Se trata de la incorporación a España de algunos aspectos de la
directiva 2000/31/CE del Parlamento Europeo. Lo que se denomina como
“sociedad de la información” viene determinado por la extraordinaria
expansión de las redes de telecomunicaciones y, en especial, de Internet
como vehículo de transmisión e intercambio de todo tipo de información.
En la sociedad de la información se comprenden, entre otros, los
siguientes:
Contratación de bienes y servicios por vía electrónica (comercio
electrónico)
Organización y gestión de subastas por medios electrónicos o de mercados
y centros comerciales virtuales.
La gestión de compras en la red por grupos de personas
El envío de comunicaciones comerciales
Suministro de información por vía electrónica (v.g. periódicos o revistas en la red)
Actividades de intermediación relativas a la provisión de acceso a la red
Transmisión de datos por redes de telecomunicaciones
Copia temporal de páginas de Internet solicitadas por usuarios
Alojamiento en los propios servidores de información
Servicios o aplicaciones facilitados a otros
Provisión de instrumentos de búsqueda o de enlaces a otros sitios de Internet
Otros servicios tales como descarga de archivos de video o audio.
No se consideran incluidos en la sociedad de la información los
servicios prestados por medio de telefonía vocal, fax o telex ni el
intercambio de información por medio de correo electrónico u otro medio
de comunicación electrónica equivalente para fines ajenos a la actividad
económica de quienes lo utilizan.
En todo caso han de representar una actividad económica para el
prestador de esos servicios.
Estos servicios son ofrecidos por los operadores de
telecomunicaciones, los proveedores de acceso a Internet, los portales,
los motores de búsqueda o cualquier otro sujeto que disponga de un sitio
en Internet a través del que realice alguna de las actividades citadas.
Es importante el “lugar de establecimiento” del prestador de servicios,
porque de él depende el ámbito de aplicación de ésta Ley y de todas
aquellas, actuales o futuras, que les sean de aplicación. Determina,
igualmente, la ley y las autoridades competentes para el control de su
cumplimiento, de acuerdo con el principio de la aplicación de la Ley del
país de origen que inspira la Directiva 2000/31/CE.
Destaca en la Ley el afán por proteger los intereses de los
destinatarios de servicios, de forma que éstos puedan gozar de garantías
suficientes a la hora de contratar un servicio o bien por Internet.
Se favorece la celebración de contratos por vía electrónica ya que, de
acuerdo con el principio espiritualista que rige la perfección de los
contratos en nuestro Derecho, la ley otorga validez y eficacia al
consentimiento prestado por vía electrónica, declara que no es necesaria
la admisión expresa de esta técnica para que el contrato surta efectos
entre las partes y asegura la equivalencia entre los documentos en
soporte papel y los documentos electrónicos a efectos del requisito de
“forma escrita” que figura en diversas leyes. Esto es válido, incluso,
aunque ninguna de las partes tenga la condición de prestador o
destinatario de la sociedad de la información.
Se establece un régimen sancionador para disuadir a los prestadores de
servicios del incumplimiento del contenido de ésta Ley.
Se establece la restricción a la prestación de servicios, con
posibilidad de que los órganos competentes puedan interrumpir su
prestación o retirar los datos que vulneran la Ley, en los siguientes
casos en que se atente contra:
Salvaguarda del orden público, la investigación penal, la seguridad
pública y la defensa nacional.
La protección de la salud pública o de las personas físicas que tengan la condición de consumidores o usuarios, incluso cuando actúen como inversores.
El respeto a la dignidad de la persona y al principio de no discriminación por motivos de raza, sexo, religión, opinión, nacionalidad, discapacidad o cualquier otra circunstancia personal o social.
La protección de la juventud y de la infancia.
Quienes presten servicios de la sociedad de la información
establecidos en España deberán comunicar al Registro Mercantil que les
corresponda o aquel otro Registro público en el que estuvieran inscritos
para la adquisición de su personalidad jurídica, a los solos efectos de
publicidad registral, al menos, un nombre de dominio o dirección de
Internet que, en su caso, utilicen para su identificación en Internet,
así como todo acto de sustitución o cancelación de los mismos. Esta
obligación ha de cumplirse en el plazo de un mes desde la obtención de
la sustitución o cancelación del correspondiente nombre de dominio o
dirección de Internet.
Esto afecta directamente, entre otros, a quienes tengan o dispongan en
la red de páginas web o utilicen el correo electrónico, si realizan una
actividad económica a través de Internet (por ejemplo si se posee
publicidad en la página web o se ofrecen servicios o bienes a través de
la misma).
El prestador de servicios de la sociedad de la información estará
obligado a disponer los medios que permitan a los destinatarios de sus
servicios como a los órganos competentes, acceder por medios
electrónicos, de forma permanente, fácil directa y gratuita, a siguiente
información:
Su nombre y denominación social.
Su residencia o domicilio al efecto
Su dirección de correo electrónico
Los datos de su inscripción en el Registro que corresponda
Si su actividad está sujeta a autorización administrativa previa, los
datos relativos a dicha autorización y los identificativos del órgano
competente encargado de la supervisión
Si ejerce una profesión regulada deberá indicar: Los datos del Colegio
profesional al que, en su caso, pertenezca y su número de colegiado, el
título académico oficial o profesional que tenga, el estado de la Unión
Europea en el que se expidió dicho título y , si procede, los datos de
su homologación o reconocimiento, las normas profesionales aplicables al
ejercicio de su profesión.
El Número de Identificación Fiscal
Información clara y exacta sobre el precio del producto o servicio, indicando si incluye o no los impuestos aplicables y los gastos de envío.
Los códigos de conducta a los que, en su caso, este adherido y la
manera de consultarlos electrónicamente
La obligación de facilitar esta información se dará por cumplida si el
prestador la incluye en su página o sitio de Internet en las condiciones
señaladas.
Las comunicaciones comerciales realizadas por vía electrónica deberán
ser claramente identificables como tales y deberán indicar la persona
física o jurídica en nombre de la cual se realizan, Si tienen lugar a
través de correo electrónico u otro medio de comunicación electrónica
equivalente, deberán incluir al comienzo del mensaje la palabra
“PUBLICIDAD”.
Se prohíben las comunicaciones comerciales no solicitadas realizadas a
través de correo electrónico o medios de comunicación electrónica
equivalentes. Queda prohibido el envió de comunicaciones publicitarias o
promociónales por correo electrónico que previamente no hayan sido
solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios de las
mismas (se prohíbe el denominado “spamming”).
Cualquier destinatario podrá revocar, en cualquier momento, el
consentimiento prestado a la recepción de comunicaciones comerciales con
la simple notificación de su voluntad al remitente, quienes deberán
habilitar procedimientos sencillos y gratuitos para que los
destinatarios de sus servicios puedan revocar el consentimiento
prestado.
Se ha establecido un amplio régimen sancionador, con multas de diversas
cuantías para las infracciones que se cometan al contenido de ésta Ley.
Dichas infracciones se clasifican en leves, graves y muy graves.
Por la comisión de infracciones leves la multa podrá alcanzar hasta
los 30.000 euros.
Por la comisión de infracciones graves, la multa podrá estar entre
30.001 euros y 150.000 euros.
Por la comisión de infracciones muy graves, la multa se situaría
entre 150.001 euros y 600.000 euros.
El Rincón del Gerente. www.gerenteweb.com.
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