El poder del ahora de Eckhart Tolle

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Una de las ficciones más duraderas en la historia humana es la de que existen el pasado y el futuro. Esto nos ha llevado a vivir de recuerdos y anhelos y a perdernos lo que Eckhart Tolle llama “El Poder del Ahora. ¿Qué significa vivir en el ahora? ¿Por qué se nos dice que fuera del ahora no hay felicidad? Siga leyendo.

Todas las personas quieren ser felices, pero todas, sin embargo sufren. Una razón generadora de sufrimiento es el pensamiento. Esta idea, ya planteada por sabios de todos los tiempos, es explicada por un brillante pensador espiritual, Eckhart Tolle, con gran claridad y sencillez, en su libro “El Poder del Ahora”. Presentaré aquí algunas de las ideas que él nos ofrece.

Los pensamientos son la causa del sufrimiento, y no los hechos como tendemos a creer, pues esos hechos son interpretados por nosotros permanentemente. Llenamos lo que sucede con prejuicios y suposiciones, lo que nos genera tristeza, rabia, temor o culpa. Por eso, si deseamos mejorar nuestras vidas debemos prestar atención a lo que ocurre en nuestra mente. La respuesta que buscamos afuera, está adentro.

Dejar de sufrir implica observarnos, escucharnos, mantener parte de la atención en nosotros, cada vez que pensamos, decimos o hacemos algo. Y lo decía Yogananda, sabio hindú, por 1915: “No entregues toda la energía al mundo exterior. Deja algo de atención en ti, mientras haces lo que haces”.

La clave es centrarse en el momento presente, en el ahora, pues no existen pasado o futuro. El pasado fue y el futro no ha sido. El pasado llega como recuero (mente) y el futuro como anticipación (mente). Sólo son pensamientos pero los tratamos como realidades. Sólo tenemos un presente, diario y permanente. Como dijo Osho: “Los pensamientos no son nada, las palabras sólo son aire”.

Al concientizar esto, se rompe una mentira, un condicionamiento. Es entonces cuando se puede avanzar a otro nivel. El nivel en el cual comenzamos a detectar las pautas automáticas y repetitivas de conducta, que nos impiden vivir aquí y ahora.

Claro que la mente se resistirá y nos dirá cosas, entonces no debemos identificarnos con sus contenidos, pues no somos esos pensamientos intrusos y obsesivos. Somos más que esos pensamientos y que esas emociones. Somos “eso” que se da cuenta de los pensamientos: Conciencia, que vive en el presente.

Podemos saber si estamos atrapados en el pasado mental, al descubrirnos pensando en lo ya vivido, extrañándolo y huyendo del presente. También cuando creemos que el pasado era mejor. Sabemos si estamos atrapados en el futuro mental, cuando idealizamos el mañana, o al hacemos algo sin amor ni disfrute, con la idea de que habrá un futuro mejor. No existe el futuro. Sólo hay un hoy para vivir, disfrutar o aprender. Ayer y mañana son conceptos, engaños mentales creídos por siglos.

Tal y como hay pensamientos hay emociones. Las vemos como algo muy real. Pero prácticamente cada emoción surge debido a un pensamiento. Apenas tienes una idea en tu mente y aparecen emociones y sensaciones en tu cuerpo. ¡Claro que sentimos esas emociones! Sólo que son pasajeras, producto de tu mente y no son tu esencia real. Lo real que hay en ti, es eso que las detecta: la conciencia. Observa las emociones y sensaciones sin identificarte con ellas, pues se basan, casi siempre, en recuerdos y expectativas. Para estar más conciente pregúntate frecuentemente: ¿Qué está pasando dentro de mí en este momento?

Esos pensamientos y emociones te dan un sentido de identidad. Te describes diciendo “soy así”, y al pensar que eres ideas y emociones, les das vida como si fueran tu verdad verdadera. Esas creencias sobre ti, la manera como te describes, todo lo que consideras ser y que defiendes ardorosamente, es lo que denominamos en el marco espiritual el “ego”. En palabras de Eckhart Tolle, el ego es una personalidad conceptual que creamos y con la cual desarrollamos una relación como si fuera algo real, como si fuésemos nosotros. Es un “yo externo” que confundimos con nuestro verdadero Ser.

Todo el sufrimiento humano se basa en esa personalidad conceptual, en ideas como: “soy importante” “no deberían tratarme así”, “la gente debería cambiar”, “la vida es difícil”, “la gente es mala”, “los hombres son una basura”, etc. Desde esos conceptos (sólo son eso) desplegamos emociones y acciones. Creemos que debemos reaccionar ante cada ofensa a esa imagen mental y creamos conflictos a diario. Diseñamos una historia sobre lo que somos, (ideas, creencias, interpretaciones) y a partir de ella, dramatizamos, odiamos, competimos y nos enfermamos.

Sí, en efecto, esa trampa mental de pasado y futuro nos enferma. Y a pesar de nuestro cuerpo se renueva en un 98% cada año, muchas enfermedades se hacen duraderas, porque permanecemos presos de conceptos y emociones anclados. Cada día es nuevo, pero la historia de dolor que nos repetimos mentalmente, sigue viva, reproduciendo células con memoria de enfermedad.

Esas memorias llenas de sufrimiento, se cristalizan en la mente, y crean lo que Tolle denomina “el cuerpo del dolor”, que es una formación energética de recuerdos, que es parte del ego y que busca activarse, actualizarse, recargarse, y lo hace a través de mecanismos primitivos como engañarse, compararse, tener razón, y pelear.

Podemos recordar e imaginar; estas capacidades tienen su papel en el día a día, pero no debemos identificarse con un mundo ficticio, falso, irreal, como el mundo de los pensamientos. Es necesario sentir la experiencia de la vida, desde el cuerpo, sin ponerle a todo una etiqueta, sin asociarlo todo con lo pasado o con el futuro. Cuando estamos en una situación de emergencia, cuando tenemos un orgasmo, cuando estamos ejercitando el cuerpo intensamente, cuando realizamos un trabajo creativo, en esos casos no pensamos, y sin embargo nos sentimos muy vivos.

Salgamos de la mente, aprendamos a tener experiencias más directas más allá de los conceptos. Vivamos más el momento actual, y los problemas se reducirán, se resolverán o dejarán de afectarnos. Esto sucede pues vaciamos la vida de la ficción de las interpretaciones que producen dolor. No somos un ego, somos una conciencia unida a todo lo que nos rodea. Lo sabían los antiguos y lo sabe ahora la ciencia física más reciente. Y esa conciencia, debe decirse, es lo más cercano que tenemos a la felicidad y a Dios. Gracias por leerme.

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Yagosesky Renny. (2007, agosto 1). El poder del ahora de Eckhart Tolle. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/el-poder-del-ahora-de-eckhart-tolle/
Yagosesky, Renny. "El poder del ahora de Eckhart Tolle". GestioPolis. 1 agosto 2007. Web. <https://www.gestiopolis.com/el-poder-del-ahora-de-eckhart-tolle/>.
Yagosesky, Renny. "El poder del ahora de Eckhart Tolle". GestioPolis. agosto 1, 2007. Consultado el 16 de Octubre de 2018. https://www.gestiopolis.com/el-poder-del-ahora-de-eckhart-tolle/.
Yagosesky, Renny. El poder del ahora de Eckhart Tolle [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/el-poder-del-ahora-de-eckhart-tolle/> [Citado el 16 de Octubre de 2018].
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