3. Pensamiento convergente, que habilita a la persona para
seleccionar la mejor solución.
Generalmente los tres tipos de pensamiento se desarrollan en el orden
mencionado: cognitivo, divergente, convergente.
Con demasiada frecuencia, los vendedores ponen cabeza abajo el proceso
de toma de decisiones. Así se nos entrenó.
Tradicionalmente se les ha dicho a los vendedores que su trabajo es
hacer que el cliente piense que necesita lo que el vendedor tiene para
vender.
En otras palabras, pensamos que todo el asunto de vender consiste en que nos vean como la respuesta a sus problemas, o sea, que lleguen al tercer tipo de pensamiento sin haber pasado por el primero y el segundo.
La formación en ventas tradicional suele ignorar el pensamiento
cognitivo y el divergente, porque se piensa que lo verdaderamente
importante es impulsar el producto y conseguir el pedido.
Lo hacemos habitualmente, y nos preguntamos por qué razón el cliente
no se convenció con nuestra argumentación.
Este "poner al revés" el proceso descansa en una presunción equivocada.
Se basa en la idea que todos los compradores potenciales pueden usar el producto, y que solamente con "mostrar y explicar" ellos van a apreciar los beneficios "obvios" y van a comprar.
Esta presunción va en contra de un principio central de las ventas:
la gente compra por sus propias razones, no por las nuestras.
Para vender en forma consistente, la clave es reconocer este principio y
avanzar en la secuencia de los tres tipos de pensamiento (cognitivo,
divergente y convergente) en cada contacto de ventas.
Como vendedor, usted nunca debe olvidarse que el comprador también tiene
que jugar su papel en la interacción comercial.
Lic. Alejandro Wald - alejandroarrobawaldweb.com.ar
Conferencista, capacitador y autor.
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