INTRODUCCIÓN
La dolarización es la adopción de cualquier moneda extranjera como
moneda de curso legal, no sólo el dólar. Sin embargo, dada la
preferencia de muchas naciones por el dólar, se ha optado por utilizar
el término dolarización como un concepto global.
La dolarización no es un fenómeno nuevo: los antecedentes históricos de
muchas naciones, presentan épocas en que las autoridades han convenido
en la utilización de monedas extranjeras en la economía nacional.
En la República Dominicana durante la gestión de Horacio Vásquez (1899),
se decidió dolarizar oficialmente la economía, debido principalmente a
la fuerte devaluación del peso y a la necesidad de implementar el patrón
oro. La situación se mantuvo hasta el año 1947 cuando se estableció el
peso oro como moneda de curso legal. No obstante, los procesos de
dolarización oficial se estancaron durante el siglo XX, ocurriendo
algunos casos aislados y sin ninguna connotación trascendental. Panamá
constituyó por mucho tiempo, un “laboratorio”, al ser la mayor economía
independiente dolarizada oficialmente.
Cualquier dificultad en un país lejano o vecino podría desembocar en una
crisis local de consecuencias inesperadas. Ante esta situación, naciones
como Argentina alzaron la voz de alerta de que había que buscar una
forma de proteger sus economías.
Actualmente, la discusión en torno al tema de la dolarización ocupa un
lugar importante en la agenda económica mundial.
Este documento analizará, no solamente de los resultados que ha tenido el proceso de dolarización en las economías que lo han implementado, sino también las posibilidades, costos y beneficios reales de adoptar este nuevo esquema monetario en otras economías, incluyendo el caso de la República Dominicana.
A fin de alcanzar nuestro propósito, trataremos los siguientes aspectos:
• ¿Por qué surge el debate de la dolarización?
•
¿Cuáles son las ventajas y desventajas de implementar este proceso?
•
¿Qué condiciones y cuáles pasos debe seguir un país para dolarizar su
economía?
•
Experiencias Internacionales.
De esta forma, pretendemos proveer al lector de las herramientas necesarias para emitir un juicio propio en torno al debate de la dolarización y que éste pueda entonces formar parte de la discusión con un criterio más definido.
PARTE 1 LA DOLARIZACIÓN
I. ¿QUE ES LA DOLARIZACIÓN?
El concepto dolarización se refiere al proceso mediante el cual un país
adopta la moneda de otro país o la emplea conjuntamente con la moneda
nacional.
Cuando una nación se dolariza, no necesariamente quiere decir que adopta
el dólar estadounidense, puede ser cualquier otra moneda fuerte como el
yen o el euro. Sin embargo, en muchas partes del mundo se ha preferido
utilizar la moneda norteamericana y de ahí el término dolarización (en
este documento, nos referiremos a dolarización como adopción del dólar
de los Estados Unidos de América).
Recientemente, el debate de la dolarización ha despertado gran interés y
dicho proceso es considerado, cada vez más, como una opción factible y
probable para muchos países. En principio, la dolarización surge ante la
debilidad de la moneda local de cumplir con una de las tres funciones
que le son inherentes: medio de pago, ya que se acepta como pago por
cualquier bien o servicio; unidad de cuenta, para fines de fijar
precios; y depósito de valor, por su capacidad de conservar dicho valor
con el transcurso del tiempo. Ahora bien, ¿cuándo una moneda no cumple
con una de sus funciones? Por ejemplo, cuando la tasa de inflación es
muy alta, el dinero pierde su valor rápidamente y los precios varían
constantemente. Este fue el caso de Perú en los años 1989 y 1990, cuando
la inflación alcanzó cifras de 3,398.7% y 7,481.7% respectivamente; los
precios variaban tan rápidamente que las personas, al recibir sus
salarios, los gastaban inmediatamente, por temor a que el mismo perdiera
valor en sus manos. En este tipo de situación, los agentes económicos
prefieren mantener su riqueza en forma de activos tales como bienes
inmobiliarios. Asimismo, el dinero falla en sus funciones ante
variaciones bruscas de la tasa de cambio, que no es más que el precio de
una moneda extranjera en términos de una unidad monetaria doméstica.
Así, el sucre en Ecuador sufrió una devaluación nominal de un 350% entre
agosto de 1998 y enero del 2000, por lo que los ecuatorianos prefirieron
mantener la mayor parte de sus activos y realizar sus transacciones en
dólares.
La dolarización aparece entonces como respuesta a las numerosas y
severas crisis inflacionarias y cambiarias que han sufrido algunos
países en distintos momentos de su historia, es decir, como forma de
protegerse o de evadir dichas crisis, aferrándose a una moneda más
fuerte. Esto se verifica cada vez más, a medida que la globalización
estrecha las relaciones entre las naciones y la dependencia entre unas y
otras.
Entre los factores que explican el surgimiento del debate acerca de la dolarización, sobre todo en los países de América Latina, se pueden citar:
• La inestabilidad macroeconómica.
• El escaso desarrollo de los mercados financieros
• La falta de credibilidad de los programas de estabilización
• La globalización de la economía
• El historial de alta inflación de esas economías
• Factores institucionales
II REGÍMENES CAMBIARIOS
La dolarización implica una transformación en el sistema cambiario de un país. De ahí, la importancia de conocer qué es un sistema cambiario, sus modalidades y las ventajas y desventajas de cada modalidad, a fin de tener el marco teórico necesario para analizar de manera crítica la dolarización.
1- Sistema Cambiario: es el conjunto de reglas (régimen) e instituciones
que rigen la forma en que se determina la tasa de cambio, y con ella, el
manejo de las reservas monetarias internacionales.
2- Tasa de Cambio: es el número de unidades de la moneda nacional que
podemos obtener por una unidad de la moneda extranjera o, en otras
palabras, el precio de la moneda extranjera expresado en la moneda
nacional. La tasa de cambio es un indicador de suma importancia para una
economía, tanto así, que los problemas que se han presentado en los
sistemas cambiarios, se han expandido al resto de la economía.
En este sentido, la dolarización de una economía es considerada por muchos, como una forma de permitir que las economías en desarrollo superen la inestabilidad monetaria y cambiaria. Para entender el origen de estas crisis cambiarias es importante conocer primero las características de los distintos regímenes de tasas de cambio que han sido implementados en el transcurso del tiempo.
3- Clasificación de los sistemas de tasa de cambio:
Existen en principio dos grandes clasificaciones de sistemas de tasas de cambio:
· Fijo: la tasa de cambio es rígida y la moneda es totalmente
convertible en la moneda de referencia (generalmente el dólar).
La principal característica de un sistema de cambio fijo, es que las
autoridades monetarias no realizan intervenciones esterilizadas y la
balanza de pagos determina la oferta monetaria.
Entre los países que tienen una tasa de cambio fija, están aquellos que
adoptan una moneda extranjera como la moneda local oficial, es decir,
los países dolarizados o aquellos que tienen el sistema de caja de
conversión. Por ejemplo, en Argentina, la moneda es totalmente
convertible en dólares, debido al sistema de caja de conversión
implementado en 1991; un sistema de caja de conversión combina tres
elementos: una tasa de cambio fija frente a una moneda “ancla”,
convertibilidad automática y un compromiso a largo plazo con el sistema,
que se estipula generalmente en la ley del banco central.
Algunos países con tipo de sistema fijo son Bulgaria, China, Lituania,
Trinidad y Tobago. Además, caben dentro de este renglón Ecuador, El
Salvador, Panamá y Dominica.
· Flotación Limpia (Pura): la tasa de cambio es flexible y resulta de
una interacción entre oferta y demanda de divisas; la moneda es
totalmente convertible. Algunos países con este tipo de sistema son
Colombia, Filipinas, Perú, Brasil y Canadá.
Existen otros regímenes de tasas de cambio que son, más bien, puntos
intermedios entre los dos extremos citados anteriormente:
· Anclado (“pegged”), donde la tasa de cambio es rígida y la moneda es
totalmente convertible en la moneda ancla. Las autoridades monetarias, a
diferencia del sistema de cambio fijo, realizan intervenciones
esterilizadas, y junto con la balanza de pagos, determinan la base
monetaria. El banco central utiliza sus reservas internacionales para
intervenir en el mercado hasta que dichas reservas lo permitan. Algunos
países que tienen este sistema son Qatar, Irán y Araba.
· Banda, la tasa de cambio es flexible dentro de unos límites y la
moneda es totalmente convertible, es decir, el banco central se
compromete a mantener la tasa de cambio dentro de un rango. Algunos
países que tienen este sistema son Dinamarca, Grecia, Islandia y
Vietnam.
· Deslizamiento controlado (“crawling peg”), el ancla varía en una
escala predeterminada. Algunos países que tienen este sistema son Costa
Rica, Nicaragua, Turquía y Bolivia.
· Banda cambiaria deslizante (“crawling band”), la banda se mueve con el
tiempo. Este sistema también es conocido como mini-devaluaciones
sucesivas. Algunos países que tienen este sistema son Israel, Honduras,
Uruguay, Venezuela y Polonia.
Las recomendaciones acerca de cuál es el mejor régimen de tasa de cambio
para una nación han ido cambiando, a raíz de que la economía mundial va
presentando diferentes problemas a los hacedores de políticas. En este
sentido, actualmente muchos economistas consideran que los países que
presentan problemas cambiarios, no deberían tener ningún sistema de tasa
de cambio, es decir, que los países deberían abandonar su moneda
nacional y adoptar de manera legal una moneda extranjera más estable.
En este contexto, algunos opinan que sólo las alternativas extremas,
como una tasa de cambio fija (por ejemplo, la caja de conversión
argentina) o una tasa de cambio flexible, resultan viables. Estos
economistas se refieren a una tasa de cambio respecto a la moneda
adoptada, ya que sí sigue existiendo una tasa de cambio en relación con
las demás monedas del mundo.
III. ORIGEN DE LAS CRISIS CAMBIARIAS
Una crisis cambiaria tiene lugar cuando la tasa de cambio nominal (con respecto al dólar) se devalúa al menos 25% en un año, afectando así al resto de la economía.
Hasta 1973, las economías mundiales mantenían tasas de cambio fijas, es
decir, cada país establecía un valor de su moneda en términos de oro o
dólares que debía mantener. Cuando a estos países se les hizo imposible
sostener el valor de su moneda decidieron adoptar un sistema de tasas de
cambio flotantes. Este nuevo sistema de flotación de las tasas de
cambio, prometía un control de las tasas de interés y de inflación, una
competitividad relativa estable y una mayor capacidad para absorber los
shocks externos.
La mayoría de los países que decidieron implementar el sistema de tasas
de cambio flotantes, no estaban dispuestos a permitir grandes
depreciaciones de su moneda debido a los altos costos que esto
implicaba, por lo que las autoridades intervenían en el mercado.
De ahí, recibe el nombre de “flotación sucia” este tipo de sistema,
donde el Banco Central utiliza sus reservas monetarias para evitar
grandes fluctuaciones en las tasas.
Durante la década de los ochenta, conocida como la "Década Perdida",
muchos países, especialmente latinoamericanos, sufrieron crisis
económicas relacionadas con problemas de la deuda externa. Así, en ese
momento, la mayor parte del debate sobre la tasa de cambio se centró en
el papel que el sistema fijo había jugado en los programas de
estabilización de inflación.
Sin embargo, en la década de los noventa, la discusión dio un gran giro,
ya que el problema principal dejó de ser la hiperinflación; ahora, lo
más importante era evitar las frecuentes y graves crisis cambiarias que
afectaban las economías. Estas crisis cambiarias se produjeron,
mayormente, en economías que tenían algún tipo de régimen de banda
cambiaria, a medida que aumentaba el grado de movilidad de capitales y
el flujo de los mismos y las economías se iban haciendo cada vez más
susceptibles a los shocks externos.
En teoría, las tasas de cambio flotantes se ajustan automáticamente a la
realidad, es decir, las mismas fluctúan como consecuencia de cualquier
cambio en la economía.
Causas Principales de las grandes fluctuaciones en las tasas de cambio:
1.
Shocks externos: un país sufre un shock externo cuando su economía se ve
afectada por acontecimientos externos fuera de su alcance, por ejemplo,
el paso de un huracán y el aumento de los precios del petróleo. Las
tasas de cambio flotantes revelan inmediatamente cualquier sacudida de
origen externo que reciba la economía.
Por ejemplo, al aumentar los precios del petróleo, se necesitan más
dólares para comprarlo y por tanto aumenta la demanda de dólares; de
ahí, una depreciación de la tasa de cambio.
2. Indisciplina fiscal: sabemos que los gobiernos reciben sus ingresos a través de los impuestos principalmente y realizan sus gastos a partir de ahí, en teoría. Tienen entonces en sus manos lo que se conoce como política fiscal, que no es más que la elección de niveles de impuesto, gasto y deuda pública que hacen para lograr sus objetivos económicos. Sin embargo, muchas veces el nivel de gastos excede en gran medida al nivel de ingresos del gobierno, generando lo que se conoce como déficit fiscal.
El gobierno necesita medios para financiar ese déficit, y tiene tres formas de hacerlo:
a) Fijación de impuestos, práctica que suele ser políticamente
impopular.
b) Préstamos, ya sean del público, mediante la emisión de bonos; de las
instituciones financieras, mediante la venta de títulos de valores; o
tomando préstamos del Banco Central.
c) Impresión de dinero sin respaldo (emisión de papel moneda), el
gobiernopide al Banco Central que imprima dinero para financiar su
déficit. Esta es una forma de bajo costo en el corto plazo y
políticamente viable. Sin embargo, el dinero impreso no surgió de
ninguna actividad productiva. Cuando este nuevo papel entra en la
economía, hace que circule más dinero, que aumente la demanda de bienes
y servicios (sin que se hayan producido nuevos bienes y servicios) y que
por consecuencia, los precios suban. Centrándonos en este último inciso,
y tomando en cuenta el efecto inflacionario, la tasa de cambio se
deprecia, lo que significa, que necesitamos una mayor cantidad de moneda
local para obtener una unidad de moneda extranjera (recordemos que la
tasa de cambio es también un precio, el precio de la moneda extranjera).
Esta depreciación se intenta controlar utilizando las reservas
monetarias internacionales del Banco Central, disminuyendo así sus
activos y afectando nuestro poder de realizar transacciones con el resto
del mundo.
Las reservas monetarias internacionales son de gran importancia para
cualquier país, ya que permiten financiar posibles desequilibrios en la
balanza de pagos (esta balanza registra todas las transacciones de un
país con el resto del mundo), contrarrestan ataques especulativos contra
la moneda nacional y muestran el nivel de solvencia internacional de un
Banco Central.
Por otra parte, el aumento en la inflación y la especulación, hacen que
la gente prefiera mantener su dinero en dólares para protegerlo de la
pérdida de valor de la moneda local; el dinero falla en su función de
depósito de valor.

Todos estos efectos, nos revelan la interrelación entre la política
fiscal y la política monetaria. Una decisión tomada para fines fiscales
(el financiamiento del déficit fiscal), hace que se tome una decisión de
política monetaria (emitir dinero sin respaldo), afectando así a la
economía en general, a través de los precios, las tasas de interés y la
tasa de cambio. En fin, en muchas ocasiones, los hacedores de política
monetaria no tienen autonomía total en sus decisiones y tiene que
implementar políticas no-óptimas, teniendo todo esto su origen (en
muchos casos) en una indisciplina fiscal.
Los efectos de la indisciplina fiscal y de los shocks externos, forzaron
la implementación de la “flotación sucia”, perdiéndose entonces la
esencia del régimen cambiario. En este sentido, las expectativas que en
un principio se tenían en torno a los regímenes de flotación, no parecen
haberse realizado.
IV. MODALIDADES DE DOLARIZACIÓN
1. Dolarización Extraoficial o Informal
La dolarización extraoficial o informal aparece normalmente de manera
espontánea, es decir, los agentes económicos prefieren mantener parte de
sus activos financieros en moneda extranjera, ya sea en depósitos,
billetes extranjeros, bonos, entre otros.
Ya en otra etapa, llamada por algunos autores “sustitución monetaria”,
los precios de ciertos bienes y servicios se denominan en dólares; los
agentes toman como referencia mayormente la moneda extranjera,
relacionando la moneda local con la tasa de cambio sólo para fines de
pago.
La dolarización extraoficial o informal existe aun fuera del marco legal
del país. Esto se evidencia en países de América Latina donde, dada la
fuerte relación comercial que tienen con los Estados Unidos y la enorme
influencia que tiene este país sobre sus economías, sus ciudadanos
prefieren utilizar el dólar.
2. Dolarización Semi-oficial
Esta segunda modalidad de dolarización implica que la moneda extranjera
es de curso legal, sin embargo, la moneda local sigue jugando un papel
primordial en la economía. En países dolarizados semi-oficialmente, el
Banco Central mantiene la capacidad de influir sobre la política
monetaria (más adelante veremos que esto no ocurre al oficializar la
dolarización).
Este cuadro contiene una muestra de algunos países que presentan una dolarización extraoficial o informal y semi-oficial:

3. Dolarización Oficial o Formal
La dolarización oficial ocurre cuando la moneda extranjera relega a un segundo plano a la moneda doméstica o la hace desaparecer. El proceso de dolarización oficial se lleva a cabo de manera legal y tiene muchas implicaciones que no se presentan en la dolarización extraoficial y semi-oficial.
Existen países que ya han dolarizado oficialmente sus economías, mientras que otros están considerando hacerlo. El Cuadro 4 presenta ejemplos de países dolarizados oficialmente, algunos desde el siglo antepasado.

Debido a que este tipo de dolarización tiene un mayor impacto en las
economías que la adoptan, nos centraremos más a fondo en ella.
La dolarización oficial puede llevarse a cabo de tres formas,
dependiendo de la relación que establezca el país con los Estados Unidos
(en el caso de utilizar el dólar estadounidense):
a) Unilateral: la dolarización se lleva a cabo sin ningún acuerdo o
tratado formal con los Estados Unidos. El país que decide dolarizar
realiza el proceso por cuenta propia.
b) Bilateral: la dolarización se lleva a cabo con un acuerdo o tratado
limitado y específico entre los Estados Unidos y el país que decide
dolarizar. Las condiciones bajo las cuales se hace este acuerdo variarán
de un país a otro y dichas condiciones determinarán la conveniencia o no
de un acuerdo bilateral, en lugar de una dolarización unilateral.
c) Unión Monetaria: esta forma de dolarización es la más compleja, ya
que implica la creación de una única moneda e instituciones monetarias
comunes para los países que conforman dicha unión.
Las naciones involucradas tienen una relación de iguales, es decir, no existe un régimen jerárquico de dependencia de un país con otro. Como ejemplo se puede citar la Unión Económica Europea, donde se creó el euro como moneda común, nuevas reglas y nuevas instituciones monetarias. Sin embargo, muchos opinan que es poco probable que este tipo de dolarización se implemente entre los Estados Unidos y Latinoamérica, dadas las características políticas y económicas de cada uno de los países y la clara dependencia unilateral de los países latinoamericanos con respecto a los Estados Unidos.

A) Beneficios
La dolarización oficial trae consigo diversos beneficios para el país que implementa este sistema. A continuación detallamos los más relevantes:
v Convergencia de la tasa de inflación local con la de los Estados
Unidos.
Cuando una economía dolariza oficialmente, se puede esperar que su tasa
de inflación se asemeje a aquella de los Estados Unidos, en caso de que
decida tener como moneda oficial el dólar estadounidense. Sin embargo,
es importante resaltar que lo anterior no significa que las tasas de
inflación de ambos países sean iguales, ya que existen otros factores,
como los costos de transporte y los impuestos, que van a influir en la
tasa de inflación definitiva.
Otro aspecto importante es la velocidad de convergencia de las tasas de
inflación, esto es, la rapidez con que la tasa de inflación del país
recién dolarizado se acerca al valor de la inflación norteamericana. En
este sentido, la flexibilidad laboral, los desajustes iniciales de los
precios relativos, etc., son algunos de los elementos que determinan la
velocidad de convergencia de las tasas de inflación.
v Reducción de la brecha entre la tasa de interés doméstica y las
internacionales.
La dolarización oficial de una economía elimina, en gran medida, el
riesgo monetario y cambiario, por tanto, la tasa de interés nominal
tenderá a igualarse con la tasa de interés real. De igual manera, cuando
un país adopta una moneda más fuerte, las tasas de interés, consideradas
como el precio del dinero, se reducen a lo largo del tiempo, debido a la
confianza que se tiene en el nuevo sistema monetario.
v Favorece la integración financiera.
La dolarización de una economía constituye, indudablemente, un incentivo
para el establecimiento de nuevos bancos internacionales. Este efecto de
la dolarización es particularmente importante porque una real
integración financiera permitiría eliminar las crisis de balanza de
pagos, a través de los flujos de capital que contrarrestarían los
efectos de cualquier shock externo.
La mayor parte de las economías latinoamericanas tienen, relativamente,
poca participación en el flujo mundial de capitales. Por tanto, para
poder aumentar dicha participación, se necesita, además de una
dolarización oficial, una mayor presencia de la banca internacional en
esos países.
v Disciplina fiscal.
Indudablemente, una de las mayores debilidades de las economías en vías
de desarrollo, como las latinoamericanas, es la falta de disciplina
fiscal, esto es, el Estado lleva a cabo erogaciones a niveles que
resultan insostenibles de acuerdo a sus ingresos. En este sentido, la
dolarización elimina la posibilidad de que el Banco Central emita dinero
y, como consecuencia, las únicas vías que tendría el Estado de corregir
sus déficits fiscales serían el endeudamiento, el aumento de los
impuestos y la reducción del gasto. Sin embargo, las primeras dos
soluciones se encuentran disponibles solamente de manera limitada: por
un lado, el otorgamiento de préstamos casi siempre se haya condicionado
por cláusulas de disciplina fiscal; por otro, aumentar los impuestos
tiene generalmente un alto costo político, lo que se dificulta su
implementación. Así, la dolarización oficial obliga, en gran medida, a
las autoridades a controlar el gasto público y, más aún, a velar por la
calidad del mismo, aumentando la tendencia hacia inversiones con un
mayor retorno social.
v Particularización de los efectos de los shocks externos.
En general, una caída en los términos de intercambio, los desastres
naturales que afectan la producción, las restricciones comerciales,
entre otras, son situaciones consideradas como shocks externos. Así,
tomando en cuenta que con la dolarización oficial se elimina la
posibilidad de una devaluación de la moneda, los efectos que tiene un
shock externo sobre un sector serán exclusivos de éste; i.e. los efectos
no se reflejarán en los demás sectores, por lo menos no a través de una
depreciación monetaria.
v Reducción de los costos de transacción.
Con la dolarización, son varios los costos de transacción que
disminuirían. Por un lado, la diferencia que existía entre el precio de
compra y de venta de la moneda extranjera se convierte en un ahorro para
la sociedad, en el sentido de que este tipo de transacción queda
eliminada bajo un esquema de dolarización oficial.
Por otro lado, las empresas que llevan a cabo actividades a nivel
internacional y aquellas que llevan balances financieros en términos
reales, se benefician de la dolarización oficial, debido a la
simplificación y la homogenización de las operaciones contables. Además,
junto con la dolarización oficial, se harían innecesarias muchas de las
operaciones que normalmente se realizan para contemplar posibles
devaluaciones y, por ende, la inversión y el comercio internacional se
verían incentivados.
v Transparencia.
La dolarización oficial es considerada por muchos como una manera
efectiva de sincerar la economía. Con la dolarización, se debe producir
una reestructuración de las funciones del Banco Central, el cual
posiblemente no podrá fungir como prestamista de última instancia y, por
ende, los problemas estructurales del sistema financiero quedarían al
descubierto. Este hecho es importante porque con la dolarización, además
de evidenciarse las fallas del sistema, aumenta la competencia dentro
del mismo, lo que llevará a las instituciones financieras a aumentar su
eficacia y eficiencia.
v Generación de beneficios sociales.
Como se ha mencionado anteriormente, la dolarización, al suponer la adopción de una moneda fuerte, permite que los agentes económicos tengan suficiente confianza en el sistema monetario nacional como para hacer planes de largo plazo, basados en cálculos más seguros y reales y que, como consecuencia, llevarán a la toma de decisiones económicas más acertadas. Asimismo, como hemos visto, la dolarización oficial de una economía puede ayudar a alcanzar estabilidad macroeconómica, bajas tasas de inflación y de interés y, como consecuencia, al crecimiento de la economía y del empleo.
B) Costos
La nación que dolariza presenta varios costos asociados al proceso de
dolarización:
-Falta de flexibilidad en la política monetaria.
Los bancos centrales, generalmente, tienen la facultad de imprimir
billetes y monedas. Esta emisión pasa a formar parte del circulante que,
junto con las reservas totales de las entidades financieras, conforma la
base monetaria o dinero de alto poder. Se le llama dinero de alto poder
debido a que una unidad monetaria se multiplica formando la oferta
monetaria de la economía.
Si una nación decide dolarizar, está limitando su capacidad de alterar
la base monetaria y, por ende, la oferta monetaria. Esta última variable
macroeconómica es de mucha importancia para los bancos comerciales, ya
que permite a las autoridades manipular elementos claves de la economía
como las tasas de interés, las tasas de cambio, el nivel de inversión,
la inflación, entre otras. Por ejemplo, si el Banco Central emite
dinero, las tasas de interés tienden a disminuir en el corto plazo, ya
que al existir mayor cantidad de dinero disponible, las entidades
financieras lo pueden ofrecer a tasas de interés más bajas.
Las tasas de interés inciden en la inversión, ya que mientras más altas
sean, menos préstamos solicitan los agentes económicos y menos atractivo
es destinar recursos propios a proyectos de inversión. Una economía
dolarizada no puede depreciar la moneda que emplea a fin de enfrentar un
shock externo.
En caso de que en una economía se presenten variaciones de la demanda,
todo el efecto lo absorberían los precios. Pero, políticas financieras,
tales como la tasa de requerimiento mínimo (encaje legal), aún pueden
ser aplicadas a fin de contrarrestar efectos indeseados.
Las consecuencias de una apreciación o depreciación de la moneda
importada suelen no ser abordadas con énfasis.
Tomando como ejemplo la economía dominicana, en caso de que se utilizara
el dólar como moneda de curso legal, una apreciación de esta divisa
frente al euro, tendría una consecuencia negativa sobre el turismo.
Nuestro país se volvería más caro para los europeos, nuestra principal
fuente de turistas. De igual modo, nuestras exportaciones estarían
afectadas por un dólar fuerte mientras que las importaciones se verían
favorecidas. Todas estas variables deben ser analizadas antes de iniciar
un proceso de dolarización.
-Habilidades de último recurso.
Las habilidades de último recurso son aquellas que utilizan los países
cuando se encuentran en una situación completamente inmanejable.
Generalmente, cuando la tasa de cambio es flexible y existen problemas
de índole financiera o fiscal insostenibles, se deprecia rápidamente la
moneda, lo que conllevaría a una inflación inesperada. De esta forma, se
podrían equilibrar las cuentas de forma que los recursos puedan
satisfacer las obligaciones.
Estas circunstancias especiales ocurren, ya sea cuando el Estado ha
contraído muchos compromisos y no los puede saldar y/o cuando los bancos
y entidades financieras presentan carteras repletas de créditos
incobrables. Una inflación inesperada disminuye bruscamente el valor
real de las deudas, aminorando la carga de los deudores y depreciando el
valor de los depósitos. La banca se ve beneficiada ya que las
obligaciones reales con sus depositantes decrecen.
Desde luego, ningún gobierno quisiera emplear este mecanismo de
corrección, debido a los fuertes efectos sociales que produce. Sin
embargo, en caso de una economía dolarizada no existe tal posibilidad.
Lo que sí genera la dolarización es una tasa de inflación menor, lo que
indirectamente beneficia a las finanzas públicas al hacerlas más
estables. La dolarización no es sinónimo de presupuestos no
deficitarios, sin embargo, la disciplina fiscal que ésta fomenta,
conlleva, generalmente, a déficit fiscales menores.
-Pérdida de Señoreaje.
Es uno de los principales costos para un país que dolariza oficialmente.
El señoreaje no es más que el ingreso neto que percibe el gobierno por
la emisión de dinero. Por ejemplo, un país emite un billete por valor de
un peso y supongamos que para fabricar ese billete se gastó sólo 1
centavo; la diferencia entre el valor nominal del billete y el costo de
su fabricación es el señoreaje, esto es, 99 centavos. Siguiendo el
ejemplo, en una economía que emita su propia moneda, estos 99 centavos
constituyen una ganancia para el Estado, ya que puede adquirir activos
por valor de un peso cuando sólo le costó realmente, 1 centavo.
Si un país dolariza desaparece el señoreaje percibido y esta ganancia se
transfiere al país exportador de moneda. Así, si la República Dominicana
decide adoptar el dólar como moneda de curso legal, entonces la ganancia
por señoreaje que hubiese sido percibida por el Estado Dominicano, se
transfiere a los Estados Unidos. No obstante, el señoreaje pudiera
compartirse pactándolo de antemano con la nación exportadora de moneda,
como ha sido sugerido por varios expertos.
-Falta de un Banco Central como prestamista de última instancia.
Al reestructurarse la entidad reguladora (Banco Central), los bancos
comerciales podrían carecer de prestamista de última instancia. Esto
implica que si un banco se encuentra en problemas, no podrá ampararse de
un crédito del Banco Central.
Entonces, ¿cómo se han hecho naciones como Panamá cuando enfrentan
situaciones de inestabilidad en el sistema bancario? En caso de que se
trate de una institución, las naciones pueden concertar acuerdos con
organizaciones financieras extranjeras que le faciliten recursos de
urgencia. Además, la dolarización no implica la carencia total de
recursos, ya que se pueden crear fondos de estabilización que se
utilicen para proteger el sistema bancario.
Tratándose de una situación generalizada, si bien es cierto que las
naciones cuentan con menos instrumentos para desenvolverse en este tipo
de escenario, la frecuencia e intensidad de las crisis son mucho menores
que en otros países.
Quizás esto se deba a que existe un menor riesgo moral cuando los bancos
comerciales advierten que la habilidad de prestamista de última
instancia del Banco Central se reduce.
-Costos de Transición.
Costos de cambiar los sistemas informáticos y registradores a la nueva denominación.
-Costos políticos
Definitivamente, la dolarización entraña un costo político, debido a que un sector de la sociedad, generalmente visualiza un proceso de esta naturaleza como un atentado contra la soberanía. Y es que, la moneda es considerada como símbolo nacional, por lo que se necesita apoyo de una gran parte de la sociedad para poder llevar a cabo la dolarización. Una forma de atenuar la resistencia hacia la dolarización, es la empleada por Panamá, que designó el balboa como su moneda oficial. El balboa existe de forma fraccionaria, pero en denominaciones enteras son los billetes de dólares que representan la moneda.
V. CONDICIONES PARA DOLARIZAR
Condiciones que debe tener un país para dolarizarse.
Después de abundar en las ventajas y desventajas de un sistema de
dolarización oficial, debemos entonces establecer las condiciones
“idóneas” para llevar a cabo un proceso de esta naturaleza.
Surge la pregunta: ¿Cuáles países pudieran realmente dolarizar?
Algunos países que han dolarizado, han presentado economías
históricamente plagadas de problemas; de ahí, que el momento adecuado en
que debe llevarse a cabo el proceso es uno de los principales aspectos
de discusión. Muchos opinan que no debe implementarse hasta que la
situación económica sea totalmente insostenible.
En el otro extremo, están aquellos que opinan que para que un país pueda
ser candidato para dolarizar, debe tener un alto nivel de reservas
monetarias internacionales, un sistema financiero sólido y solvente, un
buen desempeño fiscal y salarios flexibles8. Sin embargo, un país que
tenga todas estas precondiciones podría perder interés en adoptar otro
sistema monetario, ya que la política monetaria implementada parece dar
buenos resultados.
Por otra parte, se deben considerar los posibles costos por pérdida de
señoreaje explicados anteriormente, a fin de cuantificar dicha pérdida y
determinar, en ese aspecto, la factibilidad de la dolarización. Sin
embargo, cuando un país está dolarizado extraoficialmente o
semioficialmente, el dólar tiene ya cierto peso en la economía, por
tanto, dicho país cobra menos señoreaje y su pérdida sería menor.
Es posible también que si se lleva a cabo una dolarización de forma
bilateral, los Estados Unidos pudieran llegar a un acuerdo con el país a
dolarizar, donde se pacte compartir el señoreaje y las pérdidas serían
aún menores.
Como hemos mencionado una de las barreras más fuertes para la
dolarización y aspecto donde encuentra sus más fervientes opositores, es
la creencia de que al dolarizar se pierde la soberanía del país. Por
tanto, una condición indispensable que debe tomar en cuenta un país para
dolarizar su economía, es el grado en que la moneda local es considerada
vital para la identidad nacional y la fuerte resistencia que esto puede
provocar por parte de la población.
Es de muchos la creencia de que dolarizar representa una panacea a todos los problemas existentes en la economía. La dolarización no será responsable de resolver todos los problemas, ya que estos dependerán de las políticas económicas que implemente el país; sin embargo, podría ofrecer un marco económico mucho más sano y transparente al evitar las tan mencionadas crisis cambiarias y monetarias, y por tanto, los ataques especulativos.
Jeffrey Sachs, reconocido profesor de la Universidad de Harvard, plantea que la dolarización sólo tiene sentido bajo ciertas circunstancias que, según afirma, muy pocos países cumplen a cabalidad:
• Sí la economía del país está estrechamente integrada con la de Estados
Unidos y experimenta, por tanto, shocks similares.
•
Sí el país tiene una economía pequeña, en la cual la mayoría de los
precios están fijados en dólares y la mayoría de los bienes se transan
internacionalmente.
•
Si el mercado de trabajo es muy flexible, permitiendo fluctuaciones en
los salarios.
•
Si el Banco Central del país no es confiable para fines de mantener
estable su moneda. Quizás esto se deba a que la política local es muy
populista o porque las demandas sociales son tan grandes que no resisten
las presiones de financiar el déficit presupuestario con emisiones de
dinero.
El mismo autor considera además, que la dolarización representa, más que
una salvación, una camisa de fuerza. Los defensores de este punto de
vista, coinciden en que la dolarización es una solución extrema para las
inestabilidades del mercado y que la misma sólo debe ser aplicable en
casos extremos.
Para determinar realmente la posibilidad de llevar a cabo un proceso de
dolarización oficial, debe realizarse un análisis costo-beneficio (ya
hemos explicado cuáles son estos costos y estos beneficios) en pos de
cuantificar las ganancias potenciales del proceso. Para esto, es de gran
relevancia tomar en cuenta las características individuales de cada
país.
VI. PASOS PARA DOLARIZAR UNA ECONOMÍA DE FORMA OFICIAL
Enumerar los pasos y la secuencia de los mismos al dolarizar un proceso de dolarización oficial.
Muchos autores coinciden en los siguientes pasos a fin de dolarizar de manera oficial una economía:
a) Búsqueda de apoyo nacional para llevar a cabo el proyecto de
dolarización de la economía.
b) Acercamiento a la nación cuya moneda se utilizará la nación que va a
dolarizar debería, antes de ejecutar este proceso unilateralmente,
explorar las posibilidades de celebrar un acuerdo a fin de compartir el
señoreaje.
c) Estudiar con detenimiento las implicaciones legales de la
sustitución de moneda. Se debe hacer énfasis en las leyes y reglamentos
que especifiquen claramente el uso de una determinada moneda para la
realización de una transacción.
d) Hacer un estudio acerca de los pasivos a dolarizar: Estos pueden ser
billetes y monedas en poder del público y en los bancos comerciales o
incluir el stock de bonos y certificados emitidos por el Banco Central
en moneda local como mecanismos de intervención.
e) Una vez se ha realizado el estudio, determinar la cantidad de activos
que posee el Banco Central para realizar la conversión. En caso de
carecer de la cantidad adecuada de moneda extranjera, puede vender sus
activos netos y, si aún no se poseen los dólares suficientes, el Estado
debe recurrir a préstamos.
f) Para determinar la tasa de cambio a la cual se va a convertir la
moneda por la divisa extranjera, es conveniente dejar flotar limpiamente
la moneda por un tiempo limitado (podría ser un mes). Esta medida se
aplica cuando el sistema es de tasa fija, anclada o de banda, ya que
generalmente la moneda se encuentra sobrevaluada respecto a su valor
real.
g) Una vez culmine el tiempo de flotación, se fija la moneda y se
declara la moneda extranjera como moneda de curso legal. Algunos
argumentan que la tasa oficial debe ser una que esté comprendida en el
periodo de flotación y no la del final del periodo.
h) Denominar todos los activos y pasivos en la moneda importada. Es
necesario establecer un plazo para el cambio, ya que se requiere tiempo
para adecuar los sistemas computarizados y al público a la nueva
realidad monetaria.
i) Dolarizar los pasivos del Banco Central. Convertir la base monetaria
de pesos a dólares.
j) Los bancos comerciales no deberán cobrar comisión por realizar la
conversión a dólares.
k) Establecer un plazo para seguir aceptando billetes y monedas locales.
l) Definir la política a seguir acerca del uso de monedas fraccionales,
ya sea importarlas de los Estados Unidos o emitirlas, como en el caso de
Panamá.
m) Reestructurar el Banco Central:
1) Asegurar la solvencia del Banco Central. El Banco debe contar con
suficientes recursos, no sólo para convertir la base monetaria, sino
también el stock de bonos y certificados emitidos por la entidad.
Además, el Banco deberá contar con suficientes reservas para hacer
frente a cualquier eventualidad de tipo financiero.
2) Determinar cuáles han de ser las nuevas funciones del Banco Central.
3) Desarrollar nuevas políticas de liquidez.
4) Si no es eficiente la importación de monedas fraccionarias, tener la
estructura necesaria para emitirlas.
5) Continuar con las labores de monitoreo.
Algunos países latinoamericanos que han optado por reformar su sistema
cambiario son:
- Panamá, nación dolarizada desde 1904, ha servido de patrón para otros
países que recién implementan el proceso;
- Ecuador, luego de una severa crisis política y económica, decide, en
el 2000, dolarizar oficialmente su economía;
- El Salvador, país que a pesar de poseer estabilidad de precios,
decide, en el 2001, dolarizar.
Por otra parte:
· República Dominicana, nuestro país, donde el debate ha logrado despertar gran interés en los círculos políticos y económicos. Hacemos un breve análisis de las condiciones económicas actuales, a fin de determinar la posibilidad de dolarizar la economía.
PARTE 2 LA DOLARIZACIÓN EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
VII. POLÍTICA CAMBIARIA EN AMÉRICA LATINA
En los últimos años, el mercado cambiario ha sido uno de los más activos en la economía mundial, especialmente en América Latina. En 1998, a consecuencia de la crisis financiera internacional, los mercados cambiarios de América Latina estuvieron muy volátiles. Así, después de que en 1996 y 1997 el mercado cambiario latinoamericano estuvo relativamente estable, en 1998 y 1999, la tasa media de devaluación superó la presentada en 1995, otro año de crisis. Tanto la situación mexicana en 1994-1995, como las más recientes en 1998 y 1999, pusieron de manifiesto la fragilidad de los esquemas basados en bandas cambiarias.
De hecho, cuatro países (Brasil, Colombia, Chile y Ecuador) abandonaron este esquema para dejar flotar sus monedas.
Como se observa en el cuadro siguiente, el sistema de tasa de cambio flotante es actualmente el más común en América Latina:

Fuente: Estudios de América Latina y el Caribe CEPAL.
Es importante recordar que en aquellas economías donde el sistema de tasa de cambio es flotante, dicha flotación no es totalmente libre (se considera “flotación sucia”), ya que los bancos centrales suelen intervenir puntualmente para evitar fluctuaciones demasiado fuertes de la divisa. Estas intervenciones, como ha sucedido en América Latina, pueden tener el objetivo de orientar las expectativas cuando las variaciones del mercado originan una gran incertidumbre.
VIII. PANAMÁ: EL LABORATORIO DE LA DOLARIZACIÓN
Sin lugar a dudas, Panamá es mención obligatoria cuando tratamos el tema de la dolarización. Esta nación centroamericana constituyó por mucho tiempo el mayor estado independiente dolarizado. La decisión de emplear el dólar como moneda de curso legal fue tomada en 1904 y hasta la fecha Panamá ha continuado con este modelo. A continuación, trataremos los aspectos más importantes del desempeño de la economía panameña bajo la dolarización y las “relaciones generales” que de esta evolución se podrían desprender.
Antecedentes de la Economía Panameña
En el siguiente apartado abordaremos la ejecución de la economía
panameña ante diversas situaciones históricas que han afectado su
evolución económica.
Integración Financiera, 1970. Durante este período de tiempo se
derogaron todas las restricciones sobre las tasas de interés y sobre el
sistema bancario permitiendo la entrada de múltiples entidades
financieras al país.
Al estar el mercado integrado, la oferta de crédito responde rápidamente
a los cambios, por lo que los bancos no tienen que balancear sus cuentas
internamente (es decir, pueden balancear sus pasivos o activos con las
cuentas en el exterior). Antes de 1970, el crédito era muy restringido
en Panamá. Según Moreno-Villalaz se solían otorgar preferencia a los
mejores clientes.
Desde luego, había un exceso de demanda de préstamos en la economía
panameña lo que tenía tasas de interés más altas.
Crisis de 1987-1989. Durante este período de la historia panameña, las
contradicciones con su principal socio comercial, los Estados Unidos,
derivaron en una serie de situaciones dañinas para la economía de esta
nación centroamericana. Debido a los posibles riesgos que entrañan esta
clase de conflictos, se retiraron 300 millones de dólares locales12.
Posteriormente, una corte norteamericana inició un proceso en contra del
presidente de Panamá, General Manuel Antonio Noriega acusado de estar
involucrado en actividades ilícitas.
El gobierno norteamericano impuso al gobierno panameño una serie de
sanciones encaminadas a ejercer presión sobre Panamá. Ante las
sanciones, la banca panameña cerró sus puertas por espació de dos meses
para después abrir con ciertas restricciones.
El gobierno panameño suspendió el pago de deuda. El resultado final de
toda este desajuste fue una reducción del 15.6% del PIB en 1988 y un
0.4% en 1989. Otra reacción fue el descenso del nivel de precios durante
este período. Los precios cayeron debido a la falta de liquidez en el
mercado, reducción de los ingresos y a la incertidumbre sobre el
panorama económico. Un dato esclarecedor, es la comparación de la
inflación panameña con la norteamericana. Durante los años 1982-1986, el
Índice de Precios al Consumidor Norteamericano creció un 0.8% más que el
de Panamá por año, mientras que para 1988-1989 el crecimiento fue de
2.9%.
En Panamá los efectos de la “gripe asiática” fueron moderados. El
crecimiento del Producto fue de 4.5% y 4.4% durante los años 1997 y 1998
respectivamente. No obstante, fueron mucho menores que naciones más
afectadas como México que poseen sistemas de cambio flexibles. La
inflación panameña era mucho más volátil durante este período
presentando incluso deflación. Una razón para que se produjera este
fenómeno, fue la caída de los precios del petróleo durante esta crisis
mundial al igual que los precios de los productos asiáticos. En cuanto a
las tasas de interés, estas aumentaron debido al incremento de las tasas
a nivel mundial, tanto durante los episodios de la crisis asiática, como
la rusa. Sin embargo, la percepción sobre la primera, era de que se
trataba de un evento pasajero por lo que los intereses cobrados sobre
préstamos a corto plazo aumentaron durante la crisis asiática, mientras
que los de largo plazo presentaron incrementos durante los problemas en
Rusia, por lo que se vislumbraba esta crisis como de efectos más
perdurables.
Principales Variables Macroeconómicas
Evolución del Producto Interno Bruto: Según Moreno-Villalaz el Producto Interno Bruto panameño ha continuado una tendencia ascendente sólo interrumpida en contadas ocasiones (desde finales de 1950 hasta la fecha sólo ha retrocedido en cuatro años 1983, 1987,1988 y 1989). Pero, ¿es este crecimiento sustancialmente más elevado que el de otras naciones no dolarizadas? Para responder esta pregunta, debemos referirnos a dos estudios empíricos acerca de la evolución de las economías dolarizadas.
Uno de ellos es el ensayo de Sebastian Edwards, “Dollarization and Economic Performance, an Empirical Investigation” donde se señala que los países dolarizados, en general, presentan tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) significativamente menores que los países no dolarizados. En el caso específico de Panamá “no hay diferencias significativas entre la conducta de su crecimiento y la de otros grupos”.
Tasa de Crecimiento del PIB y Tasa de Inflación de Panamá

Fuente: Ministerio de Economía y Finanzas, Estadísticas Económicas.
Tasa de Inflación: Sin lugar a dudas, las bajas tasas de inflación en
Panamá, son el gran logro de la economía panameña. En este punto, tanto
Moreno-Villalaz, Edwards y Goldfajn y Olivares, coinciden. La razón
principal del nivel tan bajo de las tasas de inflación, estriba en la
incapacidad del gobierno de monetizar el déficit. Sebastian Edwards
afirma que la inflación ha sido, en general, estadísticamente baja en
los países dolarizados y resalta que ha sido el mayor logro de Panamá.
Afirma que “su tasa de inflación entre 1955 y 1998, promedia 2.4% por
año y que durante la década de los 90’s apenas supera el 1%.”
Tasa de Desempleo: La tasa de desempleo de Panamá es muy alta. Según
Goldfajn y Olivares, en promedio, desde 1985 hasta 1998, la tasa es de
un 14%. La explicación de la coexistencia de la tasa de crecimiento del
producto y de la tasa de desempleo, es la naturaleza intensiva en
capital de los sectores que conforman la economía panameña. Otro punto,
es que los panameños no siguen los estándares internacionales al
contabilizar personas que no están activamente buscando trabajo.
Tasa de Cambio Real: La tasa de cambio real panameña ha sido objeto de
una continua depreciación a lo largo de los años. Moreno-Villalaz apunta
que este declive es producto de que la tasa de inflación panameña es
menor que la de los Estados Unidos. Además, la fluctuación de la misma
es mucho menor que en otras naciones, debido a su sistema monetario y a
sus ingresos de exportación.
Tasas de Interés: Las bajas tasas de interés panameñas han sido ejemplos
para aquellos que proponen emprender un proceso de dolarización. El
riesgo de devaluación es nulo, además de que las tasas de inflación son
bajas, por lo que unas bajas tasas de interés no constituyen una
sorpresa. Si a esto agregamos la integración financiera de la economía,
podemos deducir que el sector financiero constituye uno de los más
importantes. Las tasas de interés pasivas panameñas se guían por la tasa
LIBOR (London Interbank Borrowing Rate), mientras que las activas siguen
el prime rate norteamericano. Las tasas pagadas a los depositantes son
menos de medio punto porcentual de las LIBOR mientras que las tasas de
interés sobre los préstamos comerciales están a menos de dos puntos
porcentuales por encima del prime rate.
Política Fiscal: Quizás uno de los aspectos más beneficiosos de la
dolarización es la necesidad de mantener unas finanzas públicas sanas.
Al carecer de la habilidad de “crear billetes”, el Estado debe ser más
cuidadoso, ya que no puede financiar sus gastos con dinero sin respaldo.
No obstante, según Sebastian Edwards, Panamá goza de una posición
estratégica que le “habilita” contar generalmente con recursos frescos y
poseer una política fiscal no muy ortodoxa.
Desde el año 1968, Panamá ha mantenido convenios con el FMI, únicamente
interrumpidos en el periodo 1988-1990. Los panameños han incumplido
sistemáticamente los convenios de reestructuración del gasto público con
el IMF y con la misma tenacidad se le sigue otorgando ayuda. Además, la
credibilidad del gobierno no es perfecta, ya que en el período 1987-1988
declaró una suspensión de pagos.
IX. EL SALVADOR
El Salvador tomó la iniciativa de dolarizar su economía a partir de 2001
constituyéndose en una decisión que podría influir en otros países
centroamericanos y caribeños. La iniciativa de dolarización oficial fue
tomada en un contexto macroeconómico ordenado, un régimen de tipo de
cambio fijo estable y un bajo nivel de dolarización en el sistema
financiero.
Dado que la adopción del dólar sujeta la economía salvadoreña a la
política monetaria estadounidense, es importante observar cuál ha sido
el comportamiento de la primera economía del mundo durante el período en
que ha entrado en vigor la Ley de Integración Monetaria. Mirando el
contexto internacional que ha acompañado tan importante reforma
monetaria, cabe destacar que la política monetaria aplicada por el Banco
de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha sido de carácter
expansiva orientada a estimular el crecimiento de la actividad económica
de ese país en el corto plazo.
Después de registrar altas tasas de crecimiento durante la década de los
1990, la economía estadounidense comenzó a experimentar un proceso de
ralentización en su dinamismo a partir de mediados del año 2000. A final
de ese mismo período, se produjo un cambio en la dirección de la
política monetaria que hasta ese entonces aplicó la Fed, la cual había
sido de carácter contractiva, para iniciar un proceso de reducción de
tasas de interés. La reducción en las tasas de interés produjo una
depreciación del dólar frente a las demás divisas internacionales, lo
cual implicaba para El Salvador una depreciación real y, por
consiguiente, una ganancia de competitividad la cual no pudo ser
aprovechada dado el contexto de estancamiento de las economías de los
principales socios comerciales.
El Salvador: Tasa de crecimiento de las exportaciones

Fuente: Banco Central de Reserva de El Salvador. r/ Cifras revisadas. 1/ Cifras preliminares.
La economía estadounidense ha recuperado cierto nivel de crecimiento, reportándose aumentos significativos en los niveles de empleo y consumo pero también han surgido presiones sobre los precios. En ese orden, la Fed inició un proceso gradual de aumentos en las tasas de interés lo cual anuncia el advenimiento de una política monetaria restrictiva consecuente con el objetivo de evitar un sobrecalentamiento de la economía e impedir un aumento desproporcionado en el nivel general de precios.
En consecuencia, podría producirse una apreciación del dólar consistente con los aumentos en los tipos de interés. Esta apreciación podría acelerarse si el mayor dinamismo de la economía estadounidense estimulara una mayor entrada de capital hacia Estados Unidos. Una apreciación del dólar implicaría para El Salvador una apreciación real y, por consiguiente una pérdida de competitividad en sus exportaciones las cuales han venido estancándose conjuntamente con el PIB en los últimos tres años. Adicionalmente, hay que considerar los elevados pasivos externos del sector privado.
El desempeño de la economía salvadoreña en los próximos años podría enviar señales a otros países sobre la conveniencia de la adopción de la dolarización oficial. La efectividad de la política fiscal en inducir una mayor expansión del producto así como los avances en materia institucional que fortalezca el ambiente de negocios en que opera el sector privado y su capacidad de atracción de inversión extranjera son determinantes. El Salvador es el único país de la región calificado con grado de inversión por las calificadoras de riesgo internacionales.
El Salvador: Tasa de crecimiento del PIB real

Fuente: IMF WEO Database. El dato para 2004 corresponde a proyecciones del Banco Central de Reserva de El Salvador
Observaciones:
1.
En ese sentido, los pronósticos que hacen distintos analistas
financieros independientes es que la tasa de interés de la Fed
terminaría entre 1.75% y 2.25% a final de 2004.
2.
Según informaciones de la Asociación Bancaria Salvadoreña, hasta abril
de 2004, los bancos salvadoreños han recibido créditos del exterior
ascendentes a US$ 1,800 millones.
3. Para un mejor tratamiento de este tema, ver Álvarez, Roberto.
“Dolarización Financiera en América Central”.Banco Interamericano de
Desarrollo, 2003.
X. INDICADORES DE DOLARIZACIÓN EN CA-RDX
Las economías de Centroamérica y República Dominicana permiten una
amplia participación del dólar estadounidense, tanto en transacciones
financieras como en operaciones comerciales de alto valor y como medio
de pago en efectivo. Este hecho reconoce que la dolarización de facto no
es simplemente la consecuencia de los anteriores períodos de
inestabilidad sino que es un resultado inherente del proceso de una
mayor inserción de las economías de la región a los mercados
internacionales que les son relevantes, los cuales prefieren transar en
la moneda estadounidense. La historia de alta inflación mantiene en la
memoria de los agentes una actitud de precaución en la preservación del
valor real de sus activos, sin embargo, si bien estos países comparten
algunas experiencias de inestabilidad macroeconómica de distinta
intensidad, cada economía presenta diferentes niveles de dolarización lo
que convierte a cada cual en un caso particular.
Utilizando la razón depósitos totales en moneda extranjera sobre el
total de depósitos como indicador de dolarización según muestra el
Cuadro, Nicaragua y Costa Rica presentan un alto grado de dolarización
de facto en su sistema financiero, mientras República Dominicana y
Honduras presentan niveles moderados, y Guatemala posee el sistema
financiero con menor grado de dolarización. No obstante, si se revisa la
variación porcentual de este indicador se observa que la tasa de
crecimiento de la dolarización de facto en el sistema financiero de
Guatemala y República Dominicana se ha expandido en promedio a un ritmo
de 24% y 16%, respectivamente, en los últimos cuatro años; mientras los
depósitos en moneda extranjera como porcentaje del total de depósitos ha
crecido a tasas más moderadas en Honduras y Costa Rica (7.1% y 6.1%,
respectivamente) y en Nicaragua apenas se ha producido cambio en el
último cuatrienio (-0.7%).
Guatemala y República Dominicana, países que tardaron en permitir la apertura de cuentas denominadas en moneda extranjera en su sistema bancario, presentan casos de notable particularidad. Para el caso de Guatemala, el bajo nivel de dolarización puede ser explicado por la amplia participación de bancos offshore, los cuales suelen ser los principales captadores de depósitos y prestamistas de fondos denominados en moneda extranjera.

Adicionalmente, la tendencia a la apreciación que recientemente ha
experimentado el quetzal desmotiva la tenencia de dólares en el sistema
financiero y en efectivo para realizar pagos.
En el caso dominicano, la dolarización ha aumentado en medio de un
ambiente de crisis financiera el cual fue incubándose en los años
previos en medio de un entorno de incertidumbre y desconfianza en la
política económica.
Centroamérica y República Dominicana:
Crecimiento promedio de la dolarización de los depósitos bancarios
2001-2004 (en %)

Fuente: Elaborado con información de los Bancos Centrales. 2004 al mes de mayo para Nicaragua; junio para Costa Rica, Guatemala y Honduras; y agosto para República Dominicana. Se excluye a El Salvador por su condición de oficialmente dolarizado.
Centroamérica y República Dominicana:
En esta sección se esboza de forma sucinta el caso particular de cada
país puntualizando las características de cada proceso individual de
acuerdo a las informaciones disponibles de cada economía, así como se
presentan algunos hechos estilizados y se recalca sobre los
señalamientos de problemas actuales y potenciales que acarrea la forma
en como se manifiesta la dolarización y las razones que las causa.
1. Costa Rica
Costa Rica presenta un importante grado de dolarización de su sistema
financiero al observar altos niveles de sustitución de activos y
sustitución monetaria. En el caso de sustitución de activos, para agosto
de 2004, se verifica que, por cada unidad de moneda nacional depositada
en cuentas de ahorro existen 1.71 unidades en moneda extranjera. Para el
caso de las cuentas de depósitos a plazo y certificados de inversión, la
relación es de 1 a 1.14. En cuanto a sustitución monetaria, el indicador
expresa que, a agosto de 2004, por cada unidad de moneda nacional
depositada en cuentas corrientes existe 0.82 unidades de moneda
extranjera, según se presenta más abajo en el cuadro.
El proceso de dolarización de facto en Costa Rica se manifiesta
notablemente en las transacciones comerciales del alto valor y en la
composición de activos en el sistema financiero. En su origen, la
dolarización estuvo vinculada a la inestabilidad económica de principios
de los 1980 en donde la devaluación de la moneda nacional y la alta
inflación produjeron caídas en los ingresos reales así como disminución
en el valor de los activos financieros denominados en colones.
La mayor inserción comercial y financiera del país a los mercados
internacionales ha contribuido a la dolarización de la economía. Sin
embargo, algunos estudios atribuyen gran responsabilidad de la
dolarización a la política cambiaria implementada por las autoridades
monetarias.
A partir de 1983 entró en vigencia un régimen de tipo de cambio fijo
reptante, basado en mini-devaluaciones. Dado que los agentes económicos
conocen la pauta de devaluación seguida por el Banco Central, se sienten
estimulados a proteger el valor de su riqueza financiera transfiriendo
activos denominados en moneda nacional a instrumentos denominados en
moneda extranjera. Adicionalmente, el régimen cambiario urge a los
bancos a tener alguna posición propia en moneda extranjera de manera que
los nuevos pasivos deben tener como contrapartida nuevos activos
denominados en dólares.
Por otro lado, la certidumbre acerca de la trayectoria del tipo de
cambio nominal, dado el sistema de tipo de cambio fijo reptante, y ante
altas tasas de interés activas en moneda local, el sector privado ha
incrementado considerablemente su nivel de endeudamiento en dólares
hasta el punto de que los préstamos en moneda extranjera constituían en
junio de 2004 un 58% del total de colocaciones del sistema bancario. Un
alto porcentaje de estos empréstitos (más del 50%) están colocados en
sectores no transables tales como el hipotecario y préstamos de consumo.
De este modo, aunque las captaciones de depósitos en dólares constituyen
aproximadamente 52% de los depósitos totales, el sistema bancario está
expuesto a un importante riesgo cambiario. Esta situación ha sido
advertida por el FMI en agosto de 2004.

OBSERVACIONES:
• Para el caso de los bancos privados, este porcentaje asciende a 80%
frente a 48% en la banca estatal.
•
Es importante destacar que Costa Rica cuenta con un aparato exportador
diversificado y es uno de los principales receptores de inversión
extranjera en la región.
•
Su Sistema Financiero ha experimentado importantes mejoras a raíz de la
aplicación de un programa Stand-by acordado con el FMI a partir de
abril de 2002.
•
En el 2004 el quetzal a tenido gran apreciación, atribuida en parte al
influjo de divisas en la economía ocasionado por un fuerte crecimiento
en las remesas familiares.
3. Guatemala
A pesar del notable crecimiento que ha registrado el uso de la moneda extranjera en las operaciones de la banca, a primera vista, la economía guatemalteca no parece mostrar un alto grado de dolarización en su sistema financiero, aunque se verifica un crecimiento sostenido de los depósitos bancarios denominados en moneda extranjera. El bajo nivel de dolarización registrado en el sistema bancario podría explicarse en que, dado que las operaciones en moneda extranjera no eran permitidas a la banca nacional, los depósitos en dólares eran captados por instituciones financieras de tipo offshore. La gran actividad financiera offshore, fuera del alcance de la regulación bancaria, representaba para el año 2000 aproximadamente la mitad del sistema bancario. La banca offshore suele captar depósitos en moneda extranjera e invertirlos en bonos públicos denominados en dólares, así como financia ciertas actividades del sector privado.
La legislación financiera del país autorizó a la banca nacional a realizar operaciones en moneda extranjera a partir de mayo de 2001, mediante la Ley de Libre Negociación de Divisas. Esta ley permitió, además, la libre circulación del dólar como medio de pago conjuntamente con la moneda nacional. A partir de la legalización de las operaciones financieras en moneda extranjera, se ha registrado un crecimiento exponencial de los depósitos en dólares en la banca nacional, según muestra el Gráfico. No obstante, la estabilidad macroeconómica de la que ha gozado la economía guatemalteca en los últimos años, manteniendo una tasa de inflación de un dígito desde 1997, los agentes económicos parecen haberse habituado a utilizar la banca offshore para sus operaciones en moneda extranjera lo cual podría haber influido considerablemente en el bajo nivel de dolarización observado en el sistema financiero nacional. Adicionalmente, el quetzal se ha apreciado en 2004 lo cual ha permitido al Banco de Guatemala acumular un monto de reservas internacionales que exceden los US$3,000 millones al realizar importantes operaciones de compra de divisas a fin de impedir una mayor apreciación real que lesione la competitividad del sector exportador.
En un esfuerzo por transparentar las operaciones financieras de la banca no regulada, en julio de 2004, el Banco de Guatemala comenzó a incluir a los bancos offshore dentro de la información que sirve al público sobre el comportamiento de las principales variables macroeconómicas. La Junta Monetaria ha autorizado a 12 entidades offshore a operar legalmente en el país. Al 29 de julio de 2004, los bancos offshore habían proveído créditos por aproximadamente US$ 1,100 millones (8,758.7 millones de quetzales) al sector privado y administraban una tercera parte de los medios de pago totales por valor de aproximadamente US$ 2,170 millones (17, 353.9 millones de quetzales).
Los activos netos de los bancos offshore reportados a la Superintendencia de Bancos de Guatemala al 31 de mayo de 2004, ascendían a US$ 2,512.2 millones mientras que sus pasivos eran de US$ 2,286.9 millones. El capital contable de estas entidades generadas a la fecha del reporte era de US$ 225.3 millones y las utilidades eran de US$ 19.3 millones.

3. Honduras
Honduras es el cuarto país más dolarizado de Centroamérica. Similar a otros países de la región, el pasado de alta inflación conserva en la memoria de los agentes económicos un cierto grado de circunspección en la preservación del valor real de sus activos, manifestándose en cierta preferencia por el dólar como depósito de valor. Sin embargo, la estabilidad de precios que ha mantenido el país al lograr inflación de un dígito desde 2001 ha permitido que los agentes económicos mantengan su preferencia por el uso de moneda nacional para sus transacciones financieras. No obstante, la proporción de depósitos en moneda extranjera ha crecido sostenidamente a partir de 2001 hasta alcanzar 36% del total de depósitos en el sistema financiero nacional.
El sistema cambiario de Honduras corresponde a uno de bandas cambiarias móviles en donde la paridad central de una banda cambiaria de ±7 puntos porcentuales varía periódicamente, dependiendo de las cotizaciones en la venta diaria de divisas por subasta. Este régimen cambiario permite a los agentes económicos anticipar la devaluación del tipo de cambio transfiriendo riqueza denominada en lempiras a activos denominados en dólares.

En el Cuadro se presentan algunos indicadores de dolarización en el
sistema financiero de Honduras. En el caso de sustitución de activos,
para junio de 2004, se observa que, por cada unidad de moneda nacional
depositada en cuentas de ahorro existen 0.67 unidades en moneda
extranjera. Para el caso de las cuentas de depósitos a plazo, la
relación es de 1 a 0.51. Honduras presenta un nivel relativamente bajo
de sustitución de pasivos al presentar una relación de 1 a 0.29. En
cuanto a sustitución monetaria, el indicador expresa que, a junio de
2004, por cada unidad de moneda nacional depositada en cuentas
corrientes existe 0.42 unidades de moneda nacional.
Honduras implementa un programa económico de mediano plazo acordado con
el Fondo Monetario Internacional y respaldado por el Banco
Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. La duración del
programa es de tres años a partir de 2004, el mismo permitirá a Honduras
mejorar su perfil para acceder al Programa de Alivio de Deuda a Países
Pobre Altamente Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés) con lo cual
se configura un conjunto de políticas y asistencia financiera orientados
a reducir la pobreza. El programa contempla el fortalecimiento de los
sectores fiscal, financiero e institucional y está acompañado de un
paquete de financiamiento conjuntamente con asistencias colaterales en
el marco de la HIPC. Este proceso implicará un salto cualitativo en el
perfil macroeconómico e institucional el cual deberá reflejarse en un
nivel de dolarización moderado, consistente con la mayor integración del
país al comercio exterior y al mercado financiero internacional, así
como el mayor desarrollo de sus instituciones.
4. Nicaragua
Nicaragua es un país virtualmente dolarizado en virtud de que la mayoría de las transacciones de alto valor, así como las operaciones financieras están denominadas en dólares o indexadas en moneda extranjera. Nicaragua es la economía del istmo que ha experimentado mayor inflación. La década de los 1980 fue un período de alta inflación el cual respondía a las circunstancias del conflicto bélico interno que vivía el país. A partir de 1985, la economía nicaragüense encaró un proceso inflacionario sin precedentes que tuvo su máxima expresión en el período 1989-1991 cuando el país experimentó tasas de hiperinflación de 4,709.2%, en 1989, 7485.2% en 1990 y 2,945.1% en 1991, según muestra el siguiente Cuadro.
La gran distorsión en los precios relativos resultado de la hiperinflación encauzó la fijación de precios en dólares a fin de preservar el valor de los bienes y activos. Tras la recuperación de la estabilidad política, el país ha sido exitoso en lograr abatir la inflación, sin embargo, dado que la hiperinflación erosionó el valor de los activos financieros denominados en moneda local, una vez el sistema financiero reasumió su función de canalización de recursos en la economía, la mayor parte de los activos financieros se habían dolarizado. Adicionalmente, el régimen de tipo de cambio fijo reptante ha incentivado a los agentes económicos a indexar el valor de su riqueza financiera, manteniéndola denominada en moneda extranjera, propiciándose de este modo un proceso de sustitución monetaria en el sistema financiero.

El cuadro a continuación muestra algunos indicadores de dolarización en Nicaragua. Los indicadores de sustitución de activos presentan que, para junio de 2004, por cada unidad de moneda nacional depositada en cuentas de ahorro existen 2.38 unidades en moneda extranjera. Para el caso de las cuentas de depósitos a plazo, la relación es de 1 a 2.59. El grado de sustitución monetaria muestra una relación de 1 a 1.30 lo que confirma al sistema financiero nicaragüense como altamente dolarizado.

El alto grado de dolarización implica una limitación importante en la
implementación de política monetaria y un riesgo cambiario en el sistema
financiero nacional. No obstante los esfuerzos de política económica
están fuertemente orientados al mantenimiento de la estabilidad de
precios y el fortalecimiento de las reservas del Banco Central. Por otra
parte, Nicaragua obtuvo en 2004 el punto de culminación en el programa
HIPC, mediante el cual obtendrá una condonación de un 80% del total de
su deuda externa, de alrededor de US $4,200 millones.
En ese contexto, la política económica se enmarcada en un programa
económico pactado con el Fondo Monetario Internacional por tres años con
el objetivo general de reducir la pobreza e impulsar el crecimiento
económico, en medio de un ordenamiento fiscal equilibrado y baja
inflación.
5. República Dominicana
Breve reseña histórica de las monedas utilizadas en República Dominicana
Es importante destacar que durante nuestra vida republicana no hubo en
ningún período, salvo cuando se oficializó el uso del dólar, una unidad
monetaria "pura" o más bien exclusiva. Sí hubo intentos, durante
distintos gobiernos, de prohibir la circulación de monedas de otros
países y de que se aceptara únicamente la moneda oficial dominicana de
circulación en el momento, como lo hizo Buenaventura Báez en 1877 con el
peso fuerte de plata, así como otros gobernantes.
Por tanto, la característica principal del sistema monetario dominicano,
desde el surgimiento de la República hasta finales del Siglo XIX, era la
de un país en el cual las transacciones comerciales se llevaban a cabo
utilizando una variada cantidad de monedas, nacionales (las de la
emisión del momento junto a viejas emisiones) y extranjeras.
Entre las principales causas de esto podríamos considerar los numerosos
gobiernos que rigieron al país desde 1844, así como las emisiones
descontroladas de moneda nacional.
La diversidad de monedas metálicas en circulación tras el nacimiento de
la República, obedece a la ausencia de una moneda que cumpliera
eficazmente con las necesidades de la época. Según Julio Estrella, la
primera moneda metálica dominicana fue la "cuartilla", puesta a circular
en agosto de 1844.
Por su parte, Miguel Estrella Gómez, en su libro Monedas Dominicanas,
considera que la proliferación de las monedas extranjeras obedecía a la
inestabilidad de la Casa de la Moneda y a la mala calidad de las
acuñaciones.
Antes de 1847 circulaba la moneda de cobre17, aunque no aparece un
registro para asegurar con certeza que era una moneda nacional, por la
forma en que hacia ella se refieren en las primeras leyes sobre moneda
parece que lo era, lo único que su acuñación no debe haber sido oficial
o reglamentada por ciertas normas.
La primera ley que crea una moneda nacional es la del 15 de junio de
1848, dicha moneda era el "peso nacional", pero como sucedió varias
veces hasta la institución del peso oro dominicano, tuvo que autorizarse
el uso de moneda extranjera hasta tanto no estuviese lista su acuñación,
en este caso la moneda extranjera a aceptarse provisionalmente fue la de
los EE.UU. Sin embargo, al igual que la moneda de cobre, circulaba
anteriormente otra moneda nacional, sin carácter oficial aparente (pues
no hay ley que la reglamente), siendo también llamada "peso nacional",
pero más devaluada que estas nuevas emisiones oficiales con el escudo de
armas de la República.
Luego, para 1858, se tiene el registro del uso de la onza de oro como
unidad monetaria y su sustitución, durante el gobierno de José Desiderio
Valverde, por el peso fuerte de plata, con la finalidad de facilitar los
cambios (decreto del 9 de marzo de 1858).
Durante la anexión a España circuló la moneda española con el mismo
valor que en dicho país, junto a las emisiones nacionales. Tras la
Restauración siguieron utilizándose las monedas de España. Ulises
Heureaux (Lilís), tras su subida al poder en 1887, intentó organizar el
sistema monetario dominicano creando en 1889 una nueva moneda, "el
Dominicano", la cual no llegó a circular. Luego de este intento se
adapta a la Unión Monetaria Latina y emite el
"franco de plata dominicano". Finalmente, en 1894 crea el "peso oro", o
las llamadas "papeletas de Lilís". Estos cambios durante el período de
Lilís obedecen tanto a las facilidades para el Gobierno de adaptarse a
una moneda, como en el caso del franco plata, como al descontento de la
población ante la oficialización de esta última y a su posterior
devaluación, por lo que se creó el peso oro.
La situación en la época, caracterizada por la devaluación del peso oro y los empréstitos del Gobierno, junto a la necesidad de llevar a cabo el patrón oro, obligaron a que se utilizara al oro americano como patrón monetario, mientras por el momento se permitía la circulación de las monedas dominicanas (30 de septiembre de 1899). El 6 de diciembre de 1899, el Presidente de la República, Juan Isidro Jiménez, decreta que el canje de moneda nacional por moneda de cuño norteamericano.
Para el 2 de junio de 1900 se establece que las transacciones y pagos efectuados en el país deberían ser efectuadas tomando como tipo al oro acuñado de los EE.UU. y que desde ese momento al dólar se le denominaría como peso. A partir de entonces, la moneda oficial dominicana fue el dólar de los EE.UU., hasta la ley monetaria 1528 del 6 de octubre de 1947 que creaba el peso oro como la unidad monetaria dominicana; y no fue hasta el 26 de enero de 1948 cuando el dólar dejó de circular.

Condiciones Económicas Dominicanas
Tal y como hemos ya mencionado, para que un país pueda llevar a cabo un
proceso sano y eficiente de dolarización, es necesario que cumpla con
ciertos requisitos y que presente determinadas condiciones. En el caso
de la República Dominicana, sería interesante determinar si las actuales
características de nuestra economía se prestan para la adopción del
esquema monetario en discusión.
El comportamiento de la inflación y de la tasa de cambio es esencial
para este análisis. La República Dominicana ha alcanzado inflaciones
sobre el 20% en varios años, siendo el aumento más significativo del
nivel de precios en el año 1990, cuando la inflación fue de un 79.92%.
Por otra parte, si evaluamos la tasa de cambio extrabancaria promedio
anual, vemos que en los últimos veinte años, el peso se ha devaluado en
de más tres ocasiones sobre el 50%.
Otras variables relevantes a la discusión son:
• Préstamos y Captaciones de los Bancos Comerciales: estos indicadores
nos muestran cómo se ha incrementando la participación de la moneda
extranjera tanto en los préstamos de los bancos comerciales, como en las
captaciones de los mismos. Es decir, el público está aumentando su
preferencia por monedas extranjeras, principalmente el dólar.
• Las Reservas Internacionales Netas:
En el año 2000, las reservas internacionales netas se situaron en
niveles muy bajos, comparados con aquellos de otros países
latinoamericanos y los recomendados por organismos internacionales. Esta
pérdida de reservas se debió, principalmente, al shock petrolero que nos
afectó en este periodo; las autoridades, en aquel momento, decidieron
retrasar el aumento de los precios de los combustibles afectando las
reservas del Banco Central. Esta situación continuó durante los primeros
2 meses del 2001 a consecuencia de la realización de mayores pagos de
deuda externa, a la intervención en el mercado por parte del Banco
Central a inicio del mes de febrero, entre otros. Sin embargo, para el
mes de marzo, el nivel de reservas internacionales netas aumentó hasta
US$373 millones.
La importancia de las reservas radica en que en un proceso de dolarización, éstas constituyen una de las fuentes para realizar la conversión de la moneda, ya que sirven de respaldo a la moneda nacional.
Integración República Dominicana-Estados Unidos
Muchos economistas consideran que previo a un proceso de dolarización, debe existir un alto grado de integración comercial con los Estados Unidos, de forma tal que los ingresos país, como ha sido la experiencia; y que las mismas provengan exclusivamente de las ventajas comparativas logradas por los dominicanos frente al resto del mundo y no de asignaciones administrativas, como, por ejemplo, el caso de las zonas francas. Sin embargo, para lograr lo anterior es necesario realizar inversiones y adquirir los conocimientos de mercados y tecnología, y de una férrea voluntad del gobierno, empresarios y trabajadores.
En el cuadro, podemos observar el nivel de integración comercial que tiene la República Dominicana con los Estados Unidos. Es evidente que la participación de este socio comercial en nuestras importaciones y exportaciones, es de vital importancia para nuestro país.