Costo económico para México de retornar a un sistema proteccionista

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México vivió de 1940 a 1982 un mercado proteccionista caracterizado por apoyos incondicionales de parte del Gobierno Federal al campo y a las Mipymes, con créditos, asesoría y seguimiento de los procesos de inversión, producción, cosecha y comercialización de los productos. Los resultados fueron evidentes con un crecimiento medio anual del Producto Interno Bruto del 6.2%[1] para todo el período.

La dependencia comercial con Estados Unidos de Norteamérica era poco relevante y controlada por el gobierno mexicano a través de los permisos de importación y los aranceles.

Los problemas más importantes se presentaban para el consumidor con la carga fiscal en las fronteras, ya que los bajos niveles de productividad en el país provocaban precios internos más altos que los del exterior en productos que generalmente eran de inferior calidad. Para poder comprar productos importados que con frecuencia eran más baratos se debían tramitar ante la Secretaría de Comercio permisos de importación y pagar los impuestos aduanales que finalmente encarecían los productos con precios superiores a los nacionales.

El gobierno para poder integrar las cadenas de valor del sector agropecuario creó empresas con capital público en apoyo a productores. Los vínculos eran buenos hacia los líderes que representaban a los productores, sin embargo, al interior de las instituciones se propició la intromisión de los partidos políticos, en busca de puestos para sus miembros, y recursos para sus campañas políticas, principalmente priistas. Políticos dedicados a la administración de empresas del estado, provocaron corrupción y despilfarro de recursos, que incrementaron progresivamente la deuda pública interna y la externa, impactando la inflación y el deterioro del tipo de cambio. Las bajas reservas de la Banca Central y el crecimiento de la deuda externa con servicios de deuda impagables, aumentaron la presión del exterior, obligando al Gobierno Federal a firmar en 1982 la primera Carta de Intención[2] que lo comprometía a adoptar un mercado de libre competencia bajo las siguientes acuerdos:

  1. liberación de los permisos de importación
  2. compromiso de México de firmar un convenio de comercio bilateral bajo los lineamientos del GATT
  3. Cancelar los ajustes automáticos al salario en relación con la inflación.
  4. Combate a la inflación y mínima recuperación económica
  5. Superar el desequilibrio externo
  6. Fortalecer las finanzas públicas
  7. Mantener un resultado favorable de la balanza de pagos.
  8. Estimular la inversión privada.
  9. Flexibilidad en la política de precios controlados
  10. Propiciar márgenes razonables de utilidades para las empresas
  11. Fijar los salarios en función del nivel de vida de la clase obrera, de su participación en el crecimiento del ingreso y de la productividad de las empresas.
  12. Revisar de programas de inversión pública no prioritarios y de sus gastos corrientes
  13. Aumentar de la recaudación mediante medidas tributarias, principalmente las directas, y a través del incremento a los precios y tarifas del sector paraestatal
  14. Bajar el déficit al 85% respecto al PIB en 1983, al 55% para 1984 y al 35% en 1985, buscando fortalecer las finanzas públicas y reducir la dependencia del financiamiento externo
  15. Restricción severa al gasto corriente, fortalecimiento de la administración tributaria y aumento de las tasas impositivas
  16. Estimular el ahorro y la intermediación financiera, reduciendo subsidios y fomentando el desarrollo del mercado de valores como fuente alternativa de intermediación
  17. Flexibilizar la política cambiaria para mantener competitividad de las exportaciones, reducir importaciones y desalentar movimientos especulativos de capital.
  18. Racionalizar el sistema de protección, incluyendo la estructura arancelaria.

Desventajas del Proteccionismo

Las acciones obligadas del Gobierno mexicano para negociar créditos y pagar los servicios de deuda extranjera, fue aplicar las medidas impuestas abriendo progresivamente las fronteras a las importaciones, eliminando aranceles y permisos de importación. La ausencia de tecnología de vanguardia en la industria y en la agricultura evidenció la escasa capacidad competitiva interna, por los bajos niveles de productividad y volúmenes de producción, acelerando el desequilibrio en la Balanza Comercial, con un deterioro continuo del tipo de cambio como único medio de ajuste de los precios internos y externos. El tipo de cambio de 12.50 pesos por dólar en 1976 se disparó hasta alcanzar los 2 mil 483 pesos por dólar para 1988 a fin de mantener una balanza comercial en equilibrio.

Se destruyeron las cadenas de valor del sector agrario ante la apertura de los mercados internacionales, obligando al mercado interno a competir con amplia desventaja, lo que propició el cierre de cultivos, desempleo de productores y migración del campo a la ciudad.

Para bajar el gasto corriente y de inversión presupuestal y aumentar la liquidez, el Gobierno Federal inicia la venta de empresas del estado, creadas en apoyo a las Mipymes y el Sector agrario, desmantelando las cadenas de valor y dejando a merced de la competencia, a los productores que carecían de conocimientos sobre precios, calidad, estrategias sobre costo beneficio y capacidad de negociación que les ayudara a vender sus productos en el mercado.

México ingresa al GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio) en 1986 incorporándose a un mercado de libre competencia, y en diciembre de 1993 ingresa al Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos ampliando los acuerdos de apertura comercial.

Para mantener el equilibrio en el tipo de cambio y ser competitivos fueron necesarios acuerdos entre gobierno, sindicatos y empresas, quienes se comprometieron a controlar la inflación y el deslizamiento del tipo de cambio, congelando los precios de los insumos de las empresas públicas, las materias primas y productos terminados de las empresas privadas, y los salarios por parte de los sindicatos.

La banca de desarrollo que era impulsora del desarrollo y otorgaba créditos baratos al alcance de ejidatarios, pequeños productores de campo y micro empresas, hoy, debía otorgar créditos solo a empresas solventes y limitar apoyos a empresas y productores de acuerdo a su capacidad de pago. La cartera vencida y la cartera litigiosa deberían ser recuperadas. Se otorgan facultades a la banca privada para financiar a los micro empresarios con créditos baratos, sin embargo, queda bajo su responsabilidad y riesgo el manejo de la cartera vencida y cartera litigiosa.

A partir de 1982 y hasta el presente año, las políticas de libre competencia han propiciado un crecimiento medio anual en el PIB del 2.3%, niveles de inflación promedio no mayor al 8.95% anual para el período de 1994 a la fecha, y un deterioro del tipo de cambio de 5.32 pesos a 20.66 pesos en el mismo período[3].

Se polariza la división de ingresos en la población entre ricos y pobres, obligando a las clases de menores ingresos a buscar otras opciones como alternativas de vida. La concentración del capital obliga al Gobierno Federal a invertir mayores cantidades del presupuesto de la Federación en garantizar el estado de derecho y la protección de los derechos individuales.

Ventajas del Proteccionismo

Se incrementa el intercambio de mercancías entre México y Estados Unidos al subir las exportaciones de 60 mil 882 millones de dólares en 1994 a 373 mil 930 millones de dólares en el año 2016. Las importaciones suben de 79 mil 346 millones de dólares a 387 mil 064 millones de dólares en el mismo período.

Las maquiladoras que en 1994 importaban 20 mil 466 millones de dólares y exportaban 26 mil 269 millones de dólares, para el año 2006 importan 87 mil 503 millones de pesos y exportan 97 mil 401 millones de pesos. A partir del año 2007 el Banco de México incorporó la maquila a sus estadísticas de la Balanza comercial. Si la participación porcentual de la maquila en las exportaciones mexicanas del año 2006 se mantiene para el año 2016 con el 44%, alcanzarían un total de 164 mil 500 millones. Si las maquiladoras mantienen su participación porcentual del 34% del año 2006 sobre las importaciones mexicanas para el año 2016, su participación será de 131 mil 600 millones de dólares con un superávit de 32 mil 900 millones de dólares en el último año[4].

La Balanza en cuenta corriente con ingresos de 432 mil 563 millones de dólares y egresos por 460 mil 421 millones de dólares en el año 2016, incluido el superávit de las maquiladoras, déficit petrolero por 12 mil 823 millones de dólares y remesas de migrantes[5] por 26 mil 970 millones de dólares, presenta un déficit de 27 mil 858 millones de dólares, cubierto con inversión extranjera directa por 27 mil 526 millones. La ausencia de la inversión extranjera generaría un déficit en las Reservas del Banco de México por una cantidad similar.

Los pasivos por concepto de deuda de 22 mil 363 millones de dólares más 8 mil 150 millones de dólares generados por errores y omisiones fueron cubiertos con financiamientos del exterior por 30 mil 709 millones de dólares.

La inversión norteamericana y del resto del mundo fluye a México como resultado de su mano de obra barata con productos de calidad a precios competitivos que pueden ser vendidos a América del Norte, América Latina, Europa y Asia.

La mano de obra mexicana se especializa en la producción de los nuevos productos de consumo, intermedios y de capital para atender la demanda mundial.

Se incrementan los empleos calificados, se diversifican, y se mejoran los salarios alcanzando niveles de especialización y capacidad de competencia mundial.

La entrada de empresas a México de competencia mundial, diversifica la tecnología de vanguardia, eliminándose las barreras impuestas por Estados Unidos y otras naciones al ingreso de tecnologías de punta.

La inversión externa en México favorece el ingreso de dólares e incrementa la capacidad de compra de los nacionales y extranjeros de productos importados.

La apertura de los mercados internacionales favorece las condiciones del consumidor para poder adquirir mercancías con bajos aranceles y en condiciones de competencia internacional. Los productos que no se fabrican en el país pueden ser comprados en el mercado interno o en el mercado internacional con las mismas facilidades y condiciones de pago.

Los capitales pueden fluir al país que mayores beneficios les proporcione, ahorrando aranceles, costos de capital, ventajas en el tipo de cambio, costos de materias primas y servicios. También pueden beneficiarse de las ventajas que le ofrece la disponibilidad de materias primas y la movilidad de sus productos terminados.

La presencia del ingreso de México al GATT, a la OMC o al TLC comprende únicamente relaciones comerciales. Se descarta la movilidad de capitales y de personas, sin embargo, la cercanía de las naciones contribuye al desarrollo regional impulsando la movilidad de personas, inversiones, tecnología, materias primas, servicios y desarrollo de marcos jurídicos para resolver conflictos de relaciones afines.

La Balanza comercial presenta un déficit de 13 mil 134 millones de dólares incluido el déficit de la industria petrolera y el superávit de la industria maquiladora, que exporta productos superiores en valor a la materia prima importada como resultado de la incorporación de mano de obra.

La balanza de servicios presenta un déficit de 14 mil 724 millones de dólares incluido el superávit de las remesas.  El desequilibrio en la cuenta corriente solo puede ser cubierto con deuda y los recursos provenientes de la inversión extranjera directa.

Implicaciones del regreso a un nuevo proteccionismo.

El proteccionismo[6] es un sistema atractivo para los gobiernos populistas[7] que esperan vivir en una economía cerrada a la que pueden controlar en sus inversiones, comercio, instituciones, trabajadores, empresas, familias, tecnología, ingresos y gastos presupuestales, sin la condición de someterse a un mercado de competencia que los obligue a mejorar progresivamente sus niveles de eficiencia y productividad en el manejo de la administración pública.

Partidos políticos europeos y latinoamericanos han mantenido su propuesta de ofrecer al pueblo desprotegido, promesas de cambio donde puedan convertirse en los protagonistas del surgimiento de un nuevo modelo económico. Los líderes de América Latina que han llegado al poder no presentan resultados muy halagadores para sus pueblos. Se convierten en gobernantes vitalicios afirmando que son los únicos que pueden dirigir a sus pueblos hacia la libertad, sin darse cuenta que los dirigen hacia el reduccionismo con economías cerradas, productos caros y de mala calidad, atraso tecnológico, endeudamiento interno y externo e ignorancia sobre los cambios que están ocurriendo en el mercado mundial.

El gobierno alemán presenta como propuesta un populismo de derecha definido por un mercado de libre competencia y balanzas comerciales favorables.  Es un país abierto a la migración, libertad en la movilidad de capitales, tecnología, trabajadores, empresas y disciplina en el manejo presupuestal en busca de la estabilidad de su moneda y del mercado europeo.

Los países asiáticos presentan economías aparentemente abiertas, sin embargo, fomentan la inversión de sus empresas en el extranjero y limitan la inversión extranjera en sus países. no tienen problemas de inmigración y son exportadores de su población al mundo. Presentan balanzas comerciales superavitarias al aceptar importaciones de mercancías en cantidades menores a sus exportaciones y están abiertos al crecimiento de las tecnologías y avances en los conocimientos que pueden mejorar su desarrollo social, cultural, económico y político.

El modelo que proponen es de una economía globalizada, abierta para la conquista del mundo por sus empresas, mas no un modelo de economía abierta para ser conquistados por las empresas del mundo.  El trato con estas naciones puede generar saldos favorables en balanzas de productos básicos con fuertes pérdidas en productos altamente tecnificados.

México por condición histórica vivió un mercado proteccionista construido por la ausencia de relaciones abiertas con Estados Unidos de Norteamérica. Los mercados norteamericanos fueron abiertos al mercado mexicano, cuando se descubre la abundancia de petróleo en el Golfo de México en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976). Se renegocia la deuda e inicia el flujo de dólares a México y la entrada legal de mercancías que para ese período solo entraban de contrabando.

La balanza petrolera superavitaria no fue suficiente para pagar el flujo de mercancías que ingresaron al país y para 1982 fue necesaria la firma de la primera carta de intención que obligaba a México a aceptar su ingreso al mercado de libre comercio con Estados Unidos.

La transición de un modelo de proteccionismo a un mercado de libre competencia inicia en México en 1982 y concluye con la liberación de la producción agrícola en el año 2008.

El período más complicado se presenta en el gobierno de Miguel de la Madrid (19821988) y el de Salinas de Gortari (1994-2000).

Estados Unidos de Norteamérica impuso a México el ingreso a un mercado de libre comercio, y no tiene que imponerle la adopción de un modelo proteccionista, ya que se puede trabajar suponiendo libre mercado con el resto de países del mundo. Las medidas de Estados Unidos, aplicadas a las inversiones extranjeras en México, al comercio bilateral, al movimiento de migrantes, al mercado petrolero, a la deuda externa y a las maquiladoras, obligará a México a tomar medidas muy cercanas al proteccionismo, por el volumen de operaciones que se realizan en estos temas  como consecuencia de la vecindad con este país[8].

Conclusiones

Los puntos complicados en la negociación y donde se presenta el énfasis de descapitalización para la economía norteamericana son en los que presentan déficit en sus balanzas.

Si a México le faltaran los ingresos de las maquiladoras, los ingresos de las remesas de migrantes y la inversión extranjera directa, el país presentaría un déficit de 87 mil millones de dólares por año.

Las economías asiáticas y las europeas tienen como costumbre mantener balanzas superavitarias, por lo que sería difícil lograr ingresos de estas economías que permitieran mantener el ritmo de importaciones de México y los dólares necesarios para financiar los faltantes.

La alternativa será limitar las importaciones a las capacidades de pago disponibles y atender las demandas nacionales con producción interna. Esta opción es atractiva si se logra impulsar al sector agropecuario comercial y de autoconsumo totalmente olvidado, y a las Mipymes con altas capacidades para la generación de empleo.

Lo valioso en estas acciones es el tiempo para realizar la transición de actividades que desarrolla actualmente la mano de obra en empresas altamente tecnificadas y en la logística de comercialización de productos para manufactura, de inversión extranjera y que puede ser desarrollada por empresas mexicanas de inversión nacional a la que se le debe buscar nuevos mercados.

Ya existe presión a las fuentes de ingresos generadores de divisas con la salida del petróleo de este grupo, que actualmente presenta una balanza deficitaria.  Si aumenta la presión a los renglones generadores de divisas, como las maquiladoras, los migrantes y la inversión extranjera directa, los recursos disponibles para la importación de maquinaria, materias primas y bienes de consumo iniciarán su descenso bajando el ritmo actual de operaciones fronterizas entre los dos mercados hasta el punto en que se detenga este proceso.

_____________

[1] México Mágico, Series Históricas del Producto Interno Bruto de México desde 1896 Hasta 2016 http://www.mexicomaxico.org/Voto/PIBMex.htm

[2] Carta de Intención firmada por la SHCP con el FMI el 10 de noviembre de 1982.

[3] Banxico. http://www.mexicomaxico.org/Voto/SobreVal02.htm

[4] Cálculos con datos de Banxico. http://www.banxico.org.mx/SieInternet/consultarDirectorioInternetAction.do?sector=1&accion=consultarC uadroAnalitico&idCuadro=CA193&locale=es

[5] El Economista (20 de marzo 2017), Remesas registran record en 2016. http://www.banxico.org.mx/SieInternet/consultarDirectorioInternetAction.do?accion=consultarCuadro&idCuadro=CE81&locale=es

[6] El antecedente del proteccionismo es el Mercantilismo Balaam y Veseth (1996), Introduction to International Political Economic

[7] El populismo se considera representante de la gente común olvidada, y se imagina como la voz del verdadero patriotismo. Fareed Zakaria. (Enero Marzo 2017), Foreign Afairs Vol. 95 No. 6. El avance del Populismo.

[8] De las 500 empresas más grandes de México, que se publican en expansión, Estados Unidos participa con el 19.8% en ventas, 11.5% en utilidades, 10.4% en activos, 13.9% en capital y 16.2% en empleos. México participa con el 61.4% en ventas, 70.5% en utilidades, y 71.1% en empleos. Japón 2.5% en ventas y 0.7% en empleos. Francia 1% en ventas y 1.2% en contratación. España 3.6% en ventas 12.2% en utilidades y 1.7% en contratación. Alemania 2.8% en ventas y 1.8% en empleo. Canadá 1.3% en ventas y 1% en empleo. Expansión (15 de junio 2016). Las 500 empresas más Importantes de México, México.

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Perea Quezada Joaquín. (2017, abril 3). Costo económico para México de retornar a un sistema proteccionista. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/costo-economico-mexico-retornar-sistema-proteccionista/
Perea Quezada, Joaquín. "Costo económico para México de retornar a un sistema proteccionista". GestioPolis. 3 abril 2017. Web. <https://www.gestiopolis.com/costo-economico-mexico-retornar-sistema-proteccionista/>.
Perea Quezada, Joaquín. "Costo económico para México de retornar a un sistema proteccionista". GestioPolis. abril 3, 2017. Consultado el 21 de Mayo de 2019. https://www.gestiopolis.com/costo-economico-mexico-retornar-sistema-proteccionista/.
Perea Quezada, Joaquín. Costo económico para México de retornar a un sistema proteccionista [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/costo-economico-mexico-retornar-sistema-proteccionista/> [Citado el 21 de Mayo de 2019].
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