LA CLAVE PARA LA PROTECCIÓN FLEXIBLE DE SUS ACTIVOS
Estimado Amigo (a):
Uno de nuestros principales objetivos de Chilemanagement Inc., es
sugerirle medios comprobados para vivir en libertad y proteger su
seguridad financiera personal, sin preocuparse por posibles pérdidas.
Creemos que una verdadera seguridad financiera debe incluir: 1) eludir
el máximo posible de impuestos que permita la ley; 2) la mayor
privacidad financiera posible; 3) el mayor nivel de protección de
activos; y 4) acceso a las inversiones más rentables disponibles.
Uno de los principales medio legales para satisfacer todos los objetivos
anteriores es el fideicomiso, especialmente un fideicomiso Offshore de
protección de activos (Offshore) creado en alguno de los muchos países
constituidos en paraísos financieros que acogen la protección de la
riqueza y los activos. Más adelante ahondaremos sobre este tema.
La Búsqueda de la Libertad
Al explicar el origen de el mundo Offshore, a menudo puedo notar que los
votantes que viven en las acaudaladas democracias industrializadas
buscan transferirse beneficios a sí mismos a costas de quienes son
exitosos y ahorrativos. Este ataque hacia los individuos prósperos y
productivos en los Estados Unidos, Canadá, Alemania y el Reino Unido ha
generado un creciente éxodo tanto de activos como de individuos hacia
ambientes políticos que ofrezcan una mayor protección de activos,
privacidad e impuestos más bajos.
A través del cobro de impuestos y la regulación, el poder ejecutivo se
distingue en sus ataques hacia la riqueza, sin embargo, el sistema
judicial también se está convirtiendo en un enemigo equivalente para la
prosperidad.
Especialmente en el caso de los Estados Unidos, los tribunales se ven
atascados con millones de demandas civiles que exigen enormes sumas de
dinero por daños imaginarios o perjuicios tramados por la legislación
creados por supuestas víctimas de acoso, discapacidad o discriminación.
Además los abogados que trabajan por comisión promueven demandas
colectivas por miles de millones de dólares contra personas o
corporaciones considerados como blanco maduro, es decir cualquiera con
activos suficientes para financiar grandes fallos y condenas
escandalosas por parte de un jurado.
Es un hecho evidente que el gobierno estatizado ha disminuido la
libertad personal con su capacidad de cobrar impuestos sin obstáculo
alguno. En los Estados Unidos, en el Reino Unido y en Alemania, la tasa
efectiva de impuestos personales excede por mucho el 50% de los
ingresos. En algunas naciones, como Francia y Suecia, es mucho más alto.
Los negocios son gravados a niveles incluso más altos. Y todos, como
consumidores, pagan el precio final establecido por los impuestos.
¿De qué manera puede una persona acaudalada defenderse contra estos
feroces ataques?
Como dicen Dale Davidson y Lord William Rees Mogg en su libro El
Individuo Soberano (The Sovereign Individual), uno no puede sacar
activos fijos, fincas o fábricas de una jurisdicción opresiva en el
aspecto fiscal o político. Sin embargo, los activos de capital más
importantes hoy en día son el conocimiento, la experiencia y la
información, y estos no pueden ser contenidos por ninguna barrera
política.
Los individuos soberanos comprenden estas tendencias y las aprovechan.
Elegimos nuestro lugar de residencia por su calidad de vida y no nos
sentiremos atados por un accidente en nuestro nacimiento. Elegimos
paraísos para la colocación de nuestros activos según la relativa
seguridad y privacidad que nos garanticen por ley estos lugares.
Aquellos que trasladan Extraterritorialmente una parte o la totalidad de
sus activos simplemente reconocen la realidad de que los gobiernos se
encuentran ocupados en una sistemática destrucción del derecho que
tienen sus ciudadanos de disfrutar de privacidad financiera, en lo que
ha sido llamado la “Nazificación de la economía”. Tristemente, debemos
buscar tierras extranjeras para obtener la libertad económica que alguna
vez se nos garantizaba en nuestros países natales.
La protección de activos en sí misma puede implicar muchos riesgos
Abogados, contadores o asesores financieros pueden alegar con facilidad
que comprenden la protección de activos, las inversiones Offshore y la
planificación internacional de patrimonios. Sin embargo, a menudo, los
planes promovidos por quienes solo pretender tener experiencia pueden
resultar en una pérdida del control financiero, de la flexibilidad, e
incluso de los activos mismos. Incluso pueden producir acusaciones
penales.
Es por esta razón que le brindamos acceso a profesionales cuidadosamente
seleccionados con gran experiencia en áreas como finanzas, impuestos y
protección de activos. Estos expertos comprenden sus metas y le ayudarán
a realizar los planes relacionados con su fortuna y la protección de sus
activos.
Dependiendo de sus propias circunstancias personales, una recomendación
puede ser la creación de un fideicomiso Offshore para la protección de
activos.
En este reporte, usted encontrará una detallada explicación sobre los
fideicomisos Offshore para la protección de activos, así como una lista
de abogados recomendados que se especializan en la protección Offshore
de activos y la planificación internacional de impuestos.
EL FIDEICOMISO PARA LA PROTECCIÓN DE ACTIVOS
Tal y como se expresó en el Prólogo de este reporte, un buen plan para
patrimonio personal debería tener como objetivo brindar, entre otros
elementos básicos: 1) evitar la mayor cantidad de impuestos permitida
por la ley; 2) la mayor privacidad financiera posible; 3) el nivel más
alto de protección segura de los activos; y 4) acceso total a las
inversiones más rentables disponibles. Uno de los principales
instrumentos legales que satisface todos estos objetivos es el
fideicomiso, especialmente un fideicomiso Offshore para la protección de
activos, creado en uno de los muchos paraísos financieros que acogen la
protección de caudales.
Incluso si usted no es abogado, sin lugar a dudas habrá escuchado algo
sobre el concepto de fideicomiso. Es ampliamente conocido ya que el
fideicomiso constituye uno del vehículos más populares para la
planificación de patrimonios y es utilizado tanto para la transferencia
inter-generacional de riqueza así como para evitar onerosos procesos de
autenticación. Además los orígenes del fideicomiso retroceden casi mil
años en la historia.
Definición de Fideicomiso
Un fideicomiso es un convenio legal formal creado voluntariamente y
financiado por una persona (el fideicomitente) que dirige a otra persona
(el fideicomisario) para que asuma título legal y control de la
propiedad donada por el fideicomitente, para ser utilizada y
administrada para beneficio de una o más personas designadas por el
fideicomitente (los beneficiarios). El beneficiario de un fideicomiso
recibe de este ingresos o distribuciones de activos y posee la
titularidad equitativa y forzosa sobre los beneficios, pero no controla
los activos del fideicomiso ni administra la operación del mismo.
Como se explica más adelante, un fideicomiso Offshore para la protección
de activos también puede incluir a un tercero en la operación del
fideicomiso, el protector, una persona investida con ciertos poderes
para monitorear el desempeño del fideicomisario.
La Declaración del Fideicomiso
El establecimiento de un convenio de fideicomiso constituye usualmente
un acto planeado, calculado e intencional. Puede servir un propósito o
necesidad específico o puede ser parte de un plan general de patrimonio.
El proceso es bastante simple. El fideicomitente firma una declaración
escrita en la que describe sus intenciones, especifica los detalles de
la operación del fideicomiso, la distribución de ingresos y la extensión
y límite de los poderes del fideicomisario.
Cualquier documento de fideicomiso bien redactado reflejará las
intenciones precisas del fideicomitente. Estas intenciones serán
descritas a su abogado como insumo para la redacción profesional del
documento para el fideicomiso. Vale la pena reiterar que la redacción de
una declaración de fideicomiso como parte de un plan general de
patrimonio requiere de consejo experto basado en el profundo análisis de
todos los acuerdos existentes que afecten el patrimonio del
fideicomitente. Para crear un plan de patrimonio apropiado, el estatus
de todos los demás documentos o instrumentos legales, tales como un
testamento, o activos en copropiedad, deben ser revisados y coordinados
con el fideicomiso. Los conflictos deben ser resueltos de manera
consistente con todas las leyes fiscales y de fideicomisos aplicables.
Sin embargo, es posible redactar un fideicomiso de enfoque más
restringido para alcanzar objetivos limitados o incluso un único
objetivo, como podría ser la protección de activos.
¿Qué se puede lograr con un Fideicomiso?
La mayoría de los fideicomisos Offshore para la protección de activos
son fideicomisos discrecionales, una variante que permite una mayor
flexibilidad en la planificación.
“Discrecional” en este caso, puede significar que el fideicomisario
tiene la potestad de decidir cuánto será distribuido a los beneficiarios
y, en algunos casos, quién califica como beneficiario. A menudo un
fideicomisario recibe la potestad de reconocer a los beneficiarios entre
determinadas clases de personas (“mis hijos y sus herederos”), o es
posible que el fideicomiso contenga lo que se conoce como un poder de
designación que permite al fideicomisario escoger beneficiarios entre
una clase de personas elegibles. La declaración del fideicomiso puede
investir a un fideicomisario con el derecho de realizar pagos en montos
y momentos determinados por este.
Es posible crear un fideicomiso para cualquier propósito que no sea
ilegal o nulo como opuesto a la política pública. Un fideicomiso puede
detentar la titularidad e invertir en bienes raíces, efectivo, acciones,
bonos, instrumentos negociables y propiedad personal. Los fideicomisos
pueden ser redactados para brindar atención a menores de edad o
ancianos; o para pagar gastos médicos, educativos u otros. Un
fideicomiso puede dar apoyo financiero en caso de emergencia, contribuir
a la pensión de un persona mayor, pagar por la educación de una persona
joven, administrar planes financieros durante un matrimonio o un
divorcio, e incluso implementar capitulaciones matrimoniales.
Para quienes no tengan conocimientos sobre el tema, el proceso del
fideicomiso puede parecer complejo y difícil, sin embargo, el
fideicomiso es uno de los mecanismos legales más flexibles y a la vez
eficientes reconocidos por la ley. En comparación con las alternativas,
puede ofrecer una mayor protección de activos y puede asegurar que en su
ausencia su obsequio será distribuido de la manera exacta que usted
determinó.
Una Historia Venerable
Dentro de la larga historia del fideicomiso es posible encontrar una
razón por la cual este constituye un vehículo tan seguro para la
protección de activos.
El fideicomiso ha sido utilizado, refinado, y aceptado durante muchos
siglos. Los fideicomisos fueron desarrollados por el derecho
consuetudinario inglés ya en el siglo X, surgiendo primero a partir de
los precedentes establecidos por casos tribunales en las cortes de
justicia y luego mejorados por estatutos adoptados en el parlamento. Hoy
en día, el fideicomiso es un concepto legal conocido universalmente y
reconocido en el Reino Unido, la Comunidad Británica de Naciones, los
Estados Unidos y más allá.
En comparación, el otro sistema legal importante utilizado en diferentes
naciones y conocido como sistema de legislación civil, tuvo su origen en
el imperio romano y luego fue modernizado por el Código Napoleónico. La
legislación civil es utilizada en la Europa continental y en muchas
excolonias europeas en América Latina y Asia. La legislación civil se
deriva en gran parte de los estatutos, mientras que la jurisprudencia
juega un papel más limitado. Sin embargo, ya que el fideicomiso ha
resultado tan útil, muchos países con legislación civil han adoptado
leyes que autorizan el equivalente de los fideicomisos del derecho
consuetudinario, pero dentro del marco de una legislación civil.
Algunos de estos países son Francia, Mónaco, Liechtenstein, Panamá y
Costa Rica.
El fideicomiso Offshore para la Protección de Activos
En décadas recientes, la protección de activos que utiliza el formato
del fideicomiso ha obtenido amplia popularidad entre personas
acaudaladas y astutas que se encuentran al corriente de la situación.
El fideicomiso extranjero para la protección de activos (o FPA) es una
forma dirigida de fideicomiso creado por un fideicomitente residente en
un país pero bajo los estatutos de un país diferente en el cual el
fideicomiso será registrado y administrado. Sirve como escudo para los
negocios y activos personales del fideicomitente, desviando posibles
acreedores, litigios y obligaciones financieras en el país de origen,
tal vez incluso a un ex cónyuge empeñado en vengarse .
¿Qué significa “Offshoreidad”?
El significado de “Offshoreidad” no es complejo. A menudo se escucha
sobre “jurisdicciones Offshore” o “paraísos Offshore para activos” como
opuestos a “jurisdicción nacional”, representando este último a la
nación en la que una persona establece su hogar. De hecho, al hablar de
temas financieros, “Offshore” (u offshore como se utiliza a menudo en el
gremio) se refiere a cualquier nación diferente de aquella que
constituya su país de residencia.
Históricamente, unas cuantas naciones han elegido ofrecer un clima legal
que los convierte en “centros financieros Offshore”. Estos países
ofrecen servicios a fideicomisos y negocios Offshore, así como a
inversionistas extranjeros. algunos países incluso otorgan ventajas de
reducción fiscal con las que los ciudadanos de otros países tan solo
sueñan. Según datos del Banco Mundial, más de la mitad de la riqueza
personal del mundo – más de US$5 trillones – reside hoy en día en unos
60 países constituidos en paraísos de activos alrededor del mundo.
Los paraísos Offshore de activos cuentan con leyes que realmente
protegen la privacidad financiera, con una estructura reguladora mínima
y con un clima legal estable y predecible que interpone restricciones
para la fácil ejecución de fallos emitidos por tribunales extranjeros.
Estas jurisdicciones son llamadas con mayor exactitud “paraísos para
activos”. El término “paraíso fiscal” es más específico y significa lo
que indica, impuestos bajos o inexistentes. Sin embargo la etiqueta de
paraíso fiscal no necesariamente cubre algunas jurisdicciones que
constituyen paraísos para activos (por ejemplo Suiza y Austria) en los
que los impuestos son elevados.
Para quienes buscan impuestos más bajos y privacidad Offshore, Charles
Caine, editor de la publicación electrónica Offshore Investment
(www.offshoreinvestmen.com) señala que “Offshore (u offshore) es
simplemente una jurisdicción diferente que permite a alguien fuera de
dicha jurisdicción obtener algún beneficio financiero especial”.
Desplazarse Extraterritorialmente creando su propio fideicomiso para la
protección de activos constituye un escape de la nueva esclavitud,
aquella de los inmensos impuestos gubernamentales y demandas que hacen
estragos.
Los FPA son Efectivos
A continuación presentamos algunas razones por las que los FPA Offshore
han resultado tan efectivos:
* Recomenzar: En muchos casos, los tribunales de los “paraísos para
activos” no reconocen la validez de las órdenes dictadas por los
tribunales nacionales de los Estados Unidos u otras naciones. Un
acreedor extranjero que obtenga un fallo contra el deudor y busque
realizar un cobro debe volver a litigar la demanda original en los
tribunales del país constituido en paraíso para activos después de
contratar a un abogado local. Es posible que se le requiera depositar
una garantía y pagar los gastos legales de todos los involucrados si
llegara a perder. La simple complejidad legal y el costo de un esfuerzo
de cobro internacional de este tipo tiende a frenar a cualquiera, a
excepción talvez del adversario más determinado.
* Necesidades Mínimas: Un FPA Offshore no necesariamente debe ser
complicado. Es posible crearlos con poco más que la firma de un
documento formal y la apertura de una cuenta de fideicomiso administrada
por su fideicomisario local en un banco ubicado en el país extranjero de
su elección. Bancos multinacionales y nacionales bien respetados ofrecen
regularmente oficiales de fideicomiso experimentados y personal para
manejar los asuntos relacionados con el fideicomiso Offshore. Abogados
estado-unidenses especializados en la protección de activos trabajan
directamente con dichos bancos y compañías de fideicomisos Offshore. La
mayoría de los bancos internacionales ofrecen cuentas con denominación
en dólares estadounidenses y a menudo ofrecen mejores tasas de interés
que las instituciones financieras en los Estados Unidos.
* Mayor Protección: Según las leyes de los países constituidos en
paraísos para activos, los activos colocados en un fideicomiso Offshore
para la protección de activos cuentan con una mayor protección que la
ofrecida por la legislación de fideicomisos de los Estados Unidos. La
ley en estos países ha sido especialmente redactada para ofrecer un
“refugio” para la protección de los activos que no se encuentra
disponible en los Estados Unidos ni en muchos otras naciones. Con un FPA
Offshore, los fideicomisos de activos en manos extranjeras no se
encuentran sujetos a la jurisdicción del sistema judicial de su país
nacional o de residencia.
* Acciones Rápidas: El estatuto de limitaciones impuesto para que un
acreedor extranjero inicie una demanda varía. En muchos paraísos para
activos, el estatuto empieza a correr a partir de la fecha en que el FPA
ha sido establecido. Otros, como St. Vincent y las Grenadinas, imponen
un límite de dos años después de la formación del FPA para la
presentación de demandas de ciertos acreedores. Como aspecto práctico,
es posible que un acreedor requiera más tiempo que este para descubrir
la existencia de un FPA extranjero al que han sido transferidos sus
activos tiempo atrás.
* Confidencialidad: El FPA Offshore puede ofrecer una mayor privacidad y
confidencialidad, la minimización de impuestos sucesorios locales en el
país de residencia, así como el proceso de autenticación en caso de
muerte. Ofrece una mayor flexibilidad en la conducción de negocios en
casos de discapacidad personal, permite una transferencia sencilla de la
titularidad de los activos y evita los controles monetarios nacionales
de su país de residencia. Un FPA también es un buen sustituto o
complemento para costosos seguros de responsabilidad profesional e
incluso para capitulaciones matrimoniales ya que constituye una fuerte
protección para el legado de sus herederos.
* Planificación de Patrimonio: Un FPA Offshore puede perseguir las
mismas metas tradicionales de planificación de patrimonios que se logran
por medio de estrategias nacionales. Estas incluyen la utilización de
cláusulas de desvío en el fideicomiso para el pago de impuestos
sucesorios para una pareja de casados, fideicomisos que permiten la
máxima utilización de las exenciones fiscales disponibles en el caso de
obsequios utilizando una entrega planificada y fideicomisos que proveen
una pensión así como un ingreso libre de impuestos para el cónyuge
sobreviviente. Un FPA también evita los problemas, retrasos y costos que
implica un proceso de autenticación local en los Estados Unidos y otras
naciones.
* Mejores Inversiones: Un FPA Offshore constituye una excelente
plataforma a partir de la cual es posible diversificar inversiones y
beneficiarse de las economías fiscales globales. El FPA permite el
acceso a algunas de las mejores oportunidades de inversión en el mundo,
sin preocupación por las restricciones legales de su país de residencia.
La compraventa Offshore de acciones, bonos y fondos mutuos extranjeros
no se encuentra cubierta por leyes tales como la Ley de Valores y Bolsa
de los Estados Unidos o su brazo administrativo, la SEC.
FPA como Vehículo de Inversión
Para profundizar en el punto mencionado anteriormente, la protección de
activos es definitivamente una meta importante de la planificación
financiera Offshore. Sin embargo, una de las razones más persuasivas
para establecer estructuras Offshore es poder invertir en fondos mutuos
Offshore y otras inversiones no disponibles para residentes de los
Estados Unidos debido a sus leyes altamente restrictivas.
Muchos fondos de inversión con base Offshore niegan el acceso a
residentes de los Estados Unidos debido a que los administradores de
fondos extranjeros prefieren evitar la complicación y costo que implica
satisfacer los inmensos requerimientos de registro impuestos por las
leyes estadounidenses. De acuerdo con la llamada exención de la
regulación “S” de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC), los corredores
de valores Offshore no pueden vender directamente a residentes de los
Estados Unidos ni pueden buscar ventas dentro del mercado
estadounidense. Sin embargo, cualquier “no residente” de los Estados
Unidos puede adquirir valores extranjeros y eso puede incluir ventas a
un fideicomiso Offshore creado por un residente de los Estados Unidos
como fideicomitente. Algunos tipos de fondos garantizados, no permitidos
en los Estados Unidos pero disponibles desde hace mucho en Europa,
solamente están disponibles para la compra a través de fideicomisos
Offshore o empresas internacionales de negocios con base Offshore.
Considere algunos de los factores lucrativos característicos de los
fondos garantizados disponibles para un FPA Offshore. Estos fondos
usualmente ofrecen:
1) un monto de principal garantizado por el fondo a través de un
contrato con el comprador;
2) garantía en el ingreso obtenido que se amarra al principal en lo que
se conoce como el “efecto trinquete”;
3) disponibilidad y garantía de bancos Offshore líderes con las mayores
calificaciones de “Standards & Poors” y/o “Moody’s”
4) participación directa del inversionista en una cartera institucional
administrada por algunos de los administradores líderes en el mundo;
5) fondos diseñados para obtener un retorno firme y seguro en el mediano
plazo, y
6) fondos que ofrecen tanto la protección característica de los bonos de
mayor plazo, además del crecimiento normalmente asociado con una cartera
de patrimonio balanceada y diversificada.
Una inversión de este tipo es el “fondo de crecimiento garantizado”, una
categoría única de vehículos de inversión que durante muchos años ha
resultado extremadamente atractiva para los inversionistas Offshore.
Algunos de estos fondos Offshore han existido por más de un siglo y han
entregado consistentemente retornos sobresalientes. Por ejemplo, en los
últimos cuatro años, uno de estos fondos de crecimiento garantizado
entregó una utilidad neta anual de 14.5%.
Estas garantías las ofrecen directamente al cliente (la entidad
inversionista del FPA), subsidiarias Offshore de instituciones bancarias
británicas tan prestigiosas como el Halifax Bank y el Abbey National
Bank. Para obtener mayor información, usted puede contactar estos bancos
a las direcciones que aparecen a continuación. Sin embargo, debido a la
legislación en materia de valores vigente en los Estados Unidos, éstas
usualmente no responden a consultas con remitente en los Estados Unidos
Una vez que usted tenga su FPA Offshore en operación, eso ya no será un
problema. No obstante, usted puede obtener mayor información revisando
los sitios en Internet listados a continuación.
Abbey National Bank, 215-219 Baker Street, Abbey House, London NW1 6XL,
U.K., Tel: +(044) 870 607-6000, Sitio web: www.abbeynational.co.uk.
Halifax Bank Offshore, Halifax International (Jersey), Ltd., 31/33 New
Street, Apartado Postal 664, Halifax House, St. Helier, Jersey, Channel
Islands JE4 8YW, Tel: +(044) 153 475-9840, Sitio web:
www.halifaxinternational.com
El Tiempo lo es Todo Un fideicomiso para la protección de activos
probablemente será exitoso si se planifica con anticipación y se crea en
un momento de calma en las finanzas personales. Si la creación de un FPA
responde a una crisis financiera personal inminente, es posible que
surjan obstáculos legales adicionales que podrían ser difíciles, sino
imposibles de superar.
Si se establece un fideicomiso extranjero precipitadamente cuando uno
enfrenta una demanda legal, o poco tiempo después de que una ha
entablado o forzado la quiebra personal, el acto de transferencia de
activos podría violar la legislación civil y penal de los Estados Unidos
contra traspasos fraudulentos. Estas leyes se encuentran diseñadas para
proteger a los acreedores de deudores deshonestos. Bajo estas
circunstancias, un tribunal de los Estados Unidos puede anular la
transferencia de activos al fideicomiso, si la misma constituye un
intento por ocultar o remover activos ante los acreedores. El
establecimiento de un fideicomiso cercano o posterior a la presentación
de una bancarrota, o al inicio de un litigio, puede ser visto como
evidencia de fraude – un crimen en sí mismo según las leyes federales de
quiebras y en el caso de algunos estados como California.
Transferencia de Activos
En la práctica, sin importar el momento de creación del FPA, cualquier
activo que permanezca físicamente en su país de residencia y dentro de
la jurisdicción de un tribunal nacional no se encuentra protegido ante
los acreedores nacionales que hayan obtenido un fallo contra el deudor.
El simple hecho de otorgar la titularidad de los activos a un
fideicomisario extranjero es una protección cuando mucho, delgada como
papel – a menos que la propiedad sea realmente trasladada
Extraterritorialmente. Si los activos tangibles son efectivamente
transferidos a una jurisdicción extranjera, (como en casos en los que el
efectivo o las acciones son movidas a la cuenta de un fideicomiso
Offshore, o a la caja de seguridad del fideicomisario Offshore), un
acreedor en el país de residencia tendrá grandes dificultades para
alcanzarlos, siempre y cuando logre descubrir que el fideicomiso
Offshore siquiera existe.
Como precaución obligatoria, el FPA y su fideicomisario deben utilizar
siempre un banco Offshore que no sea agencia ni filial de ningún banco
dentro de su país de residencia. Esto ayuda a aislar a los personeros
bancarios Offshore (y sus cuentas FPA) de las presiones extranjeras.
También otorga una mayor protección legítima ante las presiones del país
de residencia o el simple fisgoneo del gobierno u otros.
Incluso contando con esta mejora en la privacidad financiera, en una
situación dada es posible que sea una gran ventaja competitiva permitir
que la parte hostigadora sepa que sus activos se encuentran seguramente
colocados fuera de su alcance. El costo y dificultad de perseguirlos
podría desanimar cualquier acción futura de su parte.
En países enloquecidos por los litigios, como los Estados Unidos, un
profesional sensato no espera que surja un desastre antes de asumir un
plan de protección de activos. Las demandas por mala práctica
profesional ahora son tan comunes como el resfriado en el invierno. Un
sondeo reciente indica que el aumento en el número de demandas civiles
entabladas anualmente es hoy en día siete veces mayor que el crecimiento
demográfico.
Una empresario activo puede encontrarse de repente comprometido
personalmente por supuesta responsabilidad en la contaminación del
ambiente corporativo, una quiebra bancaria o un juicio que favorece a un
empleado insatisfecho o cliente que demande. La seriedad de la situación
se vuelve obvia al ver las inmensas primas cobradas cobran por cualquier
tipo de seguro para mala práctica profesional u otros negocios. Las
demandas por mala práctica así como la aplicación legislativa y judicial
de responsabilidad personal sin dolo a funcionarios y directores
corporativos hoy en día constituyen tristes situaciones cotidianas en la
vida empresarial. Dentro de este tipo de clima de responsabilidad, uno
debe encontrar y adoptar la más fuerte defensa de activos disponible.
Para lograr la protección contra el litigio – minimizando la
probabilidad de pérdida de activos – usted debe reducir su atractivo y
el de sus activos como blanco. Ese blanco se reduce renunciando a la
titularidad legal y, cuando sea necesario, reduciendo el control sobre
sus activos actuales. La transferencia de propiedades a un FPA Offshore
puede ser una forma de lograr esta meta por un medio legal, rápido y
eficiente.
Costos por Adelantado del FPA
Tradicionalmente, el costo de crear un fideicomiso de alta complejidad
para la protección de activos basado en un país extranjero puede exceder
los $15,000, además de varios miles de dólares anuales en cuotas de
mantenimiento. A menos que los activos totales a ser protegidos
justifiquen un costo tal, un FPA extranjero podría no resultar práctico.
Hace algunos años, Business Week estimó que “como regla general usted
debería tener un valor neto de unos $500,000 o más para justificar la
creación de un fideicomiso extranjero para la protección de activos. La
revista cita las comisiones que cobran los expertos por establecer y
administrar dichos fideicomisos en montos que llegan hasta los $50,000,
mientras que algunos piden un porcentaje del valor total de los activos
a ser transferidos.
Aunque los altos costos alguna vez fueron regla general, los costos de
los FPA han cambiado positivamente, es decir se han reducido. Hoy en
día, los fideicomisos Offshore no solo son para los muy ricos. Si su
patrimonio es de relativa baja complejidad, puede obtener un FPA
extra-territorial por unos cuantos miles de dólares y situarlo en una
nación cercana a los Estados Unidos, como Bahamas. Más adelante le
presentamos mayor información sobre este tema.
Ubicación del FPA
Hoy en día existen muchos centros financieros Offshore en naciones en
las que las leyes son muy amigables a la creación de fideicomisos para
la protección de activos propiedad de extranjeros.
Estas naciones son ante los fideicomisos para la protección de activos
lo que el amigable estado de Delaware es para las empresas en los
Estados Unidos Aunque estos países no se cuentan entre las principales
naciones industrializadas del mundo, constituyen centros financieros
bien desarrollados y con reconocimiento internacional. Sus ciudades
capitales cuentan con proveedores de servicios profesionales bancarios,
legales y otros que comprenden y viven de servir a los FPA, a las
corporaciones internacionales y las finanzas Offshore en general.
12 Puntos que debe Considerar
Las características que describen un paraíso para activos apropiado son:
1) ser política y económicamente estable;
2) no tener regulación monetaria ni cambiaria;
3) contar con políticas consistentes de impuestos bajos o cero
impuestos;
4) no establecer impuestos ni otros cargos sobre el capital extranjero;
5) contar con leyes modernas y favorables para la creación y
administración de fideicomisos;
6) ofrecer por medio de estatutos garantías de privacidad financiera;
7) contar con una experimentada comunidad profesional y de servicios;
8) contar con un sistema bancario establecido y moderno;
9) mantener un sistema judicial justo y honesto;
10) un gobierno con actitud favorable ante los negocios Offshore;
11) ser geográficamente apropiado y compatible; y
12) contar con sistemas modernos de telecomunicaciones.
Algunos de los paraísos para FPA establecidos en el mundo son: cerca de
la costa del sur de la Florida, las Bahamas; en el área del Caribe, las
Islas Caimán, Nevis (la mitad de la Federación de St. Kitts y Nevis),
St. Vincent y las Grenadinas, las Islas Vírgenes Británicas, Anguilla,
las Islas Turcos y Caicos; y en Centro América, Belice. También la
colonia británica de Bermuda en mitad del Atlántico; en Europa, el
principado de Liechtenstein; así como Gibraltar y Chipre en lados
opuestos del Mediterráneo, la República de Mauricio, cerca de la costa
este de Africa en el Océano Indico; y finalmente, en el Pacífico Sur,
las Islas Cook, un antiguo protectorado de Nueva Zelanda.
Históricamente, las Dependencias de la Corona Británica, las Islas del
Canal (Guernsey, Jersey, Sark y Alderney) y la Isla de Man, han sido de
primordial importancia como paraísos para activos, sin embargo ese
estatus se encuentra seriamente cuestionado en este momento debido a las
presiones del gobierno Laborista de Londres.
También existen demandas constantes por parte de la Unión Europea para
que se realice una retención fiscal en la fuente del 20% sobre todos los
ingresos por inversiones pagados a extranjeros en el Reino Unido y
países miembros de la unión. La Isla de Man y las Islas del Canal han
respondido en diferentes grados a las demandas de Londres, adoptando o
considerando nuevas leyes que restringen sus antiguas garantías a la
privacidad financiera. El tema de la retención fiscal en la fuente
permanece sin resolución. Hasta que se aclare la situación y estos temas
sean decididos definitivamente, nos abstenemos de recomendar estas
jurisdicciones como ubicaciones apropiadas para el establecimiento de un
fideicomiso para la protección de activos. Cualquier otra actividad
financiera propuesta en estos lugares debe ser considerada con
detenimiento.
Si usted está considerando un fideicomiso extranjero para la protección
de activos, puede hacer algunas averiguaciones por su cuenta. Revise lo
relacionado a cualquier jurisdicción extranjera prospecto. Muchas
cuentan ahora con páginas web oficiales y de profesionales nacionales
que contienen información actualizada y enlaces a sitios relacionados.
Familiarícese con la legislación nacional para asegurarse que la
situación legal y financiera sea favorable y ofrezca el amparo que usted
busca. Examine el registro reciente de la estabilidad económica y
política, la reputación de sus abogados y del sistema judicial,
impuestos nacionales, el ambiente comercial en general, posibles
barreras del idioma, la situación de las facilidades financieras
disponibles y por supuesto, el registro de la estabilidad política.
(Refiérase a la Parte Dos de este reporte para obtener más información
sobre los países que pueden servir como posibles ubicaciones para su
FPA).
Hoy en día, con las transferencias bancarias instantáneas, teléfonos,
faxes, correo electrónico e Internet, todos los paraísos para activos
ofrecen el tipo de servicios de comunicaciones requeridos por un FPA, y
por usted como fideicomitente. Hacer negocios con un FPA Offshore y su
fideicomisario no presenta mayores dificultades que tratar con un banco
nacional en su zona de residencia, aunque los horarios pueden diferir en
otras partes del mundo.
Creación de su FPA
Desafortunadamente, existe solamente un número limitado de expertos
estadounidense y británicos calificados en el campo de la
legislación para la protección de activos, así que proceda con gran
cautela antes de elegir a su asesor personal para un proyecto tan
importante. Esta es un área de actividad financiera en la que tomar
atajos puede ser muy oneroso. Los abogados experimentados en FPA tienden
a ser costosos pero valen su precio, si están bien calificados. Listamos
algunos de los mejores abogados al final de la Parte Uno de este
reporte.
La estructura legal de un fideicomiso para la protección de activos es
similar a un fideicomiso local estadounidense o británico. El
fideicomitente crea el FPA y le transfiere los activos para ser
administrado de acuerdo con los términos de la declaración de
fideicomiso por un fideicomisario administrador para beneficio de
beneficiarios individuales específicos, o de una clase de beneficiarios
que el fideicomisario puede determinar a discreción. Las leyes
extranjeras no imponen requerimientos diferentes a los fidei-comisarios
de FPA, pero todas obligan que quien efectúa la administración esté
localizado dentro del país extranjero.
El Tema del Control
La mayoría de las personas, al enfrentarse a la necesidad de dejar de
ser dueños de sus activos, desean que se les asegure que conservarán
algún grado de influencia sobre el FPA al que entregarán su fortuna.
El fideicomitente puede designar al fideicomisario y a los
beneficiarios, incluso puede constituirse en beneficiario. Pero la
realidad inevitable es que un fideicomiso, por su propia naturaleza,
requiere que el donante ceda la titularidad y el control al
fideicomisario, quien luego se convierte en propietario fiduciario de
esos activos. Por ley, el fiduciario debe y está obligado a ejercer
ciertos poderes enumerados que no pueden ser compartidos con el
fideicomitente. De lo contrario sería invitar al desastre legal y a la
nulidad del FPA y su propósito.
Algunos paraísos para activos no permiten que el fideicomitente
extranjero de un FPA sirva también como fideicomisario. De cualquier
forma, debido a posibles litigios en el país de residencia, ese rol
doble siempre debe ser evitado por el fideicomitente. Esto porque un
arreglo como este podría permitir a un juez del país de residencia
ordenar al fideicomitente, en su papel de fideicomisario, que entregue
los activos del FPA a un acreedor que obtenga un fallo contra el deudor,
o incluso ordenar al fideicomisario que disuelva el fideicomiso Offshore
y que devuelva los activos.
Las leyes extranjeras sobre fideicomisos, menos estrictas que los
requerimientos “al alcance del brazo” vigentes en los Estados Unidos,
permiten que un fideicomitente reciba ingresos y beneficios del
fideicomiso como uno de varios beneficiarios. Otros beneficiarios, como
el cónyuge o los hijos, pueden variar según los objetivos de
planificación del patrimonio que tenga el fideicomitente.
Evite los Fideicomiso Fraudulentos
Un fideicomiso Offshore para la protección de activos no puede ser una
simple “farsa” y aún así lograr la protección de los activos donados al
fideicomiso por el fideicomitente. A menos que se observen todos los
requerimientos establecidos en la ley de fideicomisos, el fideicomitente
corre un riesgo muy real de que un tribunal en su país de residencia (e
incluso un tribunal en el territorio extranjero) declare el fideicomiso
como una ficción en papel, una “farsa”.
En uno de los casos relativamente raros en los que un FPA fue declarado
como fraudulento, en 1991, la Corte Real de la Isla de Jersey estableció
que un fideicomitente de fideicomiso, desde el momento de su creación
hasta su muerte, ejerció un control prácticamente completo sobre los
activos del fideicomiso excluyendo al fideicomisario. Por lo tanto, el
tribunal decidió que los activos nunca fueron colocados en el
fideicomiso, sino que continuaron siendo parte del patrimonio del
fideicomitente. El resultado fue la nulidad del fideicomiso y los
activos del mismo fueron transferidos a sus herederos según las leyes de
autenticación vigentes en el país de residencia del fideicomitente, en
lugar de la posición diametralmente diferente que él había planeado
utilizando el fideicomiso. Rahman vs Chase Bank Trust Company (CI) Ltd.
(1991) JLR 103.
A finales de 1999, la Corte Fiscal de los Estados Unidos se pronunció en
una opinión que claramente replantea la actitud establecida por el
Internal Revenue Service o IRS (Servicio Interno de Rentas) hacia los
fideicomisos fraudulentos. (Refiérase a U.S. Tax Court Memo 1999-391.
Allen O. Zachman & Bernadette Zachman, Demandantes vs. Com. Of Internal
Revenue, Docket No. 13252-91. [Dec. 1, 1999]. En este caso, la Corte
resumió las reglas de la siguiente manera: “Cuando la creación de un
fideicomiso no produzca efectos económicos reales ni altere relación
económica conocida alguna, será ignorado para los propósitos del
impuesto Federal de renta; nuestro punto de referencia será la sustancia
económica de la transacción. (Ver Zmuda v. Commissioner, 79 TC 714, 719
(1982), affd. 731 F.2d 1417 (9th Cir. 1984); Markosian v. Commissioner,
73 TC 1235, 1241 (1980). Si un fideicomiso tiene o no sustancia
económica es algo que habrá que comprobar. Ver Paulson v. Commissioner,
992 F.2d 789, 790 (8th Cir. 1993), affg per curiam T.C. Memo. 1991-508).
Algunos factores relevantes incluyen si la relación del contribuyente
como fideicomitente de la propiedad difirió materialmente ante y después
de la formación del fideicomiso, si el fideicomiso contó con un
fideicomisario independiente, si algún interés económico fue pasado a
otros beneficiarios del fideicomiso y si el contribuyente se sintió
limitado por cualquier restricción impuesta por el fideicomiso o por la
ley de fideicomisos.
En cuanto a las consecuencias fiscales de un fideicomiso fraudulento, la
Corte Fiscal de los Estados Unidos dijo: “…el gravamen se relaciona con
el mando real sobre la propiedad gravada… y la transferencia de la
titularidad legal formal no surtirá efecto en la modificación de la
incidencia del gravamen atribuible a la titularidad de la propiedad en
la que el cedente continúe reteniendo un control significativo sobre la
propiedad transferida”, cita de Frank Lyon Co. v. U.S., 435 U.S. 561,
573 (1978).
No es del todo inusual que acreedores en los Estados Unidos de un
fideicomitente con un fideicomiso Offshore ataquen el fideicomiso en un
tribunal acusándolo de “farsa”, aduciendo que el fideicomiso no es más
que un lugar en el que el fideicomitente ha “parqueado” sus activos para
evitar pagar sus justas deudas. Sin embargo, un tribunal en los Estados
Unidos tiene medios extremadamente limitados para imponer sus órdenes
fuera de los Estados Unidos. Un acreedor que decide presentar una
demanda en un territorio extranjero contra los activos de un fideicomiso
se enfrenta a un camino difícil de recorrer.
Evite los Conflictos de Intereses
Para protegerse contra la posibilidad de una farsa, he aquí unas reglas
básicas simples que debe seguir:
1) el fideicomisario debe ser el único signatario autorizado en
cualquier banco, inversión u otra cuenta que se encuentre a nombre del
fideicomiso, además el protector del fideicomiso (ver más adelante)
puede tener firma conjunta con el fideicomisario, o alternativamente, el
poder de firma puede ser delegado a un fiduciario;
2) el fideicomisario debe contar con un poder general, sin límite de
suma, sobre todas las propiedades del fideicomiso; y
3) un fideicomitente no debe realizar negocios con nadie actuando como
representante directo del fideicomiso, en todo momento debe permitir que
sea el fideicomisario quien realice los negocios del fideicomiso.
Algunas disposiciones del fideicomiso permiten al fideicomitente
utilizar una tarjeta de crédito o bancaria que le facilite retirar
fondos directamente del corpus mismo del fideicomiso. Dichas
disposiciones deben ser evitadas debido al conflicto obvio que generan.
Sin embargo, un fideicomitente o beneficiario puede tener una tarjeta de
crédito o bancaria emitida por el banco Offshore, esto le permite
realizar retiros contra fondos debidos del fideicomitente que hayan sido
distribuidos apropiadamente por el fideicomisario del FPA a la cuenta
del fideicomitente.
En algunos paraísos Offshore, los estatutos expresamente permiten que el
fideicomitente administre e invierta los activos del fideicomiso, no
obstante esta actividad solo debe ser realizada en concertación con el
fideicomisario del FPA.
El Protector del Fideicomiso
Algunas jurisdicciones extranjeras tradicional-mente han permitido que
en un fideicomiso se designe un tercero que funge como protector del
mismo. Este papel deriva más de la práctica consuetudinaria y de la
jurisprudencia que de los estatutos. Belice es una de las pocas naciones
que reconocen al protector dentro de sus leyes de fideicomisos. Como el
nombre lo indica, esta persona se encarga de la supervisión general de
las operaciones para asegurar que se cumplan los objetivos del
fideicomiso y que se cumpla con la ley. Usualmente, el fideicomitente
tiene derecho de designar y remover al protector y puede incluso asumir
personalmente esa posición.
El protector no administra el fideicomiso, pero dependiendo de las leyes
nacionales o de la costumbre, en algunos casos puede vetar o requerir
ciertas acciones del fideicomisario, tales como la distribución de
ingresos o activos del fideicomiso. A menudo, el protector también tiene
derecho a remplazar al fideicomisario extranjero con otro nominado, con
o sin causa alguna. Entre otras tareas, el protector supervisa la
administración del fideicomiso, vela por que los deseos expresos del
fideicomitente sean llevados a cabo, puede actuar como enlace entre los
beneficiarios y el fideicomisario y puede supervisar las inversiones del
fideicomiso.
Aunque el fideicomitente puede fungir como protector del fideicomiso,
esto puede dar lugar a cargos por conflicto de intereses en algunas
situaciones. Entre mayores sean los poderes reales del protector sobre
el fideicomiso, mayor será el argumento en contra de que el
fideicomitente ejecute dicha capacidad. Una alternativa preferible es
que un servicio profesional de protección de fideicomisos realice esta
función. Dichos servicios se encuentran disponibles en casi todos los
paraísos para activos.
Para aislar el fideicomiso Offshore, cuando el fideicomitente funge como
protector, la declaración del fideicomiso debe contener una “cláusula
anticoacción” que requerirá que el fideicomisario ignore cualquier orden
del protector emitida “bajo coacción”. Dichas órdenes podrían ser
emitidas en relación con la orden judicial local emitida en el país de
residencia del fideicomitente/protector.
La Carta de Deseos
En muchos paraísos Offshore para activos se acostumbra que el
fideicomitente también firme un documento auxiliar conocido como la
carta de deseos.
Esta carta es una elaboración que realiza el fideicomitente sobre la
manera en que desea que el fideicomiso sea administrado, los propósitos
para los cuales desea que se utilice, y una descripción más detallada de
las clases de beneficiarios. Esta carta es particularmente útil para el
fideicomisario durante la administración discrecional del fideicomiso.
Los tribunales Offshore otorgan gran deferencia a este documento, aunque
no en todos los casos posea fuerza de ley. Los abogados en los Estados
Unidos no utilizan usualmente la carta de deseos y prefieren incorporar
todos los términos del fideicomiso dentro de la declaración misma.
Traspasos Fraudulentos
Cualquiera que considere la creación de un fideicomiso, Offshore o
nacional, debe familiarizarse con la legislación estatal y federal que
prohíbe la utilización de traspasos como medio para estafar acreedores
presentes o futuros. La ley de traspasos fraudulentos, como se conoce a
este cuerpo legal, considera fraudulenta cualquier transferencia de
activos con la intención que pretenda evitar que los acreedores
satisfagan sus justas demandas. Las leyes de quiebra de los Estados
Unidos contienen restricciones y prohibiciones similares que impiden a
la persona en bancarrota disponer u ocultar activos ante los ojos del
tribunal y los acreedores.
Este tema no tiende a surgir en el caso de un fideicomiso Offshore para
la protección de activos si el FPA es creado en un momento en que el
fideicomitente no cuenta con demandas probables o pendientes en su
contra. Si por otro lado, el fideicomiso es creado en respuesta a alguna
emergencia financiera, como un fallo judicial pendiente o embargo de
activos, el tema del fraude casi siempre será propuesto por los
acreedores y demandantes contra todos los activos locales o Offshore.
Este fue el tema central del caso Lawrence de quiebra descrito más
adelante en la sección sobre desacato al tribunal.
A continuación se presentan transferencias típicas de activos que
podrían realizarse a favor de un fideicomiso en circunstancias que la
ley considera como fraudulentas:
· una transferencia realizada cuando el fideicomitente sea insolvente, o
haya sido declarado insolvente por incurrir en una obligación o al
realizar una transferencia sin recibir a cambio la justa consideración
(i.e. valor apropiado). En otras palabras, la transacción podrían
constituir un despilfarro fraudulento con el fin de frustrar la acción
de acreedores legítimos movilizando los activos Extraterritorialmente;
· una transferencia de activos sin obtener una consideración justa
cuando el fideicomitente esté comprometido o a punto de comprometerse en
otros negocios o transacciones personales que le dejen con poco o ningún
capital;
· una transferencia de activos sin la debida consideración cuando el
fideicomitente esté consciente de que tiene poca o ninguna capacidad de
pagar las obligaciones resultantes en su fecha de vencimiento; o
· una transferencia con la intención específica de dificultar, retrasar
o estafar acreedores presentes o futuros.
El Ataque de los Acreedores
En teoría, la creación de un fideicomiso Offshore para la protección de
activos excluye los activos donados de la exposición a futuros
acreedores, siempre y cuando el fideicomitente no conserve ningún
control sobre la propiedad. Pero al igual que todo en la vida, la teoría
establecida no siempre prevalece en los tribunales de los Estados Unidos
Una buena razón por la que personas bien informadas colocan su dinero
duramente ganado en un fideicomiso Offshore es la expansión judicial
absoluta de los derechos de los acreedores durante la última década en
los Estados Unidos. El sesgo judicial a favor de los demandantes que
exigen el pago de daños y perjuicios es de todos bien conocido. Los
comprensivos tribunales frecuentemente descubren transferencias
“fraudulentas” que dañan a los acreedores, aunque no se presente prueba
alguna de la intención real de evitar el pago de demandas conocidas al
momento de realizar la transferencia.
Los tribunales estadounidenses a menudo no confirmarán lo que consideren
como fideicomiso inválido cuando los activos valiosos del mismo
permanezcan dentro de la jurisdicción del tribunal, es decir en
cualquier parte de los Estados Unidos pueden ser confiscados por un
supervisor de los tribunales. Cuando un acreedor presente una demanda
por posible fraude, el tribunal simplemente ordena inmediatamente la
confiscación de los activos (“congelamiento”), y permite que las partes
discutan en el futuro sobre las transferencia fraudulentas y los
fideicomisos irrevocables. Y los fideicomitentes del fideicomiso, como
cualquier otra persona, no desean gastar dinero presentando costosas
apelaciones a fallos improcedentes.
Por supuesto, contar con una protección de activos localizada en un
paraíso extranjero para activos, como hemos visto, establece una pared
especial de distancia y defensa contra las demandas que surjan en los
países de residencia de los fideicomitentes.
Posible Desacato
En dos ocasiones en 1999, los tribunales federales de los Estados Unidos
dictaron sentencia en relación con los fideicomisos Offshore para la
protección de activos (FPA). Estas sentencias fueron utilizadas por
algunos autoproclamados expertos como excusa para alegar que los
fideicomisos Offshore están muertos. Para obtener una mejor perspectiva,
vale la pena notar que quienes aspiran a enterrar los FPA usualmente son
personas con un interés personal, vendedores ansiosos que ofrecen
productos Offshore alternos como anualidades o seguros de vida. Estos
instrumentos también tienen su lugar en la planificación de patrimonios,
pero de igual manera lo tienen los FPA.
Uno de los principales atractivos de un fideicomiso Offshore ha sido
siempre su “extranjerismo”. Por su propia naturaleza, la creación de un
FPA coloca la titularidad de la propiedad del fideicomitente en las
manos de otra persona, el fideicomisario. Pero un fideicomiso Offshore
va todavía más allá y además coloca físicamente estos activos en otro
país, bajo el control de otro sistema legal administrado por tribunales
extranjeros. Únicamente el más determinado de los acreedores o
demandantes tendrá el valor de superar la distancia y el costo que
implica cuestionar un fideicomiso FPA constituido a tiempo, asumiendo
que no existan elementos de fraude o quiebra intencional.
Los tribunales de los Estados Unidos han disfrutado siempre de poderes
coercitivos inherentes, incluyendo la capacidad de ordenar a una persona
en los Estados Unidos repatriar cualquier fondo o activo Offshore bajo
amenaza de que se le acuse de desacato civil y se le impongan posibles
multas. Pero incluso esa posibilidad puede ser negada por un fideicomiso
Offshore debidamente establecido y a tiempo que contenga una cláusula
anticoacción. La cláusula permite al fideicomitente estadounidense de un
fideicomiso alegar con toda veracidad que se encuentra legalmente
incapacitado de cumplir con la exigencia del tribunal ya que el
fideicomisario y/o el tribunal extranjero no cumplirán las exigencias
del tribunal ni los deseos del creador del fideicomiso bajo tales
circunstancias.
En cuanto a los posibles fallos por desacato contra un fideicomitente
local que ha creado un FPA extra-territorial, la Corte Suprema de los
Estados Unidos ha sostenido en dos ocasiones que un residente de los
Estados Unidos no puede ser acusado de desacato por un tribunal como
resultado de su incapacidad o fracaso a la hora de realizar aquello que
no se encuentra dentro de su poder llevar a cabo, a menos que esa
imposibilidad haya sido autoimpuesta.
Y para tener éxito, dicha “defensa por imposibilidad” debe realizarse
con manos limpias.
Hasta el momento en que surgieron los dos casos de 1999, los reportes
sobre la utilización del desacato por parte de los jueces en los Estados
Unidos en casos de FPA Offshore era muy inusual, principalmente porque
los tribunales no cuentan con medios para imponer el cumplimiento contra
activos localizados en tierras extranjeras. Sin embargo estos fallos
recientes probablemente fueron correctos, con base en las circunstancias
de cada caso.
Para obtener una perspectiva más amplia, considere que en 1999, la corte
más alta de los Estados Unidos se pronunció a favor de endosar una
moderna planificación Offshore para la protección de activos. A pesar de
que la prensa y algunos practicantes legales fingieron histeria por la
sentencia altamente específica en factores de juicio tomada en el caso
de la apelación ante el Circuito 9o y conocida como el caso “Anderson”
(FTC vs Affordable Media, LLC, Case No. 9816378) relacionado con la
repatriación de activos en un fideicomiso Offshore; la Corte Suprema de
los Estados Unidos mantuvo la protección Offshore de activos en un caso
mucho más importante, Grupo Mexicano de Desarrollo, SA, et al. vs.
Alliance Bond Fund Inc., et al. (Caso No. 98231, Junio 17, 1999). En
este último caso, que involucraba fondos fiduciarios comerciales en
México, la Corte Suprema de los Estados Unidos específicamente confirmó
la utilización legítima de las estructuras Offshore para la protección
de activos como legales y también permisibles.
En el caso Anderson, nombrado por los cónyuges acusados, el juez federal
de quiebras se refirió a los fideicomitentes del FPA como “criminales”
que cometen actos “viles”. La pareja supuestamente utilizó un
fideicomiso en las Islas Cook como depósito para dineros obtenidos por
medio de engaño intencional. Este no era un FPA ordinario y no sorprende
que el juez haya acusado a las partes de desacato. Pero incluso con las
circunstancias tan negativas presentes en el caso Anderson, los activos
Offshore no fueron retornados. Los fondos tuvieron que ser perseguidos
por medio de procesos en las Islas Cook donde el fideicomiso y sus
activos se encontraban localizados. En otras palabras, la cláusula
anticoacción funcionó y los fondos no fueron devueltos. El tribunal del
paraíso Offshore de activos, y no la corte de los Estados Unidos,
eventualmente decidirá el asunto de la repatriación de los fondos.
Una vez más, en el caso de Stephan Lay Lawrence en el Tribunal de
Quiebras de los Estados Unidos del sureño distrito de Florida, un juez
de quiebras encarceló al fideicomitente de un FPA Offshore. A diferencia
del caso Anderson en el cual el adversario era la Comisión Federal de
Comercio, Lawrence estaba enredado en las deudas masivas del puesto de
bolsa Bear Sterns, y debía una suma superior a los $20 millones. Al
igual que en el caso Anderson, el juez federal de quiebras no creyó que
Lawrence fuera incapaz de recuperar $7 millones que había guardado en un
fideicomiso realizado a toda prisa en la Isla de Jersey, un fideicomiso
que luego fue transferido a la República de Mauricio solamente semanas
antes de que se emitiera en su contra una sentencia arbitral adversa.
Fue nombrado por desacato a la corte por rehusarse a repatriar los
fondos, ya que el tribunal consideraba que sí tenía el poder de hacerlo.
El tribunal del caso Lawrence dijo que una “defensa por imposibilidad”
en un proceso por desacato resultaba inválida si el acusado había creado
a propósito dicha imposibilidad (“aunque la imposibilidad constituye una
defensa reconocida en el caso de un mandato por desacato civil, la ley
no reconoce la defensa por imposibilidad cuando esta sea autoimpuesta”).
Si el fideicomiso hubiera sido establecido con buena anticipación a las
dificultades finales de Lawrence, probablemente hubiera prevalecido y el
FPA hubiera quedado exento del juicio de quiebra.
Ambos casos son de interés periodístico debido a sus factores
sensacionalistas, pero no constituyen un alejamiento de la legislación
establecida en el caso de “fideicomisos fraudulentos”. Los tribunales
tienen la potestad, con base en pruebas adecuadas, de declarar un
fideicomiso creado por el fideicomitente dentro de su jurisdicción como
una “farsa” en lugar de un fideicomiso. El tribunal podría determinar
que no fue establecida ninguna relación de fideicomiso, que el supuesto
“fideicomitente” continua siendo de facto el principal controlador de
sus activos por medio de un agente que es solamente posa como
fideicomisario nominal. En estos casos, el tribunal puede tratar al
fideicomiso como alter ego del fideicomitente y como poco más que una
entidad en papel.
Estas sentencias realmente no ofrecen nada nuevo y no deberían
impresionar a ninguna persona razonable. Si de algo han de servir, es
para reafirmar el uso y estatus válido de un fideicomiso Offshore para
la protección de activos bien creado y legalmente administrado.
Verdadera Privacidad Financiera
Un fideicomiso Offshore para la protección de activos ofrece algo que ya
no es posible obtener en los Estados Unidos – una gran medida de
privacidad financiera garantizada y segura. Los paraísos para activos se
enorgullecen por sus protecciones legales de la privacidad para quienes
realicen negocios dentro de sus fronteras. La mayoría de ellos no tienen
tratados recíprocos de información fiscal con los Estados Unidos ni con
otras naciones. Y en el caso de FPA, la privacidad es aún más estricta.
En los paraísos para activos es muy poca la información que se registra
con el estado. Los términos propiamente dichos del convenio de
fideicomiso y las partes involucradas no deben ser necesariamente
divulgados. La poca información que se registra no se encuentra
disponible al público. De existir algún registro público, no puede ser
más que un registro de FPAs por nombre, fecha de creación y nombre del
fideicomisario local. El nombre del fideicomitente no es revelado. En
estos países tan conscientes de la privacidad, a un fideicomisario
solamente se le permite revelar información en circunstancias muy
limitadas, y luego, usualmente, solo de conformidad con una orden
judicial nacional.
Otro tema preocupante para la mayoría de los posibles fideicomitentes de
FPA es la seguridad – la idea de distancia física entre ellos y sus
activos en fideicomiso – y entre ellos y las personas que administran
esos activos. Constituye una preocupación justificable que puede ser
disminuida escogiendo profesionales confiables para la creación y
administración de su fideicomiso. La debida diligencia debería anular
esta preocupación, pero como precaución adicional, existen a nivel
Offshore pólizas de seguros que protegen contra el fraude fiduciario.
Revise y Revise de Nuevo
Por definición, todo verdadero paraíso para activos cuenta con una
comunidad legal y bancaria bien desarrollada y con amplia experiencia en
FPA. Sin embargo, esta es una situación en la que es necesario solicitar
referencias de la eventual empresa de fideicomisos o del fideicomisario,
así como revisar cuidadosamente cada una de ellas antes de tomar la
decisión final. En la práctica, su abogado en los Estados Unidos
especialista en protección de activos tiene experiencia personal con
proveedores de fideicomisos Offshore. El puede recomendar proveedores
confiables en los que usted puede confiar plenamente.
Debido a que la fraternidad internacional de protección de activos es
relativamente pequeña, cualquiera de los abogados recomendados al final
de este documento puede darle un estimado confiable sobre los diferentes
países constituidos en paraísos fiscales así como de los profesionales e
instituciones individuales localizados en cada uno de ellos.
Debido a que las inversión apropiada nunca habían sido más complejas, un
fideicomisario y/o asesor en inversiones contratado por el fideicomiso
debe contar con un récord comprobado de administración fuerte de una
cartera diversificada y una comprensión significativa de todos los
diferentes tipos de inversiones. No dude a la hora de hacer preguntas,
exija un historial de inversiones documentado, y consulte a las
autoridad reguladoras en el territorio extranjero.
Los fideicomisarios profesionales disponibles en los paraísos para
activos generalmente calzan dentro de estas categorías:
1) representantes locales de importantes bancos internacionales;
2) representantes locales de bancos privados internacionales;
3) empresas independientes de fideicomisos y servicios nativas del país;
y
4) departamentos de fideicomisos locales de alguna de las “Big Five”
(empresas contables)
Las necesidades, servicios requeridos y actividades del FPA, dirigirán
el tipo de fideicomiso Offshore que debe ser escogido. Compañías de
fideicomisos locales y más pequeñas así como banqueros privados ofrecen
servicios más personalizados que las subsidiarias multinacionales que a
menudo también resultan impersonales y caras. Un enfoque es dividir la
administración del FPA entre un administrador del fideicomiso y un
administrador de inversiones. También puede tener co-fideicomisarios con
tareas asignadas. En cualquier caso, usted desea tener un fideicomisario
Offshore que sea bien conocido y compatible con sus abogados de
fideicomisos y sus asesores en su país de residencia.
Operación de su FPA Offshore
Si su meta es obtener la máxima protección de activos, existen sobradas
razones para que todos sus activos muebles y líquidos sean transferidos
físicamente para consolidar el FPA Offshore en cuanto este haya sido
creado.
A excepción de las cuentas operativas bancarias y de inversiones que
conserve en su país de residencia por conveniencia, la transferencia al
FPA puede incluir la mayoría del efectivo y evidencias de activos
intangibles como acciones, bonos y títulos valores. Estos deben ser
colocados en custodia de su banco o puesto de bolsa Offshore bajo el
control del fideicomisario del FPA. La asignación formal de la
titularidad de cada ítem al fideicomiso debe ser realizada por escrito.
Activos fáciles de transportar como metales preciosos, monedas, joyería
o gemas también pueden ser transferidos, conservando necesariamente
evidencia escrita de la transferencia de la titularidad al fideicomiso
en cada caso.
La simple transferencia al fideicomiso extranjero de títulos de bienes
raíces o negocios localizados en los Estados Unidos o su país de
residencia brinda muy poca protección absoluta. Esto debido a que los
activos permanecen dentro al alcance de los acreedores en el país de
residencia y de la jurisdicción de los tribunales nacionales. Ya hemos
advertido sobre las dificultades legales que pueden resultar de un
intento de transferencia de propiedades al FPA si este se lleva a cabo
en un momento de crisis financiera personal, y que los bienes raíces que
permanecen sobre el territorio nacional se convierten en blancos fáciles
para los demandantes.
En teoría, un intento por transferir la titularidad de bienes raíces
locales a un FPA Offshore podría atraer el fideicomiso a la jurisdicción
de su país de residencia. Esto sucede si el juez nacional utiliza la
transferencia como evidencia para concluir que el FPA realiza negocios
dentro de su país de residencia. Sin embargo, no se garantiza que ese
fallo judicial tenga un impacto significativo en el FPA ya que no es
vinculante para el tribunal extranjero que sí tiene jurisdicción. Sin
embargo, puede ser utilizado por un tribunal en el país de residencia
como base para ejercer control sobre el fideicomitente del FPA y un
posible fundamento para una sentencia de desacato, como se explica
anteriormente.
Existen estructuras legales Offshore más complejas, las que pueden
incluir un FPA Offshore, que ofrecen una mayor protección a los bienes
raíces e intereses comerciales que permanecen en su país de residencia.
Por ejemplo, un FPA puede fungir como socio general administrativo en
una sociedad en comandita simple con base Offshore que mantiene la
titularidad de las propiedades locales. Debido a la complejidad que
implica presentar una demanda contra un FPA Offshore y una sociedad,
combinado con la división de la titularidad y la responsabilidad
limitada que permite la sociedad, la mayoría de los adversarios lo
pensarían dos veces antes de iniciar un ataque legal tan arriesgado y
oneroso.
Evite los Enlaces con su País de Residencia
Una cosa es cierta: el fideicomisario de residencia extranjera que usted
elija para que administre el FPA no debe tener conexiones en los Estados
Unidos.
Si se encuentra considerando utilizar el departamento de fideicomisos de
un banco internacional, pregúnteles directamente cuál es su política en
estas situaciones. Para todo propósito bancario y de inversiones, es
esencial evitar un banco internacional con oficinas locales o filiales
activas en su país de residencia. Esta última situación los hace
directamente susceptibles de recibir presiones oficiales desde su país
de residencia, y eso podría poner en peligro su FPA si el gobierno de su
país lo persigue a usted y sus activos.
Consecuencias Fiscales en los Estados Unidos
A diferencia de la mayoría de las naciones, los Estados Unidos
establecen imposiciones fiscales sobre todo el ingreso mundial obtenido
por sus ciudadanos y todo el ingreso de personas con estatus de
residente permanentemente en los Estados Unidos El Código de Rentas
Internas o IRC por sus siglas en inglés, establece en su sección 61:
“Excepto lo dispuesto en otros artículos… ingreso bruto significa todo
ingreso derivado de cualquier fuente…” El IRS y los tribunales
interpretan esto de manera que incluya los ingresos de cualquier
naturaleza sin importar el lugar del mundo donde haya sido obtenido,
incluyendo ingreso Offshore por concepto de fideicomisos.
Según la ley fiscal de los Estados Unidos, en lo que se refiere al
fideicomitente, los fideicomisos extranjeros para la protección de
activos son considerados como “neutros para el impuesto de renta” al
igual que los fideicomisos locales. Esto significa que todo el ingreso
por concepto de fideicomisos Offshore será tratado como ingreso personal
del fideicomitente, que debe ser reportado anualmente como ingreso bruto
por medio del formulario 1040 del IRS y gravado en consecuencia según
las tasas de impuestos personales aplicables. El hecho de que el
fideicomiso del fideicomitente esté localizado en una nación extranjera
no invalida de ninguna manera la obligación personal del fideicomitente
en Estados Unidos de reportar el ingreso del fideicomiso.
La ley fiscal de los Estados Unidos requiere que un fideicomiso Offshore
o su fideicomitente reporten todos los créditos otorgados a una persona
en los Estados Unidos a partir del fideicomiso u otra entidad legal
Offshore que reciba activos del fideicomiso. Si el “crédito” no cumple
con las especificaciones del IRS, se considerará como una distribución
del fideicomiso y el beneficiario en los Estados Unidos que lo reciba
debe reportarlo y pagar los impuestos aplicables. La ley estima que el
fideicomitente debe presentar el formulario 3520 del IRS que se refiere
a la transferencia de activos de un fideicomiso y explicar por qué
considera que es o no es un crédito.
Existe otro factor que es importante mencionar en relación con los
fideicomisos Offshore. Es virtualmente imposible que un residente de los
Estados Unidos pueda evitar el gravamen sobre ingreso provenientes de un
fideicomiso extranjero que mantenga a cualquier residente estadounidense
como beneficiario. La sección 679(a)(1) del IRC establece: “Un residente
de los Estados Unidos que directa o indirectamente transfiera propiedad
a un fideicomiso extranjero… será tratado como propietario [de la
propiedad] si durante ese año existe algún beneficiario en los Estados
Unidos que reciba cualquier porción de dicho fideicomiso durante
cualquier año fiscal”.
Ahorros en Impuestos Sucesorios
Aún queda un método que puede reducir los impuestos en los Estados
Unidos por medio de un fideicomiso extranjero, pero el fideicomitente no
podrá disfrutar en vida de esta ventaja fiscal.
El patrimonio de un ciudadano estadounidense fallecido no puede evitar
los impuestos sucesorios sobre los activos que permanezcan en el
fideicomiso Offshore de un fideicomitente y que en realidad se
encontraran bajo el control del fideicomitente al momento de su muerte.
En el momento de su muerte, los impuestos sucesorios se establecen sobre
el valor de cualquier parte de los activos del fideicomiso que puedan
ser contadas como parte de patrimonio del fideicomitente fallecido, sin
embargo es posible aplicar todas las exenciones de impuestos, tales como
la exención fiscal individual por el legado de una vida por un monto de
$675,000 (monto autorizado al año 2000).
Además, los impuestos futuros del IRS sobre fideicomisos Offshore no
aplicarán en el caso de un fideicomiso testamentario extranjero creado
por voluntad del fideicomitente. Ni el patrimonio del difunto, ni
persona alguna en los Estados Unidos nombrada como beneficiario
del fideicomiso testamentario, pueden ser gravados por el ingreso y
activos correspondientes a ese fideicomiso.
En palabras simples, los activos colocados en un fideicomiso Offshore
con un beneficiario en los Estados Unidos serán incluidos en el
patrimonio del fideicomitente para la mayoría de los propósitos de los
impuestos sucesorios. Sin embargo, los activos colocados en un
fideicomiso extranjero bajo los términos de última voluntad y
testamento, o ya incluidos en un fideicomiso del fideicomitente en el
momento de la muerte del mismo, son contados una sola vez para los fines
de los impuestos sucesorios como parte del patrimonio del
fideicomitente, pero luego el fideicomiso y sus activos quedarán libres
de la mayoría de los impuestos de los Estados Unidos Aprovechar esta
excepción requiere una planificación muy cuidadosa y consejo experto
sobre la estructuración del patrimonio.
Esta excepción testamentaria permite que el ingreso del fideicomiso se
acumule y se invierta en cualquier parte del mundo, incluso en los
Estados Unidos, con una aplazamiento de los impuestos u obligaciones
fiscales inmediatas mínimas. Sin embargo, según la sección 665-668;
679(be apl) del IRC, ciertas reglas fiscales “pasadas” se aplican al
ingreso acumulado de un fideicomiso extranjero que sea distribuido a un
beneficiario en los Estados Unidos antes del vencimiento de un periodo
de un año después de la muerte del fideicomitente y su cónyuge.
Si los herederos no necesitan el ingreso o activos del fideicomiso en
este momento, la aplicación de políticas de inversión sólidas por parte
del fideicomisario pueden eventualmente multiplicar varias veces la
herencia original. Las posteriores distribuciones a los beneficiarios en
los Estados Unidos estarán sujetas a impuestos de renta para los mismos.
La complejidad de estas cláusulas fiscales le obliga a recurrir a
consejería experta en impuestos durante cada paso de la creación de su
FPA, y durante su subsiguiente operación.
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Ingeniera Comercial, MBA, PHD. CEO & Founder Chilemanagement Inc. Equity,IPOs,Offshore Strategies Ingeniera Comercial, economista y MBA mencion Finanzas, titulada en la Escuela Superior de Técnicas Empresariales (ESITE) en Madrid, España. Participa habitualmente en seminarios con expertos mundiales de la categoría de: Peter Drucker, Tom Peters, Michael Hammer, Russell Ackoff, Alvin Toffler, Edward de Bono, Michael Porter, William Ury, James Sebenius, Julio Olalla, Nicholas Negroponte, Paul Watzlawick, Richard Schonberger, Stratford Sherman, Edward Yourdon, Gregory Watson y Rudiger Dornbusch.Se desempeña como Consultora de Empresas desde 1996. Es la más importante pensadora- investigadora chilena relacionada al tema de la Nueva Economía. http://www.chilemanagement.com
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