Agroindustria frutícola en la Patagonia Argentina

El caso de la fruticultura en la cuenca del río Negro, Argentina

Introducción

El propósito de este trabajo es el de presentar el caso de la actual reestructuración en la agroindustria frutícola en la cuenca del río Negro, en el norte de la Patagonia Argentina.

La diversidad de transformaciones en la producción, el trabajo y el empleo que en ella se observan, pueden visualizarse desde la perspectiva de los cambios técnicos que impactan en esta agroindustria aumentando la productividad del trabajo en forma continua y modificando las posiciones laborales.

La flexibilización y la desregulación que se le asocian aparecen -en el discurso neoliberal- como respuesta a la necesidad de reducir los costos laborales para adecuarse a las exigencias de un mercado crecientemente competitivo.

Pero no sólo se produce exclusión de fuerza de trabajo sino principalmente inserciones cada vez más precarias en toda la cadena en un contexto generalizado de desempleo y subempleo y de debilitamiento sindical; porque en la búsqueda de una integración flexible, el proceso de reestructuración productiva es acompañado de una diversificación creciente de las formas de contratación del trabajo asociadas a los diferentes patrones de acumulación.

A partir de una configuración mixta -flexibilización tecnológica combinada con flexibilización contractual- se analizan en este texto, las transformaciones agroindustriales y laborales en el mercado de trabajo.

El análisis acentúa la consideración de la flexibilización interna o tecnológica en tanto transformación del mercado de trabajo frutícola regional originada en los cambios tecnológicos del complejo agroindustrial -CAI. La demanda laboral en la producción agrícola se desestacionaliza parcialmente, conformándose, por un lado, un trabajador con mayor continuidad, calificación y polivalencia.

Los temporarios de chacra, por otro lado, son demandados en períodos más largos y su volumen crece con el aumento de los rendimientos y de la superficie implantada, y también se les requiere mayor calificación.

En la producción postagrícola, también hay mayor continuidad y desestacionalización, pero en un contexto de menores requerimientos de calificación; algunas categorías técnicas y gerenciales aparecen o cobran mayor fuerza.

En suma, hay dimensiones del mercado laboral, tales como la continuidad y la calificación, que serían determinadas en parte por el cambio técnico.

No obstante, se señala que hay también una flexibilización externa o contractual

  • Mecanismos de vulneración de una adecuada vinculación contractual- que se explica por factores ajenos a los aspectos técnicos del proceso de trabajo y que constituyen claramente procesos de precarización laboral.

Las dimensiones de análisis son la continuidad en la ocupación, la calificación de los trabajadores y el vínculo contractual. Se utilizan fuentes cuanti-cualitativas primarias (encuestas,entrevistas) y secundarias (estadísticas, normativas, periodísticas, documentales).

Un complejo agroindustrial: evolución e impactos recientes

Los valles frutícolas de la cuenca del río Negro comprenden Alto Valle del río Negro, los valles medios de los ríos Negro y Neuquén y el valle inferior del río Limay. Se trata de una zona de agricultura bajo riego de alrededor de 135.000 ha. En las provincias de Río Negro y Neuquén y constituye una región en la que los aspectos económicos y sociales de su desarrollo están fuertemente asociados a las modalidades de expansión de la fruticultura de exportación.

La actividad frutícola representa más de los dos tercios del producto sectorial y los cultivos más importantes son manzanas y peras -más de las cuatro quintas partes de la producción nacional de estas frutas- y en menor medida otras especies frutícolas -pelones, duraznos, uva.

Dejando de lado situaciones coyunturales, alrededor del 70% de la producción de manzanas y el 80% de la producción de peras se destinan a la exportación en fruta fresca y productos industrializados, principalmente jugos. En términos de volumen físico de fruta, el destino fresco es predominante en pera y el de jugo es predominante en manzana.

El mercado externo aparece como alternativa fundamental y sus principales destinos son: Brasil y Europa.

La fruticultura ha sido desde sus inicios -en los años ‘30- una actividad importante en la generación de empleo en la región, estimándose que a comienzos de los años ‘90 el conjunto del sistema involucraba unos 56,3 miles de trabajadores (familiares y asalariados, permanentes y transitorios, rurales y no rurales); mientras que en la actualidad habría disminuido a unos 53 miles.

Una idea de la importancia de este guarismo en la población regional se tiene considerando que más de un tercio de las familias de la zona obtienen sus ingresos directos total o parcialmente de la fruticultura, importancia que aumenta al considerar las actividades conexas.

Desde el punto de vista de la organización del trabajo frutícola, su matriz original se basaba en la presencia de trabajadores familiares con el empleo de mano de obra asalariada, principalmente estacional proveniente de Chile.

Posteriormente al consolidarse el complejo agroindustrial y fortalecerse las tendencias expansivas de la actividad, se produce un incremento de la demanda de mano de obra permanente y se diversifica y amplía la movilidad espacial de la mano de obra estacional.

También en esta etapa, se profundiza la diferenciación de la mano de obra asalariada en trabajadores rurales y, por otra parte, en operarios de galpones, frigoríficos e industrias de jugos y deshidratado, cuya expresión son las organizaciones gremiales con dinámicas propias y distintos niveles de negociación.

En la fase reciente, a nivel empresarial se modifican las estrategias de acumulación con consecuencias directas en el resto de los actores con quienes se articulan: los pequeños productores que ofrecen su producción en un mercado oligopsonizado y los trabajadores que aceleradamente se encuentran bajo condiciones de desregulación e inmersos en nuevas modalidades de contratación flexible.

Los procesos de modernización tecnológica, tanto en la producción primaria como en las etapas postagrícolas, comportan una redefinición de las posiciones productivas de trabajadores, chacareros y empresarios.

Esa redefinición es cualitativamente diferente en la actualidad puesto que se inscribe en nuevas formas de organización del trabajo de alcance transnacional.

El abordaje con el que este texto analiza la vinculación entre las transformaciones agroindustriales y las posiciones de trabajo es realizado a partir de los cambios técnicos. Cabe señalar algunas de las características básicas de dichos cambios técnicos en los CAI, dentro de los cuales el caso del CAI frutícola regional no es una excepción.

Estos cambios suelen adoptar la forma de paquetes tecnológicos, en el sentido de que comportan conjuntos de técnicas (mecánicas, químicas, biológicas, gerenciales, comerciales) con alto grado de interdependencia dentro de cada fase del proceso y a lo largo del complejo.

Además, el cambio técnico agroindustrial frutícola tuvo diversas modalidades como expresión de las fases evolutivas del complejo:

  • En primer lugar, el momento de conformación agroindustrial: se produce la integración hacia adelante cuyos principales protagonistas fueron las empresas locales que disponían de plantaciones y galpones en las mismas chacras donde también embalaban fruta de terceros y siendo los cambios tecnológicos más importantes, la mecanización y la incorporación de frigoríficos
  • En segundo lugar, la diferenciación agroindustrial: se incorporaron tecnologías en chacra asociadas a los nuevos sistemas de conducción y cambios cualitativos en la manipulación y conservación de la fruta; cuya característica fundamental es su incorporación selectiva por tipo de empresas.
  • En tercer lugar, la fase de concentración y trasnacionalización: los cambios varietales y por especie se asocian a nuevas técnicas agronómicas y se produce una automatización del empaque y conservación de la fruta, estos cambios son inducidos desde la demanda y se profundiza la penetración del capital trasnacional.

La modernización productiva y la diferenciación laboral

Las innovaciones técnicas de la fruticultura regional que forman parte de un proceso evolutivo, podrían ser mejor comprendidas si las fases mencionadas precedentemente son tratadas en detalle.

Las fases del complejo agroindustrial fueron caracterizadas más arriba como conformación, diferenciación y concentración–trasnacionalización tomando como base sus aspectos sustantivos.

Algunos de estos aspectos son subrayados en cada fase para indicar de alguna manera el carácter específico de cada grupo de transformaciones agroindustriales. Por este mismo motivo, no se tratan separadamente los eslabones del CAI (chacra, empaque, frío) para enfatizar la interdependencia creciente de los cambios técnicos al interior del complejo como un todo.

A. La fase de la conformación agroindustrial de la década de los sesenta y principios de la década de los setenta; caracterizada por la mecanización en chacra y empaque y por el comienzo de la incorporación de frigoríficos:

* Mecanización en chacra y empaque

La mecanización en chacra esta expresada por la incorporación del tractor (y, como es obvio, los nuevos implementos que requería) utilizado tanto para las labores agrícolas como para el movimiento de insumos y productos.

Esta innovación forma parte del paquete tecnológico propio de la llamada revolución verde y, vinculados a él en el caso del Alto Valle, se usaron además fertilizantes (urea y superfosfato) e insecticidas orgánicos de amplio espectro y alto poder residual.

No fueron más allá las innovaciones e chacra puesto que todavía predominaba el sistema tradicional de conducción, asociado al cual se puede mencionar el uso de la llamada poda americana basada en que el componente leñoso del árbol debía conservar su función arquitectural.

Pero la mecanización incluye también a los autoelevadores -acoplados a un tractor o independientes- indispensables para la estiba de los cajones bins (de 350-450 kg.) que vinieron a reemplazar a los clásicos cajones cosecheros (de 21 kg.) y que pasaron a utilizarse antes, durante y después del empaque.

* Incorporación inicial de frigoríficos

El otro aspecto fundamental de esta fase es la masiva construcción de frigoríficos y la consecuente integración entre el empaque y la conservación de la fruta, ya que la capacidad en la materia hasta ese momento era muy baja.

El salto cualitativo que implica se vio reflejado en la incorporación de reglamentaciones más exigentes sobre conservación de la producción.

Además, la fruta fue objeto de tratamientos específicos para el ingreso a frigorífico, consistentes en su preclasificación y en la aplicación de productos químicos antiescaldantes y antimohos.

B. Fase de diferenciación agroindustrial de la década de los setenta y principios de la década de los ochenta; caracterizada por los nuevos sistemas de conducción de las plantas y la profundización de las innovaciones en chacra, por un lado; y por el uso de la atmósfera controlada y otros progresos en frío así como por los avances en la manipulación de la fruta, por el otro:

* Nuevos sistemas de conducción e innovaciones en chacra
Aunque continuaron produciéndose importantes avances en las innovaciones mecánicas y químicas en chacra, como:

  • La pulverizadora a turbina adosada al tractor usada para fumigar y fertilizar,
  • El raleo químico o eliminación de frutos excesivos mediante productos químicos, combinado con el repaso manual; y en menor medida:
  • La utilización del riego por aspersión para el control de heladas,
  • La aparición del conjunto de prácticas que conforman el denominado control integrado de plagas;

* la aparición del conjunto de prácticas que conforman el denominado control integrado de plagas; es una innovación biológica la que vino a generar una transformación radical en la fruticultura regional: la introducción de nuevos sistemas de conducción del cultivo.

Esta expresión hace referencia a la densidad de plantas (cantidad/hectárea) y a la forma de situarlas en el terreno; de acuerdo con ellas se distinguen los sistemas tradicional, compacto y espaldera en orden creciente de densidad y de uso de estructuras de apoyo de las plantas.

Los nuevos sistemas de conducción se caracterizan por aumentar las dosis (absoluta y relativa) y la velocidad de circulación del capital.

Al mismo tiempo modifican las labores culturales (demandan una pluralidad de nuevos procedimientos de poda basados en el raleo selectivo y en la ubicación de los frutos con gran accesibilidad para el trabajo), permiten mejorar la calidad de la producción y facilitan las tareas mecanizadas.

Sin embargo, estos mismos rasgos implican la introducción de significativos grados de heterogeneidad productiva (entre diferentes tipos de productores, a diferencia de la fase anterior) a causa de los requerimientos técnicos, laborales, económicos y financieros que suponen.

Algunas innovaciones asociadas a los nuevos sistemas de conducción merecen ser subrayadas por su incidencia en la organización del trabajo.

  • Es el caso, por un lado, de los pie o portainjertos enanizantes propios de la mayor compactación del monte frutal, que modificaron las labores culturales en cantidad y calidad porque permiten un mayor número de plantas con mayores rendimientos por hectárea y porque las tareas se hacen a baja altura con mayor participación de técnicas mecánicas y químicas; y,
  • Por el otro, de los nuevos procedimientos de poda -al menos cuatro de ellos que tienen mayores requerimientos de trabajo pero muy desestacionalizados -hay podas en todas las estaciones y exigen una mejor calificación del trabajador.

* Innovaciones en la manipulación y conservación de la fruta

Los nuevos sistemas de conducción que aumentan la producción y disminuyen la estacionalidad del trabajo, se encontraron con el surgimiento de nuevas tecnologías de frío, en particular, la atmósfera controlada.

Ahora bien, como en los demás casos que se están reseñando aquí, no es ésta una innovación aislada.

El hidrovaciado de bins y la conducción de la fruta por canales de agua en circulación, tiene que ver con importantes cambios técnicos e inversiones de capital, en función de la conservación y la presentación de los productos.

También en función de la mejor conservación de la fruta, los túneles de preenfriado rápido (cámaras donde el aire frío circula por ventilación forzada), impiden que la fruta en ingreso eleve la temperatura de los frigoríficos.

Pero la tecnología de conservación de los frutos recibió, según se dijo, el impulso principal por parte del uso de las cámaras de atmósfera controlada, donde el frío se combina con el control del oxígeno y el monóxido de carbono.

Este último procedimiento produce un letargo del proceso de maduración de los frutos y, por ende, una prolongación del período de conservación.

Finalmente, dos insumos nuevos del empaque y acondicionamiento pueden visualizarse también por su papel en la conservación y presentación de la fruta:

  • La caja telescópica de cartón corrugado que se arma en el mismo galpón y se tapa en forma envolvente; y,
  • La bandeja de pulpa premoldeada con concavidades individuales para los frutos y que permite colocarlos en cuatro ó cinco pisos o camadas separadas.

En conjunto, son cambios técnicos con fuerte impacto en la organización del trabajo.

C. Fase reciente de concentración y trasnacionalización desde mediados de la década de los ochenta; caracterizada por los cambios varietales y la recomposición por especies, inducida desde la demanda internacional, así como por la profundización de las tecnologías agronómicas, en la etapa primaria del CAI; y, por las recientes tecnologías electrónicas y de gestión empresarial en la etapa de empaque y frío.

* Cambios varietales, recomposición por especies e innovaciones en chacra
Los cambios varietales tienen que ver con una de las transformaciones más radicales en el CAI frutícola a escala internacional.

En efecto, podría decirse que constituyen una de las expresiones manifiestas de lo que los análisis teóricos de los CAI alimentarios describen como un desplazamiento del núcleo hacia adelante, hacia las grandes empresas de distribución minorista, hacia la demanda a escala internacional.

Estos cambios comprenden dos fenómenos:

  • El aumento de la demanda de nuevas variedades de manzanas y peras, y
  • Una reestructuración productiva en favor de las peras.

Lo importante es que estos cambios implican necesariamente la incorporación de nuevos sistemas de conducción en espaldera y se asocian con la incorporación de técnicas agronómicas modernas.

Estas últimas son, básicamente, las siguientes:

  • El uso de herbicidas químicos para el desmalezamiento;
  • El análisis foliar y del suelo, para determinar los niveles de las respectivas carencias de nutrientes y establecer así con mayor exactitud las dosis de fertilización;
  • La utilización de hormonas reguladoras del crecimiento, para mejorar la calidad de los frutos y fijarlos a la planta; y,
  • La eficientización del riego mediante mejores conocimientos (de los requerimientos en materia de sistematización del suelo, del flujo del agua y de los elementos a incorporar al riego) o de nuevas técnicas (riego presurizado con microaspersores).

* Innovaciones electrónicas y gerenciales en empaque y frío
Las principales innovaciones más recientes son de naturaleza electrónica; aunque puede encontrarse el uso de ese tipo de tecnología en la producción primaria, es en el empaque-frío donde encuentran su mayor desarrollo.

Las principales en este sentido, son:

  • Tamañadora y clasificadora electróni­ca (pequeñas balanzas para selección y transporte de la fruta);
  • Llenadora automática de bins (canales con corriente de agua, compuertas y plataformas giratorias con bins);
  • Apilador automático de bins (dispositivo mecánico de desapilado, hidroinmersión, transporte y rellenado automático de bins);
  • Llenadoras semiautomatizad­as de bandejas (línea de producción alimentada con fruta clasificada, frigorizada en bins, relavada y depositada en bandejas de pulpa premoldeada);
  • Romaneo electrónico (control y registro computacional del volumen de fruta de cada calidad y tamaño).

Se pueden mencionar también algunas mejoras mecánicas del lavado y cepillado, mediante la incorporación de rodillos de goma o felpa y cepillos de cerdas más suaves.

Pero las innovaciones gerenciales, aunque menos extendidas, son también importantes. Comprenden, al menos,

  • La incorporación de secciones de control de calidad para exportación a la salida de galpones y
  • La informatización de los procedimientos de gestión.

Este desarrollo nos permite verificar que los cambios técnicos impactan en esta agroindustria aumentando la productividad del trabajo en forma continua y reestructurando las posiciones laborales.

Además, potencian la heterogeneización productiva, de acuerdo con la modalidad con la que se lleva a cabo la adopción. A su vez, a través de la heterogeneidad laboral que se deriva de ello; se expresa su capacidad de diferenciar dentro de los mercados de trabajo.

Las nuevas condiciones de producción y comercialización estarían determinadas a escala mundial y, por tanto, inducirían cambios técnicos acordes con la capacidad competidora a ese nivel.

Pero, los rasgos de esa heterogeneidad productiva son incomprensibles sólo en el contexto de la globalización ya que no pueden descartar a aquellas modalidades regionales del cambio tecnológico.

Un cuadro general de la modernización productiva tanto en las tareas agrícolas como industriales puede brindarlo la tipificación de trabajadores que se configura.

En la producción agrícola:

Se produce una diferenciación tanto en los trabajadores permanentes como en los transitorios:

  • Por un lado, va configurándose un obrero permanente central más polivalente o con habilidad extensiva y semicalificado en las unidades productivas reconvertidas de mediano o gran tamaño.

La atenuación de la estacionalidad de algunas tareas que requieren cierta calificación ha permitido el surgimiento de lo que puede denominarse permanente discontinuo (o transitorio permanente) al prolongar el lapso de contratación respondiendo a la estrategia empresarial de optimizar la calidad con la flexibilización.

  • Por otro, persiste el peón permanente periférico de baja calificación dedicado a tareas generales y estacionales predominantemente en las chacras de menor tamaño y/o no reconvertidas;
  • En cuanto a los transitorios, se verifica también una segmentación ya que puede hablarse de transitorios centrales en el caso de aquellos trabajadores que son requeridos para algunas tareas calificadas -tractoristas, podadores, raleadores- a aunque no se excluye que hagan otras tareas culturales. Se trata principalmente de trabajadores asentados en la región.
  • Por otro lado, hay también un transitorio periférico, sobre todo en el caso de los cosecheros.

Esta es la actividad de mayor demanda estacional y presentan diferenciación según lugar de procedencia por área de destino.

En las zonas tradicionales de la Cuenca, la cosecha es cubierta por mano de obra regional y extrarregional de baja calificación, mientras que en las zonas nuevas, se recluta mano de obra migrante estacional -golondrina- predominantemente extrarreegional o “afuerina”, también de baja calificación y alta precariedad

En términos de volumen, hay una disminución de permanentes por hectárea; en cuanto a los transitorios, hay un aumento absoluto y relativo de trabajadores en cosecha al incrementarse los rendimientos por hectárea y al expandirse la superficie implantada.

En la producción industrial:

  • Por un lado, persiste una diferenciación entre trabajadores fijos o permanentes sin suspensión, permanentes con suspensión -un sector más voluminoso que el anterior- y temporarios en el pico estacional de cosecha. En conjunto, las nuevas tecnologías tienden a aumentar la polivalencia y la desjerarquización.
  • Por otro, cobran importancia los estamentos técnicos vinculados a las nuevas tecnologías constituyéndose en el núcleo central o fuerte del proceso de producción.

Es frecuente que este tipo de personal cumpla también tareas en la producción primaria.

Aquí también, como en la producción agrícola, la diferenciación se vincula a la calificación.

Al profundizarse la incorporación de tecnologías automáticas y electrónicas en empaque y frío que fundamentalmente aumentan el ritmo y la intensidad del trabajo con nuevos requerimientos de calificación, se modifican y/o surgen nuevas posiciones laborales y en conjunto disminuye el volumen de trabajadores y aumenta la desestacionalización del trabajo.

Siendo así, la reestructuración laboral en el sector agrícola se relaciona principalmente con los cambios en la continuidad y calificación, mientras que en el sector industrial los cambios fundamentales se relacionan con la tecnología y la flexibilización del vínculo contractual.

Reestructuración del complejo y flexibilización tecnológica

  • En la Argentina de fin de siglo, las exigencias de mayor productividad en el ámbito de un mercado globalizado, así como la desregulación del mercado de trabajo con el imperativo de reducir los costos laborales, llevan a que las relaciones de trabajo se establezcan en un marco de creciente precariedad contractual, favoreciendo la diferenciación y la segmentación del mercado laboral con un incremento paulatino del sector en la periferia de su estructura.

Estas exigencias del mercado globalizado, pueden abordarse a partir de las nociones de flexibilización laboral interna o tecnológica y flexibilización laboral externa o contractual..

La flexibilización interna o tecnológica alude a la necesidad de una reorganización de los procesos de producción, a través de la eliminación de categorías profesionales y la adopción de formas polivalentes o multifuncionales en la actividad de los trabajadores, con exigencias de mayor calificación.

La flexibilización laboral externa o contractual se refiere al modo en el que el trabajador ingresa y sale del puesto de trabajo, tratando de modificar el esquema rígido de la relación laboral, afectando particularmente la estabilidad del trabajador (Monza, 1994).

La relación entre ambos tipos de flexibilización es problemática, pudiendo hablarse incluso de falta de relación. Por un lado, habría desigualdad en su velocidad e intensidad de difusión; es decir, pueden variar los lapsos en que un cambio técnico o un cambio legal son llevados a la práctica en los distintos mercados de trabajo.

Por otro, podría existir una combinación entre ambos tipos de flexibilización, si un cambio técnico puede inducir un cambio legal o viceversa.

Podría, por último, darse el caso de una ausencia de cualquier combinación y obedecer a estrategias empresariales completamente diferentes; por ejemplo, un simple énfasis en el control interno y la precarización por sí mismos versus un énfasis semejante pero inducido por la modernización exportadora, o un cambio legal originado por reformas en la normativa laboral de carácter general.

En conjunto, se trata de dos tipos de procesos y de sus potenciales relaciones, que producen diversas conexiones “modernización-flexibilizaciones” y que expresan localmente diferenciales condiciones de empleo y salarios.

Ahora bien, el caso del complejo frutícola en la cuenca del río Negro parece, en efecto, combinar una flexibilización interna y una flexibilización externa.

Por un lado, la incorporación de cambios técnicos estaría asociada a procesos de heterogeneización empresarial y laboral según sea el grado de esa incorporación misma. Esos cambios producen supresión, modificación o generación de puestos de trabajo como se explica más abajo.

Hay impactos en el nivel, la continuidad y la calificación del empleo que se vinculan a estos cambios.

Por el otro, aunque el volumen total del empleo habría disminuido en la última década en las tareas agrícolas y postagrícolas, y los trabajadores temporarios conservarían su importancia a pesar de la desestacionalización parcial experimentada -sobre todo en las zonas de reciente expansión frutícola con mayor modernización y productividad laboral a escala regional.

No existe certidumbre, sin embargo, respecto de la magnitud de esa disminución puesto que el trabajo en negro y la presencia de pseudo-cooperativas de trabajo producen el doble efecto de invisibilizar parcialmente a diferentes tipos de trabajadores e introducen una menor confiabilidad en los datos disponibles.

Estas conexiones modernización-flexibilizaciones se dan, además, en un contexto en el que se ha visto aminorado el efecto compensador de la expansión frutícola respecto de los menores requerimientos laborales por adopción tecnológica.

Cabe considerar, entonces, el impacto de estos diferentes tipos de flexibilización en las nuevas modalidades de empleo, de acuerdo con las dimensiones analíticas que se adoptan[2] :

  • La continuidad en la ocupación; en el entendido de que habría que observar el impacto del cambio técnico en esta dimensión a nivel de los puestos de trabajo por empresa a fin de constatar la existencia o no de tendencias a la estacionalización/desestacionalización, suspensiones/estabilidad, etc.; como la continuidad fáctica o jurídica que pudiera caracterizarlos.
  • La calificación de los trabajadores; centrando la atención en las tendencias a la especialización y/o polivalencia vinculadas al origen de los requerimientos; así como a las exigencias legales que pueden asociárseles[3].
  • El vínculo contractual; considerando en esta dimensión la diferenciación en cuanto a la naturaleza de dicho vínculo entre trabajadores rurales y no rurales, entre modalidades contractuales legalmente flexibilizadas o no, entre trabajadores “en blanco” o “en negro”, entre trabajadores en situaciones legales regularizadas o en situaciones de fraude laboral.

Se presenta, a continuación, el impacto de la modernización productiva en la demanda laboral a través de aquellos puestos de trabajo considerados claves.

La atención está centrada en la producción agrícola y en las tareas postagrícolas de acondicionamiento y conservación, por el hecho de representar estos eslabones el grueso del empleo y de las transformaciones en el conjunto del complejo analizado.

En la producción agrícola (monte frutal o chacra)

Desde el punto de vista del conjunto de los trabajadores permanentes, con la atenuación de la estacionalidad y la recalificación asociadas a la reconversión frutícola, hay una tendencia a prolongar el lapso anual de contratación de una pequeña proporción de trabajadores con mejores aptitudes.

En algunos casos se trata de garantizarles cierta continuidad laboral para retenerlos en la empresa.

El “tractorista” como trabajador permanente calificado se recalifica en los nuevos sistemas de conducción: las labores culturales se ven facilitadas por la nueva adecuación y accesibilidad del monte frutal, las curas y fertilizaciones se hacen más precisas y exigentes en materia de conocimientos por parte del trabajador, la participación del tractor en el movimiento de insumos y productos se articula con procedimientos más complejos, y el tractor mismo y sus implementos se modernizan.

Hay diferenciación entre los “podadores” y “cosecheros” temporarios. Las tareas de poda y raleo, en los nuevos sistemas de conducción, requieren mayores niveles de capacidades laborales y se distribuyen a lo largo del año, con lo cual el volumen de trabajadores demandados es menor y de mayor calificación.

La cosecha por su parte, una tarea de tradicional escasa calificación, requiere en los casos de nuevas conducciones y variedades, ciertas destrezas mínimas que antes no existían.

Hubo discrepancias en las estimaciones de requerimientos de mano de obra en los tradicionales y los nuevos sistemas de conducción hechas al inicio de la reconversión; sin embargo, actualmente, hay evidencia de que el aumento de los rendimientos/ha lleva a que el incremento en el volumen de la demanda laboral para cosecha compense la disminución operada en poda y raleo.

Otra cuestión asociada a la recalificación es la recomposición de la demanda estacional y en especial de la mano de obra extralocal: hay en la actualidad una tendencia diferenciadora puesto que en las grandes unidades frutícolas reconvertidas existe una preferencia por migrantes del norte del país provenientes de otras zonas frutícolas –citrícolas- y, por tanto, con cierto entrenamiento fáctico en la tarea.

En cuanto al personal superior -encargados, capataces, ingenieros, etc., cabe mencionar la distinción entre aquellas unidades que aplican los modernos paquetes agronómicos en su totalidad y profundidad de aquellas que lo hacen parcialmente o no lo hacen.

Dentro del primer grupo se encuentran los montes frutales de las grandes empresas integradas; en estos casos, los requerimientos de personal técnico con alta capacitación -ingenieros agrónomos especializados y actualizados, expertos en técnicas electrónicas, especialistas en gestión empresarial- aumentan, aún cuando este segmento siga siendo de escaso volumen.

En la producción postagrícola (acondicionamiento, empaque y conservación)

Así como los cambios varietales comportan la clave para comprender las transformaciones productivas y laborales en chacra, de modo análogo puede decirse que la “clasificación electrónica” de la fruta tiene un papel líder en la modernización reciente de los galpones de empaque.

  • En primer lugar, hay dos puestos que se ven afectados: tamañador y clasificador. Los “tamañadores” se enfrentan a modificaciones sustanciales de sus tareas, sobre todo porque el pretamañado, que se hacía en forma manual con la ayuda de balancines, ha sido eliminado. Otro tanto sucede con las trabajadoras encargadas de la selección de la fruta por tamaño y calidad, denominadas “clasificadoras” y “clasificadoras punteras”.

En este caso, las modificaciones consisten en que la exacta clasificación por tamaño y color, el llenado de bandejas premoldeadas y el romaneo según tamaño y calidad de cada partida, se automatizan mediante procedimientos electrónicos; que producen la supresión, modificación o generación de puestos de trabajo.

La adopción de estos cambios es diferencial, generando de manera semejante al caso de las chacras, un significativo nivel de heterogeneidad productiva y laboral entre los galpones de empaque.

Además, dicha adopción no depende sólo de factores económicos -escala, rentabilidad, financiamiento; es determinante también, que la exportación de fruta fresca afronta de parte de los mercados demandantes, exigentes condiciones de calidad y presentación que son de difícil cumplimiento mediante otros procedimientos.

  • En segundo lugar, tiene especial importancia el impacto de los cambios técnicos en las tareas del embalador, puesto que la clasificación electrónica de los productos se articula con otros procedimientos también de base electrónica, que incluyen el tratamiento de la fruta y el llenado de bandejas premoldeadas.

Tareas como la envoltura en papel sulfito suplantada por el encerado, el colocado manual de la fruta y otras semejantes, desaparecen o cambian.

Las tareas de relavado, tratamiento y embalaje de la fruta conservada en bins se modifican también. En una llenadora semiautomática de bandejas premoldeadas, el operario debe ocuparse de las frutas que caen de las bandejas, algo muy diferente a las tareas pretéritas de un embalador.

  • En tercer lugar, además de las clasificadoras y los embaladores, existen otros puestos que están articulados con la automatización electrónica en empaque.

El romaneo electrónico ha modificado profundamente los puestos de “romaneador” y “apuntador”, ya que el control y el registro de tamaño y calidad quedan hechos en forma automática, partida por partida, incluyendo todos los datos adicionales necesarios para la administración y la comercialización.

La tarea del “sacador”, encargado de los pallets -grupos de 42 cajas embaladas, experimenta asimismo el impacto del apilado automático. En cuanto a los “choferes de autoelevadores”, la reciente automatización de algunas tareas con los cajones bins, en especial su llenado y apilado, ha modificado sus actividades de modo significativo.

La modernización tecnológica ha producido, por lo tanto, un impacto cualitativo en el empleo que se refleja en los cambios en los puestos de trabajo.

Hay también un impacto cuantitativo expresado en desestacionalización de algunas tareas y en una aparente reducción del volumen total de empleo en las actividades postagrícolas.

Esa apariencia indicada en los registros gremiales, sin embargo, puede ser cuestionada por las nuevas modalidades del vínculo laboral que se expresan en la flexibilización externa.

Conclusiones

La globalización de los sistemas agroalimentarios desde la producción al consumo induce cambios técnicos a escala de la fruticultura que condicionan la modalidad de persistencia empresarial en el mercado y producen un impacto heterogeneizador productivo y laboral.

El volumen y la continuidad del trabajo en la producción agrícola aparecen como consecuencia directa de los cambios tecnológicos. La recalificación del trabajo agrícola como efecto del cambio técnico se observa sobre todo en los trabajadores continuos, pero con diferencias de grado, afecta al conjunto.

Sin embargo, la expansión frutícola -englobable dentro de las transformaciones agroindustriales- también contribuiría a explicar los altos volúmenes temporarios requeridos. En el límite, la nueva calificación demandada juega como mecanismo de exclusión del mercado laboral.

En las tareas postagrícolas de acondicionamiento y conservación, el cambio técnico interesa preferencialmente desde el punto de vista cuantitativo, como disminución de la demanda laboral; aunque también la continuidad del empleo no rural se vincula a las transformaciones tecnológicas, debiendo enfatizarse el papel desestacionalizador de las nuevas tecnologías de frío.

Asimismo, la calificación o descalificación producida en empaque se manifiesta como desplazamiento de categorías laborales y también como mecanismo de exclusión cuando no hay oportunidades de reempleo.

La polarización se presenta sobre todo como surgimiento de categorías gerenciales y técnicas; pero, en todo caso, como inherentes al cambio tecnológico.

Hay entonces, una flexibilización interna en tanto transformación del mercado de trabajo frutícola originada en los cambios tecnológicos del complejo.

La demanda laboral en la producción agrícola se desestacionaliza parcialmente; conformándose, por un lado, un trabajador con mayor continuidad, calificación y polivalencia. Los temporarios de chacra, por otro lado, son demandados en períodos más largos y su volumen crece con el aumento de los rendimientos y de la superficie implantada, aunque también se les requiere mayores destrezas.

En las tareas postagrícolas de empaque y frío, también hay mayor continuidad y desestacionalización, pero en un contexto de menores requerimientos de calificación. Algunas categorías técnicas y gerenciales aparecen o cobran mayor fuerza.

En suma, hay dimensiones del mercado laboral -continuidad, calificación- que están muy determinadas por el cambio técnico.

Pero existe una flexibilización externa o contractual, en tanto modalidades de funcionamiento del mercado laboral generadas por factores externos al proceso técnico de trabajo, no desarrollada en este texto que se refiere a la persistencia del trabajo en negro sobre todo en chacra, las mayores facilidades para el incumplimiento de la legislación laboral, la ampliación de los contratos a prueba y el surgimiento de las pseudocooperativas de trabajo.

Ambos tipos de flexibilización no se explican necesariamente el uno por el otro, aunque tampoco puede decirse que sean independientes por completo.

En efecto, hay aspectos del mercado laboral que vulneran el vínculo contractual empresario-trabajador, cuya fuerza impulsora proviene de las transformaciones agroindustriales mismas. Pero, hay factores jurídico-institucionales de precarización que están determinados por la dinámica societal, cuya magnitud es importante.

En el caso presentado, los factores internos y externos de la flexibilización laboral se presentan en forma mixta o combinada como un rasgo peculiar de las nuevas características del empleo en las regiones agrícolas de exportación de la Argentina.

Bibliografía

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[1] Este texto se basa en materiales elaborados en el marco de los proyectos de investigación: “Globalización, regionalización y reestructuración en el mercado de trabajo frutícola”. PIP-CONICET y “Estrategias empresariales en el desarrollo agroindustrial. Un estudio de caso: localización y trayectoria” GESA-FDyCS-UNComahue ; fue presentado como ponencia al XXIII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) en noviembre de 2001.

[2] Las dimensiones de continuidad, calificación y vinculación contractual fueron adoptadas inicialmente en Bendini y Pescio (1996)

[3] Más allá de las distinciones pertinentes que se hacen en la literatura acerca de las nociones de competencia y calificación; utilizamos esta última en función de nuestro interés en los requerimientos de la demanda laboral en un complejo específico y no en la índole de la inserción de los trabajadores en distintos mercados de trabajo.

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Tsakoumagkos Pedro. (2005, enero 3). Agroindustria frutícola en la Patagonia Argentina. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/agroindustria-fruticola-patagonia-argentina/
Tsakoumagkos, Pedro. "Agroindustria frutícola en la Patagonia Argentina". GestioPolis. 3 enero 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/agroindustria-fruticola-patagonia-argentina/>.
Tsakoumagkos, Pedro. "Agroindustria frutícola en la Patagonia Argentina". GestioPolis. enero 3, 2005. Consultado el 16 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/agroindustria-fruticola-patagonia-argentina/.
Tsakoumagkos, Pedro. Agroindustria frutícola en la Patagonia Argentina [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/agroindustria-fruticola-patagonia-argentina/> [Citado el 16 de Agosto de 2018].
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