
Un club de fútbol gana dinero por cuatro vías: derechos de televisión, día de partido (taquilla, palcos y consumo en el estadio), patrocinio y comercialización, y venta de jugadores. Las tres primeras son ingresos ordinarios y recurrentes. La cuarta funciona con una lógica contable distinta, y es la que hace que un club pueda mostrar utilidad en el ejercicio mientras se queda sin caja para pagar planillas. En paralelo, el crecimiento del ecosistema digital ha hecho que muchos aficionados también comparen promociones como el bono de registro de Stake para apostadores peruanos antes de elegir una plataforma. En esos casos, revisar condiciones, requisitos de apuesta y límites de retiro es tan importante como el valor anunciado de la promoción.
Esa asimetría contable es el punto que casi nadie explica bien. Cuando un club compra un futbolista, el costo no se registra de golpe: se reparte entre los años de contrato mediante la amortización. Cuando lo vende, en cambio, la diferencia entre el precio de venta y lo que queda del activo en libros entra íntegra al resultado del ejercicio como plusvalía. Comprar se difiere, vender se reconoce de una sola vez.
¿Cuáles son las cuatro fuentes de ingreso de un club de fútbol?
El orden de importancia varía por liga y por club. En Europa el dinero televisivo manda; en el Perú, en cambio, la taquilla ha pasado a competir de tú a tú con la TV en los clubes grandes, algo que conviene tener presente antes de copiar esquemas de análisis pensados para la Premier League.
Un dato del propio fútbol peruano lo ilustra mejor que cualquier promedio internacional. En la presentación de resultados de diciembre de 2024, Universitario reportó ingresos por 126 millones de soles, con la taquilla creciendo desde apenas 2 millones hasta cerca de 40 millones de soles, los auspicios pasando de 14 a 30 millones y los derechos de televisión bajando de 25 a 23 millones. Su administrador de entonces, Jean Ferrari, lo resumió con un orden que sería impensable en Manchester: primero taquilla, segundo patrocinio, tercero televisión.
Derechos de televisión: el ingreso más estable en teoría y el más frágil en la práctica
Los derechos audiovisuales son la columna vertebral del presupuesto porque son un ingreso contratado, previsible y cobrable sin que el club tenga que hacer nada más que jugar. Esa previsibilidad es la razón por la que los bancos y los proveedores miran ese contrato antes que cualquier otra línea del estado de resultados.
En la Liga 1, el contrato de la Federación Peruana de Fútbol con 1190 Sports fijó un mínimo garantizado de 39,62 millones de dólares para la temporada 2025, monto que subió a 47,5 millones de dólares en 2026 con la incorporación plena de Universitario al esquema. Repartido de forma mayoritariamente igualitaria entre los clubes de primera división, eso ubica el ingreso televisivo estimado por institución en torno a los 2 a 2,4 millones de dólares anuales, antes de ingresos comerciales propios.
La fragilidad aparece cuando el pago no llega. En enero de 2026 los clubes acordaron impedir el ingreso de las cámaras a los estadios mientras 1190 Sports no se pusiera al día, después de retrasos que superaban los 60 días previstos en el contrato, y el caso de Melgar acumulaba una deuda cercana a los 3 millones de dólares desde 2023. Un ingreso contratado que no se cobra en efectivo sigue siendo un ingreso en el estado de resultados y se convierte en una cuenta por cobrar en el balance, lo cual es exactamente la diferencia entre utilidad y liquidez.
Día de partido: por qué la taquilla pesa tanto en el fútbol peruano
El día de partido incluye entradas, abonos, palcos, alquiler del recinto y consumo dentro del estadio. Es el ingreso más sensible al resultado deportivo y al calendario, porque depende de cuántos partidos de local se jueguen y de cuánta gente entre.
El Monumental convierte esa variable en algo material. El partido en que Universitario selló el Apertura 2025 ante Los Chankas superó los 6 millones de soles de recaudación, y la noche del tricampeonato, con unos 50 mil asistentes, dejó alrededor de 2 millones de dólares solo por taquilla. A eso se suman los premios continentales, que funcionan como un ingreso de día de partido ampliado: la Conmebol pagó 4,91 millones de dólares a Universitario por la Libertadores 2025 y 6,63 millones a Alianza Lima sumando Libertadores y Sudamericana.
Patrocinio y comercialización: el ingreso que más depende de la gestión
Aquí entran el sponsor principal de camiseta, los patrocinios secundarios, el naming, el merchandising, las licencias y los contenidos propios. Es la única de las cuatro fuentes que un club puede hacer crecer sin ganar un solo partido más, porque depende de audiencia, marca y capacidad comercial.
En el caso ya citado de Universitario, los auspicios pasaron de 14 a 30 millones de soles en pocos años, más del doble, mientras la TV se mantenía plana. Ese es el patrón que separa a los tres clubes que concentran el valor comercial de la Liga 1, Universitario, Alianza Lima y Sporting Cristal, del resto de la categoría.
Venta de jugadores: por qué no es un ingreso ordinario
La venta de futbolistas no es una venta de servicios: es la baja de un activo intangible. Por eso no se registra comoingreso por ventas sino como resultado por enajenación, y por eso un buen analista la separa de las otras tres fuentes antes de proyectar nada.
Alianza Lima es el mejor caso peruano de modelo exportador, con alrededor de 12,4 millones de dólares generados por ventas al exterior en cinco años, entre ellas Erick Noriega al Grêmio por cerca de 1,8 millones y Kluiverth Aguilar al City Football Group por unos 2,8 millones. Universitario, en el mismo periodo, apenas concretó dos traspasos internacionales. Conviene anotar que las cifras de Piero Quispe al Pumas oscilan entre 1,5 y 2,2 millones de dólares según la fuente, porque los clubes peruanos no publican estados financieros auditados de acceso general y el mercado se informa por prensa.
¿Por qué un fichaje se amortiza a lo largo del contrato?
Porque el pase de un futbolista es un activo intangible con vida útil definida, y esa vida útil es la duración del contrato. La NIC 38 define la amortización como la distribución sistemática del importe amortizable de un activo intangible a lo largo de su vida útil, y establece que la dotación de cada período se reconoce en el resultado del ejercicio. Cuando el patrón de consumo de los beneficios no puede determinarse con fiabilidad, se aplica el método lineal.
En términos prácticos, un club que paga 600 mil dólares por un jugador con contrato de cuatro años no registra un gasto de 600 mil en el año uno. Registra 150 mil dólares anuales de amortización durante cuatro ejercicios, y el activo va bajando en el balance al mismo ritmo. Ese saldo decreciente es el valor neto contable, que es el costo de adquisición menos la amortización acumulada.
Esta mecánica es también la razón de los contratos largos. Al repartir un traspaso entre más temporadas, el cargo anual baja y el club mejora su resultado sin gastar menos. El Chelsea llevó la idea al extremo con contratos de ocho años y medio para Enzo Fernández y Mykhailo Mudryk, y tanto la UEFA como la Premier League respondieron limitando a cinco años el plazo máximo de amortización, en línea con el artículo 18.1 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA, que fija en cinco años la duración máxima de un contrato.
¿Por qué una venta genera plusvalía inmediata en el resultado del ejercicio?
Porque al dar de baja el activo se compara el precio de venta contra el valor neto contable, y la diferencia se reconoce de una sola vez en el ejercicio en que se cierra la operación. No se difiere, no se reparte, no espera al año siguiente.
Sigamos con el jugador del ejemplo. Costó 600 mil dólares, se amortizaron 150 mil anuales y al final del segundo año su valor neto contable es de 300 mil dólares. Si el club lo vende en 1 millón de dólares, la plusvalía contable es de 700 mil dólares, y esos 700 mil entran completos al resultado de ese ejercicio, no el millón.
El caso peruano lleva esto a su forma más extrema. Los jugadores formados en cantera no tienen costo de adquisición capitalizado, porque los gastos de formación se llevan a resultados conforme se incurren, de modo que su valor en libros es cero. Cuando Alianza Lima vende a un canterano por 1,8 millones de dólares, el 100% de esa cifra es plusvalía. Un club exportador puede así mostrar un ejercicio brillante sin haber mejorado un solo peso su operación ordinaria.
Cómo esto distorsiona la lectura del balance de un club
La distorsión opera en cuatro direcciones, y todas apuntan al mismo error de lectura: confundir resultado contable con salud financiera.
Primero, la utilidad puede ser no recurrente. Un club con pérdida operativa que vende dos canteranos en diciembre cierra el año en azul, pero no puede repetir la jugada indefinidamente sin vaciar el plantel. Segundo, el resultado y la caja se divorcian: la amortización es un gasto que no implica salida de efectivo en el ejercicio, mientras que el cobro de un traspaso suele pactarse en cuotas, de modo que la plusvalía se reconoce entera hoy y el dinero llega en tres años.
Tercero, el activo está sistemáticamente subvaluado. El balance solo recoge a los jugadores comprados, y solo por su costo pendiente de amortizar, así que un plantel lleno de canteranos figura contablemente cerca de cero aunque valga varios millones en el mercado. Cuarto, el mismo mecanismo permite ingeniería de resultados: alargar contratos baja el cargo anual, y calendarizar una venta a un lado u otro del cierre mueve la utilidad de un ejercicio a otro.
Qué mirar cuando analizas los estados financieros de un club peruano
Empieza separando el resultado por enajenación de intangibles deportivos del resto del estado de resultados, y vuelve a calcular el margen sin esa línea. Si el club solo es rentable cuando vende, tienes un club que financia su operación con su cantera, que es un modelo legítimo pero cíclico y dependiente de que aparezca el siguiente Noriega.
Después revisa el flujo de caja operativo contra la utilidad neta, porque ahí aparecen las cuentas por cobrar de televisión y las cuotas pendientes de traspasos. Y contextualiza siempre con el marco legal: cinco clubes peruanos entraron a proceso concursal en 2012 y la Ley N.º 32113, publicada en agosto de 2024, estableció planes de viabilidad con cronogramas de pago de entre 10 y 30 años según el tamaño del pasivo, supervisados por la Sunat. En ese contexto, una utilidad anual bonita puede convivir con una deuda estructural a treinta años, como ocurrió cuando Universitario reportó ingresos por 110 millones de soles y una utilidad cercana a 23 millones de soles en 2023, auditada por BDO Perú, mientras seguía dentro del régimen concursal.
Si tuvieras que decidir hoy si un club de la Liga 1 es financieramente sostenible, ¿mirarías primero su plusvalía por ventas o su flujo de caja operativo?