Caso de desarrollo rural de la provincia Juan Jorba en México

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Desde hace ya muchos años en nuestro país y de un modo particular en la provincia de San Luis se han ido conjugando una serie de factores tales como: privatización de los ferrocarriles, fuerte incidencia de la globalización en aspectos vinculados a la producción, al consumo, a los valores, un acelerado proceso de industrialización inducido, etc.; que han afectado especialmente a las poblaciones rurales, muchas de las cuales sienten que han perdido “su razón de ser”.

La propuesta de este trabajo es hacer una primera lectura de una experiencia atípica (dentro de la provincia) que desde el año 2000 se está implementado en la localidad de Juan Jorba.

El énfasis de esa lectura está centrado en el municipio como un potencial actor estratégico ya que ésta población no escapó a la crítica situación mencionada, pero desde el gobierno local se intenta denodadamente capitalizar esa crisis a fin de transformarla en el punto de partida de un proceso de desarrollo rural en un contexto que no permite desconocer lo global.

Características de la provincia de San Luis

La provincia de San Luis tiene una población de 286.458 habitantes según el Censo Nacional de Población y Vivienda 91, y según la proyección demográfica elaborado por el I.N.D.EC. (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), la población actual sería de 323.076 habitantes.

Hasta principios de la década del 80 la economía de la provincia tenía como sectores fuertes a los sectores primarios y terciarios.

A partir de 1982 y con la vigencia de las leyes nacionales Nº 20560 y 22702 que conforman el Régimen de Promoción Industrial, se induce desde el Estado Nacional un proceso de industrialización que cambia radicalmente la estructura económica provincial, pasando a ser el sector secundario, el de mayor envergadura.

Este régimen, fue, sin dudas la herramienta que permitió sentar las bases para la transformación y el crecimiento económico de la provincia y hoy los indicadores macroeconómicos posicionan a San Luis de un modo sustancialmente diferente. Pero quienes vivimos allí sabemos que esto no es suficiente.

Tal como lo señala Olguín (2001), durante la década de los ochenta el PBG cuadruplicó su valor, destacándose el rol del sector industrial que en ese período creció veintiocho veces.

El producto per cápita es un 35% superior a la media nacional, pero el problema de la inequidad en la distribución de los ingresos también se observa claramente en la provincia y hoy tenemos un 42,07% de la población con ingresos por debajo de la línea de pobreza y un 10,7% por debajo de la línea de indigencia.

Como fuerte señal de alarma es imprescindible reconocer que la brecha de ingresos entre 1990-1999 creció a un ritmo del 94,3% mientras que la media nacional lo hizo un 57%.

La organización política de la provincia es bastante particular: hay 64 municipios (que son las unidades político-administrativas más pequeñas) distribuidos en nueve departamentos (que no tiene autoridades ejecutivas que los integren, sino sólo representantes en la cámaras legislativas de la provincia).

Esto que puede ser interpretado como un proceso de descentralización, resulta en los hechos más que nada un proceso de fragmentación y atomización. A esto se suma que San Luis tiene la coparticipación provincial más baja de todo el país, lo que termina reforzando el centralismo del gobierno provincial y la reproducción en condiciones de pobreza especialmente para los municipios más pequeños.

Es importante destacar que desde el regreso a la democracia en nuestro país (1983), el Poder Ejecutivo provincial, está en manos de la misma persona, quien ha sido reelecto por quinta vez consecutiva.

La obra pública provincial es muy significativa y la construcción de viviendas, remodelación de los edificios públicos, obras de infraestructura tales como diques, caminos, etc. son la fachada visible de la obra del gobierno provincial.

En 1999 se lanza el llamado Plan 1000, que consiste en la realización de obras por un monto de 1000 millones en un plazo de cinco años. Muchas de las obras son propuestas por los vecinos, a través de organizaciones de base, y se presentan bajo la modalidad de proyectos.

Uno de los mayores inconvenientes de esta modalidad es la profusión de proyectos inconexos, sin ninguna instancia de articulación superadora.
Desde Abril del 2001, rige en la provincia un salario mínimo vital y móvil, fijado en $450 para el sector privado y $550 para el sector público.

Esto representa una mejora en el sueldo inicial de los empleados públicos, ya que hasta entonces dichos salarios eran de los más bajos del país, pero aquellos que ya suman varios años de antigüedad y que el monto supera los $550, no perciben ninguna diferencia.

Por otra parte los municipios no tienen posibilidades de pagar esos sueldos, y en algunos casos despiden empleados y se lo compensa con beneficiarios de programas de empleo transitorio.

Existen en la provincia sólo seis ciudades con más de 5.000 habitantes, de las cuales 2 (Villa Mercedes y San Luis) concentran aproximadamente el 65% de la población total. La mayoría de las localidades restantes son poblados muy pequeños de entre 300 y 500 personas.

Esto implica también una desigual distribución de bienes y servicios fundamentales como salud, educación, trabajo, etc. A los fines de este trabajo podríamos caracterizar las localidades en tres grupos sin pretender negar la heterogeneidad al interior de cada uno de ellos:

1) El primer grupo lo conforman las ciudades de Villa Mercedes y San Luis capital, con una población aproximada de 90.000 y 130.000 habitantes respectivamente.

Son centros urbanos que han crecido mucho en las dos últimas décadas, y es donde más claramente se ve el cambio en la estructura de su sistema productivo, debido a la radicación de un importante número de fábricas en ambas localidades.

Esto implicó también un “explosivo” crecimiento demográfico convirtiéndose en polos de atracción para habitantes de zona rural y de provincias vecinas.

Si bien se produjeron transformaciones importantes es imprescindible reconocer que no todas han sido ventajas.

La mayoría de las industrias asentadas continúan teniendo la administración, la comercialización y quienes tienen el poder de tomar decisiones en Buenos Aires.

Por otra parte la dimensión exagerada de los beneficios obtenidos permitió una rápida amortización de los costos de la inversión realizada, lo que sumado a la inexistencia de relación entre las empresas del medio y la producción primaria local, se ha creado un vínculo muy lábil caracterizado por la expresión de “fabricas con rueditas”.

Habiendo pasado ya la etapa de auge del proceso de industrialización de la provincia, y sumado la incorporación de tecnología de punta en varias empresas, comienzan a verse signos de decaimiento tales como el cierre de algunas fábricas, y en otros casos la expulsión de gran cantidad de personas, especialmente de aquellos no calificados.

La oferta de servicios públicos tales como educación salud, seguridad, infraestructura en general, ha aumentado, pero no cubre ni en cantidad ni en calidad a la demanda.

2) El segundo grupo está conformado por las localidades que tiene entre 5.000 y 10.000 habitantes. Ellas son: Justo Daract, Merlo, La Toma y Quines.

Algunos tuvieron procesos incipientes de industrialización que si bien no llegaron a consolidarse, produjeron efectos importantes.

Cuando se instalan empresas en estas ciudades, mucha gente abandona su lugar de trabajo estable (no en el sentido legal del término sino porque fue la fuente de ingresos de varios años y en algunos casos de varias generaciones), por otro que prometía progreso.

Al entrar en la fase regresiva de dichos procesos, estas localidades han quedado con características bastantes similares a las de la zona rural, pero más pobladas y con sus distintos sectores productivos, reducidos y en crisis.

Solo Merlo y Quines han registrado progresos basados en actividades genuinas como son el turismo y la producción agrícola.

3) El tercer grupo lo constituyen las poblaciones de entre 300 y 5.000 habitantes. Probablemente este sea el grupo más heterogéneo pero tienen algunas cosas importantes en común como que por ejemplo: la mayor fuente de ingreso es el sector primario, tienen dificultades para acceder a servicios básicos, como educación, salud, comunicaciones, transporte etc. encontrándose aislados de centros urbanos importantes, lo que no es sólo cuestión de distancia.

Cabe consignar que en este momento, esos factores se potencian negativamente. Así por ejemplo el bajo valor de comercialización de los productos, ya sea agrícola, ganadero o de minería, combinado con la dificultad para acceder por ejemplo al polimodal, han dado lugar a gran número de migrantes que no tienen posibilidades de incorporarse al mercado formal de trabajo en ciudades más grandes y que en su mayoría terminan engrosando los sectores urbanos-marginales.

Por lo general en estas localidades no se ha desarrollado el trabajo asalariado fuera del sector público que por otra parte es muy reducido.

La mayoría de los pobladores ha vivido siempre del trabajo informal que según la zona de que se trate estará relacionado con la minería, la producción agrícola-ganadera a escala de economía de subsistencia y eventualmente con un pequeño excedente que comercializan.

En la zona sur de la provincia -por ejemplo departamento Gobernador Dupuy- son característicos los latifundios dedicados a la actividad ganadera, y sus propietarios viven fuera de la provincia. En el norte en cambio los pobladores son minifundistas con todas las características propias del sector.

Como dato ilustrativo podemos mencionar que estos municipios perciben de coparticipación provincial aproximadamente $4.000 por mes, con los que deben cubrir sueldos, obras y servicios públicos etc., ya que es casi nula la recaudación por tasas municipales.

De esta manera no tienen ninguna posibilidad de implementar programas, porque carecen de capacidad económica y técnica para hacerlo.

Para finalizar con la caracterización de la provincia es necesario señalar que San Luis se caracterizó históricamente por el bajo desarrollo de organizaciones de la sociedad civil y esto no se ha modificado en los últimos años, sino que por el contrario, ha recrudecido al influjo de los valores del mercados traspolados a la sociedad en general.

La mayoría de las organizaciones existentes se caracterizan por tener liderazgos anquilosados, mantener estructuras formales vacías de contenidos y representatividad, y por ser fácilmente cooptadas por el poder político provincial

Características de Juan Jorba

Jorba es una localidad rural ubicada en el centro-este de la provincia, a 15 km. de Villa Mercedes y otros tantos de límite con Córdoba, sobre la ruta nacional 8.

El pequeño casco urbano alberga aproximadamente 200 habitantes, lo que se extiende a 500 tomando la parte rural.

El perfil productivo de la zona es claramente agrícola-ganadero, con predominio de explotaciones pequeñas y medianas y sólo excepcionalmente algunas grandes. Allí se cría ganado bovino y siembran maíz, soja, girasol y alfalfa. Jorba, al igual que muchas otras localidades de la provincia surge al influjo del F.F.C.C. (BAP).

En 1928 se realiza un loteo de terrenos que da lugar al surgimiento de una “especie de colonia agrícola”, que con el transcurso del tiempo terminó rodeando un núcleo algo más densamente poblado, a modo de precario casco urbano.

Jorba cuenta con servicios elementales en cuanto a salud y educación: sólo una escuela primaria donde se dicta hasta el séptimo año de la E.G.B. y una sala de primeros auxilios a cargo de una enfermera, sin médico ni ambulancia.

En el edificio de la escuela se están construyendo más aulas a fin de poder completar el dictado del tercer ciclo de la E.G.B., o sea octavo y noveno año.

Por el momento los chicos que asisten a esos cursos, como así también los que están cursando el polimodal, son trasladados a Villa Mercedes diariamente, en transporte costeado por la municipalidad. Se ha incorporado el dictado de asignaturas “especiales” tales como inglés, educación física y funciona por las tardes la escuela de apoyo para que los chicos realicen sus tareas guiados por personal especializado. Estas actividades también se financian desde el municipio.

Con esto tratan de evitar que los chicos repitan la historia de sus padres, ya que con excepción de los propietarios de los campos, la mayoría de los adultos tiene muy bajo nivel educativo: a lo sumo, primario completo. El intendente señala que quienes poseían mayor nivel de capacitación emigraron a la ciudad en los momentos de auge de la radicación industrial, ya que no encontraban en Jorba opciones superadoras y quedaron en el pueblo, fundamentalmente, personas sin demasiadas posibilidades ni interés en progresar. Esto constituye una verdadera preocupación para el gobierno local que trata de generar condiciones que permitan revertir la situación.

Hay dos pequeñas industrias radicadas bajo el régimen de promoción industrial, que en total ocupan 25 personas, aunque no todas viven en Jorba. El sector comercio se reduce prácticamente a dos almacenes y una estación de servicio ubicada sobre la ruta 8.

A fin de ampliar y diversificar la actividad económica de la localidad, el municipio ofrece terrenos, acceso a servicios como agua potable, energía eléctrica, gas en zepelin, excepción del pago de tasas municipales y gestión de excepción de impuestos provinciales como Ingresos Brutos. A cambio exige la presentación de un proyecto del que se evaluará sustentabilidad, entendida como vinculación genuina con el medio, impacto social y ambiental.

Coincidente con lo que sucede en la provincia, se lleva a cabo en Jorba una importante obra pública. Esto incluye: apertura y asfaltado de calles, rearmado de la red agua potable, construcción de un acueducto que provee de agua para consumo de los animales a la zona denominada “el Cerro de la Garrapata”, electrificación rural y asfaltado de la ruta provincial 1.

Estas obras se realizan con los fondos asignados al Plan 1000, pero con administración municipal, lo que constituye casi una excepción en la forma de administración de dicho plan.

Este acuerdo con el gobierno provincial permitió que a través de concurso de precios, el municipio pudiera seleccionar las empresas que llevan a cabo las obras e imponerles la condición de que fuera del personal calificado, la mano de obra que se contrate, debe ser local.

De acuerdo a lo que determina la constitución provincial las localidades con menos de 800 habitantes están a cargo de un intendente comisionado. En este municipio en particular hay dos personas designadas en tareas de gestión, una responsable de lo administrativo y un número de trabajadores no estable para las cuestiones vinculadas a la provisión de servicios, que varía en función de la cantidad y tipo de obras que se estén realizando. La vinculación laboral con estos últimos es bajo el sistema conocido genéricamente como “pasantías” que se financian desde el mismo municipio.

El monto que percibe en concepto de coparticipación provincial es aproximadamente $5000, la recaudación por tasas y servicios es nula y la mayor fuente de ingresos proviene de la Empresa Vial Municipal, de reciente conformación, y responsable del mantenimiento de 560km. de caminos rurales, lo que reporta cerca de $12.000 mensuales.

Para el equipamiento de esta empresa el municipio contrajo una deuda con la provincia que se descuenta de la coparticipación y que es casi equivalente al monto de la misma. La misma se salda en el 2003, antes que finalice el mandato del actual intendente.

En cuanto a programas sociales, hay algunos de tipo asistencial vinculados a la alimentación, pero ponen especial énfasis en la implementación de aquellos con componentes de capacitación que permitan generar proyectos de autoconsumo de los cuales puedan derivarse microemprendimientos productivos. Así se han articulado acciones con Pro-Huerta que han dado lugar a una conejera comunal de reciente constitución y del que participan siete familias (especialmente las mujeres), que completaron la capacitación específica. A fin de evitar que el proyecto termine transformándose en una nueva frustración para sus habitantes han decidido implementarlo respetando de alguna manera los tiempos de los beneficiarios para que asuman plenamente sus responsabilidades. También enmarcado en Pro-Huerta se promueve las plantaciones familiares de frutillas. Implementan un plan de forestación de 1000 árboles en la zona urbana a cargo de un grupo de mujeres del pueblo que han conformado una brigada ecológica y que disponen una asignación presupuestaria.

Como dato curioso podemos señalar que nunca se celebró y ni siquiera se sabía cuál era el “día del pueblo”. La actual gestión municipal ( en base a documentos encontrados), ha instituido el 11 de Noviembre como la fecha de la fundación de Jorba y en el año 2000 se lo festeja por primera vez. La celebración tiene como acto más importante la realización de un festival de jineteada y doma, que se ha constituido por ley en el evento provincial clasificatorio para el festival de Jesús María. La primera edición convocó gran cantidad de público de localidades cercanas (1200 personas), lo que sumado a una buena estrategia de difusión, logró dar visibilidad pública a Jorba, dentro del territorio provincial.

Finalmente, podemos señalar que si bien hay en la localidad varias asociaciones, algunas vinculadas a lo productivo y otras de tipo social, no escapan a las características y problemas generales de las otras asociaciones de la provincia.

Una lectura de Jorba desde la mirada del desarrollo

A diferencia del crecimiento económico, el desarrollo implica la posibilidad de acceder, por parte de la población, de manera equitativa y sustentable, a los distintos capitales circulantes. Por lo tanto podemos señalar que está orientado por criterios flexibles para poder sostenerse en el tiempo, está estrechamente vinculado con el modo de distribución de lo producido, y hace referencia tanto a bienes materiales como no materiales (culturales, sociales, simbólicos, etc.). (Dorzán, Mirna, et. al.; 1998).

Albuquerque (1999) señala como algunos de los componentes más significativos para las Iniciativas de Desarrollo Local, a los siguientes:

  • La calificación de los recursos humanos. Este es un factor determinante en la capacidad de las unidades económicas para enfrentar las mutaciones estructurales. Estas capacidades no son sólo de naturaleza técnica o profesional, sino que implican capacidad de gestión e innovación, habilidades para analizar y resolver problemas, para negociar, etc.
  • La construcción de redes e institucionalidad para reforzar el funcionamiento de los mercados. Esto implica la construcción de mecanismos de cooperación e institucionalidad que faciliten la formación de redes entre todos los agentes decisivos.
  • Fomento de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Hoy el óptimo de producción no está relacionado únicamente con el tamaño de la empresa, sino que también cuentan de forma decisiva las economías de gama, diferenciación y calidad.
  • Dotación de infraestructuras básicas y servicios de apoyo a la producción. Estos elementos del entorno constituyen un marco que condiciona las posibilidades de surgimiento crecimiento e innovación de las distintas unidades económicas.
  • Existencia de liderazgos representativos de los distintos actores, identificados con valores implícitos en las políticas de desarrollo. Esto supone capacidad de movilizar y convocar, de intermediar en diferentes niveles, de generar consensos básicos, confianza mutua entre los distintos actores, y la construcción colectiva permanente de una imagen de futuro activa y dinámica.
  • Alta sensibilidad sobre el reconocimiento de la importancia de los factores culturales y la necesidad de alentar aptitudes creativas e innovadoras.

La descentralización constituye el marco indispensable en este proceso, que otorgando competencias, recursos y responsabilidades a las diferentes instancias territoriales. Lo que implica subrayar la innovación y la capacidad propia de desarrollo local, más que las modalidades de redistribución de nivel central.

Ello supone la movilización de los actores sociales territoriales implicados en los procesos de desarrollo local, para crear la institucionalidad apropiada para el desarrollo territorial como resultado de la concertación estratégica de la sociedad local.

Para analizar específicamente la experiencia de Jorba tomaremos algunos de los ejes que Arocena (1995) propone en la matriz de análisis y evaluación de los procesos concertados de desarrollo local.

La dimensión social:

1) Superación de las carencias básicas: Los habitantes de la zona urbana de Juan Jorba no tienen trabajo estable y sus ingresos se ubican en general próximos a la línea de indigencia, casi todas las familias perciben al menos un ingreso de $150 proveniente del sistema de pasantías implementado en el municipio. Las viviendas que habitan disponen de terreno para hacer huerta, criar pollos, etc., esto les permite obtener algunos insumos que aportan a la subsistencia alimentaria y que se complementa con los aportes de los programas específicos.

Esto está muy lejos de ser suficiente ya que como lo señala Lechner (1995) en algunos sectores el sistema opera reduciendo el sistema de necesidades y este es sin dudas uno de estos casos, pero la autonomía alimentaria constituye un umbral de satisfacción no despreciable si se tiene en cuenta las condiciones de contexto. “Sólo se puede pensar en calidad de vida si se tiene asegurada la supervivencia”.

2) Integración Social: Castell señala dos factores fundamentales que atraviesan la línea integración-vulnerabilidad-exclusión y ellos son tipo de trabajo e inserción relacional.

La precariedad de las relaciones laborales predominantes ubican a esa franja de la población apenas por encima de la exclusión, en la zona de más alto riesgo dentro de la vulnerabilidad, pero hay algunos otros hechos como los fuertes vínculos existentes entre los vecinos que actúa a modo de red de contención en situaciones de crisis, como así también la política municipal de apoyo a la permanencia de los chicos en el sistema educativo formal (escuela de apoyo, traslado para que completen sus estudios, etc.), que mitigan levemente el riesgo de exclusión.

3) Participación y organización social. Elites dirigentes: Como se señala precedentemente los procesos de organización social y participación son incipientes, débiles y están inducidos y sostenidos por el gobierno local.

Este punto plantea una encrucijada clave ya que según como se lo “trabaje” el resultado puede derivar en procesos participativos, con organizaciones sociales representativas consolidadas capaces de articular acciones, constitución de elites dirigentes y acciones sociales; o bien pueden ser agrupaciones de personas cooptadas políticamente y algunas individualidades agregadas actuando como grupo corporativo.

La dimensión identitaria

1) Identidad: Podríamos decir que los habitantes de Jorba se debaten entre una identidad nostálgica y devaluada y la posibilidad de incorporación de nuevos hechos en la construcción de una identidad más rica.

Por un lado el campo y el ferrocarril como fuente de trabajo y por lo tanto de integración desaparecieron o han menguado su importancia. Por otro la percepción generalizada en los habitantes de la provincia -desde principios de la década del 80 y durante el auge del proceso de radicación industrial-, de que aquellas poblaciones donde no se radicaran industrias entraban indefectiblemente en agonía, dieron lugar a esa identidad nostálgica del pasado y devaluada respecto del presente y del futuro.

Hay en esta experiencia, dos hechos del orden de lo simbólico que pueden incidir en la construcción de una identidad más compleja y sólida. Uno de ellos es haber instaurado “el día del pueblo”. Como señala Enriquez (1997, 19) “No hay sociedad sin discurso inaugural y sin transmisión infinita de ese discurso”. La fundación deberá constituirse en mito, en saga, que tendrá por función provocar en el prójimo un impulso afectivo e insertarlo en un orden e incitarlo a comportamientos conformes a aquellos del relato.

El otro hecho que actúa de manera similar es que la celebración sea con un festival de doma y jineteada, otorgándole un lugar jerarquizado a prácticas tradicionales, habituales, pero devaluadas.

2) Cultura de la iniciativa: Entendida como cultura del emprendimiento y la capacidad de asumir los riesgos de esa iniciativa, es una característica propia de los productores, pero de manera individual y no como actor social.

3) Cultura de la información: No hay indicios que permitan pensar en aumento del nivel de conocimiento e información localmente generado. Desde una posición “optimista” podría pensarse en que el municipio como impulsor de éste proceso, se encuentra en una etapa previa (no en sentido evolucionista): necesidad de disponer de información integral de la zona

La dimensión económico-productiva

1) Arocena señala para esta dimensión una serie de puntos o ejes: a) economía local dinámica con acumulación descentralizada, b) tejido empresarial local, c) inversión en tecnología apropiada, d) servicios particulares y a empresas, e) integración rural-urbana. El desarrollo de ellos constituye, por el momento, una utopía.

La dimensión política

1) Autonomía y eficiencia de la gestión local: Aún con las limitaciones derivadas de la falta de realización de los aspectos económico-productivos, se observa un desempeño atípicamente autónomo y eficiente del gobierno local.

La relación entre el municipio y el ejecutivo provincial, se encuentra en una etapa “idílica”, lo que permite pensar en esta experiencia de alguna manera como en términos de una “experiencia protegida”. Pero el modo dominante de vinculación entre provincia y municipio en San Luis, da lugar a creer, que si el proceso se desenvuelve de la manera deseada y surgen se consolidan nuevos actores, se acabará el “idilio”.

2) Agenda pública sobre desarrollo: La falta de actores locales impide la construcción de una agenda pública como espacio de debate, negociación, consensos, etc.

Una lectura rápida de este análisis exige reconocer que esta experiencia dista de poder “encuadrarse” en los términos de desarrollo rural,

Pero dadas sus características particulares, nos hemos planteado al mirar esta experiencia, tratar de reconocer sus posibilidades y alertar sobre sus limitaciones a fin de pensar en futuras líneas de acción que permitan superarlas.

Por el momento, y a modo de balance inicial, vemos que los obstáculos son muchos y difíciles de superar, ya que algunos son de orden estructural y otros están vinculados a comportamientos enraizados que no cambian a corto plazo, que no hay certeza que a largo plazo sí lo hagan, especialmente si no hay referentes empíricos que aporten a la generación/consolidación de nuevos comportamientos.

Que el municipio sea quien impulsa este proceso, tiene a favor el hecho de ser un actor con capacidad de regulación e incidir en el proceso de manera integral. Tiene en contra, numerosos antecedentes en la historia argentina donde el estado promueve la generación de procesos, actores, referentes sociales, etc., que jamás se independizan de él.

Probablemente el hecho más significativo pase por la sensación de que en la “gráfica” que representa la historia de Jorba, nos hallamos frente a un punto de inflexión dada por una combinación de reconocimiento de carencias, deseos de cambio y capacidades básicas como para lograrlos.

Proyecto de Investigación 59903: El Mercado Laboral en la provincia de San Luis.

Bibliografía

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Aportado por: Revista Trabajo y Sociedad, Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas.

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Gutvay Mónica. (2005, enero 3). Caso de desarrollo rural de la provincia Juan Jorba en México. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/caso-desarrollo-rural-provincia-juan-jorba-mexico/
Gutvay, Mónica. "Caso de desarrollo rural de la provincia Juan Jorba en México". GestioPolis. 3 enero 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/caso-desarrollo-rural-provincia-juan-jorba-mexico/>.
Gutvay, Mónica. "Caso de desarrollo rural de la provincia Juan Jorba en México". GestioPolis. enero 3, 2005. Consultado el 23 de Octubre de 2018. https://www.gestiopolis.com/caso-desarrollo-rural-provincia-juan-jorba-mexico/.
Gutvay, Mónica. Caso de desarrollo rural de la provincia Juan Jorba en México [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/caso-desarrollo-rural-provincia-juan-jorba-mexico/> [Citado el 23 de Octubre de 2018].
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