Dado que la ejecución del proyecto es la etapa que mayor cantidad de recursos de todo orden demanda, es preciso establecer una estrecha coordinación entre las necesidades de flujo de dinero disponible en bancos y la programación de las diferentes actividades definidas en la agenda. Los compromisos establecidos con los proveedores de capital e inversionistas derivado de las negociaciones y consignados en los diversos contratos de participación, obliga a la gerencia del proyecto y su grupo, a definir con suficiente claridad en el “plan maestro” los procedimientos para garantizar el flujo oportuno de los recursos hacia el proyecto. Es claro, que la modalidad de financiación acordada para el proyecto, guarda una estrecha relación con la programación de dichos flujos, que determina en forma significativa, el soporte financiero para la ejecución.[1]
ADMINISTRACIÓN FINANCIERA PARA LA EJECUCIÓN DEL PROYECTO
En varias ocasiones hemos relevado la información que se desprende de los estudios de preinversión. Algunos estudios adelantados a nivel de idea o perfil suelen ser claramente insuficientes para orientar el proceso de planeación en la ejecución de un proyecto. Recordemos también que los estudios llevados a prefactibilidad han servido de referencia útil para elaborar el “plan de negocios” que permite adelantar las primeras pesquisas para interesar a los eventuales inversionistas, prestamistas y demás agentes interesados. Con el fin de mitigar el riesgo en la toma de una decisión sobre la ejecución de un proyecto de alguna complejidad los agentes que eventualmente se involucren exigirán un nivel de factibilidad. Este estudio entregará en primera instancia información a los propietarios sobre la rentabilidad del proyecto, su pertinencia, oportunidad y las ventajas que se desprenden del mismo, pero también, señalará las limitaciones y debilidades que deberán ser superadas en caso que se decida su ejecución. Por otro lado, los potenciales inversionistas y prestamistas tendrán la oportunidad a través del mismo, de dimensionar los riesgos y ponderar las ventajas de su participación.
Queda claro entonces que los estudios de preinversión son el instrumento idóneo para dotar de argumentos a los propietarios de la bondad del proyecto y a los agentes interesados para determinar la magnitud, modalidad, rentabilidad y riesgo de su participación. También es claro que la información derivada de éstos estudios de preinversión es de gran utilidad para la persona o firma que asumirá la responsabilidad de la Gerencia del Proyecto, sin embargo no es suficiente, por múltiples razones: es posible que haya pasado algún tiempo prolongado entre la elaboración del estudio de preinversión y el momento en que se decide su ejecución y la contratación del equipo encargado para éste propósito; también es importante considerar que el lenguaje habitualmente utilizado en análisis de las finanzas en los estudios de preinversión se suelen hacer en precios constantes (por la dificultad de proyectar el comportamiento de la inflación para períodos prolongados, 10 o más años) en tanto que, el periodo de ejecución no suele extenderse por tantos años y las estimaciones en precios corrientes resultan más reales y apropiadas; también es preciso anotar que las condiciones contractuales y definitivas para la ejecución del proyecto son el resultado de prolongadas y rigurosas negociaciones entre los dueños y las firmas de contratistas especializadas, difícil de prever en los estudios de preinversión.
Por tales razones, dicha firma o persona encargada de la ejecución tendrá que diseñar, como lo hemos afirmado en previos capítulos, el proceso de planeación de la ejecución del proyecto, que le garantice el cumplimiento del objetivo previsto.
Una de las principales preocupaciones del gerente del proyecto es lograr que los recursos financieros necesarios lleguen oportunamente y se armonicen con la programación de la agenda. Dependiendo de la modalidad de participación de agentes externos, tales como: inversionistas en cuyos compromisos de participación se deberá estipular los mecanismos y momentos de giros hacia el proyecto, lo mismo que los prestamistas que tendrán que comprometerse a consignar en la cuenta del proyecto en fechas determinadas los recursos financieros acordados. Si se trata de otras formas de participación como la derivada de colocación de títulos (bonos o acciones), se deberá establecer con especial rigor un cronograma que determine las actividades pertinentes para contar con el recaudo y disponibilidad oportuna a las circunstancias particulares del flujo de caja previsto para la ejecución del proyecto.
Habitualmente, la persona o firma que asume la gerencia del proyecto se encuentra con condiciones establecidas y compromisos negociados previamente entre los propietarios del proyecto o el gestor y los eventuales inversionistas y prestamistas[2]. El punto de partida entonces para el gerente del proyecto es verificar que las diferentes actividades de la ejecución estén cubiertas con los recursos financieros propios del proyecto y por las fuentes alternas claramente identificadas y comprometidas en montos y fechas. Tiene que hacer, en suma, una coordinación entre los recursos necesarios para lograr el objetivo de la ejecución y las diferentes fuentes internas y externas encargadas y comprometidas de su apropiación. Por esta razón llamamos la atención de los analistas en torno a la importancia de la “planeación financiera para la ejecución del proyecto” y desde luego la ubicación apropiada de la “tesorería”[3] dentro del organigrama funcional diseñado para la ejecución del mismo.
La gestión financiera del proyecto es una función que permite aunar la planificación, presupuestación, contabilidad, informes financieros, controles internos, auditoría, adquisiciones, desembolsos para respaldar la ejecución física. Es un elemento crítico en el éxito de un proyecto. Contar con información financiera oportuna y relevante permite construir una base firme para tomar mejores decisiones, lo que a su vez facilita el avance físico del proyecto y la disponibilidad de fondos, y reduce las demoras y los cuellos de botella. En un proyecto, una buena gestión financiera proporciona: la información esencial necesaria para los que realizan la gestión, implementación y supervisión; la prevención del fraude y la corrupción, ya que posibilita los controles internos y la capacidad de identificar con rapidez los sucesos inusuales y los desvíos.
1. Etapas en la Administración financiera de la ejecución del proyecto
El desarrollo de todo tipo de proyectos y en especial aquellos de alguna magnitud precisan apelar a diferentes fuentes internas y externas (nacionales e internacionales) para su cabal financiamiento.[4] En consecuencia los responsables del área deberán adelantar acciones en torno a los siguientes aspectos:
• Identificación de una estrategia de financiación: La posibilidad de adelantar una adecuada estrategia de financiamiento se basa principalmente en el conocimiento exhaustivo del proyecto y sus necesidades de recursos, de las fuentes disponibles con sus limitaciones y restricciones, y especialmente de la capacidad de gestión del equipo responsable. La estrategia financiera debe conjugar y hacer valer todas las fortalezas potenciales de negociación y mitigar el efecto y la importancia de las debilidades detectadas, con el fin de lograr una negociación equilibrada que favorezca a las partes. Vale la pena anotar que en algunos casos se nombra tempranamente al gerente responsable de la ejecución del proyecto, con el fin de comprometerlo activamente en la negociación con los potenciales inversionistas, lo mismo, que en los acuerdos en montos y condiciones de créditos con banqueros y proveedores. Este escenario resulta particularmente interesante, puesto que, en el diseño y elaboración de contratos y en la exigencia del cumplimiento de los mismos, estará el Gerente del Proyecto, quien podrá coordinar con mayor seguridad las necesidades de recursos financieros demandados por las diferentes actividades y las fuentes comprometidas en valores y fechas. Sin embargo, y tal como lo anotamos previamente la selección de la firma o persona que asumirá la responsabilidad de la gerencia del proyecto, suele hacerse en la mayoría de los casos, después de haber negociado las condiciones de participación de inversionistas y de proveedores de crédito, más aún, en muchas ocasiones éstos tienen activa participación en la selección del gerente del proyecto. La razón en muy sencilla, tanto inversionistas como las agencias de crédito son muy celosos de los recursos que comprometen y exigen garantías de idoneidad en todos los agentes que se vinculen al proyecto, con el fin de mitigar cualquier riesgo que ponga en peligro la ejecución del proyecto y por ende sus inversiones. En fin, la identificación de una estrategia financiera es el resultado de un trabajo en equipo formado por los propietarios del proyecto o sus gestores, los proveedores de recursos financieros interesados y el grupo de gerencia, todos ellos, conciliarán intereses y determinarán el cierre financiero del proyecto.
• La planificación financiera: desde luego que solamente tiene sentido una planificación financiera rigurosa cuando el estudio de preinversión se ha desarrollado repetimos a nivel de factibilidad y se tienen suficientes evidencias para pensar en que el proyecto se ejecutará, por lo tanto los diseños definitivos avanzan hasta el nivel de ingeniería de detalle que permita respuestas adecuadas en torno a los siguientes aspectos:
• Programación de actividades y sus necesidades de recursos monetarios.
• Información relativa a los fabricantes de equipos y proveedores y las
condiciones de negociación.
• Cronología de las operaciones, definición de moneda y condiciones de
pago.
• Requisitos documentarios y garantías exigidas.
• Fuentes alternativas disponibles y sus respectivos costos, plazos y
condiciones.
• Organización y direccionamiento (usos) de los fondos gestionados y
comprometidos.
La desagregación tecnológica del proyecto nos permite identificar plenamente las actividades que se deberán realizar, el momento de su ejecución y los recursos de todo orden necesarios para terminarlas adecuada y oportunamente. Los recursos financieros deberán planearse para procurarlos en el momento adecuado, habida cuenta de los requisitos exigidos por proveedores, banqueros e inversionistas que no entregarán recurso alguno hasta no llenar a plenitud las condiciones y requisitos establecidos en los contratos.
• Formulación del plan financiero: tal como lo anotamos anteriormente el reto de los gestores de proyectos es atender armónicamente los intereses de los diferentes agentes que participan. Los prestamistas reclamarán mayor seguridad, menos riesgo y el pago oportuno de las acreencias y en las mejores condiciones de tasa de interés y de garantías. Los propietarios perseguirán los créditos más baratos, en condiciones más flexibles y la asunción mayor de riesgos por parte de los acreedores. Se trata pues de encontrar un punto de equilibrio en el cual las partes se manifiesten satisfechas.
Dada la magnitud de los proyectos, se precisa la concurrencia necesaria de una serie de agentes que aporten dinero, asuman riesgos y se beneficien de los resultados, por lo tanto la estructuración jurídica y la formulación financiera del proyecto, deberá ser de tal transparencia que los participantes potenciales puedan ponderar adecuadamente los costos y beneficios que se derivan hacia ellos, y especialmente corroborar la capacidad autónoma del proyecto durante la operación, para generar los recursos que permitan atender los compromisos tributarios, los del servicio de la deuda y, desde luego, aquellos valores que a manera de utilidades satisfagan las expectativas de los agentes involucrados.
En efecto, el plan financiero debe atender entre otros los siguientes requisitos:
• Garantizar la terminación de la ejecución mediante la disponibilidad
de recursos suficientes para la instalación y puesta en marcha del
proyecto. Los patrocinadores o gestores del proyecto deberán garantizar
la consecución de los recursos necesarios para la instalación, montaje y
puesta en marcha, ya que de no ser así no encontrarán respuestas en
ninguno de los potenciales participantes, sean estos compradores o
proveedores de insumos, o inversionistas externos que solamente
participan siempre y cuando les ofrezcan suficientes y confiables
garantías que respalden el pago de las acreencias a través de la
operación. Solamente a través de un cierre financiero suficiente y
completo se pueden garantizar los recursos necesarios para la ejecución
del proyecto.
• Los gestores del proyecto deberán orientar las pesquisas en los
mercados de capitales para buscar financiación al menor costo posible.
• Deberán reducir al mínimo la exposición al riesgo de insolvencia por
parte de los patrocinadores.
• Diseñar una forma de repartición de dividendos que incrementen al
máximo la tasa de rendimiento de las acciones de los patrocinadores,
teniendo en cuenta los condicionamientos exigidos por los prestamistas y
el flujo de efectivo derivado de la operación del proyecto.
• Identificar y exigir por parte de las autoridades el reconocimiento de
los beneficios fiscales a que tenga derecho el proyecto.
• Buscar un tratamiento regulatorio adecuado dentro de las normas
vigentes.
• Buscar la mejor sincronía entre el flujo de efectivo generado por el
proyecto y la programación del pago del servicio de la deuda y el
reconocimiento de las demás acreencias.
Se trata de fuerzas antagónicas mutuamente dependientes que buscan mejorar su posición, la estrategia del gestor del proyecto es lograr un nivel de equilibrio a través de fórmulas conciliatorias que armonicen los riesgos con los aportes, y que permita sacar adelante el proyecto y por ende beneficiar sustancialmente a cada uno de los participantes. En efecto, el diseño del plan para la financiación del proyecto incluye la consecución de recursos tanto para la ejecución como para garantizar la sostenibilidad; por lo tanto, requiere de la identificación y análisis de las fuentes potenciales de fondos y su disponibilidad periodo por periodo y, obviamente, la programación de la producción y las ventas para la presupuestación de los ingresos en cada año de operación del proyecto. Por lo tanto el plan financiero debe responder en forma precisa cada uno de los siguientes planteamientos:
• Nivel de endeudamiento externo requerido: el estudio de factibilidad y
los diseños definitivos ofrecen toda la información pertinente para
dimensionar las necesidades de capital para la financiación del proyecto
tanto en el periodo de ejecución como durante la operación. La
determinación del nivel de endeudamiento externo apropiado se determina
en los siguientes rubros:
-Costo de las instalaciones necesarias para la ejecución.
-Costos financieros que hay que asumir por la financiación de la
construcción y los demás propios de la administración del crédito.
-El monto de las necesidades del capital de trabajo que proscriba
cualquier conato de parálisis por falta de recursos.
-Un margen de seguridad que permita cubrir eventuales situaciones no
previstas.
Si las circunstancias de orden técnico lo permiten en algunos proyectos se puede programar el inicio de operaciones antes de la terminación total del proyecto (crecimiento en forma modular), lo que origina la disponibilidad temprana de ciertos ingresos que alivien las cargas derivadas de los créditos. Dado que esto afecta directamente la cronología y ejecución presupuestal el gerente del proyecto debe tener especial interés en esta estrategia que debe ser analizada e impulsada si resulta válida y es concurrente a los propósitos del proyecto.
• Compromisos previos para garantizar los recursos financieros: es obvio que los compromisos de los prestamistas e inversionistas de capital deben coordinarse con las necesidades manifiestas de los contratistas responsables de la construcción, los proveedores de equipos y suministros. La construcción no comienza hasta que los patrocinadores hayan asegurado los compromisos para cubrir las erogaciones necesarias para atender la totalidad de la instalación y puesta en marcha del proyecto, vale decir, llegar a un confiable y bien estructurado cierre financiero. En el evento que se opte por una oferta pública para financiar la construcción, esta debe ser respaldada por compromisos sólidos de compañías financieras confiables a través de créditos contingentes o puente (stand by) que obliguen a tales entes financieros solventar el problema de recursos en caso que la oferta pública no tenga respuesta suficiente.
• Determinación del grado máximo de apalancamiento: la razón
deuda/capital que determina el nivel máximo de apalancamiento depende
de:
-La rentabilidad esperada y los riesgos de operación del proyecto.
-Capacidad de los patrocinadores de contribuir con capital.
-Interés que manifiesten los potenciales inversionistas de capital
externo.
-La participación como inversionistas de los potenciales compradores
del producto o servicio, o la intención de participación por parte de
proveedores de insumos.
-Nivel de cubrimiento de las garantías.
-Solvencia de las partes interesadas en la compra del producto o
servicio manifiesta en la suscripción de sólidos contratos de compra de
mediano y largo plazo.
El nivel de apalancamiento corresponde a un equilibrio entre la capacidad del proyecto de convocar y emplear recursos ajenos y la posibilidad real de pagarlos con los flujos derivados de la operación. Un apalancamiento exagerado pone en peligro el proyecto al no producir los flujos suficientes para el servicio de la deuda, pero el no aprovechar adecuadamente la capacidad de endeudamiento puede acarrear, al mismo tiempo, costos de oportunidad.
La capacidad de endeudamiento es el nivel de deuda que el proyecto es capaz de servir por completo durante el periodo de amortización del préstamo. Se suele calcular a partir del flujo de efectivo descontado año por año. Se trata de establecer la cantidad máxima de apalancamiento a la cual se puede acceder, teniendo en cuenta las características financieras del proyecto y las condiciones establecidas por los prestamistas. Uno de los trabajos que deben realizar los asesores financieros de los propietarios del proyecto o de los gestores del mismo, es la elaboración de modelos que garanticen la inclusión de toda clase de variables pertinentes relacionadas con los flujos de caja previstos en diferentes escenarios, que permitan argumentar válidamente ante los prestamistas las solicitudes de crédito correspondientes, basadas en la capacidad de endeudamiento. La experiencia y el conocimiento de estos expertos permiten valorar diferentes paquetes de financiación que brinde el costo de capital más atractivo, asumiendo diferentes niveles de riesgo determinados por la capacidad de endeudamiento. Los prestamistas suelen utilizar la razón de cobertura de intereses, la razón de cobertura de cargos fijos y la razón de cobertura del servicio de la deuda para evaluar la capacidad del proyecto de atender la deuda año por año. La cantidad de endeudamiento que un proyecto puede soportar depende de la cantidad de flujo de efectivo disponible para responder a los pagos del servicio de la deuda, el alcance de los mecanismos de apoyo crediticio suplementario y los términos en que se negocian los préstamos: tasa de interés, plazos, requisitos de amortización del crédito y las condiciones de cobertura de los prestamistas.
• Aplicación de capital propio como garantía de la solvencia del
proyecto: el programa de utilización de fondos a largo plazo debe
concordar con las erogaciones necesarias para la construcción,
instalación y puesta en marcha. Los prestamistas suelen ser un tanto
desconfiados y requieren que los patrocinadores o propietarios y los
inversionistas de capital externo apliquen una cantidad significativa de
recursos a la inversión inicial (como prueba de confianza en su propio
negocio) antes de comenzar a irrigar el proyecto con sus recursos. Este
requisito asegura a los prestamistas que los inversionistas de capital
adquieren un compromiso firme desde los primeros momentos.
• Estimación del flujo de caja periodo por periodo: desde luego, que un
plan financiero técnicamente concebido debe compaginar armónicamente la
necesidad de recursos financieros para realizar las diferentes
actividades y los flujos de ingresos derivados de los compromisos
acordados con prestamistas e inversionistas, de lo contrario el proyecto
tendrá que apelar a financiaciones costosas de corto plazo. En principio
la información financiera derivada de los estudios de factibilidad suele
presentarse en períodos anuales, sin embargo, los asesores de las partes
tendrán que corroborar en escala mensual o semanal según el caso, el
comportamiento de los flujos de caja.
• Selección de monedas para financiar el proyecto: cuando se acuerda
recibir dinero por concepto de aporte o crédito o derivado de las
ventas, y también se acuerda el pago de acreencias en diferentes monedas
se puede incurrir en un riesgo de tipo de cambio que es preciso mitigar,
en efecto, los patrocinadores negocian un mecanismo en varias monedas
que disminuye el riesgo de cambio, al ponderar sus necesidades según el
origen o destino de las negociaciones.
• Estimación del horizonte del proyecto o su vida útil: es claro que el
vencimiento de la deuda de un proyecto no debe exceder su vida útil.
Algunos proyectos de extracción de minerales o petróleo, según la tasa
de producción pueden determinar con precisión su vida útil y ajustar a
propósito el esquema de financiación. Si bien es cierto que el gerente
del proyecto solamente tiene que preocuparse por los sucesos de todo
orden acaecidos durante la ejecución, también es cierto que además de
las obras el gerente es responsable de entregar al operador unas
finanzas sanas.
• Financiación para la construcción o ejecución:
- Préstamo bancario: la financiación para la construcción puede
originarse en la compañía propietaria o en una empresa financiera
especial que emita pagarés o consiga fondos de corto plazo en las
entidades bancarias comerciales. Al utilizar una empresa financiera
especial o líder, la compañía propietaria pedirá prestado el dinero
reunido por la compañía financiera en condiciones similares a las que lo
consiguió. En tanto que se utiliza la financiación para la construcción
se comienzan a adelantar las pesquisas para el crédito de largo plazo,
para lo cual los prestamistas se mostrarán más proclives para su
reemplazo, es decir, cambiar los créditos de corto plazo por créditos de
largo plazo.
- Préstamos directos de los patrocinadores a la compañía del proyecto:
una segunda forma es que cada uno de los patrocinadores pida prestado
según su participación un monto a corto plazo a las entidades bancarias
comerciales y luego se los preste al proyecto. Al terminar la ejecución,
la compañía del proyecto negocia financiamiento a largo plazo respaldado
por los flujos de ingresos derivados de la producción o la prestación
del servicio. Al mismo tiempo la compañía del proyecto amortiza los
dineros que pidió prestado a los patrocinadores con los recursos
recibidos con la financiación a largo plazo.
• Financiamiento a largo plazo: no resulta nada fácil convencer a los
inversionistas a aceptar compromisos de financiación permanente con más
de dos años de anticipación, especialmente cuando el proyecto
corresponde a una gran obra de ingeniería cuya ejecución puede
prolongarse por varios años y cuya tecnología no ha sido comprobada
suficientemente, por lo tanto, suelen exigir garantías de que todos los
compromisos de financiación necesarios han sido consolidados a través de
un cierre financiero exitoso. El aseguramiento de tales compromisos de
financiación requiere como mínimo, que los patrocinadores del proyecto
suscriban un convenio de terminación.
-Consolidación de compromisos de financiamiento: La asunción de
compromisos financieros con agencias, bancos, fabricantes y proveedores
nacionales e internacionales requiere estudio, organización y notable
trabajo de detalle para consolidar y apuntalar los contratos
correspondientes y el cierre financiero. Cabe anotar que entre las
cartas de intención y los primeros giros pueden transcurrir algunos
meses especialmente si se trata de agencias internacionales que exigen
autorizaciones y avales de parte de las respectivas entidades
nacionales, lo cual supone por parte del proyecto contar con
profesionales con conocimiento e iniciativa para garantizar la exitosa
culminación de los diferentes trámites.
-Operaciones financieras de rutina: Las operaciones financieras hacen
referencia a un cúmulo de actividades rutinarias y programadas, y otras
imprevistas y accidentales, que desarrolla el equipo de tesorería como:
la elaboración de los presupuestos de caja semanales, el manejo de las
cuentas corrientes, instrucciones de remesas de fondos, compras de
divisas, giros al exterior para cumplir compromisos programados,
negociación y apertura de créditos, documentación de garantías,
colocación y pago de pólizas de seguros, entre otras.
• Control financiero del proyecto: Una de las tareas más importantes de
la administración financiera del proyecto son las tareas de control de
las fuentes y usos previstos en el plan, y las exigencias surgidas de la
misma dinámica de la instalación del proyecto. El control de las fuentes
se ocupa de la magnitud de los desembolsos recibidos, del cálculo de
intereses, comisiones, primas de compromiso y de riesgo, saldos por
utilizar y todas las relaciones financieras contractuales con los
proveedores. El control de usos, corresponde al registro del flujo de
caja por rubros diferenciales y en alguna medida a la comprobación
física de su aplicación según lo convenido en la programación
respectiva.
• Función financiera: dentro del concepto de proyecto en ejecución la
función financiera ocupa un lugar estratégico, cuyo objetivo principal
es utilizar toda su capacidad operativa y analítica para atender
eficientemente a sus "clientes internos", vale decir, su respaldo
oportuno y eficaz a las áreas de producción, recursos humanos,
procedimientos administrativos y compras.
Las principales tareas encomendadas a la función financiera son las siguientes:
-Elaboración y proyección de presupuestos y flujos de fondos acordes
con las diferentes actividades programadas.
-Fijación de políticas en torno al comportamiento de los activos: en
cuanto a los circulantes, definiendo procedimientos con respecto a caja
y bancos y al control de los inventarios. En lo que respecta a los
activos fijos, se tendrá que definir procedimientos de depreciación con
fines contables y tributarios, y en lo tocante a los activos diferidos,
se definirán las normas que rigen los procesos de amortización.
-Definición y planeación de la estructura de endeudamiento:[5] la
función financiera debe buscar un permanente equilibrio entre los
niveles de endeudamiento y la solidez y autonomía de la empresa; en
efecto, la utilización intensiva del crédito mejora la rentabilidad del
patrimonio de los socios, siempre que su costo sea inferior al
rendimiento empresarial, por eso se suele afirmar que en las
circunstancias anotadas "mayor apalancamiento" [6] beneficia a la
empresa; sin embargo, se precisa de una actitud ponderada al respecto,
ya que un exceso de endeudamiento apareja cuotas mayores para el
cubrimiento del servicio de la deuda (capital más intereses), que
deberán ser respaldadas desde luego, por mayores niveles de ventas; y
por otro lado, la imagen de solidez empresarial se notará un tanto
resentida y la confianza por parte de terceros (bancos y corporaciones)
también se afectará, pero además la autonomía de la firma y su operación
podrá quedar notablemente comprometida.
-Si bien es cierto que la política de financiamiento la define la
empresa matriz, los directivos del proyecto decidirán si acuden
directamente al mercado de capitales con la emisión de bonos, o si se
aproxima al ahorro primario mediante la colocación de acciones
ordinarias o preferentes. Debemos insistir en que los recursos propios
tienen un "costo de oportunidad" cuya estimación es una de las tareas
primordiales y permanentes de la función financiera.
-La tarea diaria de revisar las disponibilidades y requerimientos para
conseguir fondos, ordenar traslados, consignaciones y pagos.
-Garantizar que los estados financieros se elaboren oportunamente y
sean confiables, y se adelanten los análisis correspondientes.
-Estudio y colocación de pólizas de seguro que garanticen su cabal
cubrimiento en todo tipo de riesgos.
-Elaboración de listados actualizados de los bienes de la empresa que
puedes servir de garantía ante terceros.
-Adelantar las estrategias adecuadas de cubrimiento del proyecto en
ejecución en contra de los procesos de devaluación e inflación.
-La política financiera está afectada continuamente por situaciones no
financieras, como: el comportamiento del mercado tanto de insumos como
de productos, los cambios continuos de la legislación (comercial,
laboral, de comercio exterior, de aduanas, etc.), los desarrollos
tecnológicos, etc. que se deben tener en cuenta en el momento de hacer
los presupuestos de corto y mediano plazo.
-En resumen la función financiera incluye todas las acciones
encaminadas a determinar el nivel de recursos necesarios, su
distribución entre los distintos usos, y localización y ponderación de
fuentes para garantizar la ejecución del proyecto.
2. Relación entre el proyecto, la empresa matriz y los inversionistas, agencias financieras y proveedores:
El diseño organizativo visto en un capítulo previo nos permite
seleccionar entre muchas opciones la que más se adecue a las condiciones
específicas del proyecto en relación con la empresa matriz, o si éste no
corresponde a un desarrollo de una empresa en marcha y surge como una
situación nueva, en todo caso, es bien importante determinar el grado de
autonomía que por diferentes razones asume la gerencia del proyecto.
Los diferentes modelos administrativos ofrecen distintas opciones de
organización para la ejecución del proyecto. La cultura organizacional
de una empresa matriz que desea conservar notable autonomía sobre un
proyecto nuevo, arrastra todo un bagaje de ventajas y desventajas que el
grupo de gerencia del proyecto y las directivas de la empresa matriz
deben negociar. Uno de los puntos de especial sensibilidad es
precisamente el manejo financiero. Se supone que la empresa viene
trabajando con un esquema financiero lo suficientemente robusto que
tendría la capacidad de atender las necesidades de cualquier nuevo
proyecto, sin embargo, en algunos casos este supuesto no es válido, dado
que el proyecto exige cierta celeridad en determinadas actividades
singulares que están por fuera de la rutina de la empresa matriz, por
ejemplo, la cotización o licitación de ciertos equipos de alta
tecnología y la negociación con proveedores extranjeros son operaciones
extrañas a su rutina, en tanto que otras, como la negociación de cartas
de crédito con las cuales se tiene suficiente experiencia y confianza
con bancos conocidos, que vale la pena aprovechar para el proyecto.
Desde un principio se deben clarificar las actividades de orden
financiero para las cuales la empresa matriz tienen comprobada capacidad
y las que asumiría como parte de su responsabilidad con el proyecto y
dejar aquellas que no corresponden a su rutina en manos directas del
grupo de gerencia del proyecto. No es fácil en forma alguna diseñar un
modelo nítido que señale y determine con claridad la responsabilidad de
cada quien, se trata en todo caso de identificar y conciliar plenamente
las acciones que quedan bajo la correspondiente responsabilidad y
diseñar los procedimientos necesarios de coordinación.
La oficina financiera o tesorería es una unidad creada al servicio del proyecto, vale decir, su razón de ser es la garantía que las actividades de orden técnico (ingeniería) y administrativo como compras operen adecuadamente en cuanto a recursos financieros.
Es bien importante en este contexto definir las relaciones financieras y legales entre el ente que recibe los fondos de diferentes fuentes y se responsabiliza del aval exigido y el ente que tiene la responsabilidad de asignarlos entre las diferentes actividades del proyecto y, desde luego, efectuar su monitoreo y control.

En el gráfico anterior podemos observar un modelo simplificado que ilustra la forma como los recursos financiero fluyen hacia el proyecto y los términos y condiciones en que se ejecuta el plan financiero en armonía con las condiciones tecnológicas, las limitantes de tiempo y las pautas establecidas para procurar los insumos necesarios para la realización de las diferentes actividades.
La estructuración del plan financiero surge en principio de los presupuestos de inversiones y costos elaborados en los estudios de preinversión, que como ya lo anotamos, son ponderados, precisados, corregidos y establecidos en la dinámica de las negociaciones con inversionistas y banqueros. Puede entonces el grupo de gerencia dimensionar las necesidades y verificar que la magnitud de las fuentes sean coherentes y suficientes con los usos. La ejecución del plan financiero está sujeta a las garantías exigidas por los acreedores y a los procedimientos acordados para la recepción y el giro de recursos para diferentes usos. En todo el proceso de ejecución financiera se monta un sistema de monitoreo y control que garantice la aplicación de los recursos en los diferentes usos previstos. Esta relación entre las fuentes comprometidas y las aplicaciones previstas en diferentes actividades pueden ser notablemente simplificadas o por el contrario con algún grado de complejidad, dependiendo del modelo administrativo seleccionado.
En efecto, un proyecto nuevo (proyecto – empresa) completamente autónomo, tiene una relación directa con los bancos e instituciones financieras. No tiene que pedir permiso a nadie pero tiene que asumir el aval de sus compromisos, ya sea por vía hipotecaria de la empresa o bienes de sus propietarios, o por cualquier otro mecanismo idóneo aprobado por las partes.

El proyecto recibe recursos de bancos y corporaciones financieras o equipos, productos, servicios o insumos y se compromete a amortizar las deudas y pagar los intereses, y suscribir todas las garantías que satisfaga a sus eventuales acreedores o proveedores. Es claro que todos los riesgos los asumen los propietarios del proyecto.
Otra modalidad frecuente corresponde al esquema de financiación del proyecto con recursos internos de la empresa matriz, a través de emisión de títulos, asignación de alguna fracción de las utilidades no repartidas o los recursos generados por su operación.

La responsabilidad de la ejecución recae directamente en la gerencia del proyecto que responde ante la empresa matriz. Ahora bien, si la financiación se hace a través de la emisión de bonos, el modelo se transforma en la siguiente forma:

Una aplicación más frecuente de organización para el proyecto es cuando la empresa en operación sirve de intermediaria y asume por el proyecto todos los avales y riesgos, recibe los recursos financieros y en forma de remesas los entrega al proyecto.

En esta modalidad lo mismo que la anterior las fuentes de financiación no asumen ninguna responsabilidad en la ejecución del proyecto. Otras formas organizativas menos simples se pueden observar cuando las entidades financieras encuentran atractivo el proyecto y deciden participar no sólo como proveedores de recursos sino también como inversionistas, garantizando la devolución de su participación y los rendimientos correspondientes con una parte del flujo de ingresos esperados derivados de la operación del proyecto. En este caso la responsabilidad de los riesgos propios de la ejecución se distribuye entre los diferentes agentes participantes.

En el esquema anterior se puede observar como un sindicado de bancos encabezados por un “líder” apropia grandes recursos para la ejecución del proyecto, condicionando la amortización, los intereses y los rendimientos a los ingresos generados por la operación del proyecto. Grandes proyectos de infraestructura que suponen ingentes inversiones suelen acudir a esta modalidad genéricamente llamada “project finance” o “autofinanciación de proyectos” y de la cual entregamos una somera presentación en el anexo 1.
ANEXO 1
ALGUNAS FORMAS DE FINANCIACIÓN DE PROYECTOS
Proyectos de cooperación entre el sector público y el privado:[7]
Se observa una tendencia moderna a nivel mundial en el sentido de que los gobiernos que no cuentan con suficiente recursos financieros para emprender obras de desarrollo acudan al sector privado e impulsen la creación de empresas mixtas o entreguen en concesión la construcción y explotación de servicios u obras de infraestructura. Dado que las empresas o firmas privadas exigen una tasa de rentabilidad financiera mejor a la que podrían obtener en otros proyectos de riesgo comparable, los asesores y analistas del gobierno deberán diseñar estructuras financieras y jurídicas que garanticen la obtención de rentabilidades atractivas y competitivas.[8]
La capacitación y entrenamiento del recurso humano de dirección y operación, y la apropiación y adaptación de tecnologías, unidos al aprovechamiento de economías de escala y el manejo gerencial de las entidades de composición dual, posibilita la racionalización de la estructura de costos, el mejoramiento de los servicios, la obtención de rentabilidad y una evolución tarifaria que consulte la capacidad de pago de las comunidades, sin desvirtuar los criterios básicos de eficiencia y suficiencia que tendrán prevalencia en la organización. En efecto, la eficiencia hace referencia a que el valor de las tarifas deberá estar próximo al nivel de los precios propios de un mercado competitivo y, además, que las tarifas no reflejarán sólo los costos, sino los aumentos previstos en la productividad que serán distribuidos equitativamente entre la empresa y sus usuarios. Por otro lado, la suficiencia significa la identificación de una tarifa que garantice la recuperación de los costos y los gastos de operación incluyendo los de mantenimiento, reposición, expansión y modernización orientados al mejoramiento y cubrimiento del servicio.
Las sociedades mixtas definen la cooperación de inversionistas privados y el gobierno y en las que se aprovechan sinérgicamente las fortalezas mutuas, para realizar un proyecto con mayor rapidez y eficiencia, que cada uno independientemente no lo podrían lograr. Existen varias modalidades para la participación del sector privado, desde operaciones muy restringidas, como la subcontratación, el arrendamiento, o los contratos de gestión, hasta la entrega total del sistema a través de una diversidad de contratos de concesión. Desde luego, que las modalidades se pueden aplicar para la totalidad del sistema o para parte de éste, como resultado del proceso de desagregación vertical u horizontal de las actividades de los servicios como en el caso del agua potable, captación, tratamiento, distribución; o en el caso de energía, generación, transporte y comercialización. Es obvio, que la participación privada en los servicios y en las obras de infraestructura requieren medidas y disposiciones adecuadas que aseguren al inversionista una marco tarifario, de precios o de peajes claro y estable, y desde luego rentable que depende de una estructura financiera de largo plazo acorde con la maduración de las inversiones, y por otro lado, la protección a los usuarios mediante mecanismos de control de tarifas y estándares mínimos de calidad aceptable y de continuidad en el servicio definidos por los órganos de regulación.
Poco a poco en los países emergentes toma mayor importancia la creación de empresas de naturaleza mixta, en las que el sector público y el privado comparten las responsabilidades, los riesgos y, desde luego, los beneficios que se desprenden del proyecto. El diseño de la estructura debe acordarse en concordancia a la forma en que los agentes participantes - empresa y gobierno – puedan asumir sus respectivos aportes y responsabilidades. Es preciso entonces verificar las respuestas a los siguientes interrogantes: quién asumirá el diseño y la construcción del proyecto?; cuántos son y quién aportará los fondos para la construcción?; quién se hará responsable de la negociación del financiamiento y por qué monto?; cómo de definirá la propiedad de los activos y por cuánto tiempo?; quién y cómo operará el proyecto y por cuánto tiempo?; hasta dónde llega su responsabilidad?; cómo se manejarán las fuentes de ingresos del proyecto?.; cómo se atenderán las acreencias del servicio de la deuda?; quién será el responsable?. Las respuestas a estos interrogantes, entre otros, darán las pautas para el diseño de diferentes modalidades jurídicas de cooperación entre el sector oficial y el privado .
Esta forma de participación del sector privado se puede dar en diferentes modalidades. El primer grupo se caracteriza porque el sector público sigue siendo propietario de los activos, estas modalidades son: contratos de servicios, contratos de gestión, contratos de arriendo y concesiones. El segundo grupo se caracteriza porque el sector privado es el dueño de los activos, por lo menos, por un período prolongado.
• Contratos de servicios: la empresa pública mantiene la plena
responsabilidad de la operación y el mantenimiento, y contrata a una
firma privada especializada para que esta asuma el cumplimiento de
ciertas funciones. Por lo tanto, el contratista debe tener el personal y
la tecnología necesaria para prestar los servicios contratados. Es claro
entonces, bajo esta modalidad que el ente oficial tiene la
responsabilidad de financiar todas las obras, lo mismo que el capital de
trabajo y además corre con todo el riesgo comercial. Esta modalidad cada
día toma mayor importancia especialmente para ciertas tareas de las
empresas de servicios públicos, tales como: el mantenimiento de los
activos fijos, la lectura de medidores, la facturación y el recaudo, y
algunas obras de construcción complementarias. Mediante este sistema se
busca mayor eficiencia en la realización de tareas especializadas, y la
competitividad de las empresas contratistas a través de la opción de
renovación, en efecto, se hacen contratos por máximo dos años, si el
contratista no cumple se abre concurso para buscar firmas más eficientes
y responsables.
• Contrato de gestión: En esta modalidad el sector público sigue siendo
el propietario de todos los activos y tiene que aportar tanto capital de
inversión como el capital de trabajo, pero el contratista se compromete
a ser el responsable de la operación y el mantenimiento de todo el
sistema, incluso, recauda indirectamente las tarifas. Este contrato se
suele celebrar por un tiempo más prolongado, de cuatro o cinco años.
Este tipo de contratos se constituye en un paso intermedio hacia los
contratos más avanzados de arriendo y concesión.
• Contratos de arriendo: Este contrato supone la conservación de la
propiedad por parte del sector público, pero el sector privado tiene la
responsabilidad de generar los fondos para financiar el capital de
trabajo.
• Contratos de concesión: El ente privado retiene la propiedad durante
el período de explotación al término del cual revierte hacia el Estado.
La generación de recursos financieros para la construcción y el capital
de trabajo para la operación queda en manos del contratista, quien
también asume la responsabilidad del funcionamiento y recauda los peajes
o tarifas.
Los siguientes contratos se caracterizan por que el sector privado es el propietario temporal de los activos fijos:
• BOOT (Build, Operate, Own,Transfer) : es una modalidad de contrato
según el cual una compañía privada se compromete a construir y operar,
ser propietario y después transferir los activos a la administración.
Dada la magnitud de las inversiones esta clase de contratos se suele
suscribir por períodos largos de tiempo, 20 a 25 años. En la utilización
de contratos BOOT es preciso ser cuidadosos en la identificación de los
riesgos y repartirlos adecuadamente, de tal manera que la contraparte
más capaz para controlarlos, los asuma. Muchas veces los funcionarios
del sector público no tiene la suficiente capacidad de valorar los
riesgos y por lo tanto los asumen sin tener en cuenta consecuencias
perversas que pueden aflorar y que determinan disminución de la
eficiencia.
• BOT (Construir, Operar y Transferir): Es una modalidad del esquema de
concesión que implica la construcción de una obra por parte de un agente
privado para su explotación por un tiempo determinado, al final del cual
el proyecto se revierte al ente estatal concedente sin costo para éste.
La financiación de proyectos viales mediante este tipo de esquema se
realiza sobre una base de no recursos, donde la estructura financiera no
depende del soporte patrimonial de los accionistas ni de los valores
físicos de los activos aplicados en la operación. La estructura
financiera se soporta en la confianza del proyecto en su comportamiento
futuro. Es por esto que se debe contar con una certera fuente de
utilidades, que en el caso de la construcción de una carretera, será el
ingreso por peajes que se genere durante la vigencia de la concesión,
respaldada por un tránsito promedio diario (TPD) garantizado por la
entidad concedente. Dado que el excedente en efectivo que el proyecto
genere, debe ser amplio y suficiente para cubrir la financiación del
proyecto bajo unas condiciones preestablecidas, su costo debe ser
razonablemente calculado, y los prestamistas e inversionistas deben
tener la suficiente seguridad y confianza en el proyecto, dado que la
viabilidad financiera se basa en las proyecciones del flujo de caja para
la vigencia de la concesión. El concesionario mediante la constitución
de un fideicomiso bajo un contrato de fiducia mercantil constituye un
patrimonio autónomo que sirve de eje para la captación administración de
los recursos necesarios para la construcción y operación del proyecto,
con las siguientes ventajas: la garantía para que los ingresos derivados
del proyecto sean aplicados al cumplimiento de las obligaciones con
prestamistas e inversionistas; simplificación y facilidad en la
adquisición de recursos con terceros; control sobre los recursos de
peaje por parte de concedente, interventor y concesionario.
• Boot inversa: La empresa pública se compromete a construir la planta y
luego contrata con una compañía privada su operación y mantenimiento, y
a la vez la compañía privada hace pagos anuales para adquirir la
propiedad de la empresa en forma paulatina. Se trata de una variedad de
contrato cuando los riesgos son muy elevados y, por lo tanto, las firmas
privadas no están interesadas en construir y financiar obras. En tal
situación, el sector público tendrá que asumir la construcción y
financiamiento de la obra. Pero al mismo tiempo el sector público tiene
interés en la alta eficiencia que le garantice el sector privado y, por
lo tanto, contrata con una firma privada la operación de la planta y a
lo largo de los años de ese contrato la firma privada paga un
sobrecosto, cada año para en forma paulatina adquirir la propiedad de la
planta. La planta pasa entonces de manos del sector público a la firma
particular. Las ventajas son varias, como los riesgos son menores para
el sector privado hay más interés por parte de las firmas privadas en
entrar, que en situación de riesgo; además, se logra la operación
eficiente y cómo la firma privada sabe que al terminar el contrato ellos
serán los propietarios de la planta, lo cual determina el incentivo de
mantenerla en buen estado de operación.
Surge adicionalmente la modalidad de empresa mixta:
• Empresa de propiedad mixta: Se trata de construir una empresa de
propiedad mixta, una sociedad anónima. El sector público y privado
comparten la propiedad, lo mismo que la información, dado que posee una
adecuada representación en la junta directiva, no se le puede ocultar la
información (no existe asimetría en la información).
• Privatización: Corresponde a la venta total del sistema para que quien
lo adquiere haga uso y lo explote en la forma que crea más conveniente,
desde luego, atendiendo y siñéndose a las normas de regulación.
• Franquicia perpetua: Los inversionistas privados financian y operan el
proyecto conforme a una franquicia perpetua que le otorga el gobierno.
En esta modalidad el ente privado retiene la propiedad legal de los
activos pero también es el responsable de la obtención de financiación a
través de créditos o mercados públicos de valores, tanto de deuda como
de acciones. Por su lado, el gobierno regula la seguridad, la calidad
del servicio y el control de las tarifas o los peajes en caso de vías u
obras de infraestructura.
• Construir, transferir y operar: (build – transfer - operate). BTO. La
entidad privada diseña, financia y construye el proyecto y transfiere la
propiedad al gobierno antes de comenzar a operar. La entidad privada
toma en arrendamiento las instalaciones durante un plazo fijo y asume la
capacidad de recaudar los ingresos durante la vigencia del contrato. Al
final del plazo del contrato el ente oficial opera el proyecto o lo
vuelve a arrendar.
• Comprar, construir y operar: (buy – build – operate). BBO: Una firma
privada adquiere la propiedad de una instalación existente al gobierno,
la moderniza o la amplía y la opera como una instalación de servicio
público, lucrativa pero regulada, tal como: aeropuertos, carreteras,
puentes, etc. Son muchas las empresas públicas o servicios a cargo del
ente oficial que han llegado a tal nivel de deterioro y de disminución
en la calidad del servicio que cada vez más observa la utilización de
esta modalidad.
• Arrendar, desarrollar y operar: (lease - develop – operate). LDO: El
gobierno arrienda unas instalaciones públicas a una entidad privada que
la amplia, desarrolla y la opera con arreglo a un contrato de
participación de los ingresos con el gobierno por un plazo fijo. Es
claro que el gobierno conserva la propiedad legal. Este modelo resulta
atractivo cuando la empresa privada no tiene la capacidad financiera
para comprar como en el caso anterior y la empresa funciona en
condiciones muy precarias de rentabilidad.
• Privatización temporal: La entidad privada se hace cargo de la
ampliación, mejoramiento, mantenimiento y operación de una instalación
del gobierno, y recauda los ingresos durante un tiempo determinado que
permita recuperar su inversión con los rendimientos correspondientes,
asumiendo desde luego, los riesgos financieros. El gobierno conserva la
propiedad.
• Descubrimiento y aprovechamiento de oportunidades: Una entidad privada
identifica una necesidad pública insatisfecha, y con el permiso del
gobierno, planea y diseña soluciones por su propia cuenta y riesgo. A
partir de los estudios anteriores puede demostrar al gobierno su
viabilidad y conveniencia, y convencerlo de su apoyo y participación
para emprenderlo bajo cualquiera de las modalidades antes mencionadas.
• Captura y aprovechamiento de valor: Las grandes obras de
infraestructura como carreteras y aeropuertos desencadenan una serie de
actividades comerciales a propósito de su operación. Este valor privado
agregado es gravado para contribuir al pago de los costos del proyecto.
Por ejemplo, los locales comerciales que se establecen en un terminal de
transporte de pasajeros son vendidos o arrendados, los predios aledaños
se valorizan, lo que determina mayores impuestos por este concepto que
serán destinados al pago de acreencias del proyecto.
Es claro que para atraer a los inversionistas privados, se requiere impulsar, promover y divulgar a mayor escala las distintas modalidades expuestas, tales como: la subcontratación de actividades, los contratos de arrendamientos totales o parciales, los sistemas de concesión tipo BOT y los contratos de asociación con operadores, etc. Para este propósito de atraer la vinculación privada se requieren reglas claras y uniformes, ya sea para la concesión, la vinculación en sociedades simples, sociooperadores u otras modalidades, en donde se establezcan las condiciones y criterios de otorgamiento, obligaciones y garantías del concesionario o contratista, indicadores generales de desempeño y productividad, incentivos y castigos al cumplimiento, tiempo de duración, atributos generales de dominio y causales de caducidad. La estructuración financiera y jurídica de estos entes duales permitirá emprender obras de infraestructura y de servicios que requiere el desarrollo nacional, regional y local.
• Los gestores de proyectos en busca de recursos financieros:
Aunque en la actualidad se formulan muchos proyectos, la mayoría no se
ejecutan por problemas de financiación. En consecuencia, los
patrocinadores o emprendedores se ven forzados a preparar paquetes más
flexibles y novedosos de cofinanciación con socios de los sectores
públicos y privados. Sin embargo, los riesgos comerciales y políticos
suelen desalentar a los potenciales asociados. Por lo tanto las agencias
multilaterales de crédito, las academias, las firmas consultoras y
principalmente los especialistas en “ingeniería financiera” deben poner
especial énfasis en diseñar para los gobiernos y las entidades privadas,
mejores e innovadoras fórmulas para administrar y atenuar los riesgos de
los proyectos.
Vale la pena, por ejemplo, traer a colación la forma como en el pasado
se atendieron las necesidades de financiamiento para proyectos de
exploración y explotación petrolera y gas, y también los de
infraestructura. Hasta los años setenta las compañías petroleras
internacionales financiaban la mayoría de los proyectos de petróleo en
los países en desarrollo con recursos propios. Esto cambió en los años
setenta cuando los gobiernos comenzaron a intervenir en el sector para
controlar mejor sus reservas, lo que determinó que los recursos para
proyectos de petróleo y gas provenían entonces de diferentes fuentes:
recursos del presupuesto, créditos oficiales y la participación de
compañías multinacionales expertas. A principios de los noventa se
volvió a la financiación con el sector privado, ya que muchos gobiernos
comenzaron a limitar su participación activa e impulsaron procesos de
privatización en todos los sectores. Sin embargo, la tendencia actual
que se observa por parte de las compañías internacionales es su
renuencia a financiar proyectos exclusivamente por su cuenta, y han
comenzado a convocar una amplia gama de socios para compartir riesgos,
entre otros, las entidades territoriales, la empresa privada, con el
respaldo y coadyuvancia de las agencias internacionales como el Banco
Mundial, el BID, la Corporación Financiera Internacional, etc. En
consecuencia, el financiamiento de proyectos adquiere cada día mayor
complejidad, dada la participación del sector público, el sector privado
nacional e internacional y las agencias multilaterales.
Los riesgos: Los riesgos que afectan a los proyectos se pueden
clasificar en dos clases: los comerciales y los políticos. Se acepta que
los comerciales tales como: sobrecostos, demoras e ingresos inferiores a
los previstos por la incertidumbre de las ventas y los precios, pueden
controlarse con una buena gestión de los patrocinadores. Pero los
riesgos políticos, como la expropiación de activos, disturbios civiles o
problemas de tasa de cambio, inestabilidad en las normas, etc., no están
bajo el control de los patrocinadores y en consecuencia determinan mayor
incertidumbre en los proyectos. Acorde a los métodos tradicionales de
financiamiento, los patrocinadores asumen y administran los riesgos
comerciales, y contratan seguros contra los riesgos políticos. Es
frecuente encontrar en los países en desarrollo una dimensión del riesgo
aun más difícil de encarar. Debido a la carencia o debilidad de los
sistemas políticos, jurídicos e institucionales, reglamentarios y de
regulación, la conducta del gobierno puede ser impredecible y afectar
sustancialmente los costos y la corriente de ingresos - cuando los
gobiernos controlan los precios, los impuestos o las regalías - . Este
es, desde luego, el riesgo que más desestimula la inversión privada
nacional o internacional.
Los riesgos de los proyectos se asignan a las distintas partes que
intervienen mediante numerosos y complejos acuerdos y contratos
incluidos en los instrumentos de seguridad. Estos tienen por fin
defender los intereses de los patrocinadores y, con más frecuencia,
asegurar a las instituciones crediticias que los riesgos se
administrarán razonablemente. Los prestatarios exigirán respuestas a los
siguientes interrogantes:
• Será que el proyecto se podrá poner en funcionamiento según el
calendario y presupuesto previsto?
• El proyecto podrá generar los ingresos estimados en los estudios de
preinversión?
• Esos ingresos serán suficientes para pagar las erogaciones
comprometidas, vale decir, costos de operación y servicio de la deuda?
• Quiénes serán los responsables y con qué recursos estarán dispuestos a
responder en caso de falla del proyecto?
Todos estos interrogantes deben tener respuestas adecuadas y suficientes en los “planes de negocios” respaldados por los estudios de preinversión y que se confirman en el diseño de la ejecución.
Es obvio, que los riesgos políticos se deberán estudiar y analizar durante la preparación del proyecto. La mayoría de inversionistas y financiadores están convencidos de que gran número de los riesgos comerciales pueden encararse eficazmente en su momento, pero creen que nadie puede controlar los riesgos políticos. Los riesgos comerciales pueden controlarse y disminuirse de dos formas diferentes: los patrocinadores logran acuerdos con el gobierno o las entidades públicas cuando son compradoras del producto o reciben los servicios, sobre algunos aspectos básicos de la comercialización, mediante contratos de mediano o largo plazo en firme. Y por otro lado, negocian con contratistas, proveedores de equipos, abastecedores de combustibles, transportadores, etc., para que se comprometan con indemnizaciones en caso de no atender cabalmente sus compromisos. Dadas las circunstancias propias de los riesgos políticos, los inversionistas, no consideran seriamente una propuesta hasta no recibir alguna seguridad de lo que se pueda hacer frente a los riesgos políticos. Estos pueden atenuarse con diversas medidas, como la selección de distintas formas de garantía y la participación de ciertos tipos de socios, por ejemplo, una entidad estatal importante o compañías o grupos económicos poderosos. Tal como lo anotamos, los gobiernos y los organismos multilaterales pueden ofrecer garantías formales. Con frecuencia en lugar de aceptar una única forma de seguridad por parte de los acreedores, los patrocinadores tratan de combinar con otras para obtener la cobertura más completa al menor costo posible. A menudo los patrocinadores o impulsadores de proyectos suelen emprender procesos altamente complejos de diseño de la estructura de propiedad, el instrumento de seguridad y el plan de financiamiento. Deben tratar de alcanzar objetivos que se presentan como contrapuestos, minimizar los riesgos y costos de financiación, y al mismo tiempo maximizar las probabilidades de una ejecución eficaz y oportuna del proyecto. Se espera diversificar los riesgos tratando de comprometer un mayor número de participantes atraídos por los beneficios observados en los estudios de preinversión y la solidez técnica y financiera y la solvencia ética de los patrocinadores.
A pesar de las grandes diferencias de objetivos e intereses entre las compañías estatales y las privadas, en los últimos tiempos se ha observado una sorprendente convergencia en las técnicas y metodologías con las que ambas procuran financiar sus proyectos. En efecto, las compañías estatales que tradicionalmente han financiado sus proyectos a través del presupuesto general o mediante créditos externos avalados por el gobierno, ahora acuden a fuentes comerciales de financiación, como préstamos de bancos comerciales, colocación privadas de bonos y ventas de acciones en los mercados de valores. A su vez, los inversionistas privados tratan de incorporar a sus proyectos fuentes oficiales de financiación y hasta llegan a formar entidades mixtas. Un problema esencial del diseño de la estructura de propiedad es la función que le cabe al gobierno u otras entidades estatales en el proyecto. La propiedad parcial de entidades estatales suele dar acceso a diferentes fuentes de fondos oficiales, lo cual constituye una ventaja nada despreciable. Cuando la estructura de propiedad resulta ser equilibrada, los patrocinadores podrían recibir apoyo de las agencias multilaterales lo que constituye un aval importante para llevar a cabo el proyecto.
Por otro lado, los gobiernos pueden promover más la inversión estableciendo regímenes regulatorios y fiscales claros. Con frecuencia el perfil de riesgos y beneficios de un proyecto pueden mejor sustancialmente si se aclaran las reglas de juego y se asegura a los patrocinadores y financiadores la estabilidad y permanencia de las políticas pertinentes.
Indudablemente existe la tendencia a emplear toda suerte de mecanismos financieros para diferentes proyectos de desarrollo. Esto implica necesariamente, que con mayor número de socios y un abanico amplio de instrumentos financieros, cada vez resulta más compleja pero más atractiva la técnica de gestión de proyectos.
• Autofinanciación de proyectos (project finance)
La autofinanciación de un proyecto (project finance) se concibe cuando
un conjunto organizado de activos se establece empresarialmente para
construir, poseer y operar un proyecto en forma rentable como unidad
económica independiente. La compañía creada financia su construcción
basada en la noción de proyecto, lo que implica la emisión de acciones
y/o valores de deuda diseñados como autoliquidables exclusivamente con
los ingresos derivados de las operaciones del proyecto.
En efecto, el autofinanciamiento de proyectos se define como el
mecanismo de obtención de fondos para atender un proyecto de inversión
en la que el flujo de fondos de efectivo se considera como el origen de
los recursos para el servicio de la deuda y el rendimiento del capital
invertido en el proyecto. Con esta modalidad se pueden financiar
oleoductos, refinerías, plantas generadoras de electricidad, proyectos
hidroeléctricos, construcciones portuarias, de exploración y explotación
minera, y en general toda clase de obras de infraestructura.
Algunos autores señalan que el primer proyecto financiado con esta
modalidad data del siglo 13, cuando la corona británica obtuvo un
préstamo por parte de banqueros florentinos para desarrollar un proyecto
minero en Devon. La condición establecida entonces fue que dicha deuda
se amortizaría solamente con los fondos provenientes de la venta de la
producción de la mina durante un periodo determinado. Este mecanismo de
financiación de grandes obras ha venido evolucionando al mismo tiempo
que se descubren y ponen en práctica nuevas técnicas de ingeniería
financiera, aplicada principalmente a proyectos con las siguientes
características: largo plazo (periodo prolongado de ejecución, tiempo
suficiente de operación para generar los recursos orientados a atender
el servicio de la deuda y demás acreencias); requerimientos
significativos de recursos y concurrencia de riesgos de tipo comercial,
técnico y político.
La magnitud de estos proyectos supone la presencia de un paquete de
financiación bastante heterogéneo: capital de riesgo, fondos generados
por el proyecto y deuda provista por agencias y organismos
multilaterales, bancos comerciales, compañías de seguros y fondos de
pensiones, y en general, el mercado de capitales.
En los últimos años en la mayoría de países ha prosperado esta clase de financiación debido principalmente a:
• Las restricciones cada vez más crecientes de recursos financieros por
parte de países emergentes ante la necesidad de apalancar su desarrollo
social mediante programas de educación, salud, bienestar, saneamiento
básico, etc..
• La dimensión de estos proyectos de infraestructura supone la
disposición de ingentes recursos de largo plazo que no maneja la banca
comercial convencional.
La estructura de un project finance (autofinanciación) supone:
• La elaboración de rigurosos estudios de preinversión que permitan con
un grado alto de confiabilidad proyectar los flujos de fondos para todo
el horizonte del proyecto.
• La elaboración de complejos contratos que establezcan los compromisos
y derechos de orden financiero, técnico y legal entre los diferentes
agentes involucrados.
Protagonistas o agentes involucrados:
• Proyecto empresa: es la compañía que se constituye y se hace
responsable de la ejecución y operación del proyecto, por lo tanto se
erige como deudora de la financiación y receptora de los recursos
derivados de la operación y venta de los productos. El riesgo financiero
de los promotores queda reducido a sus aportes de capital, lo que
significa que la única responsabilidad de la deuda será respaldada por
los activos de la “empresa proyecto” y sus flujos de caja. La forma
jurídica más adecuada para la empresa-proyecto suele ser de sociedad
anónima (que limita la responsabilidad de los socios al monto de sus
acciones o aportes).
• Promotores o gestores: establecen una nueva empresa o vehículo
organizacional a través de algún mecanismo adecuado (consorcio,
asociación, joint venture, fideicomiso, etc.) formada con los activos
del proyecto. Con la necesidad de aumentar la rentabilidad y ante las
limitantes de balance esta estructura se espera sea altamente apalancada
que justifica la presencia de diversos actores que aportan recursos,
asumen riesgos impulsados por sus propias expectativas de rendimientos
financieros.
• Agentes de deuda: los bancos comerciales, las agencias promotoras de
exportaciones, los organismos multilaterales de desarrollo, los fondos
de pensiones, las compañías de seguros y en general el mercado de
capitales son los proveedores de recursos. Generalmente los bancos
comerciales suscriben la deuda a corto y mediano plazo para la
construcción y luego sindican a otras instituciones para una vez
terminada la construcción las transformen en acreencias a largo plazo.
Las agencias internacionales como el BID, Banco Mundial, la CAF proveen
financiación resguardadas de riesgos políticos y que además suelen
aportar confianza a otros inversionistas.
• Contratistas: otro agente estratégico es la firma especializada que
pueda garantizar la construcción y puesta en marcha del proyecto.
Generalmente se suscribe con una firma experta un contrato llave en mano
a precio fijo que premia la eficiencia y castiga el incumplimiento. Este
contratista a su vez adelanta diversas clases de subcontratos con
empresas especializadas.
• Proveedor: para garantizar la operación de cierta clase de proyectos
se suscriben con proveedores contratos de compra a largo plazo, de algún
insumo necesario.
• Comprador: para afianzar la seguridad de los flujos de ingresos
también se suscriben contratos de largo plazo con potenciales
compradores del producto o usuarios de los servicios respectivamente.
• Operador: para la operación adecuada y el mantenimiento se contratan
firmas especializadas nacionales o extranjeras.
• Asesores: dada las complejidades financieras, técnicas y jurídicas
cada uno de los agentes involucrados vinculan toda suerte de asesores
(banqueros de inversión, financistas, abogados, técnicos, ingenieros
financieros, aseguradores, corredores de bolsa, etc) para que los
acompañen en su respectiva toma de decisiones.
• Estado: dada la necesidad de liberar recursos para proyectos de
contenido social el Estado tiene especial interés en promover esta
modalidad para ejecutar proyectos de infraestructura necesarios para el
desarrollo. En el caso de la construcción de infraestructura el Estado
transfiere riesgos hacia el sector privado y al mismo tiempo vigila que
el proyecto opere adecuadamente en beneficio de interés general, además,
permite la entrada de capitales frescos que vigorizan la economía,
promueve la transferencia de tecnología, la calificación de la mano de
obra mejorando la competitividad del país.
El “autofinanciamiento de proyectos” se diferencia del financiamiento convencional en:
• En el financiamiento convencional los acreedores consideran el
patrimonio total de la compañía como garantía suficiente de los flujos
de efectivo para el servicio de la deuda. En cambio, dado que el
proyecto es una entidad jurídica diferente a la empresa que lo
patrocina, el flujo de efectivo del proyecto se encuentra segregado y es
completamente independiente de la entidad patrocinadora.
• Cuando una empresa atiende simultáneamente el desarrollo de varios
proyectos, sus estructuras financieras y administrativas se ven
saturadas disminuyendo la capacidad de los propietarios de conservar el
control. En el financiamiento de proyectos (project finance) no ocurre
este evento.
• En la forma convencional, es claro que el control permite a los
propietarios destinar los beneficios del proyecto en otras actividades
seleccionadas discrecionalmente. En tanto que, las decisiones de los
directivos y responsables del proyecto quedan sujetas a los compromisos
contractuales.
• El financiamiento de proyectos está diseñado para distribuir los
rendimientos y los riesgos de manera más eficiente que la estructura
tradicional.
La figura siguiente nos presenta un esquema de financiamiento sobre la base del proyecto que se ubica como centro de toda actividad, en efecto, la materia prima y los contratos de suministro de dirigen hacia el centro, en tanto que de allí sale la producción y se consolidan los contratos de venta, generalmente a largo plazo, que permitirán garantizar los flujos de ingresos necesarios para atender el servicio de la deuda. Por otro lado, de abajo hacia arriba aparecen los créditos y en forma recíproca la amortización de la deuda con intereses que se cubren con los ingresos derivados de la operación del proyecto. De abajo hacia el centro, fluyen los fondos de los inversionistas de capital y reciben en compensación los rendimientos, también atendidos por las ventas de la producción. Algunos accionistas pasivos (que no participan ni en administración ni en el riesgo) aportan recursos adicionales en busca, desde luego, de rendimientos satisfactorios.
ESTRUCTURA DEL PROJECT FINANCE

Tal como se viene anotando, el proyecto corresponde a un conjunto de activos (reservas mineras o petroleras, equipo y maquinaria, construcciones, extensión de tierra, conocimientos e información, etc.) capaz de funcionar como una unidad económica independiente. Las operaciones respaldadas por diversos acuerdos contractuales, se tienen que organizar de tal forma que el proyecto posea la capacidad de generar un flujo de efectivo suficiente para amortizar las deudas y generar rendimientos satisfactorios para los diferentes agentes comprometidos.
El financiamiento basado en proyectos resulta altamente recomendable:
• Cuando la producción prevista experimenta una demanda tan fuerte que
los compradores manifiestan el deseo de negociar contratos de largo
plazo.
• Cuando los contratos tienen cláusulas suficientemente firmes,
confiables y llamativas para que los bancos se interesen en financiar la
ejecución del proyecto.
Muchos proyectos con reservas comprobadas de explotación minera o
petrolera, grandes obras de infraestructura, plantas industriales,
desarrollos turísticos, proyectos de telecomunicaciones, etc. en algunos
países emergentes resultan llamativos para diferentes agentes que
estarían dispuestos a participar en su estructuración financiera:
inversionistas extranjeros que aportarían capital y tecnología de
explotación y administrativa; compradores que se verían beneficiados por
contratos a largo plazo ventajosos en cantidad, calidad y precio;
algunos eventuales fabricantes o arrendadores de equipos; y desde luego,
el gobierno, estimulado por el crecimiento de la infraestructura y por
la generación de empleo, podría conceder ciertas exenciones tributarias
temporales con el incentivo del recaudo de significativos impuestos en
el mediano y largo plazo. Por otro lado, también pueden aparecer
“inversionistas pasivos”, o sea, aquellos que colocan su capital en
busca de rendimientos seguros pero que no asumen riesgos, como los
fondos de pensiones.
Importante es observar, la variedad de agentes involucrados en el
proceso, que asumen mayores o menores riesgos dependiendo del su nivel
de participación y de los rendimientos esperados. Se trata pues, de
diseñar un modelo de “ingeniería financiera” lo suficientemente
estructurado, claro y explícito, respaldado por contratos que determinan
el nivel de recursos necesarios, los aportes e incentivos de cada fuente
y, desde luego, la diversificación del riesgo entre los diferentes
protagonistas. Se trata de buscar en el modelo un equilibrio entre
rendimiento y riesgo compartido por los diferentes agentes involucrados.
Dado que el proyecto se constituye en una empresa independiente no tiene
antecedentes que los respalden, por lo tanto los únicos argumentos
válidos ante eventuales inversionistas son los estudios serios de
preinversión, que avalen un nivel satisfactorio de rentabilidad que sea
llamativo para el apoyo crediticio o participación provista por terceros
mediante claros y explícitos arreglos contractuales.
La obtención de recursos necesarios para financiar la construcción o
ejecución de un proyecto requiere convencer a los eventuales
prestamistas de largo plazo de la viabilidad técnica, la factibilidad y
conveniencia económica y la solvencia intrínseca de sus finanzas. A los
inversionistas les preocupa todos los riesgos que un proyecto implica,
les interesa saber quien y en qué forma los enfrentará, y si los
rendimientos serán suficientes para compensarlos. Es claro que los
patrocinadores lo mismo que los inversionistas y sus asesores, deben
conocer a fondo los aspectos técnicos y jurídicos del proyecto y los
riesgos que arrastra, y deben tener la capacidad de evaluar en forma
independiente los aspectos financieros y su capacidad de generar un
flujo de caja suficiente para atender el servicio de la deuda y el
cubrimiento de los costos de operación.
La disponibilidad de fondos para un proyecto dependerá de la capacidad
del gestor, promotor o patrocinados para convencer y movilizar a los
proveedores de recursos financieros de que el proyecto es técnicamente
viable y financieramente conveniente. Dado que los proyectos no cuentan
con antecedentes suficientes para respaldar solicitudes de recursos, el
apoyo y respaldo que reciba dependerá exclusivamente de su rentabilidad
esperada, denunciada y explicitada en los correspondientes estudios de
factibilidad. En efecto los eventuales acreedores deberán asegurarse de
que:
• El proyecto entrará en servicio o sea que se dispondrá de los
suficientes recursos para su ejecución.
• Los recursos generados por las ventas serán suficientes para atender
el servicio de la deuda y las demás acreencias y darán, desde luego, los
rendimientos esperados para cada uno de los agentes involucrados, lo que
significa que se convertirá en una empresa económicamente viable.
Viabilidad tecnológica: los estudios de preinversión (factibilidad) deben contener un riguroso análisis de ingeniería de detalle que permita validar los procesos tecnológicos, el tamaño de la planta y su capacidad de expansión, su ubicación, la cronología de las actividades y los costos propios de la construcción. Los potenciales acreedores deberán estar lo suficientemente convencidos de la pertinencia y disponibilidad de los procesos tecnológicos que se emplearán a la escala comercial estipulada. Esto significa, que exigirán garantías de que el proyecto podrá operar a su capacidad de diseño, y buscarán el concurso de consultores independientes y expertos que avalen estas suposiciones técnicas y confirmen que existe un programa de construcción confiable en el cual se estipula:
• Tiempo que se considera necesario para obtener las aprobaciones y
permisos reglamentarios y licencias ambientales para la construcción.
• Tiempo de entrega de los equipos adquiridos o disponibilidad de los
tomados en arriendo.
• El tiempo necesario para las actividades previas a la ejecución:
diseños, colocación de pedidos de equipos y materiales de construcción,
preparación del sitio y contratación de la mano de obra. Se debe
presentar la ruta crítica del programa de construcción y el análisis de
las causas que potencialmente afecten la entrega oportuna del proyecto y
por ende los flujos de ingresos.
• Que los presupuestos asignados sean suficientes para terminar la
ejecución teniendo en cuenta eventuales contingencias. El trabajo de
diseño e ingeniería de detalle da las pautas para estimar los costos de
construcción de todas las instalaciones necesarias para la operación del
proyecto como una entidad económica y administrativa independiente. Las
estimaciones de costos de construcción deben incluir un factor de
contingencia apropiado para absorber los posibles errores de diseño o
factores imprevistos. La magnitud de ese factor depende del nivel de
incertidumbre en que se desarrolle la construcción, pero se puede
estimar en general en un nivel del 8% al 10% del presupuesto de
construcción. Es obvio que las estimaciones de recursos financieros para
el periodo de ejecución deben incluir las necesidades de capital de
trabajo así como el monto de los intereses causados durante la
instalación del proyecto.
• Si al término de la ejecución las instalaciones podrán operar a la
capacidad planeada.
Resulta obvio que el asesor financiero debe estar al tanto de las
posibles incertidumbres tecnológicas y de su impacto potencial en las
necesidades de financiamiento, las características operativas y de
gestión y, desde luego, la rentabilidad del proyecto. Esto no suele
implicar mayores problemas cuando se trata de tecnologías conocidas y
apropiadas, pero cuando estas no están lo suficientemente comprobadas
los riesgos asumidos son mayores lo mismo que las dificultades para
negociar la participación con inversionistas, quienes exigirán mayores
garantías y rendimientos en la medida que los riesgos tecnológicos se
incrementen.
Financiera y económicamente conveniente: se trata de establecer si el
valor presente neto esperado de los flujos de efectivo futuro (ingresos)
exceda el valor presente esperado de los egresos (inversiones y costos
de operación). De todos modos la viabilidad del proyecto depende de la
demanda comercial de la producción o prestación del servicio en términos
de precio, volumen y calidad. Para ponderar el mercado del producto los
analistas estudian las condiciones de demanda y oferta proyectadas
durante la vida útil del proyecto. El estudio de comercialización se
diseña para ratificar que conforme a una serie de suposiciones
económicas razonables, la demanda será suficiente para absorber la
producción planeada a precios adecuados que cubra el costo de
producción, que permita al proyecto atender el servicio de la deuda y
que genere para los inversionistas una tasa de rentabilidad aceptable.
Operador calificado: por otro lado, se deberá garantizar a los
acreedores del proyecto que se contará con una administración calificada
a través de un operador altamente experimentado. El sistema de
financiación por proyectos se presta muy bien para el sistema de
incentivos hacia el operador, en el cual la remuneración hacia este está
directamente vinculada al desempeño del proyecto. Cuando los
administradores tienen una participación directa en el proyecto se ven
estimulados a tomar medidas proclives al mejoramiento de la
rentabilidad.
Por otro lado, los acreedores podrán especial atención a la “solidez crediticia” que demuestre el proyecto a través de:
• Valor inherente de los activos involucrados en el proyecto (reservas
comprobadas, terrenos, equipos, etc.).
• La rentabilidad esperada.
• La cantidad de capital que los patrocinadores están arriesgando en el
proyecto.
• El compromiso que terceras partes adquieren con el proyecto.
• Tecnología apropiada y mercado seguro para el producto.
Una de las ventajas del autofinanciamiento de proyectos es que permite
la distribución de los riesgos operativos y financieros entre las
diferentes partes involucradas. No suele ser nada práctico y un poco
inapropiado que un solo agente asuma los diferentes riesgos de orden
financiero, económico, técnico, ambiental o político. La estructura que
facilita la propiedad múltiple y distribuye los riesgos es la más
adecuada para el financiamiento de proyectos.
La capacidad de apalancamiento que un proyecto pueda alcanzar depende de
su rentabilidad, de la naturaleza y magnitud de los riesgos, de la
seriedad de los contratos de compra de insumos y venta de productos y de
la firmeza de los arreglos de deuda y crédito.
De lo anterior se puede desprender que los arreglos de financiamiento de
proyectos siempre implican relaciones contractuales entre varias partes
interesadas, lo que determina que se debe establecer una genuina
concurrencia de intereses entre los participantes, lo que se manifiesta
a través de un acuerdo de obtención de beneficios y asunción de riesgos
conforme a una estructura acordada de financiamiento. Es por esto, que
la ingeniería financiera debe diseñar una estructura que colme las
aspiraciones de los agentes participantes, que necesariamente y en forma
inequívoca aparecerá en los correspondientes contratos.
Algunas características propias de esta modalidad de financiación:
• Esta forma de financiamiento no siempre representa el menor costo.
• Dado que la única herramienta para la gestión de recursos es el “plan
de negocio” respaldado por rigurosos estudios de preinversión
(factibilidad), se precisa seriedad y alta calificación de los
consultores encargados, y asignar el tiempo y los recursos necesarios
para ofrecer un documento lo suficientemente sólido y confiable que
permita informar y convencer a los eventuales agentes participantes.
• Suelen ser costosos de negociar. El financiamiento se estructura con
base a una serie de contratos que deben ser negociados por todas las
partes que intervienen en el proyecto, suelen ser complejos y requieren
más tiempo en el proceso de negociación y acuerdo. Estos costos de
transacción mayores se reflejan en las tareas de diseño de la estructura
legal, financiera y tributaria, en la negociación de contratos de
propiedad y crédito.
• El apoyo de crédito para el financiamiento de un proyecto se establece
a través de compromisos contractuales y no mediante promesa directa de
pagar. Por lo tanto, los prestamistas se preocupan que los compromisos
contractuales proporcionen un flujo interrumpido a pesar de alguna
contingencia no prevista, para lo cual suelen demandar primas de
cumplimiento para compensar el riesgo.
• Evaluación y ponderación de riesgos: los prestamistas no se
comprometen a invertir en un proyecto hasta que no estén lo
suficientemente seguros de su viabilidad técnica y su conveniencia
financiera y económica, y por lo tanto exigen protección contra ciertos
riesgos básicos a través de garantías en las cuales terceras partes se
comprometen a proporcionar apoyo crediticio suficiente para compensar y
mitigar en parte tales contingencias. En efecto, los inversionistas
exigirán “arreglos de seguridad” diseñados para transferir a terceras
partes financieramente solventes. Los riesgos que se suelen cubrir a
través de estos mecanismos de seguridad son: los relacionados con la
terminación de la construcción y ejecución del proyecto, los riesgos
tecnológicos de incapacidad u obsolescencia prematura, riesgos que
involucran el suministro de materia prima, riesgos de tipo económico,
financiero, monetario, inflacionario, cambiario, político, ambiental o
de fuerza mayor.
• Un aspecto crítico de la ingeniería financiera de un proyecto implica
la identificación de todos los riesgos relevantes para luego diseñar
arreglos contractuales para repartirlos entre las partes interesadas.
Nuevos productos financieros como derivados, futuros, swaps, techos de
tipo de interés, han puesto al alcance de los gestores de proyectos
nuevos esquemas para manejar ciertos tipos de riesgos.
• Estructuración jurídica: La estructuración jurídica es uno de los
desafíos que deben enfrentar los expertos a nombre de los
patrocinadores, pues esta depende de varios factores de orden contable,
tributario y de regulación, y que se debe ceñir a las normas
correspondientes de los países de origen de los diferentes agentes
participantes. Es tal la complejidad del proceso, tanto desde el punto
de vista jurídico como técnico–financiero, lo que determina que el
equipo asesor debe ponderar objetivamente las ventajas y desventajas de
cada modelo de organización jurídica, para cada uno de los agentes
interesados.
La definición jurídica del nuevo ente debe tener en cuenta:
o El número de participantes y el objetivo del negocio de cada uno.
o El costo de capital estimado para el proyecto y su índice de
rentabilidad.
o Los requisitos impuestos por los mecanismos de regulación.
o Los instrumentos de deuda disponibles.
o La situación tributaria de los participantes.
o La jurisdicción política en la que el proyecto operará.
• Fondos de Capital de Riesgo
Los fondos de capital de riesgo son empresas que sirven de intermediarios financieros entre inversionistas potenciales que buscan altos retornos, inversión a largo plazo y periodos limitados de tiempo y nuevas empresas innovadoras que buscan financiación. El capital de riesgo es una actividad financiera consistente en la toma de participaciones temporales entre dos y siete años (20% a 40%) en nuevas empresas en proceso de crecimiento. Aportan valor agregado en forma de estrategia y operación gerencial. El objetivo principal es obtener un alto beneficio derivado del éxito de las empresas receptoras de la inversión. El fondo de capital de riesgo tiene predominancia en el Sector Público, dado que su principal interés es la regeneración continua del tejido empresarial. Las inversiones de capital de riesgo se realizan a través de: adquisición de acciones de las empresas, suscripción de nuevas acciones y bonos convertibles en acciones. El concepto de fondos de capital de riesgo permite al capital privados combinarse con fondos para el fomento empresarial y la generación de empleo, a través de nuevos mecanismos de inversión en nuevas empresas, que aunque tienen un componente de riesgo, son atractivas por los altos réditos que pueden brindar, no sólo de tipo económico sino de carácter social y tecnológico. Este modo de financiación es bastante exigente para el inversionista y para el empresario.
Características generales de los fondos de capital de riesgo:
• Juegan un papel de intermediarios financieros, canalizando ahorro
hacia proyectos de inversión de alto riesgo pero de elevada rentabilidad
esperada.
• Permiten la concreción de empresas que de otra manera tal vez nunca
llegarían a existir.
• Se diferencian de las demás instituciones financieras principalmente
por el valor que agregan en las empresas de riesgo, a través de
actividades de apoyo en las diferentes áreas de la empresa, además de
los aportes de capital.
• La vida promedio de estos fondos es de 10 años, con la posibilidad de
extender la vida a máximo 3 años más.
• El porcentaje de participación en las compañías o proyectos a los
cuales van a invertir depende de las características de cada fondo, pero
este no excede el 49% de la participación.
• EL nivel de rentabilidad lo fijan los directores de acuerdo a los
proyectos que estén buscando y el margen máximo de riesgo que buscan, y
establecen un porcentaje medio de rentabilidad por año de inversión.
La actividad de inversión de los puede dividirse en tres etapas básicas: decisión sobre los proyectos en los cuales invertir; apoyo y seguimiento de las inversiones; liquidación de las inversiones o "salida" de las empresas.
Proceso de Selección de proyectos: la decisión de cada fondo está directamente relacionada con los proyectos a los cuales quieren acceder y de acuerdo a estos van a estipular su proceso de selección. Pero existen pasos básicos que generalmente utilizan dichas empresas. Que son los siguientes: una selección o evaluación inicial de las propuestas recibidas, con el objeto de verificar que las mismas cumplen con los criterios generales de inversión del respectivo fondo. Entre estos criterios están los del tamaño de la inversión, el tipo de tecnología y el sector al que pertenecen los proyectos, la etapa de desarrollo (temprana, expansión y otras) y, la localización geográfica de la empresa. Los proyectos cumplan con las anteriores especificaciones, se evalúan cuidadosa y detalladamente, con el objeto de tomar la decisión de inversión. Para esto existen las áreas principales de interés que investigan:
• Calidad de los empresarios y de su equipo administrativo y técnico.
• Características del producto (ventajas competitivas en el mercado).
• Tecnología a ser utilizada y su nivel de vulnerabilidad.
• Potencial de mercado del producto.
• La magnitud del capital necesario para el proyecto y la proporción
aportada por los empresarios.
El tercer paso del proceso de decisión sobre inversiones es el de la discusión y celebración de contratos con la empresa y la valoración del proyecto en su totalidad.
Mecanismos de Salida: existen en el mercado financiero mundial muchas
formas de salida, depende de lo desarrollado que estén los mercados de
capitales. Se hace por medio de las bolsas de valores, las otras formas
de liquidación más frecuentes son con fusiones y adquisiciones por otros
inversionistas, venta de sus participaciones a través de canales
informales o comisionistas profesionales, recompra de los propietarios
de las Empresas de Riesgo.
A manera de colofón podemos afirmar que la forma y modalidad de
financiación incide sustancialmente en la ejecución de los proyectos. El
reto de hacer coincidir la llegada de recursos financieros con la
programación de actividades para lograr los objetivos de alcance,
presupuesto, calidad y en cumplimiento de un cronograma, es un arte o
una técnica que solamente la dominan los gerentes de proyectos exitosos.
[1] Tomado contextualmente del libro EL DESAFIO DE LA GERENCIA DE
PROYECTOS de Juan José Miranda M
[2] En ciertos casos de proyectos de alguna complejidad o magnitud, son
los banqueros de inversión los encargados de finiquitar los contratos de
participación y programar el giro de recursos hacia el proyecto por
parte de los inversionistas.
[3] La oficina de tesorería es la encargada de recibir el dinero de
diferentes fuentes y distribuirlo en los distintos usos, desde luego,
desarrolla la labor rutinaria de organizar los flujos de entrada y
salida de efectivo y adelantar las pesquisas y negociar los créditos de
corto plazo cuando la situación del proyecto lo amerite.
[4] En el anexo 1 al final del artículo, presentamos diferente modalidad
de financiamiento de proyectos que determinan pautas o formatos
distintos en la planeación y organización financiera para la ejecución
de un proyecto.
[5] Si bien es cierto que la oficina que cumple esta función
habitualmente la tesorería tiene responsabilidad durante el tiempo de
ejecución, en muchos proyectos las acreencias necesarias para financiar
esta fase tendrán que ser atendidas durante la operación del proyecto y
con cargo a las ventas previstas.
[6]. Recordemos que "apalancamiento financiero" es el incremento de los
rendimientos de los recursos propios, con el concurso de recursos
ajenos.
[7] La mayoría de las legislaciones de los países de América Latina
introducen elementos básicos que enmarcan las relaciones entre el sector
privado y el Estado. El Estado mantiene la obligación de regular,
controlar y vigilar su prestación y permite que esta función sea
ejercida de manera indirecta, a través de comunidades organizadas o de
particulares. Esta interpretación se amplia con mayor fundamento a las
obras de infraestructura básica y social.
[8] Dado que las responsabilidades financieras y operativas se reparten
entre el gobierno y el sector privado, lo mismo que los riesgos y los
beneficios, se trata de diseñar un ente mixto acorde con las normas y
teniendo en cuenta el equilibrio en la participación.