En otras ocasiones os he comentado que el correo-e es el 50% del
potencial de Internet como herramienta de negocios (el otro 50% lo
aporta el web). Sin embargo, si nos fijamos en la literatura disponible
sobre Marketing en la red, encontramos gran cantidad de información
acerca del web, pero muy poca sobre el correo-e. Voy a intentar hacer
una contribución a cubrir ese hueco con unos artículos sobre el tema.
Y, para empezar, os he preparado una traducción-adaptación del excelente
artículo "S*pa*m ineffective, but it's here to stay" que un equipo de
consultores de META GROUP publicó en News.com el mes pasado. Podéis
encontrar el original en la dirección http://news.cnet.com/news/0-1005-200-3378053.html
En meses sucesivos, os seguiré aportando información acerca del
marketing por correo-e como tácticas o herramientas disponibles y cómo
usarlas.
Reglas para el Marketing por Correo Electrónico
Evitar el S*P*A*M
Empecemos por su definición de lo que es el Spam. Estamos practicando
Spam cada vez que enviamos mensajes de correo-e a destinatarios que no
hayan, directa o indirectamente, expresado su interés en recibir correo
de carácter comercial. El spam está cada vez más asociada a la falta de
confianza y a los negocios de rápida desaparición (del tipo "coge el
dinero y corre"). YA está plenamente reconocido que el spam ahuyenta a
los clientes más que los atrae.
Gestionar los rechazos
Entre 5 y 30 por ciento de los mensajes es automáticamente devuelto a
causa de direcciones incorrectas, mensajes de "destinatario ausente" o
por fallo de las redes y servidores de comunicación. Conviene eliminar
las direcciones incorrectas de las listas y reenviar los mensajes no
entregados por caídas de las redes.
Segmentar las listas
Interesa diferenciar nuestros contactos por categorías (tipos de
interés, cliente confirmado o potencial, etc.) de forma que les
transmitamos mensajes lo más ajustados posible a sus intereses y
situación reales.
Responder rápidamente
El objetivo a lograr es la respuesta en 24 horas. En el caso de
respuestas de larga elaboración -por ejemplo, algunas ofertas-, conviene
mandar de inmediato un mensaje de confirmación de recepción avisando del
plazo de respuesta definitivo.
Mandar siempre comunicaciones valiosas
No debe malgastarse el tiempo de los clientes. Por lo tanto, cualquier
mensaje debe tener una justificación clara desde la óptica del cliente.
No esconder a las personas
Las respuestas automáticas deberían ser supervisadas por una persona. El
"Call Center" debería conocer las interacciones previas por correo-e.
Conviene ofrecer un número de teléfono para que el cliente pueda
establecer una comunicación vocal.
Capturar las direcciones
Hay que aprovechar cualquier ocasión para que el cliente nos confíe su
dirección de correo-e. Ése es uno de los objetivos más importantes de
nuestras páginas web.
Explotar las comunicaciones rutinarias
Debemos aprovechar los envíos rutinarios (confirmaciones de envío o
aviso de eventos) para incluir promociones comerciales, aprovechando que
el mensaje, con toda probabilidad, va a ser leído atentamente por su
destinatario.
Estudie su base de clientes
Utilizar encuestas y la creación de grupos de interés para conocer
cuáles son los servicios que los clientes desean recibir por correo-e.
Coordinar las campañas
Si lanzamos campañas simultáneas por correo-e, correo postal y teléfono,
por ejemplo, asegurarse de que cada persona recibe sólo una de las
comunicaciones.
Dejar que el cliente se haga cargo
Permitir siempre que sea el cliente quien decida el tipo de mensaje que
quiere o no, recibir de nosotros, así como la frecuencia de los envíos.
Respetar la privacidad
Jamás debemos vender o alquilar a terceros los datos que los clientes
nos han confiado.
Explotar el toque humano
Aprovechar informaciones como fechas de aniversario para añadir un toque
personal a nuestra relación con cada cliente.
Premiar los mejores comportamientos
Reconocer a los mejores clientes o a los miembros más participativos de
nuestra comunidad. Podemos ofrecerles un descuento o algún tipo de
premio. Y hay que hacerlo de forma pública.
Reconocer los errores
Si contestamos tarde o mandamos un mensaje a quien no debía haberlo
recibido, hay que reconocer el error, pedir disculpas y, a poder ser,
ofrecer un pequeño regalo.
Como véis, muy completo y, para muchos de nosotros, muy avanzado frente
a nuestro actual sistema de marketing por correo-e. En futuros artículos
entraremos más a fondo en algunos de los apartados citados y daremos más
información sobre cómo realizar, en la práctica, este tipo de acciones y
cuáles son las herramientas con las que contamos para ello.
Trasucido y Apatado por ALAIN -
www.comerciohispano.com
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