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DIAGNOSTICO DEL AREA CRÍTICA (DAC) PARQUE NACIONAL JUAN BAUTISTA PEREZ RANCIER (VALLE NUEVO)

Autor: Marvin Melgar Ceballos

Sostenibilidad y gestión ambiental

03-2006

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1. Introducción y objetivos
 
1.1 Introducción
 
En el mes de marzo del 2005, un equipo de planificación multidisciplinarío inicia acciones para el desarrollo del “Plan de Manejo del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier” (Valle Nuevo), el objetivo obtener un Plan de Manejo practico y operativizable, que permitira a mediano y largo plazo un adecuado manejo y conservación de los recursos naturales del área protegida.
 
El desarrollo del Plan de Manejo, toma como herramienta de orientación la “Guía Metodologica para la Elaboración y Actualización de Planes de Manejo de la Republica Dominicana”, elaborada por la Dirección de Areas Protegidas con la asesoria de GTZ.
 
En base a la guía metodologica, se realizo la “fase de diagnostico” del área protegida, durante su desarrollo se concluyo que era necesario profundizar en algunos áreas temáticas debido a lagunas de información existentes, como además de la propuesta del equipo de planificadores de orientar el “Plan de Manejo” hacia un enfoque de “Pago de Servicios Ambientales” bajo la modalidad de “Compensación Ambiental”.
 
Bajo la consideración anterior se decidió el desarrollar un Diagnostico de Areas Criticas, cuyo objetivo principal es contribuir con el desarrollo de una “zonificación” mas realista, practica y operativizable. Esto además como medida complementaria de los estudios biologicos desarrollados por la “Fundación Moscoso Puello” dentro de marco de elaboración de la Evaluación Ecológica Integral de área protegida.
 
Es por ello que se diseñaron una serie de talleres y microtalleres participativos donde el objetivo principal era la validacion de la información ecológica, social, económica, productiva y ambiental del PNJBPR y su zona de amortiguamiento (influencia), como además la identificación de áreas criticas temáticas y físicas, que posteriormente fueron verificadas a través de la información secundaria y recorridos de campo.
 
El desarrollo del “Diagnostico de Areas Criticas” (DAC), además de contribuir con el desarrollo de una zonificación interna del PNJBRP, es la base para la priorizaciòn de acciones a nivel de estrategias, metas y actividades en los programas y subprogramas de manejo del área protegida, siendo un estudio complementario a: 1. Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra (ECUT); 2. Caracterización Socioeconomica Rápida (CSR); 3. Sonde de Valorización Hídrica (SVH);  4. Propuesta de Enfoque de Compensación Ambiental (CAM); y 5. Actualización del Mapa de Cobertura y Uso de la Tierra.
 
De hecho podemos considerar que el Plan de Manejo del PNJBPR se desarrolle sobre dos ejes transversales que permitirán su aplicabilidad:
 
Pago de Servicios Ambientales bajo la modalidad de Compensación Ambiental;
 
Planificación Estratégica basada en “Ordenamiento Territorial”.
 
La metodología que se aplico para el desarrollo del “Diagnostico de Ares Criticas” (DAC)  se desarrollo en el ámbito de la planificación estratégica para “áreas protegidas”, utilizándose en varias ocasiones para el desarrollo de Planes de Ordenamiento Territorial, dicha dualidad permite presuponer que los resultados satisfacen la obtención de datos que nutran los ejes transversales del Plan de Manejo.
 
Para el desarrollo del “Diagnostico de Areas Críticas” (DAC) se contó con la participación de actores de locales de diversos sectores de desarrollo, pero principalmente los miembros de las comunidades, de las 33 comunidades internas y externas que integran el mosaico del PNJBPR, durante las diversas actividades realizadas, se contó con presencia de miembros de más de 26 de ellas.
 
Habiéndose además realizado las verificaciones de campo necesaria para pode constatar las áreas criticas temáticas y físicas, con ello se puede aseverar que se cuenta con el cruce de información necesario para un “Diagnostico de Areas Criticas” con calidad necesaria para utilizarse en el fortalecimiento del “Plan de Manejo del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier”.


1.2 Objetivos
 
Objetivo general
 
r Identificar áreas críticas temáticas y físicas dentro y fuera del PNJBPR que por sus características biofísicas, sociales, históricas y culturales, presentan condiciones deficiencias u oportunidades para la planificación y/o el manejo del área protegida y su zona de amortiguamiento, permitiendo con el Diagnostico de Areas Criticas, el desarrollo de una zonificación mas pragmática y operativizable.
 
 
Objetivos específicos
 
r Obtener información por medio de la consulta a actores claves (lideres e instituciones locales) sobre la localización y situación de los sitios considerados como críticos para la planificación y/o su manejo del PNJBPR y su zona de amortiguamiento.
 
r Caracterizar por medio de herramientas objetivas las áreas críticas que afectan o pueden afectar positiva o negativamente la planificación, manejo y administración del PNJBPR y su zona de amortiguamiento.
 
r Obtener insumos para la toma de decisiones en cuanto al tratamiento a aplicarse a las áreas críticas identificadas en el PNJBPR.
 
 
2. Alcance del estudio
 
El especialista en planificación Roger Morales establece que un área critica de manejo para un AP, es un sitio determinado que demanda una atención o tratamiento especial en forma eventual o permanente por parte de los programas de manejo y/o administración. Pudiendo identificarse a través de diferentes elementos heterogéneos sobresalientes del paisaje, que pueden influenciar positiva o negativamente la planificación y el manejo del AP. Las áreas críticas se clasifican en:
 
Areas criticas temáticas: son las problemáticas socioambientales que son reconocidas por los miembros de las comunidades y actores claves como aquellas que afectan social, económica y ambientalmente el territorio, en su mayoría no tiene un enfoque netamente territorial, pero su repetición y frecuencia en un lugar determinado puede transfórmala en un área critica física.
 
Area critica física: son las áreas geográficas que son seleccionadas por los actores claves y verificadas por el equipo de investigación donde el numero de problemática Sociambiental ejercen una presión sobre un área geográfica determinada, convirtiéndolo en un “área critica”, donde es necesario concentrar acciones en el marco de planificación para lograr la solución a corto y mediano plazo de las problemática socioambiental.
 
El principal objetivo del “Diagnostico de Areas Criticas”  (DAC) es colectar y analizar la información construir una zonificación basada en el sistema de “ecología del paisaje” y “ordenamiento territorial”. El DAC debe considerarse como una herramienta más de colecta y analisis de información del ciclo lógico propuesto por la “Guía Metodologica de Elaboración y Actualización de Planes de Manejo para la Republica Dominicana”.
 
Figura 1: El DAC dentro del flujo de elaboración del Plan de Manejo del PNJBPR
 
 
El DAC basa el sistema de analisis de información en “ecología del paisaje”, pero principalmente en el “Analisis Estratégico Situacional”, al identificar temática y físicamente las áreas críticas de conservación, manejo y protección del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier.
 
El “Analisis Estratégico Situacional” (AES), busca determinar en forma conceptual y participativa las: 1. Condicionantes; 2. Deficiencias; y 3. Potencialidades. El cruce de información, permite establecer no solo las áreas criticas, sino además aquellos potenciales latentes que deben de se encuentran en estado de latencia y que son factibles a ser maximizados para fortalecer el manejo del territorio y en el actual caso del PNJBR.
 
En el presente estudio no se planeo la utilización de toda la “metodología” del DAC, solamente se circunscribirá a la identificación de las “áreas criticas” temáticas y físicas, basado en la “condicionantes” y “deficiencias” territorial, las potencialidades serán analizadas en el estudio de “Diagnostico de Capacidad de Uso Publico” (DCUP), el cual es parte del “Kit del Plan de Manejo del PNJBPR”.
 
Al cruzar la información producto del AES en sus dos principales variables “condicionantes” y “deficiencias” se logra establecer las zonas de conflicto, al profundizar el estudio en el Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier, se puede determinar que los 910 Kilómetros Cuadrados se encuentran con un alto nivel de conflicto sobre el uso de los recurso naturales.
 
Los recursos asignados a las “Areas Protegidas” año tras año, se van reduciendo de los presupuestos nacionales, los “Planes de Manejo” en la mayoría de los casos tratan o buscan la manera en forma “paradójica” de solucionar “todos” los problemas que son identificados en la “fase de diagnostico”, al final se obtiene un Plan de Manejo basado en “buenas voluntades”. Los planificadores tradicionales de “áreas protegidas” lamentablemente al formarse como ecologistas, pierden la noción de la realidad socioambiental, productiva y principalmente la situación económica de área protegida, enfrentándose en la mayoría de las ocasiones a la constante realidad de que existen los fondos suficientes para la implementación de las “buenas” propuestas que han desarrollado.
 
A pesar de que el Plan de Manejo del PNJBPR posee la bondad de que existen fondos iniciales para el desarrollo de la infraestructura y programas de fortalecimiento al personal técnico y operativo. Los recursos no son suficientes para la implementación los programas y subprogramas de manejo y conservación. El secreto del éxito del Plan de Manejo no solo esta en promover una estrategia de “compensación ambiental”, además hay que orientar las acciones a la concentración de actividades durante los primero cinco años en áreas geográficas específicas.
 
La concentración de acciones a través de la identificación arreas geográficas por el “Diagnostico de Areas Críticas” es una de las estrategias territoriales que permitira orientar los recursos financieros asignados en el manejo y conservación del área protegida. Sin olvidar acciones transversales que son necesarias para la protección a largo plazo del PNJBPR.
 
 
 
Los pasos  metodológicos indican la necesidad de ubicar las “unidades de paisaje” para establecer el grado de sensibilidad existente, se debe aclarar que pesar de habido identificado, utilizando para ello las “Cuencas Hidrográfica” que aglutina territorialmente los limites del PNJBPR. Las características biofísicas automáticamente establecen el territorio del PNJBR como de “alta sensibilidad ecológica” lo cual condiciona un manejo altamente restrictivo, que ha demostrado poca efectividad a nivel latinoamericano.
 
El punto anterior nos lleva a considerar inmediatamente el desarrollo de una propuesta de zonificación que permita generar las sinergias necesarias para el cumplimiento de los objetivos de conservación de la categoría de manejo de un “Parque Nacional”, para ello también los administradores del área protegida deben romper paradigmas de ¡manejo y administración! que en la mayoría los casos han demostrado ser contraproducentes para lograr la conservación del área protegida.
 
El DAC del PNJBPR, por si solo no brinda toda la información necesaria para el desarrollo de una “zonificación” adecuada, es necesario completar la secuencia de estudios que permitirán una zonificación práctica y operativizable.
 
Figura 2: Diagrama de estudios necesarios para la
zonificación especifica del PNJBR
 
 
Fuente: Propuesta CAM, 2005.
 
 
3. Metodología
 
3.1 El estudio de la ecología del paisaje y el diagnóstico de áreas críticas
 
Zonneveld (1988) señala que lo básico de la ecología del paisaje, y lo que la diferencia de otras disciplinas, es la suposición de que un espacio específico de un paisaje es una entidad holística, que incluye todos sus componentes heterogéneos, incorporando al hombre como un elemento más del conjunto. El autor señala asimismo que el objeto de estudio de la ecología del paisaje es el "paisaje", correspondiendo éste a la heterogeneidad de un área de tierra compuesta por un grupo de ecosistemas interactuantes, que se repite en forma similar a lo largo del espacio (Forman y Godron, 1986).
 
Los especialistas de las ciencias de la tierra (geógrafos, agrónomos, geomorfólogos, entre otros) y biólogos, utilizan el término paisaje para identificar patrones individuales de superficie definidos en función de unos atributos de la tierra, identificados por cada disciplina en cuestión y para entender la realidad espacial de forma sistémica. Los componentes abióticos son la parte fundamental del paisaje, ya que en ellos se reflejan los índices e indicadores, las propiedades ecológicas y los procedimientos que se llevan a cabo en el paisaje, en donde los procesos físicos, químicos y biológicos operan como una unidad en espacio y tiempo.
 
Morales, R (2002); considera que un área critica de manejo para un AP, es un sitio determinado que demanda una atención o tratamiento especial en forma eventual o permanente por parte de los programas de manejo y/o administración. Pudiendo identificarse a través de diferentes elementos heterogéneos sobresalientes del paisaje, que pueden influenciar positiva o negativamente la planificación y el manejo del AP.
 
3.2 Desarrollo del diagnóstico de Área crítica basado en ecología del paisaje
 
 A continuación se presenta una metodología experimental con sus correspondientes fases metodológicas que se pueden utilizar para llevar a cabo el diagnóstico del área crítica, destacándose el uso del enfoque de la ecología del paisaje a fin de fortalecer el desarrollo sustentable de las Áreas Naturales Protegidas.
 
3.2.1 Fase preparatoria
 
3.2.1.1 Recopilación y actualización de la información para el área en estudio
 
En el contexto del presente trabajo, interesan los pasos relativos a la caracterización integrada de las unidades de paisaje, la definición de elementos ambientalmente críticos y la identificación de la sensibilidad ambiental de esas unidades.
 
3.2.1.2 Caracterización integrada de las unidades de paisaje
 
 La caracterización ambiental del área se enfocará a la identificación y análisis de unidades de paisaje, lo que permitirá establecer áreas homogéneas desde el punto de vista ambiental, pudiendo ser cartografiadas a escala 1:5,000 a 1:100,000, dependiendo el nivel de detalle que se requiera en el estudio. La caracterización se lleva a cabo con un enfoque operativo, es decir, teniendo en mente al proyecto en análisis, sus efectos potenciales y tendencias (directas, indirectas y acumulativas).
 
Para la caracterización de cada una de las unidades de paisaje se consideraran los aspectos siguientes: geología y geomorfología superficial, hidrología superficial, situación actual y usos de la vegetación y fauna, calidad y uso del agua, uso de la tierra y centros poblados, por ser éstos los más relevantes en relación a las características primarias de manejo del Área Protegida.
 
Cada unidad de paisaje debe de tratarse bajo un enfoque sistémico, identificando los compartimientos y relaciones relevantes, a fin de obtener información de los elementos del ambiente que podrían afectar o ser afectados positiva o negativamente por el proyecto en estudio y viceversa, con la finalidad de poder prever la magnitud de los obstáculos, oportunidades y/o cambios esperados con la puesta en marcha del mismo.
 
 A partir de este análisis sistémico, que a los fines del estudio se denominara caracterización de áreas críticas de manejo, se obtendrán esquemas operativos para cada unidad de paisaje, donde se destacan los compartimientos y relaciones relevantes para su funcionamiento. En el caso de los centros poblados, debido a la estrecha interdependencia que existe entre ellos, el aspecto de desarrollo social se analizará como un todo y no por unidades de paisaje. Se recomiendan las siguientes escalas de acuerdo al nivel de calidad de estudio de “Diagnóstico de Áreas Criticas”:
 
Tabla 1: Escala de acuerdo a nivel de calidad de estudio
 
Adaptado por Melgar, M. 2002, de INAB, 1999.
 
 
3.2.1.3 Elementos condicionantes de área crítica
 
Partiendo del análisis de la caracterización integrada del área, se determinan los compartimientos y relaciones críticas para el funcionamiento de los sistemas naturales y antrópicos. Ello sirve para definir los criterios de sensibilidad para toda el área bajo estudio y determinar los elementos que deben tenerse como prioritarios, a fin de asegurar el mantenimiento de los sistemas descritos.  Los elementos de análisis para el diagnóstico son todos los componentes físicos del ambiente o los efectos físicos que ellos se producen por acciones antropicas.
 
Estos elementos se pueden dividir en tres grupos:
 
· CONDICIONANTES
 
· DEFICIENCAS Y PROBLEMAS
 
· POTENCIALIDADES
 
Cada uno de lo elementos determinados son visualizados en mapas temáticos que posteriormente serán utilizados durante el desarrollo del “Taller de Diagnostico de Área Critica (TDAC)”.
 
 
3.2.1.4 Identificación de la sensibilidad ambiental para las unidades de paisaje
 
 
Una vez identificados los elementos en las unidades de paisaje que debían tenerse presente al momento del la implementación del TDAC, éstos se categorizaron en tres niveles de sensibilidad: alta media y baja. El criterio para ello es la respuesta del elemento crítico frente al impacto de las actividades naturales y antrópicas sobre el AP. Se consideraron como de sensibilidad alta aquellos elementos cuya respuesta a la intervención actual o futura provoca o provocaría cambios substanciales o irreversibles en el funcionamiento de los sistemas ecológicos allí representados, ya fuera por la afectación directa de algún componente o componentes del sistema o sistemas, o por alteración de procesos (flujos de energía, ciclaje de nutrientes, flujos hídricos, etc.).
 
Fundamentado en esta misma base conceptual, se consideraron de sensibilidad media a aquellos elementos cuyas respuestas a la intervención implican también cambios reversibles en el funcionamiento del sistema, y podían ser mitigados o eliminados incorporando las medidas pertinentes.  Por último se le asignó sensibilidad baja a los elementos con respuestas "leves o bajas" frente a la intervención ambiental y antrópica y que pueden ser relativamente fácil corregir.
A continuación se muestran los niveles de sensibilidad propuestos, asociados con los elementos críticos identificados:
 
Sensibilidad alta
 
o Áreas inundables con suelos aluviales periódicamente utilizados
 
o Áreas de pendientes elevadas
 
o Áreas morfodinámicamente activas o potencialmente activas
 
o Zonas importantes de recarga, donde la infiltración es mayor que la escorrentía
 
o Cursos de agua permanentes, que abastecen poblaciones o sirvan para riego
 
o Cabeceras de ríos o microcuencas
 
o Áreas con cobertura forestal y/o bosques de galería
 
o Áreas con sucesión secundaria temprana
 
o Áreas de uso actual agropecuario con sobreuso
 
o Agricultura semi-comercial con tendencia a la explotación
 
o Cultivos anuales mecanizados
 
o Agricultura de subsistencia
 
o Ganadería intensiva
 
 
El análisis de sensibilidad se realiza en principalmente en toda el área protegida y en su zona de amortiguamiento partiendo de la premisa que la área natural protegida es de alta sensibilidad.
 
Sensibilidad media
 
 
o Áreas con pendientes medias a bajas
 
o Áreas con drenajes intermitentes
 
o Vegetación de bosque decíduo o bosque secundario
 
o Ganadería semi-intensiva
 
 
 
Sensibilidad baja
 
o Áreas con pendientes bajas
 
o Áreas con baja densidad de drenajes superficiales
 
o Bosque decíduo espinoso y vegetación de sabana e con o sin árboles
 
o Ganadería extensiva.
 
 
Luego de la categorización de las áreas críticas, en las unidades de paisaje y los grados de sensibilidad, se elaborara una lista de chequeo en forma de matriz para cada unidad de paisaje, en la que se verifica la presencia de los elementos críticos jerarquizados con la ayuda de los mapas temáticos, como se muestra en el análisis de factores en la metodología de TDAC.
 
Finalmente, la combinación de los niveles de sensibilidad específicos de cada elemento presente, da como resultado la sensibilidad para toda la unidad de conservación o sectores de la misma.  Al analizar las planillas en un taller de trabajo interdisciplinario (Ver metodología de TDAC, análisis de Áreas criticas), la mayor frecuencia de elementos con el mismo nivel de sensibilidad condiciona la sensibilidad general. Sin embargo, la existencia de elementos con diferentes niveles de sensibilidad en sectores específicos dentro de una misma unidad, puede determinar, niveles de sensibilidad diferentes (por sectores) dentro de una misma unidad de paisaje analizada.
 
Una vez asignado el nivel de sensibilidad a las diferentes unidades de paisaje, esta información se representa cartográficamente a escala 1:50.000, destacándose aquellas variables o grupos de ellas (elementos) que determinan condiciones diferentes de susceptibilidad a las actividades del Proyecto. Estas variables están relacionadas con propiedades inherentes al sistema, con el tipo de uso al que está sometida el área en cuestión y con las restricciones legales que impone la normativa ambiental vigente. El mapa de Área critica generado, producto de la caracterización, servirá como base para dar condicionantes de localización para las acciones a proponer por en el Plan de Manejo, sobre la base de la identificación de los elementos críticos o de alta sensibilidad presentes.
 
Asimismo, se elabora la matriz ambiental sobre la cual se evaluaran los posibles efectos que pudieran generar las actividades asociadas al manejo del AP.
 
 
3.2.1.5 Relación entre la sensibilidad ambiental de las unidades de paisaje y las características del área protegida, zona de amortiguamiento y zona de influencia;
 
 
En el de las Áreas naturales protegidas, se evidencia que el concepto de paisaje resulta sumamente útil para:
 
 
 
1. Agrupar sitios dentro del espacio de estudio;
 
2. Visualizar los mismos en forma integrada;

3. Identificar elementos críticos para el funcionamiento de las unidades de paisaje a identificar, tanto compartimientos como relaciones entre estos; y
 
4. Predecir la capacidad que tienen las unidades de paisaje para asimilar cambios o impactos, a fin de mantener lo más cerca posible su condición original.
 
La incorporación de estas tareas en las evaluaciones socio-ambientales soporta mejor las decisiones que luego se tomarán para la planificación integral del Área natural protegida y en la zona de amortiguamiento.
 
3.2.2 Fase de validación
 
La fase de validación se divide en dos acciones básicas:
 
1. La implementación del taller de diagnóstico de área crítica (TDAC);
 
2. El reconocimiento a nivel de campo de los resultados de la fase preparatoria y del taller del diagnóstico de área crítica.
 
 
3.2.2.1 Taller para la elaboración del diagnóstico de áreas críticas (TDAC)
 
El taller de diagnóstico de área crítica (TDAC), consiste en una herramienta de rápida formulación; debiendo ser implementado, con la participación de los principales actores locales, regionales y nacionales involucrados en el manejo y administración de áreas protegidas (AP).
 
 
a. Antes del taller
 
La preparación de las condiciones de trabajo es esencial para garantizar el éxito del taller.
 
 
 
 
a.1 Equipo de trabajo y participantes
 
La preparación y realización del taller de diagnóstico esta a cargo de un equipo estratégicamente.
 
En el taller participan:
 
r El facilitador (equipo planificador del Plan de Manejo);
r El personal que maneja y administra el Área Natural Protegida (AP);
r El ente rector a nivel nacional de las AP;
r Algunos representantes de la sociedad civil (ONG);
r Representantes de las instituciones sectoriales con acciones directas en el AP;
r Vecinos honorables y empresarios locales;
r Gremiales, asociaciones, cooperativas;
 
a.2 Capacitación al equipo
 
El equipo de formulación del TDAC, es capacitado en análisis de ecología del paisaje y las interacciones existentes a nivel socioproductivo y demográfico.
 
El contenido de la capacitación se concentra en los siguientes temas:
 
r Elaboración de material de apoyo para la preparación del taller;
r Proceso de planificación y contenido del taller;
r Preparación y organización del taller;
r Documentación y gestión del producto final.
 
 
a.3 Preparación del taller
 
El equipo de planificación debe tener preparado:
 
r La información y el material de apoyo para el taller;
r Los mapas base para el taller;
r El lugar del evento y la logística en general;
r Enviar y confirmar la invitación de los participantes;
 
 
a.4 Material e información a preparar
 
El material principal para la realización del taller es un mapa que cubre todo el territorio del Área Protegida en escala que permite identificar los elementos que caracterizan el territorio, y que tienen importancia significativa, tales como:
 
r Elementos de los recursos naturales y medio ambiente; ríos, lagos, montañas, bosques, lugares turísticos;
r Lugares poblados; cascos urbanos, aldeas, caseríos, colonias;
r Proyectos importantes de desarrollo urbano y rural;
r Infraestructura importante; carreteras, ferrocarril, hidroeléctrica;
r Servicios de educación y salud de importancia;
r Fábricas y empresas importadoras y exportadoras.
 
Para el taller se necesita por lo menos una copia de mapa y suficiente material transparente (papel manteca o material plástico). Además son necesarios suficientes marcadores y tarjetas METAPLAN de diferentes colores.
 
Se busca obtener alguna información y datos que caractericen en forma general la situación del área geográfica donde se ubica el Área Natural Protegida y de su demografía. No se esta pensando en amplios volúmenes de estadística o estudios y diagnósticos exhaustivos, si no, en una noción generalizada basada en el conocimiento y la experiencia vivida de los habitantes del área geográfica donde se ubica el AP.
 
Un buen mapa que muestra todos los elementos importantes del Área Natural Protegida es esencial para visualizar las condiciones y estrategias del desarrollo.
 
b. Desarrollo del taller
 
b.1 Diagnóstico participativo determinación de áreas críticas de manejo
 
La consulta sobre las áreas críticas, es el primer paso a dar en el taller. Se parte del supuesto que la mejor información sobre lo que ocurre en el manejo y deterioro de los recursos naturales y medio ambiente, es conocido a profundidad por los vecinos del AP. Ninguna estadística o indicadores sociales pueden expresar lo que siente y conocen los actores principales del manejo del AP. Los asuntos que se quieren aclarar sistemáticamente en el taller son las condiciones marco en las cuales se desarrolla el AP.
 
Condiciones de áreas críticas de manejo
 
Para analizar las condiciones de áreas críticas de manejo es necesario conocer todos los elementos del paisaje y acciones positivas y negativas en los ámbitos socioproductivos, demográficos y de tenencia de la tierra. Los elementos de análisis para el diagnóstico son todos los componentes físicos del ambiente o los efectos físicos que ellos producen por acciones antrópicas.  A continuación se describen cada uno de estos componentes a fin de orientar el trabajo del taller:
 
Condicionantes: son los elementos que caracterizan la situación y condicionan la acción, es decir, condiciones físicas y naturales del medio ambiente, determinantes legales, compromisos, obligaciones con consecuencias para el desarrollo físico, limitaciones o restricciones que deben ser considerados en la planificación. En gran parte se trata de elementos que ya fueron presentados en el mapa a nivel biogeográfico y socioproductivo.
 
Las deficiencias están caracterizadas por problemas, debilidades y amenazas provenientes de diferentes factores, tales como: recursos naturales o contaminación ambiental, efectos que causan peligro para el AP y las comunidades, que afectan negativamente el medio ambiente y que normalmente demandan inversiones y generalmente acciones concretas para ser superados o eliminados.
 
 
 


Las potencialidades son los elementos, oportunidades o fortalezas y sugerencias que sirven para mejorar la situación en general, tales como, manejo de los recursos naturales, fuentes de financiamientos, reservas de terrenos para áreas naturales o ventajas de localización, es decir, todo lo que este a disposición del AP para ser incorporado adecuadamente al desarrollo y que debe ser protegido contra el sobre uso o explotación. Estos determinan los tres ejes de análisis.
 
Ejes de análisis
 
Para lograr un análisis acertado de los resultados del taller, se deben de considerar tres ejes de análisis y decisión, es decir, debe plantearse la situación actual y deseada del AP, así como las expectativas principales de desarrollo del área protegida:
 
 
Figura 4: Ejes de analisis y decisión para desarrollo del DAC
 
 
 
En el taller se tiene que asegurar que no se pierda o suprima ninguna información que pueda ser útil. Por otro lado es importante concentrarse en asuntos de importancia para toda el AP y no perderse en asuntos ajenos del objetivo del taller.
 
Lo importante es que todos los que participan en la reunión tengan la oportunidad de dar su opinión y de aportar su información. Los facilitadores tienen que observar cuidadosamente eventuales conflictos entre grupos de interés y mediar para lograr resultados que son de beneficio para toda el AP.

Figura 5: Pasos para analisis de variables en taller DAC
 

 
 
b.2 Presentación de los resultados en el taller
 
Durante el taller se trabaja con mapas para visualizar las principales fortaleza, oportunidades, amenazas y debilidades en el ámbito de los recursos naturales y medio ambiente. Los dibujos se realizan sobre papel o plástico transparente. Se recomienda usar colores diferentes para cada mapa. Junto con los mapas se debe elaborar una breve descripción de los hechos encontrados.
 
Al fin del proceso se cuenta con tres mapas:
 
r Los condicionantes a respetar y las necesidades para la protección y preservación del AP;
 
r Los problemas y deficiencias a eliminar y las demandas de acciones de manejo, conservación y protección de los recursos naturales y medio ambiente;
 
r Las potencialidades a aprovechar y las necesidades para la sostenibilidad del desarrollo;
 
En el gráfico se presentan ejemplo esquematizados de los mapas Condicionantes, Deficiencias y Potencialidades. Este material solo debe servir de orientación. El equipo de planificación conjuntamente con el técnico de la unidad ambiental establecerá el marco de análisis de la información colectada.
 
Figura 6: Mapas Generados
 

 
b.3 Estrategia de desarrollo
 
La estrategia de desarrollo es un acuerdo de los participantes en el taller sobre qué se va hacer para solucionar los problemas y amenazas del AP. Se trata de definir en base a las áreas críticas de manejo identificadas, cuales son las áreas prioritarias de acción para la protección del medio ambiente, de los recursos naturales y donde se debe intervenir para impulsar el desarrollo económico y social-productivo del AP. La estrategia se define mediante los pasos siguientes
 
 
 
 
Paso No. 1 “Determinación de Áreas Críticas”
 
Se parte del principio básico de presentar, los problemas identificados en base a los parámetros de sensibilidad ambiental establecidos en el marco metodológico, utilizando los mapas generados en la fase preparatoria y validados en el TDAC, se sobreponen los definiendo los sitios identificados de cómo áreas criticas.
 
 

 
Las Áreas Críticas se pueden analizar según las demandas evidentes y subdividirlos en áreas estratégicas:
 
r Áreas de preservación y protección, es decir de restricciones para el desarrollo;
 
r Áreas de desarrollo sostenible de los recursos naturales o manejo irracional de recursos naturales;
 
r Áreas de dinamizaciòn y desarrollo de infraestructura y actividades económicas con efectos positivos o negativos para el manejo del AP;
 
r Áreas de desarrollo urbano y agrícola con efectos positivos o negativos para el manejo del AP;
 
r Áreas de uso e interés especial.
 
Paso No. 2 “Análisis de factores que determinan las áreas críticas”
 
Se debe de generar una matriz paralela al mapa de áreas críticas, que indique los factores que influyeron en la selección o identificación por parte de los participantes como una “Área Critica”, desarrollándolo en tres ámbitos específicos: 1. Protección de biodiversidad (ecología del paisaje); 2. Efectos Socioproductivo; y 3.Conflictos agrarios (tipo de tenencia de la tierra):
 
Tabla 2: Factores influyentes en la identificación de áreas críticas
 
  Adaptado por Melgar, M. 2002, de INAB-PROSELVA, 2000.
 
 
Para la consideración de la racionalidad de los factores analizados con relación a su importancia, éstos deben de ser priorizados para proponer posteriormente posibles acciones que contribuyan a disminuir la incidencia del factor sobre el área crítica identificada.
 
Paso No. 3 “Priorizaciòn de factores que determinan Áreas Críticas”
 
Para lograr la priorizaciòn de manera participativa se puede trabajar con dos métodos diferentes:
 
· Priorizaciòn por preferencia de grupos o individuos;
· Priorizaciòn por factores que influencia la selección de áreas críticas del AP.
 
Método No. 1 “Priorizaciòn por preferencia”
 
El instrumento de trabajo en grupo o en plenaria es la matriz en forma ampliada, legible para todos y al mismo tiempo como hoja de trabajo para cada participante interesado. En la primera columna y en la primera fila se escriben los nombres de los factores identificados. La votación ser realiza de manera cruzada. Columna No. 1 contra fila No. 2, 3,4. Después Columna No. 2 contra fila No. 1, 3,4. Así siguiendo hasta el final. En los campos libres se marca el número del proyecto de preferencia. La matriz se realiza para cada área crítica de manejo identificada.
 
La suma de las votaciones obtenidas determina la prioridad del factor que incide directamente sobre la determinación de área crítica:
 
Tabla 3: Matriz ejemplo de análisis de priorizaciòn por preferencia
 
  Adaptado por Melgar, M. 2002, de INAB-PROSELVA, 2000.
 
4. Resultados del Diagnostico de Areas Criticas (DAC)
 
4.1 Resultados de Fase preparatoria
 
4.1.1 Recopilación y actualización de la información para el área en estudio
 
4.1.1.1 Aspectos biogeográficos
 
Ubicación y límites
 
El Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier –PNJBPR- (Valle Nuevo) esta localizado en la Cordillera Central, Republica Dominicana, entre los 18º 35`10” y 18º 57`52” latitud Norte y los 70º 26`56” y 70º 57`52” longitud Oeste. Esta área protegida comparte territorios de la provincia del Monseñor Nouel, La Vega, Azua y San José de Ocoa y ocupa un Área aproximada de 910 Km2. (Modificado por Melgar, M. EEI, 2002)
 
La Ley Sectorial de Areas Protegidas, establece los siguientes límites geográficos:
 
Valle Nuevo, con los límites y superficie que se describen a continuación: se toma como punto de partida el muro de la presa de Río Blanco, se asciende por la divisoria topográfica oriental del arroyo Juan de Jesús hasta la cota topográfica 1,200 metros, la cual sirve de límite en dirección Este hasta el nacimiento del arroyo Atravesado, de donde se pasa al firme de la loma de la Hamaca, luego se pasa en línea recta hasta el firme de la loma La Bola para proteger la cabecera de los arroyos Bonito y Masipedrito. De este punto se asciende por la divisoria topográfica hasta la cota topográfica de 1,200 metros, la cual sirve de límite (cruzando 12 manantiales), hasta tocar el arroyo Arenosito, el cual sirve de límite hasta su nacimiento y de aquí se atraviesa la loma El guano para descender por la divisoria topográfica hasta el río Tireo en su confluencia con el arroyo Pinalito. De este punto se asciende por la divisoria topográfica hasta el firme El Alto de los Fríos y de aquí se pasa en línea recta hacia la cabecera del arroyo Palero que baña el Valle de Constanza. Aquí se toma como límite la cota topográfica 1,600 metros, la cual bordea la loma La Neblina por su vertiente occidental para cubrir el nacimiento de todos los manantiales que descienden hacia el Valle de Constanza, hasta descender al río Grande por la divisoria topográfica que desciende a la confluencia de éste con el arroyo Primera Cañada, por cuya divisoria topográfica se asciende hasta la cota topográfica de los 1,700 metros, la cual se toma como límite en dirección Oeste hasta el arroyo Pinar Bonito, el cual sirve de límite agua abajo hasta la confluencia con el río Grande, el cual se toma de nuevo como límite agua abajo hasta la confluencia con la cañada que desciende desde el firme El Portazuelo. Desde este punto se sigue la divisoria topográfica hasta llegar a la cota topográfica de los 1,300 metros, la cual se sigue en dirección Sureste por la falda de varias montañas muy escarpadas y protegiendo las cabeceras de los arroyos Hondo, Culo de Maco, Guarico, Los Prietos, Guayabal, El Puyón, Blanco, Las Auyamas, Las Canas, Sin Fin, José, La Zurza y Palero hasta llegar a la divisoria topográfica occidental del arroyo Los Toritos, por la cual se desciende hasta la confluencia del arroyo Los toritos con el río Las Cuevas ascendiendo luego por la divisoria topográfica oriental la cañada Mala, hasta la cota de los 1,300 metros nuevamente, la cual se sigue hasta llegar al arroyo La Vaca.  Luego el arroyo La Vaca sirve de límite hasta la vertiente Norte de la loma Barro Colorado. De aquí se desciende por el arroyo Los Corralitos hasta el río Banilejo, de cuya confluencia se asciende por la divisoria topográfica hacia la loma de Locario en la cota topográfica de los 1,500 metros, la cual sirve de límite en dirección Sureste hasta la cañada Loma Atravesada, bordeando toda la vertiente Sur de la loma Tetero Mejía y protegiendo el nacimiento de 20 arroyos y cañadas de los ríos Banilejo y Ocoa. La cañada Loma Atravesada sirve de límite hasta su confluencia con la cañada El Gallo, donde nace el río Ocoa.
 
Luego se asciende por la cañada El Gallo, hasta el firme Cañada Honda, el cual se sigue hasta el nacimiento del arroyo Toro, por el cual se desciende convirtiéndose luego en arroyo Bonito, el cual se sirve de límite hasta su confluencia con el río Nizao, el cual se toma como límite aguas arriba su confluencia con la cañada Desecho Largo, por la cual se asciende para tomar la divisoria topográfica oriental del río Nizao, pasando por el Mogote de la Nuez y el firme El Naranjo hasta la cota 1,200 metros, la cual se sigue bordeando la loma Jumunucú hasta el firme Morroy, por el cual se pasa al nacimiento del arroyo Azulito, el cual se sigue hasta su confluencia con el arroyo Blanco siguiendo luego hasta la confluencia de éste con el río Yuna, el cual sirve de límite hasta su confluencia con la cañada La Piedra, por la cual se asciende hasta la cota 800 metros, siguiendo por la misma hasta el arroyo Los Pinitos, por el cual se asciende hasta la cota 1,000 metros para seguir por ella hasta la divisoria topográfica oriental del río Tireíto, la cual se sigue hasta el muro del embalse Tireíto, del cual se pasa en línea recta al muro del embalse del Arroyón y de éste último al embalse del río Blanco que se tomó como punto de partida, protegiendo de esta manera todo el Complejo Hidroeléctrico de Río Blanco. El polígono antes descrito encierra una superficie de aproximadamente 910 Km². (Ley Sectorial de Areas Protegidas, SEMARN, 2004)
 
Suelos del PNJBPR
 
Los suelos del PNJBPR, se dividen en:
 
Suelos de la cordillera central
 
Los suelos de la Cordillera Central tienen en su mayor parte topografía accidentada que los hace inadecuados para el cultivo, excepto para los que son típicamente de montaña o para agricultura de subsistencia, en zonas asiladas. En zonas donde las condiciones topográficas son menos limitantes y los suelos más profundos, es posible obtener cosechas económicas siempre que se usen y manejen adecuadamente. Los suelos de la cordillera, son por lo general, de poca profundidad efectiva y con texturas ligeras. Estas condiciones, conjuntamente con la alta precipitación de la región y con las pendientes muy pronunciadas de los terrenos, propician la erosión acelerada de los suelos que son inmediatamente desbrozados para su utilización agrícola
 
El uso más adecuado para la mayor parte de los suelos de la cordillera, es la explotación forestal, con métodos racionales y prácticas de conservación. Sin embargo, por razones especialmente de tipo social, en los últimos años los agricultores se han dedicado en forma casi sistemática, a la destrucción del bosque en un intento desesperado para lograr nuevas tierras para establecer una precaria agricultura de sustento. Después de algunas cosechas estos terrenos desprovistos de su cubierta vegetal protectora y sujetos a la acción erosiva del agua de escurrimiento, se convierten en terrenos erodados e improductivos.
 
Los suelos de la cordillera presentan tanta complejidad como las rocas que los originan, aunque tienen el factor topográfico que es determinante para la mayoría de ellos. Sin embargo, es posible encontrar suelos marcadamente diferentes, aun cuando han sido originados por el mismo tipo de roca y en las mismas condiciones de lluvia y topografía, y en otros casos es posible encontrar suelos más o menos semejantes en cuanto a desarrollo del perfil y fertilidad inherente, pero que han sido originados por rocas diferentes. (FAO, 2003)
 
Suelos del Valle de Constanza
 
El Valle de Constanza es un valle de montaña alta, situado a 1190 m sobre el nivel del mar y determina una división de la Cordillera Central en dos grandes macizos: el macizo de occidente, que alcanza su altura máxima en el Pico Duarte (3190 m) y el macizo oriental, que culmina en el monte Tina( 2700 m).
 
Este valle recibe una precipitación pluvial media anual de 1070 mm. Los altos bordes que la circundan están formados de rocas de origen ígneo, volcánico y metamórfico, pero tienen, además, alguna estratificación de rocas sedimentarias. Estas calizas afloran también en algunas lomas bajas situadas al centro del valle. Tiene como suelo representativo a la Asociación Constanza. El Valle de Constanza está constituido por una faja de suelos aluviales que pasa insensiblemente al suelo Constanza, desarrollado a expensas de materiales de deposición de origen volcánico. Este suelo está representado por una arcilla de color negro rojizo (10R 2/1), que a los 15 cm. pasa a color rojo sombreado (10YR 2/2) con alguna gravilla fina de origen ígneo. El suelo pasa gradualmente al material de depósito que le origina, aumentando la cantidad y tamaño de la gravilla con la profundidad. (FAO, 2003)
 
Figura 10: Suelos de Valle Nuevo, Constanza; intensamente utilizados en agricultura.
 
 

 
Estos suelos presentan estructura granular bien desarrollada en los horizontes superiores y en bloques subangulares en la parte inferior del horizonte B. Son suelos muy productivos a causa no sólo de su fertilidad inherente y a las excelentes condiciones físicas y topográficas, sino también al alto nivel de manejo con que son aprovechados.
 
En los bordes del valle ocurren suelos coluviales que representan transiciones hacia el Terreno Escabroso de Montaña circundante, dependiendo sus características de los materiales de estos. Su capacidad productiva esta limitada por razón de su topografía y por la acumulación de fragmentos de roca. El uso de estos suelos ha de ser en cultivos permanentes, particularmente de frutales.
 
El Valle del Convento presenta suelos similares a los de la asociación Constanza, pero de color más rojizo o amarillamiento en la superficie y mayor extensión de los terrenos pedregosos. (FAO, 2003)
 
 
Figura 11: Suelos utilizados en cultivos, nótense las labores de conservación establecidas; pertenecen a El Convento, Valle de Constanza
 
 

 
Geología
 
La Cordillera Central es un macizo montañoso que consiste en un basamento metamórfico intrusionado por rocas ígneas, y de rocas volcánicas rodeadas de un manto de sedimentos terciarios (Schubert A. 1984). Diferentes edades geológicas se han registrado en el Parque Nacional Juan B. Pérez Rancier, habiéndose documentado áreas originadas en el Cretácico (parte de las cuencas Yuna y Nizao); zonas de origen glacial específicamente la zona de Alto Bandera, entre los rasgos geomorfológicos glaciales que sustentan tal aseveración están: citamos “circos, aristas, canales glaciales, rocas aborregadas, morreras y depresiones rellenadas por turbas, a elevaciones por encima de 1800 m” (Schubert 1984), y otras de origen terciario. (EEI, 2002)
 
 
 
 
 
Recursos hídricos
 
Este parque nacional ha sido reconocido por su capacidad de producción de agua: 472 Ríos de orden I, 196 de orden II y 101 de orden III. Algunos de los principales ríos del país inician sus cuencas en esta parte de la geografía nacional, tales como:
 
Fuente: Modificado por Melgar, M. 2005. de EEI, 2002.
 
Las cuencas hidrográficas para el presente estudio se utilizaran como las “unidades de paisaje” a ser evaluadas a través de la información secundaria, acciones participativas y actividades de reconocimiento de campo.

 
Rasgos Biológicos
 
En 1998 se realizó en el Parque Nacional Juan B. Pérez Rancier una Evaluación Ecológica Rápida (EER), apoyados en interpretación de  imágenes de satélites LANDSAT TM 1988, 1992 y 1996 y de fotos áreas de 1984, metodología usada por The Nature Conservansy para levantar información en un breve espacio de tiempo de la situación de los recursos naturales de un área dada. Entre los resultados obtenidos está la elaboración de mapas con cada una de las unidades de vegetación caracterizadas, así como la descripción las especies de fauna y los sitios de interés para las mismas. El objetivo ulterior a este trabajo realizado con un equipo multidisciplinario es recomendar las directrices para una efectiva protección de la biodiversidad y demás valores agregados. Durante ésta EER se hizo hincapié en los recursos de flora y fauna, de este ultimo grupo se prestó atención a la Herpectofauna (anfibios y reptiles), Ornitofauna (aves) y Lepidopteros (mariposas), también se enfocó la problemática socioeconómica de esta zona.
 
Una vez estuvo ésta información disponible se procedió a mapear los diferentes ambientes, a caracterizar los impactos y las fuentes de impactos que influyen en los elementos de la biodiversidad, para lo cual se efectuaron varios talleres. Esta evaluación de impacto arrojó la información necesaria para ver la localización de ésta y sobre cuales ambientes actuaban. De ésta manera se determinaron los Objetos de Conservación, es decir aquellas especies de fauna y flora, hábitats y cuencas sobre las que debemos dirigir las estrategias para lograr su conservación. En el caso particular del parque nacional Juan B. Pérez Rancier se determinaron 8 objetos de conservación; 3 ecosistemas, 1 comunidad, cuencas sobre los 1800 msnm y cuencas bajo los 1800msnm, 2 grupos de fauna. Estos fueron caracterizados con los informes técnicos resultados de la EER, y de otras fuentes bibliográficas, identificándose por esa misma vía los elementos entrelazados que son hábitats, especies raras, endémicas y/o amenazadas que dependen de esos ambientes para su conservación. Estos objetos de conservación fueron llevados a un mapa por técnicos de la Dirección General de Ordenamiento Territorial, y con el programa computarizado Sistema de Información Geográfica "ERDAS" versión 8.4 se determinó la ubicación y superficie que abarca cada uno de ellos. (EEI, 2002)
 
Los Atributos de Viabilidad
 
Tamaño considerado como una variable de escala espacial en la cual se encuentran distribuidos las poblaciones de especies, las comunidades y los sistemas ecológicos. El tamaño de cada uno de estos objetos de conservación fue determinado con el programa computarizado, usando mapas elaborados a partir del análisis e interpretación de imágenes de satélites LANDSAT TM 1988, 1992 y 1996 y de fotos áreas de 1984. TNC hace hincapié en que el tamaño por sí sólo no garantiza la protección de la biodiversidad, más bien lo importante es que sea suficiente para mantener la biodiversidad a todo sus niveles y garantizar los procesos ecológicos. La Condición de cada uno de los objetos de conservación es una valoración de sus cualidades y refleja la potencialidad de un objeto de conservación de mantener viables los procesos ecológicos que lo caracterizan. La condición de un ecosistema debe ser el reflejo de la salud del mismo.  El Contexto Paisajístico representan unidades geográficas en condición de garantizar la salud de los ecosistemas, ofreciendo un estado ecológico en el cual la biodiversidad puede responder a los disturbios humanos o naturales. (EEI, 2002)
Objeto de Conservación No. 1: Bosque de Pino
 
Este tipo de bosque ocupa altura entre 1930 a 2550 msnm, abarcando el altiplano de Valle Nuevo. Cubre una superficie de 244.45 km2, de los que 20.02 km2 corresponden al área mejor conservada en zonas pertenecientes a la Loma la Cuchara, Cerros de Calderón, Loma de los Chivos y Sabana sin Provecho. Cubre porciones de los polígonos B, C y D.
 
La especie característica es el pino (Pinus occidentalis) y constituye el tipo de vegetación que abarca mayor extensión dentro de ésta área protegida, dominando la cobertura arbórea. En lugares poco afectados por los incendios se observa un pinar pluriestratificado, con alturas superiores a los 18 m y árboles con hasta 130 cm de diámetro. En contraposición zonas como Cuevita y Nizaito áreas que han sido afectadas por los incendios forestales y la extracción maderera, se observan pinares abiertos y poco densos. En el sotobosque del pinar se encuentran algunas especies arbustivas y herbáceas de interés como el arbusto Garrya fadyenii, con altura promedio de 5 m, Baccharis myrsinites (2.5)m, Rubus sp., Fuchsia pringsheimii (1m), F. Triphylla, Lyonia heptamera (2m).
 
En este objeto de conservación se encuentran las denominadas Sabanas de pajón, caracterizadas por la dominancia del pajón (Danthonia domingensis) y que constituyen hábitat considerado como área critica para especies de la fauna. La especie de helecho arborescente Cyathea insignis, sólo fue reportada para éste objeto de conservación. Las áreas con pinares abiertos y las zonas que presentan bosques mixtos de pinos y latifoliadas de Pinar Parejo en el polígono D son consideradas importante para la fauna de mariposas (Lepidóptero fauna), constituyendo hábitat para especies solo reportadas para Valle Nuevo como son Greta diaphana charadra y Calisto chrysaoros.
 
Este bosque de pino es importante para especies de la herpectofauna como los reptiles Anolis christophei, A. etheridgei y Celestus darlingtoni, y los anfibios Eleutherodactylus montanus, E. patriciae y E. auriculatoides. Para aves como el pico cruzado (Loxia megaplaga), el (chirrí) Calyptophillus frugivorus. Destaca también la importancia de la zona del altiplano como área donde se inician las cuencas de los ríos: Las cuevas, Nizao, Ocoa y Río Grande. (EEI, 2002)
 
 
Objeto de Conservación No. 2: Bosques Nublados
 
Los bosques nublados son bosques latífoliados que se encuentran en zonas expuestas a los vientos, y en donde se dan altos valores de condensación de vapor de agua y formación de nubes, en zonas de 600 a 2300 msnm. En el Parque Nacional Juan B. Pérez Rancier estos se localizan a alturas comprendidas entre los 1,200-2,300 msnm, están distribuidos en 4 unidades dispersas, abarcando una extensión de 124.46 km2 incluida el área mejor conservada con una superficie de 16.34 km2 que ocupa la zona de La Calentura y la Loma de Masipedro. Estas unidades están aisladas por zonas que han sido dedicadas a las actividades agrícolas.
 
Las especies características de este bosque son Dydimopanax tremulus (palo de viento), Magnolia pallescens (ébano verde) y Podocarpus aristulatus (palo de cruz). Asociadas a estas se encuentran Alchornea latifolia, Brunellia comocladifolia, Laplacea sp., Tabebuia vinosa, Stirax ochraceus, Guetarda cf. ovalifolia. Las condiciones microclimaticas de los bosques nublados favorecen la proliferación de numerosas epífitas y de los musgos. Este bosque nublado constituye un área crítica para la Vegaea pungens, reportada en zonas cercanas a la finca de los Mora, y en El Pichón, este género endémico de la isla es de distribución restringida. Este hábitat es importante para el ébano (Magnolia pallescens), además para helechos arborescentes, tal es el caso de la Cyathea insignis.
 
Relacionado con la fauna este ambiente da refugio a especies com: paloma turca (Columba squamosa), carpintero bolo (Nesoctites micromega), papagayo (Priotelus roseigaster).  (EEI, 2002)
 
 
Objeto de Conservación No. 3: Bosque Latifoliado
 
Cuatro manchas de bosques húmedos dispersos, aun persisten en esta unidad protegida, en áreas de 900 a 1900 msnm abarcando una extensión de 16.34 km2. Este tipo de bosque se puede observar en la Loma El Pichón y Loma la Monteada Nueva en la vertiente nordeste (Cuenca del Río Yuna) y en la Loma de Jumunuco y pequeños parches entre la Loma la Correosa y la Loma del Cajón (cuenca de Río Nizao).
 
Las especies Ocota leucoxylon, O. patens, Tabebuia berteri, T. vinosa, Brunellia comocladifolia, Cyathea furfuracea, Trema micrantha, Oreopanax capitatus, Cecropia schreberiana, y los helechos arborescente Cyathea harrissi, considerado como raro, y Cyathea furfuracea, están presentes en este tipo de bosque. El bosque de latifoliadas de la Loma del Pichón y en el de la vertiente sur del parque están presentes además especies propias de bosque nublado como la Magnolia pallescens, Dydimopanax tremulus y Podocarpus aristulatus.
 
Las especies de fauna relacionadas con este tipo de bosque coinciden con los otros ambientes, sin embargo éste es importante para la conservación de las especies de aves amenazadas residentes en la isla como el jilguero (Miadestes genibarbis), el papagayo (Priotelus roseigaster), paloma turca (Columba squamosa) y el carpintero bolo (Nesotictes migromegas), la lechuza orejita, (Asio stygius noctipetens), los anfibios Eleutherodactylus. Abbotti y E. Inoptatus. (EEI, 2005)
 
 
Objeto de Conservación No. 4: Manaclares
 
Los manaclares están localizados en las regiones montañosas de las zonas de condensación de nubes a una altitud de 600 a 1250 msnm, constituyen una comunidad dentro del bosque latífoliados dominada por la Palma Manacla (Prestoea montana) en zonas ribereñas y de pendientes. En el Parque Nacional Juan B. Rancier están conformados por 4 parches discontinuos ubicados en la zona noreste de este parque en La Loma del Pichón, Loma de Monteada Nueva y el Mechesito, Ocupando alturas comprendidas entre los 700-1500 metros sobre nivel del mar, expuestos a la acción de los vientos, derrumbes, escorrentías y en pendientes sobre los 35º. En conjunto abarcan una extensión de 5.13 km2. Están fuertemente impactados por prácticas agrícolas y extensión agrícola.
 
Constituyen la comunidad con los más altos niveles de riqueza de especies de flora y fauna (anfibios, reptiles y aves). La especie característica es la Manacla (Prestoea montana) asociadas a estas se encuentran los helechos Alsophila urbanii, Asophila brooksi, (especie rara) Alsophila wooduardioides, Cyathea furfuracea, Cyathea harrisii, Cyathea aff. Harrisii (sólo reportada para el Mechesito), los árboles Trema micrantha, Dydimopanax tremulus, así como numerosas epifitas y plantas no vasculares.
 
Los manaclares de Mechesito y el pichón constituyen áreas de gran interés para la Herpectofauna de este parque, llegándose a considerar estos como áreas criticas para la supervivencia de especies. Entre las que se destacan las especies de anfibios Eleutherodactylus abboti y de los reptiles Anolis aliniger. Algunas de las especies de este grupo están pendientes de identificar y se presume que son nuevos reportes para la ciencia y para la isla. Las especies de flora Palma Manacla, Asophila brooksi, Cyathea harrisii
 
De igual manera los manaclares de “El Mechesito”, son muy importante para especies como la Cigua amarilla (Spindalis zena), Ciguita cola verde (Microligea palustris), Canario (Carduelis dominicensis). El área es importante además desde el punto de vista del número de endemismo de las aves, ya que de las 28 especies de aves endémicas presentes en la isla Hispaniola se detectó en el área un total de 12 especies. (EEI, 2002)
 
 
Objeto de Conservación No. 5: Cabeceras de ríos sobre 1800 metros sobre el nivel del Mar
 
Esta zona abarca unos 324.11 Km² y los ríos están clasificados como muestra el siguiente cuadro:
Impactos
 
Degradación calidad de agua
El uso de agroquímicos para las actividades agrícolas, cultivos de flores, alteran el medio y cambian las condiciones del hábitat de los organismos vivientes y a la vez producen cambios en las condiciones de los ríos y arroyos, alterando sus condiciones fisicoquímicas y microbiológicas, como es el caso del nacimiento del Río Nizao, Río Grande del Medio y en el nacimiento del Arroyo Nizaito
 
Cambios en la estructura ecológica
Se ha documentado en los diferentes bosques objetos de conservación las actividades humanas, estas vienen acompañadas de erosión, sedimentación y arrastre de la vegetación ribereña, dando como resultado que la distribución de los organismos de los ríos se vea afectada.
 
 
Cambios en morfología
La perdida de la cobertura boscosa a causa de la conversión de bosque a áreas de cultivo, facilita la erosión de los suelos y por consiguiente la sedimentación del lecho de los ríos, por lo que altera la morfología de estos. Un ejemplo palpable de esto puede observarse en el río malo, que es cruzado por la carretera que conduce a Alto Bandera.
 
Modificación del flujo de agua
La cantidad de flujo superficial del agua constituye una característica variable en el tiempo, sujeta a parámetros que varían cíclicamente a lo largo del año.
 
Disminución de especies
Se debe documentar si la introducción de la trucha (Oncorhynchus mykiss) esta afectando las poblaciones de baitas (Poecilia hispaniolana). (EEI, 2002)
 
 
Objeto de Conservación No. 6: Cabeceras de ríos bajo 1800 metros sobre el nivel del Mar
 
584 Km² del parque nacional están bajo 1800 msnm, y en esta superficie los ríos se encuentran clasificados de la siguiente manera:
Impactos
 
Degradación Calidad del agua
Los ríos ubicados bajo los 1800 msnm están fuertemente afectados por las actividades humanas, además de los residuos de agroquímicos reciben los residuos productos de las aguas domesticas, que al final van a los cursos de agua, afectando las condiciones de los organismos vivientes y alterando las condiciones fisicoquímicas y microbiológicas los ríos y arroyos. El río Tireo tiene una situación parecida a la del río Grande del Medio, donde además de sufrir los efectos de la agricultura química recibe por filtración los desperdicios y descargas de los moradores al pasar su cauce por los poblados de la zona de influencia.
 
Cambios en la estructura ecológica
El uso excesivo de productos químicos gracias a las actividades agrícolas que por el manejo inadecuado llegan por escorrentía a los cuerpos así como el arrastre de partículas erosionadas altera la composición de la biodiversidad de los cuerpos de agua, así como su disposición y funcionamiento.
 
Cambios en morfología
El arrastre de sedimentos a través de los ríos debido a los derrumbes de tierra y a la erosión, ocasionan que a lo largo del curso de un río, estos se vallan acumulando, originando nuevas rutas por donde discurre el agua.
 
Modificación del flujo de agua
El área ha sido fuertemente afectada por alteraciones y perturbaciones; deforestación, deslizamiento de tierra, erosión que causan el arrastre de sedimentos y el han provocado que los cauce de los ríos varíen, es decir se agranden, causando cambios en la morfología de los mismos. Ejemplo de cambios en la morfología de estos puede observarse en las Cuencas de los ríos Las Cuevas y Ocoa.
 
Disminución de especies
Sobre los principales ríos que nacen acá se han construido represas sin antes documentar las especies ni sus dinámicas poblacionales, así como tampoco se ha estudiado la fauna y flora acuática, por lo que sería inferencia decir hasta que punto el número de especies han disminuido. (EEI, 2002)
 
Objeto de Conservación No. 7: Anfibios
 
Schwartz & Henderson (1991) reporta para la región que ocupa el Parque Nacional Juan B. Pérez Rancier la presencia de 17 especies de anfibios, representando un 26% del total de anfibios reportados para la isla española, con un endemismo regional de 6%. De estas 17 especies, 9 (52%) especies fueron documentadas por los resultados de la Evaluación Ecológica Rápida ocupando los diferentes ambientes del parque nacional Juan B. Pérez Rancier, es decir que se ha comprobado la presencia en este parque nacional del 13 % de las especies de anfibios reportadas para Isla Hispaniola
 
Los especies propias de las altas montañas, en este caso particular de los anfibios tienen requerimientos de hábitats específicos, por lo que la perdida de hábitat, disminución de cobertura boscosa y la contaminación por es uso de agroquímicos, provocadas por las actividades humanas están afectando las comunidades que habitan y por ende sus poblaciones. Este es el caso de los anfibios reportado para esta área protegida. Entre las especies de anfibios que merecen atención están: Eleutherodactylus auriculatoides, E. Audanti (bosque de pinos), E. Abbotti, E. Inoptatus (bosque latifoliado), así como E. Montanus y E. Patriciae.  La especie Hyla vasta reportada para el área y no confirmada su presencia en la EEI, ha sido clasificada como vulnerable por la UICN (1996) (Pawell et al 1999), por lo que sus poblaciones merecen también atención. (EEI, 2002)

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Marvin Melgar Ceballos

Escuela de Planificacion Organica Evolutiva EPOE Consultor especialista en planificacion y manejo de areas protegidas. http://eevoolucion.blogspot.com

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