Salt Lake City ardía en pura tensión aquel 14 de junio de 1998 durante el sexto partido de las Finales de la NBA. Para disfrutar de las transmisiones de todos los encuentros, puede acceder al sitio web de la casa de apuestas o descargar la aplicación móvil de forma gratuita en https://colombia.1xBet.com/es/mobile. Para los millones de aficionados de los Chicago Bulls, aquel partido estaba impregnado de nostalgia e inquietud. La gloriosa dinastía de los noventa consumía sus últimos alientos: los jugadores caían rendidos por el agotamiento y Michael Jordan pisaba el parqué vistiendo la mítica camiseta roja por última vez. En juego no solo estaba un título más, sino la oportunidad de despedirse del baloncesto profesional en la cima más alta.

Drama en los últimos segundos
Los locales de Utah Jazz se dejaban la piel sobre el parqué en un esfuerzo desesperado por salvar la serie y forzar un séptimo y definitivo partido. Jordan cargaba con los Chicago Bulls a sus espaldas, sumando 45 puntos a través del dolor, el agotamiento extremo y los calambres. A falta de 40 segundos para el pitido final, los Bulls caen por tres puntos y todo el pabellón se preparaba para celebrar el triunfo de los suyos. Fue en ese instante crítico cuando Michael activó el modo leyenda: primero irrumpió en la defensa rival para anotar una bandeja rápida y, en la posesión defensiva siguiente, robó el balón por la espalda con maestría al referente rival, Karl Malone.
El desenlace y la jugada icónica
Jordan se apoderó del balón y avanzó sin prisa hacia su última posesión histórica. Sin tiempos muertos ni precipitaciones: decidió sellar el destino de la temporada por su propia cuenta. Por cierto, en 1xBet están disponibles las transmisiones en vivo de los partidos de la NBA y la opción de apostar por los favoritos. Restaban apenas unos segundos para el final del cuarto periodo cuando Michael desestabilizó al defensor Bryon Russell con un característico crossover, haciéndo le perder el equilibrio. Jordan flotó un instante en el aire y lanzó a canasta, regalando al deporte mundial una instantánea perfecta:
- la pausa perfecta antes del tiro;
- el fluido muñeco queo del brazo extendido;
- un pabellón rival mudo y paralizado;
- el marcador final sellado en 87:86;
- la mano alzada señalando los seis campeonatos.
El balón atravesó la red de forma impecable a falta de 5,2 segundos para el final. Los Chicago Bulls conquistaron su sexto anillo en ocho años y Jordan puso un broche de oro monumental a su trayectoria con la franquicia. Los verdaderos campeones se despiden exactamente así – en la cúspide de la gloria y bajo el silencio sepulcral de la afición rival.