La elección de compra de una persona es el resultado de la interacción compleja de factores culturales, sociales, personales y psicológicos. En la edición anterior habíamos visto los dos primeros factores, los culturales y los sociales. En esta edición terminaremos de ver los dos últimos, los factores personales y los psicológicos. En muchos de ellos no puede influir el mercadólogo, sin embargo, son útiles porque identifican a los probables compradores. Cuanto más acabado sea el conocimiento que tengamos de aquellos a los que les interesa adquirir nuestros productos o hacer uso de nuestros servicios, más aún podremos ofrecerles aquello que realmente desean tener.
FACTORES PERSONALES
a. Edad y etapa del ciclo de vida: la gente compra distintos bienes y servicios a lo largo de su vida. El consumo está moldeado por las etapas del ciclo de vida familiar. Por otro lado, los adultos experimentan ciertas transiciones o transformaciones a medida que transcurre su vida (etapas psicológicas del ciclo de vida).
b. Ocupación: los mercadólogos tratan de identificar los grupos ocupacionales que tienen interés arriba del promedio respecto a sus productos y servicios. Una empresa puede especializarse en fabricar productos para un grupo ocupacional en particular.
c. Circunstancias económicas: las circunstancias económicas consisten en
los ingresos disponibles para gastar (nivel, estabilidad y patrón de
tiempo), ahorros y propiedades (incluyendo el porcentaje de liquidez),
capacidad de crédito y actitud ante gastos y ahorros.
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Etapa del ciclo
de vida familiar
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Patrón de
compra o conducta
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Soltería
jóvenes y solteras/os que no viven con sus padres |
Pocas cargas
financieras. Líderes de opinión en cuanto a modas.
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Parejas recién
casadas
jóvenes y sin hijos. |
Gozan de mejor
posición económica que la que tendrán en un futuro cercano.
Tienen el índice más alto de compra y el promedio más alto
de compra de artículos duraderos
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Hogar
establecido I
con hijo menor de menos de 6 años |
La cúspide de las
compras para el hogar. Insatisfechos con la posición
financiera y con la cantidad de dinero ahorrado. Interesados
en nuevos productos. Les gustan los artículos que se
anuncian.
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Hogar
establecido II
su hijo menor es de 6 años o más |
Mejor posición
financiera. Algunas esposas trabajan. Menos influidos por la
publicidad. Compran paquetes de mayor tamaño, cierran tratos
de unidades múltiples.
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Hogar
establecido III
parejas maduras casadas con hijos dependientes |
Posición
financiera aún mejor. Más esposas trabajan. Algunos hijos
obtienen empleo. Difíciles de influir con la publicidad.
Alto promedio de compra de artículos imperecederos.
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Hogar vacío I
parejas maduras, sin hijos que vivan con ellos, el jefe de familia aún trabaja |
Cúspide del poder
adquisitivo de bienes inmuebles. Muy satisfechos con la
posición financiera y el dinero ahorrado. No están
interesados en productos nuevos.
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Hogar vacío II
parejas en la tercera edad, sin hijos que vivan en casa, el jefe de familia jubilado |
Corte drástico en
los ingresos. Conservan su casa.
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Sobreviviente
solitario I
que aún trabaja |
Su ingreso aún es
bueno, pero es probable que venda su casa.
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Sobreviviente
solitario II
jubilado |
Tiene las mismas
necesidades médicas y de productos que el otro grupo de
jubilados; reducción drástica de sus ingresos. Demanda
especial de atención, afecto y seguridad.
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Los esquemas de segmentación por estilo de vida no son universales.
e. Personalidad y concepto de sí mismo: entendemos por personalidad las
características psicológicas y distintivas de una persona que conducen a
respuestas a su ambiente relativamente consistentes y permanentes. En
general, la personalidad se describe en términos de las siguientes
características: confianza en sí mismo, autoridad, autonomía,
deferencia, sociabilidad, vulnerabilidad y adaptabilidad. La
personalidad puede ser una variable útil en el análisis de la conducta
del consumidor, sujeta a que puedan clasificarse diversos tipos de
personalidad y que existan fuertes correlaciones entre ciertos tipos de
personalidad y elecciones de producto y marca.
Muchos mercadólogos emplean un concepto relacionado con la
personalidad: el autoconcepto (o autoimagen) de una persona. Todos
tenemos una compleja imagen mental de nosotros mismos. Sin embargo, la
teoría no es tan simple. El autoconcepto real (cómo se ve a sí mismo),
difiere de su autoconcepto ideal (cómo le gustaría verse) y del
autoconcepto-otros (cómo cree que lo ven los demás). ¿Cuál de estos
autoconceptos se trata de satisfacer al elegir un producto?. La teoría
del autoconcepto ha tenido un récord combinado de éxitos al predecir las
respuestas del consumidor a las imágenes de marca.
FACTORES PSICOLÓGICOS
a. Motivación: una persona tiene muchas necesidades. Algunas de estas
son biogénicas, surgen de estados fisiológicos de tensión, como el
hambre, la sed o la incomodidad. Otras necesidades son psicogénicas,
surgen de estados psicológicos de tensión, como la necesidad de ser
aceptado, de estimación o de dependencia. Una necesidad se convierte en
motivación cuando surge a un nivel suficiente de intensidad. Una
motivación (o inducción) es una necesidad que está ejerciendo suficiente
presión para inducir a la persona a actuar. La satisfacción de la
necesidad mitiga la sensación de tensión.
Teoría de la motivación de Freud
Freud supone que las fuerzas psicológicas reales que dan forma a la conducta humana, pertenecen en gran parte al inconsciente. Freud contempla a la persona reprimiendo muchas urgencias en su proceso de crecimiento y aceptando las reglas sociales. Estas urgencias nunca se eliminan o controlan en su totalidad, emergen en los sueños, en lapsus linguae o en comportamiento neurótico. Por esto, una persona puede no comprender totalmente sus propias motivaciones
El principal exponente moderno de la teoría freudiana de la motivación en la mercadotecnia es Ernest Dichter, quien llama a sus planteamientos investigación motivacional que consiste en reunir "entrevistas muy profundas" de consumidores para descubrir los motivos internos que fueron liberados por el producto. Utiliza diversas técnicas de proyección, como son la asociación de palabras, completar frases, interpretación de dibujos y actuación.
Teoría de la motivación de Maslow
Las necesidades humanas están ordenadas jerárquicamente, van de la mayor presión a la de menor presión. En orden de importancia, son: necesidades fisiológicas (hambre, sed), necesidades de seguridad (protección), necesidades sociales (sentido de pertenencia, amor) necesidades de estima (autoestima, reconocimiento, posición) y necesidades de autorrealización (autodesarrollo y actualización).
La teoría de Maslow ayuda a que el mercadólogo comprenda la forma en que diversos productos encajan en los planes, metas y vida de consumidores potenciales.
Teoría de la motivación de Herzberg
Distingue entre los insatisfactorios (factores que provocan
insatisfacción) y los satisfactores (factores que generan satisfacción).
Esta teoría de la motivación tiene dos implicaciones: los vendedores
tiene que hacer todo lo posible para evitar los insatisfactores, y los
fabricantes deben identificar los principales satisfactores o
motivadores de compra en el mercado.
b. Percepción: una persona motivada está lista para actuar. La
percepción de la situación influye en la forma de actuar de una persona
motivada. Todos percibimos un objeto o estímulo a través de sensaciones,
esto es, estímulos que se reciben por los cinco sentidos. Sin embargo,
cada persona atiende, organiza e interpreta esta información sensorial
en forma individual. La percepción se define como el proceso mediante el
cual un individuo selecciona, organiza e interpreta la información que
recibe, para crear una imagen del mundo con significado. La percepción
depende no sólo de la índole del estímulo físico, sino también de la
relación del estímulo con el ambiente que lo rodea (idea Gestalt) y de
las condiciones internas del individuo.
Pueden surgir diferentes percepciones del mismo estímulo debido a
tres procesos de percepción:
Atención selectiva
El verdadero desafío consiste en explicar cuáles estímulos serán percibidos. Algunos de los descubrimientos en este sentido son:
• Es más probable que la gente note los estímulos relacionados con
una necesidad presente.
• Es más probable que la gente advierta los estímulos que espera.
• Es más probable que la gente advierta los estímulos cuyas desviaciones
son considerables en relación con la dimensión normal del estímulo.
La atención selectiva significa que los mercadólogos deben trabajar intensamente para atraer la atención del consumidor.
Distorsión selectiva
Toda persona tiende a adecuar la información que recibe a la que ya existe en su mente. La distorsión selectiva describe la tendencia de la gente a tergiversar la información, de acuerdo con sus propias ideas. La gente interpreta la información de manera que ésta apoye en lugar de contradecir sus conceptos previos.
Retención selectiva
La gente olvidará mucho de lo que aprendió, ya que tiende a retener
la información que apoya sus actitudes y creencias.
Estos tres factores de percepción (exposición, distorsión y retención
selectiva) indican a los mercadólogos que tienen que trabajar mucho para
hacer que sus mensajes lleguen a la gente.
c. Aprendizaje: el aprendizaje denota los cambios en la conducta de un
individuo que son producto de la experiencia, ya que la mayor parte del
comportamiento humano es aprendido.
El aprendizaje de una persona se genera mediante la interacción de inducciones, estímulos clave, respuestas y reforzamientos. Una inducción se define como un fuerte estímulo interno que impulsa a la acción, la inducción se convierte en motivación cuando se dirige hacia un estímulo objeto reductor de inducción específico. Las claves son estímulos menores que determina cuándo, dónde y cómo responde la persona.
Una tendencia contraria a la generalización es la discriminación. Discriminar significa aprender a reconocer la diferencia en conjuntos de estímulos similares y en consecuencia la persona es capaz de ajustar sus respuestas.
La teoría del aprendizaje le enseña a los mercadólogos que pueden
estructurar la demanda de un producto relacionándola con inducciones
fuertes, al utilizar claves de motivación y proporcionar refuerzos
positivos.
d. Creencias y actitudes: la gente adquiere sus creencias y actitudes a
través del aprendizaje y éstas, a su vez, influyen en su conducta de
compra. Una creencia es el pensamiento descriptivo que una persona tiene
acerca de algo. Estas creencias pueden basarse en conocimiento, opinión
o fe y pueden o no tener una carga emocional.
Una actitud describe las evaluaciones cognoscitivas, favorables o desfavorables, de una persona, sus sentimientos y sus tendencias de acción hacia algún objeto o idea. Las personas tienen actitudes hacia casi todo: religión, política, vestido, música, alimentos, etc., y los colocan mentalmente dentro del marco de referencia de agrado o desagrado por un objeto, moviéndose hacia él o alejándose.
Las actitudes conducen a las personas a comportarse en forma definitivamente consistente hacia objetos similares, por lo que no tienen que interpretar y reaccionar en forma distinta ante cada objeto. Las actitudes economizan energía y trabajo mental, por ello es muy difícil cambiarlas. Las actitudes de una persona se establecen dentro de un patrón consistente y, cambiar una sola de ellas, quizá requiera hacer ajustes de magnitud considerable en otras.
Sería un buen consejo para una empresa el intentar que su producto encaje en las actitudes existentes, en lugar de intentar cambiar las actitudes de la gente.
Continuaremos en nuestra próxima edición.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
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