No hay forma más sencilla y reflexiva de comprender la vida que a
través de las fábulas. Quizás por eso recuerdo la historia del gusanito
que, a pesar de las críticas y reclamos del resto del grupo decidió
seguir su “impulso” y sin miedo a lo que dejaba atrás se encerró en un
capullo. Todos creían que estaba loco y pensaban en las comodidades que
abandonó... Cual no sería el asombro de la comunidad cuando, al poco
tiempo, encontraron el capullo roto y una mariposa hermosísima que se
alejaba del lugar.
En este cuento se puede enfocar la atención en tres puntos
fundamentales: la comunidad de gusanos (incluyendo al intrépido
gusanito), el capullo y la mariposa. El primero, no es más que la
sociedad y, por ende, nuestras organizaciones de donde surgen los
líderes, los arriesgados personajes que no temen romper con las
comodidades y rutinas que los circundan. El segundo (capullo) es sólo un
medio para el gran cambio, sin el cual no sería posible y el último no
es más que el resultado por haber aceptado ese cambio.
Dándole un sentido real a esta historia, podríamos comparar al capullo
con las Tecnologías Informáticas y al intrépido gusanito con el líder.
Ambos, factores clave e impulsores que inciden en el desarrollo de las
organizaciones (la comunidad de gusanos).
Para entender por qué estos elementos son tan significativos hoy día
para las organizaciones y la sociedad en general, tenemos que ahondar en
lo que ellos representan y su importancia. Evidentemente uno condiciona
al otro, pero si los analizamos por separado será más fácil su
comprensión.
Sobre la Tecnología Informática
De nuestro argot diario surgen expresiones reiterativas como: “nuevas
tecnologías informáticas”, “era digital”, “era de la información”...
entre otros términos que no son desconocidos para nadie. Esto es posible
porque ellas describen el proceso en el que estamos sumergidos.
Si retomáramos la historia para comprender mejor lo que pasa
actualmente, podemos demostrar que las revoluciones se han dado en
varias épocas y han marcado pautas determinantes en la evolución del
mundo. Sin embargo, debemos admitir que la revolución provocada por la
tecnología digital ha tenido un impacto más amplio que muchos de los
avances a los que se hizo alusión anteriormente.
Esto es resultado, principalmente, del efecto psicológico que la misma
ha ocasionado. En menos tiempo y con más fuerza, a consecuencia de la
globalización, se han dado cambios culturales y mentales en la sociedad.
Los avances tecnológicos afectan la manera de vivir, de trabajar y de
hacer negocios. Apreciamos que los clientes (introduciendo el lenguaje
empresarial como tema que nos atañe) han modificado la percepción de sus
estilos de vida, criterios de compra... lo que obliga a las empresas a
satisfacer en el llamado “tiempo real” las necesidades de sus mercados.
Es práctico conocer, antes que todo, que las nuevas tecnologías
comprenden una serie de aplicaciones de descubrimientos científicos,
cuyo núcleo central consiste en una capacidad cada vez mayor de
tratamiento de la información.
Por otro lado, la Tecnología ha traído como consecuencia la caída de
barreras, especialmente económicas y sociales, producto de que la
digitalización eliminó la distancia, haciéndose única la economía y el
mercado, de forma tal que la competencia no conoce fronteras. Pero esto
ha provocado, de igual forma, inestabilidad económica y crisis sociales.
Sin embargo, hay que reconocer que la utilización de la tecnología
Informática es imprescindible en la creación de valor, ya que permite
ahorrar el recurso tiempo, clave para la ventaja competitiva de la
organización. En fin, podemos identificar esta época que corre con
nombre y apellidos: Cambio Tecnológico.
Como todos los cambios, los que ocurren en el área de la tecnología son
fuente de incertidumbre, con el agravante de que en la actualidad tienen
una velocidad inusitada, global y compleja, pero si se vencen los miedos
y se aprende a lidiar con ella, cada desarrollo puede ser el punto de
partida de múltiples oportunidades. Sin olvidar que esta velocidad y
transformación constante obliga a las empresas a mantenerse en el
cuestionamiento permanente de si estoy haciendo lo correcto.
Es significativo hacer énfasis, antes de continuar, en que la evocada
“era del conocimiento”, no es resultado o consecuencia de los
ordenadores y el procesamiento de datos, sino de lo que esto ha
desencadenado Internet, como canal más importante de negocios (llámese
comercio electrónico) o de desarrollo profesional en general; así como
el surgimiento de nuevos sectores como la biotecnología, bioinformática,
entre otros.
A pesar de que es evidente la repercusión que ha tenido en el mundo
actual la tecnología, ha encontrado grandes resistencias (los gusanos
del cuento que temen dejar su espacio habitual), que provocaron muerte
de muy buenas empresas. Es innegable que la tecnología, para muchos,
representa una amenaza a su seguridad, lo que provoca incomodidad y
miedo, que se traduce como “angustia tecnológica”.
Pero, pese a todo eso, son muchas las voces que han puesto de relieve
que actualmente tiene poco sentido plantear la problemática de las
nuevas tecnologías en el mundo del trabajo en términos de rechazo o
aceptación o en los de su conveniencia o inconveniencia, pues es un
hecho demostrado que para la subsistencia de las empresas en el mundo
competitivo es un factor básico la aplicación de estas tecnologías. Esto
significa que hay que poder triunfar con la tecnología y no a pesar de
ella.
La Informática y las organizaciones
Se ha demostrado que la introducción de las nuevas tecnologías trae
consigo grandes transformaciones no sólo infraestructurales sino, y
mucho más preocupantes, psicosociales. Es decir, tienen un gran impacto
sobre las personas, la vida social y la sociedad en general, de lo que
no está ajeno el mundo de las organizaciones.
Son múltiples y diversas las aplicaciones tecnológicas que están
incidiendo sobre los procesos de trabajo y sobre las propias
organizaciones de hoy día. Por lo que las nuevas tecnologías
informáticas afectan todos los aspectos de la vida laboral, lo que se
puede comprobar en los grandes cambios que han venido aparejados por su
aplicación. De manera general podemos encontrar:
1- Impacto sobre el puesto de trabajo y desempeño. Se han visto
afectadas las actividades y tareas que se realizan dentro de la
organización (se requiere, entre otras cosas, mayor flexibilidad),
cambiando de esta forma los puestos de trabajo (más autonomía, nivel de
desafío, etc). Por ende, las habilidades y destrezas, es decir, las
competencias requeridas para esos puestos de trabajos no serán las
mismas, hasta el entorno físico del trabajo se ve afectado, para bien,
por esos cambios. Por otro lado aparecen nuevas modalidades de trabajo,
como es “el trabajo a distancia”. Evidentemente estos cambios nos llevan
a una mayor productividad obtenida por el trabajador.
2- Impacto por el bienestar psicológico y calidad de vida laboral: Aquí
entra con fuerza el concepto mencionado anteriormente de “angustia
tecnológica”. Esto surge a raíz de todas las transformaciones
psicológicas de que son partícipes los trabajadores con la introducción
de la informática (inseguridades, dependencias, desconocimientos,
sensación de atraso, entre otras). Sin embargo si analizaran el concepto
de “calidad de vida laboral”, comprenderían que hay una contradicción,
pues esta última se ve afectada, en su generalidad, de forma positiva.
Esto es fácil de corroborar con los cambios que se han dado en la
concepción de “puesto de trabajo”, como por ejemplo la aparición de las
oficinas virtuales y otras muchas modalidades que permiten hacer
negocios “a distancia”. También los horarios del trabajador se
flexibilizan, permitiendo, en muchos casos, trabajar en las casas. Las
organizaciones de hoy están llamadas, en ese caso, a buscar una relación
favorable entre estos dos conceptos.
3- El impacto sobre las relaciones interpersonales y el trabajo en
equipo. Sobre este punto cabe destacar el valor y relevancia que ocupan
la comunicación en el mundo de hoy, pues es a través de ésta que se
ejerce mayor influencia sobre las personas y se propician los cambios.
Sin embargo, la forma de comunicarse, es decir, de relacionarse
interpersonalmente, también se han visto transformada en cuanto que ha
variado la frecuencia de los contactos y el tipo de interacciones entre
las personas ( a través de la red). Esto implica que la capacidad de
influencia entre las personas o grupos está determinada, en su mayoría,
por el factor tecnológico. Las funciones de supervisión y control ha
sido transferido de las personas a las máquinas, suscitando nuevas
necesidades en estas áreas.
4- Impacto sobre la estructura y procesos organizacionales. Es evidente
que ya las organizaciones no son las mismas, por tanto, así como deben
cambiar las personas también deben adaptarse a las nuevas condiciones la
estructura organizacional, de manera que facilite la incorporación de
estos cambios en el ambiente de trabajo. La “forma de hacer” las cosas,
también debe asumir e incorporar a la tecnología como centro del
proceso.
Se ha caracterizado brevemente la influencia que ha tenido para el mundo
organizacional la aparición de la Informática y la necesidad que hay de
asumirla como parte de las mismas para su adaptación al entorno. Sin
embargo, aunque estos avances tecnológicos son base fundamental del
desarrollo actual, debemos cuestionarnos en que medida podemos
generalizar y centralizar, únicamente, el progreso de la humanidad de
estos tiempos al surgimiento y evolución de esta Revolución
Informática.
Volviendo a la fábula, las tecnologías digitales son un medio (capullo),
no un fin en sí mismas, de lo que se puede deducir que el lugar central
de todo el desarrollo de la humanidad lo ocupa el hombre (gusano/
mariposa); puesto que él es el creador de los medios de enriquecimiento
social. Esto le ha permitido desplegar “nuevas capacidades”, las que le
facilitan adaptarse a los cambios que él mismo originó.
Pero, como el mismo cuento nos evidenció, nos referimos a aquella
persona que rompe con las comodidades y lo cotidiano para adentrarse en
lo desconocido, ese es la futura mariposa que impulsa el cambio en los
demás y promueve el adelanto, siempre partiendo de su experiencia.
A ese gusanito intrépido se le da el apelativo de Líder. Y como se dijo
al principio, es el otro elemento fundamental para la competitividad de
las organizaciones actuales, ya que favorecen e impulsan el desarrollo
de esas “nuevas capacidades” que la evolución clama. Hurgando nuevamente
en la historia, no se puede perder de vista que detrás de todo cambio
hay un buen liderazgo.
Sobre el Líder
Ya con los primeros filósofos como Sócrates, Platón, Maquiavelo
descubrimos las primeras posiciones sobre el liderazgo, las cuales hoy
día aún se toman y reafirman. Evidentemente, como corren los tiempos,
hemos dejado a un lado algunas de esas primeras ideas sobre el líder,
como por ejemplo la concepción de F. Nietzsche sobre el líder como
superhombre. Sin embargo, otras están vigentes y actualmente han cobrado
más fuerza, lo que está dado por la crisis de creencias que hay en el
mundo moderno.
Es por esta razón que se hace difícil conceptuar a un líder desde la
actividad que realiza, acudiéndose, por ende, a la búsqueda interior de
la persona como medio para comprender la esencia del liderazgo.
Se ha demostrado que el líder solo inspirará confianza, base para lograr
un seguimiento incondicional, a través de la integridad invariable de su
persona. Para eso debe saber dominarse a si mismo, conocer sus
capacidades y limitantes y como hacer un uso adecuado de ambas. A través
de este conocimiento interior es que se logra ser un líder eficaz, lo
que se traduce en algo primordial para él: que la gente tenga confianza
y esperanza.
Ahora bien, no podemos quedarnos solamente en las características
personales de los líderes, pues estaríamos cometiendo el error de
simplificar su valor. ¿Consideraría a una persona, como, por ejemplo,
Hitler un líder?; probablemente contestaríamos que si, en definitiva,
supuestamente, cumple con todos los parámetros del liderazgo. Pero ¿qué
aportaron estos personajes a la humanidad?
No basta con tener seguidores y “lograr” los sueños propuestos, ya que
hay que validar la legitimidad de los mismos. Es por eso que sólo
debemos referirnos a un verdadero líder como aquel que aporta a lo
sociedad crecimiento, no destrucción, dirigiendo desde el saber y no
desde el poder. Eso nos ayuda a no caer en la tentación de ver al líder
como el salvador del mundo en turno, pues no es así, el hombre no es
perfecto y esa afirmación no es ajena a los líderes, desmitificarlos es
el primer paso para descubrirlos y comprenderlos.
Analizando desde otra arista al liderazgo, encontramos a la Visión,
elemento medular que identifica al líder. La visión juega un papel
fundamental en el éxito de un buen liderazgo, pues constituye el motor
principal que impulsa al hombre a buscar nuevos caminos y además es el
punto de contacto con el resto de las personas. En definitiva, es la
visión o sueño la que se comparte y por la que se decide caminar juntos,
amén de las características personales del líder.
Mucho se podría hablar sobre la visión, pero es muy revelador lo que J.
Kotter plantea en su libro. El autor plantea que la Visión es la que
sobrepasa las fuerzas que sustentan las condiciones actuales. Y como una
visión, si no logra ser compartida, no tiene valor real, entonces la
misma debe ser: imaginable, deseable, factible, centrada (clara para la
toma de decisiones), flexible (debe dar cabida a lo individual y a los
cambios), comunicable. Puede exigir sacrificios para dar paso a un
futuro mejor, pero no ignora los intereses al largo plazo de ninguno de
las personas involucradas en ella.
Toda esta argumentación sobre el liderazgo demuestra que «la clave para
crear y sostener la clase de organización triunfadora del siglo es el
líder». El liderazgo es el factor que otorga mayor autonomía a la fuerza
de trabajo y por lo que determina que una organización triunfe o no.
Aunque falle la estrategia, la cultura o los procesos cambien, si la
empresa tiene un buen liderazgo tiene la llave del progreso.
Ya que el mundo de hoy está en constante cambio, motivado principalmente
por los factores tecnológicos, no podemos concebir el desarrollo de la
vida social y más concretamente organizacional sin la implicación de la
tecnología, pero tampoco podemos concebir que este desarrollo se de sin
la presencia de un líder, quien es el propiciador de estos cambios.
Acotándonos a esta última afirmación veamos qué condiciones “sine qua
non” se deben dar en los líderes de la nueva economía, que faciliten la
aceptación e implementación del cambio (especialmente informático) en
las organizaciones actuales. Como John P. Kotter plantea, «el proceso
del cambio no se emplea de manera efectiva a menos que esté impulsado
por un líder de alta calidad y no simplemente por una administración
excelente».
El líder y las organizaciones
Primero que todo, esta época de cambio vertiginoso nos induce a
cuestionarnos si la capacidad humana de dirección estará a tono con las
necesidades y capacidades que se ofrecen. Toda organización dispone de
mucha información, pero eso no significa que sepa buscar, recibir,
procesar y filtrar esos datos lógicamente. Por eso un buen gerente debe
saber distinguir entre sociedad de la información y sociedad del saber,
ya que con ésta última se incorpora el factor humano.
Es así que el líder empresarial debe estar dotado de inteligencia lógica
que lo capacite para racionalizar los negocios, de inteligencia
lingüística para favorecer la comunicación y de inteligencia
interpersonal para poder trabajar efectivamente en los equipos, siempre
contando con inteligencia intrapersonal que le de las herramientas desde
su propia persona, conociendo sus fortalezas y debilidades.
A partir de los dones que le permiten al líder manejar eficazmente las
organizaciones actuales, podemos adentrarnos en como el líder lo
consolida y manifiesta en las organizaciones.
1- Racionalizador de negocios
Para lograr ser un buen racionalizador de negocios, el líder debe ser
capaz, en primer lugar, de establecer dos criterios básicos dentro de su
organización que den sentido al trabajo, como es la calidad y la
dedicación. La primera esta vinculada a nuestra experiencia con el valor
y el sentido de la vida, «es la calidad de la meta perseguida, de la
superioridad moral del objetivo último».
Un buen liderazgo está llamado a reorganizar la economía, la que, en el
capitalismo, históricamente se ha organizado al margen de las personas,
buscando como fin exclusivo la ganancia. Por eso es imprescindible que,
sin olvidar nunca que el líder busca la rentabilidad de la organización,
tengamos en cuenta que ésta se logrará siempre y cuando se comprometa al
capital humano con los objetivos de la organización y teniendo en cuenta
también a los clientes y consumidores. De esta manera se cumple con la
responsabilidad social, factor primordial para el bienestar del pueblo.
Por esta razón deben crearse en este ejercicio de la ganancia, valores
como la honestidad comercial, libertad y la justicia, especialmente a la
hora de repartir las riquezas.
Detrás de cada nombre existe una historia personal. Cuando nos
interesamos por las demás personas, no sólo en base a su rendimiento,
nos convertimos en líderes humanos. Eso hace que el líder deba ser
fuente de crecimiento y motivación para ellos, debe lograr que el
subordinado se sienta vinculado con los resultados.
El líder no sólo debe aceptar el riesgo, sino también debe comprometerse
con él y con la innovación. Sin embargo, como negociante, nunca debe
perder el miedo ni regodearse en su éxito, pues en la confianza está el
peligro.
Los lideres, para ser una fuente de ventaja competitiva sostenible,
deben aprender permanentemente e incentivar el aprendizaje de la
organización en su totalidad. Esto permite que los líderes sean
efectivos, puesto que no basta sólo con tener la visión sino también
debe saber administrarla.
El líder debe tener la capacidad de atraer a los demás, lo que tributa
en su extraordinaria concentración en el compromiso con su visión, no
mística sino vinculada a los resultados y necesidades de la organización
y de los demás.
En una sociedad tan compleja y tecnológicamente sofisticada la mayoría
de los proyectos requieren de muchas personas de talento que trabajen
juntas, haciéndose primordial fomentar la horizontalización o
participación. Ante esta circunstancia aparecen los números “Dos” en las
organizaciones, lo que actualmente nombramos como co-líderes. Por eso se
hace esencial crear un buen equipo directivo para el éxito de la
empresa, pues ellos tienen un alcance más amplio del que pueda lograr el
líder por si solo.
Pero para adquirir el correcto funcionamiento de estos equipos se
necesita coherencia organizativa y enfoque, haciéndose parte primordial
en el liderazgo la capacidad de pensar y actuar estratégicamente, de
manera que sea flexible y adaptable a las situaciones que se presenten
en su entorno. Esto aboga por la necesidad de una dirección unificada,
que no sólo favorezca el trabajo en grupo sino que también fomente el
“pensamiento de grupo” en la toma de decisiones, donde, por ende, se
identifique a un líder que no obstaculice el desarrollo de la
organización.
2- Inteligencia lingüística e Inteligencia interpersonal
Las organizaciones de hoy tienen la necesidad de construir un lenguaje
común que cumpla las funciones identitarias del cuerpo, es decir, que
represente el sistema unificador de todas las partes que conforman a la
organización. Esa tarea está en manos del líder y sólo a través de la
comunicación efectiva el líder puede lograr sintonizar a toda la
organización con los objetivos de la misma.
Para eso, el líder debe explicar muy bien las razones del cambio y de
por qué es necesario (hacerla clara para los demás), sólo así puede ser
compartido y comprendido por todos, y no hablamos sólo de clarificar o
explicar algo, sino de crear significados. De esta forma no se tomará
como una amenaza a la integridad profesional del trabajador y se
evitaría la resistencia al cambio, en el caso de la informática
disminuiríamos la “angustia tecnológica”. En sus manos esta hacer que la
gente se sienta parte de lo que se está creando, y así se influye para
lograr metas en grupos.
Así mismo, el líder también comunica en la medida que cree metas
apremiantes que los empleados se preocupen por alcanzar (ya que deben
ser proyectos que desafíen su talento). Así las personas se organizan a
través de un propósito y trabajan para alcanzarlo, manteniendo su
individualidad. Es muy importante que sientan que su líder les exige,
pues eso demuestra que confían en el talento de sus subordinados. Debe
quedar claro que con una comunicación inadecuada nuestras expectativas
serán muy diferentes a los resultados que se obtengan finalizado el
proceso, por eso es necesario alimentar el feedback, que nos asegure que
los procesos marchen como lo previsto. Esto no significa que hay que ser
maestros de la palabra, a lo mejor la ausencia de ella es la mejor forma
de comunicarse.
El líder, en su intento por unificar criterios y posturas para el bien
común y de la empresa, también debe saber afrontar los escenarios que
surgen a raíz de este esfuerzo y de su relación con el entorno cambiante
y plural. Así aparece el conflicto como otro de los aspectos que más
afectan al liderazgo actual. Ante la inoperancia de las órdenes a través
de una cadena de mando y la necesidad de trabajar en grupo,
compartiéndose el papel de líderes, aparecen las contradicciones que son
normales cuando existen relaciones humanas, pero que aumentan el estrés
y la tensión en el trabajo. Estos conflictos no se deben ver como
enemigos, sino por el contrario, como señales que indican en donde el
líder debe aplicar con mayor sapiencia sus capacidades lingüísticas e
interpersonales.
3- Inteligencia intrapersonal
Se plantea que el hombre es al mismo tiempo, actor y autor de su propia
historia. Por tanto sólo asumiendo esta responsabilidad histórica en su
existencia cotidiana, se encuentra consigo mismo y se realiza como
persona. Es por eso que, como ser libre, tiene que elegir hasta lo
inevitable, única manera de hacer suyo cualquier proyecto humano, con
capacidad para trasformar las condiciones impuestas. Esta transformación
sólo tiene sentido a través de la adhesión y elección de determinados
valores.
Estos valores son la base para la construcción de la empresa que
requiere estos tiempos, ya que su fin último es mejorar la calidad de
nuestras vidas. La alta dirección es la encargada de promoverlos a todo
la organización y de crear compromisos con esos valores. Los líderes
están llamados a lograr que cada individuo ejerza su responsabilidad,
para liderar sus propias vidas, ya que es una vocación personal.
De esta manera reconocemos que todos somos potencialmente lideres de
nuestro destino, por tanto no es necesario esperar por otros para
avanzar, en eso radica nuestra libertad y responsabilidad individual y
social. Aunque las preguntas son universales, las respuestas son
personales, estamos llamados a no dejarnos llevar por la corriente, la
cual es pasajera, y busquemos nuestro propio dirección, que nos tendrá
deparado una preciosa mariposa como resultado del emprendimiento.
Finalmente, si quisiéramos descubrir cuáles pueden ser algunos de los
efectos de un buen liderazgo en la organización, los vemos manifestados
en:
1- Los empleados se sienten importantes
2- Descubren el valor del aprendizaje y la capacidad.
3- En la organización todos se sienten parte de una “comunidad”
4- El trabajo es excitante.
Sobre las Organizaciones
El mundo de las organizaciones esta en constante ebullición y la
característica principal que los define es la incertidumbre, producto de
que estos tiempos demanda de ellas rapidez, flexibilidad y orientación
al cliente. Esto exige, no sólo conocer y aceptar los nuevos paradigmas
que se van imponiendo por la sociedad, sino que además implica un
esfuerzo profundo y sincero por intentar el cambio y hacerlo parte de la
propia organización, sin que la lleve a perder su integridad e
individualidad.
Entonces, si a consecuencia de la globalización y de la rapidez con que
aparecen nuevos descubrimientos tecnológicos no podemos aferrarnos a las
supuestas cosas seguras, debemos aceptar el cambio como un nuevo desafío
para el hombre. En nuestras manos está mirarlo y utilizarlo como una
oportunidad para retar nuestras capacidades y desarrollar nuestras
potencialidades que tributen a la eficiencia de la organización.
Volviendo a la historia de que partíamos en el inicio, puede que en
nuestras organizaciones encontremos posturas muy similares a las
adoptadas por el grupo de gusanos: ese miedo por enfrentar lo
desconocido, por dejar a un lado la comodidad, lo bello, lo seguro, lo
conocido... e ir en busca de una “quimera”. Por eso es que para el éxito
de las organizaciones en el mundo de hoy se hace cada vez más
imprescindible jóvenes valientes y responsable con sus inquietudes, que
una vez más nos demuestra que no importa ir contra corriente si el fruto
de la decisión te transforma en lo que siempre soñaste, no interesa el
riesgo que esto implique.
Pero lo que si no debemos olvidar son lo medios que nos llevan a ese
cambio. Es mediante ellos, en este caso la tecnología informática, que
podemos alcanzar de mejor forma esos sueños, siempre y cuando sepamos
encontrar el límite exacto en que debamos abandonarlos, pues podemos
confundir la razón por la que estamos dentro del “capullo”,
convirtiéndola en la meta.
Eso nos demuestra que debemos estar atentos, porque si en la exploración
de estas nuevas condiciones para liderar olvidamos quienes somos,
motivados e influenciados por unos cuantos cables interconectados,
podemos dar por sentado que hemos perdido el camino hacia el éxito y
desde ese momento estaríamos destinados, nuevamente, al fracaso o en el
mejor de los casos encontraríamos un nueva “rutina” a la que aferrarnos
y esclavizarnos. Porque aunque es innegable que los avances tecnológicos
que nos trajeron hasta aquí han creado una serie de principios básicos
posicionados en el hombre moderno que nos puede conducir, cuando se sabe
usar, hacia una vida más digna y completa, se ha podido constatar que,
paradójicamente, las distancias entre los hombres han aumentado, siendo
cuestionable su utilización actual.
Es así que cometemos un delito al admirar obras sin reconocer que fueron
engendradas por una grandeza mayor: el hombre. El líder debe estar a la
búsqueda de las virtudes y la mejor utilización de nuestras creaciones.
Por eso hacemos un llamado a los líderes del presente y para el futuro,
nuestro éxito estará dado en la medida en la que prestemos, como P.
Drucker plantea: «más atención a la máquina más poderosa, la tecnología
más avanzada, el software mejor desarrollado, y base de todo invención
realizada: el cerebro».
Bibliografía:
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del liderazgo. Bilbao, enero/febrero, número 88, 1999.
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9- Vázquez Dodero Juan Carlos y Albert Domingo. Las nuevas tecnologías y
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Siebel, Thomas M. Con el don de la oportunidad. Gestión. Buenos Aires,
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Ingrid Expósito Lo Giudice. Lic. En Contabilidad y Finanzas, profesora
del Centro de Estudios de Técnicas de Dirección (CETED), adscrito a la
Facultad de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de la Habana.
Edad: 23 años. Ingridlo@fcf.uh.cu
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