Contratos de prospección biológica o bioprospección

La prospección de la biodiversidad es la exploración, extracción y selección de la diversidad biológica y del conocimiento indígena en busca de recursos genéticos y bioquímicos de valor comercial.

Si bien es cierto que la prospección de la biodiversidad no siempre implica la utilización del conocimiento indígena, es un hecho claro que los valiosos compuestos químicos derivados de plantas,

animales y microorganismos son más fácilmente identificados, y son de mayor valor comercial cuando son recolectados en base al conocimiento indígena y/o encontrados en territorios tradicionalmente habitados por comunidades indígenas.

Los acuerdos bilaterales de bioprospección están aprobados por la Convención Multilateral sobre Diversidad Biológica.

No obstante, en la gran mayoría de los casos los acuerdos de bioprospección comercial no pueden ser controlados ni implementados de manera efectiva por las comunidades de origen, por los países o por la Convención.

RAFI (Rural Advancement Foundation Internacional) estima que las plantas medicinales y los microorganismos provenientes del Sur contribuyen con por lo menos 30 billones de dólares al año a la industria farmacéutica del Norte.

Se estima de manera conservadora que el mercado para los especímenes de productos naturales para investigación (muestras o extractos de materiales biológicos) sólo dentro de la industria farmacéutica de los Estados Unidos de América es de 30 a 60 millones de dólares al año.

Por ello no es motivo de sorpresa que los buscadores de riquezas biológicas estén empeñados febrilmente en conseguir el “oro verde” del Sur.[1]

Esta situación afecta sobre todo a los países en vías de desarrollo o subdesarrollados donde la riqueza biológica y los conocimientos tradicionales están más arraigados, es por esto que reviste gran importancia conocer los contratos de prospección biológica o bioprospección.

Desarrollo

Concepto de prospección biológica o bioprospección

El proceso de búsqueda y evaluación que permite identificar, seleccionar y aislar componentes útiles de estos recursos, se conoce como “bioprospección”.

Esta es la exploración de la diversidad biológica y del conocimiento indígena asociado a ella, para facilitar la selección y extracción de recursos genéticos y bioquímicos que puedan resultar en productos comerciales.

En el contexto actual en el mundo, toda bioprospección resulta en biopiratería.[2]

ETC group define a Bioprospección como “la investigación en marcha donde biólogos, químicos, y otros científicos recopilan una base de datos del potencial de muchas especies.”[3]

Los contratos de bioprospección se basan sobre la utilización de genes de plantas, animales y humanos, principios activos y conocimientos etnobotánicos, que puedan ser explotados económicamente por las empresas transnacionales de la farmacéutica, la agricultura y la alimentación.

También les interesa identificar las regiones precisas del mundo con megadiversidad,

lo que hoy el Banco Mundial llama los “hotspots” (las zonas de mayor concentración) de biodiversidad de todo el mundo, pero principalmente estas áreas de megadiversidad biológica y cultural se ubican todas en el Sur del planeta.

Ejemplos de contratos de bioprospección

En la actualidad existe un grande y renovado interés en la evaluación de productos naturales, en especial, a partir del surgimiento de las nuevas biotecnologías y otras tecnologías relacionadas, estos recursos constituyen la materia prima mediante la cual las industrias logran una innovación permanente que les brindan ganancias extraordinarias mediante:

  •  El registro de patentes que privatizan los seres vivos o sus partes (de microorganismos, plantas, animales, genoma humano), los cuales hasta hace muy poco siempre habían sido bienes comunitarios, públicos o patrimonio de la humanidad.
  •  El control de los mercados.
  •  El amparo en la ausencia de normas internacionales y leyes nacionales.

(Ausencia que puede responder a la existencia de normas comunitarias profundas que durante siglos o milenios han garantizado la libre circulación de conocimientos medicinales, agropecuarios, forestales, etc.)

En 1980 nada del presupuesto de investigación de la industria farmacéutica de los Estados Unidos estaba destinado a la evaluación de plantas superiores.

En la actualidad se estima que más de 200 compañías e instituciones de investigación en todo el mundo están evaluando compuestos animales y vegetales en busca de propiedades medicinales.

El renacimiento de la búsqueda de productos naturales y el reconocimiento del valor del conocimiento indígena están en parte alimentados por la toma de conciencia de que las especies, su material genético, y los ecosistemas de los que forman parte están desapareciendo rápidamente de la faz de la tierra.

A mediados de los años ochenta, los analistas de la industria farmacéutica advirtieron que cada planta medicinal de las selvas tropicales que se extinga podría representar pérdidas en ventas de más de 200 millones de dólares para la industria farmacéutica.

Dados los avances de la biología molecular y la disponibilidad de instrumentos más sofisticados para la investigación, la investigación de productos naturales es cada vez más rentable para las corporaciones farmacéuticas y otras instituciones.

En laboratorios de alta tecnología, los extractos de especímenes biológicos son sometidos a rápidos y precisos procedimientos de análisis que permiten el aislamiento de sustancias que demuestren una actividad específicamente determinada.

Como resultado de esto, el mercado de compra y venta de especímenes biológicos exóticos se está expandiendo rápidamente.

Según estimados conservadores, el mercado de especímenes de productos naturales para investigación solamente dentro de la industria farmacéutica es de 30 a 60 millones de USD al año.

Desde luego que la prospección de la biodiversidad no es algo nuevo.

Por décadas, recolectores de plantas de los países industrializados se han aventurado hacia el sur en busca de valioso material genético para el mejoramiento de las especies agrícolas. No obstante, ningún dinero ha cambiado de manos en este proceso, ni se ha otorgado reconocimiento alguno a las comunidades agrícolas indígenas que seleccionaron, mantuvieron y mejoraron las variedades de cultivos tradicionales.

En 1991, Monsanto Inc.(una compañía agroquímica con sede en los EUA estaba reclutando empleados suyos “quienes estuvieran por viajar a algún lugar exótico y a los cuales no les importara extraer unas cuantas muestras del suelo por amor a la ciencia”, con el fin de recoger especímenes para los programas de prospección agrícola de Monsanto. “Uno nunca sabe lo que va a encontrar, ni dónde lo va a encontrar… Todo está dentro de lo posible”, según Margann Miller-Wideman, portavoz de Monsanto.[4]

El primer gran convenio bilateral sobre bioprospección fue hecho público en Septiembre de 1991 (antes de la Convención sobre Diversidad Biológica), cuando Merck & Co. (una corporación farmacéutica con sede en los EUA anunció la firma de un acuerdo por dos años y 1.135 millones de dólares con el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) de Costa Rica, un instituto privado, no-gubernamental de investigación. INBio acordó proveer a los programas de evaluación de fármacos de Merck con extractos químicos de plantas silvestres, insectos y microorganismos.

A cambio de esto, Merck accedió a dotar a INBio con un presupuesto de investigación por dos años correspondiente a la suma de 1.135 millones de dólares, un porcentaje no revelado de las regalías sobre cualesquiera productos comerciales que resultasen de dicha investigación, así como asistencia técnica y entrenamiento orientados a desarrollar la capacidad para la investigación dentro del país.

INBio también se comprometió a destinar al Fondo de Parques Nacionales de Costa Rica el 10% de la asignación monetaria de Merck y el 50% de las regalías que pudiese eventualmente recibir.

A pesar de que el acuerdo Merck/INBio fue aclamado por algunos como un “modelo” de contrato sobre bioprospección, el mismo ignora los derechos y el papel de las comunidades indígenas.

Según Alejandro Argumedo, de la Cadena de Comunidades Indígenas para la Biodiversidad, existe al menos una reserva indígena dentro del área de recolección de INBio. Entre los para-taxonomistas que han sido contratados por INBio para recoger especímenes biológicos se encuentran miembros de comunidades indígenas.

Se estima que las selvas tropicales de Costa Rica contienen del 5 al 7 por ciento de la biodiversidad que queda en el mundo. Si el acuerdo Merck/INBio fuese ampliamente imitado, toda la biodiversidad del Sur podría ser subastada por la insignificante suma de alrededor de 10 millones de dólares al año.

Las ventas de Merck para el año 1991 ascendieron a 8.6 billones de dólares, mientras que el PNB (Producto Nacional Bruto) de Costa Rica de ese año fue de 5.2 billones de dólares.

El presupuesto para investigación de Merck para 1991 fue de aproximadamente un billón de dólares.

En realidad, Merck posee tres fármacos cuyas ventas sobrepasan el billón de dólares cada una.

Dado que las compañías farmacéuticas invierten un promedio de 231 millones de dólares en investigaciones para el desarrollo de cada nuevo fármaco, el costo asignado al descubrimiento de una sola sustancia que sea resultado del acuerdo apenas equivale a una bagatela.

Para Merck, el acuerdo de Costa Rica representó mano de obra sumamente barata, así como el acceso a tesoros biológicos aún no identificados (y excelentes relaciones públicas).

La compañía farmacéutica Pfizer, utilizando como base el contrato Merck/INBio, pagó cerca del doble de la cantidad de este acuerdo al Jardín Botánico de New York por recolectar dentro de los EUA muestras de plantas con potencial para el desarrollo de fármacos.

Si bien es cierto que los Estados Unidos eclipsan a Costa Rica en tamaño geográfico, también es sabido que se caracterizan por sus relativamente escasas reservas de biodiversidad.

Desde el anuncio del acuerdo Merck/INBio, otros contratos entre instituciones/corporaciones con sede en el Norte e institutos de investigación/agencias gubernamentales del Sur han sido suscritos.

Desafortunadamente no existe mecanismo alguno para monitorear el número de acuerdos contractuales que existen actualmente, ni los países/corporaciones/instituciones que se encuentran involucradas.

Mientras que es posible obtener alguna información sobre los acuerdos de bioprospección más publicitados, como el acuerdo Merck/INBio antes mencionado, podrían existir cientos de acuerdos bilaterales que se encuentran ocultos por un relativo secreto y no son objeto de la atención pública.

Con frecuencia es difícil para las organizaciones de las comunidades indígenas saber a ciencia cierta con quién está negociando, o a quiénes están en realidad proporcionando información y materiales genéticos.

Está volviéndose cada vez más claro que la mayoría de las corporaciones con sede en el Norte no negocian directamente el acceso a la biodiversidad, sino que operan a través de intermediarios.

Estos intermediarios pueden ser compañías privadas que están en el negocio de recoger y vender especímenes biológicos, instituciones del sector público, organizaciones no-gubernamentales y entidades sin fines de lucro tales como institutos de investigación, jardines botánicos, grupos conservacionistas/ambientalistas, o etnobotánicos empleados por las corporaciones bajo contrato.

El gobierno de los Estados Unidos está involucrado en numerosos acuerdos de bioprospeción en todo el mundo. En 1993 los Institutos Nacionales de Salud de los E.E.U.U. destinaron 60 millones de dólares para la investigación de la biodiversidad en busca de fármacos y productos medicinales provenientes del mundo natural.

En su búsqueda de productos naturales para tratar el cáncer y el SIDA, el Instituto Nacional del Cáncer ha recolectado hasta el momento 50 000 muestras derivadas de plantas, microorganismos y diversidad genética marina provenientes de 30 países tropicales.

Estas muestras se encuentran actualmente en el Repositorio de Productos Naturales del NCI, y están disponibles para “investigadores calificados” bajo acuerdos de transferencia de materiales. Aquellos que reciben las muestras “son requeridos de seguir las políticas del NCI respecto a una justa compensación a los países de origen.”

La recolección de plantas para el NCI es llevada a cabo por tres contratistas:

La Universidad de Chicago (en el Sudeste Asiático); el Jardín Botánico de Missouri (en el Africa); y el Jardín Botánico de New York (en América Central y del Sur). El NCI ha firmado acuerdos de bioprospección con Bangladesh,

Costa Rica, Ecuador, Guyana, India, Filipinas, Rusia, Sarawak, Tanzania y Zimbabwe, aún continúan en negociaciones de acuerdos con otros países.

En diciembre de 1993, tres agencias del gobierno de los EUA (los Institutos Nacionales de Salud, la Fundación Nacional para la Ciencia, y la Agencia Internacional para el Desarrollo), quienes colaboran bajo el nombre de Grupo Cooperativo Internacional sobre la Biodiversidad (ICBG), anunció asignaciones monetarias de incentivo para los más grandes acuerdos públicos-privados de prospección de la biodiversidad en la historia.

Las cinco asignaciones del ICBG para los acuerdos de bioprospección financiados por el gobierno de los EUA suman 12.5 millones de dólares en un plazo de cinco años.

Las asignaciones de ICBG incluyen cooperación pública-privada entre diversas organizaciones, incluyendo corporaciones farmacéuticas, investigadores académicos, representantes de los gobiernos y organizaciones ambientalistas no-gubernamentales en siete países.

Todos los países afectados por los acuerdos ICBG, excepto uno, son Latinoamericanos: Surinam, Costa Rica, Perú, Argentina, Chile, México y Camerún. (Inicialmente, el ICBG recibió cartas de interés de 63 proponentes, y escogió a sus cinco beneficiarios entre 34 postulantes.)

El proyecto ICGB-Maya (denominado así por sus siglas en inglés), presentado en castellano como “Investigación, farmacéutica y uso sustentable del conocimiento etnobotánico y biodiversidad en la región Maya de los Altos de Chiapas”, recibirá una donación total de 2,5 millones de dólares del Grupo Internacional Cooperativo en Biodiversidad (International Cooperative Biodiversity Group–ICBG), financiado por el gobierno de los Estados Unidos.

El ICGB es un consorcio de agencias federales que incluye a los Institutos Nacionales de Salud, la Fundación Nacional de Ciencia y el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

Otorga donaciones a instituciones de investigación públicas y comerciales que realizan programas de bioprospección/biopiratería, en países del Sur.

Según el propio ICGB, sus metas son la promoción del descubrimiento de farmacéuticos derivados de recursos naturales, la conservación de la biodiversidad y el crecimiento económico sostenido de los países en vías de desarrollo.[5]

Utilizando el conocimiento indígena como guía de su investigación, el proyecto ICGB en Chiapas se propone descubrir, aislar y evaluar farmacológicamente componentes importantes de especies vegetales y microorganismos usados en la medicina maya tradicional.

Los Altos de Chiapas son depositarios de una de las zonas más ricas en biodiversidad animal y vegetal del planeta.

A través de los siglos, los mayas han desarrollado un conocimiento médico amplio y complejo. Se estima que existen más de 6000 especies vegetales en el área y miles de ellas son usadas tradicionalmente por los mayas para tratar enfermedades.

Todas las muestras promisorias serán analizadas para comprobar si pueden ser efectivas en enfermedades como cáncer, dolencias asociadas al VIH/SIDA, desórdenes del sistema nervioso central, enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales, respiratorias/pulmonares, cutáneas y como anticonceptivos.

El proyecto también se propone realizar un extenso relevamiento botánico de los Altos de Chiapas y –según sus propias declaraciones- promover la producción y cosecha sustentable de especies seleccionadas que muestren potencial considerable para el desarrollo económico.

El proyecto estima que podría identificar unos 2000 componentes únicos que serán perfilados químicamente por la Molecular Nature Limited, el socio comercial del proyecto, radicado en el Reino Unido.

Un duplicado de todas las muestras colectadas se depositarían en el herbario de la Universidad de Georgia-Athens.

Arista económica de la bioprospección

1. Uso farmacéutico

Muestras de plantas secas, sin procesar: US$ 50-200 por kilo.

Cultivos microbianos, por cada muestra de organismo vivo: $50-$140 dólares por muestra.

Muestras de hongos: $60 a $100 dólares por muestra.

Promedio de pago de regalías

Materia prima (plantas) o extractos que son la base de un producto: de 3% a 5%.

Si el producto comercializado se basa en un derivado: de 2% a 3%.

Si el producto es totalmente manufacturado sintéticamente: de 0.5% a 1%.

2. Uso agroquímico

Pago de muestras: muy variable dependiendo del uso que se supone puede tener cada producto: va desde US$ 30 a $350, según la información previa que se tenga sobre la muestra. El promedio de pago de regalías es de 2-3%.

3. Espectro de porcentaje de regalías para otros usos biotecnólogicos

El precio promedio por unos miligramos de un cultivo de cepa es de $80 a $350 dólares por muestra. Sin embargo, en el caso de organismos poco usuales, el pago por muestra puede alcanzar varios miles de dólares.

Las instituciones que almacenan y venden muestras de microorganismos (cultivos, aislamientos), tales como la American Type Culture Collection, la German Collection of Microorganisms and Cell Cultures, etc., venden cada muestra a precios que van desde los $100 dólares hasta los $275 dólares.

En el caso de muestras únicas, los costos unitarios aumentan de manera significativa.

Las regalías más comunes sobre las ventas de productos son de 3% a 5%, pero pueden llegar en algunos casos a situarse entre 8% y 10%, dependiendo del producto final.

Consecuencias sociales y ambientales de los contratos de bioprospección

  • Para las comunidades: la destrucción de los lazos de identidad comunitaria por la manera en que la comercialización y privatización de los conocimientos tradicionales y los bienes ambientales colectivos socavan los principios de estas culturas.

También la pérdida de recursos de sus territorios.

  • Para la nación: la pérdida del control de uno de sus principales recursos estratégicos.
  • Para la humanidad: el uso discrecional para el lucro que las empresas transnacionales puedan hacer de estos conocimientos y del código genético; el aumento en el riesgo de nuevas armas y guerras biológicas, por ejemplo nuevas guerras de exterminio genéticamente dirigidas o la inducción y creaci6n de nuevas enfermedades en plantas y humanos; y la manipulación genética y el control del cuerpo de los trabajadores y de los consumidores.

¿La bioprospección solo implica hechos negativos?

En el contexto actual, si. Sin embargo, de no existir la privatización de seres vivos y su explotación comercial, la bioprospección podría contribuir a:

Sacar del aislamiento y olvido a los conocimientos indígenas, colocándolos en un plano universal para uso de todos (hoy ocurre a manera de saqueo, privatización y descontextualizando estos conocimientos holísticos).

Desarrollar la investigación científica (hoy solo ocurre siguiendo intereses manipuladores de la producción de las empresas transnacionales)

Llevar a la geografía hasta los confines de una biogeografía molecular del planeta (aunque ahora esto solo lo desarrollan las empresas transnacionales en vistas a obtener mayores “ganancias derivadas de una mayor renta de la tierra”.)

Convenio de Diversidad Biológica

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro, 3 a 14 de junio de 1992) se propuso el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) y al que se suscribieron 157 países durante la Conferencia, entrando en vigencia en diciembre de 1993.

Este convenio en su preámbulo sienta las bases de lo que representa: Conscientes del valor intrínseco de la diversidad biológica y de los valores ecológicos, genéticos, sociales, económicos, científicos, educativos, culturales, recreativos y estéticos de la diversidad biológica y sus componentes, conscientes asimismo de la importancia de la diversidad biológica para la evolución y para el mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida de la biosfera, Afirmando que la conservación de la diversidad biológica es interés común de toda la humanidad, Reafirmando que los Estados tienen derechos soberanos sobre sus propios recursos biológicos, reafirmando asimismo que los Estados son responsables de la conservación de su diversidad biológica y de la utilización sostenible de sus recursos biológicos, resueltas a conservar y utilizar de manera sostenible la diversidad biológica en beneficio de las generaciones actuales y futuras.[6]

El CDB en su Artículo 8, inciso c, d, e, f, g, i y j establece que cada Parte Contratante, en la medida de lo posible y según proceda:

c) Reglamentará o administrará los recursos biológicos importantes para la conservación de la diversidad biológica, ya sea dentro o fuera de las áreas protegidas, para garantizar su conservación y utilización sostenible;

d) Promoverá la protección de ecosistemas y hábitats naturales y el mantenimiento de poblaciones viables de especies en entornos naturales;

e) Promoverá un desarrollo ambientalmente adecuado y sostenible en zonas adyacentes a áreas protegidas, con miras a aumentar la protección de esas zonas;

f) Rehabilitará y restaurará ecosistemas degradados y promoverá la recuperación de especies amenazadas, entre otras cosas mediante la elaboración y la aplicación de planes u otras estrategias de ordenación;

g) Establecerá o mantendrá medios para regular, administrar o controlar los riesgos derivados de la utilización y la liberación de organismos vivos modificados como resultado de la biotecnología que es probable tengan repercusiones ambientales adversas que puedan afectar a la conservación y a la utilización sostenible de la diversidad biológica, teniendo también en cuenta los riesgos para la salud humana;

i) Procurará establecer las condiciones necesarias para armonizar las utilizaciones actuales con la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes;

j) Con arreglo a su legislación nacional, respetará, preservará y mantendrá los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas y locales que entrañen estilos tradicionales de vida pertinentes para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica y promoverá su aplicación más amplia, con la aprobación y la participación de quienes posean esos conocimientos, innovaciones y prácticas, y fomentará que los beneficios derivados de la utilización de esos conocimientos, innovaciones y prácticas se compartan equitativamente;

En su Artículo 15 define el acceso a los recursos genéticos reconociendo que la facultad de regular el acceso a los recursos genéticos incumbe a los gobiernos nacionales y está sometida a la legislación nacional.

También la Convención aprueba los acuerdos bilaterales al hacer repetidas referencias a “términos de mutuo acuerdo” respecto al acceso a los materiales genéticos (Artículo 15.5).3).

El lenguaje de la Convención sobre los derechos de propiedad intelectual (Artículos 16.2 y 16.5) es confuso, y está sujeto a distintas interpretaciones.

Un representante de la industria farmacéutica/ agroquímica manifestó que la Convención no cuestiona los sistemas de propiedad intelectual, y que aún podría ir más lejos que el GATT en cuanto a legitimar los sistemas de propiedad intelectual.

Tal como parece, la Convención sobre Biodiversidad otorga una pasiva aprobación a los acuerdos contractuales bilaterales que enfrentarán a comunidades indígenas y países los unos contra los otros.

Mientras que las corporaciones multinacionales son libres de patentar los bio-materiales, no existen normas efectivas ni condiciones definidas para reconocer y compensar las contribuciones de las comunidades indígenas y de otros innovadores informales, quienes son responsables del mantenimiento, la utilización y el desarrollo de la biodiversidad en todo el mundo.

Conclusiones

Los contratos de bioprospección existentes aún favorecen más a las partes contratantes de más recursos financieros, a pesar de que un porcentaje del contrato se destina a las comunidades con las cuales se suscribe.

A nivel mundial las trasnacionales muestran mayor interés en este tipo de contrato buscando obtener mayores beneficios a través de los derechos de patentes que obtienen de estos recursos biológicos.

El Convenio de Diversidad Biológica expresa el sentir de los países para proteger sus riquezas biológicas y que encierran en si un beneficio para toda la humanidad, sin embargo no todos los países están suscritos ni aplican cabalmente todos sus artículos.

Sin embargo, los contratos de bioprospección pudieran contribuir con la difusión de los conocimientos para la utilización adecuada y justa de todos los países dando solución a diversos problemas actuales; incluso, podría solucionar o contribuir a reducir los efectos de epidemias que están azotando a varios países.

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Centeno Miranda Yarely. (2006, febrero 18). Contratos de prospección biológica o bioprospección. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/contratos-prospeccion-biologica-o-bioprospeccion/
Centeno Miranda, Yarely. "Contratos de prospección biológica o bioprospección". GestioPolis. 18 febrero 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/contratos-prospeccion-biologica-o-bioprospeccion/>.
Centeno Miranda, Yarely. "Contratos de prospección biológica o bioprospección". GestioPolis. febrero 18, 2006. Consultado el 17 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/contratos-prospeccion-biologica-o-bioprospeccion/.
Centeno Miranda, Yarely. Contratos de prospección biológica o bioprospección [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/contratos-prospeccion-biologica-o-bioprospeccion/> [Citado el 17 de Noviembre de 2018].
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