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Cuando el retiro voluntario no era aceptado por los trabajadores
convocados se iniciaba una campaña persecutoria o discriminatoria contra
ellos, se los trasladaba a zonas alejadas de sus hogares o a otros
sectores de trabajo con tareas desconocidas o disgustantes (para usar un
termino utilizado por algunas empresas), o bien colocados en estado
disponibilidad sin tarea asignada, con lo que se inducía un gran
desgaste psicológico destinado a hacerlos aceptar el retiro
"voluntario".
De esta manera se conseguían renuncias evitando los despidos y el costo
político que ellos implicaban. El porcentaje promedio de reducción de
puestos de trabajo en las principales empresas privatizadas hasta 1997
alcanza el 57%. (Ver cuadro 1 al final del documento).
En tercer lugar, el aumento del horario de trabajo y de los ritmos
habituales por medio de introducción de nuevas tecnologías o simplemente
imponiendo otras pautas de producción.
En cuarto lugar, se aplican nuevos y diversos contratos flexibles, por
tiempo determinado, pasantías, con salarios flexibles que incluyen pagos
por productividad, entre otros.
Por otra parte se da un fuerte proceso de tercerización de ciertos
sectores de la producción que antes estaban integrados a la empresa, lo
cual se constituye en una fuente de fragmentación y precarización del
colectivo de trabajo.
Por último, las empresas privatizadas se apuraron la firma de nuevos
convenios colectivos que destruyeron viejas conquistas e introdujeron
nuevas formas de explotación y control del trabajo como la polivalencia.
Estas son algunas de las cuestiones que hacen a la reconversión de las
empresas que afectan directamente las condiciones de trabajo, la salud y
la unidad de los trabajadores.
La desnacionalización.
La extranjerización de las áreas privatizadas es muy fuerte y evidente.
Las telecomunicaciones quedaron en manos de capitales públicos
españoles, franceses e italianos ; la distribución de gas de la Capital
en manos británicas ; la generación y distribución de electricidad,
capitales provenientes a su vez de la privatización de la seguridad
social chilena ; la red cloacal y de agua, franceses. El escritor
Eduardo Galano ironizó este proceso de desnacionalización al definir las
privatizaciones como "la transacción mediante la cual el estado
argentino pasa a ser propiedad del estado español".
Por un lado, las empresas públicas en nuestros países se
extranjerizan, y por otro las empresas públicas de los países centrales
se amplían y expanden. Según la Corporación Financiera Internacional,
las 2/3 partes de las privatizaciones a nivel mundial se realizaron en
América Latina.(Ver Cuadro 2 al final del documento)
La desregulación:
En este punto lo central fue introducir el concepto de competencia en el
sector. Para eso se busco eliminar la prestación monopólica del servicio
creándose un mercado mayorista y otros minorista para la compra-venta
del fluido. La desregulación habilita la competencia entre las empresas
y lleva a una búsqueda espectacular de reducción de costos. La
desesperación por reducir costos sumada a la falta de control efectivo
amenaza la calidad y seguridad en la prestación del servicio eléctrico,
como lamentablemente hemos podido comprobar en nuestro país. La
estrategia de las empresas consistió en obtener ganancias rápidamente
sin reinversión.

XV. COMPARACION DE INGRESOS Y EGRESOS
Las privatizaciones en el período 1990-1999
Ingresos totales por privatizaciones nacionales y provinciales

Privatizaciones por modalidad de pago
(en millones de dólares)

XVI. CASOS PRÁCTICOS
La Privatización del Sector Eléctrico (SEGBA)
Las características generales del proceso de privatización en el sector
eléctrico no escapan de las descriptas a nivel global, pero interesa
señalar algunas particularidades.
Hasta 1992, el sector eléctrico estaba conformado por cuatro empresas
nacionales y dos binacionales destinadas al aprovechamiento de los
recursos hidroeléctricos. Las empresas nacionales garantizaban el 84% de
la generación y eran propietarias del 100% del transporte.
En cuanto a la distribución, esta estaba a cargo de dos empresas
nacionales que abastecían el 55% del consumo eléctrico nacional,
veintiún empresas provinciales que abastecían el 34% y cuyo límite era
el territorio provincial, y cerca de 600 cooperativas privadas que
prestaban el 11% restante del servicio en áreas municipales.
Al inicio de la reforma del sistema eléctrico, las empresas se
enfrentaban graves dificultades económicas y financieras por causa del
endeudamiento al que habían sido empujadas por el desvío de fondos
propios para cubrir gastos del presupuesto nacional y por el atraso en
las tarifas. Esto derivó en una fuerte reducción de la capacidad de
inversión y de mantenimiento y consecuentemente en el deterioro del
desempeño técnico.
Esta situación influyó sobre el precio de venta. Como el interés del
gobierno era asegurarse la presencia de inversores privados, se dejo en
libertad a los oferentes para la fijación de precios. En el caso de las
centrales térmicas, se tuvo en cuenta para la cotización la vida útil
restante, por lo que fueron cotizadas entre un 10 y un 30% del valor de
reposición. En muchos casos el valor base de la licitación no llegaba a
cubrir el valor de los edificios y terrenos de la empresa.
En el caso particular de la empresa SEGBA, el gobierno absorbió la suma
de 1.480 millones de dólares de deuda, transfirió 330 millones a las
empresas adjudicatarias y cobró 1.294 millones por la privatización, con
lo que no llegó a cubrir con ese precio ni siquiera el valor de las
deudas.
A fin de asegurar rentabilidad y la competencia, la reforma del sistema
se encaró en dos sentidos,
1. separando completamente los distintos procesos de la industria:
Generación (producción de energía), Transporte (vinculación de la
producción con el consumo), y Distribución (abastecimiento a los
usuarios),
2. se procedió a la atomización de empresas definiendo unidades de
negocio mínimas.
Así se vendieron las centrales térmicas , las hidroeléctricas, y las
líneas de alta tensión se vendieron como unidades independientes ; las
líneas de menor tensión fueron agrupadas y vendidas en unidades
regionales ; y las dos empresas de distribución, pasaron, una a control
provincial, y la otra (SEGBA- que abarcaba el área metropolitana de
Buenos Aires), se dividió en tres unidades comerciales privadas (EDESUR,
EDENOR y EDELAP).
Las tres empresas distribuidoras y las cuatro centrales térmicas del
área metropolitana de Buenos Aires, quedaron en manos de capitales
extranjeros en su mayor parte.
Por otra parte, si se analiza la composición de los grupos que ganaron
las licitaciones, resulta evidente que la desintegración a la que apuntó
la reforma, se vio deformada con la reintegración provocada por la
coincidencia de los propietarios en mas de uno de los procesos de la
industria eléctrica. Por ejemplo, las empresas que reúnen el 90% de las
acciones privadas de la Central Térmica Costanera, reúnen a la vez el
92% del acciones de EDESUR, a pesar de la expresa prohibición de los
Decretos Reglamentarios. Esto mismo se extiende al sector de transporte
de alta tensión.
Esto se logró gracias a que ninguno de los grupos domina en forma total
los consorcios de los que forman parte. Esto manifiesta la estrategia
integral de estos grupos económicos tendiente a no quedar fuera de
ninguno de los negocios altamente ventajosos. De este modo participan de
todas las fases del proceso de la industria : generación térmica e
hidroeléctrica, transporte y distribución. A ello se suma que varios
socios participan activamente del negocio de la industria del gas y del
petróleo. Esto significa que la electricidad distribuida en Buenos
Aires, por ejemplo, fue generada con algún derivado de petróleo o con
gas y luego transportado por las empresas de las cuales participan los
mismos grupos económicos. Lo que en apariencia no es un monopolio, el
predominio de los mismo grupos en todos los sectores, evidencia que sí
lo es dado el grado de integración real que consiguieron.
Efecto de las Privatizaciones Sobre los Usuarios:
Hay tres aspectos centrales para analizar dentro de las consecuencias de
las privatizaciones sobre los usuarios:
1) Acceso al servicio
2) Tarifas
3) Calidad
Cada una de ellas, tiene íntima relación con el modo en que se realizó
la reforma y los objetivos centrales a los que se apuntaba con el
proceso de privatización. Hemos descripto en la parte anterior que
dichos objetivos estaban centrados en privilegiar la participación de
capitales extranjeros y grandes grupos económicos, así como también dar
un marco de garantía a los inversores de las utilidades que generaría su
participación en el sector.
Hemos visto además que la intención de promover la competencia
dividiendo el proceso de la industria y creando unidades de negocio
mínimas, quedó truncada en los hechos desde el momento en que la mayoría
de los grupos intervinientes participan de todo el proceso.
Por otra parte, al desaparecer el sistema integrado y considerarse a la
electricidad, como un producto mas del mercado sin diferenciarla con
otros bienes, se descarta tanto la necesidad de satisfacción de la
demanda continua como las ventajas de la producción conjunta, negando
con esto el carácter estratégico de la electricidad en las sociedades
modernas en que la mayor parte de las actividades de la vida cotidiana
necesitan de la energía eléctrica para llevarse a cabo.
De este modo se altera el concepto de servicio público existente hasta
la privatización, considerando sólo la distribución y el transporte como
servicio público, quedando excluida de este concepto la generación que
se considera de interés general.
Esto significa que si al generador le resulta antieconómica su empresa
puede cerrarla sin que el Estado tenga la obligación de intervenir
aunque las consecuencias para los usuarios pueda llegar a ser la falta
de suministro.
Asimismo cabe destacar que no se exigieron inversiones forzosas a los
grupos adquirentes, solo se les exigía la prestación de un servicio de
calidad.
Por otra parte, del análisis del marco regulatorio del sector, surge
claramente que los únicos actores reconocidos dentro del mercado
eléctrico son los transportadores, generadores, distribuidores y grandes
usuarios, con lo cual los pequeños usuarios industriales, familiares o
comerciales quedan excluidos.
Tomando en cuenta estos aspectos, podemos decir que la privatización
tuvo efectos negativos para los usuario en los tres aspectos señalados.
Respecto al acceso al sistema, la primera medida que tomaron las
empresas fue el corte del suministro en forma indiscriminada a las
villas de emergencia y barrios pobres que estaban "enganchados" a la
red., para reducir las pérdidas en las redes de distribución. El acceso
al sistema queda restringido a la posibilidad de pagarlo. El precio de
la energía en el mercado mayorista gira alrededor de los 0,03 centavos
de dólar el Kw., mientras que los pequeños consumidores abonan entre
0,10 y 0.15 centavos.
En relación a las tarifas se produjo un aumento en el precio del bajo
consumo y una baja en el precio del alto consumo. Los consumidores
residenciales pagan tarifas mas altas que los grandes usuarios ya que
estos últimos tienen acceso directo a comprar en el mercado mayorista.
Por último, respecto de la calidad del servicio, no se registraron
mejoras en la atención al cliente y el apagón en la Ciudad de Buenos
Aires nos muestra que no se presta un servicio de calidad.
El Efecto de las Privatizaciones Sobre los Trabajadores del Sector
Eléctrico:
Reducción de Personal: Se produjo una fuerte reducción de personal. En
las empresas de distribución la reducción alcanzó al 30% del personal,
en las centrales térmicas superó el 45% y en el área del transporte fue
cercana al 25%.
En algunas centrales hidroeléctricas, como la del Chocón, el impacto fue
aún mayor, porque a la pérdida del empleo hay que agregarle que los
trabajadores debieron entregar las viviendas que ocupaban.
La reducción del personal se basó en el sistema de Retiros Voluntarios a
los cuales muchas veces se inducía a los trabajadores a tomarlo con
acciones persecutorias o discriminatorias.
Tercerización: El proceso de tercerización de varios sectores de la
producción permitió a las empresas reducir los costos laborales y
debilitar la unidad de los trabajadores. Los trabajadores contratados en
estas empresas son generalmente trabajadores precarios, con condiciones
de trabajo mucho mas desfavorables y salarios menores.
Programas de Propiedad Participada: Otro aspecto que fue importante en
el sector fue el tema de la aplicación de los Programas de Propiedad
Participada. El gobierno reservó el 10 % de todas las unidades de
negocio privatizadas para ser adquiridas por los trabajadores de las
empresas. En el caso de las Centrales Térmicas e Hidroeléctricas reservó
el 2%. Dichos programas intentaron por un lado contener las resistencias
de los trabajadores y sus organizaciones a las privatizaciones y por
otra parte formaba parte de una estrategia de cooptación de los
trabajadores, (ahora "adquirentes"), para obtener de ellos mayor
colaboración en los procesos productivos con el propósito de asegurarse
el aumento de la productividad.
La Federación sindical-patronal: la federación que nuclea a los
sindicatos de la electricidad licitó y ganó tres centrales térmicas
(Litoral, Noroeste y Patagónica) y el transporte del Noreste y Noroeste.
En algunos casos para la adjudicación capitalizó las deudas sindicales
que las unidades de negocio mantenían con ella.
Convenios Colectivos de Trabajo por Empresa: Los nuevos convenios de
empresa avanzan en condiciones flexibles de trabajo. La jornada de
trabajo quedó establecida en 41,5 horas semanales en turnos rotativos
aplicando la Flexibilidad horaria. Se acepto la polivalencia y se
destruyo el sistema de categorías fijándose 6 categorías que absorben
las doce que establecía el Convenio anterior de las dos distribuidoras.
Se fija el salario básico entre 500 dólares y 780 dólares y se
establecen adicionales por productividad que se medirán de acuerdo al
rendimiento de la empresa, del sector y del trabajador. Además se
bonifica el trabajo nocturno con un 15 %, con lo cual se avanza en la
Flexibilidad salarial, tendiéndose a la disminución del costo salarial
por el no pago de horas extras.
Se establece un período de prueba para los trabajadores nuevos de
hasta 6 meses sin aportes jubilatorios y sin derecho a indemnización en
caso de despido, avanzando de este modo en la Flexibilidad Contractual.
Dentro de esto mismo, se habilita a la empresa a contratar hasta un 20%
del plantel total, con contratos de tres meses renovables hasta dos
años. Este tipo de contratos se está extendiendo dentro de la actividad
al resto de las empresas.
El Apagón de Febrero de 1999 de EDESUR: Crónica de un Apagón Anunciado.
Resulta importante incluir algunos antecedentes respecto de la calidad
del servicio brindado por la empresa antes del apagón.
Según datos oficiales mas del 50% de los reclamos realizados por
usuarios ante el ENRE están dirigidos a EDESUR, de los cuales la mayor
parte se realizaban por falta de suministro.
En 1993 el Gobierno de la Ciudad publicó una lista de sanciones a las
empresas de servicios públicos por roturas en la vía pública,
excavaciones realizadas sin permiso, obstrucción de vereda y falta de
señalización adecuada de las obras. El primer puesto lo ocupaba la
empresa EDESUR. En junio del mismo año varias escuelas del Gran Buenos
Aires, debieron suspender las clases como consecuencia del corte de
suministro que Edesur había ordenado por falta de pago.
Posteriormente se constató que la deuda era mucho menor al importe
reclamado ya que la mayor parte de las facturas reclamadas estaban
abonadas. Edesur culpó al sistema de pagos burocrático de los organismos
oficiales.
En diciembre de 1994 un ingeniero que regresaba de su trabajo, cayó en
un pozo abierto por una contratista de Edesur sobre una avenida de
importante tránsito de la ciudad. Muerte por electrocución. Edesur no
cumplió con las normas elementales de seguridad.
Apenas iniciado el año 1995, dos obreros de una empresa contratista de
Edesur que estaban trabajando en la reparación de un cable de la red en
pleno centro financiero de la ciudad de Buenos Aires, sufrieron una
descarga de 13.000 kw lo que les provocó graves quemaduras. Edesur
destacó que se trató de un error humano.
En 1996 vecinos del barrio de Ezeiza, se opusieron a la instalación de
una torre de alta tensión de Edesur que se situaba a 10 metros de una
escuela primaria, solicitando el alejamiento de la misma. En medio de
las negociaciones, la empresa cortaba el suministro de luz a los vecinos
entre las 18,30 y las 23,00 horas.
En mayo de 1998, una joven de 22 años murió inmediatamente al atender el
teléfono de su casa y recibir una descarga eléctrica de 13.200 voltios.
Tanto Edesur como Telefónica negaron cualquier tipo de vinculación con
el accidente alegando que "por las líneas telefónicas no circula
corriente".
En la madrugada del 15 de febrero se produce un incendio en la
Subestación Transformadora Azopardo a raíz de un cortocircuito en un
empalme de cables de alta tensión que deja sin luz a 250.000 familias en
los días mas calurosos del año. El corte se prolongó por 11 días.
Los informes respecto de las causas, que se fueron dando a conocer con
mucha demora, indican trabajos de empalme de la red existente con la
nueva dentro del túnel de cables por la posibilidad de fallas que puedan
afectar las instalaciones preexistentes. Esto regía como norma en la
empresa estatal Segba. Edesur respondió que habían desestimado ese
riesgo. Se comprobó con datos brindados por expertos en el tema que el
hecho de haberlo realizado fuera del túnel hubiera ocasionado un
incremento de 1.000.000 de U$S en el costo de ejecución.
En segundo lugar no se realizaron las pruebas de los cables a empalmar
con el nivel de tensión especificados en las reglamentaciones
obligatorias. Si se hubieran realizado las pruebas de tensión adecuadas
se hubieran detectado las fallas a tiempo. En tercer lugar, no existían
los elementos de prevención de incendios en el túnel. Si el túnel
hubiera sido llenado con arena se evitaba que el incendio iniciado en un
empalme, se expanda hacia la línea de alimentación alternativa. Asimismo
no había extinguidores fijos ni móviles, no había o no funcionaron los
sistemas de detección de fuego o humo.
Sumado a ello, no había personal que supervisara el buen funcionamiento de la instalación recientemente energizada.
Por otro lado, no mantuvo la subestación anterior hasta asegurarse de
que la nueva planta funcione.
Por último, y ya en medio del corte, demoró la solución porque se
insistió en realizar la reconexión en el lugar del siniestro.
El apagón fue consecuencia de dos cuestiones centrales:
La primera tiene que ver con una estrategia de la empresa tendiente a la
reducción de costos y al aumento acelerado de sus ganancias en
detrimento de la calidad del servicio y la seguridad de trabajadores y
usuarios :
• Intenso proceso de tercerización.
• Reducción de personal y el desmantelamiento de los planteles
profesionales estables y experimentados con que contaba el servicio al
momento de la privatización.
• Falta de inversión en sistemas de seguridad.
• Ahorro de costos en el diseño y planificación de las obras.
La segunda cuestión tiene que ver con el poder y el desempeño de los
entes estatales de control que no cumplieron con su función.
El caso de ENTEL
La privatización de ENTEL fue definida por un decreto presidencial que
dispuso una separación de la empresa tanto funcional como geográfica.
Funcionalmente fue dividida en servicios básicos, internacionales y
competitivos. El servicio básico se dividía a su vez en dos zonas –
norte y sur – en la que cada una de las empresas adjudicatarias gozaría
de monopolio por siete años con opción a extenderlo tres años más. A su
vez se crearon dos empresas denominadas “Sociedad Prestadora de Servicio
Internacional” y “Sociedad Prestadora de Servicios en Competencia”.
Estas últimas se adjudicarían conjuntamente y por partes iguales a los
consorcios que ganaran la licitación del servicio básico.
La privatización se realizó en dos pasos. En noviembre de 1990 se
vendió el 60% de las acciones de cada una de las empresas de telefonía
básica. Cada consorcio que participaba en la licitación debía tener uno
o más operadores de telecomunicaciones que tuvieran al menos 10% del
capital del consorcio. Asimismo se impusieron restricciones en cuanto al
nivel de activos que cada consorcio debía disponer y en cuanto a ciertos
servicios técnicos que deberían garantizar (por ejemplo garantizar que
el tiempo de conexiones fuera como máximo de 15 días). Poco antes de la
licitación se introdujo un contrato de management entre el operador y
los accionistas sobre temas de transferencia de tecnología, de
planeamiento, de contratación de personal calificado y de formulación de
presupuestos anuales de operaciones.
Se utilizó un sistema de "doble sobre", por el cual primero se evaluó la
capacidad técnica y financiera y luego se permitió realizar ofertas a
los grupos precalificados. Una vez que los consorcios calificaban tenían
dos meses para preparar sus ofertas. Se fijó un precio base en efectivo
de U$S 100 millones para la zona norte y U$S 114 millones para la zona
sur. Se estableció que el grupo ganador de la licitación sería aquel que
ofreciera el mayor número de títulos de deuda externa argentina.
Siete grupos se presentaron a la licitación y calificaron, pero una
semana antes de la presentación de los segundos sobres se introdujeron
cambios de último momento en las condiciones legales (por ejemplo el
nivel de activos requeridos) y como consecuencia tan sólo fueron tres
las ofertas recibidas en la fase de cotización de precios: la de
Telefónica de España, Bell Atlantic y STET/France Telecom. El grupo
encabezado por Telefónica de España resultó ganador en ambas zonas. Como
los pliegos no permitían que el mismo consorcio obtuviera las dos
compañías, Telefónica decidió quedarse con la del sur. La zona norte fue
entonces entregada al segundo mejor postor, el grupo de Bell South. Sin
embargo, este consorcio no pudo juntar los títulos de deuda que había
prometido y aunque le extendieron el plazo se retiró, quedando entonces
el tercer grupo como adjudicatario.
La recaudación total fue la parte en efectivo acordada en la licitación
más títulos de deuda externa argentina por un valor nominal de U$S 5150
millones, correspondiéndole U$S 2372 millones a STET/Telecom y U$S 2778
millones a Telefónica de España. Dichos títulos cotizaban a un 14% de su
paridad. De esta manera se constituyeron las nuevas empresas prestadoras
de servicios de telecomunicaciones: Telefónica de Argentina S.A.
(Operador: Telefónica de España) y Telecom Argentina S.A.(Operadores:
STET y France Telecom).
El Banco mundial prestó asistencia técnica y financiera para la
privatización de ENTEL, ya que dicha venta era una de las condiciones
que el organismo exigía al gobierno argentino para otorgarle el
“Préstamo para la Reforma de Empresas Públicas”.
La privatización fue completada con la venta de 30% de cada una de las
compañías mediante oferta pública de las acciones que mantenía el
gobierno. La venta de las acciones de Telefónica de Argentina se realizó
en diciembre de 1991 y generó ingresos para el estado por U$S 838
millones. El año siguiente en Marzo se realizó la venta de las acciones
de Telecom obteniéndose ingresos por U$S 1.227 millones. El restante 10%
de cada una de las compañías fue adquirido por los empleados a través
del Programa de Propiedad Participada.
XVII. ANEXO
Listado de empresas privatizadas y/o liquidadas
Administración General de Puertos - AGP Privatizada
Aerolíneas Argentinas S.E. Privatizada
Aeropuertos Concesionados
Agua y Energía Eléctrica S.E. Privatizada / Sector Eléctrico
Area Material Córdoba Aviones Privatizada
Argentina Televisora Color S.E. LS 82 tv Canal 7 (A.T.C.) Disuelta
Astillero Ministro Manual Domecq García - DOMECQ Disuelto
Astilleros y Fábricas Navales - AFNE S.A. Provincializado
Banco Hipotecario Nacional Privatizado
Banco Nacional de Desarrollo - BANADE Disuelto
Caja Nacional de Ahorro y Seguro Privatizada
Canal 11, Dicon Difusión S.A. LS 84 tv Privatizado
Canal 13, Río de la Plata S.A. LS 85 tv Privatizado
Carboquímica Argentina Sociedad Anónima Mixta Privatizada
Carolina S.A. Minera Disuelto
Compañía Azucarera las Palmas S.A.I.C.A.P.U. Disuelta
Conarsud S.A. Asesoría y Consultoría Disuelta
Consultara S.A. - Consultara de la Armada Disuelta
Corporación Argentina de Productores (CAP) - Disuelta
Empresa Desarrollos Especiales S.A. - EDESA Disuelta
Empresa Líneas Marítimas Argentinas - ELMA Privatizada
Empresa Nacional de Correos y Telégrafos - ENCOTEL Disuelta
Empresa Nacional de Correos y Telégrafos - ENCOTESA Privatizada
Empresa Nacional de Telecomunicaciones - ENTEL Privatizada
Empresa Nuclear Argentina de Centrales Eléctricas S.A. - ENACE Disuelta
Establecimientos Altos Hornos Zapla Privatizados
Fábrica Militar de Acido Sulfúrico Privatizada
Fábrica Militar de Tolueno Sintético Privatizada
Fábrica Militar de Vainas y Conductores Eléctricos - ECA Privatizada
Fábrica Militar General San Martín Privatizada
Fábrica Militar Pilar Privatizada
Fábrica Militar San Francisco Privatizada
Ferrocarril Belgrano S.A. Concesionado
Ferrocarriles Argentinos S.A. Concesionado
Ferrocarriles Metropolitanos S.A. Concesionado
Fondo Nacional de la Marina Mercante Disuelto
Forja Argentina S.A. Disuelto
Gas del Estado S.E. Privatizado
Hidroeléctrica Norpatagónica S.A. - HIDRONOR Privatizado / Sector
Eléctrico
Hierro Patagónico de Sierra Grande S.A. Minera - HIPASAM Privatizado
Hipódromo Argentino Concesionado
Induclor Sociedad Anónima Mixta Privatizada
Indupa S.A. Privatizada
Instituto Nacional de Reaseguros S.E. - INDER Disuelto
Interbaires S.A. Privatizado
Intercargo S.A. Privatizado
Junta Nacional de Carnes Disuelta
Junta Nacional de Granos Privatizada
LR3 - Radio Belgrano Concesionada
LR5 - Radio Excélsior Concesionada
LV3 - Radio Córdoba Concesionada
Llao-Llao Holding Privatizado
Monómetros Vinílicos - Privatizado
Obras Sanitarias de la Nación - OSN Concesionada
Petropol - Privatizada
Petroquímica Bahía Blanca S.A - Privatizada
Petroquímica General Mosconi S.A.I. y C. Privatizada
Petroquímica Río Tercero - Privatizada
Polisur Sociedad Mixta Privatizado
Redes de Acceso a grandes ciudades - Concesionadas
Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires - SEGBA Privatizada / Sector
Eléctrico
Sociedad Mixta Siderurgia Argentina - SOMISA Privatizada
Talleres Navales Dársena Norte S.A.C.I. y N. - TANDANOR Privatizados
Tanque Argentino Mediano S.E. - TAMSE Disuelto
Tecnología Aeroespacial S.A. - TEA Disuelta
Yacimientos Carboníferos Fiscales - Y.C.F. Concesionados
Yacimientos Petrolíferos Fiscales S.E. - Y.P.F. Privatizados
XVIII. RESUMEN
La aplicación de un programa de privatización de empresas públicas
implica una decisión estratégica por parte de un gobierno de retirarse
de la actividad económica directa. Uno de los países precursores en
adoptar este tipo de programas fue el Reino Unido. A fines de la década
del 70, el partido conservador británico puso en marcha un extenso
programa de privatizaciones con la idea de reducir la intervención del
gobierno en la actividad económica y ampliar la participación del sector
privado. En América Latina, el primer país en desarrollar un programa de
privatizaciones de gran alcance fue Chile, cuando a partir de 1974 el
gobierno militar transfirió a manos privadas la mayoría de las empresas
que habían sido nacionalizadas por el gobierno anterior, devolviéndolas
a sus antiguos dueños. Unos años después, el programa también alcanzó a
las más grandes empresas públicas de infraestructura y transporte.
Más tarde, a partir de mediados de la década siguiente y particularmente
a comienzos de los 90´s, estos programas comenzaron a llevarse a cabo en
un número importante de países en desarrollo, en especial en América
Latina. En estos países, además de perseguir objetivos de largo plazo,
las privatizaciones fueron una manera de aliviar los abultados déficits
presupuestarios de los gobiernos, en un momento en el que el acceso al
crédito era muy restringido. México fue uno de los primeros de la región
en emprender un amplio y extenso programa de privatizaciones. Luego de
ventas de empresas públicas menores llevadas a cabo a mediados de los
ochenta, se privatizaron a fines de la década las dos aerolíneas
nacionales y las empresas de telecomunicaciones y, a principios de los
noventa, bancos nacionales y empresas mineras y de manufacturas de
hierro y acero.
El amplio proceso de privatizaciones encarado por el gobierno argentino
a comienzos de la década del noventa se enmarcó en este contexto. En ese
momento, se inició en el país un importante proceso de reformas que
apuntó a la reestructuración de la economía y a la redefinición del rol
del estado en la misma. La privatización de las principales empresas
estatales (avalada por la Ley de Reforma del Estado de 1989) constituyó
uno de los lineamientos principales de la nueva política económica, cuyo
primer objetivo residía en la estabilización de precios, paso primordial
para lograr la confianza y credibilidad de los inversores y la
subsecuente entrada de capitales necesarios para el crecimiento de la
economía.
Las privatizaciones aliviaron la situación financiera del gobierno en
varios sentidos. El ingreso de efectivo sirvió como financiamiento en un
momento en el que el acceso al mismo era escaso tanto interna como
externamente, y la aceptación de papeles deuda pública como forma de
pago permitió mejorar la situación de las cuentas externas y de ese
modo, acercarse a un acuerdo con sus acreedores, que desde la década
anterior presionaban por la realización de este tipo de operatoria. Por
último, se mejoró la situación fiscal ya que el estado se desprendió de
empresas que generaban déficit y las nuevas empresas privatizadas
generarían futuros recursos tributarios con el pago de impuestos.
La forma en que se realizaron los pagos de las privatizaciones respondió
a distintos motivos prioritarios a lo largo del proceso. Los primeros
desprendimientos realizados por el Estado Nacional tuvieron como
objetivo central reducir la deuda externa y facilitar la regularización
de los pagos externos, requisito necesario para generar confianza en la
comunidad de negocios y crear las condiciones para lograr el acceso a
los mercados de capitales y la estabilidad macroeconómica. Para cerrar
el paquete financiero - que concluyó con la negociación del Plan Brady
en 1992- el estado necesitaba reducir el stock de deuda a refinanciar a
un monto compatible con los fondos disponibles para destinar a la compra
de las garantías del nuevo plan de refinanciación.[1]
Durante los años 1990-1991 fueron vendidos algunos de los activos más
preciados del Estado, a diferencia de otros países que comenzaron sus
procesos privatizadores con la venta de activos menores. En el año 1990
el valor nominal de los títulos entregados en pago ascendió a U$S 6.343
millones lo que representó un 47% del total para todo el período. A
partir de 1992, ya lanzado el plan de convertibilidad, con la mejora en
el ordenamiento de las cuentas públicas y con la economía en franca
recuperación, las privatizaciones comenzaron a privilegiar la
recaudación en efectivo.
Todo este proceso estuvo caracterizado por una amplia participación del
capital extranjero llevando a un rápido crecimiento de los flujos en
concepto de inversión extranjera directa y de inversión de cartera.
XIX. CONCLUSIÓN
Luego de haber investigado y realizado el presente trabajo pudimos
apreciar el sistema de privatizaciones en el mundo y en Argentina.
Observamos que el origen del este proceso de privatizaciones fue en
Inglaterra, en la década del 80, durante el Gobierno de Margaret
Thatcher, producto de su política neoliberal que era la tendencia del
mundo en ese momento para fomentar una economía de mercado, y acabar con
los monopolios estatales en su mayoría ineficientes y deficitarios.
Esta tendencia se fue propagando en el mundo con el propósito de reducir
la deuda pública, tanto externa como interna, (característica de muchos
países de América Latina) y lograr un equilibrio presupuestario, ya que
en muchos países el déficit presupuestario era persistente. En Argentina
ésta fue una de las principales causas, ya que uno de los mayores
problemas de nuestro país fueron los ya nombrados persistentes
desequilibrios fiscales y la gran crisis de deuda en la que se hallaba
el país a partir de la década del 80. Este proceso debería haberse
llevado a cabo durante el gobierno de Alfonsín a fin de que la
estabilidad económica se consolidara, pero por razones políticas de
mayorías y minorías gubernamentales, que superaron las razones
económicas, no se concretó este proceso. Como consecuencia el proceso
inflacionario se multiplicara y golpeara cada vez más la economía del
país.
Finalmente con el gobierno de Menem, que había sido el principal
opositor de las privatizaciones, se fue consolidando el proceso de
privatizaciones pero no mostraron los resultados esperados, porque no se
adecuo la situación para llevarlas a cabo . Si bien estos resultado
mostraron indicios favorables en el corto plazo, a largo plazo
demostraron sus resultados negativos conduciendo a la ruptura de las
bases económicas y de desarrollo de nuestro país.
Tanto los gobiernos de los presidentes Alfonsín como Menem han
manifestado una voluntad política de efectuar privatizaciones, pero sin
que hayan existido unos planes específicos al respecto plasmados en
normas legales, a diferencia de países como México y Chile.
XX. PROPUESTA
Para llevar a cabo el proceso de privatizaciones se debería haber
preparado el escenario adecuado, es decir establecer un marco
regulatorio en donde las empresas privadas tuvieran limitado el
ejercicio de su poder para no controlar nuestra economía y no propiciar
la fuga de dinero proveniente de sus ingresos a los distintos países de
origen.
Este marco regulatorio, además, nunca debería haber dejado de lado los
intereses de los usuarios y de los trabajadores de esas empresa, los que
se vieron perjudicados al no ser protegidos por el Estado.
XXI. BIBLIOGRAFÍA
Bocco Arnaldo, “Las privatizaciones y sus consecuencias” en revista
argentina Administración y empresas nro. 556, año 1997 (mayo-junio)
Verges Joaquin, “Las Privatizaciones de empresas”, Editorial Eada
Gestión
Tesoro José Luis, “La privatizaciones del mundo y en la Argentina”, en
revista argentina Administración y empresas nro. 235, año 1989
(octubre-noviembre)
Pagina de internet: monografías.
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