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Abstract de Taller de “Appreciative Inquiry” como parte de la Jornada
de Desarrollo Organizacional a cargo del disertante Eric Gaynor
Butterfield en Junio del 2003 – The Organization Development Institute
International, Latinamerica – www.theodinstitute.org
A título de ejemplo de “appreciative inquiry” – y con el propósito de
distinguirla de otras metodologías de intervención - podemos mencionar
que La Red Internacional de Permaculture sugiere que el “desarrollo” a
nivel macro (dentro de Africa) ha tenido lugar como un proceso que se ha
basado en cinco etapas principales de la evolución, teniendo en cuenta
la operatoria de las Agencias del Desarrollo. En los años cincuenta del
siglo pasado los programas de asistencia y mejora a una comunidad se
orientaba hacia el “desarrollo a las comunidades más pobres” mientras
que en los años sesenta más bien el trabajo de las Agencias del
Desarrollo privilegiaban que sean las Agencias las que hicieran el
“desarrollo para las comunidades”.
Mas adelante y en la década de los setenta el foco de los programas de
desarrollo tenían que ver con que es lo que (se) hace por la gente,
mientras que en los noventa y antes de terminar el siglo, la metodología
adoptada era de tipo participativa, es decir, trabajando con la gente.
Finalmente el desafío actual consiste en que el desarrollo se relacione
con facilitar que la gente pueda emprender su propio desarrollo, y aquí
es donde sugiere la aplicabilidad de una metodología de “intervención”
innovadora la que es conocida como “appreciative inquiry”.
Permaculture es un sistema integral que se orienta a trabajar con los
ciclos y procesos naturales de la Naturaleza a través de distintos
“arreglos humanos” con el objetivo de aumentar la eficiencia y al mismo
tiempo hacerla sustentable en el tiempo. Originalmente Permaculture ha
sido desarrollada en climas mojados y fríos del sur de Australia, que
luego se expandió a casi todos los países del mundo y acompaña sus
prestaciones a través de la Indagación Apreciativa (AI), en especial
durante las distintas etapas de sus servicios.
Los hallazgos y evidencias dentro de las distintas culturas
latinoamericanas muestran que los cambios a nivel comunitario no se
encuentran dentro de la filosofía y práctica “participativa” y menos aún
bajo una metodología de “intervención” innovadora como es “appreciative
inquiry” (“Jornada de Implementación de Cambios y Desarrollo
Organizacional” a cargo de Eric Gaynor Butterfield, abril de 1998 –
Argentina; bajo el auspicio de The Organization Development Institute
International, Latinamerica).
Los resultados alcanzados a través de los intentos “participativos” no
han dado siempre resultados positivos dentro de las comunidades
latinoamericanas y tampoco dentro de los contextos organizacionales y
empresariales en los distintos países al sur del río Grande. Un trabajo
de campo desarrollado por Eric Gaynor Butterfield en los años 1975
muestra que las organizaciones “supuestamente participativas desde el
punto de vista formal” como lo eran las cooperativas y aquellas que han
funcionado como SINAMOS en el Perú, respondían a prácticas menos
participativas que las organizaciones y empresas privadas.
Por otro lado, también las evidencias muestran que los sistemas
participativos dentro de las culturas latinoamericanas no han estado
siempre acompañadas de mayor productividad y eficiencia organizacional.
Bajo el estilo de liderazgo participativo los participantes
organizacionales se sienten “cómodos” y mas bien “satisfechos” dentro de
sus empresas, pero no necesariamente estas personas son más productivas,
algo que James March y Herbert Simon (“Organizations”; Wiley & Sons –
1958) nos han advertido desde hace muchos años. Y aquí es donde una
metodología y práctica de intervención a nivel de comunidad y de
organización, como es “appreciative inquiry” puede aparecer con un
importante potencial.
A los aspectos arriba mencionados respecto de las dificultades que
aparecen dentro de los enfoques participativos dentro de las culturas
latinoamericanas, debemos agregar el hecho de que los enfoques
participativos han puesto foco principalmente en “el problema a
resolver”. Definitivamente no cabe ninguna duda de que “ante los ojos de
otro” tanto una comunidad como toda organización, tienen “muchos
problemas por resolver” (¿quién no ve los problemas y debilidades del
otro?). Más aún, es común que el “otro” que supuestamente es quien ha de
dirigir y realizar la intervención – como es el caso de las ONG en el
caso de las comunidades o las empresas de consultoría en el caso de las
organizaciones – sean “especialistas” en puntualizar “cuál es el
problema a resolver”. Esta dependencia de las ONG o de los consultores
se ve muchas veces asociada con una dependencia adicional hacia las
entidades financieras que han de suministrar el recurso financiero, lo
que muchas veces fortalece aún más el enfoque basado en “resolución de
problemas”.
Se crea entonces un círculo vicioso basado en la filosofía de resolución
de problemas, donde se pone foco en las distintas fases del proceso de
cambio como lo son el análisis, la resolución y la implementación. Este
círculo vicioso parece contrastar radicalmente con el círculo virtuoso
de las ONG’s y de las empresas consultoras que ven resueltas en gran
medida sus necesidades económicas o financieras, creando en los Clientes
una mayor dependencia psicológica. La percepción de los Clientes (tanto
las comunidades como de las organizaciones) los hace ver – y hasta
convencer a veces – que ellos están llenos de problemas, que el problema
principal son ellos mismos y que solamente otro de “afuera” puede llegar
a ofrecerle una solución a los mismos.
Como una opción a este panorama emerge “Appreciative Inquiry” (AI) que
ha sido implementada exitosamente dentro de distintos contextos
comunitarios como así también organizacionales. Esta metodología de
intervención y cambio organizacional se basa en conceptos y prácticas
que aparecen como sencillos y obvios pero que – paradójicamente – no son
utilizados con frecuencia.
Algunos aspectos principales de AI son los siguientes:
- Todo lo que existe, tanto dentro de una comunidad como dentro de una
organización es de utilidad y provecho;
- Pone foco principalmente en lo que ha de llegar a ser nuestra nueva
“realidad”;
- No existe una única realidad y además esas distintas y variadas
realidades tienen más que ver con el momento y la situación en
particular;
- Incorporar en el diálogo – y además privilegiar – el hecho de formular
preguntas y cómo las mismas deben ser realizadas;
- La mayor parte de las personas han tenido experiencias positivas y
gratificantes en el pasado;
- Estas experiencias positivas y gratificantes en el pasado han estado
asociados con la eficiencia de sí mismos y de su comunidad /
organización;
- Las experiencias positivas y gratificantes del pasado posicionan a las
personas dentro de una zona de seguridad y de confort basado en “lo
conocido”;
- Esta zona de seguridad y de confort basado en lo conocido resulta de
importancia para impulsar a la persona hacia el cambio puesto que por lo
general los individuos tienden a resistirse al cambio cuando
“desconocen” su futuro;
- Valorando y apreciando a los demás, junto con fortalecer el
relacionamiento, ha de facilitar apreciar la “diversidad” y las
diferencias entre las personas como fuerzas complementarias;
- El lenguaje usado es capaz de “crear” una nueva y futura realidad
hacia la cual podemos dirigirnos.
La Red Internacional de Permaculture ha definido una serie de etapas o
pasos básicos que han de seguirse en el proceso de sus intervenciones,
las que se mencionan a continuación:
1. Descubrir;
2. Soñar;
3. Diseñar; y
4. Actualizar, donde el “otro – consultor” juega el rol de un
facilitador y a veces el mismo es complementado por el de consejero
técnico. El rol del facilitador es clave en todo lo que se relaciona con
el acceso, obtención y procesamiento de información.
Para tener en cuenta el amplio alcance de una metodología de
intervención como es el caso de AI basta señalar el caso real de una
empresa con 67,000 empleados que dispuso poner en marcha un proceso de
cambio usando esta metodología. Se trata del proyecto de desarrollo de
la ciudad "Imagina a Chicago" donde se realizaron entrevistas a más de
100.000 niños, jóvenes y seres humanos de distintas generaciones
(Hammond/Royal 1998). Este trabajo basado en la IA obtuvo el premio de
la “American Society for Training and Development” como el mejor
programa de desarrollo organizacional llevado a cabo en los Estados
Unidos de Norteamérica.
Sue Annis Hammond (“El breve libro de la Indagación Apreciativa”; Thin
Book Publishing) señala que la AI representa una innovadora filosofía de
cambio y desarrollo organizacional siendo una manera distintiva de
pensar, ver y actuar al momento de realizar cambios pro-activos
orientados a los cambios de tipo transformacional. La autora destaca que
la Indagación Apreciativa es particularmente útil en organizaciones que
se encuentran abrumadas por presiones constantes de cambio. La IA
enfrenta los retos de cambio con el supuesto que la capacidad de
realizar cualquier innovación ya existe dentro de su realidad actual,
una posición similar a la que asume The Organization Development
Institute International, Latinamerica cuando Eric Gaynor en su calidad
de Presidente hace mención a la respuesta de Michelángelo cuando es
preguntado respecto de cómo es posible hacer algo tan particularmente
sensible como es la escultura de “La Piedad” haciendo uso de un frío
pedazo de mármol, manifestando: “Muy sencillo, solamente le saco a la
gran pieza de mármol todo lo que está de más” (el brochure de la
institución hace explícita referencia a ello).
Mientras los procesos tradicionales de resolución de problemas analizan,
distinguen, diferencian y fragmentan los problemas y sus distintos
componentes, la Indagación Apreciativa se esfuerza en generar imágenes
positivas que fortalezcan el relacionamiento entre las personas. Los
participantes organizacionales se exigen descubrir qué es lo que está
funcionando dentro de sus empresas, cómo es que se ha podido lograr un
desempeño efectivo, provechoso y exitoso, para luego orientarse a lograr
mayores y mejores niveles de desempeño. Sue Annis Hammond deja bien en
claro que se debe tener en cuenta que de ninguna manera la IA no es un
“recetario” para manejar el cambio, sino más bien una filosofía de
pensamiento.
Rosemary Bradley asocia la IA con los siguientes conceptos: Contacto,
Valoración y la Búsqueda de Reforzamiento, que se relaciona con el
“cuestionamiento Valorativo”. La Indagación Apreciativa – según Bradley
- es un procedimiento que tiene su origen en trabajos con grandes
grupos, y se combina muchas veces con métodos de trabajo con grandes
grupos (Bruck/Weber 2000). Es un método ligado al “arte de preguntar”
que adopta una actitud cuestionadora con sus orígenes vinculados a
planteamientos filosóficos, constructivistas y postmodernos; tiene que
ver con la “decisión respecto de una forma particular de percibir el
mundo”. La Indagación Apreciativa se pregunta qué es aquello que pone en
movimiento a los seres humanos. Así como la imagen del vaso medio vacío
puede ser la del vaso medio a llenar, en la indagación apreciativa no se
acentúan los matices de una perspectiva orientada al problema, sino de
una orientada al potencial. Han sido David Cooperrider y Suresh
Srivastva, quienes en 1987 desarrollaron esta metodología de
intervención bajo el nombre de “appreciative inquiry” como un efectivo
instrumento de desarrollo organizacional. La "indagación apreciativa"
como instrumento de desarrollo organizacional encuentra sustento en la
imagen “del preguntar infantil” y se convierte en su "modus operandi"
(David Cooperrider; 1996) el que se caracteriza por su natural apertura,
accesibilidad, sencillez, la capacidad de admirarse, de dejarse
sorprender y sentir inspiración, de maravillarse. La infancia es
seguramente lo último que uno relacionaría espontáneamente con análisis
organizacional y la activación de las así llamadas "fuerzas
vitalizadoras" y "fuentes de energía en la empresa" (Bruck 1999).
Cooperrider y Srivastva dan curso a la idea de que las organizaciones se
desarrollan en dirección a lo que más observan, investigan y cuestionan
(Gervase Bushe) sosteniendo que ellas crecen en una dirección
determinada, que es en la dirección hacia donde focalizan su atención.
Esta metodología innovadora se diferencia del enfoque de resolución de
problemas ya que bajo AI los procesos de transformación se apoyan la
mayoría de las veces en el análisis de las fortalezas existentes dentro
de la unidad bajo análisis. Mas bien David Cooperrider y Srivastva
suponen que los procesos de cambio son más bien bloqueados que
promovidos bajo una perspectiva que se orienta preferentemente hacia el
problema.
Bradley hace mención al hecho de que el mundo tecnológico se jacta de su
capacidad para resolver problemas, y opina que esta no es más que una
forma seudo-científica de definir al mundo en torno a sus problemas y
que tiene como consecuencia disfuncional el hecho de que ayuda a crear
una realidad altamente negativa y crítica. Para Bradley esta búsqueda
constante de debilidades y errores entrona al fracaso en vez de
potenciar expectativas de éxito. A diferencia de la perspectiva
tecnológica, la Indagación Apreciativa (IA) opta por humanizar los
procesos sistemáticos. En vez de analizar lo que no está funcionando,
busca una clara definición de la visión ideal como sigue:
“Se descubren y valorizan los factores que le dan vida a la
organización. A través de un proceso de indagación apreciativa se
descubre lo mejor de lo existente y la forma en la cual funcionan las
cosas cuando están a su nivel óptimo. Sin importar cuan pocas veces se
hayan realizado momentos de altísimo compromiso o rendimiento, la tarea
es de enfocar estos momentos y descubrir los factores y las fuerzas que
permitieron llegar a este nivel de compromiso o rendimiento. La pregunta
central es: ¿Cuáles son los factores que le dan vida abundante a nuestra
organización?
Se trabaja una visión positiva del futuro. Se analiza en profundidad lo
que se desea ver o lograr. Se estudian modelos vigentes que contienen
similitud a este futuro deseado. Cuando lo mejor de lo que existe se ha
identificado y valorizado, la mente naturalmente se adelantará,
imaginándose nuevas posibilidades. El valorizar lo mejor de lo existente
encaminará a concebir aquello que podría llegar a ser. Este proceso
imaginativo demanda una creatividad apasionada. El fin es crear una
imagen positiva de un futuro preferido y deseado – una visión utópica.
Se entra a un proceso de diálogo intenso. Simplemente, es un compartir
de los descubrimientos y las posibilidades. Esto permite que cada
miembro del equipo comparta la visión o los ideales que valorizan y
aspiran. A través de este diálogo se empieza a fundir las visiones del
equipo en una gran visión utópica consensual. Las apreciaciones
individuales llegan a ser apreciaciones colectivas; la voluntad personal
se convierte en voluntad grupal; la visión personal se convierte en
visión compartida. La indagación apreciativa ayudar a crear un contexto
deliberado que apoya este diálogo. El compartir de ideales permite un
contrato social, dándole permiso al equipo de trabajar unidos hacia un
futuro mejor.
Trabajando unidos, se construye el futuro a través de la acción e
innovación. La indagación apreciativa pronto establece un dinamismo
propio. Miembros del grupo hallarán formas innovadoras que impulsan a la
organización cada vez más cerca del ideal. Afianzados como resultado de
que este ideal comienza de un consenso, hay confianza suficiente como
para tomar riesgos en forma personal y como equipo para lograr los
progresos y adelantos deseados.”
Podemos señalar que así como las organizaciones en su búsqueda de
eficiencia y mayor productividad se orientan a “rutinizar todo lo que es
rutinizable” (Eric Gaynor Butterfield : “Congreso de Desarrollo
Organizacional”; Trelew – 1997), también es necesario que el mundo de
las empresas desarrolle cierta “estructura” para cuestionarse “dicha
gestión rutinizada”, como así también sus objetivos prefijados. La
Indagación Apreciativa es una buena herramienta, pero su eficacia
depende en gran medida en el desarrollo de la capacidad de
cuestionamiento de sus líderes en especial; ver el saber aprendido como
hipótesis de trabajo es un camino hacia la renovación.
Rosemary Bradley destaca que el método de AI se ideó porque se observó
que el sistema educativo y cultural “occidental” nos enseña a percibir
eventos pasados como “problemas” que debemos “resolver” y pasa por alto
el hecho de que al tratar de resolver un problema, se generan más
problemas. Esto nos precipita en un círculo vicioso y negativo, lo que
por lo general tiende a destruir el entusiasmo y además desmoraliza. En
realidad, el pasado se conforma de eventos que podemos ver bajo una
perspectiva positiva, para ser usados luego como experiencias
educativas, y al entenderlas así, estaremos entonces en condiciones de
generar la energía necesaria para construir un futuro mejor. El método
de AI puede ser usado por organizaciones, comunidades o grupos de
personas involucradas dentro de una misma actividad, y una de las
principales tareas es que estas distintas unidades de análisis se “vean
de una manera distinta”. La idea y propósito general se orienta a
cambiar la forma en que las personas se ven a si mismas con relación al
grupo, para alcanzar una visión más positiva del futuro, e
implementarla.
Las cuatro etapas principales según la autora son:
“1. Descubriendo períodos de excelencia y realización. En esta primera
etapa lo que las personas deben comprender es que cada uno de nosotros
percibe la historia de una manera diferente. Por lo tanto es necesario
preguntar a cada una de las personas acerca de sus recuerdos positivos
respecto de su empresa / organización o grupo en particular, con el
propósito de poder visualizar y construir la historia respecto de la
cultura organizacional que muchas veces se encuentra escondida en el
subconsciente de los participantes organizacionales. Como resultado de
ello se pone de manifiesto un sentimiento positivo de lo que “ya existe”
pero que se encontraba de alguna manera suprimida o recortada,
consiguiendo así una sensación de orgullo con relación al grupo. La
hipótesis básica en esta primera etapa es que no existe una única
realidad, sino que más bien son muchas, y que además podemos llegar a
aprender mucho escuchando las percepciones de otras personas sobre el
mismo evento que ha sucedido en el pasado. De esta manera se puede
llegar a identificar aquellos factores únicos, tales como liderazgo,
tecnologías, valores, procesos de aprendizaje, relaciones externas o
procesos de planeación respecto de la actual organización. Los aspectos
negativos no son ignorados, pero son puestos bajo una perspectiva
diferente. Por ejemplo, en lugar de decir “Los políticos no se preocupan
por los agricultores”, lo podemos reformular en “modo apreciativo”, y
decir, “Los buenos políticos se preocupan por los agricultores”.
2. Soñando respecto de una organización o comunidad ideal. En este
segundo paso, se usan logros pasados para visualizar un futuro deseado,
basado en la experiencia de la historia y los recuerdos descubiertos en
la primera fase. El sueño es una extensión del pasado, y describe una
visión del futuro deseado en forma de palabras, dibujos, música u otros
métodos creativos que utilizan el lado derecho del cerebro.
3. Diseñando nuevas estructuras y procesos. Esta tercera etapa pretende
ser provocativa con el propósito de poder desarrollar, a través del
consenso, metas de corto y largo plazo, que alcanzarán el sueño. Por
ejemplo, una proposición provocativa de parte de una comunidad de
agricultores, los cuales comienzan a tener fuertes dificultades respecto
de poder sostener a sus familias debido a que los precios
internacionales del café han disminuido dramáticamente durante los
últimos tres años, podría ser: “Construiremos nuestra propia planta de
beneficiamiento de café, y venderemos nuestro café a una organización de
Fair Trade (Comercio Justo)”. Debe tenerse en cuenta que este tipo de
propuesta ha de ser producto de una decisión del grupo, no puede ser
impuesta desde afuera, y debería ser alcanzable, ya que está basada en
experiencias reales del pasado.
4. Implementando el sueño. En esta cuarta y última etapa los miembros
del grupo han de actuar en forma dinámica sobre las proposiciones
provocativas, estableciendo roles y responsabilidades, desarrollando
estrategias, y redefiniéndolas a la luz de nuevas experiencias. Los
participantes organizacionales cuentan ahora con la capacidad de hacerlo
ya que han aprendido la metodología de IA, la cual los alienta a tomar
sus decisiones en una forma verdaderamente participativa. El proceso de
Indagación Apreciativa inicialmente requiere de un “facilitador”, quien
debe estar apropiadamente entrenado y capacitado en la metodología, y se
han de apoyar en textos, manuales y cursos prácticos para
facilitadores.”
Según la autora “Una vez que el proceso se ha iniciado, una persona o
personas que pertenecen al grupo, con habilidades y fines comunes con
los del grupo, aprenden a sustituir al facilitador, resultando ser el
proceso mucho más fácil cuando se trata de grupos pequeños en lugar de
grupos grandes. El proceso requiere un trabajo fuerte, y los que lo han
usado sienten que el esfuerzo extra ha valido la pena, y continúan
aprendiendo de sus errores, asegurando que es una actividad dinámica, la
cual llega a ser parte de la forma natural de pensamiento de los
miembros del grupo.
Antes de empezar, es necesario hacer un estudio para determinar si se
cumplen algunos requisitos necesarios para que la metodología AI
funcione efectivamente. Es necesario que los miembros del grupo tengan
consciencia respecto de los siguientes puntos, debiéndose:
1) evitar una distribución sesgada del poder;
2) disminuir la imposición de ideologías;
3) incrementar el nivel de compromiso con el proceso;
4) adoptar una forma de evaluación auto-crítica.
Por supuesto que siempre han de existir algunas personas que no están de
acuerdo con el método y no tienen interés de participar en el proceso,
pero generalmente son una minoría, y se separan voluntariamente del
proceso, permitiendo que los que sí están de acuerdo puedan trabajar.
Las democracias políticas vigentes en Latinoamérica principalmente a
partir de los años 80 del siglo pasado y que reemplazaron a gobiernos de
hecho han encontrado en AI una opción metodológica en materia de cambio
y desarrollo tanto institucional como comunitario. Messner (1995) nos
habla de la “democracia de redes” y Willke (1996) hace referencia a las
sociedades policéntricas. Los economistas han ido encontrando sustento a
sus marcos conceptuales y teorías de desarrollo económico sustentados
cada vez más en las ciencias del comportamiento como es el caso del
monumental trabajo de James March y Herbert Simon (“Organizations”;
Wiley and Sons – 1958) que ha catapultado al segundo a un Premio Nóbel
en Economía.
Estos dos autores destruyeron el mito de racionalidad respecto del
comportamiento organizacional y de la de sus participantes. A partir de
ellos se ha reconocido (ver también a Kasper – 1995) que las
organizaciones no siempre maximizan sino que “satisfacen”; es decir,
alcanzan algunos niveles de satisfacción. Algo similar sugiere Chris
Argyris (1961) – aunque desde una perspectiva y formación diferente –
cuando sugiere que en lugar de maximizar las personas optimizan. Las
empresas para ser más efectivas y eficientes se alejan del arreglo
conformado por la organización jerárquica piramidal y comienzan a operar
en red fortaleciendo los trabajos en equipo y por proyectos de trabajo
(Dr. Donald W. Cole y Eric Gaynor Butterfield: “Suicidio Profesional o
Asesinato Organizacional”; The Organization Development Institute
International, Latinamerica – 2003; también Petersen – 2000; Weber –
2000; Kasper -1995).
Arnold Tannenbaum & Schmidt muestran como los modelos participativos que
parecen estar asociados con “entregar poder a los subordinados” muestran
una faceta particular como resultado final: a pesar de entregar poder a
los subordinados los propios superiores terminan teniendo aún más poder.
Los componentes de autonomía y participación (Wunderer – 1995) pueden
ser fuerzas realmente impulsoras de cambio, desarrollo y también de
eficiencia organizacional. Algunos han hecho notar posibles
consecuencias negativas y disfuncionales como resultado de un arreglo
organizacional más participativo con mayor autonomía de sus propios
miembros sugiriendo que se podían dar algunas situaciones donde las
operatorias de la empresa alcanzarían niveles de no-gobernabilidad
(Weber – 1998).
A los tradicionales modelos de intervenciones de consultoría (Eric
Gaynor Butterfield: “Congreso de Desarrollo Organizacional”; México –
1998) se le han agregado “Open space technology” – Harrison Owen /
Petri/ Carole Mahle; “Large systems change” – Roland Sullivan / Carl
Rogers / Roland Lippitt; “Future search conference”, “Real time strategy
change” y “Appreciative Inquiry” – David Cooperrider.
Bruck y Weber – 2000 destacan que la "Indagación Apreciativa" no es un
procedimiento que se haya originado como resultado del trabajo con
grandes grupos, pero que de todas maneras es frecuente observar como se
combina con métodos de trabajo en cambio y desarrollo en relación a
grandes grupos.
A partir de las importantes contribuciones de Kurt Lewin (1947)
relacionadas con el principio de “oposición de fuerzas” los directivos y
consultores de empresa involucrados en los procesos de cambio y
desarrollo organizacional no pueden ignorar como los bloqueos
resultantes del “rumiar” individual y de los diálogos entre distintos
miembros de la organización, pueden afectar negativamente los resultados
de la empresa. Nace así la importancia de los mitos, leyendas y
metáforas como verdaderos impulsores de la transformación a nivel de
individuos, familia, grupos y organizaciones (Ed Barton: “Myth, Legend
and Lore: Powerful tools for the transformation of individuals,
familias, groups, and organizations; en OD Journal – Fall 2003). En la
misma edición del OD Journal mencionado – Fall 2003 – se hace mención a
los líderes organizacionales bajo una perspectiva distinta como es el
caso de figuras como rey, guerrero, mago y amante (Bruce Tallman: “The
organization leader as King, Warrior, Magician and Lover: How Jungian
archetypes affect the way men lead organizations”). Y Sabatino
DiBernardo (también en esa misma edición del OD Journal) hace referencia
a los “cuentos de antes de dormir” y su impacto sobre desórdenes “de
estrés”: “Read me another story: bedtime tales for those with postmodern
stress disorder”. Barrett & Cooperrider (1990) destacan la importancia
del uso y aplicación de metáforas en los procesos de cambio y desarrollo
organizacional representando un mecanismo facilitador que reduce los
comportamientos defensivos de las personas como así también permiten
abrir nuevas opciones respecto de los comportamientos automáticos y las
rutinas destructivas que muchas veces están presente en las personas
dentro de las organizaciones (Chris Argyris – 1961).
Las metáforas nos ayudan a tener una perspectiva distinta de lo que
sucede y pueden redireccionar las acciones apoyadas a su vez en nuevas
percepciones. En momentos donde están presentes las condiciones de Alvin
Toffler (1995) - novedad, diversidad y transitoriedad – y las
organizaciones se ven confrontadas con situaciones contextuales
turbulentas, las metáforas pueden ser de gran utilidad. El cambio de
tipo alfa de Robert Golembiewsky (1990) o cambio Transformacional (a
diferencia del cambio tradicional o transicional) también pueden hacer
un buen uso de las metáforas. Al ser imágenes puedan dejar impresos en
las mentes de las personas nuevas opciones y perspectivas que antes no
estaban necesariamente disponibles (Eric Gaynor Butterfield: “Congreso
de Desarrollo Organizacional”; Argentina – 1999). Weber (1998) destaca
que las organizaciones pueden llegar a ser representadas como un
conjunto de una banda de jazz, tripulaciones de un barco navegando o
comunidades / pueblos.
Barrett &Cooperrider (1990) sugieren que las metáforas pueden llegar a
reordenar los significados como así también las explicaciones con las
que nos encontramos en el mundo, y están relacionados con el arte, la
poesía y los cuentos (ver: Debb Hurlock: “A kinship of nursing and
poetry: creating a poetic pedagogy”; en el OD Journal – Fall 2003 y
también en el mismo OD Journal: “Read me another store: Bedtime tales
for those with postmodern stress disorder”). Las metáforas no son
apreciadas como que tienen aplicación “directa” en los cambios de
actitud y comportamiento de las personas, pero su temprana influencia en
el mundo relacional tiene un impacto positivo a largo plazo permitiendo
reducir aquellas “fuerzas y energías opositoras” de un modo que a su vez
energice tanto lo valioso, lo necesario y hasta lo correcto como lo
sugieren Barrett & Cooperrider (ya citados).
David Cooperrider llama el “principio poético” al hecho que la historia
de las organizaciones – como así también la de los pueblos y comunidades
– llega a ser escrita en forma continuada, siendo el imaginario
colectivo el que genera los elementos que ayudan a la transformación
organizacional. Se define el “principio positivo” como aquellos enormes
volúmenes de energía positivas que se llevan a cabo como resultado del
relacionamiento entre las personas y los vínculos sociales para sus
distintas unidades de análisis. Consiguientemente en la medida en que el
sujete se desarrolle la capacidad de indagar de una manera lo más
positiva posible, más favorable serán las condiciones de llevar a cabo
un proceso transformacional de manera exitosa. Ha existido en algunas
personas la orientación (equivocada a nuestro parecer) a vincular AI con
una metodología simplista basada en lo que David Cooperrider (1996) ha
denominado un “cuento alegre”. Es por ello que en David Cooperrider &
Whitney (1999) dejan bien en claro que “el preguntar” tiene que ver con
desarrollar un vínculo entre las personas que tiene componentes
prácticos como es el caso cuando se pregunta por aquello que es bueno,
es posible, y es mejor.
Nora Femenia (Ph.D.) en su artículo titulado “Una teoría postmoderna de
conflictos sociales” incluido en la página web www.inter-mediacion.com
(Transformación de conflictos en el mundo hispano) realiza una muy buena
descripción de cómo la metodología de A.I. se integra con otros
enfoques. A continuación se incluye dicho texto por su riqueza de
integrar distintos enfoques junto con las contribuciones de A.I.:
UNA TEORÍA POSMODERNA DE CONFLICTOS SOCIALES
Nora Femenia, Ph.D.
“Cada acto de violencia viene de una herida sin curar”
Gene Knudsen Hoffman
CONCEPTOS BÁSICOS DEL NUEVO PARADIGMA
Se define conflicto aquí, para los propósitos de este trabajo, como:
Una situación de corto o largo plazo generada entre personas que son
interdependientes para el trabajo o la coexistencia, donde una o ambos
sienten frustración de sus necesidades, experimentan enojo, se culpan
recíprocamente y desarrollan conductas que causan danos físicos,
psíquicos o ambientales recíprocos.
>Las causas de los conflictos tienen múltiples raíces, son complejas y
pueden ser generadas por muchas diferentes causas de hostilidad. Pero,
por lo general se pueden encontrar en necesidades básicas sin
satisfacer, competencia por recursos limitados y conflictos de valores.
Todos resultan en un amplio sufrimiento a nivel personal y social.
Provienen, de parte de los protagonistas, de una serie de factores:
en una falta de capacidad de pensar de modo positivo acerca del tema en
disputa y acerca de los otros en la disputa;
buscar siempre culpables externos, antes de aceptar la responsabilidad
propia en generar el conflicto;
tener visión distorsionada de tipo túnel, lo que lleva a considerar sólo
opciones restringidas por prejuicios;
evaluar erróneamente las motivaciones atribuidas para la acción de los
otros, siempre negativas
Necesitamos otro marco de pensamiento para desestabilizar estos procesos
que todo lo arrasan a su paso. Cuales son los procesos sociales que
fundamentan la violencia?
Es especialmente importante, dice Kevin Clements, que observemos la
calidad de la relación entre individuos y grupos, regiones y naciones.
Las alternativas a los regímenes políticos basados en el solo uso del
poder, y el desarrollo intencional de relaciones pacíficas entre
personas y grupos se funda en un profunda comprensión de los procesos
claves psicológicos, sociales y políticos que generan relaciones de
confianza y solidaridad entre en las comunidades, donde entonces las
personas desarrollan un fuerte sentido de sí mismas.
Dentro de este encuadre, el énfasis en marcos teóricos que observan
procesos psicológicos, y socio-psicológicos en el desarrollo y escalada
de los conflictos, nos permite mirar a estos procesos desde perspectivas
nuevas.
En este trabajo nos fundamentaremos en varias corrientes:
I.- La teoría de las necesidades humanas, propuesta por Abraham Maslow
hace tiempo, y desarrollada profusamente dentro del campo económico, por
el Premio Nobel Amartya Sen y sus seguidores;
II.- La teoría de la construcción social de la realidad, que establece
los procesos consensuales por los cuales los seres humanos establecen
marcos de entendimiento dentro de los cuales hacer sentido de sus vidas
e interacciones, y que después tomaran por hechos objetivos “verdaderos”
y “eternos,” cuando sólo son producto de procesos sociales generados por
circunstancias históricas específicas.
III.- La teoría de la construcción narrativa de la realidad establece
que del modo como construimos verbalmente las descripciones de lo que
elegimos ver, surge una realidad consensual donde nos instalamos. El uso
del lenguaje como modo de construir realidad, evidencia, amistad o
enemistad, necesita ser estudiado por el inmenso poder que tiene. De la
manera como usemos el lenguaje para construir realidades, surgirá la
narrativa de un daño, una humillación, o una herida que necesita
venganza o compensación.
Asociando teorías narrativas con AI, podemos decir que las narrativas
que describen al otro de un modo positivo, tienen la capacidad de
restaurar relaciones y mitigar los danos que el discurso crítico o
negativo genera y promueve. Desde este punto de vista, las narrativas
negativas serian las generadoras de conflicto, al negarle al Otro la
satisfacción de la necesidad humana de reconocimiento que es tan vital
como la de alimento. Sabemos que esta satisfacción es socialmente
dependiente, es decir, tiene que venir del contexto social y ser
provisto por los miembros de ese contexto social. La falta de
reconocimiento afecta la identidad profunda de los grupos y las
personas, y se transforma en el motor de las búsquedas de reivindicación
o venganza.
IV.- Y por último, la teoría de la pregunta apreciativa enfoca el poder
de usar el lenguaje para construcciones de la realidad de tipo positivo.
De aquí que podamos explicar cómo una comunidad que comparte el mismo
significado epistémico de poder, pujanza, optimismo o capacidad, produce
efectos sociales positivos mensurables que, por la profecía
auto-cumplidora, se presentarán como realidades sociales más tarde.
REVISIÓN DE LAS TEORÍAS QUE COMPONEN ESTE PARADIGMA:
1.- TEORÍA DE LAS NECESIDADES HUMANAS
“Las necesidades insatisfechas generan desperdicio e ineficiencia,
cuando no crimen y violencia. Nadie está seguro sabiendo que alguien
tiene que robar, asaltar o delinquir para poder comer.
La mejor garantía para tener seguridad en las calles, más que un cuerpo
de policía experto, es una población bien alimentada. Garantizar las
capacidades de las otras personas constituye un bien publico, que entra
en la función de gasto de las personas.” Desai, 2003,443
Cuales son estas necesidades? De acuerdo a la tradicional jerarquía de
necesidades de Abraham Maslow, las necesidades se escalonan en una
pirámide ascendente:
Necesidades fisiológicas:
Impuestas por las necesidades de la biología humana: que se necesita
para sobrevivir como organismo? Se necesita una cierta cantidad de
oxígeno, agua, comida y temperatura constante del cuerpo. Son las más
urgentes, con urgencias de vida o muerte y sus indicadores son asfixia,
sed, hambre y reacciones corporales al frío o calor extremo.
Necesidades de seguridad :
Cuando todas las necesidades fisiológicas están satisfechas y no pueden
ya controlar los pensamientos y las conductas, entonces se activa la
necesidad de seguridad. Los adultos no tienen mucha conciencia de esta
necesidad, excepto cuando aparecen tiempos de emergencia o periodos en
que se desorganiza el contexto social. Los niños están mas alertas a las
variables que amenazan la seguridad de su mundo.
Necesidad de Amor, Cariño y Pertenencia
Cuando las anteriores necesidades de seguridad y bienestar fisiológico
están cumplidas, la clase de necesidad de cariño y pertenencia pueden
aparecer. Esto incluye dar y recibir.
Necesidad de auto-estima
Cuando las tres primeras clases están satisfechas, la demanda por estima
puede dominar, incluyendo auto-estima como la estima de las demás
personas. Los seres humanos tienen una fuerte necesidad de auto-estima y
respeto de los demás. Si se satisfacen bien, las personas desarrollan un
sentido de ser valioso en el mundo, y la auto-confianza se despliega.
Sin esta satisfacción, la persona se siente inferior, débil, incapaz y
desvalorizada.
Necesidad de desarrollo personal:
Cuando todas las necesidades anteriores se han satisfecho, entonces y
solo entonces las necesidades de desarrollo personal, lo que Maslow
llamo “actualización” aparecen. Es la necesidad de ser y hacer aquello
para lo cual ha nacido, ya sea su vocación o algún llamado especial. Si
no se hace esto, la persona se siente inquieta y desubicada.
ste nivel de satisfacción es más vago: si la persona esta hambrienta
sabemos que necesita comida, pero a este nivel, no está claro qué
satisfaría la necesidad de desarrollarse del modo en que su destino se
lo pide.
Veamos esta estructura piramidal de las necesidades humanas en el
siguiente gráfico:
En la pirámide de Maslow, una vez que se han satisfecho las necesidades
más básicas para asegurar la supervivencia, entonces las personas pueden
desear metas espirituales.
Este bien claro que estas necesidades son secuénciales, y que la falta
de satisfacción a cada nivel impacta el desempeño en el nivel
subsiguiente: no se puede pensar sin estar alimentado, y no se puede ser
socialmente responsable si no hubo dependencia y protección y garantías
de supervivencia antes.
Cada necesidad crea una capacidad: es la habilidad necesaria para
responder a esa necesidad básica.
Expresado de esta manera, todos los seres humanos estamos invitados a
desarrollar las siguientes capacidades:
Mantenerse vivo y gozar de una vida prolongada
La capacidad de asegurar la reproducción (biológica)
Capacidad de tener una vida saludable, sin enfermedades previsibles
La capacidad de interacción social (sobre el requisito de la
reciprocidad social)
Capacidad de tener conocimientos, libertad de pensamiento y de
expresión.
II. TEORÍA DE LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA REALIDAD
La teoría de la construcción social de la realidad, establece que los
procesos consensuales por los cuales los seres humanos establecen marcos
de entendimiento dentro de los cuales hacer sentido de sus vidas e
interacciones, y que después tomaran por hechos objetivos “verdaderos” y
“eternos,” sólo son producto de procesos sociales generados por
circunstancias históricas específicas.
Sucesivas generaciones se ven así invitadas a hacerse cargo del
mantenimiento de realidades heredadas, que poco tienen que ver con sus
condiciones actuales, pero son el marco de realidad donde crecieron. Así
los traumas históricos heredados de generación en generación que
prescriben qué tipos de enemigos tradicionales una comunidad va a tener
necesariamente, pueden ser vistos como la re-creación de enemistades a
través de la perpetuación de los relatos. Estas son realidades
co-creadas y mantenidas.
Desde este punto de vista, no existe nada inherentemente real o
verdadero concerniente a cualquier organización social, pues todas son
construcciones sociales arbitrarias. Solamente nuestra falta de
imaginación nos detiene de formar organizaciones nuevas más adaptadas a
nuestras reales necesidades actuales.
III TEORÍAS NARRATIVAS DE CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y DE LA IDENTIDAD
Los grupos forman vínculos y asociaciones por medio de la comunicación,
usando palabras y sentidos compartidos. El lenguaje y las palabras son
los elementos básicos de la construcción de realidad, elementos activos
en la creación del sentido. Cuando conversamos, estamos construyendo el
mundo que vemos, que reconocemos, y de un modo inverso, cuando cambiamos
el modo de hablar sobre ciertos aspectos del mundo, los estamos
transformando.
Las ideas comunes acerca de cómo vemos el mundo, del tipo de la
expresión: “hay que verlo para creerlo” y otras propuestas similares,
nos dicen que compartimos un modo de creación del mundo basado en las
imágenes que compartimos. Vemos lo que ya conocemos, y vemos lo que
esperamos ver.
De aquí que hablar de lo que deseamos, pero no tenemos todavía, es
riesgoso; las personas no desean sufrir comparando su situación actual
con el sueno. Pero de esta manera cerramos el camino de los sueños que
sí se realizan…
Mientras hablamos entre nosotros, estamos construyendo el mundo que
vemos y que experimentamos, y si cambiáramos el tipo de conversación,
este mundo también cambiaría. Nuestras teorías compartidas, expresadas
en términos simples de todos los días, es una poderosa fuerza porque
vemos aquello que creemos.
Una manera poderosa de cambiar nuestras organizaciones es crear nuevas y
mejores teorías/ideas/imágenes. Usando el dialogo apreciativo, lo que
hacemos es buscar a propósito esas imágenes nuevas que están dentro de
las aspiraciones mas fuertes de las personas, e intentamos una visión
colectiva de lo que podría ser una buena interacción.
Hay muchos obstáculos a hacer estos procesos en público, pues las
personas temen avergonzarse delante de otros, y perder respeto, cuando
las organizaciones para las cuales trabajamos ofrecen respeto sólo si
uno se conforma con ambientes rutinarios y proyectos sin vuelo.
Sin embargo, si no nos ponemos a diseñar el mundo posible que llevamos
adentro, nunca va a existir, y seguiremos reproduciendo los modelos de
interacción que heredamos, cargados con crítica, control a través de
identificar errores y represión de la creatividad a favor de las pautas
ya establecidas.
Aceptar que el yo de las personas es una creación social simbólica, como
lo dicen George Herbert Mead, John Dewey, George Simmel, Lev Vygotsky,
Martin Buber, es aceptar también que somos esencialmente modificables a
través de la imaginación humana. Cada uno de nosotros está hecho e
imaginado por los ojos y las proyecciones negativas o positivas de
otros, de allí que sea tan importante en algunas culturas el concepto de
respeto social, (o “face” en Japón) por el cual las personas aceptan los
criterios sociales para conseguir ser respetadas y así respetarse a sí
mismas.
Del contexto social y la historia de los procesos de proyección. no
podemos separar el auto-concepto de las personas. El individuo surge de
la mezcla de interacciones entre el contexto social y la historia
individual forjada por las proyecciones de los otros sobre el individuo
recién nacido.
Que esas proyecciones interpersonales sean positivas o críticas es el
contexto del cual dependerá una auto-imagen positiva o negativa. La
imagen positiva genera una postura que dirige la mente del que percibe a
pensar y ver al mundo con ojos afirmativos, de reconocimiento positivo.
En definitiva, el concepto fundamental de la teoría es que el yo humano
es básicamente muy modificable en relación y se desarrolla y consolida
dependiendo de las proyecciones mentales de otros. De aquí sigue que el
poder de ciertas intervenciones tales como la mediación, se basa en la
capacidad de estructurar realidades nuevas mas positivas que apoyen el
crecimiento sano del psiquismo individual y grupal.
IV. DIALOGO APRECIATIVO
“Lo que pedimos determina lo que encontramos. Lo que encontramos
determina cómo hablamos. La forma en que hablamos determina cómo nos
imaginamos cosas. La forma en que nos imaginamos cosas determina
nuestros logros”.
El diálogo apreciativo (“Appreciative Inquiry” o AI, en ingles)
involucra el descubrimiento sistemático de lo que le da vida y
organización a un sistema viviente, los elementos que determinan su
efectividad y creatividad en momentos pico.
El núcleo de los Diálogos Apreciativos es el arte y la práctica de
formular preguntas que fortalecen la capacidad de un sistema para
aprehender, anticipar y usar sus componentes positivos.
Usada como herramienta de diálogo entre individuos, desarrolla una
reconstitución de las personas con la totalidad de sus capacidades
pasadas, presentes y futuras: sus logros, virtudes, innovaciones,
fortaleza y resistencias, sus momentos culminantes, donde los valores
demostrados, las competencias estratégicas, y los momentos de integridad
y sabiduría revelan la integridad del yo.
Estos aspectos personales, re-descubiertos e integrados en un marco mas
amplio, forman el “núcleo de cambio positivo.” Toda persona tiene
historias de este tipo dentro suyo, que están sumergidas por razones de
inhibición generadas en lo social.
Este núcleo positivo tiene toda la energía de la suma de las
potencialidades de la persona, y cuando se lo pone de relieve, se puede
usar esta energía para cambios antes imposibles.
La investigación apreciativa debe comenzar con la apreciación de lo que
el sistema es y posee. La primera tarea del investigador es descubrir,
describir y explicar qué es lo que funciona, cuáles son los factores que
lo hacen posible, y motivar y comprometer al individuo o a los miembros
de la organización en su percepción del valor de este núcleo positivo.
Pero quizás la característica más revolucionaria de la teoría
apreciativa es su visión de las personas y de las organizaciones como
algo que no se puede conocer a través de la niebla de las percepciones o
proyecciones negativas. Si pre-juzgamos al Otro, le atribuiremos
nuestras propias imágenes críticas y encontraremos siempre alguna
negatividad, pues estos son los lentes comunes que la sociedad nos ha
acostumbrado a usar.
Esta característica central afecta nuestra conciencia perceptiva, pues
tenemos que renunciar a priori a ver al otro a través de nuestras
proyecciones y experiencias y darle la libertad de re-crear
narrativamente la persona que el quiere ser, con sus propia historia.
Entonces, para conocer al otro, tenemos que usar un método cooperativo
por naturaleza, ya que la fuente del conocimiento es la otra persona,
que debe expresar quien es, desde sus núcleos positivos. Así también
cambia la manera de relacionarnos con el otro, con el mundo, y nuestra
manera de investigar y de conocer.
La visión de la vida como un misterio a descubrir y no como un problema
que tenemos que resolver cambia radicalmente nuestra relación con el
mundo. Desaparece una de las fuerzas en conflicto, que es la necesidad
de percibir y moldear el mundo que nos rodea al servicio de nuestras
necesidades.
La actitud apreciativa despierta el deseo de crear y descubrir nuevas
posibilidades sociales que pueden enriquecer nuestra existencia y darle
sentido. Al mismo tiempo que nos lleva a hacernos nuevas preguntas, y
puesto que las preguntas que nos hacemos determinan en gran parte lo que
encontramos, es importante descubrir qué es lo que informa nuestra
curiosidad y pensamiento.
Las preguntas metafísicas de qué es lo que hace posible la existencia
social, qué tipo de sistema social es el mejor, el más digno, el más
justo, nunca desaparecerán así como la pregunta de cómo acercarse al
ideal. DIALOGO APRECIATIVO es una manera de suscitar los elementos de
ese ideal y ponerlos dentro del contexto del diseño de un sistema mejor.
DIFERENCIAS ENTRE RESOLVER Y APRECIAR:
¿QUE ES LA “INDAGACIÓN APRECIATIVA” (IA)?
Tomado del libro: “A Positive Revolution in Change: Appreciative
Inquiry,” por David Cooperrider y Diana Whitney
FASES DE LA INTERVENCIÓN APRECIATIVA
1.- DESCUBRIMIENTO: Lo mejor que hay: las mejores experiencias, sueños y
prioridades para el futuro. Lo que hace a un sistema efectivo, cuando
funciona al tope.
Aquí la idea es entender que cada persona percibe la historia de forma
diferente. Preguntándoles a las personas acerca de sus recuerdos
positivos de la institución o grupo en cuestión, podemos visualizar y
construir la historia de una cultura institucional, la cual se esconde
en el subconsciente de las personas. Esto permite que se exprese un
sentimiento positivo ya existente, pero suprimido, y fomenta una
sensación de orgullo con relación al grupo.
O sea, no hay una realidad, sino muchas, y podemos aprender mucho
escuchando las percepciones de otras personas sobre el mismo evento
pasado. De esta manera se puede identificar los factores únicos, tales
como liderazgo, tecnologías, valores, procesos de aprendizaje,
relaciones externas o procesos de planeación la organización actual.
Los aspectos negativos no son ignorados, pero son puestos en una
perspectiva diferente. Por ejemplo, en lugar de decir “Los políticos no
se preocupan por los agricultores”, lo podemos reformular en “modo
apreciativo”, y decir, “Los buenos políticos se preocupan por los
agricultores”.
2.- EL SUENO: Se invita a imaginar lo que podría ser y se diseña una
propuesta provocativa: el mejor futuro positivo o ideal para el grupo.
Soñando una organización o comunidad ideal
En este paso, se usan logros pasados para visualizar un futuro deseado,
basado en la experiencia de la historia y recuerdos descubiertos en la
Fase 1. El sueño es una extensión del pasado, y describe esta visión del
futuro deseado en forma de palabras, dibujos, música u otros métodos
creativos que utilizan el lado derecho del cerebro.
3.- DISENO: Diseñando nuevas estructuras y procesos
Hacer un proceso conjunto de armar la visión de lo que querríamos ser.
Bajo que premisas?
Esta etapa pretende ser provocativa, para desarrollar metas a corto y
largo plazo para implementar el sueño. Por ejemplo, una proposición
provocativa de una comunidad de agricultores, los cuales ya no pueden
sostener a sus familias, debido a la caída de los precios
internacionales del café, podría ser: “Construiremos nuestra propia
planta de procesamiento de café y venderemos nuestro café a una
organización de Fair Trade (Comercio Justo).
Pero esta propuesta debería ser una decisión del grupo, no impuesta y
alcanzable con los recursos del grupo basados en sus experiencias
pasadas.
4.- IMPLEMENTANDO EL SUENO: Un fase continuada de dialogo y aprendizaje
sobre lo que implica participar de una organización que hace uso de las
imágenes positivas de su gente. Se incluye un proceso por el cual se
establece la efectividad de las acciones estratégicas de los clientes.
Aquí los miembros del grupo actúan en forma dinámica, sobre las
proposiciones anteriores, estableciendo roles y responsabilidades,
desarrollando las estrategias pautadas y redefiniéndolas a la luz de las
experiencias nuevas, con la ayuda de un facilitador.
UN INSTRUMENTO PARA EL CAMBIO:
Para aprender a implementar procesos de Dialogo Apreciativo, se puede
utilizar el siguiente esquema:
PRUEBA Y ÉXITO
Aplicando Diálogo Apreciativo, se llega a establecer un esquema para
repetir los éxitos del pasado. Cuáles fueron los elementos del éxito en
el trabajo? Y como se pueden repetir ahora?
Por comparación, se ofrece una alternativa de aplicar un esquema
analítico de los errores, para descubrir cómo se generan las
insatisfacciones en el trabajo, antes de que sean situaciones
conflictivas, por la necesidad humana de compensar auto-estima
disminuida.
Gervase Bushe (“Advances in Appreciative Inquiry as an Organization
Development Intervention” (publicado en el OD Journal – Fall 1995)
realiza una excelente síntesis de esta metodología de A. I. destacando
que ella se ha desarrollado por dos caminos distintos:
a. como un método de investigación social; y
b. como una intervención de desarrollo organizacional.
Siguiendo a Cooperrider & Srivastva (1987) señala que A.I. – bajo la
segunda opción – es un método posible que puede ser usado para cambiar
sistemas sociales. Gervase Bushe hace referencia a Sussman & Evered
(1978) quienes destacan que “action research” en general tiene una
implícita limitación ya que en muchos de sus proyectos hace uso de
“supuestos lógicos positivistas” que tienden a tratar la realidad social
y psicológica como algo estable que “está allí fuera” mientras que A. I.
(Gergen; 1982) es un producto del paradigma socio-racional que tiende a
tratar la realidad social y psicológica como un producto del momento y
que está permanentemente abierto para ser reconstruido. Para David
Cooperrider & Srivastva los supuestos lógicos positivistas nos hacen
caer en la trampa de pensar que nuestro propósito es el de tratar de
resolver un problema y por lo tanto – según Gervase Bushe – “tenemos”
problemas, y más aún, “tenemos problemas por resolver”, lo cual
dificulta la creación de nuevas y positivas imágenes. A diferencia, A.I.
podemos visualizar a las organizaciones como seres que “son Milagros que
pueden llegar a ser apreciadas”.
Para aquellos lectores interesados particularmente en mayores detalles
respecto de esta particular metodología de intervención organizacional
hemos de incluir algunos aspectos prácticos relacionados con los cuatro
principios de Cooperrider and Srivastva (1987), que realiza Gervase
Bushe en “Advances in Appreciative Inquiry as an Organization
Development Intervention” (publicado en el OD Journal – Fall 1995
realiza una excelente síntesis de esta metodología). Los reproducimos
textualmente:
“ … for an action research that can create new and better images are
that research should begin with appreciation, should be applicable,
should be provocative, and should be collaborative. The basic process of
appreciative inquiry is to begin with a grounded observation of the
"best of what is", then through vision and logic collaboratively
articulate "what might be", ensuring the consent of those in the system
to "what should be" and collectively experimenting with "what can be" .
One significant published research study that used an appreciative
inquiry methodology looked at the processes of organizing that are used
by international non-governmental organizations (Johnson & Cooperrider,
1991).
Appreciative Inquiry as a Method of Change
An appreciative inquiry intervention can be thought of as consisting of
these three parts:
Discovering the best of.... Appreciative interventions begin with a
search for the best examples of organizing and organization within the
experience of organizational members.
Understanding what creates the best of.... The inquiry seeks to create
insight into the forces that lead to superior performance, as defined by
organizational members. What is it about the people, the organization,
and the context that creates peak experiences at work?
Amplifying the people and processes who best exemplify the best of....
Through the process of the inquiry itself, the elements that contribute
to superior performance are reinforced and amplified.
The emphasis in my approach is on designing inquiry methods that amplify
the values the system is seeking to actualize during the all phases of
the inquiry process. I believe this is one key feature that
distinguishes appreciative inquiry from other interventions. How to
actually do that in practice is not so easy but as the pace of
environmental change accelerates, we must find more rapid change
processes for organizational renewal. The great promise of appreciative
inquiry is that it will generate self-sustaining momentum within an
organization toward actualizing the values that lead to superior
performance.
The original form of appreciative inquiry developed by David Cooperrider
involved a bottom-up interview process where almost all organizational
members were interviewed to uncover the "life-giving forces" in the
organization. People were asked to recall times they felt "most alive,
most vital, most energized at work" and were then questioned about those
incidents. The interview data were then treated much the same as any
qualitative data set; through content analysis the consultants looked
for what people in the organization valued and what conditions led to
superior performance. This analysis was fed back into a large planning
group which was charged with developing "provocative propositions".
Provocative propositions were statements of organizational aspiration
and intent, based on the analysis of the organization at it's very best.
These propositions were then validated by organizational members along
two dimensions: 1) how much does this statement capture our values? and,
2) how much are we like this? Nothing more was done with the data,
analysis or propositions. John Carter of the Gestalt Institute of
Cleveland, one of the early implementors of this approach, counsels
against using the propositions as a set of standards or goals to then
begin problem-solving around (Carter, 1989). Using the gestalt therapy
notion of figure-ground, John argues that most inquiry methods make
something figural, focusing attention. Appreciative inquiry, he claims,
creates ground. By coming to agreement on a set of provocative
propositions, people have a compelling vision of the organization at its
best and this in itself motivates new behaviors. People will take
initiative and act differently without an action plan because the
provocative propositions align organizational vision with employee's
internal sense of what is important.
As a planned change technique, this approach lacked focus and didn't do
as good a job of amplification as many of us would like. I continue to
experiment with new techniques for generating discovery, understanding,
and amplification. Here is a brief rundown on my current thinking.
A) Discovering
The initial appreciative inquiries attempted to study organizations as a
whole. More recent interventions have begun to limit themselves to a few
issues. This appears to make the process more manageable and
understandable to others. Now, unless we are trying to help a company
develop a future vision for the entire organization, appreciative
inquiries focus on strategic human resource issues like empowerment,
teamwork, leadership, customer service. Appreciative inquiry may have
applications for other, non-HR issues but I don't know of anyone who has
tried it (e.g., how to best organize an information system). One of the
more interesting recent applications has been with gender issues in
organizations. Marjorie Schiller of Quincy, Massachusetts has been
working with corporations that found that traditional approaches to
dealing with sexual harassment in the workplace (e.g., hire a harassment
coordinator, gather survey data, do a lot of training) only resulted in
more reported sexual harassment! Using an appreciative inquiry approach,
teams of men and women are studying what co-gender work experiences are
like at their very best and this seems to be having remarkable results.
After a couple of failures I learned that doing an "appreciative
interview" is not as easy as it looks. Simply talking about one's "peak"
experience can easily degenerate into social banter and cliché-ridden
interaction. The hallmark of successful appreciative interviews seems to
be that the interviewee has at least one new insight into what made it a
peak experience. I have noticed a bundle of behaviours that seem to
distinguish those who are good and poor at appreciative interviewing
(Bushe 1997). The key seems to be suspending one's own assumptions and
not being content with superficial explanations given by others; to
question the obvious and to do this in more of a conversational,
self-disclosing kind of way than is normally taught in interviewing
courses. There seem to be real limits to who can do this well and I have
not been able to train people quickly (1 day) to be able to attend to
others appreciatively. It appears that one of the early assumptions,
that we could teach organizational members to run the data collection
process by themselves, does not work as well as we'd hoped. People who
have the basic ability to listen to others "generously", however, can be
taught appreciative inquiry in about a day and a half. I have found the
best results from teaming insiders with outsiders and doing paired
interviews. David Cooperrider has noticed that using younger insiders to
interview organizational elders results in a very special energy and the
quality of images and data seems better.
I've come to the conclusion that getting the stories that people have
about the topic is what is most important. Researchers and other linear
thinkers have a tendency to want to generate abstract lists and
propositional statements out of the interviews and this needs to be
curtailed during the interview process or the same old lists and
propositions get recycled. Fresh images and insight come from exploring
the real stories people have about themselves and others at their best.
We've also found that people love to be interviewed appreciatively.
Recently a team I was leading completed a series of appreciative
interviews about leadership with the senior executives of a major
telecommunications company. As you can imagine, many were loath to give
up any time in their busy schedules to be interviewed. We asked for an
hour. Most interviews actually lasted two and a half hours, with the
executives canceling their appointments and just wanting talk on and on.
B) Understanding
It has been necessary to find ways of making the data useful for group
interpretation. Large data sets on organizational peak experiences
required more time and effort than busy managers could afford. We've
experimented with structuring the data collection and reporting to
reduce the ambiguity of the data and make it easier for large groups to
work with. The main innovation has been the inquiry matrix (Bushe &
Pitman, 1991). Prior to data collection, senior managers decide what
elements of organizing they want to amplify in their organization (e.g.,
teamwork, quality, leadership), and an organizational model that they
feel best captures the major categories of organizing (e.g., technology,
structure, rewards, etc.). A matrix is then created of elements by
categories. For example, there would be a cell for teamwork &
technology, teamwork & structure, quality & technology, quality &
structure, and so on. The data collection effort focuses on each of the
cells. More importantly, the matrix focuses the analysis of the data and
the generation of provocative propositions.
I have found that the quality of new understandings and insights created
during an appreciative inquiry is strongly effected by the quality of
stories and insights generated during the interviews. Unless new
understandings arise during the initial appreciative interviews, later
analyses may simply recreate the initial mental models people come to
the analysis with. Without important new insights, the process loses
energy fast and leads to cliched propositions. Appreciative inquiry
really challenges those doing the analysis to leave their preconceptions
behind and approach the data with "the eyes of a child".
Write-ups of the interviews are very important. I've found that detailed
recounts of the stories and most interesting quotes are what is needed
and that these are best written in the first person. The output of
appreciative interviews are a series of stories and quotes written in
the language of those who told them.
What is normally the "data analysis" stage of action research needs to
be done totally differently in an appreciative inquiry. I no longer call
it "analysis". I haven't found a great term for it yet but I've used
'proalysis' and 'synergalysis'. At this point in an appreciative inquiry
I want to get as many people as possible reading the most important
interviews and stories in order to stimulate their thinking about the
appreciative topic. Then I try to orchestrate one or more meetings where
organizational members and consultants try to go beyond what they were
told by the interviewees to craft propositional statements about the
appreciative topic that will capture people's energy and excitement.
We're not trying to extract themes from the data or categorize responses
and add them up. We're trying to generate new theory that will have high
face value to members of the organization. What makes this legitimate
research, I believe, is that we go back to those we interviewed with
these propositions and ask them if we have captured the spirit, if not
the letter, of the meaning of the interviews. If they say yes, then I
believe we have generated new theory based on something more real than
simply imagination and good intentions.
C) Amplification
I believe that as a social intervention device, the quality of the
dialogue generated is much more important than the "validity" of the
synergalysis of the data. Studying the best of what is creates
excitement and energy and this is a key part of the amplification
process. I and others have been trying to find ways to further amplify
what is exciting and energizing for people and effective for their
organizations.
The number of people involved in all phases of the appreciative inquiry
has obvious implications for this. I would like to experiment with
getting very large numbers of people into something the size of a hockey
arena to do consensual creation and validation of provocative
propositions but to date have not found a client system willing to do
this.
Once a set of propositions have been developed, they can be "tested"
through a survey in the organization. The survey can ask to what extent
they believe the proposition to be an important component of the topic
under study and to what extent they believe the organization exemplifies
the proposition. Simply filling out such a survey can do a lot toward
spreading the ideas throughout the organization. Then communicating the
results of the survey showing the strength of consensus about the
importance of each proposition gives organizational members license to
do more of it in their everyday work..
One major innovation has been to create thematic feed-back documents
that identify who is giving the "quote" and the context the quote was
given in. Instead of lists of anonymous quotes to illustrate themes
found in conventional feedback reports, people get to read what their
fellow employees are saying about their best experiences. You can
imagine how much more dialogue and energy this creates.
Tom Pitman of Grand Rapids, Michigan and Geoff Hulin of Santa Cruz,
California have experimented with video-taping the interviews and
editing them into short, focused pieces on different themes. As a
feedback device, videotape clips have proved to generate a great deal
more energy and shared imagery than written reports. Again, the goal
here is to create appreciative dialogues about the issues under study
that result in new affirming images.. The opportunities here continue to
increase as new applications that marry video and computer technologies
proliferate.
Where to next
We may find that the notion of "appreciative process" (Bushe & Pitman,
1991) as a consulting and change strategy has a larger and more lasting
impact than large scale appreciative inquiries. My personal consulting
style has undergone a radical transformation in the past 6 years as I
have struggled to adopt an appreciative stance in my work. Now I pay
attention to what is working well, the qualities of leadership or group
process that I want to see more of, and try to amplify them when I see
them. This is in direct contrast to my training where I learned to see
what was missing and point that out. In the past I focused on
understanding the failures and pathologies of leadership and
organization. I thought that awareness was the first step in development
and so I felt it was my job as an OD consultant to make people aware of
just how bad things really were. Now I am focusing on helping people
become aware of how good things are, on the genius in themselves and
others, on the knowledge and abilities they already have, on examples of
the future in the present. From this stance I am finding that change
happens more easily, people don't get as bogged down in uncertainty or
despair and energy runs more freely.
The appreciative lens has opened up a new vista for viewing and
understanding the process of change in human systems. For example, I
developed a form of appreciative inquiry for team building,
experimentally tested it, and found it significantly improved a team's
process and performance (Bushe & Coetzer, 1995). The method, as used in
the experiments, goes as follows:
First, group members are asked to recall the best team experience they
have ever been a part of. Even for those who have had few experiences of
working with others in groups, there is a 'best' experience. Each group
member is asked, in turn, to describe the experience while the rest of
the group is encouraged to be curious and engage in dialogue with the
focal person. The facilitator encourages members to set aside their
clichés and preconceptions, get firmly grounded in their memory of the
actual experience, and fully explore what about themselves, the
situation, the task, and others made this a "peak" experience. Once all
members have exhausted their exploration, the facilitator asks the
group, on the basis of what they have just discussed, to list and
develop a consensus on the attributes of highly effective groups. The
intervention concludes with the facilitator inviting members to publicly
acknowledge anything they have seen others in the group do that has
helped the group be more like any of the listed attributes
This research has stimulated new group theory and new change theory.
Graeme Coetzer, at Simon Fraser University, and I are working on a
theory of "group image" that may offer insights into how groups function
and dysfunction. I believe that the most important next steps for
appreciative inquiry will be theoretical breakthroughs in understanding
leadership, facilitation, and change processes in social systems. After
this will come new techniques.”
Las referencias de Gervase Bushe (ya citado) son:
“Bushe, G.R. (1997) Attending to Others: Interviewing Appreciatively.
Vancouver, BC: Discovery & Design Inc.
Bushe, G.R. & Coetzer, G. (1995) Appreciative inquiry as a team
development intervention: A controlled experiment. Journal of Applied
Behavioral Science, 31:1, 19-31.
Bushe, G.R. & Pitman, T. (1991) "Appreciative process: A method for
transformational change". OD Practitioner, September, 1-4.
Carter, J. (1989) Talk given at the Social Innovations Global Management
conference, Weatherhead School of Management, Case Western Reserve
University, Cleveland Ohio November 13-17.
Cooperrider, D.L. (1990) Positive image, positive action: The
affirmative basis of organizing. In S.Srivastva & D.L. Cooperrider
(Eds.), Appreciative Management and Leadership (pp.91-125). San
Francisco: Jossey-Bass.
Cooperrider, D.L. & Srivastva, S. (1987) "Appreciative inquiry in
organizational life". In R. Woodman & W. Pasmore (eds.) Research in
Organizational Change and Development: Volume 1 (pp.129-169). Greenwich,
CT: JAI Press,
Gergen, K. (1982) Toward Transformation in Social Knowledge. New York:
Spring-Verlag.
Gergen, K. (1990) Affect and organization in postmodern society. In S.
Srivastva & D.L. Cooperrider (eds.), Appreciative Management and
Leadership (pp.153-174). San Francisco, Jossey-Bass.
Johnson, P.C. & Cooperrider, D.L. (1991) Finding a path with heart:
Global social change organizations and their challenge for the field of
organization development. In R. Woodman & W.Pasmore (eds.) Research in
Organizational Change and Development: Volume 5 (pp.223-284). Greenwich
CT: JAI Press.
Sussman, G.I & Evered, R.D. (1978) An assessment of the scientific
merits of action research. Administrative Science Quarterly, 23,
582-603.”
Algunas palabras y sugerencias finales para aquellos responsables del
manejo de sus organizaciones (directivos, ejecutivos, profesionales y
gerentes) como así también de aquellos consultores que no lidian con el
trabajo del día a día como los anteriormente mencionados pero que tienen
la importante misión de colaborar con el desarrollo y cambio
organizacional.
Encontramos bastante evidencia dentro de las ciencias del comportamiento
respecto de la importancia que lo verbalizado sea congruente con lo
accionado (Chris Argyris – 1961). Si tenemos en cuenta que los patrones
de aprendizaje tanto a nivel de la institución familiar (antes de los 5
años aprox.) como educacional (de los 6 años y pudiendo extenderse hasta
los 25 años aprox.) es realizado desde una perspectiva jerárquica
piramidal, es posible que cuando las personas sean reclutadas,
seleccionadas y luego ingresan a las organizaciones puedan llegar a
sentirse más cómodas “recibiendo instrucciones”. Y esto puede ser
particularmente cierto para las organizaciones locales, lo que puede
llevarnos a la conjetura que posiblemente no sea así dentro de las
organizaciones multinacionales. Sin embargo estas últimas parecen operar
bajo una cada vez más creciente rutinización – automatización –
robotización sustentado en la conocida frase “pensar globalmente y
actuar localmente”, lo que puede sugerir que dentro de las culturas
latinoamericanas los participantes organizacionales deben orientarse más
a actuar que a pensar, con la limitación de que la producción en la
“acción” por lo general ha de resultar inferior a lo que se obtiene por
los procesos de automatización y robotización.
Este dilema respecto de los beneficios de preguntar, e incluso de
preguntar apreciativamente, nos puede llevar a quizás algunas
consecuencias que quizás no sean las esperadas. Eric Gaynor Butterfield
(Taller de Liderazgo; Buenos Aires – 1989) destaca que en algunas
culturas latinoamericanas “la pregunta del líder” puede ser percibida
como “una falta de seguridad y de autori9dad” en los subordinados.
También destaca Eric Gaynor (Taller de Liderazgo ya mencionado) que se
ha encontrado en organizaciones jerárquicas piramidales una cierta
orientación de los miembros organizacionales a sentirse más “cómodos”
recibiendo instrucciones que “siendo preguntado respecto de que es lo
que se debería hacer”.
No debemos descartar el hecho – del cual existe también fuerte evidencia
– de que “después” de terminada la eventual “exitosa intervención
participativa – con indagación apreciativa”, con posterioridad se puedan
llegar a observar ciertos retrocesos en los resultados organizacionales.
Levantar el nivel de aspiración de las personas hacia “necesidades más
altas” requiere que estas mismas puedan llegar a ser satisfechas, lo que
no siempre es posible en todas las organizaciones y empresas. Muchos
autores han tratado con preferencfia este tema relacionado con el nivel
de aspiración (James March & Herbert Simon; “Organizations” – Wiley &
Sons, 1958). No todas las culturas y contextos están siempre orientados
a “ampliar el tamaño de la torta”; en muchos casos – como en situaciones
de mercados deprimidos – la torta no solamente no se agranda sino que a
veces se achica.
Gracias a Todos por compartir esta hermosa experiencia respecto de una
metodología muy prometedora como es Appreciative Inquiry, que nosotros
apoyamos pero con la apropiada cautela. Posiblemente algunas evidencias
respecto de nuestros trabajos en relación con el cambio y desarrollo
organizacional muestran que A. I. puede ser una eficiente metodología en
algunas situaciones en particular, dentro de algún tipo de industria,
operando dentro de mercados con cierto y determinado nivel de
turbulencia, y finalmente quizás sea aplicable en términos de la fase de
consultoría en que nos hallemos. Es muy posible que cuando las “personas
están convencidas de que tienen un problema” apartarnos del enfoque
tradicional puede ser conveniente y de allí en más adoptar la
metodología de Appreciative Inquiry.
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informes@theodinstitute.org Ph. D. (abd) - Presidente The Organization Development Institute International, Latinamerica (Board member de The Organization Development Institute- Worldwide) www.theodinstitute.org
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