Historia Cultural: La apropiación del Cristo del Calvario

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La apropiación del Cristo del Calvario. Una transferencia de las élites a la cultura de las clases populares.

Es haciendo uso del método de investigación de campo, y en el terreno de la microhistoria, que de modo tan fascinante han desarrollado especialmente los grandes historiadores italianos, tomando el caso de Levi, por no decir del célebre autor de El queso y los gusanos. Un molinero del siglo XVI, Carlo Ginzburg, que pretendemos hilar esta historia microscópica que tiene su espacialidad y temporalidad en la ciudad de Lagos de Moreno, Jalisco.

En este pedazo de terrón también han tenido lugar celebérrimos casos inquisitoriales, por decir uno, el de la hembra morisca o mulata blanca, Beatriz de Padilla, procesada por el Santo Oficio en la mitad del siglo XVII, como amante del poderoso terrateniente y Comisario inquisitorial, Don Diego Ortiz de Saavedra, acusada de haber causado la muerte de ese viejo personaje mediante brebajes varios, hechizos y brujerías, de tal modo que al ir muriendo el tal Don Diego previamente fue sufriendo el desprendimiento de la piel del rostro, hasta llegar a las habladurías y chismorreos en el pequeño pueblo, entonces de Santa María de los Lagos, según documenta Sollange Alberro, de que dicho personaje finalmente fue enterrado aún vivo.[1]

El objetivo del presente ensayo no obstante persigue una temática muy diferente. Es relativo a la gran festividad antiquísima y plena de religiosidad popular, en honor de la imagen de “Nuestro Padre Jesús del Calvario”. Es la “Bajada”, anual que realiza para visitar y peregrinar por todos los rincones de la ciudad y de algunas comunidades rurales durante un lapso de aproximadamente cincuenta días para regresar a su morada en la colina del Calvario, la “Subida”, la última semana del mes de julio, y así, dar pie al inicio de la gran celebración en que se funden lo religioso con lo profano a partir del 25 y culminar en grande el 6 de agosto, día de la Transfiguración del Señor.

No se trata de cualquier festividad del santo patrono del pueblo o del barrio. Vamos a abordar una historia de una manifestación religiosa que posee al menos dos siglos y medio de tradición; que trae sus raíces desde la segunda mitad del siglo XVIII, en la época colonial.

La imagen de este Cristo del Calvario es barroca; parecer ser una talla policromada española, con demasiadas similitudes con otras tallas de Jesús del Calvario o Cristos de la Pasión, que se pueden observar sobre todo en la región cordobesa, en España.

En la “Bajada”, de la imagen el pasado domingo 3 de junio de 2019, en Lagos de Moreno, es posible observar en el presente una abigarrada multitud de personas de todas las clases sociales, pero mayoritariamente de la llamada “gente del pueblo”, incluso provenientes de las numerosas rancherías de la jurisdicción. Pero esta enorme manifestación masiva no inició así en la antigüedad. Fue en un coto o círculo religioso cerrado.

Lo que se presencia hoy como una manifestación de la cultura popular y de la religiosidad popular, con transformaciones, cambios y continuidades históricas, fue en realidad en sus comienzos una devoción de españoles y criollos prominentes, que, paulatinamente, fueron haciendo suya y propia los mestizos, los descendientes de los indios y de las castas de la antigua Villa de Santa María de los Lagos, el actual Lagos de Moreno.

Vamos a tratar, entonces, en este ensayo, de una celebración y de una gran festividad que en el circular del tiempo fue siendo transferida de las clases sociales de la élite: de la cultura religiosa de las clases dominantes y prominentes, a las clases populares. Tal vez pueda aludirse a una transferencia o a una franca apropiación perpetrada por la cultura popular.

Imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario, en su tradicional “Bajada”. 
Imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario, en su tradicional “Bajada”

Podemos recapitular a la línea temporal de la década de 1770 en la que toma posesión del cargo de Alcalde Mayor de Lagos, Francisco Xavier de Arriola, nacido en la Habana, Cuba. Pronto es un fiel devoto de Jesús Nazareno, imagen procesional de Semana Santa, perteneciente a la parroquia de la villa. Hacia 1777, Arreola, en concurso con el cura interino Juan José de Aguilera, los comerciantes y ganaderos más ricos, más de una veintena, se propone fomentar el culto a la imagen del Nazareno, poniendo en marcha en 1777 la construcción de su capilla en el cerro del Calvario.

Muy pronto habrán de logar su cometido, dando comienzo la celebración de los primeros novenarios en honor de Nuestro Padre Jesús del Calvario, con su pequeño templo situado en la colina norte. También proseguían culminando allí, en ese cerro, las celebraciones religiosas del Viernes Santo, el Vía Crucis, culminando con la muerte del Redentor.

Los devotos peninsulares en Lagos, burócratas y comerciantes; los ricos criollos, hacendados y comerciantes; sacerdotes, en la pirámide de la sociedad jerarquizada, anualmente proseguían fomentando el culto a Jesús Nazareno, una talla que parece ser había cruzado el mar desde España a Lagos, en la segunda mitad del siglo XVII, para finalmente formar el inventario con imágenes donadas al templo parroquial.

Podemos ver que, en un cerco racial, no tan rígido, los indios, los mestizos, los negros y los mulatos, poseían sus propias capillas y cofradías. Desde luego, sus propios santos patronos, ya fuera en sus barrios o en sus comunidades.

Pero en la figura del Nazareno español podemos advertir sin embargo rasgos que, por decirlo así, atraen poderosamente la atención y devoción especialmente de los indígenas. Se trata de una talla policromada, de hechura muy fina, con una cuestión que nos parece clave: es un Cristo de rostro doliente; es un Cristo de la Pasión antes de ser crucificado. Se observa su boca abierta, su lengua saliente y su pómulo sangrado. Hay angustia, hay mucho dolor, las espinas se encajan en su testa. Podríamos aludir que es una imagen ad hoc para el pueblo dominado y marginado. Que es de la clase de imágenes de cristos y santos martirizados, sufrientes, con los que más se identifican, no sabemos si los derrotados en la Conquista, o los descendientes de los poseedores de la Piedra de los Sacrificios.

La imagen de Cristo doliente y sangrante, Jesús del Calvario.
La imagen de Cristo doliente y sangrante, Jesús del Calvario.

En este transcurrir temporal, desarmada la atadura de la España imperial, la Independencia y la desclasificación de las razas, la imagen peninsular y criolla se torna en protector y patrono de los pobres, de los humildes; de un pueblo cada vez más mestizo, pero de mayoría ancestral indígena, biológicamente mezclado también con la afrodescendencia. Parece que es en este largo ínterin del siglo XIX en que la cultura y la religiosidad populares se apropia plenamente de la devoción al Señor del Calvario y desde el fin del siglo participa activamente en la edificación del nuevo y actual templo.

En el portento de parroquia de portada barroca del centro de la ciudad, se encuentran los antiguos santos patronos originales de la clase de la élite del Lagos colonial: San Sebastián y Santa Catarina; el cuerpo embalsamado de San Hermión Mártir, sacrificado en las Cruzadas y trasladado en 1791 a petición expresa de sacerdotes de la élite criolla. Pero la figura doliente que arrastra a las multitudes en la “Bajada” y en la “Subida”, o en la culminación de la gran fiesta el Día de la Transfiguración, el 6 de agosto, acá está en la antigua colina norte, y la gente le llama “El Jefe”, el Padre del pueblo.

La gente le aplaude al visitar los barrios
La gente le aplaude al visitar los barrios

De generación en generación

La transmisión devocional, y la fe, se lleva a cabo de generación en generación. Ríos de personas, de todas las edades, se ven recorrer las calles para obligadamente estar al paso de la imagen de Jesús Nazareno. Muchos padres llevan encajados a sus pequeños sobre los hombros, para que logren avistarlo. Muchos aplauden fuerte a su paso.

Previo, han tendido tapetes de flores y adornos por la vía principal por la que se habrá de realizar la “Bajada”. En un juego y rejuego de símbolos se puede leer la historia de las relaciones y la formación de la sociedad local hasta el presente que observamos esta manifestación de la cultura popular y de la religiosidad popular.

Las danzas y sus representaciones del pasado indígena. Su aculturación
Las danzas y sus representaciones del pasado indígena. Su aculturación
Hay transformación en algunos personajes. Aquí se ve en esta danza una versión moderna de La Reynalda, la pareja del Loco de la Danza.
Hay transformación en algunos personajes. Aquí se ve en esta danza una versión moderna de La Reynalda, la pareja del Loco de la Danza.

En esta representación de la “Bajada”, simbólicamente las razas o el tronco de origen de la antigua sociedad, especialmente las clases populares, sus ascendientes, siguen vigentes: el personaje inseparable de las danzas indias, el Loco de la Danza y su pareja, un hombre travestido de mujer, simbolizan al antiguo capataz, negro o mulato, –que los castigaba con el látigo en las haciendas- y su esposa, a los que satirizan. Los indios, los componentes de la danza, también fueron víctimas de los capataces o mayorales como peones acasillados. Se modernizan con otros ropajes y atuendos; siguen la tradición, pero desconocen su origen y significados. Lo importante es que no han desaparecido de las fiestas religiosas y populares todos estos personajes abigarrados.

El Loco de la Danza, simboliza al antiguo capataz negro o mulato que castigaba a los peones de las haciendas por encargo del amo. Más estilizado, ya no trae el traje charro negro ni las monas de trapo, que junto con la Reynalda traían prendidas, colgando.
El Loco de la Danza, simboliza al antiguo capataz negro o mulato que castigaba a los peones de las haciendas por encargo del amo. Más estilizado, ya no trae el traje charro negro ni las monas de trapo, que junto con la Reynalda traían prendidas, colgando.

 

Una nueva versión de la “Reynalda”, pareja travestida del Loco de la Danza.
Una nueva versión de la “Reynalda”, pareja travestida del Loco de la Danza.

La fiesta retoma nuevo impulso a finales del XIX, cuando el obispado autoriza la construcción de un nuevo templo en 1885 y se derruye la vieja capilla del siglo XVIII. Antes, la fuerza de la manifestación festiva popular es reconocida por el Congreso del Estado de Jalisco, que en 1872 concede a Lagos el privilegio de celebrar unas fiestas anuales del 29 de julio al 8 de agosto. (Hernández, Alfredo, 1992, s.n.p.). Viene la Revolución Mexicana, villistas y carrancistas posan al pie de las escalinatas del templo del Cristo del Calvario, trascendiendo su fama. La fiesta se rehace hasta la década de los cuarenta, para adquirir los bríos y las múltiples facetas, cambios y transformaciones, entre la devoción religiosa, y lo pagano de sus tintes satíricos y carnavalescos, frutos de la cultura popular, como lo vemos hoy.

Personajes travestidos, entre lo prosaico y lo profano
Personajes travestidos, entre lo prosaico y lo profano

Para concluir, debemos observar lo perdurable de la manifestación colectiva de un pueblo; la adaptación, el cambio y la transformación, junto con su continuidad en el largo tiempo. Partiendo de un culto particular de una élite reducida de familias españolas y criollas que se identifican con una figura representativa de un Cristo hispano, que enclavan en un santuario en lo alto del pueblo, y los modos en que las clases marginales de la sociedad jerarquizada lo hacen propio, lo hacen suyo y lo revisten de milagros de plata y oro; le tocan y le bailan, en sus propios ritmos y sones; recreando las vestimentas de sus antepasados.

Ha sido tal la apropiación cultural de esta imagen del Cristo del Calvario, que da identidad al pueblo, especialmente de abajo, que se puede fácilmente advertir que el viejo casco de la villa española queda cuasi en silencio, sin luces ni adornos, en el lapso de celebración del docenario al Cristo. No es poca cosa, se trata de las grandes fiestas, la principal y anual, la síntesis de lo sacro y lo profano, de la ciudad de Lagos de Moreno, Jalisco.

Referencias

  • HERNÁNDEZ, A. (1992), Historia de las Fiestas de Agosto y del templo del Calvario en Lagos de Moreno, Jal. Ed. Provincia.
  • GÓMEZ, J. (2003). Los arquitectos constructores de la parroquia de la Asunción, ed. Casa de la Cultura-Archivo Histórico Municipal de Lagos de Moreno.
  • GÓMEZ, M. (2017). Lagos de Moreno, Patrimonio Cultural de la Humanidad y Pueblo Mágico, ed. Casa de la Cultura-Junta Patriótica, Ayuntamiento de Lagos de Moreno.

[1] En Sollange Alberro: “Inquisición y Sociedad en México, 1571-1700” -, tomado de: https://es.scribd.com/document/326906375/Inquisicion-y-Sociedad-en-Mexico-.

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Gómez Mata Carlos. (2019, junio 11). Historia Cultural: La apropiación del Cristo del Calvario. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/historia-cultural-la-apropiacion-del-cristo-del-calvario/
Gómez Mata, Carlos. "Historia Cultural: La apropiación del Cristo del Calvario". GestioPolis. 11 junio 2019. Web. <https://www.gestiopolis.com/historia-cultural-la-apropiacion-del-cristo-del-calvario/>.
Gómez Mata, Carlos. "Historia Cultural: La apropiación del Cristo del Calvario". GestioPolis. junio 11, 2019. Consultado el 25 de Agosto de 2019. https://www.gestiopolis.com/historia-cultural-la-apropiacion-del-cristo-del-calvario/.
Gómez Mata, Carlos. Historia Cultural: La apropiación del Cristo del Calvario [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/historia-cultural-la-apropiacion-del-cristo-del-calvario/> [Citado el 25 de Agosto de 2019].
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