Resumen
El cambio en nuestra sociedad se ha convertido en una de las actividades
más cotidianas para nuestras organizaciones, no obstante el reto es
gigante y la ventaja competitiva radica en los conocimientos. En este
artículo se examinan los conceptos relacionados con la Gestión de
Información y Conocimiento hacia el logro del Aprendizaje Organizacional
y su estrecha relación con el cambio en las organizaciones que se
desarrollan en la llamada “Sociedad del Conocimiento”.
Introducción
En los albores de este nuevo siglo las organizaciones se desarrollan
cada vez más con una clara tendencia hacia la combinación de principios
y de formas de hacer negocios. Los procesos productivos, las acciones
comerciales, la planificación financiera y otros factores son similares
en otras empresas, pertenezcan o no al mismo sector o al mismo país. En
la actualidad, y por este motivo, es posible que una organización
implante en otra un sistema de gestión que esté funcionando con éxito,
realizando simplemente algunas modificaciones de adaptación.
El reto para todas las áreas de la empresa está en los procesos
productivos o de comercialización, en los aspectos financieros y, por
supuesto, en los resultados que se quieren obtener. Pero, ¿quién lleva a
cabo todas estas acciones?, y ¿quién hace posible el incremento en la
cifra de negocios, en la cuota de mercado, en la reducción de costes y
en tantas otras actividades relevantes para el éxito de la empresa?. La
respuesta señala al equipo de trabajo que integra la organización: sus
personas. La fuerza que sostiene la empresa se encuentra en las
personas, en sus sistemas de integración, sus capacidades, en su grado
de compromiso personal y hacia la organización, y algo muy importante:
en sus CONOCIMIENTOS, la empresa no es dueña de este recurso intangible,
pues es totalmente personal.
Es la época de gestionar inteligentemente la información y el
conocimiento; característica de una “Sociedad Postindustrial, Sociedad
de la Información, Sociedad del Conocimiento”, como así la han definido
diversos autores; donde el conocimiento es el “recurso limitante”, no la
tierra, ni las materias primas, ni siquiera el capital. Téngase éste y
se tiene todo. Más que definir la sociedad en que vivimos, lo
trascendental sería adaptarse a un entorno en donde el conocimiento del
personal es la mayor capacidad distintiva de una organización.
El cambio en la organización es un proceso que, de cierta manera, se lo
ha impuesto el entorno, ésta ha tenido que desarrollar herramientas,
métodos y vías para actuar y adaptarse a un entorno cambiante en
búsqueda de la competitividad en el mercado. La organización moderna se
enfrenta a un nuevo cambio, a una Nueva Economía, la de los intangibles;
en donde información y conocimiento son palabras claves. Los activos
intangibles le ofrecen a la organización una ventaja competitiva, pues
es un elemento que la distingue de la competencia. A medida que sepa
gestionar estos activos en función de lograr inteligencia organizacional
será capaz de lograr eficiencia y eficacia en la toma de decisiones y de
este modo ser competitiva.
La gestión de la información y del conocimiento han demostrado que es
posible, gracias a las tecnologías de la información y las
comunicaciones (TIC), poner al servicio de la organización: la
información necesaria para tomar decisiones y desarrollar el proceso
productivo, y los conocimientos de las personas; de forma tal que la
organización sea inteligente y logre un aprendizaje en función del
cumplimiento de sus objetivos estratégicos.
El aprendizaje organizacional influye en el proceso del cambio en la
organización. Cuando ésta logra ser inteligente, los intangibles son
gestionados eficientemente y la organización es considerada como un
sistema vivo muy complejo, en el cual la información y el conocimiento
son los recursos que ayudan al desarrollo del cambio hacia el
aprendizaje individual y organizacional.
En la presente investigación se abordarán aspectos relacionados con la
información como recurso en la organización y su gestión hacia el cambio
organizacional. La gestión de la información y el conocimiento como
herramientas hacia el logro del aprendizaje organizacional y hacia
favorecer el proceso del cambio. Se analizará el caso de La Empresa
Cubana del Petróleo CUPET, la cual posee una estrategia de gestión del
conocimiento que favorece el cambio organizacional. Además, se
explicitan las reflexiones finales y la bibliografía consultada.
Cambio - Aprendizaje Organizacional
La gestión en la organización moderna se ha tornado muy compleja. El
carácter sistémico de sus funciones y procesos, el Capital Humano, las
tecnologías, la información y otros elementos han influido en que la
organización necesite constantemente de un proceso de cambio; el cual ha
sido tratado desde épocas pasadas. Este nuevo siglo ha revolucionado
grandemente el proceso del cambio a nivel global y dentro de la
organización. La Gestión de la Información, del Conocimiento y el
Aprendizaje Organizacional son disciplinas o enfoques que se encuentran
en desarrollo y aportan resultados significativos en la competitividad
de la organización frente a los cambios del entorno y en su gestión
eficiente y eficaz, utilizando recursos intangibles. Muchos han sido los
prestigiosos autores que han augurado un futuro de grandiosos cambios
para las organizaciones. Unos defienden y atesoran la información, otros
administran el conocimiento, y se habla de lograr aprendizaje no solo
personal sino organizacional, muy pocas organizaciones, verdaderamente
lo han alcanzado, se necesita afrontar un proceso de cambio total dentro
del modo de pensar una organización.
El cambio en la organización
Hacer cosas diferentes, para el ser humano es algo cotidiano, puede ser
involuntario, y hasta relajante. Analicemos entonces que sucede cuando
una organización pretende hacer cosas diferentes, es decir afrontar el
cambio. Este proceso es muy complejo y necesario para afrontar el
entorno y adaptarse a él. Los agentes del cambio (administradores,
consultores, miembros de la empresa…) son los encargados de llevarlo a
cabo en las organizaciones, éstos pueden enfrentarse a la resistencia al
cambio tanto por la organización como por el personal.
Las organizaciones están obligadas a desarrollarse frente a un entorno
en el cual el cambio es constante, cambios favorables y desfavorables a
la empresa y que no pueden ser modificados, sólo podrá actuar o
adaptarse, en función de lograr competencia. Por esta razón el cambio
debe ser planificado, lo que significa preparar a la organización o a la
mayor parte de ella para adaptarse a los cambios significativos en las
metas y dirección de la misma. Un cambio planeado no es sencillo,
barato, o sin dolor. Es preciso que los trabajadores cambien sus
costumbres o deroguen paradigmas, se elaborarían nuevas reglas y
procedimientos; pero existen tres razones, según Stoner (1990) [1], para
emprender este cambio planificado:
1. Los cambios del medio ambiente amenazan la sobrevivencia de la
organización: La organización necesita tener contacto constante con el
entorno, para satisfacer al cliente y lograr competitividad.
2. Los cambios del entorno ofrecen nuevas oportunidades para prosperar:
Si la organización es capaz de aprovechar estos cambios a su favor
lograría competitividad
3. La estructura de la organización está retrasando su adaptación a los
cambios del entorno: La organización necesita de una estructura que
favorezca al cambio para adaptarse de forma estratégica al entorno
cambiante.
En la organización existen muchos factores que actúan para mantener el
cambio en un estado de equilibrio: las fuerzas que se oponen al cambio
son las que apoyan la estabilidad o el status quo. Al respecto Kurt
Lewin (1951) [2] estableció un modelo conforme a la teoría del “campo de
fuerza”, en la cual evidencia que todo comportamiento es resultado de un
equilibrio entre las fuerzas de impulso y las de restricción, las
primeras ejercen presión hacia una dirección y las segundas en la
dirección opuesta. Un incremento en las fuerzas impulsoras podría
aumentar el desempeño, pero también podría intensificar las fuerzas de
restricción, tal como lo muestra la siguiente figura:
La tendencia natural de toda persona humana es a ejercer presión, si
queremos un cambio, sin embargo la tendencia, igualmente natural, del
que la recibe es reaccionar contra la presión, es por eso que el modelo
de este autor nos recuerda la necesidad de buscar las causas múltiples
del comportamiento y no una causa única, según la figura las fuerzas del
cambio irían hacia el nivel más alto de desempeño y para ello es
necesario tener en cuenta el grado de presión de cada causa (las flechas
indican el nivel de presión de cada fuerza), las fuerzas pueden ser de
muchos tipos y el comportamiento o desempeño puede ser de un individuo,
de un grupo o de una organización. Las organizaciones tienen fuerzas que
impiden que el desempeño descienda demasiado y fuerzas que impiden que
aumente en exceso, lo que significa que existe un equilibrio. Por tanto,
los programas de cambio planeado tienen como objetivo, eliminar o
debilitar las fuerzas de restricción y crear o fortalecer las fuerzas
impulsoras que existen en las organizaciones.
Las fuerzas restrictivas (fuerzas tendientes a mantener el status quo)
son de especial interés puesto que representan fuentes potenciales de
resistencia al cambio planeado. Si los administradores pueden cambiar
estas fuerzas o dirigir sus intereses fundamentales, tienen la mejor
oportunidad de efectuar cualquier cambio planeado, podríamos agrupar
estas fuentes de resistencia en tres clases generales: la cultura
organizacional, los intereses individuales y las percepciones de metas
organizacionales y estratégicas. Estas fuentes de resistencia
generalmente no se encuentran a simple vista en la organización pues
constituyen elementos intangibles y subjetivos. Realicemos un análisis,
utilizando como símil un iceberg (según muestra la figura a
continuación): en el cual los aspectos formales de la organización son
manifestados a simple vista dentro de ella (constituyen la cima) y en
mayor grado los aspectos informales o intangibles estarían debajo de la
superficie, estos últimos generalmente son los que constituyen fuentes
de resistencia al cambio.
Estos aspectos informales generalmente se ven en la cultura de la
organización, la cual es una de las barreras o fuentes resistentes al
cambio, producto a que la cultura en una organización es el conjunto de
principios importantes, normas, valores y creencias que comparten los
integrantes de la misma. Esta cultura es muy difícil de cambiar, porque
incluso a veces los propios agentes del cambio no analizan que es
preciso cambiar paradigmas o modos de ver la organización. Para fomentar
y planificar el cambio es preciso desarrollar una cultura organizacional
hacia éste, influyendo en todos estos aspectos que se encuentran debajo
de la superficie de la organización, cómo lograrlo: es lo más complejo.
Los intereses personales siempre influyen en el proceso del cambio, pues
es muy lógico que el personal se pregunte qué gana y qué pierde con la
novedad, hay que tener en cuenta cuando se realice un cambio que las
condiciones de trabajo sean satisfactorias, que el personal se sienta
reconocido, la seguridad del trabajo, la disminución de despidos y otros
factores que le conciernen al personal. Asimismo, es primordial que las
percepciones y metas organizacionales sean compartidas por todos los
miembros de la organización y en este factor juega un papel protagónico
la información, por ejemplo, a veces los empleados no entienden la
necesidad de una nueva meta porque no tienen la misma información que
tienen sus administradores y en otros casos los empleados pueden
resistirse al cambio porque detectan información que sus administradores
no tienen.
v El proceso del cambio
Lewin ha sido un autor clásico cuando se habla de cambio en la
organización, él propone seguir tres pasos: descongelar el status quo,
el movimiento hacia un nuevo estado, y el recongelamiento del nuevo
cambio para hacerlo permanente.
Descongelar: es hacer tan ostensible la necesidad del cambio, que el
individuo, grupo o empresa la vean fácilmente y la acepten.
El cambio implica designar un agente de cambio preparado, quién dirigirá
a los individuos, grupos o a la organización en su totalidad a través
del proceso. Durante este proceso, el agente de cambio promueve nuevos
valores, actitudes y comportamientos mediante el proceso de
identificación e internalización. Los miembros de la organización se
identifican con los valores, actitudes y comportamiento del agente,
internalizándolos una vez que advierten su eficacia en el desempeño.
Recongelar: significa poner en su lugar el nuevo patrón conductual por
medio de los mecanismos de soporte o reforzamiento, de manara que se
convierta en la norma vigente.
El proceso de cambio es muy complejo y en él influyen diversos factores
dentro de la organización, además que es preciso abordarlo hacia todos
los niveles, funciones y acciones dentro de la misma. Por esta razón, el
cambio planeado no solo se debe llevar a cabo por un agente, sino que
debe ser una filosofía de trabajo de todos los miembros de la empresa.
Innumerables cuestiones en la organización se relacionan con el cambio y
desarrollarlas significa fomentarlo y preparar a las personas para
afrontarlo y desarrollarlo. La innovación es un ejemplo de ello,
mencionamos anteriormente que el cambio se refiere a hacer diferentes
las cosas. La innovación es una clase más especializada de cambio, es
una nueva idea para iniciar o mejorar un producto, proceso, o servicio.
De manera que todas las innovaciones implican un cambio, pero no todos
los cambios necesariamente generan nuevas ideas y conducen a un
mejoramiento significativo. Estaríamos relacionando el cambio
directamente aplicado a los resultados de la organización, por lo que
desarrollar formas o vías para fomentar la innovación influye
directamente en la percepción del cambio.
Las personas u organizaciones innovadoras se adaptan rápidamente al
cambio porque siempre están pensando en él e incluso en ocasiones son
mucho más que un agente de cambio, más que promoverlo dentro de la
organización ellas piensan en la solución de un problema mediante el
cambio y este pensamiento es totalmente progresivo y favorable a la
organización. A medida que ésta posea más personal innovador tendrá
menos personas resistentes al cambio.
Otro elemento que influye en el cambio es la información, este recurso
está íntimamente relacionado con todos los procesos que se realizan en
la organización, tanto a nivel interno como externo. A medida que la
organización sepa gestionar su información el proceso del cambio se verá
favorecido, en primer lugar porque se necesita de una interacción
constante con el entorno para saber dónde, cómo y cuándo cambiar, y
además a nivel interno se necesita de un proceso de comunicación y
fluidez de la información. Analizar este recurso tan peculiar dentro de
la organización se ha convertido en un reto que es necesario asumir para
influir y subsistir en el entorno.
La información como recurso
Las organizaciones son sistemas extremadamente complejos y abiertos al
entorno. Peter Senge (1990) [3] considera la organización como un
sistema vivo. El cual está compuesto por personas y recursos tangibles o
intangibles, integrados en un proceso hacia objetivos específicos que
constituyen la razón de ser de la organización. Este sistema abierto
solamente puede existir por el intercambio de materiales con su
ambiente: Importa materiales, los transforma por medio de procesos de
conversión, consume parte de los productos de la conversión para su
mantenimiento interno y exporta el resto. Estos procesos de
importación-conversión-exportación constituyen la razón de ser de la
organización y la información constituye un elemento muy importante. La
siguiente figura, nuestra gráficamente este proceso:
El término de sistema implica que cada actividad componente del sistema
sea independiente en relación con cada una de las otras del mismo
sistema y que éste, como un todo, sea identificable de manera
independiente de los sistemas relacionados. El recurso información es
muy peculiar en todo el proceso, pues está presente en todas las
funciones organizativas y en los subsistemas empresariales. Además es el
elemento conector de todo el proceso. Es por este motivo que es
considerada un activo intangible e invaluable, que necesita ser manejado
cuidadosamente y protegido. Para comprender esta perspectiva necesitamos
mirar más de cerca la naturaleza de la información y los diferentes
tipos de información que se necesita para la toma de decisiones.
Cuando se analiza la GI es necesario evaluar la información como
recurso, como producto y como activo. La información como recurso se
administra y se utiliza como entradas o insumos de los procesos. Como
los otros recursos tiene un costo directo asociado, debe producir un
rendimiento de la inversión, debe proporcionar valor agregado al
producto o proceso para el que se utiliza y su uso efectivo requiere de
una buena organización para obtener el mejor provecho de la misma.
Contrario a la mayoría de los otros recursos no se consume en la
producción ni se acaba con el uso sino que se reproduce
vertiginosamente, es intangible lo que hace de su manejo una operación
más delicada, se puede reducir (de un trabajo se puede hacer un
resumen), se puede compartir y tiende a partirse, mientras eso ocurre
mayor cantidad de información se posee (cuando se abarcan temas más
específicos se amplía más el caudal de información del que dispone el
individuo).
Si la información es considerada como un recurso es importante que se
gestione como tal, más aún, cuando se considere estratégico, por el
hecho de significar conocimiento, control, ser una poderosa arma en la
toma de decisiones a cualquier nivel, se puede vender tantas veces como
se quiera, y tener un ciclo de vida muy peculiar (lo que hoy posee poco
valor puede ser muy importante dentro de unos años y viceversa). La
información como producto, se mercadea, se vende y debe producir
utilidades o ingresos a la organización; y se debe considerar como un
activo en la medida que la organización debe preocuparse por poseerla,
gestionarla y utilizarla en la consecución de sus metas y el
establecimiento de una ventaja competitiva.
La creciente complejidad del proceso de toma de decisiones, la presión
en la demanda de respuestas urgentes a problemas complejos, la
especialización de la demanda de los usuarios / clientes, ha creado una
situación sin precedentes y está originando un mercado ávido de
sofisticados sistemas de GI y de programas capaces de evaluarlo. En
cuanto al gestor, debe ser una persona intuitiva, rápida, creativa, con
mentalidad abierta para que les permita actuar de forma rápida, práctica
y concreta a la hora de tomar decisiones.
v Datos-información-conocimiento-aprendizaje (inteligencia)
Aunque el conocimiento existía desde las más remotas eras de la
humanidad, incluso hoy, en la Era de la Información o la era del
“conocimiento”, continúa la dificultad de definirlo y comprenderlo. Tal
vez porque, al pensar en personas poseedoras de conocimiento, la
asociación con dueños de la información o depositarios de datos es
inmediata, generando todavía conflictos en torno a la esencia del
significado de las palabras “dato”, “información” y “conocimiento”, que
son, muchas veces, usadas como sinónimos. Páez Urdaneta [4], en su
definición acude a la llamada Pirámide Informacional, la cual
retomaremos por su gran aporte en la conceptualización de esta triada de
conceptos y la visión gráfica y profunda del análisis.
Como muestra la figura la Pirámide Informacional está formada por cuatro
niveles, en forma de pirámide, lo que evidencia la relación entre los
conceptos hacia la calidad del proceso de desarrollo de la inteligencia
a nivel personal y organizacional. La representación de estos cuatro
conceptos en la pirámide implica una jerarquización definida por las
variables calidad vs cantidad.
Según el autor los datos son registros iconónicos, simbólicos (fonémicos
o numéricos) o sígnicos (lingüísticos, lógicos o matemáticos) por medio
de los cuales se representan hechos, conceptos o instrucciones. Por el
contrario, otros autores, expresan que los datos en sí, carecen de
significado y no tienen uso.
Este autor propone el concepto de información como materia asociada a la
definición de datos. Igualmente, cuando Páez Urdaneta habla de la misma,
se refiere a su propuesta de información como significado y la define
como: Datos o materia informacional relacionada o estructurada de manera
actual o potencialmente significativa.
Lo que diferencia a los datos de la información es la dinámica, que
entra en las organizaciones, formal o informalmente y es susceptible de
variadas interpretaciones. El significado de la información depende de
la utilidad que ésta incorpore y de la percepción y la necesidad de
quien la reciba.
Al enunciar, Páez Urdaneta el concepto de conocimiento lo asocia al
proceso de información como comprensión, es por eso que lo establece
como: Estructuras informacionales que, al internalizarse, se integran a
sistemas de relacionamiento simbólico de más alto nivel y permanencia.
En el caso de la inteligencia o aprendizaje habla de la información como
oportunidad, y la define: Estructuras de conocimiento que siendo
contextualmente relevantes, permiten la intervención ventajosa de la
realidad.
Estaríamos hablando que existe una relación sistémica entre los
conceptos, abordados por este autor, es decir, una tríada conceptual; es
precisamente esta relación la que evidencia la creación de valor a
medida que se avanza desde el “dato” hasta el “conocimiento” y por
último al aprendizaje o “inteligencia”. En esta pirámide el conocimiento
juega un papel fundamental, pues está ligado a las personas, pudiendo
decir que la información es convertida en conocimiento una vez que es
procesada en la mente de los individuos y el conocimiento se vuelve
información una vez que éste es articulado y presentado en forma de
texto, gráficos, palabras u otras formas simbólicas.
La Gestión de Información y la Gestión de Conocimiento
La información y el conocimiento son recursos intangibles que posee la
organización en su Capital Intelectual; los cuales, gestionados de
manera eficiente, favorecen todos los procesos organizacionales. Ya
hemos aclarado la diferencia entre información y conocimiento, entre
ellas existe una relación estrecha, ya que la información es el puente
entre los datos y el conocimiento; y para que éste se enriquezca y
desarrolle es precisa la interacción con la información.
En el marco del desarrollo de las tecnologías de la información y las
comunicaciones la Gestión de Información (GI) se ha desarrollado
grandemente, bajo la influencia de los software que facilitan el
intercambio digital y sobre todo la gran autoridad de Internet (red de
redes).
Conceptualizando la GI podríamos alegar, según plantea Lourdes
Portela[1], que es un proceso concebido como sistema que vincula la
información, la decisión y la acción, e involucra las cadenas de
decisiones afectadas por varias redes de relaciones entre actores que
poseen diferentes funciones e intereses asociados a las decisiones y los
impactos de éstas, que rebase la estructuración de los activos tangibles
en el momento actual para revelar el futuro previsible de éstos sobre la
base de las particularidades del capital intelectual.
Los Sistemas de Gestión de Información penetran los tres componentes del
Capital Intelectual (el capital relacional, el estructural y el humano)
convirtiéndose en vehículos para facilitar su desempeño, si los gerentes
y usuarios del SGI piensan y actúan bajo la influencia de una cultura
organizacional y el pensamiento estratégico.
La GI es aquel proceso que se encarga de gestionar la información
necesaria para la toma de decisiones y un mejor funcionamiento de los
procesos, productos y servicios de la organización. La correcta GI
conoce, incorpora y vincula todos los tipos de datos, de todas las áreas
de la organización y se relaciona con todos los procesos, desde la
generación de datos internos y la selección y adquisición de documentos
hasta la organización de su uso. Su función es facilitar información
precisa para la toma de decisiones, sin preocuparse por otros aspectos
relacionados con el aprendizaje. Tiene una visión más mecanicista,
ingenieril, el elemento humano tiene menos importancia.
La Gestión del Conocimiento es un fenómeno que depende de la formación y
conocimiento del individuo que se hace imprescindible en el proceso de
creación de conocimiento. Aunque el término puede ser muy pretencioso
debido al alcance del concepto del conocimiento, es realmente una nueva
propuesta con más alcance que la Gestión de Información. La Gestión del
Conocimiento debe entenderse como la creación de un entorno que facilite
la conversión de información en conocimiento y al mismo tiempo de este
conocimiento en nueva información como única manera de poder transmitir
el conocimiento a todos los miembros de la organización.
La propuesta de la Gestión del Conocimiento es superior a la Gestión de
Información aunque esta sigue siendo un elemento imprescindible dentro
de las organizaciones, en integración dinámica con la Gestión del
Conocimiento. Sea con este término, para muchos demasiado abarcador o
con cualquier otro, la Gestión del Conocimiento impone nuevos retos para
las organizaciones de este milenio, pero es también una forma de que
éstas logren adaptación y competitividad.
Teniendo en cuenta los elementos abordados anteriormente se puede
identificar la complejidad que posee el proceso de asimilación de
conocimientos por los elementos de una organización dada y mucho más, su
capitalización e incorporación a los atributos de ésta, lo cual, sobre
la base de un adecuado Sistema de Gestión de Información, conduce a la
necesidad del establecimiento de un Sistema Integral de Gestión del
Conocimiento que permita obtener los resultados esperados en el
desarrollo de una organización o un individuo dado dirigido al
incremento de su valor agregado que permita la mayor competitividad, es
decir que en todo momento se debe lograr que el todo sea mayor que la
suma de las partes, trabajar en una verdadera integración entre los
conocimientos individuales y los organizacionales; sólo así se pudiera
lograr la sinérgia necesaria conducente al éxito empresarial.
Gestionar el Conocimiento significa identificarlo, inventariarlo,
aumentarlos y explotarlos en gran capacidad competitiva en función de
una combinación entre los intereses de la organización y los de aquellos
que son portadores del conocimiento, su capital humano, ambos intereses
deben ser conjugados de manera que el vector resultante de su
interrelación tenga una dirección hacia el desarrollo y mientras mayor
sea su magnitud, más rápido se obtendrá el cambio competitivo deseado.
La principal fuente de ventaja competitiva de una Organización es el
stock de conocimientos que posee. Puede que todo un sector tenga
parecidas o similares tecnologías de producción, en este caso la ventaja
competitiva aparece por la capacidad (diferenciada) que posea de saber
usar esos activos más que el propio hecho de poseerlos. El principal
aspecto de valor en el conocimiento es la capacidad que posea para
resolver problemas, avalado por sus resultados y su nivel lo da la
efectividad de la respuesta dada. Sin embargo este proceso que
constituye la verdadera riqueza de la organización se consigue con el
paso del tiempo, a fin de materializar los conocimientos y experiencias,
transferibles y reproducibles que se pudieran considerar como vector
esencial de la competitividad y de supervivencia.
Tratar con conocimientos es tratar con clase de problemas y sus
soluciones, es decir, con competencias. Es por esa razón que la GC no
puede limitarse solamente al trabajo que se desarrolle con los recursos
humanos, hay que crearles las condiciones que permitan su desempeño
reflejando esto en las estructuras organizacionales que se manifiestan
en forma de conocimientos encapsulados.
La verdadera riqueza y utilidad de la GC no está en la distribución
masiva de documentos o en la explotación de enormes bases de datos.
Dichas actividades, a menudo acaban convirtiéndose en la creación de
enormes basureros de información que no resultan útiles para nadie. El
verdadero valor está en las personas, en la posibilidad de compartir las
ideas y las visiones que no están documentadas. Este conocimiento tácito
es muy difícil de explicitar y a menudo sólo lo tenemos presente cuando
nos enfrentamos a la resolución de un determinado problema. Compartir
conocimiento implica el acto de reconocer quién va a usarlo y con qué
propósito, por lo que si queremos compartir este tipo de conocimiento,
debemos hacer el esfuerzo de pensar de forma conjunta.
Organizaciones Inteligentes. Usar el conocimiento organizativo como
clave para el desarrollo
A través del aprendizaje individual y de procesos de captación,
estructuración y transmisión de conocimiento corporativo, podemos llegar
a hablar de aprendizaje organizativo. El aprendizaje organizativo es el
enfoque subyacente que da sentido y continuidad al proceso de creación
de valor o de intangibles. El aprendizaje, en suma, es la clave para que
las personas y las organizaciones puedan ser más inteligentes,
memorizando y transformando información en conocimiento. Podemos asociar
a este enfoque los conceptos de “organizaciones inteligentes”,
“organizaciones que aprenden” (learning organizations). [5]
La Organización Inteligente, según Choo (1996) [6], usa todo el
conocimiento a su alcance, porque lo ha organizado, en particular la
información y el conocimiento que disponen sus propios recursos humanos
y los integra con la información externa para producir constantemente un
cuadro descriptivo de la realidad que le rodea y con ello decidir en
función del mejor desempeño. La inteligencia organizacional no es la
suma de las inteligencias de los individuos que forman la organización,
es la capacidad de una organización de crear conocimiento y de usarlo
para adaptarse estratégicamente a su mercado.
Cuando una serie de personas empiezan a trabajar en grupo, al principio
se suelen producir problemas de coordinación, cuando pasa un tiempo, se
van afinando los procesos y cada vez se realiza mejor la tarea. Esto es
aprendizaje organizativo, aprender juntos a resolver problemas con una
efectividad determinada, el aprendizaje organizativo es la base de una
buena GC, y esta es la base para la generación de Capital Intelectual y
las capacidades organizativas.
La GC es una función dinámica o un concepto dinámico relacionado con la
dirección o administración de un conjunto de flujos de conocimientos
(externos e internos, captados o creados, explícitos o tácitos). Por su
parte el aprendizaje es el proceso de transformación y de incorporación
del conocimiento tanto a nivel personal, como de grupo o de organización
en su conjunto. El aprendizaje en equipo, se basa en procesos de
observación interpersonal y en compartir en grupo sus conocimientos
individuales, para ello es fundamental trabajar en red y son, por lo
tanto, técnicas facilitadoras de la información y las comunicaciones.
Finalmente, el capital intelectual es la medida del valor creado, es una
“variable fondo” que permite explicar la eficacia del aprendizaje
organizativo y evaluar, en suma, la eficiencia de la gestión del
conocimiento.
La Organización en Aprendizaje busca asegurar constantemente que todos
los miembros del personal estén aprendiendo y poniendo en práctica todo
el potencial de sus capacidades. Esto es, la capacidad de comprender la
complejidad, de adquirir compromisos, de asumir su responsabilidad, de
buscar el continuo auto-crecimiento, de crear sinergias a través del
trabajo en equipo.
Lograr que la organización aprenda de forma tal que sea inteligente es
todo un reto para nuestras organizaciones, la GC contribuye a que esto
se logre: cuando el personal llega de forma eficiente a la información
necesaria interactúa con conocimientos y al mismo tiempo son guardados
en una memoria de la organización; ésta puede ser capaz de ser
inteligente, pues posee un Capital Intelectual desarrollado y trabaja en
este sentido. Pero el logro del aprendizaje va más allá de todo esto, en
él están intrínsecos cuestiones muy sujetivas tales como: el aprendizaje
individual no garantiza el aprendizaje organizacional, no hay
aprendizaje sin cambio (este enfoque está desdibujado en los programas
de capacitación tradicional, donde el énfasis está en enseñar y cómo
enseñar y no en para qué sirve lo enseñado y lo que es más importante,
si se presentó aprendizaje como resultado de la enseñanza), para
convertir el conocimiento personal en organizacional, como lo plantean
Nonaka y Takeuchi (1999) [7], es necesario que exista un ambiente que
facilite el diálogo, la discusión, la observación, la imitación, la
práctica y la experimentación.
Peter Senge en su libro La Quinta Disciplina, durante la década pasada,
lanza el concepto de las organizaciones abiertas al aprendizaje. Este
autor enfoca el aprendizaje organizacional hacia cuestiones vinculadas
con el saber, cómo es generado y difundido. Para ello enfoca el
desarrollo de esta actividad hacia cinco disciplinas, las cuales
proponemos su análisis, porque son totalmente ajustables a nuestras
organizaciones y porque resultan la base del logro de una organización
inteligente y deben ser dirigidas y atendidas por todos los miembros de
la organización.
v LAS CINCO DISCIPLINAS DEL APRENDIZAJE CONTINUO
1. Desarrollar la Maestría Personal (dominio personal):
Consiste en aprender a reconocer nuestras verdaderas capacidades y las
de la gente que nos rodea. Solo si conocemos quiénes somos en realidad,
qué queremos y qué es lo que somos capaces de hacer, tendremos la
capacidad para identificarnos con la visión de la organización, de
proponer soluciones creativas, y de aceptar el compromiso de crecer cada
vez más junto con la organización.
2. Identificar y Desarrollar nuestros Modelos Mentales:
Nuestras formas de pensar o modelos inconscientes (paradigmas), en
ocasiones restringen nuestra visión del mundo y la forma en que
actuamos. Para descubrirlos debemos voltear el espejo hacia nuestro
interior y descubrir todos esos conceptos que nos gobiernan desde
dentro. Conocer y manejar nuestros modelos o paradigmas nos permitirá
promover formas de comunicación claras y efectivas dentro de la empresa,
que sean un apoyo para el crecimiento y no un obstáculo.
3. Impulsar la Visión Compartida:
La clave para lograr una visión que se convierta en una fuente de
inspiración y productividad para la empresa es que todos los miembros de
la organización aprendan a descubrir en sí mismos la capacidad de crear
una visión personal que de sentido a su vida y a su trabajo, que apoye
la visión central propuesta por el líder. Todas las visiones personales
van alimentando la gran visión de la organización, y cada uno siente en
ella una conexión intima que lo impulsa a dar todo de si para
convertirla en realidad.
4. Fomentar el Trabajo en Equipo:
El crear y fortalecer a los equipos de trabajo se centra
fundamentalmente en el diálogo, en pensar juntos para tener mejores
ideas. En el interior de los grupos se dan infinidad de relaciones
inconscientes que van determinando la calidad del diálogo, tales como:
mecanismos de auto-defensa, sentimientos de inferioridad o superioridad,
deseos de complacer al superior, etc. Todos estos mecanismos funcionan
bajo patrones que debemos aprender a reconocer y manejar para reconocer
los obstáculos cuando están a punto de aparecer, permitiendo que
florezca en todo momento la inteligencia del grupo.
5. Generar el Pensamiento Sistémico:
Esta quinta disciplina nos ayuda a pensar en términos de sistemas, ya
que la realidad funciona en base a sistemas globales; Para ello es
necesario que comprendamos como funciona el mundo que nos rodea.
Para reducir nuestro grado de ansiedad en relación a la complejidad del
mundo, desde pequeños se nos enseña a aislar los elementos que integran
la realidad, asignando siempre una causa a cada efecto en cadenas más o
menos complejas. Por ejemplo, tomemos el caso de un niño que lanza una
piedra y rompe un vidrio ¿Por qué se rompió el vidrio?, muchos
contestarán que porque un niño tiró una piedra y todos quedan conformes
con esta explicación. A este tipo de pensamiento se le llama de
"explicación lineal o pensamiento lineal". En un extremo encontramos la
causa y en el opuesto el efecto.
La esencia de la quinta disciplina consiste en un cambio de perspectiva
de las situaciones que vivimos para poder identificar las
interrelaciones en lugar de asociarlas a cadenas lineales de causa -
efecto. Es necesario ver los procesos de cambio que se generan, en vez
de las imágenes instantáneas que se producen.
En una organización en aprendizaje los líderes son diseñadores, guías y
maestros; son los responsables de construir una organización donde la
gente constantemente expanda sus capacidades para entender la
complejidad de la realidad, aclarar la visión personal y empresarial y
mejorar los modelos mentales compartidos. Son asimismo, responsables de
diseñar mejores procesos de aprendizaje por medio de los cuales la gente
pueda enfrentar de manera productiva las cuestiones o situaciones
críticas a las que se enfrenta y desarrollar la maestría en las cinco
disciplinas. Un líder es una persona que participa en la organización
modelando su futuro, que es capaz de inspirar a las personas a su
alrededor, de realizar cosas difíciles y de probar cosas nuevas,
simplemente significa andar para adelante. Es todo lo que significa, y
todos los seres humanos tienen capacidad para adelantar, muchas veces
confundimos los líderes con personas responsables de dirigir y para
lograr aprendizaje en la organización se necesita de líderes impulsores
de esta acción dentro de la organización, los cuales no necesariamente,
deben ocupar cargos, basta solamente con ser miembro de la empresa; esto
no significa que el dirigente deje de ser un líder y que no se necesite
de su protagónico. Esto implica, sencillamente, la creación una
estructura de la organización que valorice todas las personas que la
forman.
La organización debe estar conciente que realizando GC no llega a
desarrollar aprendizaje organizacional, para ello debe actuar sobre su
Comportamiento Organizacional, sobre su cultura, el aprendizaje de las
organizaciones no es una técnica, ni una acción programable sino que
surge de una actitud, una predisposición para analizar críticamente
nuestras acciones y darles sentido. El talento organizativo facilita o
inhibe los aprendizajes. Aprender a usar el potencial educativo de las
organizaciones es buscar caminos para darle sentido a la experiencia y
entender mejor las demandas del mercado para responder a ellas. Además
evitará muchos costes en formación improductiva y también muchas de las
frustraciones a las que inevitablemente llevan los enfoques
tradicionales. Llegar al aprendizaje obligatoriamente requiere de un
análisis sistémico en función de sobreponerse a las dificultades y en
cómo reconocer amenazas y enfrentar nuevas oportunidades. El análisis de
las cinco disciplinas, es una cautivante invitación a revisar nuestra
forma de pensar la organización, su práctica está relacionada
profundamente con las personas, ellas son el formato más importante y
perfecto, en el cual se almacena el conocimiento.
Una de las cuestiones que influyen en el cambio organizacional es que
generalmente los procesos de cambios se conducen desde arriba, tomando a
la organización como máquina. En ese esquema, todo parte de la cima:
cuando llega un nuevo jefe, este le dice al empleado lo que va a pasar y
luego el empleado cambia. Algunas cosas cambian de esta manera, pero no
son cambios profundos. El cambio liderado desde arriba genera alguna
energía, pero es como una ola que muere en la playa, ya que genera
actitudes complacientes al esperar que la iniciativa venga siempre de
arriba. El verdadero aprendizaje surge en el día a día, por las acciones
que las personas llevan a cabo y por las redes de relaciones que
controlan. Todavía, el aprendizaje depende del nivel de compromiso de
las personas y de las interpretaciones que realicen.
Es preciso alterar esta mentalidad mecánica de la organización y tomar
los procesos de cambio también desde abajo, no significa que el agente
del cambio o los directores no tengan que influir. El problema radica en
la creencia de que la persona que está en la cima es la única que puede
conducir el proceso de cambio. La forma de cambiar ese proceso de
pensamiento es poner al desnudo las limitaciones del mismo. Vamos a
razonar un poco. ¿Cómo podemos ordenar a una persona que cambie los
valores de otra? Eso no sucede, nunca sucede.
Los seres humanos somos autónomos y no podemos forzar a alguien a
cambiar sus valores. Y cuando eso ocurre, las personas tienden a
reaccionar como siempre lo hicieron. Por eso la gestión de arriba tiene
que encontrar una forma de equilibrar el proceso de cambio con equipos
locales provenientes de distintas sectores de la organización, agregando
sólo alguna coordinación en el proceso.
El clima de confianza es muy importante, puede potenciar un aprendizaje
más efectivo y sobre todo un aprendizaje conjunto, es verdad que el
aprendizaje requiere compromiso, pero también se necesitan competencias,
para que eso ocurra, las personas deben tener auto-conciencia de su
pensamiento y cuestionar, continuamente, sus presunciones. Este tipo de
competencias necesitan ser desarrolladas a lo largo del tiempo.
No hay una fórmula para el cambio en la organización, lograr aprendizaje
organizacional es una forma de crear una estructura que valorice todas
las personas en la empresa. La GC y de la información igualmente
favorecen el proceso. La organización necesita de personas creativas,
que propicien el cambio, por lo que la empresa debe establecer un clima
favorable a la creatividad organizacional y a la innovación,
Kanter[2]ofrece concejos para fomentar la creatividad:
Lograr la aceptación del cambio: Los miembros de la organización deben
convencerse de que el cambio los beneficiará a ellos y a la empresa.
Estimular nuevas ideas: Para estimular la actividad, han de estar
dispuestos a escuchar las sugerencias de sus subordinados, a implantar
las más prometedoras o comunicarlas a los ejecutivos nivel superior.
Permitir más interacción: Se favorece una atmósfera creativa y de
tolerancia si la gente tiene la oportunidad de interactuar con miembros
de sus grupos de trabajo y con los pertenecientes a estas unidades.
Tolerar el proceso: Muchas nuevas ideas resultan imprácticas e inútiles.
Establecer objetivos claros y dejar libertad para alcanzarlos: Los
miembros de la organización deben tener un propósito y objetivo de su
creatividad.
Ofrecer reconocimiento: Al ofrecer reconocimiento en formas tangibles
como los bonos o un incremento salarial, los administradores demuestran
que en una organización se aprecia el comportamiento creativo.
Estas prescripciones demuestran que se pueden crear las condiciones que
favorecen la creatividad, sobre todo porque el nivel de interacción
entre el personal aumenta. Fomentar la creatividad dentro de la empresa
es un proceso complejo muy relacionado con la cultura organizacional,
pero está demostrado que no es imposible.
Reflexiones Finales
Llegar a desarrollar el aprendizaje organizacional es una forma de
trabajar en la organización a favor de una adaptación constante a los
cambios, valorando las personas, con sus conocimientos, y la información
que la organización necesita.
La necesidad del cambio ha quedado implícita a lo largo de este ensayo.
“Una reflexión casual sobre el cambio indica que abarca casi todos los
conceptos que se manejan en la literatura sobre comportamiento
organizacional. Piense en el liderazgo, en la motivación, en el
ambiente organizacional y en los papeles. Es imposible pensar en estos y
otros conceptos sin investigar acerca del cambio[3].”
Si los ambientes fueran perfectamente estáticos, si las habilidades y
capacidades de los empleados siempre estuvieran actualizadas e
incapaces de deteriorarse y si mañana fuera exactamente igual que hoy,
el cambio organizacional tendría poca o ninguna relevancia para los
miembros de la organización. Pero el mundo real es turbulento, y exige
que las organizaciones y sus miembros sufran cambios dinámicos si se han
de desempeñar de manera competitiva.
La gestión de la información y el conocimiento son herramientas, métodos
y vías para fomentar el aprendizaje organizacional hacia el desarrollo
de una cultura hacia difundir y desarrollar el cambio interno en
respuesta de los cambios externos, es más que evidente pensar que antes
de comenzar a desarrollar la GC y de información la empresa debe tener
claros sus objetivos y su visión y acción estratégica.
Referencias bibliográficas:
1. Stoner James. “Administración”. Segunda parte. Quinta edición.
Edición MES.
2. Ibidem.
3. Peter Senge, (1992); “La Quinta Disciplina”. Granica, Barcelona.
Citado por Rivero Soleidy y Díaz Evelyn “La GC la toma de Decisiones.
Diseño de una metodología.” Tesis de Diploma. Universidad de Pinar del
Río.
4. Citado por Ponjuán Dante, Gloria. Gestión de Información en las
Organizaciones: principios, conceptos y aplicaciones/ Gloria P. D. Chile
CERAPI, 1998
5. Sanguino, R. 2003: La Gestión del conocimiento. Su importancia como
recurso estratégico para la organización, [en línea]
<http://www.5campus.org/leccion/km >. [Consulta: dic. 03].
6. Chun Wei Choo. The Knowing Organization: How Organizations Use
Information To Construct Meaning, Create Knowledge, and Make Decisions.
International Journal of Information Management, vol. 16 no. 5, October
1996, pp. 329-340.
7. Nonaka, I. y Takeuchi, H. The knowledge creating company. Oxford
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la organización, [en línea] <http://www.5campus.org/leccion/km >.
[Consulta: dic. 03].
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[en línea]
http://www.innovarium.com/Gerencia%20Conocimiento/conocimiento.htm
[consulta ene. 04]
v Bueno Eduardo Presidente de Euroforum Escorial. “La Gestión del
Conocimiento: Nuevos Perfiles Profesionales. 24 de junio de 1999.
v Chiavenato, Idalberto. Introducción a la teoría general de la
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v Estrada V., Febles P. La Gestión del Conocimiento y las
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v Meltzer Morton. F. “La Información, Recurso Fundamental de la
Gerencia”. Editorial Norma. Colombia 1983. Primera edición en Español.
v Montuschi, Luisa. (2001). Datos, información y conocimiento. De la
sociedad de la información a la sociedad del conocimiento. Madrid.
v Ponjuán Dante, Gloria. Gestión de Información en las Organizaciones:
principios, conceptos y aplicaciones/ Gloria P. D. Chile CERAPI, 1998
v Revista de Información Científica y Tecnológica: Ciencia, Innovación y
Desarrollo. Volumen 6. No 4, 2001.
v Revista Training & Development. 2001. España
v Sanguino, R. 2003, en el artículo: La Gestión del conocimiento. Su
importancia como recurso estratégico para la organización, [en línea]
http://www.5campus.org/leccion/km>. [Consulta: dic. 03].
v Stoner James. “Administración”. Segunda parte. Quinta edición
[1] Este concepto fue abordado por Lourdes Portela, miembro del
Instituto de Información Científica y Tecnológica (IDICT), en su
ponencia: “Los Sistemas de Gestión de Información, piedra angular de la
Estrategia integral de Gerencia”. Congreso Internacional INFO 2002, Cuba
[2] Rosabeth Moss Kanter “The Changes Masters”. Citado por J. Stoner.
“Administración”. Segunda Parte. Quinta Edición.
[3] P.S. Goodman and L.B. Kurke, “Studies of Change in Organizations: A
Status Report,” in P.S. Goodman (ed.), Change in Organizations (San
Francisco: Jossey-Bass, 1982), pp. 1—2
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Actualmente se desempeña como profesora de la Universidad de Pinar del Río, impartiendo asignaturas relacionadas con la Gestión de Recursos Humanos, el Comportamiento Organizacional, la Gestión de Información y la Gestión del Conocimiento. Ha investigado en temas relacionados con estas materias. Ha publicado monografías en Internet en el sitio www.monografias.com. En este momento se encuentra realizando su tesis de maestría. Licenciada en Ciencias Económicas Profesora Instructora Univesidad de Pinar del Río
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