Relación de la psicología individual con las ciencias penales

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Relación de la psicología con el derecho

El derecho y la psicología son considerados como ciencias que desde su perspectiva tratan en forma común la conducta del hombre, el hombre en sociedad, las repercusiones de éste, su forma de expresión y en general toda manifestación humana que necesite de análisis, respetando cada área desde el punto correspondiente.

Se entiende que la vida en sociedad, factor común entre la Psicología y el Derecho no está reducida sólo a lo psicológico, ni a lo legal, sino que se relaciona con variados paradigmas tales como el biológico, social, etc., donde todos influyen entre sí dando como resultado la conducta manifiesta social. La gran incógnita que plantea “el deber ser” o “el no deber ser” se relaciona a su vez con el desarrollo de la moral que la Psicología intenta definir a través de diferentes perspectivas pero que tanto importa al Derecho y que por ello termina siendo otro punto de encuentro entre ambas ciencias dentro del contexto social.

Hemos visto que el rol de la Psicología dentro de la administración de justicia empieza por los tres siguientes puntos:

  1. Psicología del Derecho: donde se establece que el derecho está lleno de componentes psicológicos, y que se hace necesaria la psicología para que el derecho como tal pueda funcionar adecuadamente, lo cual se observa en el planteamiento de muchos de los artículos penales como lo es el caso de los criterios para la “inimputabilidad”.
  2. Psicología en el Derecho: donde se toma la misma idea, misma que estudia las normas jurídicas como estímulos verbales, que tratan de retraer determinadas conductas, por lo que la aplicación y formulación de conductas requiere del aporte de la Psicología, para lograr una eficacia jurídica por los sujetos que intervienen en el cumplimiento de esas normas.
  3. Psicología para el Derecho: en la que la psicología actúa como auxiliar del Derecho cuando necesita información sobre sus fines, sus estrategias o para interpretar hechos relativos a casos específicos.

Es este tercer punto el que merece un comentario adicional al plantear a la psicología como “auxiliar”, así como las otras ciencias tales como la Medicina y otras, son consideradas también como “auxiliares”. Se debería considerar a toda ciencia que aporta en el Derecho como un medio necesario para llegar a la obtención de la verdad histórica de los hechos a través de pruebas de diversa índole, sin situar a estas ciencias en un estado de supeditación opcional como lo sugiere el término “auxiliar”.

El avance de la psicología como ciencia ha sido de mucho progreso en el terreno dentro de la aplicación en Justicia, de manera que un trabajo conjunto en busca de la verdad justifica una labor coordinada y multidisciplinaria, pues todas estas ciencias están buscando un mismo objetivo: la verdad histórica de los hechos que va a generar Justicia. Es más, el hecho de considerar “auxiliar” a las ciencias o técnicas que aportan al Derecho puede ser un riesgo, al optar por esa opción sólo en caso de emergencia.

El hecho de haber planteado que tanto la psicología como el derecho tienen en común el “objeto de intervención”, que no es otro que la “conducta de la persona”, se quiere mostrar no sólo lo común que tienen ambos campos, sino la necesidad de un trabajo coordinado entre ambos. La Psicología Aplicada a los Tribunales o Psicología Forense se refiere a aquellas actividades que el Psicólogo puede realizar en el foro. De este modo se entiende como la “ciencia que enseña la aplicación de todas las ramas y saberes de la Psicología ante las preguntas de la Justicia, y coopera en todo momento con la Administración de Justicia, actuando en el foro (tribunal), mejorando el ejercicio del Derecho” (Urra, 1993). Al incluir ambas ciencias a la persona humana como individuo en su unicidad y además como ser responsable de sus actos, conductas y su capacidad para manejarlos, es que la inclusión de la Psicología se hace de gran utilidad a la hora de analizar el por qué de la conducta delictiva de una persona. Es en este sentido que la Psicología se convierte en un medio probatorio, cuyo trabajo aporta en proporcionar un elemento pertinente y conducente para la resolución de los procesos que así lo requieran.

En el trabajo del psicólogo en el terreno del Derecho ha sufrido varias denominaciones a lo largo de los años, tales como: Psicología Jurídica, del Derecho, Forense, Judicial, Criminológica, etc. Hoy en día el término más usado para referirse en forma global a la aplicación de la Psicología para el Derecho es el de Psicología Jurídica, sub especialidad de la Psicología que incluye a las siguientes aplicaciones: Psicología Forense (elaboración de informes y pericias), Asistencial (terapia y análisis de medidas de seguridad y de resocialización), Victimología (análisis del rol y elementos propios de las personas agraviadas), Psicología del Testimonio (valoración de credibilidad de testimonios y toma de los mismos), Mediación (búsqueda de una alternativa favorable para las partes sin llegar a juicio o haciendo que éste no sea contencioso).

Se podría definir en una primera instancia la Psicología Jurídica como: “la aplicación de la ciencia y profesión de la psicología a las cuestiones y temas legales” y de este planteamiento es posible establecer las diferentes instancias y áreas de aplicación.

Como bien se sabe, el Derecho es una ciencia de una trayectoria de muchísimos siglos, sin embargo la inclusión de otras ciencias no se vio necesaria sino a través del desarrollo de la humanidad. De este modo a fines de la Edad Media, al estar saliendo del feudalismo, fue generándose la necesidad de confiar en pruebas concretas y específicas para la comprobación de ciertos hechos, provenientes de más de una fuente.

La historia ha ido también uniendo o encontrando puntos en común entre la Psicología y el Derecho como el estudio de la teoría para colaborar en la elaboración de leyes o para cuestionarlas cuando la investigación encuentre resultados contrarios. Del mismo modo la Psicología se fue introduciendo para analizar los parámetros conductuales en las salas de juicios, así como la importancia de estudiar actitudes y valores sobre la justicia y el interés por analizar los procesos de socialización legal, etc.

Lin Ching, Céspedes (2002) plantea una serie de hechos históricos que han marcado el desarrollo de la Psicología en el campo jurídico:

En el año de 1792, a través de Eckardts Ahusen, se planteó la necesidad de revisar en los conocimientos psicológicos para juzgar los delitos, lo que profundizó aún más las ideas antes mencionadas.

En 1808, Hoffbauer publicó un clásico llamado “La Psicología en sus principales aplicaciones en la Administración de Justicia”, a lo que otros autores fueron complementando con los temas de “Relación jurídica-psicológica”, “Psicopatología Judicial” y “Psicología Criminal”.

Al nacer en el siglo XX la Psicología experimental, se puede decir que también nació la Psicología Forense a través de Stern (1903), Jaffe (1903), Binet (1905), Freud (1906) y Lobsein (1906). Münsterberg publicó en 1908 su libro “El testigo en el estrado”, para plantear no sólo la importancia de la veracidad de un testimonio, sino la necesidad de la presencia de un Psicólogo en el sistema legal, ideas que recibieron muchas críticas y aceptaciones al mismo tiempo.

Para los años sesentas hubo un hecho histórico que marcó en forma definitiva el planteamiento serio de la intervención psicológica en el Derecho: el caso Jenkins en Estados Unidos (1962), donde en principio se rechazó un informe pericial de esquizofrenia sobre el imputado causándole en un principio su condena, lo que fue protestado por la “Asociación Americana de Psiquiatría” a tal punto que se tuvo que aceptar la pericia como prueba, provocando el cambio del fallo judicial y marcando así el comienzo de la aceptación formal de una pericia psicológica como un medio probatorio de forma contundente. Para este caso se apeló al Recurso de Casación como figura jurídica, misma que permitió se revise el fallo a través de la pericia psicológica que se comprobó como acertada y válida.

En 1964, Eysenck, un psicólogo muy reconocido publicó la obra “Crimen y Personalidad”, a lo que le siguieron otros colegas con otros textos en relación a la selección de jurados y la Psicología en la elaboración de leyes.

Los años noventas representan en realidad el asentamiento de la Psicología Jurídica. Los procesos judiciales de la mayor parte del mundo iba incluyendo de alguna manera de forma permanente al psicólogo en sus diversas actuaciones dentro del fuero legal. Al mismo tiempo se fueron promocionando distintos eventos de difusión y formación académica para generar un profesional idóneo, así como la elaboración de diferentes publicaciones especializadas.

Actualmente la diversidad de experiencias dentro de las labores psico-jurídicas socializadas a través del mundo han generado una revalorización y una reflexión del rol de la Psicología Jurídica con el fin de mejorar la comprensión de los fenómenos legales, así como la eficacia en su aplicación.

Todos los movimientos que buscaron y abrieron el camino de la Psicología en el Derecho fueron impulsado por la necesidad de contar con nuevas estrategias para la obtención de nuevas y seguras evidencias sobre la veracidad de los testimonios, la elaboración de instrumentos más allá de los tradicionales y específicos de la evaluación de los distintos tipos de delitos y que fuesen válidos y confiables en su aplicación, así como el generar nuevas formas de intervención en el tratamiento carcelario para favorecer una positiva resocialización y en general proponer nuevas técnicas de investigación útiles y efectivas, además de la investigación para una más realista efectividad en la promulgación de leyes.

Fue tanta la influencia y el aporte que fue generando la Psicología que incluso fue participando en el propio cambio de la normativa legal, dada su capacidad de comprensión de los problemas sociales redimensionando el análisis del fenómeno criminológico en el Derecho, así como reinterpretando normas e intentando adaptarlas a las necesidades del hombre en el movimiento legal.

Vistos estos conceptos históricos relacionando la Psicología y el Derecho, es menester apuntar también cómo se manifiesta actualmente la Psicología en las distintas áreas legales, es decir cuáles son las diferentes aplicaciones en materia penal, familiar, civil, laboral, etc. Sin embargo la aplicación de la psicología jurídica en cada país es diferente según el avance que haya desarrollado el área en el lugar y dependiendo del peso jurídico que le otorgue la administración de Justicia a la propia Psicología.

En materia penal pueden realizarse las siguientes pericias a través de la Psicología o Psiquiatría Forense: la mayor parte de las valoraciones se relacionan a la imputabilidad del imputado, es decir que se busca establecer si el sujeto tuvo las facultades suficientes, volitivas y cognitivas, como para haber actuado en ese momento de esa forma y pueda ser declarado culpable de aquellos hechos. En este sentido se buscan posibles trastornos mentales, trastornos de personalidad, grado de afectación del consumo de substancias psicoactivas, etc. Si bien el Psicólogo Forense emite un dictamen, éste implica una prueba dentro del proceso, misma que será valorada por el tribunal.

Conclusión

En conclusión de manera podríamos decir que la psicología y el derecho están unidos gracias a que los dos tienen el mismo objeto de estudio, conocer la destructividad o desarrollo del ser humano, además de que buscan el porqué de estas conductas llamadas coloquialmente delictivas, como pueden ser prevenidas y gracias a esta idea existen hoy en día ciencias como la Psicología Jurídica, Psicología forense y más a fondo y de manera específica la Psicología Criminológica, por lo tanto gracias a que existen estas ciencias podemos hoy llegar a la verdad.

Todos estos cuestionamientos deben llevar a motivar a las ciencias participantes a buscar nuevos caminos de solución para la intervención del Derecho, de modo que vaya a cubrir las necesidades del hombre actual dejando traslucir la victoria de la Justicia y no el hacinamiento en las cárceles. Aún queda mucho terreno por caminar donde lo que se necesita es amplitud de mente científica para buscar nuevos horizontes dentro del marco del trabajo multidisciplinario y coordinado de toda ciencia que tenga el mismo propósito del Derecho: hacer Justicia.

Fuente:

  • Clemente, Miguel: Fundamentos de Psicología Jurídica. Ediciones Pirámide. España, 1998.

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Reyes Reyes Alma Yazmín. (2014, agosto 8). Relación de la psicología individual con las ciencias penales. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/relacion-de-la-psicologia-individual-con-las-ciencias-penales/
Reyes Reyes, Alma Yazmín. "Relación de la psicología individual con las ciencias penales". GestioPolis. 8 agosto 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/relacion-de-la-psicologia-individual-con-las-ciencias-penales/>.
Reyes Reyes, Alma Yazmín. "Relación de la psicología individual con las ciencias penales". GestioPolis. agosto 8, 2014. Consultado el 4 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/relacion-de-la-psicologia-individual-con-las-ciencias-penales/.
Reyes Reyes, Alma Yazmín. Relación de la psicología individual con las ciencias penales [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/relacion-de-la-psicologia-individual-con-las-ciencias-penales/> [Citado el 4 de Diciembre de 2016].
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