciones emprendidas en 1998 que impulsaron el desarrollo generalizado de las TIC sobre las redes públicas e hicieron posible reducir los costes de red, tan importantes en el coste total de las comunicaciones empresariales.

Inversión en TIC del sector empresarial.
Inversión TIC/PIB (%)Inversión Total/PIB (%)
País19921999Diferencia19921999Diferencia
Bélgica/Luxemburgo2,122,590,4721,2920,99-0,30
Dinamarca2,042,720,6818,1420,972,83
Alemania1,742,170,4324,0421,29-2,76
Grecia0,751,801,0521,3223,001,69
España1,521,580,0623,0923,690,60
Francia1,702,050,3520,9318,86-2,07
Irlanda1,822,320,5016,5924,137,53
Italia1,491,770,2820,4718,43-2,04
Holanda2,233,090,8621,3221,470,15
Austria1,611,890,2823,5023,650,15
Portugal0,961,810,8525,0127,482,46
Finlandia1,612,480,8719,6119,28-0,32
Suecia2,493,641,1518,2616,47-1,79
Reino Unido2,433,761,3316,5317,971,44
UE1,812,420,6120,7221,260,54
EE.UU.2,604,541,9417,0120,333,32
Fuente: Daveri (2001).

 Teniendo en cuenta que la difusión de las TIC dentro de las empresas queda reflejada en la tasa de la formación bruta del capital fijo que dedican a invertir en bienes TIC, en 1999, aproximadamente un 20% de las inversiones totales del sector empresarial del Reino Unido, Suecia y los EE.UU. se dedicó a bienes TIC mientras que en Alemania, Bélgica, Finlandia, Francia, Holanda, Italia y Japón esta proporción se situó en torno a la mitad, el 10%.

Por otro lado, la caída de los precios de los equipos TIC –el precio de los ordenadores personales (PC’s) y periféricos bajó un 24% de tasa interanual en los EE.UU. (Landefeld y Grimm, 2000), dato también confirmado en Alemania (Moch 2001)-, impulsó la tasa de crecimiento del capital TIC de modo que las empresas incrementaron su inversión en nuevas tecnologías y, en poco tiempo, la situación derivó en la sustitución de otros bienes. Considerando los efectos de la caída de precios TIC, algunos países bien pudieron doblar la parte de su crecimiento económico atribuida a las inversiones hardware (Duro 2001) y beneficiarse del efecto estabilizador para controlar la evolución de su IPC.

Al igual que en los EE.UU., en Europa el capital TIC creció mucho más que el resto de bienes de capital; los equipos de comunicaciones y software aumentaron en torno al 11% interanual mientras que el de hardware lo hizo el 27,6 por ciento. Comparado con los EE.UU., el crecimiento de equipos de comunicaciones es superior en la UE, igual el de hardware e inferior el de software.

Crecimiento interanual de las TIC en el periodo1991-1999. (%)
 

País

Equipos de

comunicaciones

 

Hardware

 

Software

Total Bienes de Capital (sector empresarial)
Bélgica10,327,98,43,0
Dinamarca9,826,611,72,9
Alemania13,529,613,32,6
Grecia16,442,616,12,7
España12,625,27,24,0
Francia11,424,010,32,3
Irlanda13,228,815,93,2
Italia11,123,65,12,7
Holanda9,932,114,02,3
Austria9,729,912,44,3
Portugal24,643,211,14,5
Finlandia8,823,89,70,5
Suecia5,225,09,62,1
Reino Unido7,831,614,32,9
UE11,227,610,82,7
EE.UU.4,931,217,42,6
Fuente: Daveri (2001).

6. El impacto de la inversión en TIC sobre la economía.

Un primer paso para evaluar el impacto de la inversión en TIC sobre la economía general de un país consiste en estimar su  crecimiento a nivel macroeconómico. Los cálculos de crecimiento basados en el modelo neo-clásico de Solow (1957), aunque con limitaciones, permiten diferenciar tres vías independientes a través de las cuales actúan las TIC, vías que, adicionalmente se han confirmado utilizando modelos alternativos (Oliner y Sichel, 2000 y Stiroh, 2001). A nivel sectorial o de empresa, la evaluación del impacto se realiza a través de modelos econométricos basados en funciones de producción.

Los tres canales que utiliza la inversión en tecnologías de información para mejorar el crecimiento de la producción y de la productividad son (Stiroh, 2001 y Comisión Europea, 2000):

  1. El cambio tecnológico introducido en la cadena de producción de bienes TIC: El progreso tecnológico permite la producción de bienes a menor precio, lo cual significa aumentar el factor de productividad del sector productivo TIC. El impacto de ésta vía en la economía depende tanto de la velocidad de desarrollo de la tecnología, como del grado de implantación del sector TIC en la economía. En otras palabras, la diferente magnitud del efecto que las TIC tienen sobre la producción general de cada país pone de manifiesto, entre otros factores, su grado de especialización, es decir, algunos países lo están en productos TIC que no han evolucionado tanto como los semiconductores, ordenadores personales, o terminales móviles.

La importancia del sector industrial TIC en el crecimiento económico de un país se ha verificado tanto en los estudios de la OCDE (2001 A) sobre Dinamarca, Finlandia y Alemania -países de los que dispone de datos suficientes-, como en estudios internos realizados en diferentes países.

Según la OCDE la contribución del sector industrial TIC en Alemania y Finlandia aumentó considerablemente en la segunda mitad de los noventa mientras que en Dinamarca fue mayor en la primera. En Finlandia, aproximadamente el 20% del crecimiento del factor de productividad total, en el periodo 1995-99, se debió al sector TIC.

Por otro lado, según los estudios internos realizados en diferentes países, en Finlandia por ejemplo, la empresa Nokia, productora de equipos de telefonía móvil, participó en 1999 con 1,2 p.p. del 4% de crecimiento del PIB finlandés y, sin embargo, su contribución a la formación del PIB fue del 4%. Otro ejemplo, en Corea un informe del Banco de Corea indica que el 40% del crecimiento del PIB de 1999 se debió al sector TIC, sector éste que a su vez participó en el PIB con una tasa cinco veces menor. Un último ejemplo, en Holanda el 17% del crecimiento del PIB del periodo 1995-98 se debió al sector industrial TIC que, sin embargo, participó en la formación del PIB con una tasa cuatro veces menor.

Se deduce por tanto, que el sector industrial TIC es un excelente impulsor del crecimiento de la producción y la productividad, pero no debe olvidarse que también hubo países que sin ser potencias industriales TIC, Australia por ejemplo, igualmente mejoraron su crecimiento en el periodo considerado.

  1. La intensificación del capital en la economía: El efecto más importantes del uso de las TIC consiste en aumentar la productividad laboral a través de la formación de un capital adicional denominado capital TIC. La aceleración del crecimiento de la productividad laboral registrada en los EE.UU. entre los periodos 1973-95 y 1995-99 estuvo comprendida entre 0.91 y 1,33 puntos porcentuales y se debió principalmente a la intensificación del capital TIC (entre 0.3 y 0.5 p.p.) y al crecimiento del factor de productividad total (entre 0.3 y 0.9 p.p.). Ambos factores estuvieron fuertemente correlacionados con la producción y el uso de las TIC.
La productividad laboral en los EE.UU.
Departamento de estadística laboral

(2000)

 

Gordon

(2000)

Jorgenson & Stiroh

(2000)

Oliner & Sichel

(2000)

Productividad laboral media, 1995-992,302,752,372,57
Productividad laboral media, 1973-951,391,421,421,41
Aceleración entre 1973-95 y 1995-990,911,330,951,16
Factores de la aceleración:
  ● Intensificación del capital:0,100,330,290,33
          -TIC0,38nd.0,340,50
          -Otros-0,31nd.-0,05-0,17
  ● Preparación laboral0,060,050,010,04
  ● Factor de Productividad Total:0,900,310,650,80
          -TICnd.0,290,240,31
          -Otrosnd.0,020,410,49
  ● Efectos cíclicos0,50
  ● Precios0,14
Fuente: Stiroh (2001).

 Todos los estudios de la tabla anterior subrayan que la intensificación del capital TIC favorece el desarrollo económico debido al efecto directo que la inversión en TIC tiene sobre el crecimiento de la productividad laboral.

  1. Las externalidades: La inversión en TIC induce la incorporación del cambio tecnológico y por consiguiente aumenta el crecimiento de la productividad en otros sectores diferentes del de las tecnologías de la información.

Debe señalarse, sin embargo, que la generación de externalidades por las TIC fue muy debatida en los estudios realizados a lo largo del año 2000. En los de la tabla anterior, por ejemplo, se observan criterios dispares acerca de la contribución real del resto de sectores no productores de TIC al crecimiento del factor de productividad total. Así, mientras Gordon (2000) mantiene que casi todo el crecimiento de éste factor es debido al sector industrial TIC, Jorgenson&Stiroh (2000) y Oliner&Sichel (2000) coinciden con Gordon en cuanto a la magnitud de la contribución de las TIC (entre 0,2 y 0,3 p.p.), pero, al contrario que Gordon, encuentran una alta participación (entre 0,4 y 0,5 p.p.) -mayor que la del sector industrial TIC- de los sectores no productores de TIC, lo cual induce a pensar que estos sectores se beneficiaron del uso de las TIC. Frente a ésta idea Gordon argumenta que los sectores no productores de TIC apenas contribuyeron al crecimiento del factor de productividad total con 0,02 p.p, y que el crecimiento no se debió al uso de las TIC sino al incremento lógico de la productividad laboral que caracteriza a los periodos expansivos. En las economías de crecimiento rápido, el mercado laboral se adapta a las nuevas demandas trabajando en peores condiciones y durante jornadas laborales más largas para que la incorporación de las innovaciones se vea reflejada en el ciclo de la actividad empresarial lo antes posible -son los efectos denominados de utilidad y distribución de recursos-. Por consiguiente, el incremento de productividad experimentado en la segunda mitad, 1995-1999, fue debido a los efectos de la inversión realizada en la primera y se habría producido igualmente aunque no se hubiera invertido en TIC en la segunda mitad. Otros analistas también críticos señalan que parte del crecimiento de la productividad de la segunda mitad de la década, se debió al desfase existente entre el lento registro de creación de puestos laborales y la inmediata cuenta de las horas trabajadas (Roach 1998). También hay quien apunta (Kiley 1999) que por aquellas fechas se dedicó demasiado tiempo a actividades improductivas tales como duplicación, por causa de la inversión en TIC, de operaciones existentes que motivaron frecuentes fricciones, incrementaron del coste empresarial de adaptación y afectaron a la productividad, al menos durante algún tiempo.

Frente a las críticas anteriores Stiroh (2001) manifiesta que la reactivación de la productividad norteamericana se debió fundamentalmente a las TIC, y argumenta que el efecto cíclico aludido por Gordon como motor del crecimiento de la productividad, debió manifestarse en la productividad al comienzo, no mediada la expansión. Además, si el incremento de la productividad fue un fenómeno cíclico debió distribuirse uniformemente sobre todos los sectores y no correlacionarse con el uso de las TIC. Esto no se cumplió en los EE.UU., en donde la aceleración del crecimiento de la productividad coincidió con un incremento significativo del gasto en TIC, y los sectores que más gastaron experimentaron los mayores crecimientos, lo cual sugiere que se produjo un cambio estructural. Es decir, el efecto de las TIC parece manifestase con mayor intensidad cuando su introducción va asociada con cambios en la organización de la empresa, con mejoras en la capacitación laboral, y con el desarrollo de planes de empresa que favorezcan la incorporación de soluciones innovadoras. Como se ve, son necesarias inversiones complementarias por lo que no debe sorprender que solo los últimos estudios hayan detectado el efecto positivo del uso de las TIC; en años anteriores el capital TIC fue tan pequeño y el tiempo de implementación tan corto que sus efectos pasaron desapercibidos.

A nivel de empresa, los estudios realizados  por Brynjolfsson y Hitt (2000) y, Brynjolfsson y Yang (1996) encuentran una modesta aceleración del crecimiento de la productividad de los sectores no productores de TIC y sugieren que el crecimiento de la productividad se debió, casi totalmente, a las industrias TIC. Tampoco el Banco Central Europeo (2001) aprecia evidencias claras de rebosamiento. Exceptuando el sector industrial TIC, la productividad laboral de los sectores que utilizan intensivamente las TIC -servicios y manufacturero- crecieron pero no con una aceleración significativa respecto del resto de sectores.

La OCDE (2001A) apunta un mayor efecto de las TIC en los sectores que fueron usuarios intensivos de las TIC y señala que:

  • Existe una fuerte correlación positiva entre los indicadores de uso TIC (número de servidores seguros, densidad host de Internet, densidad de PC’s, coste de acceso a Internet, etc.) y la pendiente del crecimiento del factor de productividad total de la segunda mitad de los noventa. Entre los países con mayor aceleración de éste factor es común encontrar que sus TIC estén más difundidas y los costes sean menores que en resto de países.
  • El crecimiento de la productividad laboral fue máximo en el sector manufacturero TIC, destacando los segmentos eléctrico y óptico.
  • En el sector servicios, el de las TIC se caracterizó por tener un crecimiento de la productividad más rápido que el resto.
  • En la segunda mitad de los noventa, el crecimiento de la productividad laboral de ambos sectores en los EE.UU., Alemania, Holanda, Dinamarca y Finlandia, fue mayor que en el resto de sectores.
  1. La aportación de la inversión TIC al crecimiento en Europa y en los EE.UU..

Algunos estudios sobre el crecimiento de la producción calculan los capitales de hardware, software y equipos de comunicaciones y evalúan el impacto de su inversión sobre la economía. De éste modo proporcionan información sobre la participación de cada componente TIC en el crecimiento.

En los EE.UU., la mayor contribución al crecimiento de la producción procedió de la inversión en hardware. Brynjolfsson y Hitt (2000) señalan que el impacto de los PC’s en el crecimiento económico fue desproporcionado en comparación con la inversión realizada. En la segunda mitad de los noventa, ésta inversión en hardware incrementó la producción entre 0.5 y 0.6 puntos porcentuales. El software lo hizo entre 0.2 y 0.3 p.p. y los equipos de comunicaciones entre 0.1-0.15 p.p. En relación con la primera mitad, el hardware y los equipos de comunicaciones doblaron su efecto sobre la producción. El efecto del software fue algo menos del doble.

Contribución de las TIC al crecimiento (puntos porcentuales).
 

Estudios

 

Región

 

Periodo

 

Software

 

Hardware

Equipos de Comunicación 

Total

OCDE (2001)EE.UU.1990-950,140,200,080,42
1995-990,270,490,130,89
Jorgenson & Stiroh (2000)EE.UU.1990-950,150,190,060,40
1995-990,210,490,110,81
Oliner & Sichel (2000)EE.UU.1991-950,250,250,070,57
1996-980,320,590,151,06
Daveri (2001)UE1991-990,120,240,130,48
Comisión EuropeaUE1992-940,27
1995-990,49

En Europa, la contribución del hardware al crecimiento estuvo en torno a la mitad del nivel americano (Daveri, 2001) (0.24 p.p.  de media ponderada), ligeramente por debajo en software (0.13p.p.), y al mismo nivel en equipos de telecomunicaciones (0.12p.p.). Se deduce, por  tanto, que el menor gasto en hardware fue la causa principal de que los recursos TIC fueran menores en Europa y, en consecuencia, menor su contribución al crecimiento.

Los estudios del cuadro anterior ponen de manifiesto no solo que las TIC contribuyeron significativamente al crecimiento de la productividad, sino que además, el crecimiento fue mayor en los EE.UU. que en la UE, estableciéndose en la primera mitad de los noventa una separación que se incrementó en la segunda. Éstas conclusiones son coherentes con el hecho de que la inversión americana en TIC fue mayor que la europea, no obstante, “no hay ningún factor que explique por sí mismo la evolución del crecimiento económico y que, por tanto, justifique la diferencia de crecimiento entre ambas zonas, sin embargo, las características comunes a los países de la OCDE que renovaron sus estructuras en los años noventa consistieron en que redujeron su desempleo, incrementaron la inversión, y mejoraron su factor de productividad total.»  (OCDE 2001 A).

Una posible explicación del paradigma americano radica en la rápida difusión de las tecnologías de la información, difusión que se vio favorecida por una gran caída en los precios de los bienes TIC que estimuló fuertemente la inversión. El resultado de ésta inversión en TIC afectó al crecimiento norteamericano entre 0,4 y 0,5 puntos porcentuales en la primera mitad de los noventa y, entre 0,8 y 1 p.p., en la segunda. En Europa, la Comisión  cifra estas cantidades en 0,27 y 0,49 p.p., en cada periodo respectivo.

Por países, solo hay dos estudios que recogen datos sobre todos los Estados Miembro; uno es de la Comisión Europea (Comisión Europea, 2000), y el otro es de Davery (Davery, 2001). La principal diferencia entre ambos radica en que Daveri estima para la primera mitad de los noventa, una contribución de las TIC al crecimiento sustancialmente mayor que la Comisión y, en consecuencia, la aceleración entre los dos periodos de ladécada no se percibe claramente. Considerando la década en su conjunto (periodo 1991-99), según Davery, la inversión TIC contribuyó con 0.94 p.p. al crecimiento interanual americano, casi el doble de la media europea que fue de 0.48 p.p., y mayor que la máxima comunitaria de Reino Unido (0.76 p.p.). Se deduce, por tanto, que en la década de los noventa la UE perdió entre 0.3 y 0.5 p.p. de crecimiento económico por no invertiren TIC lo suficiente.

La contribución de la inversión TIC española al crecimiento económico fue según un estudio de la Comisión de 0.19 y 0.39 p.p. en las respectivas primera y segunda mitad de la década, cifras éstas que contrastan con las del estudio de Davery de 0.38 y 0.34 p.p. para cada periodo respectivo. En cualquier caso, la participación de las TIC en la economía española estuvo lejos de los máximos de la UE de 0.84 y 1.91 p.p., atribuidos a Irlanda.

Contribución de la inversión en TIC al crecimiento (puntos porcentuales)
Daveri

(2001)

1991-99

Daveri

(2001)

1991-95

Comisión Europea

(2000)

1992-94

Daveri

(2001)

1996-99

Comisión  Europea

(2000)

1995-99

Bélgica0,480,480,350,490,60
Dinamarca0,520,420,220,650,38
Alemania(*)0,490,540,250,450,41
Grecia0,340,250,120,460,21
España0,360,380,190,340,39
Francia0,410,400,240,440,42
Irlanda0,640,380,840,961,91
Italia0,310,280,250,350,42
Holanda0,680,650,410,720,67
Austria0,450,470,240,430,41
Portugal0,430,390,250,490,55
Finlandia0,450,210,310,740,63
Suecia0,590,380,300,850,68
Reino Unido0,760,430,351,170,64
UE0,480,430,270,570,49
EE.UU.0,940,531,45
(*) Alemania = 1992-1999.
Fuente: Daveri (2001), Comisión Europea (2000).

 Stiroh (2001) concluye que “…las industrias que mayores inversiones realizaron en TI a comienzos de los noventa, fueron quienes experimentaron mayor crecimiento de productividad a finales de la década y el análisis de su función de producción muestra una alta elasticidad del capital TI, lo cual indica que la acumulación de éste capital es importante para mejorar la producción y la productividad de las empresas”. También apunta que el impacto de la inversión en TIC no es inmediato y tarda años en manifestarse en los muestreos estadísticos. Para sacar el máximo partido a la inversión en nuevas tecnologías, ésta debe ir acompañada de cambios en la organización de la empresa y de mejoras en la capacitación laboral, lo que a su vez implica flexibilidad en el mercado laboral para adaptar los puestos de trabajo desfasados.

El Informe de la Comisión señala que incluso en el caso en el que las TIC protagonizaran, por un lado, una subida permanente de la productividad y, por otro, una aceleraron del crecimiento de la productividad en la década de los noventa, no debe olvidarse que parte de la subida permanente pudo deberse a factores cíclicos y, desde un punto de vista analítico, la situación actual de estancamiento económico, que afecta en particular a las industrias TIC, completará un ciclo que permitirá diferenciar con mayor claridad los factores de la productividad que fueron cíclicos de los permanentes debidos a las  TIC. También se posiciona del lado de Stiroh y destaca que si bien las TIC contribuyeron positivamente al crecimiento, su aportación no basta para justificar completamente la divergente evolución económica seguida por los principales países industrializados aunque, como norma general, aquellos que mejoraron su producción y productividad laboral en los noventa, posteriormente han sido quienes han generado mayor demanda de empleo, potenciado la inversión, y optimizado su productividad.

Concluye el Informe que la inversión TIC juega un papel esencial y creciente en el establecimiento de una base en la que se sustente el crecimiento futuro, y las políticas a desarrollar por los diferentes gobiernos deben asegurar que la competencia pueda actuar bajando los precios de los equipos y servicios TIC, promover la adecuada capacitación laboral, y apoyar el cambio necesario en la organización de las empresas.

8. Déficit de técnicos TIC en Europa. Políticas de recuperación.

Los estudios econométricos y de prospección indican que existe una correlación entre la demanda de mano de obra especializada, la intensificación del capital y la difusión de las nuevas tecnologías dentro de la industria en general.  Autor et al. (1998) señala que en los EE.UU. “… al comienzo de los setenta la industria al por menor incrementó la demanda de personal preparado debido a los cambios tecnológicos y organizativos que acompañaron a la masiva implantación del ordenador personal (PC)”. Algunos analistas, DiNardo y Pischke y, Haisken-OeNew y Schmidt entre otros, subrayan que más que una relación directa entre el uso del PC y la demanda de personal especializado, esta demanda es el resultado de complejos procesos de innovación que involucran un mayor uso de las nuevas tecnologías y, lo que es más importante, cambios en la organización y en los procesos de producción. Bresnahan et al. (1999) concluye que “… dentro de los cambios que caracterizan a las empresas modernas existe un conjunto de ellos que combina con armonía el uso intensivo del PC, la organización del puesto de trabajo y el aumento de la demanda de mano de obra especializada”. Lo cual significa que los cambios en la estructura orgánica y en la demanda laboral tienen un origen común, el cambio tecnológico.

En el pasado cuarto de siglo, fueron diversas las circunstancias que impulsaron y conformaron la demanda de profesionales TIC:

  • La digitalización de la telefonía creó una demanda de expertos en sistemas digitales que fue eliminando paulatinamente la demanda de expertos en redes analógicas. En líneas generales, el empleo neto en los operadores públicos de telecomunicaciones ha estado disminuyendo desde comienzos de los ochenta.
  • La liberalización del sector de telecomunicaciones no solo forzó a los antiguos monopolios a ser eficientes, sino que además, la introducción de la competencia impulsó la innovación. En la UE entre 1998 y 2000 casi se duplicó el número de operadores autorizados a prestar servicios públicos de telefonía vocal, con el consiguiente aumento de la demanda de personal especializado en sistemas digitales.
  • Internet y los nuevos medios de difusión aumentaron la demanda de expertos TIC tanto en las empresas del sector de tecnologías de la información como en las que quisieron estar presentes en Internet e integrar el comercio electrónico dentro de su actividad. La caída de los mercados financieros iniciada en primavera de 2000 debilitó el desarrollo de Internet y paralizó la demanda de expertos TIC, no obstante, dado que las perspectivas del sector a largo plazo son positivas y que el resto de la economía necesita especialistas TIC, es muy probable que la falta de personal capacitado continúe siendo un problema.
  • El aumento de la inversión iniciada a comienzos de los noventa creó una demanda superior a la salida de profesionales de las universidades dando origen a un déficit de personal especializado que llegó a su máximo en la primera mitad de 2000.
  1. Estimación de la escasez de técnicos TIC en Europa.

El rápido desarrollo y difusión de las tecnologías digitales en el campo de las telecomunicaciones, Internet y los nuevos medios de comunicación pronto desbordó el ámbito propio de la industria TIC hacia el resto de los sectores económicos y produjo una acusada expansión de la demanda de éste tipo de técnicos. En la UE, la densidad de ordenadores (PC’s por 100 habitantes) creció de 9,3 en 1992 a aproximadamente 25 en 1999 y la densidad de Internet (usuarios de Internet por 100 habitantes) varió aún más, de 0,3 pasó a casi 16. No es de extrañar, por tanto, que a lo largo de los noventa las TIC se convirtieran en un elemento común en la infraestructura de las empresas y la demanda de técnicos TIC se realizase tanto desde el propio sector TIC como desde el resto de los sectores económicos. Sin olvidar que el sector industrial TIC fue intensivo en personal de I+D; en 1997 más de un tercio del total de personal de I+D de Irlanda y Finlandia, y más de un quinto del de Canadá, Francia, Italia, Japón, Suecia, y EE.UU., trabajaba en el sector TIC (OCDE 2000A).

Los estudios existentes sobre la falta de personal cualificado TIC difieren enormemente tanto en su metodología como en su alcance. Es bastante común encontrar estudios que miden la escasez laboral en términos del número de puestos de trabajo vacantes, o como el número previsto de puestos que se crearán en el futuro, o como el número necesario de personas con unas aptitudes específicas. Otros estudios son sectoriales y analizan sólo las necesidades de sector industrial TIC que fue el primero en experimentar dicha escasez que posteriormente se extendió al resto de la actividad económica haciendo aún más complicada su estimación. Sin olvidar que las diferencias entre los distintos planes de formación amplían el grado de dificultad de la estimación. Es decir, cualquier previsión sobre futuras carencias no sólo requiere información de la demanda sino, además, de la oferta laboral adecuadamente formada en TIC.

Desde el lado de la oferta, la estimación se basa en el análisis de la eficacia del sistema educativo a nivel desagregado. Además, si bien el grueso de la formación recae sobre el sistema educativo, no debe olvidarse que los cursos de adaptación, actualización, puesta al día, formación continua, etc., que se realizan dentro de las empresas, también generan especialistas TIC y sus efectos son difíciles evaluar.

Desde el lado de la demanda, el ciclo de vida de las empresas y el grado de desarrollo de los diferentes sectores añaden incertidumbre a las proyecciones, especialmente si se realizan en el área TIC en donde tan frecuentes son los cambios tecnológicos y tan amplias y variables las actividades comerciales.

Por tanto, dado el alto grado de dificultad que entraña la estimación, los datos que aporta el Informe de la Comisión deben considerarse como indicativos del orden de magnitud de la tendencia de la oferta y la demanda.

En Europa hay dos estudios con datos homogéneos y desagregados de cada Estado Miembro sobre el vacío de especialistas TIC, ambos realizados por IDC.

El primero lo realizó IDC en 2000 para Microsoft y en él se analiza la falta de profesionales para cubrir la demanda creada en tres entornos; los dependientes de la tecnología, por ejemplo actividades relacionadas con las redes e Internet; los independientes de la tecnología, por ejemplo procesos y negocios soportados en tecnologías de la información; y los multitecnológicos, por ejemplo sistemas distribuidos entre diferentes redes. En éste estudio se señala que:

  • La demanda, en el periodo 1999-2003, crecerá desde los 9,5 millones de profesionales TIC de 1999, hasta 13,1 millones en 2003, y la oferta pasará de 8,6 a 11,3 millones. En consecuencia la escasez de técnicos en Europa (EU-15, Noruega y Suiza) se estima en 1,7 millones en 2003, lo cual representa el 13% de la demanda.
  • En 1999, el nivel de la demanda varió ampliamente entre los diferentes países europeos. La demanda media de profesionales TIC fue el 5,7% del empleo total, y estuvo comprendida entre los niveles máximos, casi el doble, de Holanda, Bélgica y Suecia y los mínimos de Grecia, Irlanda, Portugal y España.
  • En términos relativos, el mayor déficit de personal especializado se produjo en aquellos países con mayor participación de las TIC en el empleo total, en Holanda por ejemplo, la falta de profesionales alcanzó el 1,2% del empleo total. En el extremo opuesto se encontraba Grecia con una oferta ajustada a la demanda.
  • La proyección de la evolución de la demanda hasta 2003 seguirá una pauta similar en todos los países, con una tasa de crecimiento interanual comprendida entre el 7 y el 10 por ciento.
  • Después de la desaceleración de 2001 se espera una recuperación del crecimiento en 2002.
  • En España, el crecimiento de la demanda de profesionales TIC en 2000 fue superior al resto de países.

El segundo estudio lo realizó IDC en 2001 para EITO y en él se amplía la escala ocupacional del anterior mediante el análisis de tres grupos laborales; en el primero se encuentran los profesionales TIC de desarrollo y mantenimiento de las industrias que hacen uso de las TIC y, en líneas generales, engloba el primer estudio; en el segundo, los profesionales TIC del negocio electrónico que atienden a las estrategias empresariales relacionadas con Internet; y en el tercero se encuentran los profesionales de los centros de atención que dan cobertura a las ventas y realizan actividades TIC de apoyo. En éste estudio se prevé que en Europa, entre 1999 y 2003:

  • La demanda de técnicos especialistas TIC, negocio electrónico y centros de atención casi se doblará pasando de 12,3 a 21,9 millones.
  • El crecimiento de la demanda seguirá una pauta similar en todos los países.
  • A pesar del incremento de la oferta el vacío de este tipo de profesionales continuará aumentando.
  • El vacío de expertos TIC prácticamente coincide en ambos estudios en 1,7 millones de puestos de trabajo, que añadidos a los de negocio electrónico y centros de atención hacen un vacío total de 3,8 millones.
  • El vacío de profesionales de negocio electrónico se ampliará notablemente debido a que su demanda se habrá triplicado. El crecimiento del vacío de los de centros de atención será más plano.
  • En términos relativos, el mayor déficit se producirá en el grupo de profesionales de negocio electrónico con una proyección del 31% de la demanda de 2003.
  • En España el déficit de profesionales TIC en 2003 alcanzará la cifra de 101.011 ó 107.100 según el primer o segundo estudio.
Demanda, oferta y déficit de profesionales TIC en Europa (EU-15, Noruega y Suiza).
19992000200120022003
Demanda (miles de personas)
Profesionales TIC9.45010.39711.17012.12713.030
Negocio electrónico1.8122.8003.9145.0846.327
Centros de atención1.0001.3001.6902.1132.577
Total12.26214.49716.77419.32421.935
Oferta (miles de personas)
Profesionales TIC8.6139.1889.81510.60911.344
Negocio electrónico1.4812.2553.0403.7614.347
Centros de atención9001.1831.5461.9542.397
Total10.99412.62614.40116.32418.088
Déficit (miles de personas)
Profesionales TIC8371.2081.3551.5191.686
Negocio electrónico3315468741.3241.980
Centros de atención100117144158180
Total1.2681.8712.3733.0013.846
Déficit en % de demanda
Profesionales TIC8,911,612,112,512,9
Negocio electrónico18,319,522,326,031,3
Centros de atención10,09,08,57,57,0
Total10,312,914,115,517,5
Déficit en % del empleo total
Demanda7,48,910,211,6n.d.
Oferta6,67,78,79,8n.d.
Déficit0,81,11,41,8n.d.
Cálculos de WIFO utilizando EITO (2001).

En el Informe de la Comisión se señala que cuando se comparan los datos de ambos estudios con los de otros estudios realizados en diferentes países, en la mayoría de los casos se observa en los últimos una estimación mucho menor, tanto de la demanda como de la escasez de profesionales. En parte estas grandes discrepancias se deben a las diferencias existentes en la definición del sector, el horizonte temporal, el método de recogida de datos, o el periodo de estudio.

Los últimos estudios realizados en EE.UU. recogen la desaceleración actual de su industria TIC y recortan a la mitad las cifras previstas inicialmente sobre su vacío de técnicos, no obstante, coinciden en señalar su existencia y la alta probabilidad de que aumente a la salida del ciclo económico.

  1. Desarrollo de Políticas de recuperación.

En el ámbito de la UE, la Comisión ha lanzado tres iniciativas; la Iniciativa para el Nuevo Empleo, la Iniciativa de Aprendizaje por Internet y la creación del Certificado Europeo de Aptitud en Ordenadores. Por otro lado, diez Estados Miembro han participado en un proyecto de prospección sobre las TIC y las nuevas organizaciones productivas y en sus conclusiones se recomienda la actualización en nuevas tecnologías tanto del personal laboral como del directivo o gestor de las PYME’s. Por países, muchos han empezado ya a tomar medidas para atajar la falta de técnicos TIC; unos han introducido cambios en su sistema educativo y otros han favorecido la inmigración de expertos TIC. En el ámbito de la empresa, algunas  han establecido centros de aprendizaje fuera de Europa, otras han optado por sacar de Europa parte de sus unidades de producción y desarrollo, otras han integrado nuevas formas de búsqueda y contratación laboral en línea, otras han ofertado stock options a sus expertos para evitar su fuga, etc.

En general, la respuesta ante la falta de expertos TIC depende del tipo y de la urgencia. En el siguiente cuadro se agrupan las posibles medidas en función del nivel de especialización y de la inminencia de la demanda de éste tipo de técnicos.

Acciones ante la escasez de técnicos TIC 
Demanda a corto plazoDemanda a largo plazo
 

Técnicos altamente cualificados

-Facilitar la inmigración de expertos

-Contratar expertos fuera de Europa

-Formación intensiva.

-Incrementar la salida de las universidades
Profesionales intermedios-Facilitar la inmigración de expertos

-Contratar expertos fuera de Europa

-Incrementar la salida de la formación secundaria
 

Técnicos con formación básica.

-Certificado Europeo de Aptitud en Ordenadores

-Programas de actualización, prácticas y capacitación

-Incrementar la instrucción en ordenadores e Internet en la formación primaria y secundaria

En la mayoría de los casos, la respuesta obvia a la insuficiencia de técnicos debe ser la adaptación del sistema educativo nacional para conformar una base amplia y homogénea de graduados. El cambio tecnológico es quién limita el incremento de la demanda de profesionales altamente cualificados, pero si a corto plazo se precisan expertos con más de tres años de especialización, los cambios en el sistema educativo tardarían demasiado tiempo en reducir el déficit y, por otro lado, la introducción de nuevos cursos de formación puede llevar entre uno y dos años de preparación y asignación de recursos. Se estima que, en general, se tardaría entre cinco y siete años en incorporar al mercado laboral los profesionales altamente cualificados procedentes del sistema educativo. En consecuencia, puede que la inmigración o la contratación a otros países que dispongan de profesionales altamente cualificados (outsourcing) sean las únicas vías de solución a corto plazo.

La falta de profesionales intermedios -de uno a tres años de formación específica-, a corto plazo puede cubrirse también con políticas de inmigración u outsourcing pero en menor medida que en caso de profesionales altamente cualificados ya que el número de profesionales de nivel intermedio y básico puede incrementarse mediante programas de formación desarrollados en estrecha colaboración con las empresas.

Solo algunos gobiernos y muy pocos expertos se dieron cuenta a tiempo del vacío de técnicos y a muchos les sorprendió la magnitud del problema entre 1999 y 2000. Y si eso fue difícil de pronosticar, más difícil aún resulta prever la demanda de aptitudes, por lo que es esencial que los planes de educación y formación que se establezcan tengan la flexibilidad suficiente para recoger el desplazamiento de la demanda, especialmente cuando las aptitudes requeridas tengan carácter permanente.

Sumario. El Informe sobre la Competitividad Europea en 2001, realizado de acuerdo con la Resolución del Consejo de 21 de Noviembre de 1994 sobre el fortalecimiento de la competitividad de la industria comunitaria, se enmarca dentro de los estudios elaborados por la Comisión -Dirección General de Empresas- sobre la industria, las PYME’s y los sistemas de innovación europeos. Estos estudios generalmente son de naturaleza analítica y se realizan con el doble objetivo de conocer los resultados de las empresas europeas y su relación con la innovación, por un lado, y de establecer un bloque consistente de diagnósticos que fundamente las políticas de la Comisión, por otro. En éste sentido, el Informe tiene que ver con las Conclusiones del Consejo Europeo de Lisboa de Marzo de 2000, especialmente con la reiterada en las Conclusiones del Consejo Europeo de Estocolmo de Marzo de 2001, que establece que la competencia y el dinamismo empresarial dependen directamente del ambiente regulatorio propicio a la inversión, la innovación y el espíritu emprendedor. En el Informe se analiza, entre otros temas, la contribución de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) al crecimiento económico norteamericano y europeo en la década de los noventa. El Informe se debatió en la reunión de Ministros de Industria de diciembre de 2001.

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Yagüe Llorente Julian. (2002, septiembre 27). Incidencia de las TIC en el crecimiento económico de Europa en los 90s. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/incidencia-de-las-tic-en-el-crecimiento-economico-de-europa-en-los-90s/
Yagüe Llorente, Julian. "Incidencia de las TIC en el crecimiento económico de Europa en los 90s". GestioPolis. 27 septiembre 2002. Web. <https://www.gestiopolis.com/incidencia-de-las-tic-en-el-crecimiento-economico-de-europa-en-los-90s/>.
Yagüe Llorente, Julian. "Incidencia de las TIC en el crecimiento económico de Europa en los 90s". GestioPolis. septiembre 27, 2002. Consultado el 14 de Septiembre de 2019. https://www.gestiopolis.com/incidencia-de-las-tic-en-el-crecimiento-economico-de-europa-en-los-90s/.
Yagüe Llorente, Julian. Incidencia de las TIC en el crecimiento económico de Europa en los 90s [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/incidencia-de-las-tic-en-el-crecimiento-economico-de-europa-en-los-90s/> [Citado el 14 de Septiembre de 2019].
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