Reflexiones sobre la convivencia escolar violenta

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Convivencia escolar
violenta
Alberto Retamar *
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El ser humano puede ser que sea un ser
conflictivo,
pero que tenga
conflictos
no quiere decir que éstos
provengan de su humanidad, de su condición de humano. Es un ser que nace indefenso, prematuro,
que crece y alcanza una relativa madurez. Aprende y se desarrolla en sociedad atravesando
dificultades, es inscripto desde su nacimiento en procesos vitales que lo impulsan según modelos que
asimila e innovaciones que encarna y devuelve a su entorno. Pero esto tampoco constituye la base de
sus
conflictos,
sino dificultad y
conflicto
sean lo mismo. A veces se los toma como sinimos, pero un
conflicto
es un dilema o una crisis más que una
dificultad
o un problema. Tiene que ver con la falta de
respuestas o alternativas, en realidad con aquello que obtura o rigidiza esos procesos vitales.
Este breve planteo nos lleva a cuestionar una natural convivencia que, por ignorancia o desidia, se
vuelve forzada y violenta. Esta es la raíz del
conflicto
intersubjetivo, que desemboca en las situaciones
de violencia vistas en los grupos e instituciones educativas.
Con este escrito pretendo introducir algunas cuestiones acerca de la convivencia y sus posibles
vaivenes en el ámbito educativo. Desde mis propios interrogantes, dudas e inquietudes intento
bosquejar una forma de abordar las situaciones. No describo, en esta oportunidad, la
metodología a la cual adhiero ni ninguna técnica que considere adecuada, solo me limito a explicar
algunos
lineamientos teóricos y justificar su puesta en práctica.
Trabajar sobre la violencia, operar en los grupos e instituciones para intentar aportar recursos que
sirvan para resolver situaciones de agresión, acoso u hostigamiento, es trabajar sobre la
convivencia.
Tareas difíciles y posibles...
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Convivir es tan natural para el ser humano que no lo ve como una actitud que se aprende o como algo
que hay que cuidar, como un beneficio que hace a su calidad de vida. Aparece, culturalmente,
como aquello que sucede en respuesta a circunstancias que son tambn naturales u obvias. Familia,
escuela, trabajo y barrio funcionan como lugares que aglutinan gente y les imprimen conductas. A
grandes rasgos, se es parte de un colectivo social de una manera estática, satisfaciendo sus condiciones
mientras se satisfacen los propios intereses. Pero esta es una interpretación muy pobre y falaz, ya
que, por ejemplo, un grupo de alumnos de un aula en una escuela no tiene por q esperar que los
acomoden y les digan q hacer para encontrarse con sus mejores posibilidades, no tienen esos
estudiantes que obedecer a mandatos o estereotipos que no han elegido, ni someterse a algún orden que
se cree natural u obligatorio, porque sino se atenta contra el respeto, la moral o las buenas
costumbres”. Esto se sabe, se entiende, pero ¿se aplica enteramente? Podríamos afirmar que, cuando se
avanza sobre ese orden natural establecido y obviado, en ese grupo, los alumnos pueden sentirse
realizados y
entusiasmados,
por haber logrado, entre todos, convivir resolviendo sus diferencias y
afrontando los problemas. Desafortunadamente, el caso opuesto tiene a la violencia como respuesta final.
* CPA Profesional CONICET (IRICE) Operador en Psicología Social (retamar@irice-
conicet.gov.ar)
Convivencia escolar violenta / A. Retamar - 2 de 7
Tomemos como referencia la
definicn
de violencia de Wikipedia1, por ser la más accesible: La
violencia es el tipo de interaccn humana que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de
forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño o sometimiento
grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad. Afecta de tal manera
que limita potencialidades presentes o futuras. Puede producirse a tras de acciones y lenguajes, pero
tambn de silencios e inacciones. Se trata de un concepto c
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o
que admite diversas matizaciones
dependiendo del punto de vista desde el que se considere....
Teniendo presente esta definicn tratemos de aproximarnos al título convivencia escolar
violenta. Aparentemente, el término
“violencia
escolar” solo remite al tema de la violencia en el
contexto educativo, pero bien podría estar emparentado a otras manifestaciones ajenas o extrañas a la
escuela. Si bien da idea de cierta configuracn o enmarca determinados e
f
ect
os
evidenciados, a
partir de las interacciones entre sus actores sociales, sus mites podrían ser difusos.
Las situaciones de violencia escolar, como cualquier otra situacn de violencia, presentan una
incómoda imprecisión o una inevitable dificultad para ser puntualizadas o enmarcadas. Es
d
ecir, no son
fenómenos que se pueden aislar o acotar con la pretensn de descubrir sus ogenes y afectaciones.
Por una parte, es necesario recurrir a delimitaciones que sirven para tener en cuenta ciertos aspectos,
característicos de la dinámica de las relaciones y los vínculos que acontecen dentro de una comunidad o
grupo. Entonces, en un ámbito institucional particular y por más policausal que sea su análisis, siempre
las inferencias dependerán de lo observado y del colectivo humano donde acontece la intervención o
indagacn. Por otra parte y de todas maneras, estas indagaciones pueden aportar comprensiones
capaces de redefinir conocimientos y dispositivos. Se trata de hechos y circunstancias puntuales pero
no, precisamente, aisladas. Se relacionan también con efectos generados por otras probleticas,
situaciones en entornos menores o mayores y condiciones surgidas de otros contextos.
Claro que estas consideraciones tienen sentido si lo que se pretende es lograr un saber que sirva para
operar sobre la calidad de vida total, o sea, tanto en los aspectos específicos como en los generales y a
corto o largo plazo. Con el ánimo de ofrecer
soluciones
concretas y prevencn.
Cualquier intento demanda una mirada inteligente y astuta, como si se tratara de una labor
arqueológica que busca explicaciones mediante unos pocos datos y muchas relaciones. De todas formas,
es imprescindible partir siempre desde una concepcn o un enfoque adecuado, que permita explorar
las situaciones desde diversas facetas o puntos de vista. Entonces, es probable arribar a buenos
resultados. En este caso, como en tantos otros que tienen a la convivencia como eje, por medio de un
encuadre psicosocial (como expongo en un texto previo, Acerca de la indagacn de situaciones en
torno a la convivencia escolar”), se van perfilando diagnósticos, prácticas y sistematizaciones.
En un trabajo del 2010 publicado por el Ministerio de Educación de la Nación: “Sobre violencia en las
escuelas2, se precisa: De modo que no puede existir un concepto absoluto de violencia sino que
asume formas distintas de acuerdo a los paradigmas de pensamiento en los que surge”. En tal sentido,
la subsecretaría de Equidad y Calidad Educativa del Consejo Federal de
1 http://es.wikipedia.org/wiki/Violencia
2 p://portal.educacion.gov.ar/elministerio/files/2013/07/ONE2010.pdf
Educación, establece algunos criterios: la carga totalmente subjetiva de la violencia, la
adopcn de un enfoque relacional (nos alejamos de uno centrado en el individuo”), las
relaciones coactivas o donde se ejerce cierto poder y la distincn de la violencia propia de la
institución (como caja de resonancia del contexto social en el que es inserta). Manteniendo el enfoque
sobre los
nculos
o los roles entre alumnos, docentes y directivos.
¿Q es el
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y
ing?
Bullying es el nombre puesto al fenómeno de hostigamiento o acoso entre pares. Del ings bull”,
toro, se puede traducir como “torear. Es un tipo de violencia que se da, por lo general, entre
adolescentes de un barrio o escuela. Entonces, desde este nombre, la situación violenta refiere a
embestir, golpear, esquivar, burlar, ridiculizar, lastimar, cansar, torturar o matar.
Acoso”
se define
como “persecucn sin tregua ni
descanso”
y
hostigar”
como acoso al que se somete a una persona
mediante acciones o ataques leves pero continuados, causándole inquietud y agobio, con la intencn de
molestarla o presionarla.
No es tan importante la denominacn que se haga de este tipo de violencia, sino cómo la
caracterizan los alumnos de un aula o grupo de un establecimiento donde ocurre. Pero estas imágenes
acerca del Bullying nos aportan formas de pensar al fenómeno. Por un lado, teniendo en cuenta el uso
habitual de las tecnoloas digitales por parte de los adolescentes y los medios masivos de
comunicacn, uno podría pensar que tal cosa estaría funcionando como un estereotipo. Es decir,
actuar o reproducir al Bullying como moda o alternativa, frente a los
conflictos
o las dificultades
de poner en palabras aquello que acontece durante la convivencia escolar. Por otro lado,
reconociendo que los nculos escolares están atravesados por condicionamientos provenientes de
todos los demás ámbitos sociales, bien podría estar sucediendo también que estas acciones en estos
grupos de pares sean una reacción o un
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de situaciones probleticas vividas como dilemas o
sinsentidos, ya sea por una escasa contencn, educación deficitaria o falta de referentes lidos.
Atribuir los hechos a la discriminación, la intolerancia de las diferencias o la condicn social es
quedarse con la punta del iceberg”. Más al de lo obvio y lo simple cotidiano hay situaciones por
indagar, recién después podrán validarse las estrategias o la calidad de las intervenciones.
Respaldo leg
a
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En septiembre de 2013 se sancionó la ley sobre acoso escolar, sin embargo todavía no se termina de
reglamentar. La reglamentación consiste en el establecimiento de los parámetros y herramientas
para que la ley tenga aplicación. Supone la asignación de un presupuesto y la implementación de
los mecanismos que la justicia necesita para ejecutarla.
Como se menciona en otro trabajo (Aproximación a la convivencia escolar), el Programa Nacional
de Convivencia Escolar (PNCE) trata sobre las políticas y los equipos especializados, haciendo
énfasis en el respeto por las diferencias, la resolución pacífica de los conflictos y el diálogo para el
ejercicio de la ciudadanía. De todas maneras existen controversias entre el Estado y las jurisdicciones,
dificultándose aún más la producción de un saber operativo y transferible, según las líneas esbozadas y
compartidas ampliamente.
Convivencia escolar violenta / A. Retamar - 4 de 7
Convivencia escolar violenta / A. Retamar - 6 de 7
La
operatividad
como
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o
Después de la indagacn y el diagnóstico, si lo que sigue es la intervencn o la puesta a prueba del
saber obtenido para perfeccionarlo, hab que desplegar otras estrategias. Aq es donde el encuadre
psicosocial
se vuelve más estricto, por funcionar de marco regulador y facilitador de las tareas
profesionales.
No se opera, como ya se explicó, individualmente. Tampoco lo individual desaparece o se oculta en lo
grupal. Se toman rasgos vinculares, se analiza el carácter de las relaciones evidenciadas, se tienen en
cuenta concepciones y actitudes, frases comunes y cualquier otra cosa que emerja del grupo y denote
algo acerca de la violencia manifestada. Luego se intenta que tal aspecto o emergente sea contemplado
y analizado por los integrantes. Operar es intentar que los
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puedan decir, por lo menos, un poco
más sobre la situación vivida o actuada. Tal
devolucn
es oportuna en un momento en que se han
calmado las ansiedades y aparece un genuino interés por superar el
conflicto.
Si hay un saber en juego,
personal y colectivo, primero tendrá que estar al servicio de la mejora de las relaciones. Entonces, los
procesos habituales o previstos, así como cualquier proyecto, tendrán su continuidad o desarrollo.
En general, se recurre a una expresión y elaboración simbólica del
conflicto3.
En base a esto, se lleva la
situación a un escenario o espacio donde se la pueda trabajar. Siempre es un muy buen recurso
trasladar algo real, físico y concreto, a un escenario simbólico, para que pueda ser abordado o
elaborado a través de la palabra. En tal sentido, frente a las dificultades, cualquier medio expresivo
(escribir un cuento, actuar una ficción, sacar fotos sobre un tema, dibujar, etc.) es útil. Tiene que
producirse algún material acerca del cual se puedan decir cosas, cosas significativas que permitan
un acercamiento al
conflicto,
que ayuden a vencer ansiedades y encontrar soluciones.
Esta operatoria se apoya en la experiencia de que, en especial durante los
conflictos,
un sujeto aislado
o empobrecido” no puede superar sus dificultades y menos sus angustias o
3 Gladys Adamson, Acoso en el ámbito escolar ( http://www.infopsicosocial.com.ar/node/1177).
desintegraciones. Necesita contención, el aliento de sus compañeros y un entorno amigable, es
decir, un poco de luz para adentrarse en sus rincones oscuros”, y no morir en esos intentos... Nada
pod cambiar, por más que se razone, medite o
reflexione
sobre la violencia, si se simula que no pasa
nada o que es todo bien. A veces se cree que es todo mal y por eso también no pasa nada...
En fin, esta violencia sucede en la escuela y el
conflicto
es intersubjetivo (entre alumnos,
docentes y demás miembros de la comunidad educativa). Nadie es dueño de la violencia ni la lleva en
sus genes, tampoco los
conflictos
son exclusivos de un actor social (sujeto, institucn o comunidad).
Superar situaciones de violencia lleva tiempo, si bien hay casos que requieren una rápida
intervencn, es un proceso con distintas etapas y pequeños logros. Muchas veces remiten a
sufrimientos que fueron terribles para el sujeto o evocan injusticias y profundas c
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s
4. Ponerles
palabras a estos sufrimientos, injusticias y crisis puede ser una tarea casi imposible.
P
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o,
teniendo en
cuenta que son hechos ya padecidos o actos con cierta lógica que es preciso encontrar o
discernir, entonces lo único que queda es
resignificarlos sacándoles
su carga negativa, aunque no se tenga
plena conciencia o memoria de ellos. Para eso es que se procede con tal criterio, tratando de acercar
herramientas para destrabar, reconstruir o direccionar procesos de crecimiento personal y desarrollo
social.
4 Laura Gutman describe al sufrimiento como
resultante de cierto desamparo, durante la infancia y la
adolescencia. En su libro “La biografía humana” explica como, generación tras generación, se van
configurando formas vinculares conflictivas y represivas de las virtudes humanas. Lo mismo, desde otra
perspectiva, se refleja en los escritos de Mario Rodríguez Cobos (Silo), donde se recomienda trabajar sobre
los resentimientos y por la liberación humana.

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Retamar Alberto. (2015, noviembre 12). Reflexiones sobre la convivencia escolar violenta. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobre-la-convivencia-escolar-violenta/
Retamar, Alberto. "Reflexiones sobre la convivencia escolar violenta". GestioPolis. 12 noviembre 2015. Web. <http://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobre-la-convivencia-escolar-violenta/>.
Retamar, Alberto. "Reflexiones sobre la convivencia escolar violenta". GestioPolis. noviembre 12, 2015. Consultado el 4 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobre-la-convivencia-escolar-violenta/.
Retamar, Alberto. Reflexiones sobre la convivencia escolar violenta [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobre-la-convivencia-escolar-violenta/> [Citado el 4 de Diciembre de 2016].
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