Reflexiones sobe el empleo juvenil en Cuba

Empleo juvenil inside out…

El mercado de trabajo es un aspecto crucial en la vida de los jóvenes, pues de la situación laboral que experimentan muchas veces dependen sus posibilidades de emancipación, desarrollo de proyectos de vida propios y de integración social, para cuyo logro deben superar constantemente las barreras que imponen los modelos de crecimiento, las estructuras sociales y el propio mercado con sus instituciones.

Lamentablemente uno de los grandes problemas de la actual sociedad moderna resulta estar muy ligado a la falta de oportunidades de trabajo, especialmente para los jóvenes. El desempleo juvenil a nivel mundial es uno de los retos más grandes que enfrenta hoy en día la humanidad, convirtiéndose en fenómeno generador de exclusión social y desinterés por las políticas públicas en medio de un contexto de crisis estructural donde los jóvenes no dejan de protagonizar aunque a veces bajo la sombra de la marginalidad, los procesos de reproducción y legitimación de los sistemas sociales.

Caracterizado siempre por su vulnerabilidad, volatilidad e inteligencia, el sector juvenil de hoy no se sitúa al margen de los parámetros del resto de la sociedad sino que, pese al protagonismo oculto que ésta le otorga, sigue suponiendo un elemento de cambio del panorama social, que contribuye a la construcción de “lo social“ , cuya capacidad para transformar, y actuar dentro de los diferentes contextos en los que se relacionan, o transcurre su vida cotidiana, denota la fuerza que como agentes sociopolíticos pueden y están adquiriendo.

Entender en este sentido el papel fundamental del empleo juvenil como agente sobre todo de rompimiento de la etapa de dependencia de estos con respecto a los adultos y como superación del mayor obstáculo para su inserción creativa y positiva en el mundo laboral y en la sociedad, implica comprender su rol como fuente de identidad y reconocimiento social, además de contribuir a configurar imágenes de la juventud que vayan más allá de prácticas discriminantes dentro del mercado de trabajo frente a determinados grupos; o que avale hipótesis acerca de las actitudes de rechazo hacia el trabajo de sus generaciones y la exclusiva valoración de los componentes instrumentales de la actividad laboral, en un intento evidentemente fallido de explicar problemas de inserción frente a la actual situación de crisis del empleo.

Hablar de ello, además, en el presente proceso de precarización del mercado de trabajo, y de transformación social, tecnológica y organizacional ocurrido a escala global donde el índice de desempleo juvenil se ha incrementado al doble, en relación con la tasa de desempleo de la población en general, resulta pues una tarea que requiere de especial detenimiento por lo complejo de su comprensión, por su conflictividad, multifactorialidad y multidimensionalidad.

Se trata pues de entender e interiorizar a su vez la heterogeneidad de aquellos a los que categóricamente ubicamos como jóvenes: jóvenes universitarios; jóvenes sin educación elemental, técnica o formación profesional; jóvenes urbanos; jóvenes informales o en el sector no estructurado de la economía; jóvenes rurales; jóvenes vulnerables o excluidos, etcétera quienes deben ser diferenciados incluso por la edad, el género, la escolaridad, la región de origen el estrato social al que pertenecen y los gustos, pues son elementos constitutivos y determinantes a la hora de la obtención, selección o rechazo del empleo como medio y fuente de inserción o participación social.

Caso Cuba≠ resto del mundo

En un contexto como el cubano, donde se están emprendiendo toda una serie de cambios significativos de orden socioeconómico y político que incluyen y afectan a todas las estructuras sociales, no es de extrañar que la mirada de la sociedad recaiga nuevamente en sus jóvenes como canteras de la Revolución, en cuyo proceso de perfeccionamiento sistémico juegan sin dudas, o al menos así debiera ser, un papel indispensable.

Señálese a su favor, que este país invierte alrededor de un 13 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), entre los diferentes niveles y modalidades de enseñanza y en una estrategia en la cual la formación de niños, adolescentes y jóvenes es prioridad, pues en la política de desarrollo del país siempre han ocupado un lugar importante, e históricamente el Estado Cubano ha asumido la responsabilidad de formar y proporcionar empleo a este grupo social.

De ahí que durante los últimos cinco años Cuba haya reformado el sistema educacional de manera que tribute a las demandas de la actualización de su modelo económico acorde con los tiempos venideros. Mediante la elaboración de mecanismos que orienten a los estudiantes hacia profesiones que respalden las demandas del estado, y favorezcan elevar los niveles de producción a través del fomento a la enseñanza técnica y de oficios y brindando las herramientas para ocupar espacios deprimidos del mercado laboral estatal, como la agricultura o la construcción, además de la posibilidad de contratarse o autoemplearse en la modalidad de trabajo por cuenta propia.

Una prioridad que, sobre todo ahora inmersos en los procesos de desaparición paulatina de la generación histórica del centenario y envejecimiento poblacional, unido a los fenómenos migratorios y de desvinculación o enajenación social a partir de los cambios que presuponen la aparición  lenta pero no sin efectos directos de las Tics, o nuevas tecnologías de la información y la comunicación, especialmente en la era de la globalización, evidentemente reconoce al empleo como una de las más efectivas formas de protagonizar o contribuir realmente al progreso de la sociedad.

Sin embargo las cuestiones del empleo juvenil en Cuba y desempleo como fenómeno inseparable de este primero, están aún lejos de solventarse en su totalidad pues quedan muchos cabos por atar. La experiencia cubana de que una fuerza laboral más instruida responde mejor a las medidas que se puedan adoptar para reanimar la economía individual y la de un país, aunque ha probado ser efectiva en muchos casos aun tiene vacios que deben ser llenados sobre todo si se trata de insertar dentro del panorama sociopolítico actual a un sector relegado en la práctica del proceso de concepción y materialización del denominado proyecto social.

Pese a la diversidad y cantidad de mecanismo conformados para lograr la incorporación activa del joven desde la comunidad hasta la escuela e incluso el entorno familiar influidos, aunque pocas veces persuadidos, por las campañas mediáticas, la realidad avala la tesis de su poca y casi nula efectividad debido a factores que no por manidos dejan de ser ciertos, como la falta de motivaciones y de interés para formar parte de estas imágenes en la Cuba de hoy.

Con la misma frecuencia que algunos se incorporan al estudio o al trabajo, otros abandonan dicha oportunidad. La gran mayoría de ellos por causa del salario que no cubre las necesidades que los mismo estudios y la sociedad le generan e imponen; porque la ubicación es en centros distantes sin transporte dejando a gestión personal esta tarea; por falta de relación entre la profesión estudiada y la ubicación otorgada, algo contradictorio dado que los planes de carreras se suponen que se realizan en base a pronósticos objetivos para cubrir faltantes de próximos años; y también se menciona la deficiente orientación laboral en función de las necesidades y posibilidades reales del mercado laboral.

Por otra parte la universalización de la enseñanza también toma una cuota de responsabilidad como ente generadora de una matrícula pasiva de personas que mientras están en estos programa dejan de considerarse oficialmente desvinculados cuando en papeles algunos de “estudiantes universitarios”, asisten a clases en la tarde-noche por apenas tres horas mientras pasan el resto del tiempo dedicados a los mismos placeres, que difícilmente puedan considerarse productivos para la construcción de la sociedad.

Además mientras según el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) los jóvenes no están interesados en las ofertas existentes en sus oficinas, por otra parte acorde con datos del Buró Nacional de la UJC, el 90 por ciento de los más de 146 000 desvinculados detectados en el 2006 quisieran estudiar o trabajar y no encuentran opciones aceptables, debido entre muchas causas a la escasa gestión de algunas Direcciones Municipales de Trabajo para controlar las plazas disponibles en su territorio y el incumplimiento de las entidades laborales en reportarlas.

Contradictoriamente además, los centros tecnológicos y escuelas de oficios también generan graduados con alta posibilidad de ser desvinculados debido al divorcio entre los cursos de formación y las ofertas para los futuros egresados. Pues los avances alcanzados con respecto a la inserción laboral no están respaldados por cambios significativos a nivel organizacional que permitan mejorar la calidad de la oferta laboral y disminuir la actual formalización del adiestramiento laboral de por sí desajustado a las necesidades que tienen los jóvenes de manera diferenciada.

Señálese además que el problema del desempleo en Cuba más que ser una cuestión de suma importancia por la vinculación que tiene al sector productivo y la garantía de sustitución de la fuerza laboral a escala nacional, tiene otras vertientes aún más alarmantes y prejuiciosas que  resultan ser consecuencia y causa a su vez de un estado de incertidumbre nacional.

Valga señalar lo que bien podrían categorizarse como factores de riesgo para la desintegración social del joven, que son la migración, mediante la cual se dan los fenómenos de fuga de cerebros o deserción laboral ya sea dentro o fuera de Cuba, y la criminalidad o delincuencia juvenil, resultado del aumento de la miseria generalizada y la emergencia de subculturas donde se reproduce este fenómeno, dígase “la lucha”, como mecanismo de solvencia económica.

Do we do what we have to do…

Al vislumbrar las diferentes vertientes de este problema realmente resulta complejo y bastante difícil atar los hilos que unen cada una de las diversas dimensiones de esta realidad, y de hecho ceñir la vista de manera profunda por sobre cada una de ellas resulta un proceso más que agotador,  inacabable, aún más difícil de plasmar a no ser resumidamente en estas páginas. Sin embargo la urgente necesidad del abordaje de la temática obliga a llamar la atención sobre ello como fuente de progreso o retroceso de la sociedad.

Si bien toca a la familia, la escuela, el barrio, las organizaciones de masas y la sociedad entera, velar por las acciones y aptitudes de aquellos sobre los cuales debemos, y eso es un hecho incuestionable y verdaderamente irrevocable, dejar el futuro; está claro que si se le une el tratamiento desde los medios de comunicación, como ventana de diálogo con innovaciones sociales de la acción juvenil, nutriéndose de sus experiencias, la participación será más real a partir de su integración a los procesos de comunicación y socialización, a la vez que se vuelvan objeto directo de ella.

De esta forma a través de la presentación, explicación y visualización de la situación del empleo juvenil en la provincia, bien podrían hacerse visibles las líneas por las que perfilar el camino para una mejor o mayor unificación de este sector a la sociedad a partir del análisis y crítica constructiva de sus prácticas para formular estrategias, implementar programas, y desarrollar contenidos desde y para a los jóvenes, que aborden su realidad pero no desde la cultura adulta hegemónica sino que respondan y representen sus necesidades e intereses, que les genere un compromiso, un vínculo afectivo, un sentido de pertenencia que legitime su cultura a partir del entendimiento y comprensión de su papel como parte del todo que es hoy el proyecto social en Cuba.

Bibliografía:

  1. Claes, R. (1987): La centralidad del trabajo en la vida de los jóvenes, en J. M. Peiró y Moret, Socialización laboral y desempleo juvenil: la transición de la escuela al trabajo, pp. 81-100, citado por Salanova, Oscar Peiró y otros, Nau Libres.
  2. Salanova et alt, (1991): “Significado del trabajo en los jóvenes en la transición e incorporación al mercado laboral”, en Revista de Psicología General y Aplicada, núm. 44 (1), pp. 113-125.
  3. Informe del centro de estudios de la Juventud: Empleo juvenil en Cuba. Diciembre 2008. Material digitalizado.
  4. Ortet González, Beatriz (2014) Proyecto de vida y valores en estudiantes de la Licenciatura en Biología de la Universidad de la Habana. Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”, Cuba.
  5. Domínguez, María Isabel et alt (2013) Políticas públicas de juventud e inclusión social: El caso de cuba. Informe del CIPS (Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociales).

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Martínez Tejeda Dairon. (2016, marzo 20). Reflexiones sobe el empleo juvenil en Cuba. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobe-empleo-juvenil-cuba/
Martínez Tejeda, Dairon. "Reflexiones sobe el empleo juvenil en Cuba". GestioPolis. 20 marzo 2016. Web. <http://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobe-empleo-juvenil-cuba/>.
Martínez Tejeda, Dairon. "Reflexiones sobe el empleo juvenil en Cuba". GestioPolis. marzo 20, 2016. Consultado el 9 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobe-empleo-juvenil-cuba/.
Martínez Tejeda, Dairon. Reflexiones sobe el empleo juvenil en Cuba [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobe-empleo-juvenil-cuba/> [Citado el 9 de Diciembre de 2016].
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