El rol de las escuelas de negocios en la generación de destrezas. Importancia de la opinión contraria y de la investigación

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No hay mejor motivación que tiene alguien que escribe un artículo o ensayo, por lo menos así lo pienso y siento, el entender el valor de dicho texto y la influencia que ejerza en otros para motivar los cambios que tanto se necesitan. Propósito social del mensaje yo le llamo.

En verdad los tres temas del título de este artículo están relacionados con una realidad que nos aqueja, porque tanto conocimiento se genera, tanto estudio se realiza y poco o nada se hace para resolver los problemas.

Pienso que estamos formando gente para resolver sus problemas olvidando el rol social. Si siento que estoy bien, si estoy bien; mi obligación inmediata es hacer que los otros también lo estén. Lamentablemente existe un gran divorcio entre lo que hacemos, desarrollamos y obtenemos, con lo que los otros hacen, desarrollan y obtienen. No hay propósito común. Nadie nos enseña realmente lo que esto significa. ¡ Realmente no estamos bien entonces!.

Bajo este esquema de ideas, estos temas nos invitan a plantearnos tres interrogantes básicas: ¿Las escuelas de negocios vienen generando destrezas en sus estudiantes ¿Por qué la opinión y reacción contraria ? Y ¿Qué rol tiene la investigación en esto?.

Se critica mucho hoy, y esto se hace a cualquier escuela de negocios o centro de formación profesional del mundo, a los resultados alcanzados con las destrezas obtenidas por sus egresados.

Minzbert dijo que hay una miopía en las escuelas por la mucha información que transmiten dejando de lado que estas se conviertan en conductas aplicadas a los negocios. No es para menos dicha afirmación pues los hechos hoy demuestran que las conductas o destrezas sirven para desarrollar intereses propios, evadir impuestos, gobernar para unos pocos y dejar de lado a la mayoría, cuidado irresponsable del medio ambiente, el irresponsable orden de pensar que todo empieza por fuera y no de adentro, la inconsecuente  forma de actuar en el trabajo y la forma de hacerlo en nuestros hogares, entre otros casos que nos llevan a creer o cuestionar el ¿para qué sirve tanta capacitación? , tanto conocimiento,  tanto aprendizaje o en todo caso adónde va todo eso que se aprende.

Por cierto esta crítica no pretende ser absoluta, hay que reconocer que no es correcto afirmar que la inversión que hace un participante estudiante de una escuela de negocios no genera retorno y es ingenuo pensar que los egresados salgan al mercado con todas las destrezas necesarias para dirigir competitivamente una organización. Hay un beneficio obvio que se obtiene  pero es obvio también que lo que se genera no es suficiente para lo que se necesita.

Considero que hay un problema en la formación que hacen los centros de estudio, incluyendo las escuelas de negocios. Conozco de cerca algunos de estos casos por lo que puedo afirmar que sus estudiantes no valoran porque no hacen. Si hicieran, aplicaran y vieran los resultados a pequeña escala primero en su entorno más cercano, desde la simpleza del buen acto aplicando lo que se les enseña, tendría sentido ese conocimiento; generará valor e identidad con lo que se sabe y conoce. La consecuencia de esto es lo que yo le llamo ruta del valor, en que el participante de la escuela gana autoridad, lo empodera para hablar del tema, volviéndose de esta manera un independiente que desarrolla su iniciativa y con el ejercicio constante se vuelve un “maestro” en el asunto o tema.

Los expertos opinan que hay un proceso de desarrollo de destrezas para la ejecución exitosa de una tarea que necesariamente sigue este orden: la conceptualización, la práctica y la aplicación.

Ante tanta crítica las escuelas están revisando sus programas, la metodología que aplican, los currículos de formación, el perfil de sus egresados, la situación de mercado ; esto hay que aplaudir porque se busca una mayor y mejor relación entre la oferta que hacen con la demanda laboral, todo esto dentro de un contexto real. Sin duda se necesita un sistema articulado que debe funcionar muy bien. Se tiene que demostrar con resultados todo lo que se aprendió y formó.

La conceptualización está relacionada con la reflexión, con la  conexión que debe ocurrir al abordar una destreza como logro. Hay que poner énfasis en la importancia del tema, de su aprendizaje y de los efectos positivos que generará su aplicación. Esto tiene mucho que ver con el impacto motivacional como moderador del proceso. Sin duda recorre todo el proceso.

La práctica es básica para llevar al entrenamiento y ejercicio necesario, a la ejecución en escenarios reales o simulados. El contexto es vital no debemos olvidar. Se tiene que hacer en la cancha como se dice.

La aplicación como etapa del proceso de aprendizaje es un estado donde la ejecución se hace inconscientemente, con naturalidad y sostenida, es la etapa de la independencia y autonomía.

La realidad de todo esto, la contrastante discrepancia entre lo que se dice y se hace, lo que aprende y se aplica; ha generado de manera justificada creo yo, una máxima indignación presentada en un grupo de estudiantes conscientes de lo que ocurre y de la necesidad de hacer las cosas bien siempre, donde sea, con quien sea y a la hora que sea. Me refiero al movimiento iniciado en Harvard hace algunos por un grupo de estudiantes de una cátedra de economía, que motivados por una necesidad de un cambio del enfoque y perspectiva en los modelos de enseñanza que les había demostrado que no están diseñados para un mundo real pues no resuelve los problemas de las mayorías y que lejos de ayudar generan brechas. Razones varias las hay, las he citado líneas arriba.

Hay que formar personas que sean capaces de pensar por sí mismas, que hagan críticas constructivas para el crecimiento y desarrollo. No se trata de repetir lo que se les enseña. Hay que generar capacidades de análisis con planteamientos creativos e innovadores. Hay que demostrar que si se pueden hacer las cosas de manera distinta, con mejores resultados y utilizando menores o iguales recursos. Esto es lo interesante del valor del conocimiento y aprendizaje real. Hay que formar profesionales capaces y sensatos. Hay que salir del statu quo y pasar a la acción para eliminar la exclusión y la pobreza.

Todo esto tiene sentido y propósito para un mundo actual donde  el verdadero ejercicio de la libertad y la soberanía está en el conocimiento.

Se necesita la ciencia y la técnica practicada con humanismo para disminuir los límites de la ignorancia y aumentar la capacidad para resolver los problemas.

Una mejor calidad  de vida puede lograrse en una sociedad que disponga de recursos humanos altamente adiestrados formados en centros capaces de crear conocimientos y de formar profesionales imaginativos que puedan innovar y crear.

La investigación estimula el pensamiento crítico, la creatividad y es a través de ella, que el proceso de aprendizaje se vitaliza y se combate la memorización, que tanto ha contribuido a formar profesionales pasivos, pocos amantes de la innovación, con escasa curiosidad e iniciativa personal. Todos nosotros necesitamos hacer cosas distintas pero con sentido, se generen cadenas de valor; de esta manera haremos que los demás también lo hagan. Todo empieza por nosotros mismos. Alguien dijo que si uno cambia, el resto también cambia. No me cabe la menor duda de esto.

Finalmente, cualquier cambio que se quiera hacer, no podrá lograrse sino desarrollamos tres aspectos básicos: cambio en la conciencia, cambio en el alma que es todo lo que nos da vida (pensamientos, sentimientos y emociones) y un cambio en la generosidad de la gente. He aquí el reto de las escuelas y el compromiso de sus estudiantes. Considero que son los soportes o pilares del cambio a realizar.

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Adrianzen López Javier Salvador. (2016, septiembre 7). El rol de las escuelas de negocios en la generación de destrezas. Importancia de la opinión contraria y de la investigación. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/rol-las-escuelas-negocios-la-generacion-destrezas-importancia-la-opinion-contraria-la-investigacion/
Adrianzen López, Javier Salvador. "El rol de las escuelas de negocios en la generación de destrezas. Importancia de la opinión contraria y de la investigación". GestioPolis. 7 septiembre 2016. Web. <http://www.gestiopolis.com/rol-las-escuelas-negocios-la-generacion-destrezas-importancia-la-opinion-contraria-la-investigacion/>.
Adrianzen López, Javier Salvador. "El rol de las escuelas de negocios en la generación de destrezas. Importancia de la opinión contraria y de la investigación". GestioPolis. septiembre 7, 2016. Consultado el 30 de Septiembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/rol-las-escuelas-negocios-la-generacion-destrezas-importancia-la-opinion-contraria-la-investigacion/.
Adrianzen López, Javier Salvador. El rol de las escuelas de negocios en la generación de destrezas. Importancia de la opinión contraria y de la investigación [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/rol-las-escuelas-negocios-la-generacion-destrezas-importancia-la-opinion-contraria-la-investigacion/> [Citado el 30 de Septiembre de 2016].
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