Cambios en la pequeña agricultura del valle de Huaral en Perú

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Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
Cambios en la pequeña agricultura del valle de Huaral1
Carolina Trivelli - IEP, Steve Boucher - Universidad de California, Davis
El presente documento recoge los primeros resultados
del trabajo de investigación Riesgo y mercados finan-
cieros rurales: análisis dinámico de las estrategias de
los hogares frente a la crisis, apoyado por varias insti-
tuciones, entre ellas el CIES. Al igual que el proyecto,
el informe aborda dos problemas de naturaleza distin-
ta. En primer lugar, reflexionar sobre la utilidad, ries-
gos y posibles sesgos en los análisis basados en encues-
tas de visita única que recogen información sobre pe-
ríodos largos, un año en su mayoría. En segundo lugar,
conocer cómo los pequeños productores agropecua-
rios de un valle de nuestra costa, altamente integrados
a los mercados de productos y factores, habían enfren-
tado la crisis causada por el fenómeno de El Niño de
1998 y por la recesión económica.
Objetivos y plan de discusión
de los resultados
La propuesta de investigación que da origen a este
proyecto tenía dos objetivos, en primer lugar, mejorar
los instrumentos utilizados para recopilar información
sobre la economía de los pequeños productores agro-
pecuarios y, en segundo lugar, recopilar y analizar in-
formación sobre la presencia de eventos inesperados
(shocks) y sobre las maneras en que los hogares de los
pequeños productores de la costa responden ante es-
tos. Dentro de estos dos grandes objetivos, identifica-
mos seis objetivos específicos: (i) Comparar la infor-
mación recogida con un instrumento de visita única,
con información recogida periódicamente; (ii) Defi-
nir estimados de error no muestral recogido con en-
cuestas; (iii) Sistematizar y probar estrategias para es-
tablecer relaciones continuas con los informantes (en-
cuestados); (iv) Cuantificar y describir el tipo de shock
que se presenta y su distribución entre los productores
de una misma zona; (v) Analizar las estrategias em-
pleadas por los pequeños productores para sobrellevar
los shocks; y (vi) Reportar cómo los pequeños agricul-
tores del valle de Huaral enfrentaron el fenómeno de
El Niño y la crisis de los últimos años.
Sobre los objetivos de corte
metodológico
Cuestiones generales sobre los
instrumentos de recopilación
de información
Este informe busca presentar, a la luz de nuestra re-
ciente experiencia, los beneficios y costos de hacer
una encuesta de tipo panel fijo de visita múltiple. Esta
metodología permite al investigador observar no solo
los cambios individuales en el nivel del hogar, sino tam-
bién observar su dinámica y la existencia de vínculos
entre ellos.
Luego de estratificar por distrito, se seleccionaron al
azar 302 agricultores del universo definido por los
agricultores con riego de dichos distritos. Como mar-
co muestral se utilizó el padrón de regantes, que re-
gistra un total de 5.256 agricultores. A continuación
se resume nuestra experiencia en el proceso de en-
cuestar a la muestra de 302 agricultores del valle de
Huaraz, que fueron previamente encuestados en
1998. La encuesta se desarrolló entre diciembre de
2001 y octubre de 2002 y contó con 4 visitas, tres
visitas con encuestas amplias y con mucho detalle y
una visita para pedir información anualizada sobre
dos temas: ingresos y crédito.
1/ Resumen del documento titulado Cambios en la pequeña agricultura
de la costa: metodología y primeros resultados sobre el valle de Huaral,
desarrollado en el marco del Concurso de Investigación CIES 2001,
auspiciado por ACDI-IDRC. Podrá descargar la versión completa de este
documento, desde www.consorcio.org/programa2001.asp
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Con el fin de aprovechar lo mejor posible las tres visitas,
se diseñó una estrategia de trabajo que: 1) logre entre-
vistar a prácticamente todos los entrevistados de la
muestra; 2) busca reducir errores no muestrales, para lo
cual se trabajó con un equipo local de encuestadores y se
hicieron verificaciones de respuestas clave en las visitas
sucesivas; 3) sea lo suficientemente flexible para permi-
tirnos aprender de la visita anterior; 4) promueva la
participación de los encuestados en las sucesivas visitas.
Aspectos positivos y negativos de la
realización de visitas múltiples y
comparación de la información
recogida a través de la encuesta de
visita única con las encuestas
multietápicas
La evidencia recogida nos muestra que, efectivamen-
te, contar con un instrumento de visitas sucesivas me-
jora la calidad y cantidad de información que se pue-
de recabar, pero con altos costos. Asimismo, encontra-
mos que el instrumento con múltiples visitas mejora la
información en varios de los temas centrales de la en-
cuesta. Además, permite obtener información que no
puede ser captada con encuestas de visita única. Sin
embargo, también encontramos que en temas como
el acceso a crédito, la eficiencia de la encuesta con
visitas múltiples no era superior a la de visita única para
captar dicha información (número de transacciones),
aunque sí lo era para transacciones crediticias especí-
ficas, como las orientadas a financiar consumo y/o las
de más corta duración.
El trabajo realizado nos permitió mostrar que las en-
cuestas con visitas múltiples permiten obtener más y
mejor información, registrar información de eventos
de corta duración y alta frecuencia (como son, por ejem-
plo, los créditos de consumo de montos pequeños o los
alquileres de corto plazo) y con ellos, dinámicas al inte-
rior de un año que no se observan en las visitas anuales.
También se validó la manera de relacionarnos con los
encuestados, no solo por el elevado porcentaje de res-
puestas conseguido para el panel, sino por la constancia
de los mismos encuestados y su buena disposición a
recibir nuevamente a los encuestadores. Asimismo,
encontramos que las visitas sucesivas permitieron re-
ducir el error no muestral de manera importante, y que
se registraban diferencias significativas entre los resul-
tados obtenidos con las encuestas multietápicas y aque-
llos recogidos con la encuesta de resumen anual.
Es necesario recordar que el resumen anual solo se
centró en dos temas: ingresos y transacciones finan-
cieras; y que, en casi todos los temas, la información
recogida a lo largo del año fue distinta a la del resu-
men, confirmando nuestra hipótesis de que encuestas
de visita única tienden a subestimar ingresos y tran-
sacciones financieras, sobre todo si estas se presentan
durante períodos cortos o de fuentes informales. Ade-
más, esta subestimación está sesgada hacia los agricul-
tores más pobres. Esto se explica por el predominio de
trabajos y transacciones informales, y de corto plazo,
en los hogares de menores recursos. Factor que impo-
ne desafíos para la recopilación de información a par-
tir de encuestas.
Pero, como era de esperarse, las encuestas de visitas
sucesivas tienen un elevado costo monetario, logístico
y de personal. La sola preparación de cuestionarios y
el procesamiento de la información resultan comple-
jos y consumen mucho tiempo y dinero. Esto se debe
al mayor volumen de información, pero también a las
características de las encuestas y a su carácter secuen-
cial, que obliga a añadir información luego de cada
visita en los distintos niveles: 300 hogares, más de 1.400
individuos, más de 350 parcelas legales y 450 parcelas
de conducción, decenas de cultivos, cientos de tran-
sacciones financieras y/o contratos, más de 6 fuentes
de ingresos, entre otros.
El balance final, sin embargo, deberá hacerse a la luz
del análisis en profundidad de la información recogi-
da, buscando medir cuánto cambian o cambiarían los
resultados con menos información o con mayores már-
genes de error. Ese proceso recién comienza con el
fin de este documento.
Los resultados
Tierras y cultivos
En el cuadro 1 se presenta el total de tierras recogido
por nuestra encuesta. Como se observa, en 1998 ha-
blamos de un total de 1.283 hectáreas en manos de los
302 hogares encuestados; y en 2002, teníamos alre-
«La evidencia recogida nos
muestra que ...contar con un
instrumento de visitas sucesivas
mejora la calidad y cantidad de
información que se puede recabar,
pero con altos costos»
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Encuesta 1998 Primera encuesta Segunda encuesta Tercera encuesta
2001 - 2002 2001 - 2002 2001 - 2002
Total de hectáreas 1.283,18 1.338,52 1.310,24 1.319,73
Número de parcelas 329,00 354,00 349,00 352,00
Tamaño promedio de las parcelas (ha) 3,90 4,49 4,44 4,50
Mediana 4,00 4,23 4,16 4,17
Tamaño mínimo de parcelas 0,05 0,40 0,40 0,50
Tamaño máximo de parcelas 24,00 26,32 26,32 29,32
Fuente: Encuesta a Agricultores 1998 y Encuesta de Seguimiento a agricultores de Huaral
Elaboración: IEP
Datos generales sobre parcelas legales
Cuadro 1
dedor de 1.320 hectáreas. Esta pequeña diferencia
puede explicarse tanto por una mejor medición en las
encuestas de 2002, como por adquisiciones. En cuan-
to al número de parcelas propias, encontramos solo
pequeñas variaciones entre 1998 y 2002, y tal como
se observa en el cuadro 1, el tamaño promedio de las
parcelas crece de 3,9 a 4,5 hectáreas por parcela.
Si bien la cantidad total de tierras en manos de los en-
cuestados aparece como relativamente estable entre
1998 y 2002, en cerca de 1.300 hectáreas, hay cam-
bios en la cantidad de tierras que cada hogar posee o
maneja, explicados, en parte, por compras de tierra,
transacciones no permanentes, pérdidas o herencias.
Los cambios más importantes parecen referirse al uso
de la tierra. En ese sentido encontramos que, a pesar
de que el conjunto tiene un poco más de tierras pro-
pias, el promedio de tierras que cada hogar trabaja se
reduce ligeramente. Lo más sorprendente, sin embar-
go, es el significativo número de hogares, casi 20% de
nuestra muestra, que dejó de trabajar su tierra.
De los hogares que no trabajan su tierra en el año
2002, tenemos un grupo muy importante, constitui-
«...a pesar de que el conjunto tiene
un poco más de tierras propias, el
promedio de tierras que cada hogar
trabaja se reduce ligeramente. Lo
más sorprendente, sin embargo, es
el significativo número de hogares,
casi 20% de nuestra muestra, que
dejó de trabajar su tierra»
do por agricultores, que en 1998 sembraba algodón
y que hoy ya no lo hace. Asimismo, se debe señalar
que de los hogares que no trabajan su tierra, el 32%
mantiene sus tierras sin uso alguno; mientras que el
resto las alquila, cede o presta. Apenas algo más de la
mitad de los hogares que no trabaja sus tierras se en-
cuentra por debajo de la línea de la pobreza, reve-
lando que no solo se deja de cultivar por falta de re-
cursos sino, como dicen ellos mismos, por la escasa
rentabilidad de los cultivos que ellos conocen (algo-
dón, principalmente).
El manejo de la tierra en cuanto a su conducción y a la
temporalidad de los contratos de uso de tierra, revela
la existencia de un interesante manejo de riesgos y de
aprovechamiento de oportunidades de alquiler. Un
importante grupo de agricultores sin acceso a recursos
financieros y/o con limitada capacidad para afrontar
eventos inesperados, opta por alquilar porciones de su
tierra, aunque pocas veces este alquiler se da de ma-
nera permanente.
Los cultivos
Si bien la cantidad de tierra que poseen los agriculto-
res no ha cambiado de manera significativa, el uso de
ella sí. Un significativo porcentaje de productores no
trabaja su tierra y los que la trabajan han abandonado,
en su mayoría, los cultivos tradicionales (como el algo-
dón y el maíz), que además serían cultivos importan-
tes en tanto son insumos agroindustriales y, por ello,
permitirían que los productores se incorporen en pro-
cesos productivos mayores o accedan a mercados cla-
ve para su desarrollo productivo (las cadenas producti-
vas, sistemas de asistencia técnica y/o crédito, etc.).
Una importante proporción de los que dejaron estos
cultivos se dedica hoy a cultivos de pan llevar, de me-
nor riesgo y menor inversión, y lo hacen dentro de
una estrategia muy dinámica y versátil de uso de la
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«Apenas algo más de la mitad de
los hogares que no trabaja sus
tierras se encuentra por debajo de
la línea de la pobreza, revelando
que no solo se deja de cultivar por
falta de recursos sino, como dicen
ellos mismos, por la escasa
rentabilidad de los cultivos que
ellos conoce
tierra. Sin embargo, este dinamismo parece ser una
respuesta a la crisis de los cultivos como el algodón,
crisis asociada al menor acceso a crédito y la mayor
aversión a arriesgarse, como resultado de su experiencia
reciente, más que a las mejores oportunidades econó-
micas que ofrecen los cultivos de pan llevar.
Para entender mejor la lógica de los cambios en la car-
tera de cultivos, será importante analizar el cambio en
el nivel de inversión realizada por campaña por tipo
de cultivo y por tenencia de crédito. Esta tarea recién
se está iniciando.
Crédito y ahorro
Al comparar la información de 1998 con la recogida a
lo largo de 2002, se observa una clara reducción en el
número de hogares con crédito (ver el cuadro 2). De
los hogares encuestados, solo el 32,3% tuvo al menos
1998 2001/ 2002 1998-2002
Nº casos % Nº casos % Cambio %
Número de hogares con solo 1 crédito 117 39,0 75 25,0 -14,0
Número de hogares con 2 créditos 20 6,7 17 5,7 -1,0
Número de hogares con 3 créditos 4 1,3 5 1,7 0,3
Número de hogares con 4 créditos 2 0,7 1 0,3 -0,3
Número de hogares con 5 créditos 0 0,0 1 0,3 0,3
Hogares con al menos 1 crédito 143 47,7 99 33,0 -14,7
Hogares que no tienen créditos 157 52,3 201 67,0 14,7
Total 300 100,0 300 100,0
Fuente: Encuesta a Agricultores 1998 y Encuesta de Seguimiento a agricultores de Huaral
Elaboración: IEP
Hogares con préstamos
Cuadro 2
un crédito en el año 2002, en comparación con el
47,7% que reportó tener crédito en el año 1998.
El monto total transado a través de los créditos captados
en 1998 fue de US$ 415.041,79, dividido en 177 tran-
sacciones; mientras que en 2002, este total fue de
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US$ 184.702,75 en 132 transacciones. La diferencia es
impresionante, pasamos de colocaciones en nuestra
muestra de hogares que equivalen a US$ 323 por hec-
tárea en promedio para 1998 a US$ 142 por hectárea en
promedio para el año 2002. Esta diferencia se explica
tanto por el menor número de hogares con crédito, por
los cambios en la importancia de las fuentes de crédito,
como por el menor tamaño promedio de los créditos.
El número de transacciones con entidades formales
cae significativamente y son estas transacciones, las
asociadas con montos mayores. Incluso, las transac-
ciones con los intermediarios formales reducen su es-
cala en 2002. Coincidiendo con estos cambios, en
dicho año, los créditos en dinero pierden importan-
cia frente a los créditos en productos (básicamente,
insumos y servicios), que pasan del 30% en 1998 a
más del 50% en 2002.
En el otro extremo del espectro de prestamistas, tam-
bién los préstamos de los habilitadores informales
(transportistas, comerciantes mayoristas) pierden im-
portancia, tanto en número como en el monto transado.
La evidencia presentada responde a un conjunto de
factores que se han dado en el período 1998-2002.
Como se recordará, en 1998 se acaba la expansión
de las colocaciones formales hacia el agro, a causa de
las crisis financieras y de la presencia del fenómeno
de El Niño. La reducción de la presencia formal res-
ponde, además, a la cada vez más inminente inter-
vención del aparato público en el sector y a la menor
capacidad de repago de los pequeños productores,
aun aquellos mejor ubicados, como serían los agri-
cultores de Huaral. Los prestamistas semi-formales e
informales tienden también a reducir su cartera de
clientes, ya sea por su menor acceso a recursos fi-
nancieros o por la reducción de sus actividades, como
resultado de haber asumido las pérdidas que les trajo
el fenómeno climático.
El tema del ahorro, claramente, ha sido uno de los que
más se ha beneficiado con la realización de tres visi-
tas, en vez de una encuesta de visita única. Esto se
debe a que el ahorro fluctúa considerablemente a tra-
vés del año; por lo tanto, medirlo solo una vez por año
implica asumir un claro sesgo. El total de hogares que
reporta tener ahorros para 2001/2002 es de 46,3%,
frente al 12,8% de los hogares con ahorros registrados
en 1998 y al 0,7% de la encuesta de resumen anual de
fines de 2002. La principal forma de ahorro es en efec-
tivo (93,5%) y solo el 6,5% tiene algún tipo de ahorro
en productos (insumos o productos).
Composición del ingreso y patrimonio
Contar con un mejor instrumento de recolección de
información sobre ingresos y la mayor frecuencia de
las visitas, nos ha permitido medir de mejor manera
los ingresos de los productores, sobre todo la porción
no agropecuaria de ellos. Nuevamente, la recurrencia
de trabajos informales y de corto plazo hace que las
encuestas de visita única tiendan a subestimar, signifi-
cativamente, el ingreso no agropecuario.
Los ingresos agropecuarios se mantuvieron práctica-
mente estables entre 1998 y 2002, tanto en el nivel de
cada hogar como en términos per cápita. Por su parte,
los ingresos no agropecuarios muestran un crecimien-
to importante, ya sea por las posibles subestimaciones
realizadas a partir de la información de 1998 y/o por la
mayor importancia que estos habrían adquirido en los
hogares. Sobre la base de los resultados de 2002, te-
nemos que, en promedio, el 41% de los ingresos de
los hogares proviene de actividades no agropecuarias
(negocios propios, venta de mano de obra, pensiones,
remesas y ingresos por shocks positivos).
Sobre la base de la información de 2002, resulta inte-
resante analizar la composición de los ingresos no agro-
Rubro Encuesta 1998 Encuesta 2001/ 2002
Monto (US$) % Monto (US$) %
Ingresos agropecuarios 3.794,60 84,8 3.417,99 59,3
Ingresos no agropecuarios 682,29 15,2 2.349,88 40,7
Total 4.476,89 100,0 5.767,87 100,0
Fuente: Encuesta a Agricultores 1998 y Encuesta de Seguimiento a agricultores de Huaral
Elaboración: IEP
Composición del ingreso entre 1998 y 2001/2002
(Promedio en US$)
Cuadro 3
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Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
pecuarios de los hogares (ver el cuadro 3), pues solo
30 casos reportaron depender exclusivamente de su
explotación agropecuaria. Un número importante de
hogares recibe ingresos por la venta de mano de obra
y por pensiones. Asimismo, 25% de los hogares recibe
remesas, por montos considerables, de familiares no
residentes del hogar.
Aunque tal vez resulte obvio, conviene enfatizar que
los hogares rurales costeños, aun los que se consideran
mayormente agrícolas, mantienen un portafolio de
actividades y redes sumamente diversificado. Esta di-
versificación se convierte en uno de los mayores desa-
fíos para la recolección de la información; desafíos que,
como hemos presentado aquí, se logran enfrentar con
éxito con una adecuada estrategia en ese sentido.
La información sobre patrimonio es limitada, sobre todo
en cuanto a la tenencia y adquisición de bienes semi-
durables. Sin embargo, si vemos la información sobre
la vivienda y la tierra, encontramos que en promedio
los hogares tienen niveles patrimoniales altos, por el
elevado valor imputado a su tierra (ver el cuadro 4).
En general, los ingresos de los hogares de estos peque-
ños productores dependen, en gran medida, de sus
ingresos no agropecuarios. Sin embargo, es claro que
lo que diferencia la situación económica de unos y
otros, está aún muy ligado a sus actividades agrope-
cuarias y a su dotación de tierra (que es claramente su
activo más valioso).
Presencia de shocks
Del total de familias encuestada en Huaral en el año
2001, el 84% declaró haber sufrido algún tipo de shock
negativo (desgracia) en el período que va de 1998 a
Diciembre 2001/2002
Nº casos Promedio Mediana Mínimo Máximo
Valor de la vivienda 276 4.877,30 2.318,80 87,00 60.000,00
Valor de los bienes durables 293 1.310,35 443,48 5,80 25.286,96
Valor de la tierra 292 42.742,27 34.466,38 164,12 410.488,70
Fuente: Encuesta a Agricultores 1998 y Encuesta de Seguimiento a agricultores de Huaral
Elaboración: IEP
Patrimonio del hogar
(US$)
Cuadro 4
2001, solo el 8,7% de estos hogares declaró no haber
sido afectado por evento alguno.
Para hacer una caracterización de los tipos de shock
que afectaron a las familias de Huaral en este período
(1998-2002), se presenta el cuadro 5, donde se han
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Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
1997 1998 1999 2000 2001 2002 Total
Pérdida total o parcial de la
cosecha (solo si la pérdida 10 209 1 2 1 25 248
es de más del 50%) (90,9%) (80,7%) (2,8%) (4,1%) (1,2%) (18,6%) (43,4%)
Pérdida de ganado (robo, 1 8 6 9 13 16 53
muerte, enfermedad, etc.) (9,1%) (3,1%) (16,7%) (18,4%) (15,9%) (11,9%) (9,3%)
Otras pérdidas ligadas a las 6 4 5 8 8 31
labores agropecuarias (2,3%) (11,1%) (10,2%) (9,8%) (5,9%) (5,4%)
Pérdida de tierra o
infraestructura (por juicio, 15 1 1 17
invasiones, robos, etc.) (6,0%) (2,0%) (1,2%) (2,9%)
Enfermedades 7 13 14 39 39 112
(2,7%) (36,1%) (28,6%) (47,6%) (29,1%) (19,6%)
Muerte de alguien 7 8 11 13 14 53
(2,7%) (22,2%) (22,4%) (15,9%) (10,5%) (9,3%)
Pérdida de empleo estable 2 2
(1,49%) (0,4%)
Robos a domicilio 1 1 2 1 12 17
(0,4%) (2,8%) (4,1%) (1,2%) (9,0%) (2,9%)
Daños a la vivienda 3 1 1 10 15
(1,2%) (2,0%) (1,2%) (7,4%) (2,6%)
Otros  3 3 4 5 8 23
(1,2%) (8,3%) (8,2%) (6,1%) (5,97%) (4,0%)
Total de eventos negativos 11 259 36 49 82 134 571
Porcentaje 1,9% 45,4% 6,3% 8,6% 14,4% 23,5% 100,0%
Fuente: Encuesta a Agricultores 1998 y Encuesta de Seguimiento a agricultores de Huaral
Elaboración: IEP
Eventos negativos que afectaron a los hogares entre 1997-2002
(Número de casos y porcentaje)
Cuadro 5
Eventos negativos que afectan el hogar Eventos negativos que afectan la parcela
dividido las desgracias en dos grandes grupos: las que
afectan la producción agropecuaria, pues tienen que
ver con la parcela y las que afectan al hogar. Dentro de
las desgracias que afectan a las parcelas, tenemos dos
tipos: las de carácter agregado (en la primera línea),
relacionadas con shocks climáticos y aquellas asocia-
das a eventos cuyo impacto es básicamente individual.
Como se muestra en el cuadro 5, cerca de la mitad
de los eventos negativos registrados en cinco años,
se refiere a shocks agregados relacionados con fenó-
menos climáticos. Asimismo, 45% de todas las des-
gracias ocurrió en 1998. En general, las desgracias
que tuvieron efectos directos en la producción agro-
pecuaria representan algo más del 60% del total de
desgracias registradas. Cerca del 40% restante corres-
ponde a desgracias más domésticas, donde desta-
can las enfermedades (de algún miembro) como el
evento adverso más frecuente.
El mayor costo de las desgracias registradas es el aso-
ciado a las pérdidas de infraestructura y tierras, a acci-
dentes causados por desbordes e inundaciones (en el
caso de 1998) o a la ejecución de garantías (en 2000 y
2001). En promedio, los agricultores afectados por El
Niño sostienen que perdieron cerca de 3.200 dólares
en cosechas y que el impacto de este fenómeno duró
cerca de un año.
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Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
Los eventos negativos que afectan a los hogares de
manera individual, como era de esperarse, represen-
tan menores costos que los shocks que afectan la pro-
ducción, pero de igual modo se traducen en pérdidas
monetarias importantes. Como se ve en el cuadro 5,
luego de las enfermedades, los robos son los que ma-
yores costos implican.
El fenómeno de El Niño
Como se puedo observar en líneas anteriores, el fenó-
meno más severo, no solo por la intensidad de los da-
ños sino también por la amplia cobertura, es El Niño.
En 1998, el 90,7% de los hogares manifestó haber su-
frido algún tipo de pérdida por este fenómeno, siendo
el daño más importante el de la propagación de plagas
y bajo rendimiento por cambios en el clima, que afec-
tó al 81% de los hogares. La severidad de este fenó-
meno en el valle del Huaral se refleja en el hecho de
que el 47% de los hogares manifiesta haber sufrido
una pérdida de la producción entre el 80-100%, solo
un hogar manifiesta pérdidas menores al 20%.
La actitud de los productores frente al fenómeno cli-
mático reflejó la carencia de alternativas para enfren-
tar shocks agregados. Las opciones mencionadas por
los agricultores se refieren, exclusivamente, a accio-
nes para evadir el shock o para reducir la vulnerabi-
lidad de su parcela ante el shock. Sin embargo, lo
más sorprendente es que, al consultar sobre las medi-
das que tomarían los agricultores que pensaban que
vendría El Niño en 2002, la mitad señaló que contra
la naturaleza no se puede hacer nada, revelando las
limitadas opciones que conocen o tienen para en-
frentar un problema climático. Del resto, la mitad res-
pondió que cambiaría de cultivo; un grupo, que al-
quilaría su tierra y otro, que no sembraría o que in-
vertiría menos.
Estas medidas, que afectan el desarrollo económico y
la toma de decisiones de los productores, responden a
«...cerca de la mitad de los
eventos negativos registrados en
cinco años, se refiere a shocks
agregados relacionados con
fenómenos climáticos. Asimismo,
45% de todas las desgracias
ocurrió en 1998»
la ausencia de mecanismos para enfrentar los shocks,
ya sea desde el sector público como del sector priva-
do. El Estado no ha logrado generar mecanismos de
seguros, ni siquiera fondos de contingencia, para sec-
tores de pequeña agricultura; y el sector privado no
ofrece productos atractivos, considerando la baja es-
cala de las operaciones de nuestros encuestados. Fi-
nalmente, los propios agricultores tampoco han gene-
rado mecanismos para enfrentar shocks agregados y
ni siquiera han exigido la creación de estos.
Respuestas ante shocks negativos
Uno de los objetivos de la investigación era recoger
las formas en las que los productores enfrentaban los
eventos inesperados negativos, tanto los agregados (an-
tes discutimos) como aquellos individuales que afec-
tan su producción o su hogar. Consultados sobre las
medidas adoptadas luego de un evento inesperado
negativo, encontramos una interesante combinación
de acciones. Por un lado, los productores señalan re-
ducciones en el consumo (incluye reducciones en gas-
tos agrícolas o en educación) y, por otro lado, acciones
orientadas a generar nuevos ingresos (búsqueda de
«El mayor costo de las desgracias
registradas es el asociado a las
pérdidas de infraestructura y
tierras, a accidentes causados por
desbordes e inundaciones (en el
caso de 1998) o a la ejecución de
garantías (en 2000 y 2001)»
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Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
empleo, migración o alquiler de tierras). Fueron muy
pocos los que señalaron endeudarse o haber ven-
dido algún activo, como manera de enfrentar el shock.
Se pudo corroborar que el apoyo de familiares y ami-
gos constituye uno de los pocos mecanismos de segu-
ridad a los que acceden los pequeños productores. Sin
embargo, se debe señalar que el apoyo de los familia-
res es limitado, en cuanto a los recursos que de ellos se
pueden obtener. Encontramos que las menciones a
familiares como vía para enfrentar problemas o des-
gracias, decrecen significativamente a medida que la
desgracia es más grave (razón por la cual requiere
de montos mayores de apoyo).
Por su parte, el uso del sistema financiero o acudir a
alguna institución para enfrentar una desgracia es mí-
nimo, juntos representan menos del 3,5% de las men-
ciones sobre acciones tomadas por los afectados.
Los eventos inesperados positivos
También consultamos a las familias sobre la presencia
de eventos inesperados positivos. El ingreso derivado
de estos eventos, en promedio, no ha sido nada des-
preciable para aquellos hogares que tuvieron este tipo
de shock. Sin embargo, el número de hogares que re-
portó haber tenido algún evento inesperado positivo
es significativamente menor que el reportado para
eventos negativos. Los eventos positivos se refieren
«...el apoyo de familiares y amigos
constituye uno de los pocos
mecanismos de seguridad a los que
acceden los pequeños productores.
Sin embargo, se debe señalar que
el apoyo de los familiares es
limitado, en cuanto a los recursos
que de ellos se pueden obtener.
...Por su parte, el uso del sistema
financiero o acudir a alguna
institución para enfrentar una
desgracia es mínimo, juntos
representan menos del 3,5% de las
menciones sobre acciones tomadas
por los afectados»
básicamente a que alguien consiguió un trabajo esta-
ble, a que se recibió una herencia o que hay una nue-
va fuente de remesas. El mayor impacto, en términos
de los ingresos percibidos por estos eventos positivos,
se deriva de las herencias recibidas.

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Económica Y Social (CIES) Consorcio de Investigación. (2006, marzo 19). Cambios en la pequeña agricultura del valle de Huaral en Perú. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/cambios-pequena-agricultura-valle-de-huaral-peru/
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Cambios en la pequeña agricultura del valle de Huaral en Perú". GestioPolis. 19 marzo 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/cambios-pequena-agricultura-valle-de-huaral-peru/>.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Cambios en la pequeña agricultura del valle de Huaral en Perú". GestioPolis. marzo 19, 2006. Consultado el 27 de Abril de 2018. https://www.gestiopolis.com/cambios-pequena-agricultura-valle-de-huaral-peru/.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. Cambios en la pequeña agricultura del valle de Huaral en Perú [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/cambios-pequena-agricultura-valle-de-huaral-peru/> [Citado el 27 de Abril de 2018].
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