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Introducción
El presente trabajo tiene como objetivo caracterizar los Sistemas de
Control de Gestión
en base a la gestión estratégica de las organizaciones.
Establece un conjunto de elementos de análisis que justifican la
necesidad de enfocar
los sistemas de control en función de la Estrategia y la Estructura de
la organización, y
de otorgarle al sistema de información, elementos de análisis
cuantitativo y cualitativo,
elementos financieros y no financieros, resumidos todos en los llamados
factores
formales y no formales del control.
Significa además la importancia de la existencia de un sistema de
alimentación y
retroalimentación de información eficiente y eficaz, para la toma de
decisiones
generadas del sistema de control de gestión sistémico y estratégico, a
través de los
Cuadros de mando.
Los sistemas de control para la gestión estratégica de las
organizaciones.
Todo sistema de dirección, por muy distintas que sean sus
características o función
social, está compuesto por un conjunto de funciones complejas en su
conformación y
funcionamiento. Para Newman (1968, p. 21.): "La dirección ha sido
definida como la
guía, conducción y control de los esfuerzos de un grupo de individuos
hacia un objetivo
común." 1
El trabajo de cualquier directivo puede ser dividido en las siguientes
funciones:
1 William Newman. Programación, organización y control. Bilbao, Ed.
Deusto, 1968, p. 21.
1. Planificar: determinar qué se va a hacer. Decisiones que incluyen el
esclarecimiento de objetivos, establecimiento de políticas, fijación de
programas
y campañas, determinación de métodos y procedimientos específicos y
fijación
de previsiones día a día.
2. Organizar: agrupar las actividades necesarias para desarrollar los
planes en
unidades directivas y definir las relaciones entre los ejecutivos y los
empleados
en tales unidades operativas.
3. Coordinar los recursos: obtener, para su empleo en la organización,
el
personal ejecutivo, el capital, el crédito y los demás elementos
necesarios para
realizar los programas.
4. Dirigir: emitir instrucciones. Incluye el punto vital de asignar los
programas a los
responsables de llevarlos a cabo y también las relaciones diarias entre
el
superior y sus subordinados.
5. Controlar: vigilar si los resultados prácticos se conforman lo más
exactamente
posible a los programas. Implica estándares, conocer la motivación del
personal
a alcanzar estos estándares, comparar los resultados actuales con los
estándares y poner en práctica la acción correctiva cuando la realidad
se desvía
de la previsión. (Newman, 1968).
Siempre que se está en presencia de un proceso de dirección, estas
funciones deben
estar implícitas, aunque la subdivisión que se presenta tenga un
carácter puramente
analítico y metodológico, ya que todos se producen de forma simultánea
en un período
de tiempo dado, y sin atenerse a este orden predeterminado en el cual se
presenta. En
la actualidad, esta subdivisión la conforman solamente la planificación,
la organización,
la dirección y el control, pues se considera que en cualquiera de las
restantes, la
coordinación es parte de ellas.
Lo que si resulta indiscutible, es que cada una de estas funciones juega
un papel
determinado dentro del proceso de dirección, complementándose mutuamente
y
formando un sistema de relaciones de dirección. A pesar del papel de
cada una,
2
muchos autores se plantean la importancia relativa que tiene la
planificación por sobre
las demás.
Los Sistemas de Control de Gestión. Su estructura y funcionamiento.
Desde la comunidad primitiva, el hombre se ha planteado la necesidad de
regular sus
acciones y recursos en función de su supervivencia como individuo o
grupo social
organizado. En cualquier caso, existió en primer momento, un instinto de
conservación
y con el posterior desarrollo bio-psico-social, una conciencia de
organización que les
permitió administrar sus recursos. Surgió así un proceso de regulación y
definición de
actividades que garantizaba:
1. Orientarse hacia una idea o necesidad determinada, guiados
generalmente por
un líder.
2. Contar con alimentos, herramientas, tierra y hasta lugares para la
pesca en
determinado período del año.
3. Conocer exactamente, quién o quiénes eran responsables de una u otra
labor.
4. Detectar alguna falta y las posibles causas.
5. Actuar ante una situación que atentara en contra de lo que se
encontraba
previsto.
Este proceso que inicialmente era una actividad intuitiva, fue
perfeccionándose
gradualmente y con el tiempo evolucionó a modelos que reforzarían su
carácter
racional y por lo tanto han ido profundizando y refinando sus mecanismos
de
funcionamiento y formas de ejecución, hasta convertirse en sistemas que,
adaptados a
características concretas y particulares, han pasado a formar parte
elemental y punto
de atención de cualquier organización.
Con el desarrollo de la sociedad y de los sistemas de producción
influenciados por el
desarrollo científico técnico y las revoluciones industriales, la forma
de enfrentar
situaciones objetivas ha exigido una mayor profundidad de análisis y
conceptos para
asumir funciones o desempeñar papeles determinados y mantener al menos
un nivel
3
de competencia que permita sobrevivir. Derivados de este proceso surgen
ideas y
términos como la gestión y todo lo que ella representa.
La gestión está caracterizada por una visión más amplia de las
posibilidades reales de
una organización para resolver determinada situación o arribar a un fin
determinado.
Puede asumirse, como la "disposición y organización de los recursos de
un individuo o
grupo para obtener los resultados esperados"2. Pudiera generalizarse
como una forma
de alinear los esfuerzos y recursos para alcanzar un fin determinado.
Los sistemas de gestión han tenido que irse modificando para dar
respuesta a la
extraordinaria complejidad de los sistemas organizativos que se han ido
adoptando, así
como a la forma en que el comportamiento del entorno ha ido modificando
la manera
en que incide sobre las organizaciones.
Para lograr definir, por tanto, lo que se ha dado en llamar "Control de
Gestión", sería
imprescindible la fusión de lo antes expuesto con todo un grupo de
consideraciones y
análisis correspondientes sobre el control.
En todo este desarrollo, el control ha ido reforzando una serie de
etapas que lo
caracterizan como un proceso en el cual las organizaciones deben definir
la
información y hacerla fluir e interpretarla acorde con sus necesidades
para tomar
decisiones.
El proceso de control clásico consta de una serie de elementos que son:
"Establecimiento de los criterios de medición, tanto de la actuación
real como de lo
deseado. Esto pasa por la fijación de cuáles son los objetivos y
cuantificarlos; por
determinar las áreas críticas de la actividad de la organización
relacionadas con las
acciones necesarias para la consecución de los objetivos y por el
establecimiento de
criterios cuantitativos de evaluación de las acciones en tales áreas y
sus repercusiones
en los objetivos marcados
Fijación de los procedimientos de comparación de los resultados
alcanzados con
respecto a los deseados.
2 Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2002. © 1993-2001 Microsoft
Corporation.
4
Análisis de las causas de las desviaciones y posterior propuesta de
acciones
correctoras."
La principal limitante de este enfoque sobre el control radica en que
las acciones
correctivas se tomarán una vez ocurrida la desviación (a posteriori),
por el hecho de no
encontrarse previamente informados y preparados para evitar la posible
desviación.
Además presenta otras limitantes que lo hace poco efectivo ante las
necesidades
concretas de la organización, que requieren un análisis más detallado,
en cuanto a su
relación con el entorno, características de la organización, carácter
sistémico y
valoración de aspectos cualitativos los cuales se denominarán en lo
adelante factores
no formales del control.
Uno de los aspectos más importantes que ha de caracterizar al control
como proceso,
lo constituye el hecho de que el mismo se diseñe con un enfoque
sistémico, por lo que
resulta de gran importancia esclarecer los conceptos a él asociados.
Es preciso comenzar entonces por el concepto de Sistema, visto esto como
un
conjunto de elementos interrelacionadas entre si, en función de un fin,
que forman un
todo único y que posee características nuevas que no están presentes en
cada uno de
los elementos que lo forman.
Cada elemento que conforma un sistema tiene una función específica bien
definida y la
obligación de cumplirla y contribuir de forma sinérgica al correcto
funcionamiento y, en
definitiva, alcanzar el objetivo determinado. En una organización,
solamente esto le
permitirá sobrevivir.
Puede hablarse, entonces, de un Sistema de Control, como un conjunto de
acciones,
funciones, medios y responsables que garanticen, mediante su
interacción, conocer la
situación de un aspecto o función de la organización en un momento
determinado y
tomar decisiones para reaccionar ante ella.
Los sistemas de control (Menguzzato y Renau. 1986, p. 245.) deben
cumplir con una
serie de requisitos para su funcionamiento eficiente:
1. Ser entendibles.
5
2. Seguir la forma de organización.
3. Rápidos.
4. Flexibles.
5. Económicos.
Cada parte de este sistema debe estar claramente definida e integrada a
una
estructura que le permita fluir y obtener de cada una la información
necesaria para el
posterior análisis con vistas a influir en el comportamiento de la
organización. Habría
que agregar a la definición brindada dos factores importantes.
· El proceso de control debe contar con una definición clara de cada
centro de
información. (Centro de responsabilidad).
· Debe tener bien definido qué información es la necesaria y cómo se
recogerá, procesará y llevará a la dirección para la toma de decisiones.
El sistema de control debe estar soportado sobre la base de las
necesidades o metas
que se trace la organización. Estas metas pueden ser asumidas como los
objetivos
que se ha propuesto alcanzar la organización y que determinan en
definitiva su razón
de ser.
El hecho de que el sistema de control se defina y oriente por los
objetivos estratégicos
de una organización, le otorga un carácter eminentemente estratégico,
pues estará
diseñado para pulsar el comportamiento de las distintas partes del
sistema en función
del cumplimiento de esos objetivos y a la vez aportará información para
la toma de
decisiones estratégicas.
Cada objetivo debe estar debidamente conformado y ajustado a las
características del
entorno y a las necesidades objetivas y subjetivas de la organización.
El seguimiento
de la evolución del entorno permite reaccionar, y reajustar si es
necesario, la forma en
que se lograrán esas metas planteadas e incluso replantearlas parcial o
totalmente.
Centro de responsabilidad es aquella área, departamento e incluso
persona que, por las características de la función que
desempeña, dentro de la organización tenga un peso o participación
importante en el logro de los objetivos.
6
Para lograrlo es necesario que el Sistema de Control funcione de tal
forma que permita
obtener la información necesaria y en el momento preciso. Debe permitir
conocer qué
está sucediendo alrededor y tomando como base las vías escogidas para
llegar al
futuro (Estrategias), conocer la reacción a esos cambios externos.
Muchas veces, los
cambios externos exigen cambios internos y se hace imprescindible
conocer cómo y
cuándo cambiar.
"El futuro no se puede prever en los términos en los que hasta ahora lo
hemos
entendido, sino que es necesario inventárselo. Nunca saldremos de lo que
somos,
personal y organizacionalmente, si no visionamos, al menos como imagen,
lo que
deseamos ser y trabajamos y luchamos por ello."3 De allí la importancia
fundamental de
la planificación y la efectiva determinación de objetivos estratégicos.
Un sistema de control con un enfoque estratégico, debe ser capaz de
medir el grado de
cumplimiento de esos objetivos.
Se hace necesario, entonces, identificar un grupo de indicadores,
cuantitativos y
cualitativos que expresen el nivel y la calidad del cumplimiento de cada
objetivo.
A continuación se presentan algunos de los aportes que se han realizado
a los
sistemas de control en el mundo organizacional.
Según Gerry Johnson y Kevan Acholes (1997, p. 264.): "...a menudo los
directivos
tienen una visión muy limitada de en qué consiste el control directivo
de un contexto
estratégico."4
Ambos consideran los sistemas de control en dos grandes categorías:
1. Sistemas de información y medición: Sistemas financieros,
indicadores, etc.
2. Sistemas que regulan el comportamiento de las personas.
Otros autores establecen momentos por los cuales debe atravesar
cualquier sistema de
control.
3 Jorge Pérez Norbona. Visión: Surgimiento y peculiaridades. Economía y
Desarrollo No. 2(125). La Habana, 1999, p. 93.
4 Johnson y Scholes. Dirección estratégica. Madrid, Ed. Prentice Hall,
1997, p. 264.
7
Para Harold Koontz y Heinz Weihroh (1994, p. 128.) todo sistema de
control debe
atravesar por éstas tres etapas:
1. "Establecimiento de estándares y puntos críticos.
2. Medición del desempeño.
3. Corrección de las desviaciones."5
Este fundamento es muy parecido en general al concepto clásico de
control. Ambos
conceptos defienden y fundamentan lo siguiente:
El establecimiento de estándares y puntos críticos, permite a la
dirección orientarse
directamente sobre indicadores que le informen sobre la situación (a
priori o a
posteriori) de la organización. Los planes facilitan la comparación con
lo que se ha
logrado, pero atentan en contra de la innovación.
En este punto se incluye la determinación de los objetivos que se traza
la organización
para su superación pero la poca flexibilidad en el mayor de los casos
solo les permite
sobrevivir.
En cada microentorno u organización, existe una serie de aspectos que
son
especialmente importantes y de los cuales depende, en última instancia,
su posición
competitiva. Esta valoración, permite tener una idea de qué y cuáles son
los puntos
críticos de la organización. Algunos autores definen estos aspectos cómo
variables
clave, mediante las cuales se debe expresar el funcionamiento interno y
la proyección
de la organización. (Véase Indicadores y centros de responsabilidad.)
En base a estos indicadores, se puede medir de forma cuantitativa el
comportamiento
de los componentes de la organización, lo que se define cómo medición y
evaluación
del desempeño.
Se considera que la evaluación del desempeño debe hacerse con un enfoque
multidimensional, y medirse a través de criterios como estabilidad,
eficiencia, eficacia y
mejora del valor, para los cuales, si se toman como referencia
estándares normados o
5 Koontz y Weihorh. Elementos de Administración. D.F. México, Ed. McGraw-Hill/Interamericana
de México, 1994, p. 128.
8
planificados, expresarán el nivel de Efectividad y si se toma como punto
de partida la
competencia, entonces expresarán el nivel de Competitividad de la
organización. No
basta con determinar los criterios para hacer una correcta evaluación
del desempeño,
también se requiere de una interacción armónica entre objetivos,
estrategias,
indicadores. Esto permite hacer análisis cualitativos y hacerlo en
función de los
objetivos globales y en los procesos locales para hacer posible el
análisis de las causas
raíces del nivel de desempeño alcanzado por la organización en general.
Después de efectuada la comparación entre los indicadores y el real, se
analizan las
causas de las desviaciones y se toman medidas para corregir el
comportamiento, lo
que en organizaciones flexibles y que abiertas al cambio, podría
implicar incluso
reorientar el rumbo de la gestión.
Para Menguzzato y Renau (et. al., 1984, p. 245.), existe un grupo de
variables que
recogen toda la información necesaria para fijar el valor esperado y
compararlo con la
salida del sistema.
1. "Variables esenciales: de gran importancia en el funcionamiento del
sistema
y están ligadas (o representan incluso) a los objetivos del sistema.
2. Variables de acción: pueden ser manipuladas por otro sistema o por un
operador y tienen como misión regular el funcionamiento del sistema."6
Todas estas ideas se cristalizan en sistemas de control diseñados en
dependencia de
la cultura organizacional o de las características del entorno, objeto
social o
simplemente sus necesidades.
El control de gestión.
Las condiciones en que se compite en la actualidad por acceder a los
recursos
necesarios, por reducir gastos y costos, por aumentar la calidad de los
productos y
servicios, y el colosal desarrollo de las comunicaciones y el
transporte, han modificado
la forma de actuar e interactuar de las organizaciones. Los procesos de
dirección han
evolucionado, de igual forma, a un sistema superior.
6 Menguzzato y Renau. Dirección estratégica de la empresa. Valencia, Ed.
Euroed, 1986, p. 374.
9
Estos y otros factores hacen del concepto clásico de control, solo un
elemento de
consulta. El Control de Gestión actual es una muestra de ello.
Al principio (1978), se consideraba el Control de gestión, como una
serie de técnicas
tales como el control interno, el control de costos, auditorías internas
y externas,
análisis de ratios y puntos de equilibrio, pero el control
presupuestario constituía y aún
para algunos constituye el elemento fundamental de la gestión.
La ambigüedad de este concepto se debe a que ha sido sometido a muchas
modificaciones propias de su evolución, con el objetivo de aportarle
elementos que lo
aparten "de su aspecto esencialmente contable y a corto plazo."7
Anthony R. (1987, p. 168.) lo considera, acertadamente, "como un proceso
mediante el
cual los directivos aseguran la obtención de recursos y su utilización
eficaz y eficiente
en el cumplimiento de los objetivos de la organización."8
Véase que en estos casos, la Contabilidad de Gestión no es más que otro
mecanismo
de control disponible.
El sistema de control de gestión esta destinado a ayudar a los distintos
niveles de
decisión a coordinar las acciones, a fin de alcanzar los objetivos de
mantenimiento,
desempeño y evolución, fijados a distintos plazos, especificando que si
los datos
contables siguen siendo importantes, está lejos de tener el carácter
casi exclusivo que
se le concede en muchos sistemas de control de gestión.
Para Joan Ma. Amat (1992, p. 35.), el Control de Gestión es: "... el
conjunto de
mecanismos que puede utilizar la dirección que permiten aumentar la
probabilidad de
que el comportamiento de las personas que forman parte de la
Organización sea
coherente con los objetivos de ésta."9
Este concepto propone una nueva dimensión del control de gestión, pues
no solo se
centran en el carácter contable y a corto plazo de éste, sino que
reconocen la
existencia de otros factores e indicadores no financieros que influyen
en el proceso de
7 Ibíd., p. 380.
8 Menguzzato y Renau. Op. Cit. p. 380.
10
creación de valor, ya sea en productos o servicios, y se enfocan sobre
la base de la
existencia de objetivos propuestos a alcanzar.
Se le incorpora un balance periódico de las Debilidades y Fortalezas, un
análisis
comparativo e interorganizaciones, el uso del Cuadro de Mando como
mecanismo de
control y flujo de información.
Otra filosofía de perfeccionamiento del sistema de gestión está
destinada a poner de
manifiesto las interrelaciones entre los procesos humanos y el sistema
de control,
utilizando para ello, factores no formales del control, los cuales han
cobrado gran
importancia en los últimos años.
No obstante este desarrollo, aún pueden identificarse un conjunto de
limitaciones del
Control de Gestión entre las que se pueden mencionar:
· Acerca de lo que debería ser el contenido de un sistema de control de
gestión.
o La complejidad de la organización y de su entorno no se ve reflejada
en la
complejidad del sistema del control de gestión.
o El control no establece una relación entre la evaluación de planes y
presupuesto y a la evaluación de las estrategias que pueden volverse
obsoletas ya que, dada la turbulencia del entorno, el marco de
referencia
en el cual se inscriben los planes y presupuestos no es inalterable.
· No tiene en cuenta tanto la dimensión estratégica como la financiera.
El
equilibrio financiero no siempre garantiza competitividad, lo que
significa que es
necesario:
o Tener en cuenta que un control volcado hacia los resultados a corto
plazo
puede comprometer la competitividad a largo plazo.
o Que es importante tener un doble presupuesto (uno estratégico y uno
operativo).
9 Joan Mª Amat. Control de Gestión. Barcelona, Ed. Ediciones Gestión
2000 S.A., 1992, p. 35.
11
o Que el enfoque debe ser anticipador, por lo turbulento que es el
entorno.
Es así como los diseños más recientes de los procesos y sistemas de
Control de
Gestión están caracterizados por cinco aspectos, que retoman de los
procesos de
control precedentes por ser derivado de ellos.
El proceso de control de gestión, por tanto, partiendo de la definición
clásica del control,
retomando criterios de otros autores y ajustado a las necesidades
actuales de gestión
de información y añadiendo elementos no formales de control pudiera
plantearse en
cinco puntos:
1. Conjunto de indicadores de control que permitan orientar y evaluar
posteriormente el aporte de cada departamento a las variables claves de
la
organización.
2. Modelo predictivo que permita estimar (a priori) el resultado de la
actividad
que se espera que realice cada responsable y/o unidad.
3. Objetivos ligados a indicadores y a la estrategia de la organización.
4. Información sobre el comportamiento y resultado de la actuación de
los
diferentes departamentos.
5. Evaluación del comportamiento y del resultado de cada persona y/o
departamento que permita la toma de decisiones correctivas.
Para Amat (1992, p. 35.), "en función de la combinación de mecanismos
que utilice una
organización para adaptarse al entorno y facilitar el control interno,
se pueden
considerar cuatro tipos de sistemas de control: Familiar (o de Clan),
Burocrático (o de
formalización del comportamiento), por Resultados (o de mercado) y Ad-hoc
(o de
Network)."10 Muchos autores acostumbran a asociar el control por
resultados con el
control de gestión. El hecho de que, por sus características, muchas
organizaciones no
utilicen este sistema sino otro, no implica que no realicen control de
gestión.
10 Ídem.
12
La preferencia por un sistema u otro estará influenciada por la
dimensión de la
organización, el grado de centralización de las decisiones, la
posibilidad de formalizar
la actividad, las características personales y culturales de la
organización y el
comportamiento y las características del entorno.
Cuanto mayor es la centralización se reduce la necesidad de utilizar
mecanismos
formalizados de control para facilitar el proceso de decisión. A media
que la
organización sea mayor será necesario especificar los procedimientos
para proceder a
la delegación de las tareas a los niveles inferiores.
A medida que disminuya la centralización, más necesario será tener un
sistema de
control formalizado. Por otra parte, a medida que la interdependencia
entre unidades
organizativas es más elevada, ya sea mediante mecanismos formales o
informales, la
importancia y necesidad de un sistema formalizado, y en particular, de
una
Contabilidad de gestión como sistema de control se reduce.
El proceso de control para la gestión está basado, por tanto, en
mecanismos de control
relacionados tanto con aspectos cuantificables, derivados de un
presupuesto o de un
plan, basados en objetivos planteados y en sistemas de controles
específicos como
control interno, de calidad, etc.; como con aspectos ligados al
comportamiento
individual e interpersonal. Estos mecanismos son diferenciados y
tratados como
mecanismos formales (planificación estratégica, estructura organizativa,
contabilidad de
gestión) y mecanismos no formales de control (mecanismos psicosociales
que
promueven el auto control y los culturales que promueven la
identificación).
La estrategia y la estructura de la organización como puntos de partida
del
funcionamiento de los sistemas de control estratégico para la gestión.
Para adecuar su funcionamiento interno a las exigencias del entorno, las
organizaciones definen su política organizacional de la manera más
conveniente, para
aprovechar las oportunidades que les brinda el entorno y de acuerdo con
sus
capacidades y recursos, mantener su competitividad (estrategia
empresarial) para lo
cual se estructuran y coordinan sus elementos de una determinada forma
(estructura
organizativa).
13
Luis Gaj (1993, p. 18.) ofrece una apreciación desde el punto de vista
de varios
estudiosos de renombre sobre el tema de la estrategia.
Henry Mintzberg define la estrategia como: "una forma de pensar en el
futuro, integrada
al proceso decisorio; un proceso formalizado y articulador de los
resultados, una forma
de programación."11
A ello, Snynder y Gluck, añaden que la tarea estratégica es
principalmente de
planeación como forma de ver el todo antes de ver sus partes.
Igor Ansoff, por su parte, explica la estrategia en: dónde, cuándo, cómo
y con quién
hará la empresa su negocio.
La estrategia se aplica igualmente a grandes o pequeñas organizaciones,
aquellas con
fines lucrativos o que tengan un carácter estatal y presupuestado.
Otra concepción sitúa a la estrategia como un instrumento de dirección
de
organizaciones, no necesariamente un plan, sino más bien un
comportamiento maduro
para mantener la organización en equilibrio con su entorno, conociendo y
utilizando los
recursos disponibles.
Todas estas formas de ver la estrategia son aquí separadas con el
propósito de facilitar
la comprensión de aspectos relevantes, sin embargo, se pueden mezclar
proporcionando lo que pudiera llamarse una postura consciente de
adecuación
situacional a los cambios del entorno, teniendo un aspecto común que es
la
futuridad de las decisiones corrientes, aunque no es sinónimo de éxito,
lo que significa
que requiere de ingredientes adicionales que la conviertan en un
instrumento para
evitar el fracaso provocado por la obsolescencia tecnológica o de
conocimiento e
inadecuación ambiental.
Como es de suponer existe una estrecha relación entre estrategia y
estructura, la cual
se produce por una interdependencia, ya que si para poner en práctica
una estrategia
con éxito se supone que la estructura deberá adaptarse a ella, entonces
toda estructura
existente influirá, en gran medida, en la estrategia que se diseñará; o
sea, la estrategia
11 Luis Gaj. Administrção estratégica. Brasilia, Ed. Ática S.A., 1993,
p. 18.
es un producto influenciado por la estructura preexistente que genera a
su vez una
nueva estructura.
Por todo lo anterior, el diseño de un sistema de control para la gestión
de una
organización ha de ser coherente con la estrategia y la estructura de
ésta, como
aspectos formales así como con los aspectos no formales que forman parte
del
proceso de gestión. Esto podrá garantizar con una mayor probabilidad,
que el
funcionamiento y los resultados que se obtienen de las decisiones
adoptadas, estén
relacionados y sean consistentes con los objetivos de la organización.
De allí que los
sistemas de control de gestión que se diseñen, deben estar ligados a la
formulación de
la estrategia de la organización, al diseño de su estructura y a los
aspectos no formales
vinculados a los estilos y métodos de dirección que posibiliten
adecuados procesos de
toma de decisiones y a la identidad que se logre en la organización,
asimilando
instrumentos y mecanismos que le permitan salvar las limitaciones que
como sistema
de control no le permite cumplir su función con eficiencia y eficacia.
Producto de que un sistema de control eficaz debe diseñarse en función
de la
estrategia y la estructura, la formulación de objetivos organizacionales
ligada a la
estrategia es el punto de partida del proceso de control.
El tipo de estrategia (liderazgo, costos, etc.) y de estructura
(centralizada o
descentralizada, funcional, etc.) que tiene una organización condicionan
las
características de un sistema de control.
La adaptación de sistemas contables a las necesidades de información
estratégica
puede facilitar la toma de decisiones al permitir cuantificar y
seleccionar las diferentes
variantes estratégicas.
El sistema de control debe diseñarse sobre la base del tipo de
estrategia al que se
orienta la organización.
Por otra parte, la planificación financiera debe estar integrada con la
estrategia a largo
plazo, por lo que los presupuestos anuales serán un reflejo de ella y
permitirán orientar
tanto la actuación de los centros de responsabilidad como la evaluación
del desempeño
de los diferentes responsables.
Vínculos del sistema de control con la estructura organizativa.
La definición y claridad de la estructura organizativa es básica para
poder diseñar el
sistema de control. En particular, el grado de formalización y de
centralización así como
el tipo de estructura organizativa condicionan las características del
sistema de control.
En primer lugar, a medida que la incertidumbre y la complejidad de la
actividad
aumentan, mayor dificultad existe en la formalización mediante
procedimientos. Así, se
necesitará mayor o menor supervisión directa, las actividades serán
rutinarias o no, los
sistemas de gestión serán poco o muy formalizados, se valorará en mayor
o menor
medida la información contable y su papel en el proceso de control, etc.
En segundo lugar, cuando mayor sea la descentralización, más costoso y
difícil será
ejercer el control y más necesario será tener un sistema de control
formalizado,
adecuado además para poder controlar las variables concretas en las que
puede incidir
la gestión descentralizada en los responsables.
En tercer lugar, el tipo de estructura organizativa influirá igualmente
en el sistema de
control según la organización adopte una estructura funcional,
divisional o matricial.
Por último, será muy importante definir claramente el poder de decisión
que se
transfiere a cada responsable en cada centro y además que el sistema de
control esté
integrado con la estructura organizativa de forma que los indicadores se
definan en
función de ella y los presupuestos y la evaluación del desempeño de cada
centro se
realicen en función de sus responsabilidades.
Indicadores y Centros de Responsabilidad.
La formulación de la estrategia y del diseño de la estructura permite
determinar
objetivos específicos para cada uno de los diferentes centros de
responsabilidad.
La descentralización supone dividir la organización en diferentes
unidades
organizativas y otorgar una mayor responsabilidad a las personas
encargadas de
gestionar en cada unidad. Esto permite que la dirección pueda delegar
las operaciones
del día a día y concentrarse en tareas de carácter más estratégico.
16
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