Hoy en día, los proyectos de investigación desarrollados por
numerosas instituciones académicas y las prácticas empresariales en el
ámbito de los Recursos Humanos reflejan el enorme interés que existe por
aplicar la Gestión por Competencias como una herramienta indispensable
para profundizar en el desarrollo e involucramiento de su capital
humano.
La realidad económica empresarial cubana no está exento de ello y debe
enfrentar un nuevo desafío: el reconocimiento de la importancia vital
que tienen los intangibles de una organización en sus resultados
económicos.
Los recursos humanos son las personas que ingresan, permanecen y
participan en la organización, sin importar cual sea su nivel jerárquico
o su tarea. Constituyen el único recurso vivo y dinámico de la
organización y es el que decide el manejo de los demás. Es un tipo de
recurso que posee vocación encaminada hacia el crecimiento y el
desarrollo.
Estos deben ser valorados como el eje fundamental para las
transformaciones ínter e intraempresa. De nada valen los esfuerzos por
transformar la gestión financiera, comercial y tecnológica - productiva,
si no se completa y complementa con la gestión de recursos humanos, cuya
función primordial debe consistir en la obtención y /o desarrollo del
hombre, que permita que la empresa sea cada día más competitiva, que
opere con la máxima eficiencia y eficacia y que lleve a cabo sus
estrategias favorablemente.
Hoy “el desempeño de las sociedades actuales depende crecientemente de
lo que logren hacer para preparar a su gente, desarrollar su capacidad
de investigación e innovación, crear sistemas para acceder, guardar,
procesar y usar información, en fin, de la inversión en la formación de
su capital intelectual o humano”.[1]
En nuestro medio resulta más comprensible entender que Capital Humano no
es más que “...la fracción de la fuerza de trabajo altamente calificada,
en virtud tanto de la educación formal en instituciones docentes como
por el aprendizaje en el puesto de trabajo, que no sólo incluye el
conocimiento y las aptitudes, sino también la infraestructura, las
relaciones con los clientes, la motivación de los empleados y otros
procesos destinados a potenciar estos activos”.[2]
Hablar de la Gestión del Capital Humano equivale hablar de la gestión
del talento. El mercado concede un indudable valor a la capacidad de
innovación de las empresas. Más que sus presentes activos tangibles,
evalúa los activos intangibles. Constatamos entonces que el valor de
mercado difiere habitualmente del valor en libros considerando así la
capacidad de predicción que tienen los intangibles de una empresa.
Muchos autores al hacer referencia a la gestión del conocimiento señalan
con toda razón que la ventaja competitiva de las empresas no está en
poseer unos determinados activos, sino en la capacidad de saber
utilizarlos para dar respuesta adecuada, ahora y en el futuro, a los
requerimientos del mercado.
En cálculos efectuados recientemente por el Banco Mundial, en relación a
los 29 países que concentran el 80% de la riqueza del planeta, se estimó
que los mismos deben su bienestar en un 67% al capital humano o
intelectual, lo que evidencia por qué se hace necesario tenerlo
identificado y contabilizado de algún modo para que pueda ser
gestionado.
Es entonces cuando hablaremos de crear valor como objetivo permanente y
de hacerlo de forma sostenida mediante aprendizaje organizacional, esto
es, a través de estructuras y procedimientos que favorezcan la
adquisición y acumulación de conocimiento. Se trata en definitiva de
comprobar que conocimiento en el momento de su uso es capaz de
transformar una entrada (información, material, etc.) en una salida con
valor añadido.
Al segmentar el conocimiento estaremos en mejores condiciones de decidir
con relación a las personas y su contribución al valor creado o por
crear. Es decir:[3]
¿Cuánto saben las personas de la organización acerca de los
conocimientos que constituyen ventaja competitiva? (Profundidad).
¿Cuántos conocimientos se saben a un nivel que constituye ventaja
competitiva? (Amplitud).
Reconocer la amplitud y profundidad de conocimiento de cada persona
supone inventariar su contribución a la creación de valor de la empresa.
Para decidir con relación al valor organizativo creado o por crear en la
empresa sería necesario preguntarnos:[4]
¿Está nuestra organización en condiciones de crear nuevos paradigmas, es
decir, de ofrecer productos y/o servicios que resulten de difícil copia
para la competencia y que, por lo tanto, constituye una ventaja
competitiva?
Ante los productos y servicios que consumen los clientes, ¿tiene nuestra
organización la cartera de conocimientos necesarios para ofertarlos?
¿Cómo están distribuidos los conocimientos por la organización? ¿Se
acumula mucho conocimiento en pocos puestos (profundidad? ¿Están
dispersos en muchos puestos (amplitud)?
Para llegar a ser una empresa avanzada en cuanto a dominio, generación y
utilización del conocimiento se precisa determinadas características,
como una visión clara de su misión como empresa o cuanta información y
conocimiento tiene disponibles. Deben estar socialmente bien orientados,
es decir, que realicen una buena gestión de las expectativas sociales y
de la de sus clientes. Han de estar bien estructuradas, concebidas por
procesos orientados a generar valor. Tendrán un alto componente de
equipos autodirigidos, casi sin niveles intermedios y entre otras
razones, los especialistas han de caracterizarse por una formación
integral, con un alto grado de profesionalidad.
Gran parte del éxito de la estrategia de una empresa dependerá de la
contribución a la creación de valor de cada miembro de la organización.
Para que esta contribución mantenga su característica de sostenida han
de cumplirse dos condiciones:
Una válida y fiable evaluación de la amplitud y profundidad que cada
miembro de la organización posee en cada competencia conductual.
Una inversión en tiempo y esfuerzos por parte de jefes y mandos en el
desarrollo de sus colaboradores como si se tratara de una inversión
financiera.
De cualquier manera el conocimiento es generador de riquezas, y este
reside en las personas, quienes son consideradas en la actualidad, como
la unidad organizativa básica de la empresa y se les evalúa no solo en
función de lo que saben (sus conocimientos), sino, y sobre todo, por lo
que saben hacer (sus habilidades) y por lo que quieren hacer (sus
actitudes).
Al conjunto de estos aspectos es a lo que se le ha denominado en los
últimos años “modelo de gestión por competencias”; llegando a
establecerse como una práctica esencial para la optimización del valor
del capital humano en las organizaciones.
Es por ello que la gestión de Recursos Humanos no debe estar separada de
la estrategia de la empresa; y estrategia implica futuro. El eslabón
perdido entre la estrategia y la gestión lo constituyen las
competencias.
Gestión por Competencias.
El inicio del siglo XX fue escenario del surgimiento de un nuevo enfoque
dentro de las teorías del mundo empresarial: las competencias, pero no
es hasta la década del 70, que resurge con fuerza en los Estados Unidos,
siendo uno de sus principales voceros, el profesor de psicología de la
Universidad de Harvard, David Mc Clelland, quien postuló que “era
preciso buscar otras variables en la formación –las competencias- que
pudieran predecir cierto grado de éxito o al menos ser menos
desviados”.[5]
Lógicamente el estudio y profundización de esta teoría no se limitó a
esa región del mundo. Surgen entonces diversas escuelas, que concentran
sus esfuerzos en el tema, pero no es hasta finales de la década del 90,
que la Gestión por Competencias sale del ámbito de los recursos humanos
y pasa a ser un mecanismo clave de transformación de las organizaciones.
A lo largo de este proceso histórico los estudiosos del tema, han
argumentado sus conocimientos respecto a las competencias en formas muy
diversas, coincidiendo mayoritariamente que en su sentido más amplio, se
componen de la sinergia de los conocimientos, habilidades, motivos,
rasgos de carácter, actitudes y comportamientos, marcando las
diferencias entre unas escuelas y otras, cuestiones tales como:
La capacidad que se refiere a lo que la persona es capaz de hacer, no a
lo que hace siempre en cualquier situación.[6]
Pueden agruparse en competencias primarias y secundarias:
§ Competencias primarias o básicas: basadas en aptitudes, rasgos de
personalidad (ascendencia, autoconfianza, estabilidad emocional, etc.) y
actitudes. También suelen denominarse factores primarios.
§ Competencias secundarias: basadas en dimensiones complejas en las que
intervienen varias competencias primarias o básicas (capacidad de
negocio, liderazgo, planificación, etc.).[7]
Es la construcción social de aprendizajes significativos y útiles para
el desempeño constructivo en una situación real de trabajo que se
obtiene no sólo a través de la instrucción, sino también –y en gran
medida- mediante el aprendizaje por experiencias en situaciones
concretas de trabajo.[8]
Característica subyacente y relativamente estable en una persona, que
está causalmente relacionada con una actuación exitosa en el trabajo.[9]
La competencia se concibe como una compleja estructura de atributos
necesarios para el desempeño de situaciones específicas.
Es una compleja combinación de atributos (conocimiento, actitudes,
valores y habilidades) y las tareas que se tienen que desempeñar en
determinadas situaciones[10].
Capacidad productiva de un individuo que se define y mide en términos de
desempeño en un determinado contexto laboral, y no solamente de
conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes; éstas son necesarias
pero no suficientes por sí mismas para un desempeño efectivo[11].
Posee competencia profesional quien dispone de los conocimientos,
destrezas y aptitudes necesarios para ejercer una profesión, puede
resolver los problemas profesionales de forma autónoma y flexible, está
capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización
del trabajo[12].
Por considerarlo óptimo en el desarrollo de investigaciones realizadas
se ha decidido como base de estudio el enfoque siguiente:
Las competencias profesionales definen el ejercicio eficaz de las
capacidades que permiten el desempeño de una ocupación respecto a los
niveles requeridos en el empleo. Es algo más que el conocimiento técnico
que hace referencia al saber y al saber- hacer. El concepto de
competencia engloba no sólo las capacidades requeridas para el ejercicio
de una actividad profesional, sino también un conjunto de
comportamientos: facultad de análisis, toma de decisiones, transmisión
de información, etc., considerados necesarios para el pleno desempeño de
la ocupación.[13]
Dicho concepto incorpora un enfoque más dinámico del trabajador,
eliminando así la visión rígida que hasta el momento se planteaba
respecto al puesto de trabajo. Esto ha provocado una sustancial
evolución del trabajo y sus organizaciones, conllevando a una estructura
más aplanada y flexible, ganando así: poder, responsabilidad y autonomía
los grupos de trabajo en cuyo seno adquieren especial relevancia las
personas que lo integran.
Para que una persona muestre los comportamientos que componen las
competencias se hace necesaria la unión de cinco elementos
fundamentales:
Saber: conjunto de conocimientos relacionados con los comportamientos
implicados en la competencia. Pueden ser de carácter técnico y de
carácter social. En ambos casos la experiencia juega un papel esencial.
Saber hacer: conjunto de habilidades que permiten poner en práctica los
conocimientos que se poseen. Se puede hablar de habilidades técnicas,
sociales y cognitivas; y por regla general las mismas deben interactuar
entre sí.
Saber estar: conjunto de actitudes acordes con las principales
características del entorno organizacional y/o social. Es decir, se
trata de tener en cuenta nuestros valores, creencias, actitudes como
elementos que favorecen o dificultan determinados comportamiento en un
contexto dado.
Querer hacer: conjunto de aspectos motivacionales responsables de que la
persona quiera o no realizar los comportamientos propios de la
competencia. Se tratan de factores de carácter interno y/o externo a la
persona, que determinan que estas se esfuerce o no por mostrar una
competencia.
Poder hacer: conjunto de factores relacionados con dos cuestiones
fundamentales: lo individual y lo situacional. El primer punto de vista
se refiere a la capacidad personal, es decir, las aptitudes y rasgos
personales que se contemplan como potencialidades de la persona. Y desde
el punto de vista situacional que comprende el grado de “favorabilidad”
del medio, es decir, diferentes situaciones pueden marcar distintos
grado de dificultad para mostrar un comportamiento dado. Es válido
destacar la disponibilidad o no de medios y recursos que faciliten o
dificulten el desempeño de la competencia.
Todos ellos en su conjunto nos llevan a la competencia que resulta
observable para los demás y que permite establecer diferentes niveles de
desempeño de las personas en su ámbito personal y/o profesional, ya sea
durante la realización de tareas diversas o en sus interacciones
sociales.
“Las competencias constituyen el nexo de unión entre las características
individuales y las cualidades requeridas por la organización para el
buen desempeño de las funciones profesionales que el proyecto
estratégico le impone acometer a los miembros de sus equipos
humanos”.[14]
“Uno de los fundamentos en los que se basa un modelo de gestión por
competencias es que funciona como elemento integrador de los diferentes
procesos de gestión de los recursos humanos y persigue que todos ellos
se articulen en torno de las competencias como unidad de gestión”[15].
Un factor determinante en el éxito organizacional es el “grado de
compromiso de los empleados”, pues tan relevante como el análisis
económico es el análisis de las competencias y estas se basan
fundamentalmente en altos niveles de compromiso, responsabilidad y
conocimientos.
El conjunto de valores materiales y espirituales existentes en una época
para determinada organización, está reflejado en el comportamiento
humano a partir del conjunto de creencias o convicciones, actitudes y
aspiraciones prevalecientes en las personas, derivados de esos valores
de la organización.
El Dr. Cuesta Santos, en su artículo Gestión de Competencias, refiere la
ausencia de consenso respecto a la concepción de la gestión de
competencias, incluso sobre la propia acepción de competencia. Su
intangibilidad y su reciente incorporación al campo de la gestión
empresarial influye en el hecho en sí.
Algunos estudiosos del tema alertan respecto a las posibles
consecuencias que puede provocar el hecho de asumir erróneamente el
término de competencia como un cajón en el que todo tiene cabida:
conductas, cogniciones, rasgos personales, actitudes, motivaciones,
conocimientos, etc. Elementos estos que aun teniendo significado propio
puedan pasar a ser redefinidos sin más como competencias.
De esta manera se corre el riesgo de seguir utilizando planteamientos
basados en el enfoque de rasgos subyacentes que deben tener las personas
para ocupar un puesto determinado, a pesar de que el enfoque de
competencia se desarrolla precisamente como alternativa al mismo.
También existen problemas tanto de carácter teórico-conceptual, como
práctico-metodológico que pueden influir en el éxito final de la gestión
por competencias. Según Miguel García Sáiz entre los problemas más
frecuentes se destacan:
Confusión terminológica: a un mismo componente se le denominan de
distintas formas, o peor, a distintos componente se le asigna una misma
etiqueta. Por ejemplo, “actitudes”, “habilidades”, “rasgos”, etc., son
habitualmente empleados como etiquetas intercambiables cuando, en
realidad, se están refiriendo a aspectos distintos de las personas. Y
este problema no se ciñe solo al terreno de lo teórico, cada uno de esos
elementos se manifiesta, se evalúa, se entrena de formas diferentes.
Disparidad de criterio: derivados en buena medida del problema anterior,
así como de la diversidad de contextos en los que se aplica.
Empleo inadecuado de los métodos, técnicas o herramientas disponibles:
no siempre se conocen las posibilidades, características o limitaciones
de los diferentes métodos y técnicas, ni siempre se aplican en las
condiciones idóneas. Por ejemplo, empleo de pruebas de evaluación
situacionales sin registros adecuados de conducta, empleo abusivo de
tests, entrenamiento de habilidades en condiciones adversas, etc.
Empleo de métodos, técnicas o herramientas inadecuadas: también se
detecta cierta proliferación de técnicas “creadas para la ocasión” pero
con importantes déficits de fiabilidad y validez (por no seguir un
procedimiento riguroso en su elaboración), empleo de técnicas con fines
distintos a aquellos para los que fueron creados por ejemplo, abuso del
cuestionario para evaluar conductas) o, en definitiva, empleo de métodos
y técnicas poco contrastados.
Por tanto no es suficiente adoptar la nueva terminología sino se asumen
o no se aplican los principios básicos en profundidad.
Según Domingo J. Delgado M., socio – Director de CORGA c.a existen
algunas razones que justifican el hecho de tener que pasar a la Gestión
por Competencias en una organización, entre las que se encuentran:
La Gestión por Competencias alínea la gestión de recursos humanos a la
estrategia de la organización (aumenta su capacidad de respuesta ante
nuevas exigencias del mercado).
Los puestos, cargos, roles o posiciones se diseñan partiendo de las
competencias que se requieren para que los procesos alcancen el máximo
desempeño.
El aporte de valor agregado vía competencias, puede ser cuantificado
incluso en términos monetarios.
Un estudio sobre la aplicación de la gestión por competencia en el
entorno empresarial español, realizado recientemente por la firma Arthur
Andersen reafirma lo anteriormente expuesto por Domingo J. Delgado al
arrojar como resultado, una elevada uniformidad de criterios respecto a
los beneficios que aporta la aplicación del modelo, entre otros se
consideró válido señalar los siguientes:
La gestión por competencia ayuda a gestionar el desempeño de forma más
eficaz,
Facilita la alineación de los profesionales con la estrategia del
negocio,
Mejora el desarrollo de carreras y
Orienta la inversión en formación.
El mismo estudio concluyó como factor esencial para implantar
exitosamente dicho modelo la importancia de considerar los objetivos
estratégicos de la organización como el punto a partir del cual se deben
identificar y definir las competencias.
No obstante, llevar a cabo el proceso para instalar un sistema de
Gestión por Competencias en una organización implica el seguimiento de
determinados pasos:
Fuente: CORGA c.a (Año 2000).[16]
Por la importancia que reviste el Diseño de un Perfil de Competencias
(paso 3), será objeto de análisis en la segunda parte de este trabajo.
Consideraciones Finales
Debido a la velocidad de cambio de los nuevos tiempos la sociedad está
demandando hacer las cosas de otra manera y esto requiere de un nuevo
perfil personal y profesional para lidiar con el cambio permanente y las
constantes innovaciones. La innovación y el cambio tecnológico son ley
de estos tiempos. No debemos perder de vista que cada vez es más corto
el tiempo que va del descubrimiento científico al uso de la innovación,
que cada vez es más alta la obsolencia tecnológica.
“Lo que hoy se necesita es desprenderse del temor que produce lo
desconocido y adentrarse en la aventura de cambiar interiormente,
innovar continuamente, entender la realidad, enfrentar el futuro,
entender la empresa y nuestra misión en ella.”
BIBLIOGRAFIA
Ø Arés, Patricia. “El Trabajo Grupal”. Colección Educacional de Cuba.
Editorial Caminos, 1997.
Ø Ávalos, Ignacio, La sociedad del conocimiento. SIC No 617, Venezuela,
Agosto 1999, p. 296.
Ø Arráiz, José Ignacio. Retribución y competencia: ¿cómo garantizar su
éxito?. Capital Humano (España) (133) : 6-8, mayo 2000.
Ø Bennis, Warren. “Desarrollo organizcional. Su naturaleza, origen y sus
perspectivas”. Edición Sitesa, 4.México, 1987.
Ø Berry, Michel. ¿Para qué sirve la investigación en una empresa?.
Confrontación de experiencias francesas y estadounidenses en management.
Realidad Económica (Argentina) (165) : 125 - 143, 1999.
Ø Blanco Rosales, H. “Notas sobre dirección estratégicas”, Centro de
Estudios de Economía Cubana, Universidad de la Habana, 1994.
Ø Bunk, G.P. La transmisión de las competencias en la formación y
perfeccionamiento profesionales en la RFA. Revista CEDEFOP No. 1. 1994.
Ø Campillo, Maria, Enrique de la Garza. ¿Hacia dónde va el trabajo
humano?. Realidad Económica (Argentina) (157) : 34 – 53, sept. – oct.
1998.
Ø Carazo, José Antonio. Andersen Consulting : la formación por
competencia, un valor corporativo esencial. Capital Humano (España)
(113) : 18, julio-agosto 1998.
Ø Chiavenato, Idalberto. “Administración de Recursos Humanos”, Editorial
McGraw- Hill Interamericana S.A, 1994.
Ø Compendio de Legislación Complementaria. Tomo Básico. A las Bases del
Perfeccionamiento Empresarial. Capítulo III: Ingreso de los trabajadores
al empleo, su permanencia y promoción. p. 7-8, artículo 9 y 10.
Ø CONOCER. La normalización y certificación de competencia laboral:
Medio para incrementar la productividad de las empresas. Presentación en
Power Point. Marzo de 1997.
Ø Contreras Escobar, Evis. Recursos Humanos: fuente de inagotable valor.
Serie: Tras la esencia vital de la empresa. Centro de Información.
Cubalse. P. 19.
Ø Cuba. Partido Comunista de Cuba. Resolución Económica V Congreso del
Partido Comunista de Cuba. Editora Política : La Habana, 1997.
Ø Cubeiro, Juan Carlos, Guadalupe Fernández. Competencia 4.0. Capital
Humano (España) (111) : 48-50, mayo 1998.
Ø Cuesta Santos, Armando. Gestión de competencias. Universidad
Tecnológica de La Habana (ISPJAE) : Facultad de Ingeniería Industrial,
La Habana, 2000.
Ø Del puesto de trabajo a los conocimientos. La Nación (Buenos Aires) :
14, enero 2000.
Ø Ducci, Maria Angelica. El enfoque de competencia laboral en la
perspectiva internacional. Formación basada en competencia laboral.
CINTERFOR/OIT. Montevideo. 1997.
Ø Esser, Klaus, Wolfgang, Hillebrand, Dirk Messner. Competitividad
sistémica : nuevo desafío para las empresas y la política. Revista de la
CEPAL (Chile) (59) : 39 – 52, agosto 1996.
Ø Fernández, Guadalupe. Metodología de evaluación de competencias
directivas.Capital humano (España) (110) : 20-30, abril 1998.
Ø Galiano Ramírez, Alberto. Cuaderno de Trabajo No 6 Educación técnico
profesional. Dirección de centro de educación y formación para el
trabajo.
Ø Gates, Bill. “Mis 12 reglas para triunfar en la Era Digital”. Revista
Times, (Estados Unidos) 22 de Marzo de 1999.
Ø Gonzi, Andrew; Athanasou, James. Instrumentación de la educación
basada en competencias. Perspectiva de la teoría y la práctica en
Australia. Ed. Limusa. 1996.
Ø Gutiérrez, Yolanda, Isabel Pouchot. Modelos de contribución: ¿Un
cambio radical?. La pérdida de significado del puesto de trabajo.
Capital humano (España) (110) : 72-73, abril 1998.
Ø Hooghiemstra, T. “Gestión integrada de recursos humanos”. Dalziel,
M.M.,Cubeiro,J.C., Fernández, G., Coord.Las competencias: claves para
una gestión integrada de los recursos humanos. Bilbao, Deusto, p. 17-46.
Ø INEM. Metodología para la ordenación de la formación profesional
ocupacional. Subdirección general de gestión de formación ocupacional.
Madrid. 1995.
Ø Kochanski, Jim. “Más y mejor competencia”. Volumen 3. Gestión 3.
76-81. Mayo-Junio 1998.
Ø Lage Dávila, Agustín. La ciencia y la cultura : las raíces culturales
de la productividad. Temas (Cuba) (24 – 25) : 194 – 203, enero - junio
2001.
Ø La Nación de Buenos Aires. Domingo 30 de enero del 2000. P.14. sección
8.
Ø Mc Clelland, D.C. “Testing for Competence rather than for
Intelligence”, in American Psychologist. January 1973, p. 1- 14.
Ø Mertens, Leonard. La gestión por competencia laboral en la empresa y
la formación Profesional / Leonard Mertens. -- Madrid, 1998.
Ø Ortíz, José Maria. La gestión por competencias y el cuadro de mando
integral (I). Capital Humano (131) : 6-8, marzo 2000.
Ø .......................... La gestión por competencias y el cuadro de
mando integral (II). Capital Humano (132) : 6-7, abril 2000.
Ø Ortiz Martín, Santiago M. “La consultoría y el cambio en las
Organizaciones”, Centro de Estudios de Economía Cubana, Universidad de
la Habana, s-f.
Ø Otero Durán, Dania. “Cultura Organizacional”, Centro de Estudios de
Economía Cubana, Universidad de la Habana, 1993.
Ø ............................... “Desarrollo Organizacional”, Centro de
Estudios de Economía Cubana, Universidad de la Habana, 1994.
Ø Payeras, Joan. El trabajo en equipo: una competencia a desarrollar en
todas las organizaciones en proceso de cambio ( I ). Capital humano
(España) (129) : 6, enero 2000.
Ø Pérez, José Luis. ¿Qué son las competencias?. Estudios Empresariales
(San Sebastian) (95) : 10-15, marzo 1997.
Ø Prats Bernardi, Luis. Inteligencia emocional: el uso inteligente de
las emociones. Capital humano (España) (137) : 44-48, octubre 2000.
Ø Primitivo Valldeperez, R. H. Della. Metodología de evaluación de
competencias directivas. Capital humano (España) (110) : 20-30,
abril1998.
Ø Quivy, Raymond, Van Campenhudt,Luc. Manual de Investigación en
Ciencias Sociales. Editorial LIMUSA, S.A.1992.
Ø Rodrigo, Pepa. Selección por competencia ( I ) : Importancia del
perfil a definir y técnicas. Capital humano (España) (134) : 6-7, junio
2000.
Ø ........................ Selección por competencia (II) : Importancia
del perfil a definir y técnicas. Capital humano (España) (135) : 12-14,
julio-agosto 2000.
Ø Sánchez de Dios, Lorenzo, Primitivo Valldepérez. Metodología de
evaluación de competencias directivas. Capital humano (España) (110) :
20-30, abril 1998.
Ø Schein Edgar H. “La cultura empresarial y el liderazgo”, Editorial
Cuba, s-f. 24.
Ø Wayne R, Mondy. M, Noe, Robert “Administración de Recursos Humanos”,
Editorial Prentice- Hall Hispanoamericana, S.A, 1967.
RELACIÓN DE TRABAJOS EXTRAÍDOS DE INTERNET
Ø Arce, Enrique. Competencias. Contribución a la creación del valor a
través del conocimiento. 2000. www.portaldelconocimiento.com.
Ø Delgado M., Domingo. Modelo de gestión por competencias.
www.portaldelconocimiento.com
Ø Stewart, Thomas. A. La nueva riqueza de la organización: el capital
intelectual. 1998. www.granica.com.
Ø Udaondo, Miguel. La gestión del conocimiento.
www.gestiodelconocimiento.com
[1] Ávalos, Ignacio, La sociedad del conocimiento. SIC No 617,
Venezuela, Agosto 1999, p. 296.
[2] Evis Contreras Escobar. Recursos Humanos: fuente de inagotable
valor. Serie: Tras la esencia vital de la empresa. Centro de
Información. Cubalse. P. 19.
[3] Arce, Enrique. http:/ www.portaldelconocimiento.com Lecturas –
Fichas. Temas: Gestión por Competencias. Artículo: Competencias.
Contribución a la creación de valor a través del conocimiento.
[4] Idem.
[5] Mc Clelland, D.C. “Testing for Competence rather than for
Intelligence”, in American Psychologist. January 1973.
[6] Mc Clelland, D.C (1973): “Testing for competence rather than
intelligence”. American Psychologist, p 1-14
[7] Sánchez de Dios, Lorenzo. Revista: Capital Humano No 110 Abril 1998.
Artículo: Metodología de Evaluación de Competencias Directivas. CISS
S.A- Especial Directivos. p.22
[8] Ducci, Maria Angelica. El enfoque de competencia laboral en la
perspectiva internacional.En: Formación basada en competencia
laboral.CINTERFOR/OIT. Montevideo. 1997.
[9] Hooghiemstra, T. “Gestión integradade recursos humanos”. En Dalziel,
M.M.,Cubeiro,J.C.,Fernández,G.,Coord.Las competencias: claves para una
gestión integrada de los recursos humanos. Bilbao, Deusto, p. 17-46.
[10] Gonzi, Andrew; Athanasou, James. Instrumentación de la educación
basada en competencias. Perspectiva de la teoría y la práctica en
Australia. Ed. Limusa. 1996.
[11] CONOCER. La normalización y certificación de competencia laboral:
Medio para incrementar la productividad de las empresas. Presentación en
Power Point. Marzo de 1997.
[12] Bunk, G.P. La transmisión de las competencias en la formación y
perfeccionamiento profesionales en la RFA. Revista CEDEFOP No. 1. 1994.
[13] INEM. Metodología para la ordenación de la formación profesional
ocupacional. Subdirección general de gestión de formación ocupacional.
Madrid. 1995.
[14] Pérez, José Luis, Profesor de ESTE. Revista: Estudios Empresariales
No 95/ 1997 / 3. Universidad de Deusto San Sebastián ESTE. Facultad de
CC.EE y empresariales. Artículo: Qué son las Competencias.p.10-15.
[15] La Nación de Buenos Aires. Domingo 30 de enero del 2000. P.14.
sección 8.
[16] Delgado M.,Domingo J.http:/ www.gestiondelconocimiento.com . Modelo
de Gestión por Competencias.
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
Msc. Ileana Artidiello Delgado
Lic. Roxana Lídice Conrado Barreras
Comparte tu conocimiento
Masters en línea - ISEAD
Una frase memorable
Acerca de GestioPolis: Qué es GestioPolis — Términos de uso y Política de privacidad — Mapa del sitio — Contácto — Aliados — Contratar publicidad
Derechos de Autor: Los contenidos están bajo la licencia Reconocimiento - No comercial - Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported de Creative Commons a menos que se indiquen derechos de autor específicos. Si desea citar o utilizar públicamente alguno de los contenidos le solicitamos ponerse en contacto con el respectivo autor.
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López