1. Introducción
Cuando inicie con la presente “Ficha Técnica” tome como base la
experiencia que he desarrollado en la gestión y planificación de: tres
(3) Sistemas Nacionales de Áreas Protegidas y (3) Sistemas Regionales de
Áreas Protegidas. Claro esta lo anterior no me hace un “especialista” en
el tema pero si puedo considerar que se poseo los criterios técnicos
para poder brindar algunas directrices y fundamentos básicos para pode
orientar a los técnicos en Republica Dominicana y en la región
Mesoamericano.
La “Ficha Técnica No. 5” además se desarrollo dentro del mismo enfoque
de algunas de las fichas anteriores, donde la Secretaria de
Medioambiente y Recursos Naturales (SEMARN) a través de la Subsecretaria
de Áreas Protegidas y Biodiversidad y específicamente de la Dirección de
Áreas Protegidas, pueda a través de una fase de sociabilizacion y
validación transformarla fácilmente en una “herramienta de gestión” que
se integre en la “caja de herramientas” del Sistema Nacional de Áreas
Protegidas de Republica Dominicana.
En este periodo de “planificación” que ocurre en las diferentes
“unidades de conservación” que integran el SNAP-RD, es necesario que los
gestores, manejadores y administradores gubernamentales, puedan abrir su
visión y retomar los diferentes ejercicios, estudios y metodologías
utilizadas para generar instrumentos y herramientas que guíen para los
próximos 10 años la conservación y desarrollo sostenibles de las áreas
protegidas en sus diferentes categorías de manejo.
Es importante además eliminar lo “paradigmas” que limitan el acceso
coercitivo hacia los recursos naturales, bienes y servicios ambientales
que brindan las áreas protegidas en la Republica Dominicana, es
importante fortalecer el SNAP-RD con la participación proactiva y
propositiva de la organizaciones comunitarias, sociedad civil y la
iniciativa privada, cambiando con acciones y sobre todo decisiones la
visión negativa sobre la declaratoria, protección y manejo de las “áreas
protegidas”.
2. Objetivos
r Brindar a los técnicos y profesionales del “Servicio de Áreas
Protegidas” de Republica Dominicana, aquellos fundamentos conceptuales
que permita a corto y mediano plazo la elaboración de una “política” de
fortalecimiento del Sistema Nacional de Republica Dominicana (SNAP-RD);
r Concienciar a miembros de los organismos gubernamentales, no
gubernamentales, sociedad civil, programas, proyectos y cooperación
internacional, que planificación aislada de las áreas protegidas aunque
muy favorable no será significativo a mediano y largo plazo sino se
realizan acciones similares a nivel del Sistema Nacional y de los
posibles Subsistemas Regionales, para con ello consolidar y/o contribuir
paulatinamente a la operativizaciòn de un “Plan de Ordenamiento
Territorial” a nivel nacional;
r Resaltar la necesidad de sistematizar los diferentes procesos de
gestión, planificación, manejo y administración de las “áreas
protegidas” para la generación de “herramientas de gestión” que permitan
homogenizar, pero sobre todo delinear a largo plazo la conservación y
desarrollo sostenible de las áreas protegidas que integran el SNAP-RD.
3. Fundamentos conceptuales para el fortalecimiento del SNAP-RD
3.1 Conservación versus Desarrollo
El concepto clásico de conservación se ha basado en la separación entre
el hombre y la naturaleza, esto se observa en la creación de áreas
protegidas desprovistas de gente y manejadas como si no existieran
poblaciones humanas en su interior o sus zonas de influencia directa.
Sin embargo, a nivel latinoamericano, cerca del 86% de las áreas
protegidas están habitadas y en un 80% de las mismas viven comunidades
indígenas (Kemf, 1993; Amend y Amend 1992; y Alcorn, 1994).
En Republica Dominicana también se ha vivido la contradicción histórica
entre conservación de áreas protegidas y procesos de ocupación del
territorio. Espacios destinados para la producción y otras actividades
extractivas se han declarado como áreas protegidas excluyendo a las
poblaciones humanas. De tomarse en cuenta la ocupación y uso del
territorio en estas áreas, podrían generarse oportunidades para aportar
propuestas de manejo.
Si bien hasta hoy, a nivel mundial se han manejado los áreas protegidas
bajo estrategias de control y coerción sobre las amenazas, la situación
de Republica Dominicana conduce a buscar una política que aporte a la
solución de las causas y no solo de las consecuencias de estas amenazas.
Es con las personas y con las organizaciones sociales con quienes se
hacen alianzas basadas en el entendimiento de la diversidad cultural y
el contexto económico que rodea las áreas protegidas. La estrategia de
la Dirección de Áreas Protegidas debería de consistir en cruzar la ética
de la conservación de la naturaleza con los principios de equidad social
encontrando soluciones concertadas a los problemas.
Es necesario entender la conservación de la naturaleza como una tarea de
manejo antes que de aislamiento absoluto. Esta situación presenta dos
puntos de vista:
Primero: es que los objetivos de la conservación involucran
necesariamente a las culturas que la han hecho posible y que han
recreado la diversidad biológica; este es el caso de modelos culturales
de profunda relación con la naturaleza practicados por comunidades
sincréticas, comunidades afro caribeñas y algunas comunidades locales
campesinas. (Floristofilo, Melgar, M. 2005)
Segundo: punto de vista tiene que ver con las presiones sobre los
ecosistemas protegidos, producto de los conflictos sociales y el modelo
de desarrollo citado. Esta realidad sólo podrá ser transformada si se
involucra a los grupos sociales en la conservación, a partir de diversas
estrategias a las que se hará referencia más delante.
La conservación, hasta hoy, ha sido reactiva ante un modelo de
desarrollo que degrada la naturaleza y desequilibra las relaciones
hombre – entorno. Este modelo, que ha impuesto instrumentos
insostenibles y una fuerte carga ideológica sobre el uso de los recursos
naturales, ha sido superado ya por el marco jurídico y político del país
que reconoce la complejidad social, económica y ambiental. En
consecuencia debe buscarse la construcción de políticas participativas
basadas en las condiciones locales y regionales.
Las principales entidades conservacionistas y los sistemas de protección
de áreas protegidas a nivel nacional y mundial, mantienen el esquema de
la conservación sin el componente social, con el objetivo de generar
espacios geográficos a salvo del desarrollo. Si bien éste es un aspecto
necesario, en algunas ocasiones, como primer paso de la acción
institucional para la conservación biológica, aquí se considera que ello
no sólo es insuficiente e ineficaz dadas las presiones existentes y las
limitaciones de las entidades para asumir por sí solas su misión, sino
que ésta posición tiende a perpetuar un modelo de crecimiento más que a
generar un cambio de actitud cultural.
Se debe generar desarrollo social y cultural, promoviendo el dialogo de
saberse, mejorando los niveles de convivencia, reconociendo y respetando
las diferencias y potenciando la capacidad de trabajo conjunto para
equilibrar la relación con la naturaleza y con las áreas protegidas
reconocidas como cruciales para el futuro.
Esta tendencia contribuye a la formación de una “cultura
conservacionista” que incluye procesos sociales y económicos reales en
beneficio nacional, regional y local. Este análisis apunta, desde lo
ambiental, a forjar de modo participativo y abierto un cambio cultural y
político diferente a los sistemas de convivencia social y natural
inadecuados que hoy imperan.
De otra parte, si analizamos rápidamente lo que ha sucedido durante los
últimos 50 años de desarrollo, vemos una brecha entre punteros y
atrasados tan grandes que es impensable poderla cerrar. En la década de
1980, por ejemplo, el aporte de los países " en desarrollo" donde habita
el 80% de la población del planeta, al producto interno bruto mundial,
se había reducido en un 15%, mientras que la contribución de los países
"desarrollados" se elevo al 80%; generando de esta manera una crisis de
justicia social. A esta conclusión han llegado varios informes
internacionales, entre ellos los del club de Roma – Los límites del
crecimiento -, el informe del presidente Carter y el más reciente
informe de Naciones Unidas “Nuestro Futuro Común”. (UNESCO, 2005)
La crisis de la naturaleza es el otro impacto del "desarrollo”. Una
pequeña población del planeta está socavando a pasos agigantados la
naturaleza, explotando la energía fósil y produciendo desechos de
diversa índole. Si todos los países pudieran seguir el ejemplo
industrial de la mayoría de los países del norte, se necesitarían cinco
o seis planetas para servir como fuente de insumos y depósitos para los
desechos del progreso económico. Ejemplarizando, si los seis mil
millones de personas que habitan el planeta alcanzaran el nivel de
consumo de energía fósil que gastan los habitantes de Estados Unidos, no
se estaría hablando de prever el cambio climático, lo estaríamos
acelerando y sufriendo. (UNESCO, 2005)
Esta problemática está marcando el fin próximo de la era del
“desarrollo”, demostrando que existen límites biofísicos que impiden su
expansión. Como lo plantean algunos investigadores, la crisis de la
justicia y de la naturaleza son los dos elementos principales del
dilema, permaneciendo en una relación inversa la una frente a la otra,
dentro de la noción de “desarrollo”.
Con esta discusión quedan planteados los términos de un nuevo debate, es
importante entonces prepararnos y comprometernos con un cambio de
actitud acerca de la relación entre la sociedad y la naturaleza que
genere una transformación cultural. La historia de la humanidad esta
colmada de crisis que generaron cambios culturales.
3.2 El Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas de Republica
Dominicana
(SNAP-RD)
Si bien los fundamentos conceptuales consignados en este documento se
orienta a la gestión, planificación, manejo y administración de las
“áreas protegidas” que integran el SNAP-RD, en forma genérica, debemos
considerar el marco legal y técnico que nos permiten considerar la
necesidad de “fortalecer” el “sistema” con instrumentos y herramientas
de gestión que viabilicen la compatibilidad de la conservación con el
“desarrollo social y económico” que necesita Republica Dominicana.
El SNAP-RD, es la integración de una serie de categorías de protección
que permita asumir metas de conservación, reconociendo la diversidad de
modelos de uso del territorio, contribuyendo a la solución de
problemáticas en diferentes escalas y garantizando, en todo caso, la
viabilidad de la vida en las regiones.
Dentro de este marco, los objetivos generales que se buscan con el SNAP-RD
son:
1) Conservar en estado natural muestras representativas de ecosistemas,
comunidades bióticas, unidades biogeográficas y regiones fisiográficas
del país;
2) Conservar la diversidad biológica y los recursos genéticos;
3) Proteger las cuencas hidrográficas y los recursos hídricos;
4) Mantener procesos ecológicos e incrementar los servicios ambientales;
5) Proteger especies silvestres endémicas y en peligro de extinción;
6) Proteger recursos paisajísticos y formaciones geológicas o
paleontológicas sobresalientes;
7) Proteger los sistemas subterráneos, incluyendo sus acuíferos,
ecosistemas y las muestras culturales aborígenes;
8) Conservar los yacimientos arqueológicos, monumentos coloniales y
relictos arquitectónicos;
9) Proporcionar oportunidades para la investigación científica y el
monitoreo ambiental;
10) Promover el mantenimiento de atributos culturales específicos y de
los conocimientos tradicionales de las poblaciones locales;
11) Contribuir a la educación ambiental de la población;
12) Brindar oportunidades para la recreación y el turismo, y servir de
base natural a una industria turística nacional basada en los principios
del desarrollo sostenible;
13) Proporcionar servicios ambientales a las generaciones presentes y
futuras;
14) Brindar oportunidades ecológicamente y ambientalmente adecuadas para
generar ingresos que sirvan para asegurar el mantenimiento del Sistema
Nacional de Áreas Protegidas y para mejorar las condiciones económicas y
sociales de las comunidades vecinas. (Ley 202-04)
El trabajo del Sistema a través de figuras como la “bioregión”, es
esencial para la conservación dada las características de la
biodiversidad misma (dimensiones de los ecosistemas, dinámicas de las
especies protegidas, naturaleza histórica y cultural de las áreas
protegidas).
Se trabaja en la construcción de un SISTEMA que, desde situaciones
locales, se articule regional y nacionalmente, basado en la
participación, la concertación y el entendimiento de los diferentes
sistemas ambientales que operan en las áreas y que escapan al control
del estado sobre la naturaleza.
La noción de Sistema apunta a entender las conexiones entre las áreas
con categorías de importancia nacional o global y que, eventualmente
podrían contribuir a mejorar los flujos genéticos, disminuir la
fragmentación del paisaje e incrementar la capacidad autoreguladora de
los ecosistemas conservados hasta ahora, no sólo por la Dirección de
Áreas Protegidas (DAP), sino por otras agencias gubernamentales y la
sociedad civil.
La DAP considera que las actuales y futuras áreas de protección estricta
son sólo parte de un conjunto de instrumentos de ordenamiento ambiental
para el manejo de zonas con diversos grados de intangibilidad. Estas
áreas son un aporte a la conformación de redes y estrategias de
planificación, administración y manejo que complementan el esquema
actual de SNAP-RD. Instrumentos como este y todas las iniciativas que se
presenten deben comprometer a las autoridades ambientales regionales,
municipales, provincias y territorios de grupos étnicos a planificar los
usos y destinos de la tierra, de los mares o de los cuerpos de agua
alrededor de una nueva concepción de la conservación.
3.3 Fundamentos políticos para el fortalecimiento del SNAP-RD
3.3.1 Integralidad
Cualquier actuación institucional involucrará una visión integral e
interdisciplinaria, más allá de las diversas maneras de entender la
realidad y de las múltiples dinámicas que afronta el SNAP-RD. Lo
ambiental recoge esta relación integradora y sienta las bases de una
nueva visión que oriente las acciones públicas y garantice mayores
probabilidades de impacto en favor de los ecosistemas y de la sociedad
con la que interactúan.
3.3.2 Trabajo conjunto entre sociedad e instituciones
La conservación es un ejercicio de interacción social dentro de un
proceso de concertación de intereses y percepciones, orientado por el
análisis y la compresión de las relaciones entre la sociedad y la
naturaleza. En este sentido, la articulación y mutua colaboración con
todos los estamentos de la sociedad y del Estado, así como de la
sociedad civil organizada en todos los niveles, con énfasis en el local,
generará cooperación en aspectos de interés común o particular que
permitan fortalecer los espacios de debate y argumentación constructiva,
para facilitar la realización de acuerdos.
3.3.3 Función social de la conservación.
La participación de todos los estamentos sociales e institucionales en
la conservación, requiere de esfuerzos integrales de coordinación y
priorización de políticas. Es importante considerar un lema que sea la
presentación de la política como por ejemplo: - “Áreas Protegidas para
el Desarrollo”- marca el rumbo de la institución hacia procesos que
busquen generar cambios de actitud de la sociedad frente a su entorno.
Esos cambios deben traducirse en la valoración de los bienes y servicios
ambientales generados por las áreas naturales como convicción de vida
más que subordinación a la ley.
Esto plantea la necesidad de desarrollar nuevas metodologías de trabajo
y avanzar en una concepción más amplia de las estrategias de
conservación in situ para fortalecer el potencial de los ecosistemas.
3.3.4 Múltiples Sistemas Ambientales por Entender.
La formación de una política obedece a los mandatos constitucionales y
legales bajo los que se administran y gestionan las áreas el SNAP-RD.
Esto significa que se actúa bajo la legislación vigente que le confiere
a la Unidad de Parques fuero como autoridad ambiental pública de nivel
nacional, pero respetando y reconociendo otros tipos de autoridad y
formas de regulación ambientales.
En este sentido, un principio de la política será el entendimiento de la
diversidad de sistemas de control sobre los recursos naturales ejercido
por culturas en condiciones geográficas, económicas, sociales y
organizativas de diversa índole. A partir de este entendimiento surgen
respuestas para la adecuación institucional a diferentes modelos de
cogestión y manejo de los territorios protegidos. (Floristofilo II,
2005)
Debe aclararse que este criterio de política tiene una visión
intercultural, racial y no unilateral de los sistemas regulatorios
ambientales, teniendo en cuenta que Republica Dominicana es un país
sincrético, con un alto nivel de mestizaje, que ha reducido en algunas
regiones geográficas su vinculación hombre-naturaleza.
3.3.5 Reconocimiento y valoración de los diferentes actores
Reconocer y valorar a los actores de la conservación es fundamental para
ordenar y consolidar las áreas del Sistema. Por ello se pretende
entender las características propias de la población y el vínculo
histórico que tienen con las áreas protegidas, su identidad
socio-cultural, sus modelos de ocupación y uso de recursos naturales, el
sistema regulatorio ambiental que practican, sus expectativas con
respecto al área y la titularidad jurídica de su vínculo; por otra parte
debe reconocerse también la potestad ejercida por las instituciones de
todos los niveles.
La planificación y el manejo serán resultado de la capacidad
institucional para involucrar a las personas, sus organizaciones e
instituciones, como sujetos activos y no objetos pasivos de la misión
protectora de las áreas. Permitirá también participar y negociar en las
situaciones de conflicto presentes dentro y en áreas de influencia de
las APs, integrándose y no sumándose en la determinación de soluciones.
3.3.6 Estrategia de transiciones para la consolidación de las áreas
protegidas
Un error muy común de la mayoría de “Leyes Ambientales o de Gestión de
Áreas Protegidas” es el no permitir la inversión social y productiva
dentro de los territorios, relegando a los campesinos en la mayoría de
los casos a vivir en condiciones tan infrahumanas, minimizado la
vinculación socio ambiental y generando una serie de rencillas entre las
comunidades y los recursos, dicho enfoque debe de cambiar y permitir
proyectar mecanismos de transición para ordenar áreas con presencia
humana, empezando por la formación ambiental de los actores para iniciar
procesos participativos y concertaciones orientadas a tomar decisiones
sobre el ordenamiento de las zonas.
La circulación de información y la negociación con pleno conocimiento de
las causas y consecuencias técnicas, sociales y jurídicas, serán la base
del trabajo con los grupos humanos. Se plantean también actitudes
flexibles y tratamientos de acuerdo con las condicione locales y el
estado de los ecosistemas hasta donde se determine técnicamente. Del
mismo modo, la creación de nuevas áreas protegidas debe ser resultado de
profundas reflexiones, acuerdos interinstitucionales y análisis de las
dinámicas sociales, para legitimar cada decisión jurídica que demande su
declaratoria.
3.4 Objetivos de una futura política de fortalecimiento de SNAP-RD
Al desarrollar una política de fortalecimiento del SNAP-RD, se debe
recalcar que los objetivos deberán de ser sociabilizados y validadse por
todos aquellos entes de la sociedad civil, instituciones gubernamentales
y empresas privadas que participan activamente en la gestión,
planificación, manejo y administración de las áreas protegidas de la
Republica Dominicana:
· Fortalecer la capacidad de la Dirección de Áreas Protegidas (DAP) de
la Subsecretaria de Áreas Protegidas y Biodiversidad para promover y
consolidar procesos de participación social y coordinación
interinstitucional para la conservación
· Consolidar un sistema de información en red para la planificación y
gestión ambiental participativa.
· Contribuir a la solución de conflictos por uso y ocupación de las
áreas y sus zonas de influencia a través de la búsqueda de alternativas
sostenibles.
· Organizar los procesos de investigación e incrementar el conocimiento
de la realidad ambiental y cultural de las áreas y su entorno.
· Generar estrategias de comunicación, divulgación y educación,
orientadas a la puesta en marcha de procesos participativos en
instancias locales, regionales, nacionales e internacionales.
· Fortalecer el carácter de uso público y el conocimiento de los
beneficios ambientales del Sistema.
· Intensificar acciones de conservación y manejo de as áreas protegidas.
· Fortalecer el sistema de administración de las áreas protegidas, a
través de la consolidación de un equipo humano e infraestructura física,
capaces de brindar soporte funcional al cumplimiento de la misión
3.5 Lineamientos estratégicos de acción de una futura política de
fortalecimiento del SNAP-RD
3.5.1 Adecuación institucional y fortalecimiento de la capacidad de
intervención.
La Dirección de Áreas Protegidas debe de pasar por una transformación
conceptual que la posicione como coordinadora de políticas para el
establecimiento y desarrollo del SNAP-RD. Esto a su vez implica
reestructurar los procesos de planificación y manejo de las áreas
protegidas, enfocando la atención en las causas del deterioro y de las
presiones que amenazan su estabilidad.
Se debe ver más allá de una estrategia convencional “pasiva” de control
y vigilancia, a un estado activo que requiere metodologías de
intervención institucional sobre factores sociales y económicos que
alteran los territorios declarados como áreas protegidas.
La Dirección de Áreas Protegidas debe articular ésta política a los
programas de otras entidades estatales y normas jurídicas con el objeto
de incluir el tema de la conservación en las políticas nacionales y
avanzar en planes y programas intersectoriales.
Los conflictos de orden público, que son relevantes en la mayoría de las
áreas del SNAP-RD, requieren que la Dirección de Áreas Protegidas se
posicione en las mesas de negociación y en los programas que el Estado
formula e implementa en dichas zonas.
Se debe lograr una mayor gestión internacional que consolide al país en
el exterior en materia ambiental. Se busca respaldo en la ratificación
de convenios, convenciones y acuerdos en pro de un manejo equitativo de
responsabilidades, costos de la conservación, uso de recursos naturales,
y la definición de nuevas políticas de cooperación internacional, donde
se incluyan, no solo las necesidades, sino las formas de atenderlas
teniendo en cuenta la realidad del país. Considerando la incorporación a
nivel de políticas, estrategias, instrumentos y herramientas de gestión
las recomendaciones y acciones producto del “V Congreso Mundial de
Parques y Área Protegidas” (DURBAN, 2003).
3.5.2 Gestión Informada
Los actores sociales deben tener muy claras las bases normativas, la
información académica y el conocimiento que manejan las instituciones
ambientales. La información, en muchos casos, procede del diálogo entre
sistemas de conocimiento. El acceso equitativo a la información se logra
a través de la construcción de lenguajes comunes entre los actores de
las comunidades y las entidades oficiales, especialmente la Dirección de
Áreas Protegidas y de toda la Subsecretaria de Áreas Protegidas y
Biodiversidad.
La investigación debe ser una estrategia de formación y un instrumento
para la participación efectiva; se desarrollará para aportar al
ordenamiento, planificación y manejo de las áreas y el sistema en su
conjunto. Los planes de manejo se construirán con el aporte del sector
académico, la cooperación internacional, los institutos de
investigación, las ONGs y por supuesto los grupos sociales e
instituciones relacionadas con la conservación y manejo de las Áreas
protegidas.
3.5.3 Conservar comunicando y educando.
El objeto de este lineamiento será la búsqueda de soluciones y la
construcción de procesos a partir de cambios de actitud, conocimientos y
prácticas sostenibles.
Con la sociedad civil se promoverán las áreas del SNAP-RD como
oportunidades para el desarrollo social participativo a través del uso
sostenible de los recursos naturales, para el rescate de tradiciones
culturales de los grupos humanos y para la conservación como futuro
económico y social del país a mediano plazo, dada la importancia
estratégica que representan.
La comunicación comunitaria será un proceso de construcción conjunta con
los grupos sociales a partir de lo que son, lo que requieren y las
acciones que emprendan para lograrlo. Sus objetivo será el de
convertirse en un espacio de encuentro para recrear saberes y modelos
tradicionales de comunicación y educación. Se incluirá dentro de los
sistemas de aprendizaje el uso de medios alternativos para promover
procesos educativos de acuerdo con los lineamientos establecidos
concertadamente.
A nivel interno la educación ambiental y la comunicación se entenderán
como una dimensión transversal de todas las actividades, de modo que se
constituyan en los cimientos del compromiso institucional. A través de
la apropiación de valores y actitudes de conservación se busca proyectar
en todos los campos de la gestión, una identidad coherente con la misión
de la Dirección de Áreas Protegidas (DAP).
3.5.4 Uso público de las áreas
Se consideran tres ámbitos estratégicos para el uso público de las áreas
protegidas:
Primero: se fortalecerá el sistema de atención a visitantes y de
promoción de los servicios que brinda el SNAP-RD, mejorando la
eficiencia administrativa en asocio con el sector empresarial o
asociativo que demuestre la capacidad para manejar la infraestructura de
servicios.
Segundo: se promueven las áreas protegidas como escenarios para la
práctica del ecoturismo, ya que representan el patrimonio natural de la
nación y generan bienestar a quienes los visitan y los habitan. Las
estrategias de educación y ecoturismo se complementarán para que los
visitantes accedan a un servicio educativo que contribuya a forjar
relaciones de apoyo y voluntariado efectivo para respaldar la actividad
de la Unidad en el mediano y largo plazo.
Tercero: el ecoturismo se impulsará entre las comunidades aledañas e
insertas en las áreas del Sistema, como alternativa sostenible
contribuyendo al cambio de uso y destino de la tierra y al equilibrio en
la explotación de los recursos.
3.5.5 Planificación y ordenamiento territorial
Si se parte del hecho de que dentro de las misiones de la Ley Ambiental
(64-00) esta la de proponer y mantener estrategias de ordenamiento
ambiental del territorio que permitan, en sentido amplio, garantizar la
conservación de la biodiversidad, se inducirá la concertación de planes
regionales de áreas protegidas basados en la confluencia de las
propuestas de científicos de la conservación, institutos de
investigación, organismos no gubernamentales ambientales, iniciativas
locales y regionales de diversos sectores, , Planes de Ordenamiento
Territorial de los municipios, Planes de Manejo y Planes Temáticos,
entre otros.
Es necesario partir de un análisis de País, en términos de sus valores
de conservación, las áreas protegidas y por proteger y los actores
sociales e institucionales que participan o son potenciales
participantes de la conservación desarrollar un ejercicio de
visualización que integra los niveles nacional, regional y local, con el
fin de ordenar y priorizar las áreas donde se enfocarán los esfuerzos
institucionales, los procesos de participación social efectiva con los
que se articulará y los actores que se constituyen en aliados
estratégicos para el desarrollo de su misión. (Modificado de GITEC,
PROCARYN, 2004)
El punto de partida de cada proceso en que se involucre o que lidere
estará sujeto a las características y especificidades de cada región,
parque y actor involucrados. La explicitación de la estrategia, una vez
se construya, se presentará en forma de planes del nivel nacional (plan
indicativo), regional (plan regional – RECODES o Reserva de Biosfera-) y
local (plan de manejo). En esencia son distintas escalas de
planificación dentro de un mismo plan que se diferencian por su ámbito,
los actores involucrados y su nivel de intervención. Las regiones que se
definan para efectos de los SNAP-RD no necesariamente corresponderán al
ámbito de las jurisdicciones regionales de la Secretaria de Medio
Ambiente y Recursos Naturales pues su cobertura estará determinada por
factores relacionados con las necesidades de conservación y los procesos
y actores involucrados en la misma. La implementación de la estrategia
incluirá la conformación de instancias participativas de planificación y
manejo en los tres niveles. El marco de referencia para la planificación
obedece a prioridades de orden nacional que se cruzan con prioridades
regionales y locales. El proceso de construcción siempre estará
soportado por procesos efectivos de participación que se construyen
desde lo local y se proyectan hacia lo regional y nacional. El resultado
del proceso se manifiesta en hechos de conservación que se evidencian en
el paisaje y se manifiesta en acuerdos y regulaciones ambientales
consensuadas. Para que esto se cumpla, la Dirección de Áreas Protegidas
debe desarrollar una perfecta sincronía entre sus diferentes niveles,
asignando responsabilidades, funciones y ámbitos. El nivel nacional, se
encargará de proyectar la consolidación del SNAP-RD a través del Plan
Indicativo de la Sistema o Subsistemas de AP. El nivel regional
proyectará la consolidación de los Subsistemas (RECODES y/o Reservas de
Biosferas) a través de planes indicativos regionales y el nivel local
proyectará la consolidación de las áreas protegidas a través de los
Planes de Manejo. El éxito en la construcción de esta proyección estará
en proporción directa a la efectividad con que se construyan los
procesos en el nivel local sin perder de vista el horizonte del Sistema
Nacional y Subsistemas de Áreas Protegidas.
La planificación estratégica pretende ordenar el accionar sobre un
territorio y se retroalimenta con un proceso continuo de análisis y
diagnóstico. En la propuesta Institucional se requiere de la
interrelación participativa entre el equipo planificador y la población
involucrada en el proceso. El eje orientador de la gestión se traza
entre la consolidación de la figura del área protegida como instrumento
de conservación in situ y la conformación de un sistema regional de
áreas protegidas que articula diferentes figuras de ordenamiento
territorial que integren conservación de biodiversidad y desarrollo
social. Los ejes temáticos dentro de los cuales se orienta el accionar
del Parque determinarán la estrategia a desarrollar y la definición de
éstos parte de la situación diagnosticada de manera integral y las
expectativas o necesidades de gestión según la visión de futuro del área
protegida como elemento articulador de los subsistemas regionales
(RECODES y/o Reservas de Biosfera). Esto presupone una clara
caracterización socio ambiental de las áreas y una identificación de
actores y procesos sociales que se articulen a la misión institucional.
Con estos elementos se puede construir la estrategia participativa por
área protegida, que se constituirá en el plan de manejo.
3.5.6 Sistemas Agrarios Para la Conservación
El modelo agrario impulsado históricamente en Republica Dominicana (y en
todo Latinoamérica) tiene una estrecha relación con el deterioro de
ecosistemas de gran importancia biológica, oferta de bienes y servicios
ambientales y representatividad entre otros. La Secretaria de Medio
Ambiente y Recursos Naturales a través de sus unidades ejecutoras
(subsecretarias, direcciones, programas y proyectos) debe de buscar
soluciones para ayudar a transformar esta situación a través des
estrategias que sigan la línea de “sistemas agrarios sostenibles para la
conservación”. Con esta línea se impulsan procesos de planificación
predial que den respuestas concretas a las necesidades productivas de
las familias campesinas en su entorno natural, generando procesos reales
de conservación.
Los Sistemas Agrarios se entienden como procesos productivos o
extractivos compatibles con la conservación que permiten reducir
presiones sobre las áreas protegidas.
Factores de orden social como la ocupación previa a la declaratoria de
área protegida, la permanente presencia de colonos y el traslape con
territorios comunitarios, se deben tomar en cuenta al momento de
desarrollar iniciativas en el tema.
Los sistemas agrarios sostenibles intentan, desde una visión general,
integrar varios campos del conocimiento con profundas reflexiones éticas
que reconocen en el estudio de la agricultura tradicional y el
conocimiento popular, un pilar fundamental de su origen. (Altieri M.A.,
1993; Conway 1990; Edwards et al, 1993 etc.)
La Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la
Subsecretaria de Áreas Protegidas y Biodiversidad y específicamente por
la Dirección de Áreas Protegidas tiene bajo su responsabilidad la
protección de ecosistemas estratégicos donde confluyen la mayoría de los
problemas que afectan al país. Desde esta posición puede generar, con
algunos ajustes a su infraestructura institucional, procesos tendientes
a la conservación y restauración de ecosistemas, a la protección de la
biodiversidad y el mejoramiento de las estructuras económicas
regionales.
3.6 Criterios, conceptos y metodologías para el fortalecimiento de
SNAP-RD
3.6.1 Participación social en la conservación
Por participación social en la conservación se entiende la cooperación
social e institucional horizontal en tres dimensiones:
Primero: apertura de espacios institucionales para la participación
comunitaria en la formulación e implementación de planes de manejo de
áreas específicas; apertura en instancias de coordinación institucional
para la construcción de sistemas regionales de áreas protegidas (RECODES
y/o Reservas de Biosferas). La participación les permite a los sectores
sociales usar de modo adecuado los recursos naturales y ayudar a
conservar la diversidad de ecosistemas, especies y recursos genéticos
existentes en el país.
Segundo: articulación institucional en procesos sociales e
institucionales en marcha, relacionados con la conservación natural.
Tercero: cooperación institucional para el fortalecimiento y
reconversión de modelos locales de uso de recursos naturales y de
ordenamiento ambiental.
3.6.2 Educación Ambiental
La Educación Ambiental (E.A.) es una estrategia de intervención
institucional para fortalecer y posibilitar ambientes de trabajo
haciendo un ejercicio de -construcción de cultura- con la participación
de las comunidades.
La E.A. es transversal a todas las actividades, procesos y estrategias
de la Institución como eje articulador de la política a través de la
creación y consolidación de herramientas pedagógicas que permitan el
flujo y la traducción de información entre diferentes sistemas de reglas
y ángulos de valoración de la naturaleza.
Ser transversal implica integrarse a los contextos social, político,
económico, cultural y biofísico de las regiones y localidades. De esta
forma se determinan las herramientas metodológicas y pedagógicas para
generar actitudes de respeto frente al entorno natural y cultural.
El desarrollo continuo de procesos que involucren el ejercicio del
compartir, orientar, formar, capacitar, informar, sensibilizar y
concienciar, fortalece el arraigo cultural de las comunidades asentadas
en las áreas de influencia de la Institución.
Se pretende unir esfuerzos con las comunidades e instituciones que
desarrollen actividades de conservación de la biodiversidad y la cultura
para generar y consolidar procesos de Educación para la gestión
ambiental en los ámbitos internacional, nacional, regional y local.
Para contribuir a la discusión y creación colectiva de un programa
nacional de Educación Ambiental se formarán educadores en la
institución. Este es un proceso permanente, de carácter social y
personal, donde lo ambiental se constituye en el elemento que permite
comprender de manera integral la realidad, generando procesos de
transmisión y construcción de cultura.
La educación ambiental debe permitir:
· La construcción de alternativas de solución a problemáticas
ambientales identificadas;
· El Fortalecimiento social para el uso y manejo adecuado del
territorio;
· El Establecimiento de modelos de desarrollo a partir de la
participación de actores con sus intereses y sus cosmovisiones;
· El establecimiento y fortalecimiento de niveles de calidad de vida,
bajo el principio del respeto de la diversidad cultural y biológica;
· La Contribución a formar comunidades para propiciar condiciones y
capacidades de investigación, evaluación e identificación de los
problemas y potencialidades de su entorno cultural y natural.
Para que este proceso logre significado, debe partir del quehacer diario
de las personas y comunidades.
Algunas escuelas plantean el desarrollo de aprendizajes significativos
(Ausubel, citado por Talero, et all y Gamero P.)[1], y se refieren al
establecimiento de relaciones sustantivas entre los nuevos conocimientos
y lo que ya se sabe.
Esta escuela considera que el aprendizaje es el resultado de las
diferentes experiencias que el ser humano tiene en su vida cotidiana, en
el contacto con la naturaleza, con los estudios, en la relación con el
otro, con las dificultades y logros que pueda alcanzar.
El “aprendizaje significativo”, permite adquirir nuevos significados que
son el resultado de la importancia y el sentido que se le dé a una idea,
a un problema o a conceptos como el de preservar, conservar, recuperar,
reutilizar, sustituir, beneficiar, etc.
Por lo tanto la actitud de aprendizaje del individuo es fundamental para
que pueda relacionar las diferentes ideas conceptos, experiencias y
materiales con su estructura, partiendo de sus vivencias, percepciones,
observaciones, necesidades, intereses, expectativas y del contacto con
el entorno.
Se considera igualmente que para poder desarrollar el proceso de
Educación Ambiental es importante una actitud de apertura a partir del
desarrollo de:
· La tolerancia, necesaria para poder llegar a consensos en las
decisiones;
· La solidaridad como principio para poder compartir espacios y tiempos;
y
· La responsabilidad como respuesta del ganar conciencia a través de la
reflexión y asumir acciones
Los principios que deben ser contemplados dentro del la E.A. para que su
práctica logre los alcances planteados son:
· Visión integral, entendiendo que la realidad es un asunto complejo
donde interactúan diferentes aspectos sociales y biofísicos que deben
ser considerados como un todo;
· Debe partir de la lectura de contextos ambientales de las regiones y
localidades, identificando y analizando problemáticas a partir de la
multiplicidad de sus causas y efectos;
· La Educación para la acción, fomentando proceso de investigación -
acción con las comunidades;
· Ser dinámica y flexible, diseñada de manera que se adapte a las
circunstancias culturales y biofísicas;
· Ser un proceso permanente de carácter social y personal con
participación activa de la comunidad, que busca crear hábitos, modificar
actitudes y generar conocimientos para que el ciudadano participe en la
toma de decisiones;
· Ser crítica y creativa para el descubrimiento de nuevos métodos y
construcción de realidades ambientalmente sanas lo cual implica que sean
culturalmente aceptadas;
· Lo ambiental es el elemento que permite comprender de manera integral
la realidad;
· Reconoce la historia de los pueblos y sus paisajes culturales,
políticos y biofísicos a partir del intercambio, valoración o
revaloración de saberes, conocimientos y prácticas;
· El reconocimiento de la identidad cultural y la interculturalidad debe
ser la base de su accionar;
· Respetar todas las formas de vida del planeta;
· Ser efectiva y afectiva; y
· Ser significativa en la cotidianidad de los implicados del proceso
educativo.
Otro aspecto primordial dentro de este contexto es el de la capacitación
a partir de un trabajo continuo y una metodología que apunte a generar
actitudes de cambio y de compromiso, de tal manera que los involucrados
puedan proponer alternativas de solución a través de acciones que
permitan un uso y manejo social, económico, político y ecológico
apropiado del territorio.
La capacitación se concibe como eje articulador entre los programas de
Educación Ambiental, Ecoturismo y Sistemas Agrarios Sostenibles para la
Conservación y se enfoca en la consolidación y fortalecimiento de los
equipos humanos encargados de la gestión de las áreas naturales
protegidas.
El Servicio de Guardaparques Voluntarios y/o Comités Juveniles de Amigos
de Áreas Protegidas, con el cual se incentiva la participación de la
sociedad civil en la conservación, ofrece una formación ambiental a
partir de ciclos de conferencias y talleres de capacitación que permitan
dimensionar la responsabilidad del voluntario con la institución para,
posteriormente desarrollar su labor de apoyo las áreas protegidas.
Por último, la interpretación ambiental se puede entender desde
diferentes lecturas. Dentro del programa de E.A. se concibe como una
herramienta de lectura del paisaje, entiendo por paisaje porciones o
totalidades de ecosistemas naturales y transformados, donde se expresa
la relación sociedad - naturaleza.
También es una herramienta útil para la zonificación de las áreas
protegidas y un criterio para el manejo de planes de ordenamiento
ambiental territorial, propuestas de investigación y programas de
educación ambiental.
Así, la interpretación ambiental también puede cumplir una función
dentro de la generación de alternativas comunicativas y productivas a
las comunidades locales, a través de la formación de guías locales
dentro de actividades eco turísticas, en de las áreas protegidas que
atienden visitantes o en las cuales es posible hacer usos alternativos
que involucren personas diferentes a los encargados de la
administración.
La existencia a futuro de las áreas protegidas depende en gran medida de
que el público en general maneje un conocimiento sobre los propósitos e
importancia que tienen éstas, para toda la sociedad, como por ejemplo
prestación bienes y servicios ambientales, aspecto que viene a ser
abordado dentro de propuestas de ecoturismo con un enfoque no solamente
recreativo sino educativo.
La formación en interpretación ambiental brinda herramientas para el
ejercicio cotidiano de actores locales que quieran ejercer funciones en
guianzas especializadas, ser co-investigadores, educadores locales o
dinamaizadores de procesos.
3.6.3 Sistemas agrarios para la conservación
Es necesario reconocer las capacidades reales de los ecosistemas para
desarrollar modelos productivos sostenibles y dar la importancia que
merece la creatividad de muchos productores. Las creaciones culturales
para el uso de recursos pueden interactuar con la ciencia y las
tecnologías de manejo sostenible de la biodiversidad y la producción
agropecuaria. Ejemplos importantes se han desarrollado en Latinoamérica.
La concertación comunitaria e interinstitucional para establecer
actividades sostenibles, debe estar mediada por reflexiones que
involucran los siguientes aspectos:
a) Recuperar y fortalecer sistemas agrarios tradicionales de uso
sostenible en las áreas y sus Zonificaciòn interna, zonas de
amortiguamiento y regiones de influencia, al integrar a los agricultores
a modelos de planificación orientados a manejo integral de cuencas
hidrográfica y finca, como los Planes de Uso de la Tierra (PLUTs);
b) Generar acciones concertadas con actores locales para disminuir
presiones hacia los ecosistemas y resolver gradualmente conflictos de
uso y ocupación;
c) Fortalecer la capacidad de intervención del equipo humano de áreas
naturales en la solución de la problemática de las áreas protegidas en
un contexto de participación y concertación; y
d) Capacitar grupos sociales en el desarrollo de procesos productivos
orientados a la sostenibilidad de los sistemas intervenidos.
La búsqueda de soluciones al problema, identifica y evalúa medidas
transitorias para desarrollar sistemas alternativos de producción. En
este sentido se pueden aplicar los siguientes pasos:
a) Caracterización de los sistemas de producción presentes;
b) Identificación de alternativas sostenibles de producción; y
c) Implementación de sistemas sostenibles de producción.
Los siguientes criterios para abordar el trabajo de los SASC, hoy se
constituyen en respuestas generadas por las mismas comunidades rurales
con las que se trabaja en las áreas del Sistema
3.6.4 Desde su capacidad de resiliencia[2]
Entre las principales capacidades de resilencia a restablecer se
encuentran:
Participación de la mujer: Se considera que las mujeres cabeza de
familia son la base de la resistencia familiar al fracaso, las
principales dinamizadoras de los grupos solidarios creados en los
espacios “provisionales” de los desplazados por la violencia y las
principales portadoras de los criterios de resiliencia que siguen a
continuación.
Creatividad: Capacidad de generar sistemas o arreglos productivos a
partir de la crisis (falta o incapacidad de acceder a créditos, mercado,
poca tierra, recursos disponibles escasos, etc.).
Iniciativa: El placer de exigirse y ponerse a prueba en tareas
progresivamente más exigentes o la capacidad de hacerse cargo de los
problemas y ejercer control sobre ellos.
Es un trabajo que requiere del desarrollo de metodologías apropiadas a
las condiciones de cada área y proyectos especiales, de la mano con los
programas de educación ambiental que adelantan los parques. Los medios
de comunicación que se generen para el desarrollo de este componente
dependerán de la tradición comunicativa de cada grupo social y de la
construcción colectiva de estas herramientas.
3.6.10 Consolidación del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas
Una forma de empezar con este aspecto fundamental de la política es
dinamizando procesos de ordenación ambiental para “amortiguar” los
impactos del uso de recursos naturales en las zonas de influencia de las
Áreas protegidas. Se abordará una visión ecoregional que conduce a
actuar con mayor decisión más allá de las fronteras actuales de los
Parques. Es prioritaria la declaración concertada de corredores o
porciones de territorio que prolonguen la conservación de las áreas
protegidas en áreas críticas, zonas vulnerables o ecosistemas
estratégicos. Se buscará apoyar iniciativas autónomas individuales,
grupos organizados o del sector público en cualquiera de sus niveles, al
tiempo que se introducirán y promoverán estrategias para concretar
sistemas regionales de áreas protegidas homologables según sus
funciones, dependencias administrativas y ángulos de los sistemas de
conocimiento o racionalidades de las cuales provengan, siempre que su
objetivo sea la conservación.
El SNAP-RD se basa en principios, instrumentos, estrategias y marcos
normativos que regulan de manera legitima las áreas protegidas para
cumplir con los objetivos nacionales de conservación. Se constituye en
un aporte al proceso de ordenamiento territorial del país, generando un
proceso de coordinación entre actores institucionales y sociales en
favor de la conservación.
Algunos de los principios propuestos para la consolidación del SNAP-RD
son los siguientes:
· Reconocimiento y utilización de los sistemas ambientales de diferentes
culturas o arreglos sociales que demuestren, dentro de contextos
específicos, una integración armónica con la naturaleza.
· La conformación del SNAP-RD se realizará a partir de los Sistemas
Regionales de Áreas Protegidas (RECODES y Reservas de Biosferas),
construidos a través de procesos de participación amplios,
comprometiendo la responsabilidad compartida de actores institucionales,
gremiales y sociales.
· Los criterios de regionalización y subregionalización se definirán a
través de procesos de participación y concertación con actores
institucionales y sociales, y comprenderán aspectos ecológicos o
naturales, socio-culturales, y político-administrativos.
El SNAP-RD buscará consolidarse prioritariamente en las regiones del
país que contienen áreas protegidas remanentes, valores sobresalientes
de la biodiversidad y servicios ambientales para la sociedad
(ecosistemas estratégicos). La participación de las Reservas Naturales
de la Sociedad Civil, es una herramienta importante para su conformación
y para la estructuración física de la Red de Áreas Protegidas, que sea
suficientemente representativa de la diversidad biológica y ecosistémica
del país.
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[1] Talero Elsa, Umaña Gloria y Chávez Gilma. 1996. La Educación
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educación ambiental. Memorias 3. Proyecto Capacitación para
profesionales del Sector Ambiental. M:M.A. - ICFES. Programa Ambiental -
Crédito Bid. Santafé de Bogotá.
[2] RESILIENCIA: Capacidad de la naturaleza para regresar a su estado
original luego de un impacto ambiental. Socialmente se utiliza como la
capacidad de un grupo para solucionar los problemas que se presentan y
reponerse de golpes y situaciones adversas. (Melgar, M. 2006)
[3] Entre los bienes y servicios biológicos encontramos: recreación y
turismo; hábitats de vida vegetal y animal; recursos genéticos; oferta
de agua y protección contra desastres naturales.
[4] Los diferentes consumidores o clientes son gobernantes, donantes,
turistas y personas locales quienes decidirán que bienes y servicios
comprar.
[5] El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) es uno de los mecanismos de
flexibilidad planteados dentro del Protocolo de Kioto (este Protocolo
compromete a los países industrializados a reducir las emisiones en 5.2%
de 1990 para el período del 2008 – 2012). Actualmente los países en
desarrollo no tienen ni objetivos ni plazos comunes, por lo que estos
mecanismos de flexibilidad permiten a los diferentes países llegar a
compromisos efectivos, considerando las circunstancias particulares.
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