Una mirada al conflicto y posconflicto en Colombia

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Resumen

En el presente texto sobre conflicto y posconflicto en Colombia se hace un breve recuento de los diferentes periodos del conflicto armado que ha venido presentándose a lo largo de la historia en Colombia y sus principales actores, al igual que se reflexiona sobre las diferentes negociaciones y procesos de paz que se han desarrollado y el impacto del posconflicto en la sociedad luego de que el gobierno de Álvaro Uribe, alcanzara la desmovilización de los grupos paramilitares, concluyendo con algunas reflexiones sobre cómo debería actuar el gobierno y la comunidad en general frente a las víctimas y victimarios de este conflicto.

Abstract: In this article on conflict and post-conflict in Colombia is a brief account of the different periods of armed conflict has been performing throughout history in Colombia and its main actors can do, as we reflect on the various negotiations and processes peace that have been developed and the impact of post-conflict society after the government of Alvaro Uribe, reached the demobilization of paramilitary groups, concluding with some reflections on how the government should act and the community in general against the victims and perpetrators of this conflict.

Colombia ha sufrido a lo largo de su historia una cruenta guerra que tiene sus orígenes desde la misma época en que nos independizamos de España, pues ese espíritu de independencia fue más allá, y no contentos solo con esto, también nos independizamos de nosotros mismos, dividiendo en partes a un solo pueblo hermano, truncando de esta manera el sueño de Bolívar de ver unida una sola nación, grande, poderosa y sobretodo libre. Podemos abordar el génesis del conflicto, partiendo del periodo denominado “la violencia” (1946 – 1958), etapa que tuvo como detonador al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, candidato presidencial de los liberales, el 9 de abril de 1948, hecho que desencadenó el Bogotazo, una serie de protestas y actos violentos en la capital del país; es también la época del enfrentamiento entre liberales y conservadores, caracterizada por ser extremadamente violenta, y donde se presentaron disputas y persecuciones por el control de los puestos públicos, ideología, religión, poder, tenencia de la tierra, además de los asesinatos, agresiones, persecuciones, destrucción de la propiedad privada y terrorismo por el alineamiento político, Salamanca, Manuel Ernesto (2007), con una cifras de 200.000 a 300.000 muertos y la migración forzosa de más de dos millones de personas, equivalente casi a una quinta parte de la población total de Colombia, que para ese entonces alcanzaba los 11 millones de habitantes, en realidad fue una guerra bárbara con bandadas y bandadas de muertos que se llevaba el río, este río que es Colombia, nuestro país, que sufre hoy como ha sufrido siempre.

El periodo comprendido entre 1948 y 1953: se caracterizo por el enfrentamiento armado entre campesinos liberales y campesinos conservadores, y dio origen a la formación de las guerrillas liberales que fueron denominadas “chusma” y el empleo de la policía que eran llamados los “pájaros”, como arma del conservatismo para contrarrestar a las primeras. Guerra, María del Rosario, Plata, Juan José (2012).

Más tarde entre los años de 1953 y 1957 y durante el régimen de Gustavo Rojas Pinilla, que había decretado e incumplido una amnistía entre los actores del conflicto que ya había iniciado; hizo que muchos campesinos liberales regresaron a las armas y a reunirse en grupos de autodefensas, ante la presencia del ejército en el campo.

En la década del 60, más exactamente en 1964, nace la guerrilla más antigua de Latinoamérica, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y desde entonces no han descansando un instante, con sus bombas, secuestros, enfrentamientos, y muertos, al punto que han desbaratado y agrietado el aparato estatal, han permeado sus gobiernos y el sistema contra el cual luchan bajo ideales Marxista-Leninista, ultrajadas hasta el cansancio solo como una triste excusa para dedicarse al narcotráfico, a la extorsión, la violencia, amedrentando al pueblo colombiano y de esta forma sostener la guerra que se inventaron.

Desde esta década de los 60 en adelante, todos los gobiernos han cimentado sus discursos, sus programas, sus políticas en relación a esta guerrilla y al conflicto, todos y cada uno; pero no han podido hacer nada en contra de este engendro cuya cabeza principal era alias Manuel Marulanda Vélez. En el gobierno de Álvaro Uribe se creó la percepción de que esta insurrección llegaba a su fin, pero no fue así, allí están “vivitas y coleando”, aunque cabe abonarle a este gobierno los grandes golpes perpetrados contra esta guerrilla, en donde cayeron varios integrantes del Secretariado y donde se mermó su influencia en muchos territorios y departamentos, pero pagando un precio muy alto, pues se realizaron en este gobierno algunas reformas, donde le recortó presupuesto a la educación, la salud, saneamiento básico, etc, para invertirlo en la guerra, en la compra de mas armas y a la creación de más soldados. Junto con la guerrilla tenemos a los paramilitares, curiosamente creadas por Uribe por allá en el año de 1997, bajo el nombre de “Autodefensas” o las “Convivir”.

En materia de desmovilización y despeje se ha visto la aplicación del Estatuto de Seguridad; la Diplomacia por la Neutralización, de las administraciones Barco y Gaviria, con múltiples acercamientos y rupturas, siendo la más fuerte la ruptura con las FARC y el asalto a Casa Verde, pero de igual modo se destaca la desmovilización y proceso de reinserción del M-19, EPL, Quintin Lame, PRT, CRS, así como la realización de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Luego tenemos la frustración y el fracaso producto de unas negociaciones para la construcción de una agenda, delimitación de un área de despeje para adelantar las negociaciones, cinco municipios, con una exacerbación de la confrontación armada, bajo la consigna de negociar en medio de la guerra (Rincón García, John Jairo) y la experiencia de la política de Seguridad Democrática del presidente Uribe, quien sometió a los paramilitares el camino de la desmovilización que empezó desde año 2003, y cuyo marco jurídico estuvo sentado en la ley 975 de 2005, o ley de justicia y paz. Fue precisamente esta decisión la que hizo que departamentos caribeños como Córdoba y Sucre antiguamente remansos de paz, se llenaran de una horda de desmovilizados, además, desempleados, que empezaron a delinquir especialmente en las ciudades capitales, porque lo que se logro con esta desmovilización es que el conflicto mutara, se trasladaran del campo a la ciudad transformando a los antiguos alzados en armas en bandas emergentes en el posconflicto, entonces empezaron en las capitales de estos departamentos a dispararse las cifras de atracos, de muertos, la delincuencia común llegó para quedarse.

Atrás quedaron los tiempos en que las personas podían tranquilamente sentarse en las terrazas de sus casas a tomar el fresco de la tarde mientras hablaban de los acontecimientos del día transcurrido, rodeados de la familia e incluso de los vecinos, además se podía transitar a altas horas de la noche sin miedo a ser atracado, o ultrajado. Todo esto ha quedado atrás y hoy la ciudadanía reclama más seguridad, mayores garantías por parte de las instituciones encargadas de propender por la salvaguardia de las personas.

En la actualidad con el gobierno de Juan Manuel Santos, Colombia ha vuelto a creer en la idea de un proceso de paz, con los diálogos entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, que tuvieron su inicio en Oslo, Noruega y que se desarrollan hoy día en la Habana, Cuba y cuyo objetivo principal es acabar por medio del dialogo con el flagelo del conflicto que durante más de cincuenta años ha estigmatizado al pueblo colombiano; este proceso ha tenido cuatro etapas, la inicial con conversaciones secretas que duraron aproximadamente seis meses, la segunda donde se empiezan a concretar algunos acuerdos, la tercera de revisión y legalización y una cuarta donde se implementaran todos los acuerdos anteriores. Dentro de los puntos más importantes en la agenda de las reuniones en la Habana se encuentran las discusiones sobre la reforma agraria, política de desarrollo agrario integral; la participación en la vida política que tendrán los miembros de las FARC si llegase a presentarse una dejación de armas definitiva; el fin de toda actividad bélica por parte de esta guerrilla, la revisión a la política de drogas, y la reparación que se debe hacer a las víctimas, tanto del Estado como de esa guerrilla, Sandoval Forero, Eduardo Andrés. (2013).

El posconflicto es lo que nos espera después de que las conversaciones en el escenario de la Habana donde se desarrollan los acuerdos de paz actualmente, lleguen a un feliz término y no acabe siendo una hecatombe como lo fue en su época el Caguán de Andrés Pastrana.

Definido el posconflicto como “la fase que viene después de la firma definitiva de los acuerdos de paz, pero que en algún sentido es deseable construir durante el conflicto” 2, tenemos que entender, es en esta etapa donde el gobierno deberá procurar sacar su “as” bajo la manga, jugarse el todo por el todo y proponer una verdadera recomposición de la sociedad que incluya asuntos como la desmovilización de los actores armados, la seguridad ciudadana, la reinserción, pero especialmente esta parte de una recomposición social es donde debe estar el énfasis y donde se deben poner todas las energías para cambiar el actual panorama que se vive en las principales ciudades colombianas, donde solo reina el delito y la impunidad y donde en los barrios proliferan las balas, el microtrafico, “las vacunas”, entre otros; aunado lo anterior que además la percepción de seguridad está en sus peores guarismos.

Es entonces en esta etapa, luego de terminado este proceso de paz en el que se debe afrontar la desmovilización e investigación de hechos en los que estén relacionados los miembros de la FARC, lo que a mi entender va a tardar mucho tiempo en lograrse, puesto que es un proceso lento, que lleva su tiempo al pasar de una transición a otra y que es tan compleja aquí, como en cualquier escenario a nivel mundial.

De acuerdo con Boulding, “el conflicto es una forma de competencia donde las partes que pugnan reconocen tener metas mutuamente incompatibles”, en las que se presentan varios tipos de procesos (negociación, facilitación, realización de acuerdos o de mediación) Boulding KE (1962); y es en cada una de estas etapas donde el gobierno debe mostrarse fuerte, argumentando sus posiciones sin ceder terreno ante esta guerrilla y no ser tan complaciente pues, este ha sido un grupo armado que ha demostrado tener dos caras, por un lado promete unas cosas y por el otro no las cumple, que no se cometa el error de disfrazar esta guerra de paz.

Se ha visto a lo largo de todos estos años como la guerra ha causado una gran cantidad de victimas; además se ha reiterado que por el lado militar, es decir, el enfrentamiento de ambos bandos, no se ha encontrado una salida, ni la guerrilla ni el gobierno han podido triunfar; entonces la única salida que le queda a Colombia es por medio de la política, la diplomacia y el dialogo.

El posconflicto debe propiciar un escenario con miras a que el que el gobierno de Colombia reestructure la política de este país, se propicien espacios para una buena educación que garantice estabilidad a niños y jóvenes, inversión social con dignidad, empleos con salarios dignos, tecnología al servicio de la gente en todas sus esferas, la autoridad y el respeto por las instituciones, renovación de la política y los políticos que venden al país, partidos políticos en función de la sociedad, en donde se reconozca la justicia y que los criminales sean tratados como tal y no como “presuntos” y que paguen sus atrocidades.

Por otra parte están las víctimas, hacia ellas debe dirigirse una buena parte de las políticas del Estado, en procura de una planeación estratégica de rehabilitación y reconstrucción, y en general debe haber concientización hacia una cultura desde la institucionalidad no solo desde el sector público, sino que convoque a las universidades, a los empresarios, las fundaciones y las organizaciones sociales que aporten instrumentos y soluciones hacia la atención de las víctimas del conflicto armado restableciendo la verdad, a fin de mejorar sus condiciones y abrir las puertas a mejores formas de convivencia.

Referencias

  • Boulding KE. Conflict and defense. New York: Harper and Raw Publishers; 1962.
  • El Bogotazo: Memorias del olvido, Bogotá, Planeta colombiana.1987 La paz, la violencia: testigos de excepción, 3ª. Edición, Bogotá, Planeta colombiana.
  • Guerra, María del Rosario, Plata, Juan José. Estado de la investigación sobre conflicto, posconflicto, reconciliación y papel de la sociedad civil en Colombia. Revista de Estudios Sociales [en linea] 2005, (agosto) : [Fecha de consulta: 25 de agosto de 2014] Disponible en: ISSN 0123-885X.
  • (n.d.). Base de datos IMBIOMED. El Posconflicto en Colombia:. Retrieved from http://www.imbiomed.com.mx/1/1/articulos.php  (Recuperado el 04 de agosto de 2014).
  • (n.d.). Las2Orillas. Colombia en el posconflicto violento | Las2Orillas.CO. Retrieved from (Recuperado el 29 de julio de 2014).
  • Rueda Bedoya, Rafael. El desplazamiento forzado y la pacificación del país. Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, 2000. Artículo publicado en “Enfoques y metodologías sobre el hábitat: memorias de una experiencia pedagógica”. Ensayos Forum No. 15 (2000). Disponible en bdigital.unal.edu.co. Consultado el 18 de septiembre de 2012.
  • RINCÓN GARCÍA, John Jairo. ¿Y la tierra dónde está? Versiones de los paramilitares sobre tierra-territorio y entrega de bienes para la reparación de las víctimas en el marco del proceso de Justicia y Paz en Colombia (2007-2009). Revista Colombiana de Sociología, [S.l.], v. 33, n. 1, p. 125-174, jun. 2010. ISSN 2256-5485. Disponible en: Fecha de acceso: 25 ago. 2014.
  • Salamanca, Manuel Ernesto. Violencia Política y Modelos Dinámicos: Un Estudio Sobre el Caso Colombiano. Volumen 9 de Derechos Humanos – Giza Eskubideak. Editorial Alberdania, 2007. ISBN 8496643573, 9788496643574
  • Sandoval Forero, Eduardo Andrés. (2013). LOS CAMINOS PARA LA PAZ EN COLOMBIA. Ra Ximhai, Mayo-Agosto, 105-129.

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Álvarez de la Ossa Alberto. (2014, octubre 9). Una mirada al conflicto y posconflicto en Colombia. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/una-mirada-al-conflicto-y-posconflicto-en-colombia/
Álvarez de la Ossa, Alberto. "Una mirada al conflicto y posconflicto en Colombia". GestioPolis. 9 octubre 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/una-mirada-al-conflicto-y-posconflicto-en-colombia/>.
Álvarez de la Ossa, Alberto. "Una mirada al conflicto y posconflicto en Colombia". GestioPolis. octubre 9, 2014. Consultado el 3 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/una-mirada-al-conflicto-y-posconflicto-en-colombia/.
Álvarez de la Ossa, Alberto. Una mirada al conflicto y posconflicto en Colombia [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/una-mirada-al-conflicto-y-posconflicto-en-colombia/> [Citado el 3 de Diciembre de 2016].
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