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FICHA TECNICA No. 6. FUNDAMENTOS CONCEPTUALES PARA LA IMPLEMENTACION FUTURA DE UN PROGRAMA EN INCENTIVOS FORESTALES EN REPUBLICA DOMINICANA (PIF-RD)

Autor: Marvin Melgar Ceballos

Sostenibilidad y gestión ambiental

01-2006

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1. Introducción
 
Esta ficha tecnica, inicialmente surgio con la intenciòn de colectar la mayor infomraciòn posible sobre los diferentes “sistemas” a nivel latinoamericanos sobre “incentivos” para la reforestaciòn y manejo forestal (producciòn y protecciòn), como siempre pasa al avanzar en la revisiòn de la literatura secundaria y sobre todo de la experiencia vivida en Guatemala y Costa Rica sobre el éxito de los “programas de incentivos forestales” desè integrar en una forma analitica y lo mas resumida posible las opciones que tiene “Republica Dominicana” para implementar a mediano plazo su propio programa de “incentivos forestales”.
 
Es meritorio indicar que este es un primer esbozo de un futuro programa de incentivos forestales, que de hecho se que no es nuevo en cuanto a enfoque y si considerarmos el Proyecto de Manejo y Conservaciòn de la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte (PROCARYN), que plantea una gran gama de incentivos no solo a la “reforestaciòn” y/o “manejo” sino tambien a otras areas agroproductivas.
 
Pero los esfuerzos aislados desarrollados por proyectos aunque beneficiosos en el sentido de crear los posibles instrumentos y herramientas, como dirigir sobre las “lecciones aprendidas” nuevas alternativas para mejorar los sistemas y hasta el propio enfoque de incentivos financieros para el desarrollo. Lo importante es considerar que Republica Dominicana, posee una serie de caracteristicas biofisicas y geograficas que la sobrepone a otros paises de la regiòn brindandole una serie de “ventajas comparativas” a nivel forestal que estan siendo en este momento subutilizadas.
 
Los recursos naturales renovables y particularmente los forestales, en países como Republica Domincana, representan una opción de satisfacción de necesidades y constituyen una de las bases fundamentales para el desarrollo de sus pobladores. No obstante su importancia, por diferentes causas presentan diferentes estados de deterioro poniendo en riesgo su renovación y la estabilidad de los ecosistemas que constituyen.

Bajo esta perspectiva, es reconocida la necesidad de intervención del Estado en la gestión de conservación de los recursos naturales renovables, con el propósito de garantizar la recuperación y mejoramiento de esta base y permitir su utilización para diferentes fines. Un mecanismo para impulsar cambios de actitud o comportamiento en torno a actividades de largo plazo como el uso, mantenimiento y mejoramiento de los recursos forestales, lo constituye el uso de incentivos, los que deben ser otorgados en modalidades y cantidades suficientes para propiciar una participación activa de diferentes actores ligados al recurso y especialmente aquellos que deciden sobre el uso de una unidad de tierra.

La utilización de incentivos en Republica Dominicana, basado en ejemplos de países como Chile, Costa Rica, Bolivia y Guatemala, permitirá:

r aprovechar, mejorar y potenciar la disponibilidad de tierras y suelos de vocación forestal sin usos sustitutos;
 
r el empleo de mano de obra cesante o subempleada;
 
r incrementar el número de empleos rurales forestales y con ello fortalecer el enfoque de manejo de la ruralidad;
 
r restaurar la función hidrológico-forestal y con ello contribuir a la regulación del ciclo hidrológico y la generación de otros servicios ambientales (conservación de suelos, calidad de agua, fijación de carbono, entre otros); y
 
r generar conglomerados forestales y a partir de estos el desarrollo de la industria de la silvicultura. Con el impacto nacional y regional positivo que genere la existencia de estas plantaciones se estará consolidando la posibilidad de obtener bienes y beneficios ambientales y sociales ligados a estos.
 
El Programa de Incentivos Forestales (PIF-RD), es un instrumento de la Política Forestal Nacional de largo plazo, a ser promovida en forma estatal a traves del “Servicio Forestal Nacional”, con miras a impulsar el fomento de la producción forestal sostenible en el país, mediante el estímulo a la inversión en las actividades de forestación, reforestación y manejo de bosques naturales. Responde a una urgencia para promover la reforestación y manejo forestal a través de pagos en efectivo a aquellos propietarios, individuales o comunales, que decidan invertir en la actividad forestal productiva. En casos excepcionales se incentiva la actividad forestal con fines de protección. De manera indirecta el Estado está canalizando recursos financieros, en compensación por bienes y servicios que se derivan de la actividad forestal.
 
Para concluir la presente ficha tècnica esta dedicada al “actual asesor forestal presidencial” de Republica Domincana, el Ing. Bernabe Mañon y a su apreciada esposa Sra. Marisela De Mañon, esperando contribuir con este documento a delinear acciones que fortalezcan el rol del “sector forestal” en la Republica Dominicana.


2. Objetivos
 
r Estructurar una propuesta conceptual que permita orientar acciones que a mediano plazo puedan constituirse en un programa nacional de incentivos forestales, orientados a la reforestaciòn, manejo y protecciòn forestal;
 
r Considerar que la implementaciòn futura de un Programa de Incentivos Forestales en Republica Dominicana (PIF-RD), su implementaciòn no solo se basa en aspectos ambientales, la verdadera sostenbilidad del programa tal como se ha demostrado en otros paises de america latina se basa en el cambio de cultura y sobre todo en demostrar la viabilidad economica de la foresta;
 
r Brindar en forma generica información, instrumentos y herramientas de gestiòn que permitan orientar a los gestores y planificadore del recurso forestal de la Republica Dominicana .


3. Fundamentos conceptuales
 
3.1 Entorno forestal mundial
 
3.1.1 Tendencias en el desarrollo de plantaciones[1].
 
Según FAO, en 1995, había más de 119 millones de hectáreas de plantaciones forestales en el mundo. Se estima que dicha cifra ha seguido aumentando ante el incremento de la población mundial, la creciente escasez de oferta de madera proveniente de bosques naturales y la pérdida de rentabilidad de la agricultura y ganadería extensiva.
 
En Latinoamérica, países como Guatemala, Costa Rica, Bolivia, Brasil, Chile y más recientemente Argentina y Uruguay han surgido como importantes reforestadores. La historia del desarrollo de la reforestación en esos países tiene en común, que las fuerzas impulsoras del desarrollo forestal fueron sus Gobiernos los que con gran visión aprovecharon las ventajas comparativas que poseían para la producción forestal, impulsaron y apoyaron la inversión en plantaciones, crearon instrumentos de incentivo financiero, tecnológicos y fomentaron la inversión extranjera.
 
Estos países realizan actualmente fuertes inversiones en genética y silvicultura, porque existe una clara comprensión que si se quiere ser competitivo en el desarrollo de plantaciones forestales con fines industriales, es necesario aumentar la productividad en toda la cadena de valor de la industria de la silvicultura, convencidos que la única estrategia genérica ganadora es la de liderazgo en costo. Además, desarrollan una fuerte transferencia y movilidad de capital y tecnología, para la creación de nuevos bosques.
 
En Argentina, Chile y Uruguay, las zonas reconvertidas hacia el uso forestal han mejorado sustancialmente los índices sociales, lo que demuestra que una silvicultura intensiva genera mejores ingresos para los campesinos que una agricultura extensiva con bajo valor agregado.
 
En estos países los incentivos no segregan tamaños de propiedad y no limitan las especies a plantar, pero si dan señales claras al reforestador, a través de transferencia de tecnologías adecuadas, para que planten las especies de mayor demanda en el mercado de tal manera de no tener una alta dispersión de materia prima y así asegurar la rentabilidad en el negocio.
 
La gran industria forestal mundial normalmente establece y cultiva las plantaciones con alta tecnología porque, a partir de ellas, genera trozas de alta calidad a bajos costos. La necesidad de ser competitivos a nivel mundial ha llevado a los reforestadores, con el apoyo de instituciones de investigación, a desarrollar y adaptar tecnologías de punta en los aspectos de gestión y operación.
 
Paralelamente la industria ha presionado a los productores de bosque, a especializar su manejo en función de los productos finales, desde el material genético hasta la cosecha final y transporte. En ambos casos existe una fuerte cooperación financiera y humana del Estado con las empresas privadas.
 
La experiencia de países forestalmente desarrollados como Chile, muestran que cuando se logra una masa critica de plantaciones, empieza un ritmo de inversión de agentes locales e inversionista extranjeros que vienen a apoyar el desarrollo de nuevos proyectos, lográndose sinergia, porque encuentran un cluster emergente, con empresas conexas de clase mundial (servicios), capaces de hacer eficiente el sistema productivo de la industria de la silvicultura. Además, muestra que para alcanzar la competitividad del sector forestal son claves los siguientes factores:
 
r Reglas del juego estables en el plano macro-económico;
r Un mercado transparente que ofrece oportunidades de negocios al dueño del bosque para vender toda la madera que produce;
r Una estructura de la propiedad de plantaciones que cuenta con un mercado internacional y local transparente, integrada a una industria eficiente;
r Condiciones forestales favorables para el establecimiento de nuevas plantaciones;
r Existencia de una buena red de servicios, a través de industrias de apoyo o relacionadas e infraestructura carretera y portuaria.
 
A nivel competitivo, en el mediano plazo se espera una silvicultura cada día más vinculada al uso final de la madera, siendo el factor “precio-calidad” el que determine la pérdida o ganancia en el negocio de la plantación. Esto queda demostrado en las orientaciones y formas en que se desarrolla la plantación en éstos países, en los cuales el mercado premia con precios superiores de dos o más veces a un manejo tradicional.
 
3.1.2 Mercado mundial de maderas.
 
El mercado mundial de maderas, revela un constante aumento de la demanda de productos forestales, tanto por el crecimiento demográfico como la preferencia de los consumidores por productos naturales y amistosos con el medio ambiente, requisitos que colocan en muy buena posición a la madera respecto a productos de uso frecuente por la humanidad (plástico, hierro, cemento, aluminio, otros).
 
Las señales del marco de referencia del mercado mundial revelan una demanda creciente de madera de plantaciones y una oferta decreciente de madera originada en bosques naturales. Por otra parte el cambio de paradigmas industriales se ha acelerado; actualmente, la “eco-sustentabilidad” convierte al sector forestal en un importante actor, por lo que se presentan muchos desafíos para países como Republica Dominicana, en los cuales las características de aptitud forestal del territorio, le dan un gran potencial para satisfacer necesidades crecientes de la humanidad, tanto en productos de la madera, como en servicios ambientales.
 
El mercado de productos forestales más grande del mundo está representado por los Estados Unidos de América, el que conjuntamente con países como Japón y Corea del Sur representan un mercado potencial cercano a los 50,000 millones de dólares.
 
Países vecinos a Republica Domincana, como Cuba, Jamaica, México y el Salvador son un mercado potencial para productos forestales. En el caso de México el consumo de productos forestales maderables registró un crecimiento del 5.6 % de 1998 a 2003, y el déficit en la balanza comercial forestal de 1999 fue de 1335 millones de dólares[2].
 
3.2 Caracteristicas generales del manejo forestal en Republica Dominicana
 
3.2.1 Deforestación
 
En el año de 1994, una evaluación ambiental del Banco identificó a la deforestación como la principal prioridad ambiental. En los últimos diez años, la deforestación neta parece haber disminuido o incluso cesado por completo, gracias a una combinación de una política de mano dura contra la deforestación, subsidios al gas licuado de petróleo, migración a la zona urbana y esfuerzos de reforestación. Las consecuencias de la reforestación del pasado aún se sienten. Grandes áreas se encuentran vulnerables a la erosión provocada por los huracanes en virtud de la falta de una capa forestal.
 
Las causas de la desaparición de la mayor parte de los bosques dominicanos son variadas y dinámicas. El aprovechamiento irracional de los bosques de caoba y pino a partir de la segunda mitad del siglo XX y hasta 1967 es señalada como una de las principales causas de pérdida de los bosques del país. A pesar de que el país se considera como eminentemente forestal por poseer más de la mitad de su territorio de vocación forestal, durante la Era de Trujillo las estrategias de desarrollo subordinaron la presencia de los bosques a la colonización de tierras para otros usos. Esta tendencia continuó hasta la promulgación de la Ley 206 en 1967 que prohibió el corte de árboles. Generalmente, se cita a los siguientes aspectos como causas de pérdida de masa forestal, presente e histórica:
 
r Agricultura extensiva
r Agricultura de tala y quema en terrenos de montaña
r Producción de carbón vegetal y leña
r Ganadería extensiva
r Tala ilegal de bosques
r Incendios forestales
r Plagas y enfermedades forestales
r Condiciones naturales (abt, 2002)
 
3.2.2 Manejo Forestal
 
El manejo actual de los bosques comporta varias fallas. Mientras aumentan significativamente las tasas de reforestación (entre 1990 y 1999, se certificaron alrededor de 10.600 hectáreas de plantación de árboles nuevos y este número llegó a 16.000 entre 2000 y 2002[3]), el impacto real de las campañas de reforestación ha sido cuestionado. En particular, los esfuerzos de reforestación se han concentrado en la incorporación de especies exóticas (70%), lo que ciertamente ha reducido la biodiversidad general y no ha incrementado la calidad de los suelos o contribuido a controlar el escurrimiento[4]. La actividad agroforestal se limita a la plantación de una exigua variedad de frutales. Además, una muy baja proporción de los bosques nativos cuenta con planes de manejo – menos de 2.000 hectáreas.
 
Los bosques de hoja ancha constituyen, particularmente, un recurso “olvidado”. A pesar de su potencial forestal, RD es un importador neto de productos de madera, por un valor que ronda los US$ 50 millones anuales. Una mejor administración de los bosques y un manejo más efectivo del crecimiento secundario convertirían a la actividad forestal en un sector económico pujante y proveerían sustento sostenible.
 
De acuerdo con IITO (1991), el manejo forestal sostenible está definido como “el proceso de administrar en forma permanente la tierra forestal y lograr uno o más objetivos claramente especificados, para alcanzar un flujo continuo de bienes y servicios deseados del bosque, sin una reducción indebida en sus valores inherentes, ni en su productividad futura y sin efectos indebidos no deseables en el ambiente físico y social”.
 
El aprovechamiento de los bosques existentes que se dio en la década de 1940 y hasta 1967, que posibilitó la instalación de más de 100 aserraderos en la República Dominicana, no prestó mucha atención al manejo forestal sostenible. Puede afirmarse que el sector forestal dominicano se caracterizó por una devastación masiva de los bosques, su sobreuso y por su escasa contribución al bienestar socioeconómico de la población, además de una baja valoración social de los servicios ambientales proporcionados por los recursos forestales.
 
En 1982, mediante la Ley 705 se estableció la obligatoriedad de los planes de manejo para el aprovechamiento de los bosques, lo cual sirvió de base para que el Plan Sierra elaborara el primer plan de manejo puesto en ejecución en el país. El concepto de manejo forestal fue introducido en la Ley 118-99 y reformulado en el Reglamento Forestal, el cual expresa que “Plan de manejo forestal es el documento de planificación que contiene el conjunto de acciones y procedimientos que tiene por objeto el ordenamiento de un predio para el logro del manejo sostenible, y que incluye las actividades de cultivo, protección, conservación, restauración y aprovechamiento de los recursos, de tal manera que se respete la integridad funcional y las capacidades de carga de los ecosistemas de los que forma parte ”.
Desde el punto de vista técnico, recientemente la SEMARN ha elaborado por primera vez las “normas técnicas de planes de manejo forestal” que establecen los procedimientos técnicos y administrativos para la formulación y ejecución de los planes de manejo. Partiendo se los principios, criterios e indicadores de sostenibilidad para el manejo sostenible, en dichas normas se incorporan las directrices de las intervenciones silviculturales que se ejecutarán dentro del bosque y se establecen medidas para proteger los recursos hídricos, el suelo, las especies amenazadas y los ecosistemas de alto valor para la protección de la biodiversidad.
 
Un aspecto innovador es la creación de la figura del regente forestal, que permite incorporar el conocimiento técnico al aprovechamiento forestal tradicional y realizar un seguimiento mucho más eficiente al manejo. (abt, 2002)
  
3.2.3 Breve resumen del proceso de política forestal en el país
 
La política forestal es una declaración general del Gobierno sobre los objetivos generales, estado y situación deseada con respecto a los recursos forestales, dentro de un plazo determinado y legitimada mediante los mecanismos legales vigentes. Esta política se manifiesta en leyes, decretos, regulaciones, estándares, programas y proyectos específicos.
 
Los bosques constituyen el recurso que mayor atención ha merecido por parte de la legislación dominicana: Más de 100 instrumentos legales han sido creados desde que Gregorio Billini estableciera el primero en el siglo XVIII. Un análisis de la legislación forestal permite afirmar que el Estado ha orientado su política básicamente a la protección y control del recurso. En los últimos 10 años, debido a la conciencia ambiental adquirida por la sociedad dominicana se ha puesto énfasis en el establecimiento de plantaciones con fines de protección, mediante campañas con grupos de estudiantes, voluntarios, ambientalistas, militares, empleados gubernamentales, entre otros.
 
Los incentivos a la inversión forestal han sido ineficaces para atraer al sector productivo y estimularlo al manejo sostenible del bosque. Las plantaciones forestales requieren de reglas claras y una correcta aplicación de las leyes forestales. Además es necesario cambiar la actitud policíaca y represiva del Estado hacia una que incentive la inversión productiva de grandes, medianos y pequeños productores forestales. (abt, 2002)
 
Se debe destacar que aunque numerosos sitios y bosques del país han sido declarados bajo diversas categorías de áreas protegidas, alcanzando actualmente cerca del 16% del territorio nacional, la destrucción de las áreas boscosas sigue siendo una realidad alarmante. En muchos casos, la participación de los comunitarios en la delimitación y los beneficios han sido nulos.
 
Recientemente la SMRN estableció los “lineamientos de política forestal” como marco orientador para integrar los esfuerzos institucionales, del sector privado y de la sociedad en general, en la búsqueda de soluciones económica, social y ambientalmente factibles. De acuerdo con SEMARN la política forestal que se plantea pretende contribuir en la búsqueda de soluciones sostenibles, de manera que pueda establecerse un verdadero compromiso nacional de reactivar el sector forestal para garantizar la estabilidad y un mejor desarrollo humano para las generaciones presentes y futuras y en especial para la población rural.
 
En dicho documento se plantea una estrategia constituida por ocho elementos fundamentales en los cuales se basa el cumplimiento de la política forestal: Ordenamiento de las tierras forestales, adecuación del marco legal e institucional, desarrollo de instrumentos eficaces para el financiamiento e incentivos, fomento al manejo sostenible de bosques, adecuado control y fiscalización, educación, capacitación y divulgación, promoción de la competitividad del sector y la coordinación Interinstitucional. (abt, 2002)
 
3.2.3.1 Impactos de las políticas gubernamentales
 
Positivos
 
En primer lugar se tiene la aplicación de políticas gubernamentales, planes y proyectos que han favorecido algún desarrollo en el sector. Citamos las más relevantes:
 
1. Diseño, reglamentación y establecimiento del “Certificado de Plantación con Derecho a Corte.”
 
2. Creación e implementación del Plan de Desarrollo de la Sierra (Plan Sierra), para manejo de bosques de pinos en un sector de la cordillera central.
 
3. Sostenimiento de la Escuela Nacional Forestal, preparando técnicos de base y personal auxiliar calificado.
 
4. Capacitación de más de 100 técnicos y profesionales en el exterior, que apoyan las acciones de desarrollo forestal del país
 
5. Autorización y apoyo técnico para el proyecto comunitario manejo de bosque seco.
 
6. Autorización para pequeños aserraderos y apoyo técnico a varias ONG’s que trabajan agroforestería con pequeños productores
 
7. Campañas publicitarias con motivación para sensibilizar a la población sobre la importancia de la reforestación y reconocimiento y apoyo para algunas iniciativas privadas y comunitarias.
 
8. Creación de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, aglutinando a más de 10 instituciones o departamentos que actuaban sobre los recursos forestales de forma aislada y semi-autónoma.
 
9. Redacción, aprobación y publicación del compendio de normas y reglamentos forestales, lo cual dota al sector de una herramienta altamente útil, para el procedimiento objetivo en cualquier actividad de desarrollo forestal.
 
10. Participación del sector privado y la sociedad civil en las actividades de fomento y control forestal
 
11. Interés creciente por las cuestiones forestales a todos los niveles de la sociedad dominicana
 
12. El aumento de la oferta de madera procedente de bosques manejados tanto intervenidos, secundarios y plantaciones.
 
13. Experiencia en manejo sostenible de bosques y desarrollo forestal comunitario
 
14. La disponibilidad de áreas de expansión de las plantaciones y los bosques secundarios Se considera que la República Dominicana ha hecho notables progresos en la última década en materia de instituciones, políticas y herramientas para la expansión y manejo de sus bosques que pueden posibilitar sin duda alguna, el desarrollo forestal del país. Incluso la antigua ley forestal 5856 de 1967 ofrecía posibilidades para iniciar un desarrollo forestal con una base sólida. (abt, 2002)
 
 
Negativos
 
1. La deforestación del país ha sido influenciada por la aplicación de políticas de desarrollo rural inadecuadas y /o erróneas. La expansión de la frontera agrícola está basada en cultivos extensivos sustentados por subsidios estatales, en el contexto de una mayor demanda de bienes y servicios requeridos por una población creciente. (abt, 2002)
 
2. Los profesionales forestales y los propietarios de terrenos forestales que entienden y aspiran a darle un uso sostenido a sus predios, sienten una frustración verdadera y una impotencia expresa, al ver pasar los años, gobiernos y cambios y quedarse por fuera de toda posibilidad de desarrollo forestal, limitados por la penalización y la restricción de la misma ley al ser aplicada de forma diferente y caprichosa sobre el terreno y los cambios obligados de personal y estrategias que arrastra y aplica cada cambio de gobierno. (abt, 2002)
 
3. Los pequeños y medianos productores no han tenido mejor suerte y la opción tomada ha sido la emigración con venta o abandono de las propiedades, la subsistencia, tratando de sacar productos agrícolas y pecuarios donde el sentido común, la capacidad productiva de los suelos, el conocimiento científico ambiental y forestal le indican que la capacidad de producir de esos suelos es la forestal. Algunos de ellos han logrado vincularse con ONG’s locales y desarrollar ejemplares proyectos agroforestales hasta llegar a empresas comunitarias basadas en la forestería social comunitaria, rescatando la capacidad productiva, al asociar el árbol a sus cultivos tradicionales. (abt, 2002)
 
El cambio más significativo logrado por el país en los últimos años lo constituye la Ley 64-00, que promueve el uso sostenible de los recursos naturales, en lugar de prohibir el uso. No obstante, en la última década ha predominado una aplicación de las políticas marcada por dos puntos clave, que van en contra de avance real del sector forestal:
 
r El desarrollo forestal con base en el número elevado de árboles plantados, sin un adecuado mecanismo de seguimiento y mantenimiento de tales plantaciones.
 
r La conservación absoluta, basada en el no tocar, en prohibir, reprimir, en gravar, penalizar, limitar, restringir, burocratizar, hasta imposibilitar cualquier acción dirigida a un desarrollo forestal.
 
En ambos casos, la aplicación como estrategia gubernamental ha venido por líneas verticales, sin la participación ni la determinación local o regional ni mucho menos de actores involucrados. Simplemente todos los gobiernos quieren mostrar al público millones de árboles producidos en viveros y plantados en cualquier lugar visible. De esa forma se quiere ilustrar con volumen y vista que se está trabajando en desarrollo forestal. Todo eso está alejado totalmente de un verdadero desarrollo forestal. Las especies, han sido seleccionadas con algunos criterios técnicos. La planificación, el objetivo y el plan de manejo son poco considerados en la reforestación estatal, salvo algunos proyectos como Sabana Clara y Novillero-Catarey y una mínima parte de plantaciones en Constanza y Jarabacoa.
 
Los “operativos de reforestación” han sido realizados con brigadas de personas, algunas voluntarias y con carácter educativo (colegios, voluntarios, empleados privados) otras por mandato (soldados, empleados). Estas no aportan mucho al establecimiento de plantaciones, ni mucho menos al desarrollo del sector, por carecer de planes de seguimiento, propietarios que las protejan y la manejen posterior mente. Todavía no se ha entendido al parecer, que no basta con plantar un árbol; se requiere un dueño que lo proteja y lo cuide hasta que éste dé su servicio. En esos operativos, millones de árboles han sido plantados en terrenos sin preparar y sin protección, dentro de pastizales o en márgenes de ríos, sin el resultado buscado.
 
Plantaciones como las ubicadas en Loma de la Sal y Manabao en Jarabacoa y Loma Novillero en Villa Altagracia, han sido establecidas y manejadas en forma inadecuada, provocando la madurez o muerte por enfermedades, ligadas al debilitamiento y /o inadaptabilidad de las especies plantadas. Algunas plantaciones han sido raleadas por vez primera por un fenómeno natural, como el caso de Villa Altagracia, cuyas plantaciones fueron raleadas por el huracán Georges en 1998, luego de 18 años de haber sido plantadas.
 
La segunda actitud, de limitación y restricción, ha impactado negativamente en el sector forestal. La inseguridad y desprotección para la inversión forestal, la no aplicación de las leyes y reglamentos establecidos, los cambios constantes de leyes y decretos desmotivan a medianos y pequeños propietarios de terrenos forestales, limitando el despegue definitivo del sector forestal.
 
4. Las facilidades a la importación de productos forestales y derivados preferidas por el Estado sobre el desarrollo forestal local, desfavorece y penaliza cualquier intento de inversión en el sector, al competir en desventaja. Esto junto a la falta de incentivos a la producción local, falta de reglas claras aplicadas y falta de voluntad manifiesta con inversión presupuestaria desde el gobierno central, mantienen el sector rezagado, aportando una suma ínfima en el Producto Interno Bruto (PBI) para autoconsumo y ningún valor para la exportación en los últimos 30 años. (abt, 2002)
 
3.2.3.2 Alcances del desarrollo forestal dominicano
 
La situación de uso inadecuado de los recursos forestales del país no debe conducir a conclusiones que descarten las potencialidades de desarrollo futuro que ofrecen las actividades forestales, especia lmente en el desarrollo económico y la creación de fuentes de empleo. En efecto, se dispone de grandes extensiones de terrenos apropiados para el establecimiento y manejo de bosques secundarios y plantaciones forestales, con rendimientos potenciales altos, debido al excelente clima y a la privilegiada ubicación geográfica.
 
Los pocos aserríos establecidos en el país, la industria del mueble y la ebanistería que ha sobrevivido, junto a los proyectos comunitarios agroforestales y de manejo de bosque seco y coníferas, así como algunas iniciativas privadas, en su conjunto sustentan bases sólidas para un incipiente desarrollo forestal que puede crecer a corto plazo y consolidarse en pocos años.
 
Un punto crítico limitante se presenta coincidencialmente en el pr imer paso: disponer de semillas forestales en calidad y cantidad adecuada. No obstante, los esfuerzos del Proyecto de Semillas Forestales (PROSEFOR) implementado por el CATIE en el país, persiste la falta de fuentes semilleros que garanticen semilla forestal local para una industria o empresa rentable. (abt, 2002)
 
Aunque internacionalmente existe una alta oferta, no parece aconsejable depender de la importación de semillas para el despegue del sector. Por ello, desde ahora, la demanda de semillas para especies seleccionadas para reforestación del sector privado y parte del gobierno comienza a suplirse con semillas del exterior.
 
Los niveles tecnológicos empleados en la producción de plantas en viveros están a nivel competente de países con algún desarrollo forestal en el continente: Chile, México y Brasil, principalmente. Puede concluirse que este paso no es un limitante para el desarrollo forestal. La aplicación de tecnologías de manejo, desde la preparación de terreno, dominio de las técnicas de plantación, podas, aclareos y cortas intermedias y aprovechamiento final son dominados de forma aceptable a buena. Los aclareos y la poda pueden ser los puntos con más divergencias de criterios al ser aplicados y por lo tanto los que necesitan mayor número de ensayos para especies y sitios diferentes.
 
Los niveles tecnológicos de aprovechamiento y aserrado superan a muchas industrias de la América Latina, pues los pocos equipos que han ingresado al país lo han hecho en los últimos 10 años. De ello se deduce que son equipos de motosierra, sierras de discos, sierras de cintas y combinadas, de reciente fabricación. La tendencia de los propietarios forestales privados es la de modernizar sus pequeñas industrias con equipos de alto rendimiento en aserrado. Este nivel tecnológico no es comparable con los países del norte, sin embargo, para una incipiente industria forestal, se puede considerar que inicia a buen nivel.
 
Respecto a las técnicas de ordenación forestal, los alcances locales han sido mínimos. La oferta de especies, determinación de sitios y calidades de sitios, estudios de rendimientos, delimitación y registros de predios forestales, ordenación forestal, valoración de bosques, economía forestal, están todavía ausentes de los actores del sector. En relación a los aspectos económicos, el dominio de costos de producción, flujos de caja, indicadores financieros, préstamos bancarios, amortizaciones, incentivos, impuestos locales, no existen como aplicación sobre la práctica en la producción forestal local.
 
Respecto a las técnicas de ordenación forestal, los alcances locales han sido mínimos. La oferta de especies, determinación de sitios y calidades de sitios, estudios de rendimientos, delimitación y registros de predios forestales, ordenación forestal, valoración de bosques, economía forestal, están todavía ausentes de los actores del sector. En relación a los aspectos económicos, el dominio de costos de producción, flujos de caja, indicadores financieros, préstamos bancarios, amortizaciones, incentivos, impuestos locales, no existen como aplicación sobre la práctica en la producción forestal local. (abt, 2002)
 
3.2.3.3 Impactos de las prácticas, proyectos y programas de reforestación
 
El impacto de los proyectos y programas forestales implementados en el país ha sido positivo. Sin embargo, es importante diferenciar dos tipos de programas o proyectos:
 
A) Proyectos forestales gubernamentales. Los proyectos están ubicados en sitios estratégicos, como modelos para el sector; en los mismos se ha dado énfasis en la conservación de suelos y aguas, por lo que se ha dado el manejo en forma limitada.
El programa “Selva Negra” desarrollado en la década del 80 hizo un mayor énfasis en la prohibición del uso, mientras que “Quisqueya Verde” desarrollado a finales de la década del 90 enfatizó más el aspecto de concientización y promoción de la reforestación.
 
B) Proyectos y plantaciones privadas. Este grupo de proyectos y programas agrupa a una pequeña cantidad de pequeños productores rurales, apoyados por Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), a medianos y grandes productores rurales que han iniciado la conversión de uso de sus tierras desde uso pecuario o agrícola a uso forestal. Algunos latifundistas han optado por efectuar plantaciones forestales en sus predios, debido al temor de invasión de sus tierras por agricultores sin tierra; pueden citarse como ejemplo el caso del Sr. José Lucas en Nagua.
 
Se registran unas 16,000 hectáreas con ”Certificados de Plantación y Derecho a Corte” y se estima que otro tanto está aun sin registrar. Algunos casos han superado los numerosos obstáculos que le surgen, siendo los mayores las trabas legales y burocracia estatal, arreciada cada cuatro años con los cambios de gobierno. Pocos de ellos, presentan subsistencia económica, siendo otro gran problema la falta de regulación y la competencia de mercado.
 
Sin embargo, el fomento privado del bosque sigue creciendo, basado más en esperanzas que en resultados. El impacto ambiental de las plantaciones privadas ha sido más positivo que el económico, por el beneficio social, a la biodiversidad, a la restauración de suelos abandonados y restauración de la capacidad productiva de la tierra que se ha logrado. Por otra parte, la asociación del árbol con la producción agrícola en varias zonas del país ha sido otro logro en el desarrollo de la forestería social. (abt, 2002)

3.2.4 Análisis Económico de Bosques
 
Hasta el momento, la primera parte de este trabajo ha consistido en la identificación de los recursos forestales y de los bienes y servicios derivados del bosque. Esta segunda parte está enfocada en la valoración de esos bienes, servicios y recursos identificados.
 
La base para la consulta consistió en la revisión y comparación de varias experiencias de evaluaciones y análisis económicos de proyectos y empresas forestales, como son los ejemplos de FAO, Subsecretaria Forestal, experiencias propias y consultas a profesionales internacionales y nacionales.
 
El método para la valoración utiliza un proceso aplicable a la altura de desarrollo forestal que presenta el país. Contrario a lo que normalmente hacen los analistas financieros, que solo incluyen valores comerciales, en este trabajo se intenta establecer una valoración económica de aquellos insumos y recursos forestales identificados en el diagnóstico, que aportan directa e indirectamente un valor o servicio, por una suma cuantificable o un valor descriptivo. (abt, 2002)
 
En consulta de textos de la FAO, todavía en 1995 se negaba la asignación de valores económicos a servicios ambientales tales como al secuestro de carbono y la biodiversidad. Hoy día estos temas hacen parte del día a día en el comercio ambiental y forestal cotidiano y la tendencia va en ascenso. (abt, 2002)
 
Hay que distinguir entre el valor del mercado y el valor económico. El primero se refiere a los montos que pagan o reciben los ciudadanos por bienes o servicios forestales en la actualidad. Los valores económicos se refieren al monto que está dispuesto a pagar el ciudadano por un bien o servicio indiferente al hecho de que haya un cambio dentro de un mercado o no. (abt, 2002)
 
3.2.4.1 Impactos del aprovechamiento forestal
 
La cuantificación de los daños y el conocimiento de la reacción del bosque a los impactos causados por el aprovechamiento es útil para evaluar la producción futura del bosque. En las labores de aprovechamiento como parte de las acciones de manejo sostenible, es esencial que las actividades asociadas al mismo no comprometan en forma irreversible la capacidad del bosque para seguir suministrando madera industrial, productos forestales no maderables, servicios ambientales, beneficios sociales y valores globales como el mantenimiento de la biodiversidad.
 
En este espacio se describen los efectos que se pueden presentar sobre el suelo, la fauna, la flora y el medio ambiente, cuando se realizan aprovechamientos de masas boscosas. Se trata de PMF ejecutados bajo las normas establecidas por la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
 
La influencia de los bosques sobre el medio ambiente es determinante. Si se analiza primero el extremo no deseado, donde se hace el aprovechamiento total de la masa boscosa, se tendrán cambios abruptos de los indicadores ambientales (suelos, temperatura, infiltración, biodiversidad, vientos, escorrentía superficial, entre otros). Bajo esta situación extrema se obtiene una degradación brusca del medio ambiente y los recursos naturales y una pérdida de la capacidad productiva. Se presenta una baja calidad ambiental y por ende, de la salud humana misma. Todo esto de acuerdo a condiciones topográficas, edáficas y climáticas específicas.
 
El aprovechamiento del bosque aumenta la disponibilidad de recursos como luz, agua y nutrimentos, favoreciendo la regeneración del bosque. El grado de apertura del dosel influye sobre la abundancia de la regeneración de especies de los diferentes grupos ecológicos y por lo tanto sobre el volumen y calidad de la madera que se produce. Los claros provocados por el aprovechamiento pueden mejorar las condiciones ambientales para el establecimiento de especies heliófitas durables y en menor grado de las helióf itas efímeras, en aperturas mayores En el otro extremo se puede analizar el aprovechamiento mínimo. Aquel donde la extracción de productos forestales maderables y no maderables es relativamente mínimo con relación a la disponibilidad de biomasa total. (abt, 2002)
 
Se refiere a cortes y extracciones artesanales en bosques primarios. Las cantidades de leña, madera para la construcción rural o artesanía y los productos no maderables del bosque cosechados en pequeñas cantidades. En esta situación el impacto del aprovechamiento es casi imperceptible, y los efectos del aprovechamiento se recuperan a corto plazo con extrema.
 
Entre esos dos extremos se tienen varias situaciones intermedias. Un manejo forestal óptimo, debe iniciar con el ordenamiento territorial del país, ubicar estratégicamente el punto de equilibrio entre un extremo y otro, que le permita a la sociedad hacer uso máximo del servicio ambiental y del recurso boscoso sin llevarlo al punto de incapacidad de recuperación.
 
Los principales factores ambientales afectados por las labores de aprovechamiento forestal son:
 
r Composición florística o biodiversidad vegetal y fauna
r Densidad del bosque (expresada en m3 por hectárea, área basal por hectárea en m2 o número de árboles por hectárea)
r Cobertura total de copas proyectadas
r Composición del sotobosque (regeneración natural y especies propias del piso del bosque)
r Altura y diámetro promedio del bosque
r Suelos (estabilidad, estructura, propiedades químicas, protección, conservación y mejoramiento)
r Temperatura
r Climáticos (infiltración, interceptación de lluvia, escorrentía superficial, vientos, albedo solar y evapotranspiración real)
r Incremento volumétrico corriente anual
 
El hecho de que sean afectados no quiere decir que sea negativamente. Al contrario, varios de esos factores pueden resultar favorecidos por un buen manejo forestal. Un aprovechamiento forestal bien planificado y ejecutado deberá afectar cada uno de esos factores de forma favorable o a un grado que permita su recuperación a corto plazo y con el esfuerzo mínimo.
 
El equilibrio entre estos factores es facilitado por el aprovechamiento forestal. Por ejemplo, cuando el factor de densidad del bosque llega a su máximo, el incremento o producción de madera se estabiliza y prácticamente se paraliza el crecimiento. Un bosque virgen tiene una capacidad de absorción de CO2 casi nula ya por falta de espacio físico o de luz. Al realizar un aprovechamiento por entresaca de árboles maduros se crea un espaciamiento que permite al bosque retomar el crecimiento, favoreciendo el desarrollo de árboles jóvenes, de otras especies y el incremento más rápido de los medianos. Si bien esta intervención puede afectar momentáneamente la estabilidad del suelo, favorece el equilibrio entre este factor y el crecimiento del bosque, a la vez que cumple su papel de producción. (abt, 2002)
 
3.2.4.2 Conversión de terrenos forestales
 
Cuando se convierte el terreno forestal en otro uso (pecuario, agrícola, urbano, agroindustrial o turístico) se obtiene un beneficio. Este beneficio puede ser directo, a la hora de la corta total del bosque. Otro beneficio posterior, viene dado por el uso alternativo o de sustitución. Aquí se permite hacer una comparación para cada caso. Los terrenos forestales con diferentes calidades de sitios (terrenos buenos y terrenos pobres) que permiten diferentes desarrollos y rendimientos, juegan un papel importante en esta comparación. Los criterios de ubicación geográfica, especie, tipo y calidad de madera, uso oportuno y conveniente del lugar son determinantes que sirven para hacer una comparación entre terrenos convertidos y el uso potencial forestal. Los servicios ambientales del bosque aportan un valor muy significativo a la hora de hacer las comparaciones. (abt, 2002)
 
3.2.4.3 Impactos ambientales de los desmontes
 
El desmonte total de los bosques transforma el ecosistema natural, de forma tal que su recuperación es costosa en recurso y tiempo. Cuando una área cubierta de bosques se transforma en pastos, agricultura, u otro uso, las consecuencias principales aparecen de inmediato y se van agudizando a medida que pasa el tiempo. La influencia de los bosques en la calidad del ambiente es determinante. (abt, 2002)
 
Así, los desmontes alteran directamente y de forma inmediata, los indicadores ambientales que dependen de los bosques. A continuación se presenta una lista de factores ambientales afectados negativamente por desmontes totales:
 
1. Régimen hídrico, infiltración, evaporación y transpiración.
2. Régimen de la temperatura
3. Los suelos, su pH, la capacidad productiva, contenido en materia orgánica, humus, textura, estructura, humedad, drenaje, equilibrio de nutrientes
4. Escorrentía superficial, nivel de corrientes permanentes, manantiales, capa freática
5. Iluminación del suelo, composición florística, hábitat de especies valiosas
6. Régimen de los vientos, erosión eólica, cambios climáticos y fenómenos atmosféricos
7. Cantidad de CO2 que fija
8. Microflora y microfauna del suelo
9. Biodiversidad, equilibrio ambiental de especies, niveles de plagas y autocontrol de plagas y enfermedades
10. Fauna nativa, sus nichos, equilibrios y fuentes de vida
11. Aspecto escénico, paisaje, entorno y ambiente para vida humana
12. Protección de suelos, conservación y proceso de mejoramiento y evolución de suelos
13. Calidad del agua y del aire (niveles de pureza y contaminación)
14. Calidad de vida humana. (abt, 2002)
 
De esos factores, todos afectan en menor o mayor grado el medio ambiente en la República Dominicana. Por su calidad de territorio insular, las pendientes dominantes en el territorio nacional y la alta densidad poblacional, todos los indicadores que tienen que ver con suelos y aguas son los que afectan con mayor incidencia y ofrecen mayor dependencia a la vez, para el medio local.
 
Si los desmontes se hacen bajo planificación tomando en cuenta los niveles de alteración de los anteriores indicadores, favoreciendo a cada uno de ellos, o alterándolos al menor nivel posible con el manejo forestal, entonces el impacto de los desmontes tiene efecto mínimo. Para ello, se deben diseñar en todas las áreas forestales el país, los planes de manejo, los planes de manejo de cuenca y los pla nes de manejo con ordenamiento territorial. Un aprovechamiento forestal bien planificado y ejecutado deberá afectar cada uno de esos factores de forma favorable o a un grado que permita su recuperación a corto plazo y con el esfuerzo mínimo.
 
El equilibrio entre estos factores es facilitado por el aprovechamiento forestal. Por ejemplo, cuando el factor de densidad del bosque llega a su máximo, el incremento o producción de madera se estabiliza y prácticamente se paraliza el crecimiento. Un bosque virgen tiene una capacidad de absorción de CO2 casi nula. Ya por falta de espacio físico o de luz. Al realizar un aprovechamiento por entresaca de árboles maduros, se crea un espaciamiento que permite al bosque retomar el crecimiento, favoreciendo el desarrollo de árboles jóvenes, de otras especies y el incremento más rápido de los medianos. Si bien esta intervención puede afectar momentáneamente la estabilidad del suelo, favorece el equilibrio entre este factor y el crecimiento del bosque, a la vez que cumple su papel de producción. La experiencia dominicana en aprovechamiento forestal planificado, bajo planes de manejo, es tan reducida (6% del potencial forestal está bajo planes de manejo), que su impacto se hace imperceptible sobre el país, en términos ambientales y económicos. (abt, 2002)
 
3.2.4.4 Costos estimados asociados a los impactos
 
Cada vez que se tala una hectárea de bosque se produce un impacto negativo sobre los ecosistemas del país. Este impacto puede traducirse en un valor económico. El valor se calcula directamente por la pérdida del recurso o servicio o bien por el costo de impactos directos que provoca. En la actualidad, como se ha dicho, el país presenta una tasa de deforestación negativa. Sin embargo, existe la posibilidad de una pérdida constante de la calidad del bosque.
 
Para estimar los costos asociados con los impactos de la deforestación o el aprovechamiento forestal no planificado, se deben tener indicadores cuantificados. Por tal razón quedarán como una de las recomendaciones prioritaria de este estudio. (abt, 2002)
 
3.2.4.5 Beneficios cuantificables y no cuantificables
 
Los árboles agregan y acumulan madera año tras año mientras viven, hasta el momento en que son cortados o alcancen un tamaño utilizable de acuerdo a los objetivos previamente fijados por el silvicultor. Así, todas las producciones anuales de madera generadas por el árbol durante un largo tiempo adquieren un carácter de ser un “bien en proceso” que esperan determinado número de años para llegar a ser un producto como tal, la madera. Asimismo, el productor silvícola no solo produce madera sino que produce también otros beneficios y servicios, llamados economías externas, como recreación, higiene, agua, regulación de caudales, protección del suelo y la biodiversidad, los cuales tienen valores que no están determinados por los procedimientos normales de mercado de la economía de intercambio y debido a su naturaleza son particularmente difíciles de valorar. Cada vez que se tala una hectárea de bosque y se sustituye por otro uso, se elimina un valor para crear otro. En este punto se va a analizar el valor eliminado. Este valor está representado por un conjunto de valores. Lo constituyen la madera y los servicios ambientales. Se intentará asignar un valor a cada producto o servicio identificado. (abt, 2002)
 
3.2.4.6 Tabla de beneficios
 
El producto principal por el cual se conoce el bosque es la madera. Sin embargo, este trabajo siempre considerará los valores asociados, como los servicios ambientales y valor de otros recursos que dependen del bosque. A continuación se presenta en detalle la valoración del recurso maderero calculado para la República Dominicana, con base en el documento “Inventario Forestal del 2001”. Los precios han sido calculados con base en promedios de consulta a diferentes proyectos de productores forestales nacionales, privados y gubernamentales (Bosque Seco, Plan Sierra, Microempresa Forestal de Zambrana, Raúl Martínez Mera, Vivero Forestal Loma Grande, Proyecto Novillero). El valor total es la valoración económica del bosque en pie, sin deducir coste de aprovechamiento, transporte y administrativos. Si bien cabe reconocer que los valores potenciales agregados por transformación y transporte son muy significativos en esta valoración, la falta de información sobre estos valores éstos no a permitido su inclusión en los cálculos presentados en la tabla que se presenta a continuaciòn. (abt, 2002)
 
FUENTE: Elaboración propia con base en (SEMARN, 2001)
consulta de precios promedios del mercado local en RD$.
 
Ahora, para mostrar la valoración conjunta de los recursos forestales (la madera, los servicios ambientales y recursos naturales asociados), se ha desarrollado el siguiente esquema para una hectárea. Algunos datos se han estimado con base al precio local o regional que prevalece en los servicios y recursos. (abt, 2002)
 
3.3 Analsis Estrategico Situacional (AES) de un futuro Programa de Incentivos Forestales
 
Como parte de un evaluaciòn desarrollada a nivel de la informaciòn de “Programas de Incentivos Forestales” colectada en Mexico, Guatemala, Costa Rica, Bolivia y Chile, se logro en forma unilateral (Melgar, M.) establecer una analisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), con el objetivo de establecer cuales en forma generica el potencial intrinsico que la operativizacion de un Programa de Incentivos Forestales, pudiera desarrollar en Republica Dominicana. En la tabla No. 3, se resume el analisis FODA desarrollado.
 
El FODA, se utilizara como la principal herramienta para el desarrollo de la lineas estrategicas y de acciòn de un futuro programa de incentivos forestales para la Republica Dominicana, una ventaja que en la actualidad posee el paìs es el poder ver fuera de su territorio y poder tomar lo mejor de los modelos que hasta la fecha se han implementado en otros paises de la regiòn Latino Americana y principalmente en la regiòn Mesoamericana, con ello ademas permite omitir los errores que pudieran haber comitido por omisiòn o falta de informaciòn los “servicios forestales nacionales”. (Melgar, M. 1996)
 
3.3.1 Criterios de selecciòn de especies para reforestaciòn
 
Una de las principales debilidades y limitaciones en los Programas de Incentivos Forestales analizados, fue la selecciòn de especies para programas de reforestaciòn, la mayoria de los programas analizados no cuentan con los instrumentos y herraminetas de gestiòn necesarias para lograr una adecada selecciòn de espeices, considerando este punto, se presenta la tabla No. 4 una propuesta de criterios e indicadores de selecciòn de especies asignandole una ponderaciòn, que permita orientar futuros proyectos de reforestaciòn.
 
3.3.2 Criterios de selecciòn de regiones para reforestar
 
Otro punto a considerar es la “selecciòn de regiones para reforestar” la mayoria de los programas de incentivos forestales en Latino America, no se enmarcan sobre paramentros tangibles de “ordenamiento territorial”, debido a que es casi imposible el esperar que se elabore a corto plazo un Plan de Ordenamiento Territorial a nivel nacional es posible considerar una serie de criterios e indicadores (asignandole un ponderacion basica) que permita la ubicaciòn geografica dentro del Republica Dominicana.
 
4. Despciòn geral de un futuro Programa de Incentivos Forestales en Republica Dominicana (PIF-RD)
 
4.1 Misiòn
 
El Programa de Incentivos Forestales de Republica Dominicana (PIR-RD), contribuye a reducir la deforestación, impulsa la oferta de productos forestales competitivos, genera servicios ambientales y empleo en el área rural, mediante el fomento de la creación de núcleos de producción forestal regional de alta productividad.
 
4.2 Visiòn
 
El Programa de Incentivos Forestales es un instrumento de la política forestal que promueve una mayor incorporación de la población dominicana a la actividad forestal formal incentivando la inversión para el establecimiento y manejo de plantaciones forestales, el manejo sostenido de bosques naturales y la silvicultura con fines ambientales.
 
4.3 Objetivos
 
El Programa de Incentivos Forestales constituye un instrumento financiero de la política forestal, al igual que los incentivos crediticios contemplados tanto en la política como en la legislación forestal vigentes. Bajo este enfoque, y para cumplir su Misión, el PIF-RD plantean los siguientes objetivos:
 
r Mantener y mejorar la producción forestal sostenible, incorporando los bosques naturales a la actividad económica productiva.
 
r Incorporar tierras de vocación forestal desprovistas de bosque a la actividad forestal, a través del establecimiento y mantenimiento de plantaciones forestales y/o regeneración natural.
 
r Generar una masa crítica de bosques productores de materia prima, para el desarrollo de la industria forestal.
 
r Incentivar el mantenimiento y la creación de bosques para la generación de servicios ambientales.
 
4.4 Metas
 
Con base en los fondos asignados al PIF-RD, y los resultados obtenidos en los primeros tres años de ejecución, se espera que en el período de duración del Programa (que pudiera oscilar de 10 a 20 años), se alcance una meta de 285,000 hectáreas con plantaciones e incorporar al régimen de manejo forestal sostenible 572,000 hectáreas de bosques naturales, tal como se aprecia en la tabla 5.

4.5 Grupos de beneficiarios
 
El programa de incentivos forestales debe considerar diferentes niveles de beneficiarios para generar una sinergia que permitan el cumplimieto
 
Pequeños y grandes propietarios:
 
r Pequeños propietarios: propietarios de tierras de vocación forestal con proyectos de 2 a 15 hectáreas.
 
r Grandes propietarios: propietarios de tierras de vocación forestal con proyectos de más de 15 hectáreas.
 

 
Municipalidades , comunidades y grupos organizados:
 
r Ayuntamientos: posesionarios de tierras municipales que cuentan con el aval de la corporación municipal para desarrollar proyectos forestales en tierras municipales de vocación forestal.
 
r Comunidades: miembros de comunidades que tengan derechos de propiedad sobre tierras comunales registradas.
 
r Grupos sociales organizados: Cooperativas, comités, asociaciones u otra forma de organización de la sociedad civil, cuyos miembros sean propietarios de terrenos de vocación forestal.
 
4.6 Lineamientos estrategicos para un futuro plan estrategico quinquenal
 
Con base al análisis FODA del PIF-RD de programas de incentivos en America Latina, y para dar cumplimiento a la misión, objetivos y metas del Programa de Incentivos Forestales, se han definido los siguientes lineamientos estratégicos:
 
r Priorizar especies y regiones para el establecimiento de plantaciones forestales: en función de la productividad, disponibilidad de tierras de aptitud forestal, demanda en el mercado nacional e internacional y potencial competitivo del sector forestal. Para los próximos cinco años es conveniente reducir el número de especies a incentivar de tal forma que se puedan alcanzar economías de escala, necesarias para ganar poder de negociación frente al mercado internacional de productos forestales y para atraer la inversión privada, tanto en temas de producción forestal, como de transformación y prestación de servicios de apoyo.
 
r Orientar al menos el 80% de los fondos destinados a proyectos de reforestación a las regiones y especies prioritarias: de esta manera, se logrará el desarrollo de una masa crítica de plantaciones en dos o tres polos de desarrollo forestal.
 
r Consolidar los criterios de elegibilidad de proyectos a incentivar: en función de la conformación de núcleos competitivos de producción forestal.
 
r Mantener sin variación los montos actuales por hectárea otorgados para reforestación: por lo menos para el primer  quinquenio, como manera de obligar a los silvicultores a una mayor eficiencia y compromiso en la inversión.
 
r Consolidar alianzas y coordinar acciones a lo interno del servicio forestal nacional:  principalmente con aquellos programas y proyectos que deben estar estrechamente vinculados al PIF-RD.
 
r Establecer alianzas con ONGs,   Programas y Proyectos vinculadas al subsector forestal: para la organización de pequeños productores (menos de 15 hectáreas) beneficiarios del PIF-RD, para mejorar su capacidad de gestión y negociación.
 
r Orientar a beneficiarios del PIF-RD hacia la formación de alianzas en  torno a objetivos comunes: productores de teca, coníferas, caoba, etc.
 
r Fortalecer la divulgación del PIF-RD: dar énfasis hacia los incentivos para el manejo de bosques naturales en función de los potenciales beneficiarios del Programa.
 
r Consolidar los incentivos para manejo de bosques naturales: implica establecer montos atractivos y mecanismos e implementar propuestas de mejora, que incluyan ademas manejo de bosques secundarios y regeneraciòn natural.
 
r Establecer la obligatoriedad de la Regencia Forestal vinculada al PIF-RD: apoyar el fortalecimiento de su capacidad técnica, y el desarrollo y aplicación de una normativa que regule el accionar de los regentes en proyectos beneficiarios del PIF-RD, desarrollando un programa nacional de registro forestal.
 
r Establecer contratos con beneficiarios del PIF-RD: como medio para garantizar el cumplimiento de compromisos y reducir el riesgo de abandono de proyectos
 
r Orientar los proyectos de reforestación y de manejo de bosques naturales (produccion y proteccion): ubicados fuera de las regiones definidas como prioritarias, a zonas de importancia para el funcionamiento del Corredor Biológico que interconecten las areas protegidas que conforman el Sitema Nacional de Areas Protegidas (SNAP-RD) y otros ecosistemas estratégicos para el país, en apoyo a su operativización y consolidación, por lo menos durante el primer quinquenio
 
4.6.1 Acciones Inmediantas
 
Con base en el diagnóstico FODA y los lineamientos estratégicos descritos, el servicio forestal nacional (Subsecretaria de Estado Forestal) deberá impulsar las siguientes acciones:
 
4.6.1.1 Priorizar especies
 
Para lograr la creación de una masa crítica de plantaciones forestales que permita ganar sinergia entre beneficiarios del PIF-RD, desarrollar economías de escala y especialización de los factores de producción, es necesario seleccionar cuidadosamente las especies a plantar. El establecimiento de plantaciones forestales con fines industriales implica desarrollar una cadena de valor productiva eficiente y eficaz. Para ello se necesita:
 
r Actividades de apoyo: infraestructura de soporte, dirección de recursos humanos, desarrollo de tecnologías y compras de insumos y materiales.
 
r Actividad logística: abastecimiento (plantas mejoradas de alto rendimiento, fertilizantes, insecticidas, materiales, insumos), operaciones de producción (viveros de producción de plantas de alta calidad, transporte al terreno), plantación (preparación del terreno, cercos, cuidados, plantación, limpieza, fertilizantes), tratamientos de manejo (podas raleos y cosecha), transporte (desde la finca hasta el lugar elegido por el cliente), transporte (menor y mayor), cosecha, transformación y comercialización de productos y subproductos.
 
Esa cadena de valor productiva (semilla, producción de planta, silvicultura, aprovechamiento) no es posible desarrollarla por lo menos en el mediano plazo, para un número significativo de especies; por lo tanto es necesario que el PIF-RD se concentre, en el primer quinquenio, en aquellas especies con las que hay mayor seguridad de establecer plantaciones forestales exitosas.
 
En ese sentido es estratégico concentrarse en aquellas especies de las cuales se conoce plenamente su silvicultura, que presentan una amplia ductilidad en productos (trozas debobinables, trozas aserrables, postes), con tecnologías industriales para producir productos con un alto valor agregado y que tienen un buen mercado nacional o internacional.
 
Con base en las consideraciones anteriores, la aplicación de criterios de selección de especies, las características bioclimáticas y edáficas de las regiones con mayor potencial para establecer plantaciones forestales, la distribución natural o capacidad de adaptación de las especies, y fundamentalmente la experiencia.
 
Las especies seleccionadas, constituyen un elemento orientador para los usuarios del PIF-RD y para las acciones de apoyo a su implementación (oferta de semilla, proyectos de investigación en silvicultura y mejoramiento genético). Esta priorización no implica la exclusión de otras especies que por condiciones locales revistan importancia económica, ecológica y social.
 
Un factor importante en la selección de especies para proyectos de reforestación es el sitio. Cada sitio tiene características propias de clima, fisiografía, suelo y vegetación, que le permiten proveer determinados factores de crecimiento al árbol. Por otra parte, cada especie se desempeña mejor que otras en un sector forestal determinado dentro de las gradientes ambientales. En la medida que las condiciones de sitio se alejan de los gradientes óptimos requeridos por una especie, la calidad de ese sitio para esa especie disminuye. La productividad forestal varía considerablemente en función de la calidad de sitio. Por tal razón, en los proyectos de reforestación beneficiarios del PIF-RD es importante analizar las variables de sitio que más influyen en la productividad de la especie seleccionada.
 
4.6.1.2 Priorizar regiones
 
La priorización de regiones para la ejecución del PIF-RD, es fundamental para lograr un éxito a corto plazo de un futuro programa de incentivos forestales, en su concepto más amplio, el término productividad forestal puede considerarse como la capacidad de producir bienes forestales, maderables y no maderables, y servicios ambientales, bajo la presencia de condiciones biofísicas que afectan al crecimiento (clima, suelo, fisiografía), condiciones que afectan al manejo (extracción, comercialización, mercadeo, industrialización) y la conservación (riesgo de erosión, condición hidrológica especial).
 
En este sentido, la productividad forestal en una zona o sitio está afectada no sólo por las características biofísicas de las tierras, sino también por las características socioeconómicas ligadas a un sistema de producción que definen la existencia o no, de la aptitud para la actividad forestal, especialmente para el caso particular de plantaciones con fines industriales.
 
Con base en las consideraciones anteriores, se definieron los criterios para la selección de regiones prioritarias (tabla 4), éstos a su vez se combinaron con los requerimientos edafoclimáticos de las especies priorizadas mediante la aplicación de sistemas de Información Geográfica, lo que permitira definir las zonas potenciales o regiones prioritarias para establecer plantaciones con cada una de las especies priorizadas (tabla 5), determinándose en cada región y para cada especie.
 
4.6.1.3 Institucionalizar criterios de elegibilidad de Proyectos
 
El equivocarse en la estrategia de colocación de incentivos mediante la segregación de elegibilidad de los proyectos a incentivar, ya sea por tamaño, dispersión de especies, tecnologías tradicionales respecto a calidad de plantas, etc, llevan a serios problemas de eficiencia para el productor forestal.
 
La elegibilidad consiste en un análisis previo a la evaluación de los proyectos solicitados para acogerse al incentivo, el objetivo es descartar a los que no cumplan con criterios objetivos. Entre los criterios que se han identificado están:
 
4.6.1.3.1 Para plantaciones
 
r Regiones prioritarias: desde el punto de vista de desarrollo de polos de industrialización competitivos, tendrán prioridad aquellos proyectos que se ubiquen en las regiones prioritarias ha identificadar por los actores involucrados en el desarrollo del sector forestal en la Republica Dominicana. Proyectos dentro de esas regiones son prioritarios con relación a proyectos ubicados en otras regiones del país, pero también deben responder a los otros criterios de elección que se describen a continuación.
 
r Especies prioritarias: el programa debe concentrar la reforestación en el corto plazo (primer quinquenio) en un número reducido de especies y de más alto valor para disminuir costos y desarrollar tecnologías duras y blandas[5]. El Servicio Forestal (Subsecretaria de Estado Forestal) debe suspender temporalmente el fomento de aquellas especies forestales sobre las cuales existe incertidumbre en desarrollar plantaciones industriales y competitivas. En ese sentido, el criterio en cuanto a que especies plantar se determina en función de las especies que deben de identificarse según criterios fenologicos, ecologicos, economicos y sociales. Cualquier proyecto de reforestación con especies diferentes a las priorizadas, para ser objeto de incentivos forestales, deberá fundamentar la viabilidad económica, ecológica y social del proyecto y, además cumplir con los otros criterios de elección.
 
r Condiciones de sitio: la productividad forestal de una especie determinada, varía considerablemente en función de la calidad de sitio, por lo tanto este debe ser un criterio a evaluar. En este sentido, se debe dar prioridad a aquellos proyectos que además de ubicarse en las regiones priorizadas presentan condiciones óptimas de sitio para la especie elegida y que además cumplan con los otros criterios de elección. Proyectos ubicados en sitios marginales (al limite de lo tolerable) no deberán ser incentivados, salvo cuando las condiciones de tipo ambiental (específicas para el sitio) lo justifiquen.
 
r Objetivo de producción: el reglamento del PIF-RD debera establecer los tipos de proyectos que pueden incentivarse en función del objetivo de producción. Sin embargo, según expertos en el tema la orientación hacia la producción de trozo aserrable de alta calidad es la estrategia que aplican hoy las grandes industrias de la silvicultura mundial, buscando el uso integral de la troza (optimizando el precio de esta en función de productos de la mejor relación precio calidad) mientras que la industria que utiliza astillas tiende a abastecerse de residuos. Por lo tanto, bajo las condiciones de Republica Dominicana (no existe una industria de astillas desarrollada) y considerando el tipo de especies a fomentar; durante el primer quinquenio deberá darse prioridad a proyectos para producción de troza aserrable o debobinable. Proyectos de plantaciones con fines ambientales o energéticos, dentro de las regiones prioritarias se incentivaran solamente cuando las condiciones de tipo ambiental o social lo justifiquen.
 
r Soporte técnico: la experiencia adquirida en los paises con programas de incentivos forestales, muestran que el apoyo técnico del silvicultor (por conocimiento propio o por asistencia técnica de un Regente Forestal) en gran medida hace la diferencia entre buenos proyectos o proyectos deficientes (desde el punto de vista técnico). En ese sentido es importante considerar entre los criterios de elegibilidad con relación al soporte técnico los siguientes aspectos:
 
o Capacidad de gestión y de administración del silvicultor.
o La coherencia de las actividades propuestas en el plan.
o La metodología y cronogramas de trabajo.
o Los antecedentes de gestión del silvicultor en proyectos similares.
o Infraestructura de producción forestal en la finca
o Respaldo técnico para la ejecución del Proyecto (Regente, ONG, otro).
o La prioridad la tendrán aquellos silvicultores con mejores antecedentes y soporte técnico para la ejecución del proyecto.
 
r Ubicación del proyecto: en función de la distancia y del costo de llegada al mercado objetivo, del producto, ya sea local (industrias) o internacional. En ese sentido el criterio es darle prioridad a proyectos de menor costo, con relación a proyectos que estén en igualdad de condiciones, en los otros criterios evaluados.
 
r Tecnología: la tecnología debe analizarse desde la calidad del material genético a plantar, calidad de plantas, técnicas de plantación y manejo y el valor de producto a obtener. El criterio a aplicar es dar prioridad a aquellos proyectos que en igualdad de condiciones con los otros criterios evaluados presenten la mejor tecnología planificada.
 
r Seguridad jurídica de la tenencia de la tierra: este criterio considera no solamente el régimen de propiedad, sino también las amenazas y riesgos potenciales (invasiones, litigios, fragilidad ante desastres naturales). Se dará prioridad a aquellos proyectos que no presenten ningún grado de amenaza sobre la propiedad de la tierra, sobre aquellos en los cuales se determine que existe algún grado de incertidumbre.
 
4.6.1.3.2 Para manejo de bosques naturales
 
En las condiciones actuales el manejo de los bosques naturales debe ser incentivado independientemente del tipo de bosque, calidad y ubicación geográfica, hasta que la demanda supere la oferta de recursos financieros para tal efecto. Sin embargo, cuando la demanda supere a la oferta de recursos financieros, se deberán aplicar los siguientes criterios de selección:
 
r Ubicación: para bosques con fines de producción, se dará prioridad en función del menor costo de transporte de la materia prima a los centros de transformación. Para bosques con fines de protección se dará prioridad a aquellos ubicados en ecosistemas forestales estratégicos y/o relacionados a la futura implementaciòn de Corredores Biológicos asociados al Sistema Nacional de Areas Protegidas (SNAP-RD).
 
r Tamaño del bosque: expertos en el tema de manejo de bosques naturales coinciden en señalar, que un factor crítico, para alcanzar el manejo sostenible de un bosque es su extensión. En este sentido, en el caso de bosques de coníferas, debe darse prioridad a proyectos con una superficie igual o mayor a 45 hectáreas; mientras que para bosques de latifoliadas como mínimo deberán ser 90 hectáreas.
Es importante señalar que en el caso de bosques naturales importa más el tamaño del bosque que el tamaño de la propiedad. Por lo tanto, pequeños propietarios asociados pueden conformar grandes masas de bosque.
 
r Calidad de bosque: un factor común entre los remanentes de bosque natural es su baja carga maderable, lo que limita el manejo forestal sostenible. Deberá darse prioridad a bosques, que presenten una carga maderable superior a 100 m3/ha, en el caso de coníferas, mientras que para latifoliadas deberá considerarse un área basal superior a 15 m2/ha para las especies comerciales.
 
4.6.1.3.3 Evaluar estrategia utilizada por el Programa en la aplicación de   incentivos para manejo de bosques naturales
 
Esa estrategia deberá considerar entre otras cosas:
 
r Revisión y simplificación de procedimientos y requisitos para el manejo de bosques naturales con PIF-RD (incentivos y desincentivos).
r Establecer alianzas para la identificación y mapeo de los bosques potenciales para manejo forestal.
r Apoyo a iniciativas de grupos organizados ligados al manejo de bosques naturales para reconvertir con el apoyo de PIF-RD, bosques naturales degradados en bosques de mejor calidad.
r Promoción de los incentivos, dirigida a potenciales usuarios propietarios de bosque.
r Fomento de paquetes tecnológicos de manejo, en función de tipos de bosques.
r Promoción de la técnica y los fundamentos del negocio forestal.
r Apoyo al desarrollo industrial y comercial de maderas latifoliadas poco conocidas para dar mayor valor a los bosques latifoliados.
r Revisión de los montos otorgados con PIF-RD para incentivar el manejo de bosques naturales
r Apoyar el desarrollo de incentivos complementarios (créditos, pago de servicios ambientales), que estimulen el manejo forestal sostenido de los bosques naturales.
 
4.6.1.3.4 Consolidar sistema administrativo del PIF-RD
 
Significa entre otras cosas:
 
r Validar y oficializar el manual de procedimientos administrativos del PIF-RD.
r Consolidar mecanismos de evaluación y certificación de proyectos a nivel de campo (definir sistemas de muestreo, subcontratación de servicios, otros).
r Consolidar mecanismos de pago.
r Monitorear la aplicación de la normativa ligada al PIF-RD.
r Establecer auditoria técnica externa.
 
5. Conclusiones
 
5.1 Dinámica del bosque a través del tiempo
 
Para fines de evaluación de la dinámica interna del bosque, los indicadores de incremento corriente anual (ICA) e incremento promedio anual (IMA), tanto para volúmenes, altura y diámetros en el bosque, se deben tener en cuenta. Estos indicadores indispensables no aparecen en la literatura consultada, por lo cual su determinación es crucial.
 
Para manejar estos indicadores, se requiere de parcelas forestales permanentes de investigación, con diseños estadísticamente validados, que acumulen datos por varios años. Este proceso todavía no se ha instalado en el país. Sin embargo, hay dos ejemplos que deben considerarse. Primero, el Plan Sierra tiene una aproximación para los bosques de pino criollo (Pinus occidentalis) con pequeños propietarios. Dobler y Torres (1999) presentan un uso adecuado de indicadores como diámetros, alturas, área basal, volúmenes, incrementos de las anteriores medidas y tablas de rendimiento, para pino criollo.
 
Para ilustrar la dinámica histór ica del manejo empírico del bosque a través del tiempo, se debe remontar a la historia dominicana desde la colonia. Sin dudas, que los colonizadores recibieron un país cubierto de bosque en su casi totalidad. El cultivo de la caña de azúcar y los cultivos agrícolas de los colonizadores desplazaron las masas boscosas de las planicies cercanas a las primeras ciudades coloniales. Las explotaciones madereras y el ganado de carne siguieron a la caña de azúcar y también desplazaron grandes masas boscosas durante los siglos que siguieron a la colonia.
 
Los bosques latifoliados húmedos y secos fueron los que mas sufrieron esta transformación, básicamente por la extracción de especies valiosas como el guayacán (Guaiacum oficinale), la caoba (Swietenia mahagoni), el campeche (Haematoxylon campechianum), que fueron productos de exportación. Los patriotas y libertadores (Luperón, Báez) generaron muchos ingresos y riquezas a costa del recurso boscoso.
 
Todavía a inicios del gobierno dictatorial de 30 años, el país poseía una considerable masa boscosa, estimada en el 70 % (Chardón, 1937.). Durante el periodo de Trujillo hubo los bosques fueron “explotados” sin ningún manejo haciendo homología con la explotación mineral. Las concesiones forestales prosperaron haciendo de los bosques una fuente de enriquecimiento personal, sin aplicar el mínimo criterio de manejo sostenible ni devolver en reinversión en las zonas o el país. El pino criollo (Pinus occidentalis) fue la especie base de este período. En este período se acelera la desaparición de la masa boscosa con el incremento poblacional y ya para fines de los 50’s y durante los 60’s se une la agricultura de tala y quema y el crecimiento de la ganadería, para hacer del bosque una sistema en extinción. OEA (1965) señala que solo el 11% del país quedaba con cobertura boscosa.
 
 
En 1967, siendo presidente Joaquín Balaguer, se clausuran todos los aserraderos del país y se traspasa la Dirección General Forestal a la Secretaría de las Fuerzas Armadas. El inventario forestal de FAO, 1973, señala que el 22.95 del país tiene algún tipo de cobertura boscosa.
 
Los métodos de las Fuerzas Armadas, ya descritos anteriormente, no dieron los resultados esperados. La deforestación continúa progresivamente, aumentada por el incremento de incendios forestales, sumado a las causas anteriores. Pero al final de los ’80 y en la década de los ’90, se retoma el concepto forestal desde dos puntos de vista importantes: por un lado se inicia el período de más de 10 años de reforma legal, de forma participativa.
 
El Plan Nacional Quisqueya Verde, aunque, hizo sus aportes valederos, desde el punto de vista de masas boscosas (aunque sin planes de manejo) al facilitar la reforestación a asociaciones, pequeños productores y empresarios y la popularización de la reforestación en todos los rincones del país.
 
La dinámica del bosque en el pasado no se puede describir completamente en base a los inventarios, pues estos no son comparables, ya que utilizaron metodología y criterios muy diferentes. Sin embargo es cierto que la dinámica del bosque en el futuro necesita ser determinada con criterios objetivos, unificados y sistemáticos, utilizando fotointerpretación con datos de campo actual. (abt, 2002)
 
5.2 Aprovechamiento forestal. Número de árboles aprovechados. Sus impactos ambientales
 
El número de árboles aprovechados de forma legal se puede calcular con base en los planes de manejo. No obstante, en términos forestales el indicador más relevante tiene que ver con el volumen extraído, expresado en m3 por hectárea. Para fines de control de densidad de bosques, se tiene el indicador de área basal, expresado en m2 por hectárea. Para estimar el número de árboles a aprovechar a futuro, se puede pensar en un árbol promedio, conífero o latifoliado. DAP 25 cm (rango de 18 a 40), altura comercial de 6.5 m (rango de 4 a 9), con factor de forma 0.41 (rango de 0.38 a 0.44). Así un árbol promedio tendrá un volumen de 0.13 m3. Luego se necesitan 7.5 árboles para cada m3 de madera comercial.
 
Si el volumen autorizado en los PMF de 558,379 m3 corresponde a árboles promedios (cada 7.5 árboles aportan un m3), se tendrían que cortar 4, 187,842 árboles en 18 años. Esto es una cantidad insignificante de árboles, pues se trata de un promedio 232,658 árboles anuales. Esta cifra está muy por debajo de la actual tasa de reforestación, analizada desde el punto de vista de árboles que llegan al turno final, solamente en plantaciones. Eso dice, que se puede aumentar considerablemente los PMF basado en las existencias actuales y la tasa de reforestación.
 
Todavía los manejos se autorizan para entresacas, cortas selectivas, raleos, los cuales casi nunca se hacen a tala rasa. Estos aprovechamientos al contrario, pueden presentar impactos positivos para el ambiente al sanear bosques, favorecer el crecimiento de árboles regenerados y suprimidos por los viejos, renovar masas, favorecer la germinación y desarrollo de diversas especies aumentando la biodiversidad.
 
El verdadero impacto ambiental negativo no lo hacen los árboles aprovechados con autorización. Son los cortes ilegales, los incendios que destruyen miles de hectáreas, las talas y quemas, los contrabandos de especies valiosas, con cortas selectivas, dejando la peor calidad biológica en el terreno y las especies menos apreciadas. (abt, 2002)
 
5.3 Papel presente y futuro del bosque en la economía dominicana
 
El aporte del sector forestal a la economía dominicana todavía es imperceptible. Sin embargo, un importante aporte al Producto Interno Bruto (PIB) puede existir, aunque no se encontró dato registrado. Este aporte concretamente se puede determinar contabilizando los productos directos del bosque, legales y no autorizados, como madera, PFNM y servicios ambientales. El caso de la producción maderera, que actualmente trata de restablecerse, ahora con enfoque diferente al pasado, cuenta con algunas empresas comunitarias (Plan Sierra, Microempresa Forestal de Zambrana, Proyecto de Manejo Bosque Seco), con índices considerables de producción, empleos y crecimiento. Existen numerosas empresas privadas, pequeñas, medianas y microempresas, para aserrado, transformación y mercadeo de productos forestales.
 
Se puede esperar que con un registro eficaz esta producción puede reflejar un aporte al PIB que si bien no es muy significativo, comparado con los demás renglones, por lo menos aparece como el inicio de un renglón que potencialmente puede ir creciendo y convertirse entre los más importantes para el futuro inmediato del país.
 
Sin embargo, pese al incipiente desarrollo de la empresa forestal, las pocas experiencias registradas, junto al dominio y el interés público cada vez más claro sobre el sector, y gracias al potencial para crecer, el sector presenta un panorama positivo. Sin embargo, la apertura comercial del mundo, con liberación de aranceles a partir de 2006, la tendencia histórica de los gobiernos dominicanos de preferenciar importaciones de madera a producirla localmente, por una parte y la falta de reglas y estrategias en los sectores internos, dejan en el escenario un reto, mas bien comercial que técnico o ambiental. La inversión privada en el sector forestal, no es ajena a la inversión en cualquier otro sector. Los recursos económicos compiten con otros sectores preferenciales en la actualidad (turismo, zonas francas) y a su vez compiten con empresas extranjeras que colocan sus productos en el país sin obstáculos.
 
Para el futuro inmediato no se puede esperar algo muy diferente al panorama forestal actual. Incluir el sector forestal en los importantes rubros de inversión de recursos del presupuesto nacional del Gobierno Dominicano parece una tarea poco probable. Por otra parte lograr que el sector privado acepte y respalde la inversión en el sector queda supeditado a la iniciativa gubernamental. Romper las barreras de la penalización, la represión y las limitaciones del sector, requiere de una educación general, entre políticos, funcionarios, economistas y público en general, hasta lograr la decisión general de aprovechar el potencial forestal del país.
 
La crisis ambiental de la República Dominicana, por otro lado, demandará una reparación urgente en el futuro inmedia to. La deuda con el bosque, tendrá una oportunidad, así que la inversión en el sector forestal no será solo para productos tangibles, pues los servicios ambientales, como agua, biodiversidad, fijación de CO2, toman importancia cada vez mayor. El potencial esta listo. Falta la decisión para la inversión en el sector y algunas reglamentaciones adicionales a las existentes. Se requieren una institucionalidad forestal pública con crecientes niveles de eficiencia, con una clara percepción de los roles que corresponden a los sectores público y privado, con alta cooperación entre organismos, aplicando enfoques multidisciplinarios y participativos y conscientes que la actividad forestal ya no es privativa de los profesionales forestales, ya que en ella participan múltiples grupos de interés, incluida la sociedad que debe estar debidamente orientada e informada.


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[1] Basado en lo descrito en el documento: Cerda, I. 1999. Asistencia a la elaboración y seguimiento de la Estrategia del PINFOR. INAB. Guatemala.
[2] Secretaría de Recursos Naturales, México. 2000. Producción Forestal e Incentivos para el bosque natural y plantaciones comerciales, resultados de 1995-2000.
[3] Eckelman C. 2003. A Rapid Assessment of the Forestry Sector in the Dominican Republic. Barbados: FAO (procesado).
[4] Cherrett I. 2003. Watershed Management in the Dominican Republic – Scoping Mission Report. Santiago de Chile: FAO (procesado).
 
8 Tecnología dura: es aquella referida a máquinas, herramientas y hardware en general.
Tecnología blanda: es aquella relativa a la gestión, software y conocimiento.

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