Introducción
Esta no es la mejor época del año para cambiar o conseguir un nuevo empleo. Tampoco lo es, para contratar personal de recién ingreso. ¿Por qué?
Al inicio de cada año, generalmente quienes ocupan los puestos de nivel gerencial en las empresas, presentan ante la dirección, los planes de crecimiento y expansión que intentarán cumplir durante el nuevo período anual de operaciones.
Dentro de estos programas se incluye comúnmente, el número de colaboradores o empleados con que cada área deberá contar para pretender alcanzar los compromisos estipulados.
Pero como buenos mexicanos, es casi al final del ejercicio, cuando el año agoniza, que se dan cuenta que no han logrado cabalmente las metas propuestas, y se lanzan a una búsqueda desesperada por atraer nuevas adquisiciones que les ayuden a realizar sus expectativas.
Sin embargo, no se toma en cuenta las incomodidades que la misma temporada implica, las que no solamente dificultan la contratación del personal, sino que además, propician el riesgo, de terminar seleccionando sin eficiencia a los candidatos finalistas, motivados tan sólo por la prisa “por cumplir”, con un programa previamente establecido.
Es que son muchas las razones por los que algunas personas no quieren cambiar de empleo en esta época del año. Principalmente se puede mencionar, el hecho de que, como cierre de ciclo, no es el mejor momento para tomar grandes decisiones, sino más bien, es una época que se espera con gusto y durante largo tiempo, para decrecer y desprenderse hasta donde sea posible, del estrés acumulado por los meses intensos de trabajo, es el momento de cambiar la rutina, de fiestas, regalos, posadas, de pensar en la familia, quizá en vacaciones, época para distraerse un poco.
Un cambio de empleo implica un esfuerzo mental y emocional, un nuevo reto, un inicio, un volver a demostrar nuestra competencia y eficiencia, un quedar bien, guardar las apariencias, crear una imagen, es decir, un renacer, una nueva batalla por conquistar, una lucha, un empeño intenso. Además, no se considera de buen gusto darle como regalo navideño al jefe, la noticia de una renuncia personal.
No obstante, hay quienes motivados por las circunstancias laborales en las que están inmersos, –un jefe insoportable, un ambiente laboral insostenible, una muy baja remuneración económica, una injusticia, etcétera– se ven precisados a presentar su renuncia y retirarse de su empleo, sin contar con alguna oferta de trabajo segura, en otra compañía, –aún con todos los riesgos probables que esto lleva implícito–,
Por otro lado, hay empresas que por el mismo motivo del cumplimiento o incumplimiento de sus metas y objetivos anuales, se ven forzados a tener que prescindir de algunos –o muchos– de sus empleados, y a darles como regalo anticipado de reyes, un despido llamado "reajuste de personal”.
Las personas que por un motivo u otro se quedan sin empleo en estas fechas, pueden a su vez, vivir un viacrucis y un peregrinar de empresa en empresa en busca de una oportunidad, llenándolos esto de angustia y tensión, teniendo como consecuencia, en el mejor de los casos, que no disfruten ni dejen disfrutar a quienes los rodean, de las fiestas navideñas, y en el peor de los extremos, se pudieran ver impulsados, a tomar irracionalmente cualquier alternativa laboral, aunque ésta no fuese la más apropiada, todo en su desesperación por contar con algo seguro que les permita continuar cumpliendo, con los compromisos económicos personales y/o familiares contraídos con anterioridad.
Es que, muchas empresas no tienen algún interés en contratar personal en Navidad, porque consideran que es una época de bajo rendimiento y productividad en todos los renglones. Sienten, que el empleado que se integre para formar parte de sus filas en estos días, no logrará captar la verdadera filosofía y cultura de la empresa, ya que el ambiente estará mucho más relajado de lo habitual y la pérdida de tiempo y laxitud en la ejecución de las actividades y en la aplicación de las políticas, es incontrolable, por lo que hasta se corre el riesgo de que el nuevo elemento adquiera un patrón de conducta no apropiado ni acorde a las expectativas empresariales. Adicional a esto, hay que tomar en consideración el gran número de compañías, que por estos mismos antecedentes, deciden dar vacaciones generales a sus empleados en los días comprendidos entre Navidad y Año Nuevo. Es que, no cabe duda, la época invita un descanso.
Sin embargo, debemos reconocer que Monterrey es una ciudad que en las últimas décadas ha tenido un crecimiento acelerado y que por lo mismo, año con año se va desplazando un poco, esa costumbre de intentar detener el proceso de búsqueda y obtención de metas y logros, cuando se atraviesa un período festivo. Por lo que, es posible observar empresas que contraten personal estos días, y podremos ver también, empleados renunciando intempestivamente, al sentir que se les ha presentado una jugosa propuesta económica, un inmejorable pronóstico de crecimiento profesional, o la oportunidad de poner un negocio propio, o de aceptar el empleo, que habían estado esperando por siempre.
No obstante lo anterior, esos casos son aún la minoría, por lo que para las empresas que tienen necesidad inevitable de contratar personal en esta época, y para aquellas personas que requieren obtener un empleo cuanto antes, la mejor recomendación que se les puede ofrecer, es la de que procuren tener paciencia, prudencia y una persistencia inquebrantable. Es importante aprender a no apresurar o forzar el paso de las cosas, ni tomar decisiones a la ligera, si no se cuenta con la certeza de que lo que se está haciendo, es poner un pie firme en el escalón que impulse a dar un paso hacia delante. Pero a la vez, es conveniente no dejarse vencer y contagiar desde ahora, por la pasividad de estos días, –sólo en lo que atañe a los aspectos laborales–, para no caer en la temprana tentación de postergar su búsqueda hasta el mes que entra.
La sugerencia principal es entonces, extremar precauciones para no decidir por decidir algo, ya que esto lo único que logrará, es hacer más doloroso el camino y retrasar la solución de su problema original, por un período aún más largo e indefinido. Y al mismo tiempo, no quitar el dedo del renglón, hasta no ver cristalizada la meta.
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Aportado por:
ASSÉSOR
Bufete de consultoría en Recursos Humanos. Brindamos asesoría,
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siempre, su creciente desarrollo y autonomía. www.assesor.com.mx
Graciela Sonia Ríos Cantú. - grios@assesor.com.mx
Egresada con Mención Honorífica de la carrera de Licenciada en
Administración de Empresas, del Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey.
Egresada con Mención Honorífica otorgada por la Universidad
Iberoamericana, de la Maestría en Desarrollo Humano.
Egresada con el Primer Lugar de su generación, de la carrera de
Licenciada en Psicología.
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