1. Introducción
La misión suprema de toda empresa debe ser el mayor nivel de
satisfacción para sus clientes y usuarios, pues éstos con sus compras
permiten que la empresa siga existiendo y creciendo, generando de tal
forma beneficios para sus integrantes (propietarios, directivos y
empleados). Y decimos “debe ser” y no “es”, puesto que muchas empresas
no se han dado cuenta de ello aún. Enfrascadas en una orientación al
producto o a la venta, dejan totalmente de lado las reales necesidades y
deseos del consumidor. La posibilidad de elección da poder al
consumidor. Un consumidor con poder se convierte en un cliente leal si
se le ofrecen productos y servicios calibrados a sus necesidades. Esto
es responsable de un cambio en el patrón del pasado, en el cual los
consumidores o los usuarios de cosas (o servicios) tenían que adaptar
sus vidas a los productos o los servicios ofrecidos.
En el caso de las pequeñas empresas muchos de sus propietarios tienen
una mentalidad artesanal, conciben su producción en gran medida como una
artesanía, y de tal forma como el pintor o el escultor producen bienes
como si se tratará de obras artísticas de acuerdo a sus propios gustos y
no como la producción de bienes destinadas a satisfacer las necesidades
de terceros.
Una empresa debe no sólo satisfacer a los usuarios de los productos o
servicios, que serán aquellos que los consumen, sino además la de sus
clientes directos y la de aquellos que conforman el canal de
distribución, como así también la del decisor final (que puede o no ser
el consumidor final).
Veamos con un ejemplo lo antes expresado. Una empresa productora de
leche cultivada, tendrá como cliente directo a un distribuidor, el cual
tendrá como preocupación: la calidad del producto, calidad del empaque,
el precio de venta final (al usuario), el plazo de pago, su margen de
ganancia, la rápida atención de sus pedidos, la correcta facturación, la
existencia de buena publicidad y tipos de promociones. El comerciante
minorista tendrá especial interés en la calidad, precios, publicidad,
promociones, capacidad de entrega en tiempo, cantidad y variedad, y
margen de ganancia. El cliente final que puede o no ser el usuario final
(el usuario final puede ser su hijo o un cliente de un restaurante)
tendrá en cuenta la calidad, precio, la facilidad para adquirir dicho
producto (lugares de distribución, cantidades, variedades). Así pues en
este caso el productor deberá contemplar la satisfacción de los
requerimientos en las diversas etapas del canal. De poco sirve un
producto que agrade al usuario final, si a éste le resulta difícil
volver a encontrar el producto en la góndola. En el caso del
distribuidor no estará satisfecho de un producto que si bien es muy
demandado, los servicios de facturación y atención al cliente por parte
de la empresa proveedora deje mucho que desear.
Muchas empresas se esmeran en producir productos o servicios de primera
calidad, pero estropean todo con una pésima atención telefónica, una
entrega fuera de tiempo o una facturación con innumerables errores.
Ahora bien dentro de esa necesidad de satisfacer plenamente al cliente y
usuario, no sólo es necesario monitorear de forma constante esos niveles
de satisfacción, sino que deben definirse cuales son la necesidades de
los clientes y usuarios mediante un estudio o investigación de mercado.
Una empresa que trate de satisfacer necesidades de acuerdo a lo que
ellos creen que son los requerimientos de los clientes o usuarios, y no
de acuerdo a lo que estos realmente solicitan están destinados a perder
posiciones en el mercado.
Muchas veces las empresas al tener un nivel de demanda que cubre sus
niveles productivos creen que sus productos son bien aceptados en el
mercado, pero ojo, puede ser que los consumidores tengan otros deseos o
niveles de satisfacción, no existiendo aún otro competidor en el mercado
que pueda cubrirlos. Pero de aparecer éste, nuestra empresa vería
decrecer muy rápidamente sus ventas. Algo parecido ocurre con aquellas
empresas de servicios monopólicas que se jactan de cubrir la demanda de
sus usuarios sin tomar debidamente en consideración que requieren
realmente estos y que tanto cubren sus servicios los niveles de
satisfacción.
Los monopolios son efímeros y se hallan en trance de desaparición. La
vida de productos y servicios no cesa de reducirse con ayuda de la
tecnología, se popularizan cada vez más. Los mercados se segmentan cada
vez mas y cada vez es más difícil satisfacer a un cliente mejor educado,
informado y más mimado. En tales condiciones, la supervivencia de la
empresa se basa en disponer de alguna ventaja competitiva única y
duradera.
La época de “eso se venderá de todas formas” concluyó. El cliente es,
pues, el punto de partida de una estrategia de servicio. El objetivo de
una buena estrategia de servicio debe consistir en mantener a los
actuales clientes y atraer a los clientes potenciales. Todas las
empresas que se olvidan de este principio elemental están condenadas a
desaparecer en un plazo más o menos corto.
No menos cierto es que la falta de estudio del mercado puede llevar a la
empresa a satisfacer los requerimientos de sus clientes actuales,
mientras un mercado cada vez más grande se vuelcan a otros tipos de
productos o competidores. Al perder contacto con el mercado la brecha
entre los productos o servicios que se ofrecen y aquellos que son
requeridos se irán ampliando cada vez más con el transcurso del tiempo,
razón por la cual cerrar dicha brecha le será cada vez más difícil y
costoso.
“Practicar el control de calidad es desarrollar, diseñar, manufacturar y
mantener un producto de calidad que sea el más económico, el más útil y
siempre satisfactorio para el consumidor”. Para alcanzar esta meta, es
preciso que en la empresa todos promuevan y participen en el control de
calidad, incluyendo en esto a los altos ejecutivos así como a todas las
divisiones de la empresa y a todos los empleados.
2. Importancia de satisfacer al cliente
Producto de diversas investigaciones realizadas por la American
Marketing Association, se llegó a las siguientes conclusiones:
1. Cien clientes satisfechos producen 25 nuevos clientes
2. Por cada queja recibida, existen otros 20 clientes que opinan lo
mismo pero que no se molestan en presentar la queja.
3. El coste de conseguir un nuevo cliente equivale a cinco veces el de
mantener satisfecho al que ya está ganado.
4. Un cliente satisfecho comenta como promedio su buena experiencia a
otras tres personas, en tanto que uno insatisfecho lo hace con nueve.
En materia de servicios, una persona satisfecha transmite su entusiasmo
a otras tres, por término medio. Una persona insatisfecha comunica su
insatisfacción a once personas, por término medio. Así que un 1% de
clientes insatisfechos produce hasta un 12% de clientes perdidos.
Por otro lado el Departamento de Comercio de los Estados Unidos
estableció como máximo puntaje a los efectos del otorgamiento del Premio
Nacional a la Calidad Malcom Baldrige la “Satisfacción del Cliente” con
un índice ponderado de 30 puntos.
Porcentaje de importancia Categoría .
30 Satisfacción del cliente
15 Utilización de los recursos humanos
15 Garantía de calidad
15 Resultados de la calidad
10 Liderazgo
9 Planeamiento de las calidades estratégicas
6 Información y análisis
Puede observarse que la satisfacción del cliente es la consideración más
importante en la composición del premio. Ello implica concentrarse en el
cliente. En el competitivo mercado de la actualidad, el éxito en los
negocios exige que el vendedor adopte el punto de vista del cliente.
En casi todos los sectores, los consumidores satisfechos se muestran
dispuestos a pagar un “cargo extra” a cambio de la “satisfacción extra”
que logran con determinados productos o servicios.
Otro aspecto fundamental a considerar esta vinculado con el hecho de que
los clientes contentos son más leales a las marcas que los clientes
insatisfechos, mostrándose más inclinados a repetir las compras de los
mismos productos utilizados y a comprar los otros productos de la
empresa. Al combinar esta actividad con la disposición de los clientes a
pagar un precio más alto, se logran más altos niveles de ingresos y, en
consecuencia, una mayor rentabilidad.
Debe resaltarse también que es mucho más fácil lograr la repetición de
una compra que abrir una cuenta nueva. En consecuencia, cuanto mayor sea
la lealtad de los clientes hacia los productos de la empresa, más bajos
serán sus costos de operación en el área de ventas. La empresa no tiene
que invertir tanto tiempo y recursos en persuadir al cliente para que
compre sus productos.
Las comunicaciones de márketing cuestan mucho menos, pues un cliente
contento actúa como un vendedor voluntario; él habla con otros clientes:
amigos, familiares, colegas, relacionados en el área de negocios, etc.
Los clientes contentos no sólo son más leales a las marcas, sino que,
además, se mantienen leales por más tiempo. Están menos dispuestos a
cambiar hacia productos nuevos, o a abandonar los proveedores
tradicionales cuando aparece una oferta alternativa que sea algo más
barata. Eso les da a las empresas que mantienen estos niveles de lealtad
un “respiro”, una oportunidad, un “período de gracia”, que, si se
utiliza eficazmente, puede ayudarles a protegerse mejor contra
incursiones de la competencia en sus mercados.
De todo lo antes expuesto se concluye que los clientes / consumidores
constituyen uno de los principales activos de la empresa (conjuntamente
con su fuerza laboral y capacidad de dirección).
Este es un activo cuyo valor puede calcularse como valor presente de las
ventas promedios por período de tiempo correspondientes a los diferentes
tipos de clientes y multiplicados por los nuevos clientes que ellos
atraen a la empresa.
El proyecto PIMS de Harvard Business School, demostró que las empresas
que ofertan productos de superior calidad también muestran niveles más
altos de rendimiento financiero. Usualmente, los productos de superior
calidad se relacionan muy estrechamente con los niveles de satisfacción
de los consumidores; en consecuencia, y por extensión, niveles más altos
de satisfacción de los consumidores generan, a su vez, niveles más altos
de rentabilidad.
Las empresas situadas en el 20% superior respecto al nivel de
satisfacción tuvieron un rendimiento medio sobre la inversión del 32% y
un rendimiento medio sobre ventas del 14%, contra el 17% y el 7%
respectivamente de las empresas con menor nivel de satisfacción.
Esa mayor rentabilidad genera un “plus” económico que le otorga a la
empresa un mayor valor de mercado (Valor Llave), que en el caso de las
empresas cotizantes en bolsa implica un mayor valor por acción.
Es por todo lo antes visto, que se hace menester monitorear
cuidadosamente los niveles de satisfacción, contar con una información y
estrategia volcada en el Cuadro de Mando Integral, y auditar dichos
niveles, dándole la misma importancia que a los otros componentes del
patrimonio financiero de la empresa.
3. Calidad y orientación al consumidor
Dos principios fundamentales elevados como insignias por las empresas
japonesas son:
1º Primero la calidad; no las utilidades a corto plazo
2º Orientación hacia el consumidor; no hacia el producto. Pensar desde
el punto de vista
de los demás.
Si una empresa sigue el principio de buscar “primero la calidad”, sus
utilidades aumentarán a la larga, mientras que si persigue la meta de
lograr utilidades a corto plazo, perderá competitividad en el mercado
internacional y a la larga sus ganancias disminuirán. La gerencia que
hace hincapié en calidad ante todo, ganará paso a paso la confianza de
la clientela y verá crecer sus ventas paulatinamente a la larga, sus
utilidades serán grandes y permitirán conservar una administración
estable. Pero una empresa que siga el principio de “primero las
utilidades”, posiblemente las obtenga rápidamente, mas no podrá
conservar su competitividad por mucho tiempo.
En cuanto al segundo aspecto fundamental antes mencionado, que es la
orientación al consumidor, las empresas deben fabricar productos que los
consumidores desean y compran gustosos.
La actitud lógica en relación con el enfoque orientado al consumidor, es
ponerse siempre en el lugar de los demás; esto implica escuchar sus
opiniones y actuar en una forma que tenga en cuenta sus puntos de vista.
Hay que conocer la verdadera calidad que cumple los requisitos de los
consumidores. El control de la calidad se hace para lograr aquella
calidad que cumpla los requisitos de los consumidores. El primer paso es
saber el verdadero significado del concepto calidad. Los requisitos de
los clientes cambian continuamente, y año tras año se exige una calidad
mayor. Las normas que eran suficiente en el momento de fijarse, se
tornan anticuadas muy pronto. Al aplicar el control de calidad no se
pretende solamente cumplir normas nacionales y de la empresa sino que la
meta debe ser cumplir los requisitos de calidad de los consumidores. En
la práctica la empresa debe revisar y mejorar las normas de calidad
constantemente.
Los consumidores no suelen quejarse. Tal vez se quejen si encuentran una
falla en un artículo costoso, como un automóvil, más para la mayoría de
los artículos no dicen nada. En otras palabras, sus quejas son latentes
u ocultas, y cuando vuelven a comprar un producto similar, simplemente
optan por otra marca.
4. Factores fundamentales de satisfacción
De las investigaciones realizadas por Milind Lele y Jagdich Sheth se
identifican cuatro factores básicos y fundamentales para lograr la
satisfacción del cliente, siendo estas: las variables relacionadas con
el producto, las variables relacionadas con las actividades de ventas,
las variables relacionadas con los servicios post-venta y las vinculadas
a la cultura de la empresa. Los factores relacionados con el producto
incluyen aspectos tales como diseño básico del producto, familiaridad de
los diseñadores con las necesidades del consumidor, motivaciones que
dirigen el trabajo de los diseñadores, procesos de producción, sistemas
de control de calidad. En el área de las actividades de venta se
incluyen factores como el tipo de mensaje que la empresa proyecta en su
publicidad y programas promocionales, cómo selecciona y controla su
fuerza de venta y sus intermediarios, y la actitud que éstos proyectan
hacia los consumidores. Los servicios post-venta incluyen cosas como
garantías, repuestos y servicios, retroalimentación, atención de quejas
y las actitudes de respuesta a los problemas planteados por los
clientes. La cultura empresarial cubre los valores intrínsecos y las
creencias de la empresa y los símbolos y sistemas, tangibles e
intangibles, que la empresa utiliza para transmitir e inculcar estos
valores en sus empleados a todos los niveles.
Producto Diseño
- Mensaje
- Efectividad de venta y de servicio de apoyo
Retroalimentación e incentivos
Proveedores y procesos de producción
- Contacto con los clientes
- Calidad
- Costes
Actividades de venta Mensajes
- Explícitos
- Implícitos
Actitudes
- Entrenamiento de la fuerza de ventas
- Sistemas de recompensa a la fuerza de ventas
Intermediarios
- Incentivos
- Selección
- Entrenamiento
- Controles
Apoyo post-venta Servicios de apoyo
- Asistencia
- Calidad y rendimiento
Retroalimentación y devoluciones
- Asistencia
- Responsabilidades
Cultura Símbolos y sistemas formales
- Declaración de misión
- Objetivos de rendimiento
- Sistemas de compensación
Símbolos y sistemas informales
- Creencias
- Valores
5. El servicio como factor clave
Vivimos actualmente en una sociedad de servicios, toda empresa provee
por sobre todas las cosas servicios, sea esta productora de tangibles o
intangibles. El fabricante de autos provee el servicio de locomoción
para el cliente, el fabricante de fármacos el servicio de recuperar o
proteger la salud del usuario y de igual forma podemos continuar. Por
otra parte, toda empresa provee de un porcentaje de tangibles y otro de
intangibles, así un restaurante provee un elemento intangible como es la
atención cordial de sus camareros, como así también de un elemento
tangible como lo es la comida. Un vendedor de computadoras vende un
tangible que es la PC, pero también un intangible que es el
asesoramiento e instalación de la PC y del software, como de clases de
aprendizaje para el comprador. Por tales razones la calidad del servicio
es esencial en la satisfacción del consumidor.
Dentro de ese nuevo marco debe recordarse y subrayarse que el vendedor o
prestador del servicio no le hace ningún favor a los clientes al
servirlos. Son ellos quienes le hacen un favor al vendedor o a la
empresa, al darle la oportunidad de atenderlos.
El servicio al cliente es una filosofía en que todos los empleados
sienten y actúan para crear clientes satisfechos.
El valor agregado en el servicio al cliente no es algo para observar de
manera pasiva. Todos sirven a alguien. La responsabilidad es vital para
el servicio al cliente y todos son responsables cuando se trata de
servir a los clientes, no existe la mentalidad de “no es mi trabajo”.
Servir a los clientes siempre es trabajo de todos.
El servicio al cliente es una oportunidad única para los empleados.
Pocos puestos en una organización tienen el impacto de un empleado que
crea clientes satisfechos.
La publicidad sólo lleva a los clientes a la organización. Es el
desempeño lo que hace que regresen o se retiren.
Por qué proporcionar un servicio con valor agregado? Existe una razón
muy sencilla para proporcionar este servicio: “Es lo que se debe hacer,
los clientes tienen expectativas y es responsabilidad de la empresa
superarlas”.
Las empresas que utilizan el servicio como una ventaja competitiva
pueden cobrar más por sus productos y servicios, realizan más ventas y
superan a la competencia en la participación de mercado.
Aquellas empresas que descubren la crisis en los servicios al cliente y
hayan aprendido a desplazar a sus competidores mediante un buen servicio
serán las verdaderas beneficiadas.
En el sentido más amplio, el servicio al cliente es cualquier cosa que
aumente su nivel de satisfacción. La satisfacción o la falta de ella, es
la diferencia entre cómo espera el cliente que le traten y cómo percibe
que le están tratando. Tanto las expectativas como las percepciones se
ven agudizadas por factores que son difíciles de controlar, desde los
precios que se anuncian, hasta el diseño del producto o el
comportamiento de los empleados. De modo que las fuentes de satisfacción
son diversos y algunas veces sutiles o sorprendentes.
Los beneficios más claros del servicio superior, como los del control de
calidad total, se materializan en forma de dinero ahorrado. Del mismo
modo que el hacer bien las cosas en la fábrica a la primera ahorra los
costes de volver a realizar el trabajo y del material estropeado, el
prestar un buen servicio al cliente ahorra los elevados costes de
ganarse la antipatía de los compradores. Por ejemplo, piense en
cualquier máquina complicada que trae unas instrucciones tan poco claras
que un usuario normal no puede comprender.
Los mayores costes que ahorra el servicio descollante son con diferencia
los de reemplazar clientes perdidos. Los costes de márketing necesarios
para captar un nuevo cliente son de tres a cinco veces más elevados que
los costes de márketing para retener a uno antiguo. Esta disparidad es
más importante en mercados en los que las compras repetidas se producen
lentamente, en los que el precio de un producto o un servicio es
elevado, y donde los clientes han de soportar elevados costes por
cambiar de marcas o de proveedores. En mercados como éstos –sistemas
informáticos, automóviles, auditorías independientes- los clientes que
se pierden en beneficio de la competencia son clientes que, normalmente,
se han perdido para siempre.
Por el contrario, los clientes leales ofrecen a sus proveedores un
beneficio triple. Compran en lugar de que les vendan, de modo que los
costes de márketing y ventas para llegar hasta ellos son menores que los
de buscar nuevos clientes. En segundo lugar, una empresa que trata con
clientes leales sabe muchas cosas sobre ellos, y sabe cómo ponerse en
contacto con sus clientes, de modo que estas empresas no tienen que
gastar mucho en transacciones y comunicaciones. Y un cliente muy leal
compra más que un cliente moderadamente leal o que un nuevo cliente.
6. Dónde importa más el servicio?
El impacto de un servicio descollante al cliente es casi siempre
positivo, pero suele variar. El servicio puede no ser crucial para los
monopolios o las dictaduras, o cuando la miseria obliga a comprar al
cliente estrictamente por el precio. Incluso en estos casos, la
indiferencia al servicio es peligrosa.
Las ventajas de un buen servicio parecen ser enormes en: mercados
maduros, como los de automóviles, las maquinarias agrícolas y algunos
productos químicos. Sectores altamente competitivos, como el transporte
aéreo, el equipamiento de oficinas y los alimentos envasados; los
llamados negocios básicos como la banca, los seguros y la fabricación de
aceros primarios donde el servicio al cliente es el único medio de
diferenciación; y cualquier negocio basado en productos que cuestan
mucho, duran un cierto tiempo y necesitan servicio posventa y
mantenimiento para ser útiles.
“En todos los sectores, cuando los competidores están muy cerca los unos
de los otros, ganarán aquellos que den importancia al servicio al
cliente”.
A largo plazo, el factor singular más importante que afecta a la
actuación de la unidad empresarial es la calidad de sus productos y
servicios, con relación a la competencia.”
7. Objetivos de la investigación de la satisfacción del cliente
La investigación de la satisfacción del cliente tiene que apuntar a
estos cuatro objetivos principales:
1. Determinar los rasgos básicos de rendimiento que dan como resultado
la satisfacción del cliente.
2. Evaluar el desempeño de la compañía y de su competidor principal.
3. Establecer las prioridades y adoptar las medidas para corregir los
problemas.
4. Controlar los progresos.
8. Planificación
La satisfacción del cliente debe ocupar un lugar central en la
planificación, tanto en la estratégica, como en la de largo plazo y la
operativa.
Los niveles de satisfacción a lograr no son ajenos a los valores, a la
misión, a la visión, y los objetivos determinados en la planificación
estratégica. Así mismo, cobra fundamental importancia la cultura de la
empresa, y la política que en función a dichos valores, misión, visión y
objetivos se sostengan.
La misión de la empresa siempre tiene como objetivo supremo lograr
satisfacer un determinado tipo de necesidades. Es justamente
manteniéndose actualizado en cuanto a dichas necesidades cambiantes,
como la empresa podrá mantener y mejorar sus niveles de satisfacción.
Una planificación inteligente es un primer paso esencial para asegurar
tanto el éxito técnico como el político de la satisfacción del cliente.
Los resultados deben generar acciones que lleven al mejoramiento.
La realización de una encuesta técnicamente correcta no garantiza por sí
sola buenos resultados. El mejoramiento de la satisfacción del cliente
debe involucrar a toda la organización.
Hay dos objetivos primordiales que deben contemplar los planes de la
empresa:
1. Mejorar el desempeño de la compañía, en relación con el
logrado hasta el momento.
2. Mejorar el desempeño en relación con el de los competidores.
Para éste último punto es de fundamental importancia la realización de
procesos de benchmarking.
Cuatro objetivos fundamentales que según el consultor Harrington inciden
en los niveles de competitividad de las empresas, los cuales son
objetivos fundamentales de la planificación organizaciones son:
1. El rendimiento sobre la inversión (ROI)
2. El valor agregado por empleado
3. El nivel de satisfacción de los clientes
4. La participación de mercado
Cómo puede observarse estos cuatro puntos están íntimamente
interrelacionados, siendo el tercero base fundamental de los otros tres.
Así pues la mayor satisfacción implica un mayor valor agregado por
empleado, mayor rentabilidad y una mayor participación de mercado.
Quitemos la satisfacción de los consumidores y todo la empresa se
derrumbará.
Dada la importancia ya demostrada, es menester calcular debidamente un
presupuesto que satisfaga tanto las necesidades de investigación, como
las de análisis, estudios y contratación de un consultor externo.
Es necesario contar con el asesoramiento de un consultor que brinde no
sólo sus conocimientos técnicos, sino además una amplia experiencia. En
mercado tan competitivos como los actuales satisfacer plenamente a los
clientes no es una cuestión menor. Por ello es menester planificar las
actividades tanto para deleitar a los consumidores, como para recabar
las mediciones y enfocar las debidas correcciones. Estas no pueden ser
el producto de la casualidad, o de la labor de amateurs.
9. La satisfacción como resultado de un proceso
Al igual que los niveles de calidad, costos y productividad, los niveles
en la satisfacción de los clientes o consumidores son la resultante de
una serie de factores que interactuando entre sí dan origen a mayores o
menores niveles, más o menos aceptables. Es pues responsabilidad de la
administración identificar esos factores y medir el resultado final. La
pregunta es como medirla y analizarla, para luego tomar decisiones
pertinentes.
En primer lugar deben investigarse cuales son los factores que inciden
en la satisfacción del cliente. Ello debe realizarse preguntándoles a
los mismos usuarios o clientes que esperan, cuales son sus deseos, y de
que depende su satisfacción.
A partir de ello el paso siguiente es organizar los medios y formas de
recabar la calidad de satisfacción suministrada. Para ello se redactarán
cuestionarios los cuales se recabarán de diferente forma a los clientes
a los efectos de medir los niveles registrados (ellos pueden ser
mediante investigación de mercado, por encuestas telefónicas o mediante
formularios –ejemplo: clínicas, hoteles y restaurantes).
La investigación sólo constituye el comienzo de un proceso dedicado a
aumentar la satisfacción del cliente. La investigación provoca en los
clientes expectativas de mejoramiento que es preciso satisfacer. Un
esfuerzo de semejante magnitud sólo puede concretarse si los Directivos
tienen un deseo de aprender y un compromiso sustancial de producir
cambios.
Los cuestionarios deben ser claros, no dando lugar a errores de
interpretación, y permitiendo cuantificar las mismas. Los datos
obtenidos deben ser volcados en un Control Estadístico de Procesos (SPC),
el cual permitirá distinguir los registros y variaciones comunes o
aleatorios, de los especiales o atribuibles. Conociendo el nivel medio
de satisfacción y los límites de control superior e inferior, se tiene
una real noción de la capacidad del sistema para generar clientes
satisfechos, y en que medida.
El cálculo de CEP debe realizarse en forma global, por servicio y por
ítem, permitiendo de tal forma la estratificación de los datos a los
efectos del análisis de las causas que originan los diferentes niveles.
“La calidad no se mejora, a no ser que se la mida”
Se ejemplifica a continuación modelo de formulario con cuestionario de
evaluación correspondiente a un sanatorio. La cantidad de
calificaciones, como los conceptos son a título de ejemplo, pudiendo
adoptarse más o menos calificaciones. No se aconseja más de cinco
calificaciones para evitar la distorsión del sistema, el cliente debe
relacionar el concepto o calificación claramente con el nivel de
satisfacción percibido.
El mensaje donde se solicita la colaboración del paciente (o cliente)
debe ser clara y precisa.
Además debe dejarse un espacio destinado a sugerencias y otro para que
el cliente manifieste si el servicio o producto recibido ha cubierto sus
expectativa.
Las calificaciones así obtenidas serán volcadas preferiblemente en un
software destinado al efecto, el cual procederá a calcular el promedio
de satisfacción (en el caso del ejemplo correspondiente a los siete
conceptos) de todos los pacientes o consumidores durante el lapso de
tiempo a registrar en el CEP. (cuanto más corto sea el período más a
tiempo podrán detectarse los desvíos y adoptarse las correcciones).
Además de este promedio global o general, deberán calcularse y
registrarse los promedios correspondientes a cada ítem, como sería
“limpieza de edificio”, “atención médica”, “calidad de comida” y
“limpieza de habitación” entre otras. De tal forma aunque los niveles
generales se mantengan igual o suban, pueden registrarse ítem donde los
niveles estén decayendo. Por otra parte permitirá conocer donde se
ubican las principales falencias. Se podrá además realizar igual
calificación y CEP por tipo de servicio (maternidad, traumatología,
cardiología, etc.) y por ala del edificio. De tal forma aumentará la
capacidad de estratificar los datos a los efectos de analizar la
evolución de las mediciones.
Es menester evaluar los niveles de satisfacción correspondientes a todo
el canal de distribución, por lo cual debe medirse y analizarse los
niveles de satisfacción correspondientes tanto a los clientes, como a
los clientes de estos últimos y el de los consumidores (estos tanto en
relación al producto o servicio de la empresa, como así también el
relativo a los servicios del distribuidor)
Mediante la conformación de Círculos de Control de Calidad y el uso de
las Herramientas de Gestión (las 7 clásicas: histogramas, diagrama de
Pareto, diagrama de dispersión, estratificación, Control Estadístico de
Procesos, diagrama de Ishikawa y formulario de relevamiento de datos, o
fluxograma según el consultor, se podrán ir detectando las falencias a
los efectos de los ajustes necesarios. Es muy útil tener en
consideración lograr un personal comprometido, lo cual se logra mediante
la participación, y por otro lado resulta fundamental hacer uso de los
conocimientos y experiencias del personal que todos los días está en la
línea de fuego o combate realizando las labores y luchando por una mejor
satisfacción del cliente, siendo además quién más cerca y durante más
tiempo permanece o se encuentra junto a este escuchando sus reclamos y
quejas.
Debe tenerse perfectamente en cuenta que el 80% de los problemas del
cliente son causados por los malos sistemas, no por el personal
deficiente. El personal sólo puede ser eficiente si el sistema se lo
permite, de modo que debe plantearse cuanta complejidad puede eliminar
de éste.
10. Preparar al personal para recibir las quejas y notas
El personal debe saber que recepcionar quejas o calificaciones por parte
de los clientes constituye una gran oportunidad para mejorar y vencer a
la competencia. Por tal motivo es muy importante que la Dirección
explique claramente la razón de ser de estás mediciones, quitándole
temores a los empleados haciéndole saber que el objetivo es mejorar los
procesos y sistemas, y no aplicar sanciones.
El personal debe ser constantemente alentado a recepcionar y solicitar
sugerencias y quejas de los consumidores a los efectos de mejorar los
servicios y productos de la empresa.
“Cada queja es una oportunidad para nuevos y mejores negocios”
11. Conclusiones
El satisfacer a los consumidores es esencial para la supervivencia de la
empresa. Los clientes esperan que el producto o el servicio satisfaga
una necesidad, y no que les cree problems. Lograr mayores y mejores
niveles de satisfacción como quedo plasmado más arriba significa para la
empresa mayores niveles de rentabilidad. Para ello es menester conocer
cuales son las necesidades de los usuarios, adaptándose a las mismas y
procediendo luego a su medición.
La investigación de la satisfacción del cliente tiene que insistir en
pedir las opiniones y los comentarios de los clientes. Sin investigación
forma no se contará con importantes puntos de vista.
El CEP constituye un fundamental medio para monitorear constantemente
los niveles de satisfacción, permitiéndole a la empresa mejorar y
corregir sus prestaciones. Ello está enmarcado dentro de la filosofía de
la mejora continua. Estas mediciones deberán aparecer en el Cuadro de
Mando Integral, informando constantemente a los diversos niveles acerca
de la forma en que la empresa esta satisfaciendo los requerimientos del
principal de sus activos que son los clientes. “Sin clientes no hay
negocios”.
12. Bibliografía
Dutka, Alan – Manual de AMA para la satisfacción del cliente – Granica –
1994
Hayes, Bob E. – Cómo medir la satisfacción del cliente – Oxford – 1999
Tucker, Robert – Cómo administrar el futuro – Grijalbo – 1991
Ishikawa, Kaoru - ¿Qué es el control total de calidad? – Norma – 1985
Zemke, Ron y Bell, Chip – Ahora organice un servicio cinco estrellas –
Vergara – 1992
Davidow, William y Uttal, Bro – El servicio integral a los clientes –
Plaza & Janes – 1990
Horovitz, Jacques – La calidad del servicio – McGraw Hill – 1991
Lefcovich, Mauricio – Kaizen. La mejora continua – www.monografía.com -
2003
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