INTRODUCCIÓN
a coincidencia de hechos que nos llevó a tropezarnos con el tema de los
transgénicos fue suerte de una deriva natural de sucesos que pasaremos a
relatar a continuación. En forma preliminar, habíamos decidido abordar
la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como ancla de investigación,
ya que el abanico de opciones se percibía muy atractivo dada la riqueza
de los temas y amplia gama de posibilidades de discusión. Basados en
nuestra intuición, y armados con variadas aspiraciones desde el punto de
vista de la comunicación organizacional; buscábamos las piezas de
investigación que reunieran las premisas de contar con un material
interesante, que aportara al conocimiento disponible y que generara un
espacio de reflexión desde los aspectos teóricos y prácticos aprendidos
en la Licenciatura. Envueltos en estos pensamientos, paseábamos camino
del trabajo por la calle El Bosque de la comuna de Las Condes,
encontrándonos en la esquina de Roger de Flor con una manifestación de
Greenpeace frente a las oficinas de Nestlé Chile. Los manifestantes
repartían a los transeúntes volantes que hablaban de lo que resonó en
nuestras mentes por primera vez: “Transgénicos en los Alimentos, Exige
el etiquetado a las Autoridades”. (Ver anexo Nº 7). En ese momento nos
preguntamos ¿Qué significa Transgénico? Y seguros que por la noche
recorreríamos el noticiario de televisión para informarnos y enterarnos
de lo que habíamos presenciado a la hora de almuerzo. Lo que nos
sorprendió es que no apareció comentario alguno al respecto, buscamos en
la prensa, pero tampoco.
Al discutirlo, nos surgieron algunas dudas al respecto: ¿Por qué la
limitada cantidad de información con que contamos en Chile frente a la
introducción de Organismos Genéticamente Modificados (transgénicos) en
nuestra alimentación?, ¿Por qué la escasa información que se elabora
para la opinión pública?, ¿Por qué se usan?, ¿Quién tomó la decisión de
incorporar esta biotecnología en nuestras vidas?, ¿Cuáles son los
riesgos de su consumo en la salud humana?, ¿Por qué no se están
rotulando? En ese momento surge el tema de investigación de nuestra
tesina.
Comenzamos a investigar y encontramos en Internet material a través de
la página de Greenpeace, en librerías algunos libros que nos sirvieron
de base para darnos cuenta que existe una franca evasión en el mundo al
tema. Esto lo vivenciamos al intentar conversar con la Encargada de
Asuntos Públicos de Nestlé, Sra. Antonieta Pereira, quién nos entregó
información acerca del compromiso de su institución con la comunidad,
pero no nos pudo recibir. Intentamos conversar con la Doctora Cecilia
Castillo del Instituto de Salud Pública, pero nos dijo no tener la
competencia suficiente en la temática. Tratamos infructuosamente de
entrevistar al Doctor Romilio Espejo del INTA, pero dijo estar muy
ocupado, intentamos conversar con el Doctor Fernando Monckeberg por su
trayectoria en nutrición, pero no nos contestó así como M. C. Alvayay
del Servicio de Atención al Consumidor de Unilever Chile, quienes
contestaron que su empresa se encontraba modificando su política de RSE.
Solicitamos entrevista a los diputados señores Enrique Accorsi, Pedro
Álvarez Salamanca, Fulvio Rossi, René García y Ramón Barros, quiénes en
la 56° sesión del 23 de marzo de 2005, presentaron un proyecto de ley,
la cual exige la rotulación de los alimentos transgénicos, pero ninguno
de ellos contestó nuestros mails.
Nos concedieron entrevistas, las especialistas Sra. Patricia Araos (Ver
anexo Nº 3), Ingeniero en Alimentos y funcionaria de la Asociación de
Consumidores de Chile (ODECU) y la Sra. Delia Soto, Nutricionista y
Académico de la Universidad de Chile, textos a los cuales nos
referiremos en los capítulos siguientes. (Ver anexo Nº 1)
Debido a esta gran negativa por parte de estas autoridades en compartir
su información, nuestro proyecto fue transformándose. Primero Nestlé nos
cerró las puertas para entrevistar y estudiar la situación en base a su
experiencia, luego no logramos realizar las entrevistas a actores
importantes en nuestra investigación mencionados anteriormente,
posterior a esto, y con motivo del tiempo “perdido” tampoco podríamos
realizar el trabajo de campo recolectando información acerca de los
conocimientos que tenían los stakeholders con relación al tema, en ese
momento decidimos realizar una tesina de gabinete dada la temporalidad
que nos quedaba y la gran cantidad de material teórico recolectado, con
el objetivo de presentar un contraste de antecedentes y dar a conocer
las distintas posturas y opiniones que existen en Chile, y en el mundo
respecto al tema.
Descubrimos que dentro de la comunidad científica, existe una gran
polémica y en ellos recae la inmensa responsabilidad de analizar lo más
imparcialmente posible los antecedentes de que se dispone. Esta
discusión o discordia se acentúa por el hecho de la limitada información
que se entrega, la escasa participación de científicos independientes y
la imperiosa necesidad que existe de considerar los impactos
socioeconómicos, una adecuada evaluación y manejo del riesgo, las
repercusiones al medio ambiente y la salud pública en el largo plazo.
Junto con la casi obligación de una rotulación clara del contenido de
los productos y contar con un sistema de información que ayude al
consumidor a tomar una decisión confiable.
En este contexto, entra a jugar un papel importante el involucramiento
de “lo colectivo de la sociedad civil” en la mantención de un medio
ambiente seguro; para preservar los beneficios en aras del bien común,
otrora dominado por lo público. Pero hoy, la empresa privada ejerce un
rol preponderante, en su concepto más moderno, hablamos de
Responsabilidad Social Empresarial (RSE), dentro de aquellas que se
declaran respetuosas y comprometidas con la comunidad, resumidas en la
emblemática frase: “ya no sólo importa cuánto gano, sino cómo lo
gano”[1].
Los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) incluyen a las semillas,
los microorganismos, peces, y cultivos tales como la soya, cánola y el
arroz. Los productos transgénicos se utilizan en la producción de
alimentos y productos farmacéuticos. La política de Chile frente a éstos
ha sido la de convertirse en un potencial exportador, éstos se
encuentran diseminados a lo largo del territorio nacional, lo que
significa que Chile como país ha optado por la alternativa transgénica,
ya que es imposible evitar la contaminación de otros cultivos. Desde
este punto de vista, del debate público, es necesaria la participación
de todos los actores involucrados para adoptar una posición como Estado.
Creemos que continuamente, las decisiones se toman sin considerar a los
diversos grupos de interés, y sólo se han considerado intereses
particulares, por lo tanto nuestra propuesta es constituirnos en un
aporte a dicha discusión frente a la presentación de las diversas
posturas acerca de un tópico tan relevante como lo es el de los llamados
“alimentos transgénicos”.
PROBLEMATIZACIÓN
ANTECEDENTES:
Los cultivos Genéticamente Modificados (transgénicos) han aumentado sus terrenos de cultivos llegando hoy en día a los 40 millones de hectáreas, siendo los mayores países de incorporación de esta Tecnología Estados Unidos, Canadá y Argentina. El gran interés que suscitan estos cultivos, radican principalmente en su Resistencia a insectos y tolerancia a los herbicidas; otro punto que ha generado interés, y en cual se trabaja en la actualidad, son la elaboración de semillas para la elaboración de aceites Poli saturados, alimentos ganaderos de mejor digestibilidad, la prolongación de la vida, post – cosecha; e incluso la generación de vacunas, gracias a los cultivos farmacológicos.[2]
La opinión del Doctor Romilio Espejo, Bioquímico del INTA; nos deja por
decirlo menos en un desconcierto total “Hay personas absolutamente a
favor y otras totalmente en contra; nosotros estamos por revisar la
evidencia científica”[3]: Una opinión mucho mas sólida es la que nos
presente el Doctor Andrei N. Tchernitchin, Medico de la Universidad de
Chile y Profesor Titular del Instituto de Ciencias Biomédicas, nos
expone que existen dos posiciones, las ventajas y desventajas de tales
productos que veremos más en detalle en capítulo posterior.[4]
Si bien Chile no posee en la actualidad una ley de Rotulación, que
informe a los consumidores, se trabaja en un Marco Regulatorio que
asegure un producto inocuo para su salud y el medio ambiente. El
consumidor promedio chileno en general desconoce la realidad del cultivo
de productos transgénicos y podría pensar que es una situación que se
presenta solo en otros países. La siguiente tabla resume en forma
detallada y evidencia el cultivo de transgénicos dentro de nuestro
territorio, en las siguientes regiones: ¿Cuántos chilenos están
informados de esto?

La presencia de cultivos transgénicos se observa desde la primera a la
décima Región de nuestro país. Cabe preguntarse entonces, ¿Qué tan
graves pueden ser los efectos que generan este tipo de alimentos en
nuestra salud? Para contestar esta interrogante damos un ejemplo, una
planta de arroz que fue modificada genéticamente, para ser cultivada en
agua salada, puede terminar siendo una maleza que aceche ríos y hasta el
mismo océano. Un estudio realizado durante el año 2000 por la
Universidad de California, encontró genes resistentes a herbicidas que
habían sido transferidos a más de 145 especies de malezas, existentes en
más de 45 países. En Alberta, Canadá, las malezas infectadas por tres
variaciones modificadas genéticamente de canola, toleraron tres
herbicidas comunes en la zona y no murieron. Una combinación del
arrastre del viento y la polinización de las abejas podrían ser la causa
de la contaminación.[5]
Un caso más claro es lo ocurrido en Estados Unidos el año 2000, en donde
el maíz normal se contaminó con uno modificado genéticamente conocido
como STARLINK, que fue aprobado sólo para consumo animal, STARLINK fue
encontrado a lo largo de los productos alimenticios del maíz
estadounidense para el consumo humano, especialmente en los tacos,
comida mexicana de gran aceptación dentro de ese país.[6]
La pregunta que nace de manera natural es ¿Hay registros que demuestren
sus peligros para la vida humana, o sólo existen especulaciones? ;
tenemos el ejemplo del Reino Unido que luego de importar durante un año
soya transgénica, experimentó un alza de un 50% en alergias causadas por
la soya, las evidencias fueron rechazadas. El segundo caso es aun más
grave; desde 1988 la compañía Showa Denko cambió sus técnicas de
producción del suplemento de L-TRIPTOFANO a uno genéticamente modificado
(Transgénico). El L-TRIPTOFANO natural se consumió por años sin ningún
efecto adverso, por lo tanto el nuevo producto genéticamente modificado,
se consideró también sin ningún riesgo, por lo cual no se sometió a
ningún tipo de prueba de seguridad. Luego de meses de haberse difundido,
el producto transgénico mató a 37 personas, incapacitó permanentemente a
1.535 y otras 5.000 quedaron temporalmente incapacitadas. A 17 años de
esta tragedia, todavía no se conoce porque esta variación de un producto
natural causo esas muertes; lo que si se sabe es que la experimentación
y manipulación genética en alimentos, se sigue realizando forma secreta
en industrias poco supervisadas.[7]
También está clara la falta de regulaciones a nivel mundial sobre el
tema y cuáles son o pueden ser los daños causados por dichos alimentos.
Hasta el momento no ha habido ninguna investigación acerca de la
seguridad humana del consumirlos en forma regular, los productores de
semillas o comestibles transgénicos sostienen que ninguna muerte o
enfermedad puede ser relacionada con el consumo de estos alimentos.
Otro punto importante en este tema es la rotulación de estos productos,
pues es la única forma de realizar un seguimiento de consumo; y así en
el caso que alguna persona se enferme o muera, poder comprobar si los
alimentos que conformaban parte de su dieta diaria, hubiesen inferido en
las causales de su enfermedad o muerte.
La pregunta que cabe hacerse, ¿Es esto un acto de Responsabilidad Social
por parte de las empresas hacia la sociedad o sólo una norma que debiera
ser exigida y legislada? Las empresas hoy en día juegan un rol cada vez
más activo en las sociedades en las que operan; ya no sólo son
generadoras de empleo y riqueza, sino que aportan el desarrollo de las
comunidades en las que están insertas.
En Chile y Latinoamérica la opinión pública, la sociedad civil, en
general ha comenzado no tan sólo a esperar sino que a exigir que las
empresas se comporten como “buenos ciudadanos corporativos”. Desde el
punto de vista de las empresas que operan en Chile, esto ya no es sólo
es una condición ética, sino un imperativo para el éxito de sus negocios
en el largo plazo.
Aunque no existe una definición única de la Responsabilidad Social
Empresarial (RSE), “Esta generalmente se refiere a una visión de los
negocios que incorpora el respeto por los valores éticos, las personas,
las comunidades y el medio ambiente”.
La RSE es vista por las compañías líderes como algo más que un conjunto
de prácticas puntuales, iniciativas ocasionales o motivadas por el
marketing, las relaciones públicas u otros beneficios empresariales.
Ella es vista como un amplio set de políticas, prácticas y programas que
son integrados a través de la operación empresarial y que soporta el
proceso de toma de decisiones y es premiado por la administración.
Ahora bien, a raíz de lo anterior aparece en discusión el concepto de
Marketing Responsable de las empresas, que cruza un amplio rango de
actividades empresariales y que definen las relaciones de la compañía
con sus consumidores. Estas actividades pueden ser agrupadas en seis
categorías:
1.
Manufactura e integridad del producto.
2.
Divulgación, embalaje y etiquetado.
3.
Marketing y Publicidad.
4.
Prácticas de venta.
5.
Precios.
6.
Distribución.
En cada una de estas áreas, las empresas en el mundo están rearmando sus
estrategias de negocios para dirigirlas hacia nuevos temas tales como la
privacidad y la tecnología, el marketing dirigido a niños, las altas
expectativas en el tema de productos seguros e impacto medio ambiental,
al mayor escrutinio por parte de los consumidores y de las
organizaciones no gubernamentales, y a la globalización del movimiento
de consumidores. El espectro de temas relacionados con el marketing
responsable se ha expandido durante los últimos años hacia una amplia
gama de tópicos que incluyen la responsabilidad medio ambiental, la
relación de la empresa con sus competidores.
En general, se ha dado un cambio desde “el comprador precavido” hacia
una ética en la cual las empresas se encuentran a la expectativa de
soportar una gran responsabilidad derivada de la integridad, uso y
consecuencias de sus productos y servicios. Al mismo tiempo que los
empresarios deben satisfacer primero los criterios claves de los
consumidores – tales como precio, calidad, apariencia, sabor,
disponibilidad, seguridad y conveniencia- existen otros factores del
mercado que están tomando gran importancia. La globalización del
comercio y de la competencia ha puesto el mayor valor de las empresas y
de las marcas, no sólo como un asunto de confianza sino también
relacionado con el sentido de la lealtad y compromiso de los
consumidores. Este nuevo tipo de relación ha llevado a las empresas a
examinar sus operaciones y a como ellos pueden ser percibidos, directa o
indirectamente, por sus consumidores y otros stekaholders.
Consultados los stakeholders a través de la Encuesta Mori realizada en
Chile el año 2001 por ProHumana a un universo de 1.200 personas, (Ver
anexo N° 2),[8] de cómo perciben la responsabilidad social corporativa,
observamos que la mayoría reparte la responsabilidad social
gubernamental con la de las empresas. Las respuestas entregadas a la
pregunta ¿quiénes son los principales responsables de resolver problemas
sociales? El 49% de los encuestados respondió ser los gobiernos y un 48%
dijo ser responsabilidad de gobiernos y grandes compañías en su
conjunto. Ante la pregunta ¿quiénes son los principales responsables de
asegurar que la industria no dañe el medio ambiente? El 22% respondió
ser los gobiernos y el 56% respondió que tanto los gobiernos como las
grandes compañías. Frente a la pregunta ¿Quiénes son los principales
responsables de informar acerca de las prácticas sociales y medio
ambientales de las compañías? Un 29% de los encuestados respondió ser
los gobiernos y un 55% respondió que tanto los gobiernos como las
grandes compañías.
Nos llamó la atención que en relación a la pregunta ¿Cuáles son las
áreas en que las empresas pueden ser más eficientes para mejorar su
comunidad? El 27% respondió que reduciendo la pobreza y sólo un 14%
mencionó la limpieza del medio ambiente. Acerca de la pregunta si ¿el
gobierno debería crear leyes que requieran que las compañías trabajen
para crear una sociedad mejor? El 34% está totalmente de acuerdo. Sin
embargo, respecto de la pregunta ¿cuál es la frecuencia con que ha
conversado sobre el comportamiento social o ético de una empresa? El 34%
señaló que algunas veces y el 26% señaló que nunca lo había hecho. Otra
pregunta interesante que formula esta encuesta es acerca de si ¿ha
considerado castigar a una empresa por no ser socialmente responsable?
Cabe destacar que el 57% de los encuestados no lo ha considerado y que
sólo el 24% lo ha hecho. Sin embargo, frente a la pregunta ¿Cómo puede
influir como consumidor en la manera como una empresa es responsable
socialmente? El 31% señaló no consumiendo sus productos. Y enfrentados a
la pregunta ¿Cuál de los siguientes enfoques sería el más efectivo para
lograr que las empresas multinacionales sean más responsables
socialmente? El 33% respondió que informando a los consumidores, y un
18% consideró que contando con leyes internacionales uniformes.
Después de ver en la encuesta lo que las personas entienden por
responsabilidad social, cabe cuestionarse, si la responsabilidad social
de una empresa involucra los productos que esta vende, ya que estos son
los alimentos que consumimos; y hoy en día con los antecedentes que
existen respecto a los alimentos transgénicos, creemos que es una
responsabilidad tanto empresarial como civil el preocuparse del tema.
En atención a los antecedentes anteriormente expuestos, nos hemos
planteado la necesidad de formular las preguntas que orienten la
problemática que vamos a investigar, con la finalidad de acotar y
delimitar el alcance de la misma.
PREGUNTAS DE INVESTIGACION:
1. ¿Qué es la Ingeniería Genética?
2 ¿Qué es un transgénico?
3. ¿Cuáles son sus ventajas o desventajas?
4. ¿En qué consiste la legislación sobre los productos transgénicos a
nivel mundial, latinoamericano y chileno?
5. ¿Cuáles son las posturas en torno a los productos transgénicos por
parte de los socios económicos de Chile?
6. ¿Cuál es la responsabilidad social frente a los productos
transgénicos que les compete a las empresas con los consumidores en
Chile?
7. ¿Cuál es la influencia de los medios de comunicación en los
consumidores chilenos frente a los productos transgénicos?
8. ¿Cuál es el papel que juegan los Stakeholders en cuanto a OGM en la
responsabilidad social de las instituciones chilenas?
OBJETIVO GENERAL:
1) Realizar un análisis de la situación social y comunicacional actual
de los productos transgénicos en Chile
2) Evaluar la implicancia de la responsabilidad social empresarial y
gubernamental con relación al tema.
OBJETIVOS ESPECIFICOS:
1. Definir el concepto de Ingeniería Genética a través de los estudios
de carácter científicos.
2. Determinar que es un transgénico.
3. Analizar las ventajas y desventajas de los productos transgénicos
desde la perspectiva de los estudios y antecedentes científicos
disponibles.
4. Comparar la legislación existente a nivel mundial, latinoamericano, y
chileno acerca de los productos transgénicos.
5. Analizar la responsabilidad social de los distintos actores
involucrados en el proceso de comunicación y difusión sobre los
transgénicos.
6. Demostrar la influencia que ejercen los medios de comunicación sobre
los consumidores en torno al ocultamiento de información sobre los
productos transgénicos.
7. Exponer los antecedentes y evidencias para abrir un debate sobre el
tema por parte de los Stakeholders y estudiosos del tema.
METODOLOGÍA
Dados los antecedentes de cómo llegamos a una tesina o Trabajo de
Gabinete, ésta consiste en aquella tarea que no requiere salir al
exterior, literalmente hablando, la investigación se realiza sentados en
el escritorio. Incluye, por ejemplo, la recolección y el análisis de
encuestas por correspondencia, el examen de los datos reunidos por otras
personas, cierto tipo de trabajo experimental o de laboratorio, la
búsqueda de bibliografía en la biblioteca y, por supuesto, la
escritura.[9]
Hemos organizado esta tesina en cuatro capítulos, los cuales contienen
material teórico y de investigación aplicado por científicos,
ecologistas y especialistas en los distintos temas. Al capítulo primero
lo hemos denominado “Ingeniería Genética” para analizar y comprender
cómo funciona el principio de la vida, hablamos acerca de los genes y en
qué consiste esta técnica y cómo el mundo científico la utiliza,
analizando los conceptos de biotecnología, bioseguridad, biodiversidad y
bioética por separado, para distinguir entre ellos su alcance y
envergadura en la temática de la manipulación genómica. Al capítulo
segundo lo llamamos “Transgénicos”, ya que en este nos abocamos a
mostrar, analizar y mostrar las distintas perspectivas y antecedentes
científicos que se encuentran en la literatura mundial, sus ventajas y
riesgos. Al capítulo tercero lo denominamos “Legislación y Normativa”,
ya que en este comparamos la legislación existente a nivel mundial,
latinoamericano y chileno en torno a los productos transgénicos, su
rotulación y etiquetado. Al capítulo cuarto lo llamamos “Responsabilidad
social y comunicación”, ya que en este analizamos la responsabilidad
social desde la perspectiva de los distintos stakeholders involucrados
en la sociedad, en el gobierno y en el proceso de comunicación, dando
cuenta de la falta de divulgación u ocultamiento que existe a nivel
mediático acerca del tema.
Tipo de Investigación
Además determinamos que nuestro estudio corresponde al tipo de investigación denominado “Exploratorio”, debido a que es un tipo de trabajo que “permite examinar un tema o problema de investigación poco estudiado o que no ha sido abordado antes. Es decir, cuando la revisión de la literatura reveló que únicamente hay guías no investigadas e ideas vagamente relacionadas con el problema en estudio”.[10]
Roberto Hernández Sampieri señala: “Los estudios exploratorios son como
cuando viajamos a un lugar que no conocemos, del cual no hemos visto
ningún documental ni leído algún libro (a pesar de que hemos buscado
información al respecto), sino simplemente alguien nos ha hecho un breve
comentario sobre el lugar. Al llegar no sabemos qué atracciones visitar
o qué museos ir, en qué lugares se come sabroso, cómo es la gente,
desconocemos mucho el sitio.” [11]
“Los estudios exploratorios en pocas ocasiones constituyen un fin en si
mismos, “por lo general determinan tendencias, identifican relaciones
potenciales entre variables y establecen el “tono” de investigaciones
posteriores más rigurosas”[12]
Se caracterizan por ser más flexibles en su metodología en comparación
con los estudios descriptivos o explicativos, y son más amplios y
dispersos que estos otros tipos (buscan observar tantas manifestaciones
del fenómeno estudiado como sea posible). Asimismo, implican un mayor
“riesgo” y requieren gran paciencia, serenidad y receptividad por parte
del investigador”[13]. Los estudios exploratorios se interesan
fundamentalmente en descubrir.
Pero por otra parte, creemos que también esta tesina tiene algunos
rasgos de los estudios de carácter Descriptivos, en los cuales con
frecuencia el objetivo de un investigador es describir situaciones y
eventos, es decir cómo es y cómo se manifiestan determinados fenómenos.
Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades importantes
de las personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno sometido
a análisis. Sin embargo, estas descripciones se distancian mucho de ser
estáticas, ya que llevan una interpretación hacia el tema de estudio y
una inclusión en un contexto determinado, y precisamente hemos realizado
ambas acciones
Perspectiva Teórica y Metodológica
Nuestra perspectiva teórica metodológica es la “Humanista”, que
epistemológicamente hablando es una postura fenomenológica, relativista
y perspectivista, cuya tarea es interpretar, comprender, describir y
observar haciendo uso de la teoría inductiva, concreta; en un estilo
suave, cálido e imaginativo, comprometido con los valores de la
ética[14].
Utilizando el Paradigma Humanista, en el cual los investigadores captan
significados, se preocupa de entender la realidad “centrado en el
entendimiento e interpretación. Estudios tanto estrechos como totales
(perspectiva holística). La atención de los investigadores está menos
localizada y se permite fluctuar ampliamente. Los investigadores se
concentran en generalizaciones específicas y concretas (teoría local),
pero también en ensayos y pruebas”[15].
Para el análisis de la información se utilizara la técnica del Análisis
de Contenido, el cual “No es otra cosa que una técnica para leer e
interpretar el contenido de toda clase de documentos y más concretamente
(aunque no exclusivamente) de los documentos escritos”[16], “se basa en
la lectura como instrumento de información; lectura que debe realizarse
de modo científico es decir, de manera sistemática, objetiva, replicable
y válida.”[17]
Utilizaremos el primero ya que nos interesa analizar lo que señala la
prensa escrita en relación con el tema de los transgénicos y los
documentos de divulgación que circulan y el tercero porque analiza el
contenido del discurso basándose en los postulados de la escuela crítica
del postmodernismo y del constructivismo, además este enfoque se adecua
mejor al tipo de investigación de gabinete que hemos elegido porque es
más importante que el recuento o la asociación estadística de los
elementos del lenguaje.
“La diferencia entre una lectura espontánea y una analítica es que ésta
intenta descubrir no sólo los contenidos pretendidos por el autor,
aquéllos de los que él es consciente, sino además, aquellos datos y
significados que pueden inferirse a partir del texto mismo, como son,
los que se refieren a la persona del autor, del lector, de las
conclusiones de producción del texto, de la sociedad en la que aquéllos
viven. Tanto los datos expresos (lo que el autor dice) como los latentes
(lo que dice sin pretenderlo) cobran sentido y pueden ser captados
dentro de un contexto o marco empírico”.[18]
De las dos entrevistas a realizadas, a la Sra. Patricia Araos y la Sra.
Delia Soto, (Ver Anexos números 1 y 3), se encuentran narradas tal cual
como se efectuaron, sin ningún tipo de intervención, cambio o
transcripción por parte de los investigadores, para luego aplicarles un
análisis de contenido y narrativo.
JUSTIFICACION
Este estudio permitirá dar a conocer las distintas posturas de los
stakeholders vinculados al tema de la transgenia en el mundo, en
Latinoamérica y en Chile, lo que se dice versus lo que se hace en RSE,
el papel que juegan los medios de comunicación en el ocultamiento de
información y la lucha de intereses comerciales de las empresas
transnacionales, el papel de los gobiernos, las implicancias sociales y
políticas que se encuentran en juego.
RELEVANCIA
La relevancia teórica de este trabajo, radica en la recopilación de
material científico objetivo y verificable, elaborado por el mundo
científico independiente y presentación de antecedentes tomados de
entrevistas en revistas y declaraciones en páginas de Internet, por
aquellos actores ligados a intereses económicos en torno a productos
transgénicos, para dar a conocer la situación social y comunicacional
actual del manejo de éstos productos en los alimentos, y demostrar el
ocultamiento de la información a la opinión pública a través de nuestra
presentación de antecedentes.
La relevancia social de esta investigación se enmarca en la entrega de
datos valiosos e información relevante respecto a un tema de poco
conocimiento y difusión pública. Por lo tanto, estamos en condiciones de
afirmar que esta investigación aportará datos útiles a la opinión
pública, a los consumidores de productos transgénicos, a las
universidades, y a todas las organizaciones vinculadas al resguardo de
la salud pública y del bien común de la sociedad.
VIABILIDAD:
El proyecto fue viable, ya que contamos con el acceso a diversas fuentes
de información científica como por ejemplo bibliografía especializada,
documentos de Internet, informes de Naciones Unidas y Reportes
científicos y académicos.
LIMITES:
Los limites de este trabajo, se han estipulado basándose en el tiempo
disponible de cinco meses de investigación y el material científico
disponible hasta noviembre del 2005 para el análisis de la temática. La
investigación expondrá y analizará la situación social y comunicacional
actual de los productos transgénicos, tomando en consideración las
definiciones científicas básicas con relación a lo que estos productos
son y las disyuntivas éticas de su uso, desde una perspectiva de RSE
como la participación de la sociedad civil, la legislación y normativa
mundial, latinoamericana y nacional, como así también sus ventajas,
riesgos, rotulación y etiquetado.
CAPITULO PRIMERO
Ingeniería Genética
“La ingeniería genética es un método que modifica las características
hereditarias de un organismo en un sentido predeterminado mediante la
alteración de su material genético. A través de un conjunto de técnicas
biotecnológicas se realiza manipulación del ácido desoxirribonucleico o
ADN[19] (Ver Glosario), la cual implica hacer una intervención en la
masa hereditaria de un organismo para cambiar sus cualidades. Se
traslada fundamentalmente material genético de una especie a otra para
dar origen a una cualidad deseada.
Resulta apropiado entonces, hacerse la siguiente pregunta: ¿Es el
traspaso de genes entre diferentes especies potencialmente peligroso y
éticamente cuestionable ya que viola la integridad de las mismas?[20] El
frente contestatario se compone principalmente por ecólogos y biólogos
de campo que (incluyendo genéticos de poblaciones y evolutivos) que
rechazan la idea de que la introducción en un organismo de un gen de una
especie filogenéticamente no relacionada sea algo equivalente a la
tradicional mejora que logra la hibridación de especies o géneros
emparentados; en el primer caso creamos una combinación inverosímil en
la naturaleza (un gen bacteriano en una planta superior, o viceversa),
mientras que en el segundo estamos limitados por las barreras evolutivas
que la naturaleza ha impuesto al intercambio de material genético entre
especies.
La réplica de los biotecnólogos señala que la ingeniería genética es una
técnica muy precisa, ya que sólo introduce uno o dos genes perfectamente
caracterizados, con lo que esta práctica presenta ventajas frente a la
mejora tradicional (que es aquella que se produce por combinación de
semillas que transmiten un fenotipo o característica deseada), en la que
junto a los caracteres buscados se transfiere una enorme cantidad de
material genético sin caracterizar y de la cual se desconoce su impacto.
Sin embargo, uno de los asuntos más difíciles de resolver en la
ingeniería genética es la de los efectos indirectos o no previstos que
se pueden derivar de la interacción del gen transgénico con el fondo
genético de la planta receptora. Actualmente la técnica no permite la
inserción exacta de éste en un lugar elegido, sino que el proceso es
aleatorio. Por lo tanto, se desconoce cómo puede afectar esta
integración dinámica del genoma receptor y por sobre todo la expresión
de otros genes y por lo tanto el metabolismo de la planta. Lo más
importante es evaluar el riesgo del gen que se introduce. [21]
Algunas plantas manipuladas contienen genes para hacer ineficaces a los
antibióticos. Estos pueden ser absorbidos por los microorganismos del
suelo o por las bacterias patógenas que se encuentran en la flora
intestinal de los animales y humanos, con el riesgo de hacerse
invulnerables a los antibióticos. Con una sola mutación en un gen de
resistencia a un determinado antibiótico se puede generar resistencia a
todos los antibióticos de una misma familia, incluso los de nueva
generación.
Para comprender mejor estas ideas es necesario mencionar que las
propiedades de una sustancia están intrínsecamente determinadas por su
estructura química, es decir por su molécula constitutiva, que pueden
ser orgánicas o inorgánicas. Inorgánicas en el caso de aquellas
construidos por ejemplo por elementos tales como hidrógeno u oxigeno.
Las moléculas orgánicas más importantes son las proteínas y los ácidos
nucleicos, ambos son macromoléculas, es decir moléculas muy largas
constituidas por miles de átomos que forman una cadena lineal.
“El ácido nucleico, bajo la forma de ADN, está implicado en la herencia,
las proteínas por su parte tienen variadas funciones en la piel,
nuestros músculos, cabellos, la hemoglobina es una proteína que
transporta oxígeno en la sangre, las hormonas, los anticuerpos, las
enzimas responsables de las transformaciones químicas, la síntesis de
vitaminas, la digestión de los alimentos, la combustión del azúcar, etc.
Las proteínas a su vez están compuestas por aminoácidos; existen veinte
diferentes, es decir veinte estructuras químicas diferentes, un alfabeto
de veinte letras con las cuales se puede armar un número infinito de
palabras.”[22]
En Junio de 2000, los medios anunciaron que se había completado el
borrador preliminar del genoma humano, contaron una historia sorprende
de la humanidad, “por primera vez en la historia terrestre una especie
ha leído su propia receta. El genoma humano es un manual de
instrucciones para construir y hacer funcionar el cuerpo humano, este
contiene mensajes del pasado remoto y del presente, de cuando éramos
criaturas unicelulares y de cuando adquirimos costumbres culturales, el
debate genético inundó a los medios con los OGM, clonación e ingeniería
genética. Los genomas animales como vegetales están escritos con
palabras de tres letras: A, C, G y T, que significan adenina, citosina,
guanina y timina. Las páginas están escritas en largas cadenas de azúcar
y fosfato llamadas ADN.”[23] Cada cromosoma está constituido por un par
de larguísimas moléculas de ADN, estas pueden fotocopiarse (replicación)
y leerse (traducción). Con estos elementos básicos trabaja la ingeniería
genética, de ahí la importancia de lo que hacemos con dicho patrimonio.
Un patrimonio del cual Craig Venter, el científico que fue quizás quién
más avanzó en esta biotecnología, al trabajar en la empresa Celera
Genomics, se embarcó en una sórdida carrera por obtener las patentes.
La ingeniería genética incluye un conjunto de técnicas nacidas de la biología molecular, entre las que se destacan:
• “La tecnología del ADN recombinante: con la que es posible aislar y
manipular un fragmento de ADN de un organismo para introducirlo en otro.
• La secuenciación del ADN: técnica que permite saber el orden o
secuencia de nucleótidos que forman parte de un gen.
• La reacción en cadena la polimerasa (PCR): con la que se consigue
aumentar el número de copias de un fragmento determinado de ADN.”[24]
Los genes son segmentos separados de ADN que codifican la información
necesaria para juntar una proteína específica. Las proteínas funcionan
entonces como enzimas que catalizan reacciones bioquímicas, o como
unidades estructurales o de almacenamiento de una célula, y contribuyen
a la expresión de una característica determinada.
Entre los instrumentos más importantes del equipo del ingeniero genético
están las enzimas que desempeñan funciones específicas en el AND
“La imagen anterior muestra la estructura del ADN como una doble hélice
con el elemento fundamental de fosfato de color amarillo verdoso y las
bases en blanco y azul verdoso oscuro. Las figuras azules y rojas
representan la estructura tridimensional de una enzima de restricción,
que reconoce y corta el ADN en una región especifica de éste. Otras
enzimas llamadas ligasas unen los extremos de 2 fragmentos de ADN, estas
y otras enzimas permiten la manipulación y amplificación del ADN y son
elementos esenciales para unir los ADN de dos organismos no
emparentados”.[25]
Las aplicaciones de la ingeniería genética son numerosas ya que permite
utilizar plantas y animales transgénicos, así como organismos
modificados para producir fármacos y otros productos como la insulina,
la hormona del crecimiento, interferones, nuevas vacunas y clonación de
animales.
Algunos autores hablan de la mistificación del gen, la revolución
tecnológica manifestada como la nueva alquimia, y la polémica sobre los
alimentos transgénicos, las patentes animales, la mercantilización como
corriente negativa que ve en la ingeniería genética el agravamiento y el
colapso de los ecosistemas. El hombre como ser inteligente, culmine en
la escala de la evolución, pareciera no poder escapar a la ilusión de
poder cambiar el mundo en una corta generación. En palabras de Stephen
Jay cuando decía: “La falacia hereditaria no es la simple afirmación de
que el C.I. es hasta cierto punto “heredable”, sino la equiparación de
“heredable” con “inevitable”.[26] Está escrito en las bases de la vida,
¿es acaso un no poder escapar a ese determinismo genético-proteico? ¿Es
esa característica de sabiduría, su más grande debilidad y propulsora de
lo que podría constituirse en una catástrofe?
Al describir Darwin su teoría de la evolución por descendencia se
observan dos efectos inmediatos, por una parte explica la diversidad, y
por otro lado, produce la noción de algo que comienza con un ancestro,
concibiendo así su conocida “selección natural”, que explica las
diferencias entre individuos, que pueden ser transmitidas de generación
en generación, el punto clave descubierto por éste, algunas de estas
variaciones pueden transmitirse a los descendientes, pero esta variación
era consecuencia de factores ambientales, por lo tanto dedujo que la
presión ambiental selecciona naturalmente a ciertos individuos, creando
modificaciones en su descendencia. Lo cual indica que existirían cambios
ambientales significativos que harían que ciertas características de una
especie o especies enteras sean preferidas a otras. Emergiendo el
concepto de adaptación al medio ambiente.
Para la teoría evolucionista, “una planta o un animal bien adaptado es
aquel que deja tras de sí muchos descendientes y de los cuales se tiene
la certeza de que al menos uno sobrevivirá. Si una especie no tiene
descendencia es imposible volver a encontrarla más adelante en el
tiempo, por lo tanto una especie tiene muchos descendientes o tiene
pocos pero protegidos. Los seres humanos prefieren la segunda estrategia
y los insectos la primera. Ambos métodos buscan garantizar la
continuidad de la descendencia, y ésta es la medida de la adaptabilidad
de su especie”[27] ¿Podría mezclarse genomas de insectos y seres humanos
de una manera viable considerando su diferente propuesta de
perpetuación?
Tanto la teoría darwiniana de la selección natural como la aparición de
los estudios hereditarios a través del ADN en 1930, pasaron a llamarse
la nueva síntesis. La vida podía explicarse en función de un solo árbol
genealógico, en el cual un pez está más cerca de un caballo que ambos de
la ameba, ya que ésta tiene más cercanía con una planta que con un pez.
Esta visión pudo dibujarse como un árbol análogo a un río que baja por
una montaña, dando vida a una multitud de riachuelos y fue conocida como
la deriva natural de los seres vivos, dando origen a los diversos
linajes. ¿Es viable mezclar los diversos linajes en una búsqueda de
nuevas combinaciones genómicas? ¿Qué sucede con la estabilidad genómica
lograda a través de cuatro mil millones de años de evolución?
El hecho de que la vida afecta el entorno de la misma manera en que el
entorno afecta a la vida es un acoplamiento muy hermoso. El oxígeno es
el ejemplo más clásico, al comienzo de la vida era un veneno, pero
gradualmente los organismos comenzaron a transformarse y se convirtió en
fuente de respiración para el planeta y toda la gama de organismos
terrestres. Es así como descubrimos que la historia de la vida está
hecha de muchos pasos diminutos, el origen múltiple de las especies
basado en la transformación de las células primitivas en células más
complejas. “Como también descubrimos el fenómeno del altruismo
biológico, en el que en plantas e insectos se observan comportamientos
interdependientes de los cuales la planta favorece la sobrevivencia del
insecto y el insecto la sobrevivencia de la planta, es decir existe
cooperación mutua”.[28] Esta alianza viviente favorece el equilibrio de
los ecosistemas, en nombre de la sobrevivencia recíproca, no sólo de la
individual. ¿Cuál sería el impacto ambiental de la contaminación por
polen? ¿Si desaparecen las plantas que cooperan con los insectos, qué
sucedería en el ecosistema?, ¿Cuál será el impacto sobre las distintas
especies?, ¿Lograrán adaptarse en corto tiempo las especies a este nuevo
escenario?
La réplica de los biotecnólogos señala que la transferencia de polen
entre plantas relacionadas evolutivamente es muy frecuente, dando origen
a híbridos, domésticos y silvestres. No se puede acusar a los
transgénicos de esto, dicen, lo que se debe analizar caso por caso es si
la formación de híbridos parentales lleva a efectos indeseados, a través
de un estudio en profundidad y de genética de poblaciones.
Por otro lado, el hecho de pensar a la evolución dirigida hacia nosotros
como el producto más fino es parte del paradigma neodarwiniano, en la
cual ésta mejora progresivamente y puesto que somos su última expresión,
tendríamos que ser los mejores. “Sin embargo, si se trata de cuán bien
adaptada está una especie, tendríamos que observar su longevidad, y de
acuerdo a este parámetro, las bacterias serían las más idóneas, ya que
han sobrevivido a lo largo de toda la evolución; permanecieron invictas
a la glaciación, y probablemente sobrevivirían a un ataque nuclear”[29],
intentar alterar sus genomas es terminar precisamente con lo que es
parte constitutiva de su fortaleza.
Para el doctor Fernando Monckeberg, Premio Nacional de Ciencias 1998,
fundador del INTA y de la Corporación de la Nutrición Infantil (CONIN),
la cual aún preside, y decano de la Facultad de Ciencias de la
Universidad Diego Portales, explica que la transferencia de genes asusta
mucho, aunque es algo inherente a la biología. “Yo comprendo que haya
temor casi religioso de alterar las leyes que la naturaleza ha tomado
años en evolucionar, pero esa comunicación de genes entre las distintas
especies se está produciendo todos los días y es la base de la
evolución”. Pero ¿hay peligros concretos para los consumidores de
alimentos transgénicos? le pregunta Pilar Hurtado en entrevista de
Octubre de 2004: A lo que responde: “No hay forma de que un gene
determinado se introduzca en nosotros al comer un alimento, si yo
traspaso un gene a una semilla, al ingerirla ese gene no se va a
incorporar en mi sino que se va a metabolizar en el estómago, de manera
que no hay ninguna posibilidad de que un gene determinado vaya a
incorporarse por la vía digestiva. No veo razones para oponerse a que se
modifiquen genes de las plantas que le dan características que pueden
ser muy útiles”.[30]
Para interpretar la opinión del doctor Monckeberg, tendríamos que
determinar lo que entiende como “comunicación entre las especies”, ya
que como explicáramos en párrafo anterior, en la naturaleza no se
produce esta inserción de genes en forma natural, lo que ha sucedido en
la historia de la evolución ha sido una adaptabilidad de éstas a su
medio ambiente a través de mutaciones de su propio DNA como respuesta
acomodativa a cambios en el medio ambiente, o bien la transmisión de
ciertos fenotipos (características físicas) que los dotarían de una
mejor adaptabilidad al ecosistema, cuyos rasgos serían sustentables con
la vida de la misma y que la naturaleza desearía transmitir a su
descendencia.
Ahora bien, respecto de la aseveración de la ingesta de transgénicos,
tendríamos que mencionar lo que la literatura señala con relación al
cambio que las reacciones químicas al interior del metabolismo de un
organismo ya sea planta o animales comestibles causan en los seres
humanos: nuevas toxinas, producción de substancias cancerígenas,
alteración de valores nutricionales de los alimentos, ya sea en forma
positiva o negativa, así como los innumerables casos de aumento de
alergias descritas en países del hemisferio norte, inundados con este
tipo de productos, tal es el caso de la soya modificada con genes de un
tipo de nuez, que en 1996 tuvo que retirarse del mercado al descubrirse
que podían provocar una respuesta fatal en personas susceptibles.
“Se calcula que el 2% de los adultos y el 8% de los niños son alérgicos
a ciertos alimento y aproximadamente un cuarto de la población ha
sufrido alguna vez una reacción alérgica ante determinados alimentos.
Como éstos alimentos no llevan una etiqueta informativa, quienes sufren
de estas alergias no tienen como saber si lo que van a consumir puede
representar algún riesgo, o en caso de sufrir una reacción alérgica, qué
ingrediente la provocó.”[31]
Además de exponer antecedentes acerca de las sustancias químicas que
componen a los genes, se trata de poner en la discusión el principio de
la vida, de un ordenamiento que tomó cuatro mil millones de años entre
cinco millones de especies, surgiendo un ser humano, el cual se copió y
transformó, vio cambiar la superficie del planeta, de un lugar
polvoriento a un paraíso de verdor. Un principio de vida que recordarnos
en palabras de Alexander Pope en su Ensayo sobre el hombre: “Otras
formas suplen a todas las formas que perecen, (De uno en uno dejamos de
respirar y morimos), como burbujas en el mar nacidas de la materia, se
elevan, se rompen y a ese mar regresan.”[32]
• ¿Se han considerado los riesgos ambientales, sociales, económicos y políticos que produciría la ingeniería genética?
Entre los riesgos que pueden representar se destacan las enfermedades en seres humanos, animales y plantas, aumento de la susceptibilidad a enfermedades, disminución de la eficiencia en tratamientos veterinarios, efectos alergénicos. Entre las consecuencias sobre el medio ambiente se destacan las alteraciones en la cadena trófica y la pérdida de biodiversidad, ya que los transgénicos favorecen el monocultivo, además la polinización y la irradiación de genes por efecto del viento hacen que un cultivo transgénico traspase sus límites para propagarse sin control hacia áreas aledañas invadiendo, mutando y finalmente haciendo desaparecer a otras especies nativas, muriendo aves, insectos y animales asociados a esas formas de vida vegetal.
• ¿Son los efectos irreversibles?
Los efectos por contaminación son irreversibles, una vez contaminados los cultivos no se puede volver atrás.
• ¿Cuáles son las metas sociales y los criterios éticos que guían la investigación?
Algunos analistas ligados al mundo de la biotecnología se oponen a
introducir en sus reflexiones los temas sociales porque plantean que
habría que justificar por qué precisamente se han escogido a los
productos derivados de la nueva biotecnología como los únicos que
deberían requerir análisis socioeconómicos previos, algo que no se ha
hecho con bienes de consumo y que no ha adoptado algún organismo
internacional. “Significaría un aumento de precios para los consumidores
derivados de costosos análisis socioeconómicos, para el medio ambiente,
porque retrasaría o impediría la adopción de técnicas más ecológicas y
que requieren de menos productos químicos, y para los países en
desarrollo, que no podrían permitirse dichos lujos, dificultando
herramientas valiosas para aumentar su producción de alimentos y
levantar nuevos mercados. La regulación que se pretendería aprobar sería
un desincentivo para desarrollar cultivos y variedades adaptadas a las
condiciones locales de países en desarrollo, favoreciendo a cambio los
productos de gran valor agregado o con altos precios de mercado, sólo al
alcance de los países ricos.” [33]
Biotecnología
El desarrollo científico y tecnológico en el siglo XX, particularmente
en su segunda mitad estuvo marcado por el surgimiento y crecimiento de
los sistemas que muchos autores llaman “tecnocientíficos”. Entre los que
atraen mayores intereses económicos y militares, se encuentran la
investigación genómica, la ingeniería genética y la biotecnología en
general. La biotecnología es un sistema tecnocientífico, ya que consta
de un complejo de saberes, prácticas, y sistemas de acciones de los que
la ciencia y la tecnología son interdependientes, ya que además es
biológico, lo que significa que “en virtud de su propia naturaleza
producen en su entorno social y ambiental, efectos a corto, mediano y
largo plazo, muchos de los cuales son significativos para los seres
humanos aunque no hayan sido buscados, y son imposibles de predecir en
el momento de la puesta en funcionamiento. Por ejemplo, la liberación de
un OGM, algunos de ellos serán valorados como positivos y otros como
negativos, y generalmente la valoración variará de un grupo social a
otro.” [34]
Al hablar de biotecnología estamos hablando de un conocimiento técnico
que se aplica en organismos vivos. A dichos organismos se les ha
manipulado genéticamente por tanto es necesario determinar sus riesgos y
beneficios, ya que estos sistemas biotecnológicos producen en su entorno
social y ambiental efectos a corto, mediano y largo plazo. Es decir se
generan situaciones de riesgo en que se pone en juego algo valioso para
un grupo de seres humanos a partir de posibles consecuencias de la
acción o de la operación de un sistema (natural o artificial). “En tales
situaciones puede darse alguno de estos tres casos:
i) que se conozcan las probabilidades de la ocurrencia de cada uno de
los resultados posibles
ii) que se desconozcan tales probabilidades, en cuyo caso la situación
es de incertidumbre, o
iii) que ni siquiera se sepa cuáles sucesos pueden ocurrir como
consecuencia de la aplicación del sistema, entonces la situación es de
ignorancia.”[35]
Ante esta premisa, el mundo científico está de acuerdo en que los
sistemas y artefactos biotecnológicos y sus aplicaciones generan
riesgos, por esto deben establecerse mecanismos de identificación,
evaluación y gestión del riesgo que producen. Debemos reconocer también
que en torno a la biotecnología y sus aplicaciones se congregan y
enfrentan intereses económicos, militares, sociales, culturales y
ambientales que muchas veces son incompatibles. Razón por la cual
parecería aconsejable acunar el principio precautorio del cual se han
nutrido los ecologistas y cuyo autor es Hans Jonas, en su aforismo “in
dubio, pro malo”, queriendo significar que en caso de duda se debe
pensar que puede ocurrir lo peor y por tanto abstenerse de llevar a cabo
tal acción.
Vale la pena hacerse entonces ciertos cuestionamientos que surgen de la
reflexión acerca de la biotecnología:
• ¿Cuál es la necesidad de esta tecnología?
Los científicos dicen que es la manera de mejorar y desarrollar microorganismos vivos para modificar animales y plantas, y así mejorar o desarrollar microorganismos con un fin determinado. La biotecnología se utiliza a nivel sanitario (medicamentos o vacunas), en la agricultura y en el tratamiento de aguas y suelos.
• ¿A qué necesidades responde?
“ La biotecnología cambia las formas de vida de la gente, la decisión de aceptar o no los cambios en su forma de vida corresponde a la gente, no a los expertos, ni al Estado. Por eso debe haber discusión pública acerca de cuáles cambios en la forma de vida, inducidos por los sistemas biotecnológicos, son deseables y éticamente aceptables”. [36]
• ¿Qué problemas va a solucionar?
Aspectos positivos dicen ser de importancia contra la desnutrición, aumentar el rendimiento de alimentos a escala mundial, desarrollar cultivos protegidos contra las plagas y adicionar refuerzos nutricionales, naciendo la rama de la Biotecnología Agrícola para dar solución a los problemas de la producción de alimentos lo que será tratado en el capitulo Segundo. Lamentablemente estos esfuerzos dominados por las transnacionales se han concentrado en el trigo, maíz, o arroz, que aparentemente tendrían más marketing que beneficios concretos.
Científicos independientes plantean que su origen nace de intereses
comerciales, no sociales.
Según el informe FAO 2003-2004, se realizó una encuesta en distintos
países respecto si la gente está favor de la Biotecnología y si la
beneficiaría (Ver Anexo N°2). Observamos que en las respuestas de los
países pobres se observa que ven un beneficio, en contraste con los
encuestados de países de Europa tales como Alemania, España y Francia,
que responden que no los beneficiaría.
• ¿Se distribuyen los fondos de investigación para las alternativas a la biotecnología?
Uno de los primeros problemas que se le presenta a la biotecnología es
su complicidad con la industria y los criterios de rentabilidad. La
participación de la industria posee un lado positivo para los
investigadores: el incremento de los recursos para investigación. En
países desarrollados la investigación biotecnológica está encabezada por
el sector privado (Ver Tabla en página siguiente).
Distinto del caso de Chile, en donde la investigación se realiza con
fondos públicos. La pregunta que cabe hacerse es ¿que se debería decidir
socialmente en qué se investiga y para qué?, sin embargo los
stakeholders no tienen participación respecto de los estudios que son
realizados. De hecho, las personas que realizan dichos estudios son
personas vinculadas a empresas con intereses comerciales en el tema.
Empresas tales como Chile Tabacos, Agrosuper, y Super Pollo. (Ver
Capítulo 2).
De la tabla que anexamos a continuación, podemos deducir el peso de la
industria norteamericana y de su inversión en investigaciones en
biotecnología, comparado con la inversión chilena, que es
mayoritariamente de origen pública.

Haciendo un análisis de los datos presentados, nos podemos plantear también las siguientes interrogantes:
• ¿Quién define en Chile acerca de qué investigar con estos fondos
públicos?
• ¿Están los Stakeholders participando del debate acerca de los
transgénicos? En nuestra opinión, solamente algunos grupos de interés.
• ¿Se les ha preguntado a los consumidores qué tipo de productos
preferirían consumir? Si, de hecho existen varias mediciones al
respecto. En nuestra sección de Anexos se encuentran algunas de ellas.(
Ver Anexo Nº)
• ¿Cuál es la agenda temática de los medios de comunicación masiva en
Chile frente a este asunto? Se entiende que la función de la agenda
temática no es entendida desde la premisa que los medios nos dirán cómo
pensar, pero si nos dirán sobre qué asuntos pensar. Son los que
influirán en los temas de discusión y fruto de su capacidad e influencia
sobre los juicios de las personas, impondrán lentes específicos a las
temáticas, a los estilos de traducción, simplificación y amplificación.
Retomaremos este planteamiento en el capítulo Cuatro.
Para el caso del resto de América Latina, observamos que tanto Perú,
Ecuador, México, Brasil y Panamá responden al mismo patrón de predominio
de la inversión pública; en tanto que Cuba y Venezuela se encuentran más
cercanos a una inversión repartida más hacia la mitad para cada sector.
“La tríada sociedad, mediante una democracia participativa ha de ir
apropiándose de las posibilidades que conforman los elementos de la
discusión. Biotecnología, como producto de un proceso de desarrollo
científico tecnológico. Biodiversidad, como corolario de la tecnociencia
para nombrar al producto de miles de años de evolución, diversificación
natural y todas sus interrelaciones”.[37] Agregamos a la tríada
anterior, un elemento más, la Bioseguridad, o evaluación de los peligros
y posibles amenazas a la biodiversidad.
Bioseguridad
Debido a la complejidad de la materia, resulta difícil realizar estudios
completos sobre seguridad ambiental en el largo plazo, ya que se
requiere mucha inversión, hay que controlar gran cantidad de variables
tales como el nivel molecular, la genética de poblaciones y la
ecológica, se requieren distintos especialistas. Lo clásico fue que se
centró la atención en los productos peligrosos y menor atención a las
técnicas o procesos peligrosos y los informes de agencias
norteamericanas (NRC y NAS) concluyeron que no había nada
intrínsecamente peligroso en la ingeniería genética.
Sin embargo, para proteger una agricultura sustentable, la Organización
de Naciones Unidas (ONU) proclamó la necesidad de tomar medidas de
protección a la biodiversidad mundial de los potenciales riesgos de la
modificación genética, objetivo central de su Protocolo de
Biodiversidad.
El Protocolo de Bioseguridad de Cartagena, firmado el 29 de enero de
2000 en Montreal, Canadá, es el primer acuerdo internacional que
reconoce que los transgénicos son diferentes a los productos
comercializados normalmente y que requieren una regulación separada.
Esta reunión no logró conseguir el compromiso de Estados Unidos ni de
las empresas multinacionales. De ella surgieron dos grupos: El Grupo de
Miami, integrado por Estados Unidos, empresas agroquímicas, Canadá,
Argentina, Chile y Uruguay, y el grupo de Cartagena, conformado por el
resto de países latinoamericanos, africanos y asiáticos.
Más de 130 países aprobaron este documento que regula el comercio
internacional de organismos modificados genéticamente, a fin de evitar
riesgos para la salud y el medio ambiente, es el primer acuerdo
internacional que reconoce que los transgénicos son diferentes a los
productos comercializados normalmente y que requieren una regulación
separada. Los productos afectados por el Protocolo son todos los que
entran en contacto con el medio ambiente: semillas, peces transgénicos,
y productos agrícolas no transformados. Quedan excluidos los productos
elaborados, como salsas, galletas y otros alimentos que pueden contener
soya o maíz transgénicos, y los medicamentos, vacunas o test de
diagnóstico.
Uno de los logros más importantes para los países en desarrollo y para
la Unión Europea fue el establecimiento del Principio de Precaución.
Este permite que un país pueda vetar la llegada de un producto
transgénico si los análisis científicos sobre seguridad ofrecen datos
dudosos, y puede pedir al país exportador una evaluación previa de
riesgo ambiental.
Respecto al etiquetado, el Protocolo sólo exige que se especifique en la
etiqueta general de cada producto que “puede contener organismos vivos
modificados”. La fórmula rigió durante los dos años siguientes a la
entrada en vigor del Protocolo, posteriormente se podrá discutir la
posibilidad de un etiquetado más concreto.
A fines del 2000, se adoptó el Protocolo de Bioseguridad, en el marco de
la Convención de Diversidad Biológica, Chile firmó este acuerdo en Kenya
en Mayo del 2000, para regular manipulación y transporte de estos
organismos. La liberación de transgénicos al medio ambiente se encuentra
regulada por el protocolo y se basa en el principio precautorio, es
decir la ausencia de suficiente evidencia científica sobre los riesgos.
Adicionalmente, los bienes de consumo transgénicos quedaron regulados
(productos procesados, alimento animal). Se validó las consideraciones
socioeconómicas en el acuerdo y un país puede rechazar un cargamento de
transgénicos si estima que daña su economía y cultura. La importación de
transgénicos puede realizarse sólo con la explícita aprobación del país
importador. En el caso de negligencias y accidentes, el protocolo provee
un sistema de responsabilidad que debe ser negociado, esto podría llegar
a ser negociado por la OMC.
En Chile, desde 1992, los informes de gobierno revelan que se permitió
la internación de material transgénico y la siembra del tomate (Chile
Seeds) y canola transgénica (Plant Genetic System) en la Región
Metropolitana, los cultivos preponderantes han sido maíz y soya. También
se autorizó entre 1992 y 1999 en 8 regiones del país la siembra de
canola, remolacha, melón, papa, tomate maravilla, zapallo, tabaco,
trigo, eucaliptos y pino.
María Isabel Manzur asevera: “El hecho de que en Chile se haya permitido
cultivos transgénicos sin medidas de bioseguridad, a lo largo de casi
todo el territorio, significa una opción muy riesgosa, pues será
imposible evitar la contaminación de los otros cultivos. Desde el punto
de vista de la biodiversidad, Chile está arriesgando la pérdida, por
contaminación de su único y valioso patrimonio genético. Arriesga además
el desarrollo nacional de la agricultura orgánica, pues ambos sistemas
no son compatibles, y los cultivos orgánicos pierden su calidad de tal
al contaminarse con transgénicos. También la contaminación transgénica
implicará mayores costos a la producción orgánica y convencional para
mantener los cultivos libres de contaminación como modificar prácticas
agrícolas, tests de detección, aumento de distancias de bioseguridad,
primas de seguros, etc.[38]”
Según Rolando Stein, Embajador Director de Medio Ambiente del Ministerio
de Relaciones Exteriores, que encabezara la delegación chilena en las
negociaciones dice que “es difícil pensar hoy que se pueda frenar una
tecnología como la transgenia, que puede ser la respuesta para muchos
problemas que el mundo está viviendo hoy. En su opinión, el debate sobre
este tema en Chile no debe perder de vista que somos el principal
exportador frutícola del hemisferio Sur, y mientras unos 50 países están
avanzando a grandes pasos en esta tecnología, debemos decidir si
preferimos sumarnos o quedarnos atrás en este campo”[39]. Internamente
en Chile, también recibió críticas de las ONG’s en el sentido de que la
posición del país se preparó a puertas cerradas y no reflejaba sus
preocupaciones en relación a los peligros de los transgénicos, a lo cual
contestó, “Yo diría que ha habido una evolución en materia de
participación desde que empezamos a preocuparnos por el tema. Cuando el
Gobierno creó la Comisión para la Biotecnología, empezamos a invitar a
todas las personas e instituciones que estuviesen interesadas. Tal vez
la falta de participación en esa etapa se deba a que veníamos recién
organizándonos, pero en adelante se ha seguido una política de que todos
los sectores puedan tomar parte en este debate.”[40]
En otro aspecto de la entrevista, la periodista Sofía Torey le consulta:
En el tema de los resguardos, ¿qué opina del hecho que en algunos países
europeos las autoridades han desautorizado proyectos de cultivos
transgénicos, considerando el limitado conocimiento científico que se
tiene sobre el tema y los temores de la población?, a la cual Stein
responde: “Si analizamos el origen de esas controversias, vemos que
nacen de los problemas de seguridad alimentaría que se han producido
sobre todo en Europa y que han provocado gran conmoción, como el
problema del aceite de colza en España con la muerte de cientos de
personas, el de las vacas locas en Inglaterra, los casos de plasma
sanguíneo o de las dioxina en pollo y cerdo en Francia, Bélgica y
Holanda, la Coca-Cola en Bélgica o en panetone en Italia…Son todos casos
contra la salud humana que han provocado un gran revuelo que nada tiene
que ver con los transgénicos, pero han generado una enorme desconfianza
hacia los reguladores alimenticios europeos. La reacción de la opinión
pública ha sido “su ustedes no han podido controlar los alimentos
tradicionales, tenemos miedo con lo que pueda ocurrir con los
transgénicos”. Por otra parte, el tema se ha confundido. Se está
hablando de transgénicos versus alimentos naturales, cuando lo
importante debería ser alimento con o sin problema de seguridad
alimenticia. Lo que interesa en definitiva, es si el producto me va a
hacer mal o no”. [41]
Es importante mencionar que lo que interesa en un alimento es que éste
sea seguro para consumo humano y que sea sustentable en el medio
ambiente y con la vida en el planeta. “Respetando la biodiversidad
propia de la naturaleza, comunicando a la ciudadanía sobre el tema, para
tener un país con “consumidores cada vez más conscientes”, tanto en el
consumo, como en el proceso de producción que lleva a la culminación de
un determinado producto” [42]. Y como muy bien plantea Patricia Araos en
entrevista concedida (Ver Anexo Nº3): “A partir del concepto más simple
de RSE, como se define por Juan Trimboli, me parece que el no hacer
daño, es la base en la que se sustenta. Y si bien las organizaciones de
la sociedad civil tienen un rol en la construcción del concepto, no es
exclusivo ni excluyente”. [43]
Biodiversidad
“Biodiversidad es la variedad de seres vivientes de cualquier
procedencia, incluso los que provienen de ecosistemas terrestres y
marítimos y de otros ecosistemas acuáticos, y los sistemas ecológicos a
los que pertenecen; comprende también la diversidad que existe dentro de
cada especie, entre las distintas especies, y entre los diferentes
ecosistemas.
Todos los seres vivientes sobre la tierra son parte de un gran sistema
interdependiente. Materias inertes como el agua, las rocas, y el suelo,
también forman parte de este sistema que hace posible que exista algún
tipo de vida. La gran diversidad de los componentes que conforman este
sistema también conocida como la biodiversidad - y las relaciones que
existen entre todos ellos, es lo que permite que exista vida en la
Tierra”[44].
Según Ursula Oswald, investigadora del Centro Regional de
Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Autónoma de
México, “la biodiversidad es un bien común, resultado de cientos de
miles de años de evolución, apropiada colectivamente durante miles de
años por los seres humanos. Por ello, no puede ser apropiada
individualmente, ni puesta en peligro por intereses económicos de corto
plazo”.[45]
En el caso de Chile, este es un país extenso, con variedad de alturas,
climas, topografía y hábitat. Se puede considerar también una isla
ecológica por estar rodeado por la Cordillera de Los Andes, el Océano
Pacífico y el desierto. El país tiene un clima templado, que le ha dado
una biodiversidad moderada con especies únicas y exclusivas.
Un 85,5% de la flora tiene su origen en el país, de las cuales 44.6% son
especies endémicas y 40.9% son nativas. Las especies endémicas tienen su
origen exclusivamente en Chile, en tanto que las nativas se originan en
Chile y otros países. El 76,7% de los anfibios y 58.5% de los reptiles
son endémicos. Estas características le otorgan un muy alto valor a
nuestra biodiversidad, siendo los recursos genéticos endémicos los más
valiosos del país por su condición de ser únicos y exclusivos.
Presentamos a continuación un resumen de la riqueza de especies y
endemismos en Chile, patrimonio que debemos cuidar como nuestro legado
genético:

Los recursos genéticos son aquellos que contienen material hereditario
que tiene utilidad actual o potencial. El INIA ha definido el uso actual
o potencial de plantas nativas o exóticas de Chile como usos
alimenticios, medicinales, forrajero, principios químicos, ornamentales,
madereros, artesanías, entre otros.
Con respecto a la biodiversidad agrícola, Chile tiene un importante
número de razas locales y es centro de origen de la papa, tomate y
frutilla. Estas especies presentan rasgos importantes frente al calor,
la sequía, tolerancia al frío, resistencia a enfermedades. Además del
uso agrícola, nuestra flora tiene un alto potencial de uso medicinal (al
menos un 10.7% de especies), compuestos químicos con estructuras nuevas
y actividad biológica.
No existe certeza respecto del grado de incidencia que la manipulación
genética de especies pueda tener en la población humana y en el
ecosistema, sin embargo, se plantea que los transgénicos atacan la
biodiversidad, pues reemplazan especies autóctonas por organismos
manipulados genéticamente, llevando a las primeras a su posible
desaparición. Para proteger la biodiversidad del planeta, se creó un
Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), el cual entró en vigor en
diciembre de 1993, y fue ratificado por Chile en 1995. El convenio busca
un equilibrio entre los países usuarios y los dueños de los recursos
biológicos, reclamando que se compartan los beneficios derivados del uso
de esos recursos con los países de donde provienen, en su mayoría países
en desarrollo. De esta manera se busca prevenir la apropiación indebida
de éstos. El convenio declara los derechos soberanos de los Estados
sobre sus recursos naturales, y a la vez regula la conservación y el uso
sustentable de la biodiversidad. Este convenio también respeta y valora
los conocimientos tradicionales sobre el uso de la biodiversidad de las
comunidades locales e indígenas.
La posición de Fundación de Sociedades Sustentables (FSS) de Chile
respecto a la ingeniería genética, es que ésta podría afectar
negativamente la biodiversidad agrícola, es decir las variedades
tradicionales, especies endémicas y a los parientes silvestres por un
desplazamiento competitivo, por desuso de variedades tradicionales y por
efecto del traspaso de genes. Como conclusión, FSS plantean que los
serios riesgos ambientales pueden alterar los ecosistemas de manera
impredecible, crear supermalezas, resistencia a plagas, afectar a las
especies y constituirse en peligrosos agentes de pérdida de
biodiversidad y la amenaza de contaminación genética de nuestros centros
de origen, parientes silvestres, cultivos tradicionales y especies
endémicas con pérdida irreversible de un germoplasma nativo único y
exclusivo en el mundo cuyas características pueden ser utilizadas para
mejoramientos convencionales de cultivos sin la necesidad de
manipulación genética.
En este punto, Rolando Stein es consultado en la entrevista de Ambiente
y Desarrollo: “En Chile se ha mencionado el temor de que el aumento de
cultivos genéticos “contamine” cepas endémicas que podrían utilizarse
para mejorar otros cultivos. En definitiva, se plantea ¿por qué no
explotamos la pureza de nuestra riqueza genética como ventaja
comparativa, en lugar de traer material modificado ante el cual se están
cerrando algunos mercados?, a lo cual contesta: La pregunta es
absolutamente válida y esas son precisamente las opciones que debe tomar
un país. Cuando hablo del paso que se está dando, yo no me estoy
inclinando para Chile desarrolle la biogenética por sobre todas las
otras cosas. Esto debe ser objeto de un amplio debate nacional. Las
posiciones extremas pueden ser que nos dediquemos por completo a los
cultivos orgánicos hasta que sólo tengamos cultivos transgénicos. Hay
que definirlo. Aquí hay una tecnología que hasta el día de hoy
prácticamente se ha desarrollado sin ninguna catástrofe o efecto nocivo
para la salud humana y el medio ambiente, y queremos que siga así y por
eso estamos tomando todas las medidas precautorias indispensables.”[46].
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Técnico en Publicidad y Licenciado en Comunicación Organizacional. Andrea Pizarro Relacionadora publica y Licenciada en Comunicación Organizacional adiazpizarroarrobagmail.com Karen Scheihing Relacionadora publica y Licenciada en Comunicación Organizacional kscheihingarrobahatch.cl Escuela De Comunicaciones Licenciatura En Comunicación Organizacional de la Universidad De Viña Del Mar
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