1. INTRODUCCIÓN
Se hace cada vez más urgente que la profesión contable en general tome
partido en el debate que en algunos estrados académicos, no muy
publicitados por cierto, se está adelantando alrededor del tema de la
adopción o adaptación de las normas internacionales de contabilidad en
Colombia. Y tal toma de partido no puede hacerse al margen del estudio
profundo y detenido del contenido normativo y, más allá del mismo, de
los aspectos económicos, financieros, sociales y políticos que tal
decisión implica toda vez que ésta no puede adoptarse independientemente
de esos aspectos que constituyen causa y a la vez consecuencia del
proceso informativo contable.
El debate adquiere más importancia y pertinencia después de los
recientes pero sucesivos escándalos vividos en los medios financieros
internacionales, principalmente estadounidenses pero con repercusión
mundial, relativos a la permisibilidad de contabilización contenidas en
las normas nacionales de Estados Unidos y de algunos países europeos,
así como de la internacionales, y a la poca o ninguna calidad ética
mostrada por algunas de las grandes firmas auditoras, defensoras y
propulsoras del modelo NIC. También está relacionado este tema con los
procesos de desregulación promovidos desde las barreras neoliberales por
cuanto una adopción de normas o estándares internacionales contables,
sin tener en cuenta las particularidades económicas y políticas del
país, estaría en consonancia con los requerimientos de diversos
organismos internacionales que impulsan dinámicas globalizantes como lo
es el ALCA para las Américas.
Esta ponencia pretende suministrar algunos argumentos que enriquezcan el
debate, abordando para ello algunos puntos importantes como:
antecedentes historiográficos de la norma contable en el plano
internacional, elementos macroeconómicos relativos al entorno en que se
manifiesta la información contable, fundamentos éticos de la actividad
empresarial y del ejercicio profesional y, finalmente, criterios
socioepistemológicos de la contabilidad que consideramos indispensables
para una toma consciente de partido frente al debate anunciado.
2. ELEMENTOS MACROECONÓMICOS QUE CONDICIONAN EL ENTORNO DE LA NORMA
CONTABLE.
La norma contable no es inocua. Su papel consiste en sustentar la
elaboración de información orientada a determinar la magnitud de la
riqueza creada en los procesos productivos y en establecer la asignación
de tal resultado entre los diversos agentes participantes en el proceso
de distribución. Su producto condiciona las decisiones que se adoptan en
los entornos económico financieros. Tal papel lo cumple la contabilidad
a partir de los elementos condicionantes establecidos previamente como
reglas del juego en el entorno macroeconómico.
Consecuencialmente es importante determinar cuáles son las condiciones
del juego económico que han sido establecidas en los entornos nacionales
y cuáles son las que dominan el entorno internacional.
Desde una perspectiva teórica muy general las bases ideológicas que
sustentan el modelo económico dominante en el ámbito internacional, y
por ende en la mayoría de las naciones, está fundamentado en criterios
walrasianos orientados hacia el equilibrio general, tales como: a) La
economía capitalista tiende a una situación de equilibrio estable; b)
tal equilibrio se corresponde con una plena utilización de los recursos
productivos; c) la asignación de los recursos es óptima y, por lo tanto,
da lugar a la maximización del dividendo social.
No ha importado que tales principios no resistan la prueba decisiva de
la contrastación empírica; igual se siguen manteniendo y presentando
como válidos con algunas variantes por los defensores del modelo único.
Siempre cabe la postura “si se cumplen tales condiciones....,
entonces...” Con ello cualquier cosa se puede afirmar.
Hace más de veinte años que una ola recorre el mundo. Con diversos
argumentos, que algunos autores han calificado como de cantos de
sirenas, se ha justificado la adopción de un modelo económico que
supuestamente llevaría a la solución de los problemas del crecimiento y
del empleo de todas las economías que lo adoptasen; y, por supuesto,
aquellos países que no lo hicieren iban a quedarse por fuera de la tan
anhelada solución de sus problemas.
El modelo único esta montado sobre varios requisitos. Uno de ellos es la
presunción de que cada oferta crea su propia demanda. Esta afirmación
está sustentada en la famosa (para los economistas) ley de Say. Esta
ley, derivada de las concepciones de Smith sobre la eficacia del mercado
ha sido, a través de la historia defendida y atacada por muchos
economistas, entre los primeros podemos citar a Ricardo y a los
economistas pertenecientes a la denominada escuela neoclásica; entre los
segundos aparecen Malthus y Keynes. La ley de Say adquirió connotaciones
científicas durante el siglo XIX, y aunque no fue corroborada
empíricamente su validez se dio por sentada; quien dudara de ella era
tomado por ignorante. Finalmente fue Walras quien aclaró y pulió su
concepción a partir de las formulaciones del equilibrio general[2].
Teóricamente se defiende el argumento de que al liberarse los mercados
la oferta y la demanda se igualan y el sistema económico se orienta
hacia el pleno empleo maximizando su producción. Sin embargo no se ha
considerado que no todas las economías pueden funcionar bajo condiciones
ideales; los hechos económicos de la última década, vividos por la
mayoría de las economías latinoamericanas, para no ir más lejos,
muestran una dura realidad que falsa los postulados del equilibrio
general que debería haberse logrado por el juego del libre mercado.
La validez de la ley de Say[3] puede establecerse mediante la simple
inspección de la Ley de Walras.
n
S pi xi + xm = 0
i=1
en donde xi es el exceso de demanda, pi son los precios y xm es el
exceso de demanda de dinero.
De acuerdo con ella, la ley de Say sólo se cumple cuando el mercado de
dinero está en equilibrio. Los excesos de oferta tendrían como
contrapartida excesos iguales de demanda y se cumpliría la ley de Say en
los siguientes términos:
Ley de Say S pi xi = 0
Se requiere además, para su cumplimiento en términos realizados (no sólo
nocionales) que los precios sean flexibles; economía cerrada, es decir,
equilibrio en la balanza comercial y de pagos; y la presencia de un
tatonador, esto es, de un mecanismo convertidor de los excesos de oferta
y demanda en modificaciones de precios o sea, que transforme la demanda
planeada en efectiva.
Lo anterior significa que solo bajo ciertas condiciones, que no son las
de la mayoría de los entornos, la tal ley de Say puede cumplirse, y ello
es, sólo para economías que no están sometidas a restricciones que
impiden el funcionamiento de los mercados. Si hay déficit en cuenta
corriente, si hay excesos de oferta o demanda, si hay rigideces en los
precios, la ley de Say no se cumple.
La economías, como la colombiana, están sujetas a una cantidad de
interferencias, que impiden su libre funcionamiento. Los salarios y los
precios de los bienes y servicios son concertados a partir de políticas
económicas y no por los factores económicos, se presentan exceso de
oferta y/o de demanda, hay rigideces en los precios. Gracias a
circunstancia monopólicas muchos precios se mantienen por encima de los
dictámenes del mercado. En estas condiciones la ley de Say está lejos de
cumplirse.
Ante el incumplimiento de la ley de Say, las economías han optado por
establecer mecanismos de intervención para hacerla realidad, tales como
la protección de los mercados para crear la demanda efectiva, el crédito
dirigido para financiar la producción y asimismo para financiar la
demanda. En el caso colombiano esta modalidad en la política económica
garantizó un proceso de crecimiento continuado que osciló entre el 4 y
el 5% del PIB por más de cinco décadas continuas desde los años 30,
hasta la década de los ochenta cuando los indicadores de crecimiento
comenzaron ha bajar hasta mostrar guarismos negativos o cercanos a cero
entre los años 1999-2001 y lo que va del 2002. Esta tendencia
decreciente del crecimiento es concomitante con la aplicación de medidas
liberalizantes del mercado, coincidiendo con los gobiernos de Gaviria y
de sus sucesores.
La imposición de la apertura económica ha significado la eliminación de
las medidas de intervención que posibilitaban el cumplimiento de la ley
de Say. Sin tales mecanismos la economía queda sometida a la acción de
las fuerzas del mercado, que en condiciones reales (no teóricas), genera
una gran cantidad de disfunciones. Analizando en este sentido la
economía colombiana dice Sarmiento Palacio[4] “La liberación modificó
drásticamente el esquema selectivo que había predominado como
alternativa al incumplimiento de la ley de Say. Los mecanismos para
generar la demanda efectiva se desmontaron. Se eliminó la protección, el
crédito dirigido, los déficit fiscales y los precios de sustentación a
la agricultura. Así, la intervención del Estado para crear demandas
efectivas se sustituyó por la ley de Say en el concepto histórico. Se
suponía que los estímulos del mercado movilizarían los recursos hacia
las actividades más productivas que, a su turno, se encargarían de crear
su propia demanda. No ocurrió así. El cambio de estructura hacia las
actividades de ventaja comparativa no estuvo correspondida por una
ampliación de la demanda; las importaciones crecieron más que las
exportaciones y el desempleo aumentó. Así los aumentos de productividad
no tuvieron como contrapartida un aumento igual en la producción y, en
vez de ellos, ocasionaron la reducción del empleo. La liberación
financiera dio lugar a elevadas tasas de interés que impedían la
financiación de la producción y propiciaban el desplazamiento hacia la
especulación. En el caso de la financiación de vivienda resultó en
costos financieros superiores a la productividad del capital y, por lo
tanto, la construcción no significaba la ampliación de la demanda que
garantizara su adquisición.”
Este panorama esquematizado para el caso de Colombia es válido para
buena parte de las economías latinoamericanas que han sido sometidas a
los condicionamientos de los organismos “multilaterales” de
financiación, circunstancias que han llevado a una situación de crisis
generalizada, cuyos indicadores son las altas tasas de desempleo, de
pobreza y de miseria, la reducción de las reservas internacionales, el
incremento de las importaciones, la reducción de las exportaciones y por
lo tanto los déficit en las balanzas comercial y de pago.
Otro supuesto que fundamenta el nuevo modelo de libre mercado esta
expresado por la neutralidad del dinero. Hay dos posiciones opuestas en
este sentido. Una, la neoliberal que soporta al modelo único, postula
que el dinero es inocuo sobre el sector real y que su manejo, en
consecuencia, no afecta la producción y el empleo. Esta afirmación está
sustentada en el hecho de que en estado de equilibrio económico la
oferta de dinero es igual a la demanda y en consecuencia su efecto
desaparece y la solución del mercado de bienes es independiente de lo
que pase en el monetario[5]. En la ecuación que expresa la ley de
Walras, xm, o sea el exceso de la demanda de dinero, desaparece. A
partir de tal concepto se deja en libertad al sector financiero para
incrementar las tasas de interés activas mucho más que las pasivas,
incrementar por consiguiente los márgenes de intermediación y aumentar
sus ganancias en porcentajes mucho más altos que los del sector real de
la economía. Por el contrario existe otra posición que argumenta que la
política monetaria incide grandemente en el sector real, pues al
incrementar las tasas de interés se encarece el costo del dinero con lo
que se disminuye la inversión, baja el gasto público, afecta la
producción y las exportaciones, disminuye el producto bruto y se
incrementa el desempleo. Teóricamente esta posición está sustentada en
el hecho de que las economías no permanecen en el equilibrio ideal y,
por tanto, estando en desequilibrio los mercados monetario y real están
relacionados; el exceso de ahorro sobre la inversión más la exportación
neta es igual al exceso de demanda de dinero[6].
La aplicación de la primera orientación en la política monetaria del
país ha originado una situación de oligopolio en el sector financiero,
compuesto cada vez más por bancos extranjeros, acaudillado por el Banco
de la República, que con sus medidas, supuestamente independientes,
traslada las ganancias del sector real al financiero. Las altas tasas de
interés, el abultado margen de intermediación, las operaciones de
financiación del gobierno intermediadas por este sector, son medidas que
han producido el resultado decreciente del PIB y otras desastrosas
consecuencias, como el crecimiento continuo de la deuda externa, tanto
privada como pública, desempleo y recesión.
Otra medida, derivada de la política monetaria, que es promovida, desde
las barreras neoliberales, como una alternativa benéfica para salir de
los problemas de las crisis económicas que sufren los países
tercermundistas, es el de la dolarización de sus economías. Similar a
esta medida extrema es la de establecer bandas de cambio estrechas o
tipos de cambio inmodificables. Éstas son orientaciones que reducen el
margen de maniobra de la política monetaria y generan, particularmente
la dolarización, pérdidas significativas de recursos, que deben
reponerse ya sea a través del incremento de exportaciones, disminuyendo
las reservas internacionales o incrementando la deuda externa, al
requerir destinar un monto significativo de dólares para el curso
corriente de las operaciones monetarias (medios de pago). Es una medida
profundamente contraccionista de la demanda efectiva que para
contrarrestarla se requiere destinar recursos que de todas formas
reducen la capacidad productiva de la economía, incrementan el desempleo
y dejan sin posibilidad de juego al sistema económico al depender
completamente de una moneda que se origina únicamente por las
operaciones internas, es decir se elimina definitivamente la posibilidad
de paliar los problemas a través de la emisión monetaria.
Veamos lo que dice al respecto Sarmiento Palacio[7]: “La dolarización es
un buen ejemplo del desconocimiento de los principios básicos. En el
sistema tradicional el dinero para las transacciones es generado fuera
de la economía; es decir no proviene de los agentes económicos. Si esta
oferta de dinero fuese igual a la demanda , el ingreso será igual a la
demanda efectiva. Si en lugar de esto, se acude a la dolarización, el
dinero para las transacciones no proviene de afuera sino del ingreso, o
si se quiere del ahorro. En este sentido la dolarización, de entrada,
significaría una pérdida de ingreso igual a los medios de pago, que
usualmente se llama señoreaje, correspondiente a alrededor del 5% del
PIB. Es una pérdida valiosa que se dará en el momento en que se ponga en
práctica el sistema y tenderá a crecer en el futuro con la demanda de
dinero. En el caso colombiano, es equivalente a la mitad de las reservas
internacionales”.
Desde nuestro punto de vista la dolarización no es sino otra medida que
entregaría la soberanía nacional, en este caso del sistema monetario, lo
que dejaría al país a merced de los organismos “multilaterales” de
financiación, cuya misión, como lo demuestran las experiencias vividas
por la mayoría de los países latinoamericanos, es la de procurar las
condiciones para que prevalezcan las economías más fuertes, sin importar
que los índices de desempleo, pobreza-miseria, analfabetismo, etc, vayan
en aumento, con el argumento de que la liberalización de los mercados
traerá el progreso mundial.
El modelo de libre mercado también se soporta en el supuesto de que el
crecimiento esta en función directa del aprovechamiento de las ventajas
comparativas. Ésta es otra falacia. Fundamentada en este argumento se ha
promovido en el país una política de eliminación de cultivos de cereales
que son producidos en mejores condiciones de calidad y precio en otros
países. Se dice que siendo Colombia un país tropical debe dedicarse a
productos propios de la región, dejando que otros países que tienen
mejores condiciones climáticas y técnicas produzcan lo que aquí resulta
caro y de baja calidad. Así se ha dejado de sembrar trigo, maíz, cebada,
fríjol, entre otros, colocando al país en un estado de emergencia
alimentaria. Se completa el argumento diciendo que si aprovechamos las
ventajas comparativas propias de país tropical, debemos cultivar de
forma mucho más económica y ventajosa productos como palma africana,
plátano, café y flores cuyos mercados internacionales pueden ser
dominados por nuestros bienes. Se dice, entonces, que será mucho más
rentable para los países tropicales, que se dediquen a lo que pueden
hacer con ventaja puesto que así se aprovecharán más productivamente las
tierras, y con el producido de las exportaciones, se podrá importar en
condiciones mucho más económicas, los cereales y productos dejados de
cultivar.
Hoy subsisten ciertos cultivos y productos como papa, arroz, azúcar,
pollo, leche, pero ello por que están protegidos con aranceles. Entre
los años 2005 y 2015, dado el compromiso que el país ha adquirido con la
OMC (Organización Mundial de Comercio) para el ingreso al ALCA (Área de
Libre Comercio de las Américas), tales aranceles deben desaparecer. Si
esto ocurriera, el país entraría en una emergencia alimentaria, puesto
que gran cantidad de nuestro pueblo no podría adquirir los productos
importados. Pero esto tiene una connotación de seguridad nacional. Si
Colombia no produce los bienes propios del consumo agropecuario básico,
quedaría a merced de los países que lo hacen, convirtiéndose ello en
otra arma de dominio como ya lo han hecho con los recursos financieros a
través del FMI y del BM. La alternativa que nos dejan es la alimentarnos
con nuestros productos tropicales, como dice el profesor Jorge Enrique
Robledo[8] “no puede ni imaginarse una nación que sólo coma bananos,
chocolates y café, quedándole la opción de definir a cuál de éstos le
echa el aceite y con qué flores adorna la mesa.
3. UNA MIRADA AL MUNDO INTERNACIONAL CONTABLE DESDE LA ÉTICA
EMPRESARIAL Y PROFESIONAL.
3.1 El panorama financiero y contable internacional actual.
Una crisis sólo comparable a la de los años treinta viven los países que
detentan el poder del gran capital. Negros nubarrones que anuncian
depresiones económicas y quiebras empresariales amenazan la actividad
bursátil. Los indicadores financieros muestran una tendencia descendente
desde hace meses. ¿Qué es lo que está pasando en los mercados
financieros que se mueven a través las bolsas de valores más
representativas del mundo? ¿Cuál es el fenómeno causante de este anómalo
comportamiento que está ocasionando el nerviosismo y el pesimismo en uno
de los bastiones del capitalismo financiero, como es el mercado de
valores? Están cuestionados los directivos empresariales de importantes
consorcios de la industria y del comercio; también los están los
auditores, lo que ha llevado a la crisis y liquidación de una de las más
tradicionales firmas de auditoría, la Arthur Andersen; aparecen
cuestionados los políticos con el mismo presidente Bush a la cabeza; en
fin, el propio sistema capitalista parece entrar en crisis. Pues el
fenómeno está causado por una crisis de confianza en los informes y
mensajes contables que sirven de base para la toma de decisiones a la
hora de invertir en valores bursátiles y a la hora de realizar grandes
operaciones financieras. Si aceptamos esta hipótesis habría de
preguntarse, en consecuencia, ¿por qué los informes y mensajes contables
no son dignos de la credibilidad acostumbrada? ¿quién está detrás de
este fenómeno? ¿a quién favorece tal comportamiento? ¿hay una propuesta
para su solución? ¿cómo nos afecta esta situación a los países
subdesarrollados como Colombia?
Hagamos un recorrido por algunas de las últimas noticias producidas por
las agencias internacionales de noticias y publicadas en los diarios,
para hacernos una idea más cercana de este preocupante asunto y, a
partir de allí, proponer otras hipótesis sobre las causas primeras o
nodales que han motivado este fenómeno que afecta profundamente el papel
de la contabilidad como disciplina y de la contaduría pública como
profesión y que intentan responder a las preguntas arriba realizadas.
Mercados mundiales en estado de alerta: (Resumen de varias agencias)
“Los recientes escándalos de manipulación de balances de compañías como
WorldCom y Xerox, sumados a las anteriores irregularidades de Enron,
Tyco, el grupo de comunicaciones Global Crossing y el operador de cable
Adelphia, además de las sospechas de irregularidades contables en
empresas de Europa tienen a los inversionistas de Wall Street con los
nervios de punta”. ... “Aunque la Bolsa de Nueva York registró ayer una
leve recuperación, los inversionistas están alerta por lo que sucederá
en los próximos meses si se confirman las sospechas de que las
irregularidades contables de grandes corporaciones empresariales están
hasta ahora comenzando a aparecer.” ... “ El martes pasado, el Nasdaq
cayó a su nivel más bajo en los últimos 5 años. Además, la Bolsa de
Londres registró pérdidas ese día por más de 50.000 millones de euros,
lo que fue entendido por los analistas internacionales como el contagio
del nerviosismo bursátil que se vive en Wall Street. La caída de las
bolsas europeas se presentó tras el escándalo contable de la empresa
francesa de comunicaciones Vivendi.” ... “Robert Kerr, del Bank of
América, consideró que los temores sobre la contabilidad de los grupos
era ‘como la jarra de Pandora, que una vez abierta, uno no sabe muy bien
cómo y cuando se volverá a cerrar... y al fin y al cabo todo puede
convertirse en una historia contable.” (Portafolio, 4.07.02).
Empresas le producen ‘mala espina’ al mercado bursátil: (Resumen de
varias agencias). “El Dow Jones se desploma por debajo de 9.000 puntos.
El temor porque se sigan registrando escándalos contables en las
empresas de Estados Unidos ha llevado al mercado bursátil por niveles
cercanos a los registrados el 11 de septiembre.” El artículo hace
referencia al fracaso de los anuncios de Bush por tranquilizar los
mercados financieros, cuando anunció que buscará aumentar las penas a
los delitos financieros y a crear una fuerza especial para combatir esos
crímenes. El nerviosismo bursátil, dice el artículo, se ha acentuado por
los anuncios de investigación por oficinas de la justicia o que han sido
denunciadas por diversos organismos, por irregulares manejos, a diversas
empresas como Qwest, Johnson & Jonson y General Motors.”
(Portafolio,11.07.02)
Desplome bursátil: Con este título aparece en artículo de la agencia de
noticias Efe y dice así: “Las principales bolsas del mundo registraron
la mayor caída de los últimos meses tras la negativa reacción de Wall
Street a los anuncios del presidente Bush para castigar los delitos
financieros, y por el nerviosismo de los inversionistas ante la
aparición, cada vez más frecuente, de escándalos por manipulación de la
contabilidad de la empresas. Por primera vez en muchos meses, el miedo
comienza a rondar por Wall Street de la mano de las últimas caídas, que
han llevado a los mercados a niveles no vistos desde septiembre del año
pasado”. ... “La crisis de confianza de los inversores desatada por los
escándalos contables en E.U. golpeó ayer otros mercados. La bolsa de
Londres se desplomó hasta su nivel más bajo desde 1997” .... “Por su
parte la bolsa de París cerró a la baja por cuarta jornada consecutiva
al perder 3,95%, y se situó en el nivel más bajo desde el 29 de octubre
de 1998.” ... “En Frankfort el derrumbe de las acciones del fabricante
de software SAP tras revisar a la baja la facturación contribuyó con el
descenso de 1,7 %, hasta los 4.118,5 puntos, del índice DAX. La bolsa de
Madrid sufrió la reacción de las bolsas internacionales que provocaron
el segundo mayor descenso del año, un 3,15%, y un nuevo mínimo anual de
694,67 puntos. Tokio registró un retroceso de 2,48 % gracias la firmeza
del yen frente al dólar, que reduce los beneficios de los exportadores
japoneses”. (Portafolio, viernes 12.07.02).
Los párrafos anteriores son una mínima muestra de cómo las agencias
internacionales de noticias están registrando el comportamiento de las
bolsas de valores y de las posibles causas de las irregularidades. Se
explica la debacle por la duda fundada en las informaciones contenidas
en los estados contables de grandes corporaciones cuya incidencia en los
mercados financieros es significativa. Las cifras contables, se ha
reconocido, han sido manipuladas por los responsables de llevar la
contabilidad, pero ellos no están solos, detrás de ellos aparecen los
altos ejecutivos de las empresas, los miembros de los consejos de
administración y, también aparecen comprometidos, los auditores,
generalmente pertenecientes a las grandes firmas de auditoría que son
las cuidadoras de los capitales de las empresas transnacionales en todo
el orbe, y otros personajes como analistas financieros, agentes de
bolsa, inversionistas y políticos, son los otros eslabones de esta
cadena de corrupción.
Lo anterior quiere decir que la crisis es causada inicialmente por
anomalías de índole contable. Ello debe preocupar profundamente a los
contables. Contadores, auditores, contralores, revisores fiscales, hoy
están en la palestra pública. Su actuación está en tela de juicio, según
los titulares de prensa de las más reconocidas agencias de noticias y
según los voceros económicos de todo el mundo. Sin embargo el problema
es más profundo. La alteración de las cifras contables denota una
actitud de todos los implicados, contadores, auditores, directivos,
mánagers y, hasta políticos, de que algo anda mal al interior de las
empresas y, más allá, al interior del sistema económico. Esto nos lleva
a una nueva pregunta. ¿Podremos decir que estamos ante una crisis de la
ética del sistema capitalista?
Veamos algunos contenidos de prensa que ratifican el sentido de los
referenciados antes, en primer término de denuncia de las
irregularidades contables y financieras, y en segundo lugar, de reclamos
de comportamientos éticos y de medidas de corrección de las anomalías,
apareciendo siempre en el ojo del huracán, los profesionales contables y
las permisivas normas de contabilidad y de auditoría, comprometidos
tanto en la elaboración de la información como en la labor de control:
Enron pagó millones de dólares antes de la quiebra. Veredicto contra
Andersen debería acelerar investigación a energética texana. (Agencia
AFP). “Enron anunciaría que pagó 680 millones de dólares en efectivo y
títulos a 140 de sus altos dirigentes en momentos en que preparaban en
el plano jurídico su quiebra, anunció ayer el diario de Wall Street
Journal. ... Ningún responsable o exejecutivo ha sido arrestado o
inculpado a pesar de la gravedad del caso. Este ha costado miles de
millones de dólares a los ahorristas, principalmente a los asalariados,
cuyos ahorros para la jubilación se esfumaron, y reveló que una de las
10 mayores empresas estadounidenses podía durante años manipular su
contabilidad en total impunidad. ...” . ( Portafolio, 25.06.02)
WorldCom, otra fábrica de hacer millones contablemente: (Agencias
Efe-AP). “La corporación WorldCom, la segunda telefónica de Estados
Unidos, reconoció que fabricó millones de dólares en beneficios en los
últimos ejercicios, al contabilizar irregularmente ciertos gastos.
WorldCom, dueña de MCI, la segunda empresa del país de telefonía a larga
distancia, anunció que más de 3.000 millones de dólares en gastos
incurridos en 2001 y 797 millones de dólares en el primer trimestre de
2002, cuando afirmó haber tenido ingresos por un valor conjunto de 1530
millones de dólares, que ahora reconoció son falsos. ... La firma
contable Arthur Andersen, la misma que fue encontrada culpable de
obstaculización a la justicia en el caso Enron, era la responsable de
supervisar los estados financieros de WorldCom hasta mayo cuando fue
sustituida por KPMG International. Los analistas explicaron que el caso,
una de las mayores revisiones contables de la historia económica,
probablemente obligará a la bancarrota de WorldCom y podría producir una
crisis en el ya debilitado sector de las telecomunicaciones de Estados
Unidos.” (Portafolio, 9.07.02)
Crece ‘bola de nieve’ de los escándalos contables. Merck registró ventas
de 14.060 millones de dólares que nunca tuvo. (Agencia Efe). “La
farmacéutica Merck se convirtió en la última empresa estadounidense en
sumarse a la lista de compañías envueltas en escándalos contables, al
anunciar que contabilizó como ventas unos 14.060 millones de dólares que
nunca existieron. ... Esos ingresos corresponden a los pagos
complementarios que los clientes de Medco Health Solutions, una firma
que administra beneficio farmacéuticos propiedad de Merck, hacía a las
farmacias cada vez que compraban un medicamento. Estos pagos, que por lo
general oscilaban entre 10 y 15 dólares por cada prescripción, eran
recibidos por cada farmacia y nunca llegaban a las arcas de Medco, pese
a lo cual esta empresa los contabilizaba como ingresos. Luego la empresa
descontaba los mismos como gastos de operaciones, por lo que al final no
se registraban cambios en los beneficios netos de la compañía. Merck
señaló que tal procedimiento cumple con las leyes generales contables y
que ni SEC ni la empresa están investigando el caso ya que no creen que
se trate de una operación ilícita. ... expertos aclaran que el hecho de
que los ingresos de Medco parezcan mayores a los reales mejora la
posición de la empresa para negociar con sus proveedores. ...”
(Portafolio, 9.07.02)
AOL entra al club de la Contabilidad sospechosa. (Agencia AFP). “El
gigante estadounidense de los medios AOL Time Warner, sacudido por
diferencias internas y víctima de un clima económico difícil, se
encuentra acusado de haber manipulado su facturación y anunció ayer la
partida de su número 2 Robert Pittman. En su portada el diario The
Washington Post afirma que AOL habría inflado en al menos 270 millones
de dólares su facturación publicitaria entre los años 2000 y 2002....”
Rechazo de la empresa: La información de The Washington Post fue
desmentida con fuerza por el grupo de medios. El manejo contable ‘fue
apropiado y de acuerdo con las normas’, dijo John Buckley,
vicepresidente ejecutivo del grupo, encargado de la comunicación, en una
nota. Buckley recusó las afirmaciones del Post, según las cuales esas
manipulaciones permitieron a AOL alcanzar, e incluso superar, las
expectativas de Wall Street, en un momento en que un resultados incluso
ligeramente inferior a las previsiones de los analistas podía provocar
la caída brutal de una acción....”(Portafolio, 16.07.02)
Desmaquillan a Wall Street. Una crisis ética sacude el mercado de
capitales más importante del mundo. Inversionistas aseguran que todos
los balances están maquillados. “En Wall Street no hay un balance que no
esté maquillado. Esto es lo que piensan hoy los inversionistas de todo
el mundo. El fraude contables de WorldCom y ahora de Xerox desató el
pánico y puso un manto de duda sobre el templo del capitalismo
mundial... La confianza, junto con el precio de las acciones, se
desplomó e hizo estallar una crisis ética que tiene en la mira a los más
prestigiosos empresarios y firmas auditoras de Estados Unidos. Y no es
para menos, en apenas una hora los propietarios de bonos de WorldCom
perdieron 7.300 millones de dólares el pasado miércoles y sus
accionistas tuvieron que ver cómo se les esfumaba más de 80.000 millones
de dólares de sus bolsillos, pues la acción de la compañía cayó 88%, al
derrumbarse de 62 dólares a 23 centavos de dólar..... Pero lo que más
tiene preocupado al gobierno de los Estados Unidos es la pérdida de
credibilidad en el mercado financiero más grande del mundo y los efectos
que obligatoriamente traerá para Londres, Tokio, Madrid, Sao Paulo,
entre muchos más.” ( El Espectador. 30.06.02).
Xerox toma la bandera de los escándalos financieros. (Agencia Efe). “El
fabricante de fotocopiadoras y servicios para oficinas Xerox reconoció
que contabilizó equivocadamente ingresos por cerca de 2.000 millones de
dólares durante los pasados cinco años (1997-2001). ... La comisión del
Mercado de Valores de E.U., SEC, estimó en abril que la cifra sería de
unos 3.000 millones para el periodo comprendido entre 1997 y 2000, y,
según el diario, incluyendo el 2001, ascendería a los 6.000 millones.
Inmediatamente las autoridades reguladoras de Wall Street suspendieron
la cotización del valor, que el jueves cerró a 8 dólares por debajo de
su máximo de 11. ...” (Portafolio, 1.07.02)
Hasta aquí hemos visto a través de los artículos de prensa como en los
medios financieros se debate el tema, plano en el cual aparecen
implicados los contables como autores de los informes que manipulando
las cifras de ventas, registrando ingresos inexistentes, trasladando
costos a los activos, ignorando gastos, entre otras trampas, hicieron
del panorama financiero real de las empresas donde trabajan, un cuento
de hadas, para forzar al alza el valor de sus acciones y así favorecer a
ciertos personajes que con información privilegiada se volvían ricos de
la noche a la mañana, en algunos casos dejando en la ruina a otros
accionistas, como en el caso de la Enron, quienes al no estar enterados
de la verdadera situación de las empresas perdieron los ahorros de toda
la vida. Cuando un directivo empresarial está en poder de acciones, que
las recibe en contraprestación a sus servicios laborales a la empresa,
trata de valorizarlas, y ahora, parece que la nueva moda no es a través
del trabajo arduo mediante el cual se posiciona la empresa, sino por el
camino fácil, a través de la manipulación de las cifras contables cuyo
resultado ellos conocen con antelación lo que les permite operar con
ventaja. Ello les posibilita lucrarse en condiciones desiguales frente
al inversionista medio bursátil, objetivo primordial del enfoque
regulativo estadounidense actual contenido en el programa FASB. En tal
sentido los artículos de prensa denuncian las actuaciones de consejeros,
directivos y gerentes de las grandes corporaciones comprometidas en los
escándalos.
Opciones son la mitad de los salarios de directivos. (Agencia Efe)
“Actualmente las opciones representan más de la mitad de las
remuneraciones de los presidentes de las grandes empresas
estadounidenses, que son, en su mayoría, los mejores pagos del mundo.
Limitadas al comienzo a las firmas de la nueva tecnología, las opciones
se generalizaron poco a poco a todos los sectores. Para las 2.000
empresas más grandes de Estados Unidos, el monto de las opciones se
elevó en 2000 a 162.000 millones de dólares contra sólo 50.000 en 1997,
según la firma de corretaje Sanford Bernstein. ‘Lo que comenzó como una
forma de buena gestión se reveló en varios casos como un nuevo
instrumento que permite el vaciamiento por parte de altos dirigentes
empresariales de la riqueza de los accionarios’, explicó Jonathan Cohen,
de la firma JHC Capital. El grupo de corretaje de energía Enron y el
gigante de las telecomunicaciones WorldCom en el centro de los mayores
escándalos, se mostraron particularmente generosos en la distribución a
sus dirigentes, de las opciones. ... A pesar de la multiplicación de los
escándalos y la advertencia lanzada por las autoridades de que
perseguirán a los corruptos, ninguna reforma está en vista para las
opciones. El martes de la semana pasada, en su discurso en Wall Street,
el presidente Bush no abordó a fondo la cuestión y se contentó con
proponer que los programas de opciones de compra de acciones sean
aprobados por los accionistas.” (Portafolio, 17.07.02).
Opciones sobre acciones y manipulación contable. (Agencia Efe). “Las
opciones de compra de acciones otorgan a un directivo de una empresa el
derecho a adquirir acciones a un precio determinado de antemano. .. Para
atraer a los mejores equipos dirigentes, las empresas otorgaron en los
años 90 contratos maravillosos que ahora deben honrar, aunque sus
actuaciones se deterioraron fuertemente. Peor aún, el sistema creado en
un principio para vincular los salarios con los resultados de sus
empresas puede propiciar la manipulación contable, subrayan sus
detractores, pues les permite reducir fuertemente sus impuestos, porque
se pueden deducir tasas de las opciones de compra de acciones. Además, a
diferencia de los salarios y otras primas, las opciones de compra de
acciones no son consideradas gastos y, por lo tanto, no son restadas de
los beneficios. Si éstas estuvieran incluidas en los resultados
financieros, las empresas verían bajar sus beneficios. ... Los
directivos que compraron opciones tienen interés en que las acciones de
las empresas en las que trabajan aumenten lo máximo posible, porque
ellos las adquieren a un costo fijado de antemano y por lo tanto más
bajo.” (Portafolio 17.07.02).
Frente a este escandaloso panorama comienzan a aparecer posiciones
críticas del actual sistema normativo que marcha hacia la desregulación
financiera, administrativa, contable, etc., pues el proceso de
globalización exige que sean eliminadas las barreras que impiden el
libre tránsito de la riqueza y, por supuesto, de las acciones que
posibilitan su creación, cual es la actividad empresarial. Naturalmente
que la tan reclamada desregulación no es un alternativa muy clara y
parece que no muy conveniente para todos los afectados. Es así como el
endurecimiento de regulaciones de inmigración es la tendencia actual de
los países del primer mundo hacia los inmigrantes del tercer y cuarto
mundo, quienes desesperados por la situación de miseria de sus países
tratan de aruñar aunque sea las sobras de los privilegiados habitantes
de los países desarrollados. Y no es el único caso. Estados Unidos no
duda cada que ve en peligro la estabilidad de sus empresas en
protegerlas con altos aranceles a las importaciones y en penalizaciones
a las empresas o países que atenten contra sus políticas
proteccionistas. Igual política desarrollan los países de la Unión
Europea. Por supuesto que no dudan en reclamar la desregulación de toda
la actividad económica de los países que de alguna forma dependen de sus
compras y ayudas financieras. Tal es el caso del ALCA, ya comentado en
el acápite segundo de éste material. En este sentido crítico de la
desregulación de algunos sectores y de las propuestas de normatización
de otros, veamos algunos artículos de prensa.
Por la desregulación. “Otra característica de las empresas que se
encuentran en el corazón de los casos escandalosos es que pertenecen en
su gran mayoría a dos grandes sectores de actividades, en los que la
desregulación fue más fuerte: la energía y las telecomunicaciones. Como
WorldCom, que aprovechó de lleno el plan de reestructuración de las
telecomunicaciones, Enron es el prototipo del beneficiario de la
desregulación, logrando transformarse en pocos años en el número uno
mundial del corretaje en energía. Estados Unidos, donde los escándalos
amenazan incluso la recuperación económica, paga entonces la factura de
los excesos de fines de los 90, pero este fenómeno no es realmente
nuevo. El estallido de la burbuja de Internet y de las nuevas
tecnologías, que comenzó en marzo de 2000, es actualmente considerado
como uno de los principales factores de la desaceleración del
crecimiento económico estadounidense a fines del año 2000 y que se
transformó en recesión en 2001. Este fenómeno afectó de lleno a toda la
industria estadounidense, que comienza apenas a salir de su letargo.”
(Portafolio, 17.07.02)
Mercado y regulación: “A lo largo de los años noventa, mientras la
economía estadounidense creció de modo consistente, con baja inflación y
bajo desempleo, se infló la burbuja de expectativas por las empresas de
nuevas tecnologías por encima de sus valores reales. Cuando vino la
recesión se puso en evidencia que había un desfase entre las
cotizaciones y la consistencia real de las empresas. Los manejadores
contables se dedicaron a maquillar los balances y a ocultar las
realidades, pero el mercado es implacable y al hacerse insostenible la
ficción llevó al colapso a las empresas mencionadas y, con ello, la
credibilidad en las empresas, en las firmas de contabilidad y en la
confiabilidad del mercado accionario. ... La creencia dominante de los
años noventa reposaba en la confianza en la capacidad de autorregulación
que posee el mercado para corregir los desequilibrios. Pero el
descubrimiento de tantos fraudes y delitos contra la transparencia en
los negocios están causando tan severo daño a la continuidad del
crecimiento que parece estar de vuelta un reconocimiento de la
conveniencia y necesidad de la acción reguladora del Estado.”
(Portafolio,22.07.02)
En este mismo sentido de reclamar mayor control por parte del Estado de
las operaciones financieras para rescatar el nivel de confianza en los
directivos empresariales, en los informes contables y financieros, y, en
general en el sistema de libre mercado, se pronuncian diversos actores,
tanto en el plano internacional como local. La pérdida de credibilidad
de los directivos está llevando a una crisis sin precedentes en los
últimos años, para algunos tan solo comparable con la que se vivió en
los años 30 con la ‘Gran Depresión’. El pesimismo invade los mercados
financieros no solo estadounidenses sino del mundo en general. Se ha
deteriorado un valor fundamental del libre mercado cual es la confianza.
Dentro de tales actores y con creciente asiduidad ha aparecido el
presidente Bush, como mensajero del establecimiento, anunciando una
serie de medidas de control y de castigo para los infractores. Presentó
un conjunto de propuestas para tratar de atajar la ola de escándalos
financieros que han sacudido a Estados Unidos. Como parte de la
iniciativa pidió que se dupliquen las penas de prisión por fraude postal
y telegráfico a 10 años, y sentencias más largas por fraudes cometidos
por funcionarios corporativos. También firmará una orden por la cual se
creará una fuerza especial para investigar fraudes empresariales.
Igualmente está solicitando que los mercados de valores requieran a las
empresas que sus consejos de dirección, que supervisan a ejecutivos,
sean realmente independientes y no tengan relación material con la
compañía. Complementa sus sugerencias solicitando que las compañías
aumenten su responsabilidad y no concedan préstamos a directivos y que
los ejecutivos expliquen a los accionistas cuál es su salario y sus
paquetes de compensaciones, que a menudo incluyen acciones, préstamos
ventajosos y otras prerrogativas.
Sin embargo el ambiente de inseguridad continúa, ya que, consideran
algunos, el presidente Bush es el menos indicado para adelantar esta
campaña de moralidad puesto que él, hace una década, cuando era
directivo empresarial se lucró de esas mismas actividades que hoy han
puesto en crisis al sistema económico financiero estadounidense. Un
titular de prensa se refiere a esto de la siguiente manera:”Bush y los
escándalos:¿puede el ratón cuidar el queso?” Los escándalos llevan al
capitalismo de nuevo a un Estado interventor, pero el mensaje no está
dando el resultado esperado. ‘El nuevo tono de Bush no es de integridad,
sino de permisividad... En este gobierno no necesariamente se desaprueba
el hecho de que un individuo se enriquezca mientras su negocio se va a
la quiebra.’ (Joshua Green en The Washington Monthly). ‘Esa pose de
honradez de Bush peca de surrealista, dada la manera en que importantes
funcionarios, como el secretario del ejército, Thomas White, el
vicepresidente, Dick Cheney, y el propio Bush hicieron fortuna’ (Paul
Krigman, en The New York Times).
No hay duda que los reclamos se dirigen a que se incremente la
regulación en un ambiente turbulento en que la falta de controles dotó
de patente de corso a todo aventurero inversionista, que desde
posiciones privilegiadas, como directivo o ejecutivo empresarial
apostaba sobre seguro y hacía fortuna a costa de los accionistas comunes
y corrientes y de otros vinculados a las corporaciones como los
proveedores y los trabajadores, quienes ante una quiebra de la empresa
se veían despojados de sus patrimonios sin derecho a reclamo, puesto que
estaban jugando un juego donde las reglas eran precisamente la ausencia
de ellas.
3.2 La necesidad de volver a los fundamento éticos.
“El péndulo se mueve hacia el control. EE.UU. reacciona ante los abusos
corporativos.” titula un artículo del Wall Street Journal Americas de
10.07.02; Capitalismo y juego limpio. ¿Hacia el regreso de una mayor
acción reguladora del Estado? Titula otro artículo del lunes 22 de julio
de 2002 en Portafolio. La orientación más recurrente es la de adoptar
normas que impidan que las grandes corporaciones estadounidenses y, de
contera, las más importantes empresas del mundo, se conviertan en cotos
de caza donde impere la ley del más fuerte, como en el tiempo de los
bucaneros. Ya se ha visto como la autorregulación, tan defendida desde
los estrados neoliberales del modelo único, no es ninguna garantía de
transparencia y, a la larga, de seguridad del propio sistema capitalista
de libre mercado. Cuando estas circunstancias de corrupción y de
atropellos se convierten en el diario acontecer del alma del sistema,
como hoy se presenta en los estrados más significativos y
representativos como son los principales mercados de valores del mundo,
es necesario un viraje hacia los fundamentos, un regreso a los
principios del sistema para ver si éste tiene salvación.
Desde hace aproximadamente 25 años el mundo capitalista, liderado por
Estados Unidos, se dejo arrastrar al mundo autorregulado, pero no del
fundamentado en los sólidos principios puritanos y de la ética
protestante que guió a los primeros burgueses que se aventuraron a
construir fortuna basados en un comportamiento prudente, reflexivo,
circunspecto, mediante el cual exaltaban el trabajo honesto, la búsqueda
de la ganancia justa que recompensara sus esfuerzos. Por el contrario la
ruta escogida se dirigió por los dictámenes de los ‘nuevos caballeros de
fortuna’, delincuentes de cuello blanco, prototipo del ejecutivo exitoso
del mundo financiero, a quien se le reclama que si tiene oportunidad de
volverse rico, sin importar los medios, la aproveche, pero que no haga
el ‘oso’ de aparecer comprometido en un escándalo y salga igual de pobre
que cuando entró como ejecutivo de la corporación. En este ámbito se
perdona ser ladrón pero no bruto o ingenuo.
Volver a los fundamentos éticos nos da la oportunidad de esclarecer
cuales son los propósitos de los sistemas políticos y económicos, y de
orientar acciones tendientes a eliminar comportamientos anómalos cuya
presencia producen efectos nocivos para los conglomerados sociales,
sobre todo para aquellos que dependen de las decisiones de los
directivos políticos y empresariales, que son la mayoría de los miembros
de la sociedad. Asimismo nos permite determinar cuál es el papel que
juega, así sea en principio, un comportamiento ético de una empresa, de
un profesional, o una orientación ética de una regulación. En la medida
en que adoptemos una ética que dé cuenta de la búsqueda del bienestar
para la mayoría, estaremos negando la conveniencia de la adopción de
éticas polivalentes, a la luz de cuyos postulados cualquier
comportamiento es defendible y conveniente para el sistema
político-económico.
En tal sentido, en un acápite titulado ‘la eficacia del capitalismo
democrático’ nos dice Adela Cortina[9] : “En los últimos tiempos un
nutrido número de pensadores y dirigentes del mundo económico y político
insiste igualmente en que el capitalismo no puede subsistir sin una
moral adecuada, porque la integración social exige un arraigado sistema
moral (una coherencia moral), que no pueden sustituir ni el control
político-jurídico ni la ingeniería social. Este sistema de valores
morales ha ido evolucionando históricamente desde el puritanismo inicial
al hedonismo y el consumismo, causantes de las crisis actuales, y es
hora de destacar las aportaciones éticas que le son inherentes y que van
estrechamente ligadas a sus logros históricos. ... el capitalismo
democrático configurado por la economía de mercado, la democracia
política y el pluralismo cultural, ofrece la mediación más adecuada para
resolver los problemas económicos y políticos básicos (pobreza,
eficacia, bienestar y libertad) y, por tanto, que goza de una innegable
superioridad moral frente al colectivismo e incluso frente a ciertas
ofertas de ‘socialismo democrático’, que en bien poco diferirían del
capitalismo democrático. El núcleo moral de este capitalismo, corregido
en sentido reformista, consiste en una ética que defiende la autonomía
individual como exigencia de la libertad, unas instituciones que
aseguren la integración en la modernidad capitalista (estructuras
intermedias de la sociedad civil), entre las que destacaría la empresa,
y en la creación desde esas estructuras intermedias de un nuevo ‘hogar
público’, capaz de integrar vital y profesionalmente a los seres humanos
de las sociedades modernas avanzadas.”
Complementariamente a estas ideas que nos presentan una posibilidad de
desarrollo dentro del capitalismo, bastante diferente al comentado en
páginas anteriores, aparece la propuesta del capitalismo social y el
management comunicativo[10]. Está fundamentado en la ética discursiva,
que pretende transformar la racionalidad económica por medio de la
racionalidad comunicativa; intenta corregir el desarrollo económico
sistémico desde la perspectiva del ‘mundo de la vida’ e impulsar así una
nueva transformación social del capitalismo, una economía social, desde
un nuevo fundamento normativo, no utilitarista ni contractualista, sino
discursivo, entendido en la práctica como control democrático por parte
de los afectados. Está orientado a mediar entre los aspectos normativos
y los fácticos, entre las ideas regulativas y las propuestas de acción
pragmáticamente realizables, porque las ideas regulativas indican
perspectivas metódicas de progreso económico-social, que van más allá de
lo factible inmediato, pero que no han de considerarse extrañas al
mundo, sino más bien fuerzas innovadoras de progreso histórico.
No se nos escapa que estas propuestas de tipo innovador y, si se quiere,
revolucionario que pretenden darle al sistema capitalista una nueva
orientación de cara a la solución de los problemas sociales producidos
por la distribución inequitativa de la riqueza, son para muchos,
planteamientos utópicos, ya que hablar de capitalismo y moral es hablar
de dos conceptos irreconciliables; la ética del capitalismo es algo
inexistente por cuanto, de existir, el mundo no andaría como está hoy,
con más de la mitad de su población bajo la línea de pobreza, sin la
debida atención en salud, sin educación y sin perspectivas de una vida
decente.
Sin embargo el sistema económico capitalista vigente, por su propia
conservación no puede seguir por la ruta que trae, la derivada del
modelo único, pues camina hacia su propia destrucción. Aparece, por
ello, la necesidad de construir alternativas que permitan el desarrollo
social en condiciones deferentes, más equitativas, más humanas que
permitan ser defendidas y promovidas desde estrados que buscan la plena
realización del hombre.
En esta misma vía se está desarrollando la perspectiva de la ética
empresarial. Así como se cuestiona la ética del capitalismo, se pone en
duda la posibilidad de la existencia de una ética de la empresa. Suele
entenderse que la empresa se rige por la racionalidad estratégica, en
busca de la máxima ganancia sin importar los medios para lograrlo, en
tanto que la ética se dirige por la racionalidad comunicativa, soportada
en normas morales que velan por los intereses de los afectados. La
materialización de la ética del capitalismo pasa por el desarrollo de
una ética de la empresa, por ello es necesario construir un puente entre
estos dos importantes aspectos de la vida social. Esto implica superar
un conjunto de obstáculos derivados de la desconfianza del empresariado
en el tema ético y de la actitud que la misma sociedad tiene respecto
del comportamiento empresarial.
El empresario medio piensa que para hacer negocios es preciso olvidarse
de la ética común y corriente, porque los negocios tienen sus propias
reglas del juego, regidas por una ética propia; cree que la misión de la
empresa es la de maximizar la ganancia por cualquier vía, en la medida
en que cumpla con los preceptos legales vigentes en el entorno en el que
desarrolla sus actividades. Su máxima ley es la del libre mercado[11].
No se tiene claro si cuando la sociedad reclama mayor ética en los
negocios, está aludiendo a una necesidad, o más bien está tranquilizando
su mala conciencia dando la apariencia de que la ética le parece
fundamental en la empresa, igual que en otros espacios de la vida
ciudadana, por que está de moda. Puede incluso pensarse que imponer un
comportamiento ético, de origen polivalente, aquél que valida toda
acción con algún argumento maniqueo, puede ser una estrategia para
sostener un estado de cosas que le conviene a cierto sector de
propietarios, los empresarios, con lo cual se adormecería el reclamo
social.
Por otra parte, también existe un obstáculo en el concepto que el
ciudadano común tiene de la ética, como un conjunto de mandatos que
deben ser cumplidos sin atender ni a las circunstancia en el que el
sujeto debe actuar, ni a las consecuencias que previsiblemente se
seguirán de la actuación. Quien obra en contra de esos mandatos, se
piensa, actúa en forma inmoral. Y como el empresario se encuentra en
muchas ocasiones entre el deber de cumplir esos mandatos morales y el
deseo de obtener beneficio, podrá obrar moralmente en su vida familiar,
pero no en la empresa. Con lo cual no es posible ser empresario y obrar
moralmente bien, por lo que tampoco tiene sentido hablar de un ética
empresarial.[12]
Para superar estas dificultades se propone el desarrollo de una ética de
la empresa que esté soportada en una ética de la convicción y una ética
de la responsabilidad, a la manera weberiana, fundamento que orientaría
la acción empresarial en consideración tanto de los medios como de los
fines éticamente válidos. Esta perspectiva caza con la de la ética
discursiva, a la manera de Apel, orientación que propone “que a la hora
de actuar es preciso mediar la racionalidad comunicativa con la
estratégica; es decir, que es preciso considerar a cuantos intervienen
en la actividad empresarial (directivos, trabajadores, consumidores,
proveedores) como interlocutores válidos con los que es preciso
relacionarse comunicativamente, de suerte que se respeten sus derechos e
intereses, pero a la vez es necesario recurrir a estrategias para tratar
de alcanzar el fin de la empresa, que es la satisfacción de necesidades
sociales a través de la obtención del beneficio. Cómo articula en los
casos concretos ambos tipos de racionalidad es cosa que la ética
empresarial no puede precisar a priori. Su tarea consiste en dilucidar
el sentido y fin de la actividad empresarial y en proponer orientaciones
y valores morales específicos para alcanzarlo; las decisiones concretas
quedan en manos de los sujetos que tienen que ser responsables de ellas
y, por tanto, no pueden tomarlas sin contar con el fin que se persigue,
los valores morales orientadores, la conciencia moral socialmente
alcanzada y los contextos y consecuencias de cada decisión.”[13]
La orientación hacia una ética empresarial de nuevo cuño arriba reseñada
se desarrolla en la vía de la responsabilidad social de las empresas, si
bien no existe en este sentido una única concepción de responsabilidad
social, pasando desde la consideración de la maximización del beneficio
económico como único norte empresarial, con lo cual se considera que ya
ha cumplido su fin social, hasta aquella posición que concibe a la
empresa como una célula de la colectividad, a la que se debe con
preferencia sobre los demás objetivos. Es esta última referencia, la
responsabilidad de la empresa como célula de la colectividad, que ha de
cumplir una funciones y asumir unos deberes sociales claros, es decir,
la toma de decisiones morales, la orientación de la nueva ética
empresarial.
Adoptar una orientación ética respetable, moralmente defendible, es una
garantía para la existencia y desarrollo de la empresa y con ella del
mismo sistema económico y social. El mundo actual está mediado por la
empresa y cada vez más representado por la gran empresa. Paulatinamente
la empresa transnacional se va apoderando de los mercados de recursos y
productos de consumo final más allá de las fronteras de sus países de
origen, actuando, como decíamos arriba, como si tuvieran patente de
corso. Tal conducta debe ser denunciada y moralmente condenada. Esta
nueva perspectiva de comportamiento moral empresarial garantiza su
desarrollo como entidad productiva, a la vez que posibilita la
coexistencia de los diversos entornos en condiciones dignas para las
diversas colectividades participantes.
Por ello no se escapa de esta perspectiva que la responsabilidad
empresarial va más allá de la individual, se manifiesta como un deber
hacia la colectividad, con lo que los efectos que sus actos conlleven,
deben ser asumidos y debidamente tratados en beneficio del bienestar
social, sean de tipo económico, ecológico, laboral, etc.
De aquí se desprende que uno de los postulados de la ética empresarial
es la del respeto a las diferencias, a las condiciones jurídicas y
legales que adoptan los diversos países para regir su vida colectiva.
Esto, por supuesto, se opone a las orientaciones del modelo único, que
trata de imponer, a través de los organismos que lo agencian, unas
comunes condiciones normativas que hagan posible el tránsito de la
riqueza hacia las arcas del gran capital. El nuevo panorama que se puede
derivar de las condiciones éticas antes anotadas, debe contemplar
preceptos que garanticen el desarrollo económico autónomo de las
diversas colectividades, a partir de la actuación de los múltiples
actores, la empresa entre ellos, con base en una reglas del juego
diferentes, que posibiliten la construcción productiva de riqueza y de
equitativa distribución.
Como hemos dicho en diversos apartes de este documento, las propuestas
de cambio en el comportamiento tanto del sistema económico como del
empresarial parecen estar fuera de tono dado el tremendo dominio que de
la economía internacional detentan las empresas transnacionales y sus
respectivos países de origen. Sugerir un cambio en la estrategia de un
contendiente que está ganando el combate parece lo más inoportuno y
fuera de lugar. De aquí que el tema de la ética del capitalismo y de la
empresa parece más un interés de diletantes académicos que sueñan una
realidad más justa, jugando idealmente a reformar el actual sistema
económico, que una posibilidad real. Sin embargo, la otra cara de la
moneda, la realidad de los países subdesarrollados, del tercer y cuarto
mundo, es un testigo que no puede y no debe ignorarse por una sociedad
que se tenga como democrática y, moralmente justa. Por ello no dudamos
en citar los aportes de estudiosos de este nuevo reclamo ético, que en
alguna medida nos ofrece una perspectiva de solución al problema aquí
analizado.
4. ANTECEDENTES Y ORIENTACIÓN DE LAS NORMAS INTERNACIONALES DE
CONTABILIDAD
La actividad económica tradicionalmente ha vivido procesos dinámicos de
desarrollo, en los que el intercambio comercial de los productos entre
los diferentes países ha sido una constante desde tiempos inmemoriales.
Tal dinámica ha constituido históricamente un factor de progreso de las
relaciones internacionales y motor de la intercomunicación marítima,
terrestre, aérea, telegráfica, telefónica, etc., que han permitido la
materialización de la denominada “aldea global”.
Estas experiencias han ampliado los entornos de acción de las entidades
y agentes económicos, lo que ha implicado que la información contable
haya superado también las fronteras nacionales, con lo que su contenido
es de interés no sólo para los usuarios del país de origen de la empresa
que la construye sino también fuera del mismo. De esta forma, surge la
necesidad de que la información elaborada en un determinado país sea
usada por interesados de distintos países, es decir, se plantea la
utilización internacional de la información contable.
Estamos en presencia de una dinámica internacionalizadora y
transnacionalizadora de la actividad económica y financiera que lleva
consigo la aparición de actuaciones por parte de la empresa y de los
agentes económicos relacionados con ésta, que transcienden el entorno
local e implican la proyección de la información contable a un ámbito
supranacional, a través de las cuales se afecta la tradicional forma de
producción y asignación de la riqueza, pues se está promoviendo la
adopción de ciertas reglas del juego (normas o estándares contables)
orientados a fines que no son neutrales, es decir sirven a determinados
propósitos de crecimiento, expansión, distribución y apropiación.
La principal solución que se ha arbitrado hasta la fecha para paliar los
problemas de la diversidad contable internacional, en la búsqueda de
información comparable, ha sido la convergencia en los métodos de
elaboración y presentación de la información entre los distintos países;
esto es, lo que se ha venido en denominar armonización contable
internacional. Otros han propuesto la simple adopción de las normas o
estándares internacionales promovidos desde las barreras del interés
privado representado en las grandes empresas transnacionales.
Por armonización se entiende el proceso de adaptación de las normas
nacionales a las internacionales, manteniendo ciertos contenidos
apropiados para dar cuenta de los intereses propios del ámbito jurídico
y económico del entorno particular, con lo que se preserva un alto grado
de independencia y discrecionalidad en los procesos informativos
contables adecuados para cualquier sistema político que pretenda
adelantar acciones autónomas en pro del desarrollo social.
Por adopción normativa se entiende la decisión de eliminar todo el
contenido regulativo nacional concerniente a una temática, en este caso
la contable, y en su reemplazo validar como un todo la normativa
internacional.
En esta perspectiva surge una pregunta fundamental. Dado que la norma o
estándar contable es un vehículo para materializar la distribución de la
riqueza social (producida o natural), respondiendo a políticas
económicas predeterminadas ¿a quién favorece la adopción, por Colombia,
de las Normas Internacionales de Contabilidad?
Para responder a esta pregunta vamos a hacer un recorrido sucinto por
los derroteros seguidos por la normatización internacional contable para
concluir con un análisis global de la orientación económico financiera
de las NIC adoptada inicialmente y la establecida a partir de su
reciente reestructuración.
4.1 Organismos armonizadores de alcance mundial
a) De carácter público
Los intentos mundiales de armonización contable de carácter público
provienen de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
b) De carácter profesional
Los principales esfuerzos a nivel mundial de armonización contable de
carácter privado, tanto desde la óptica de la elaboración de información
financiera, como de su revisión o auditoría, han sido desarrollados por
dos organismos que aglutinan a profesionales de los distintos países: la
Federación Internacional de Contadores (IFAC) y el Consejo de Normas
Internacionales de Contabilidad (IASB).
4.2 Origen y estructura actual del IASC (IASB)
El IASC (IASB) fue creado en 1973 con participación de 10 países,
Alemania, Australia, Canadá, EE.UU., Francia, Holanda, Japón, Reino
Unido, Irlanda y México y ha emitido 41 normas hasta el momento (Agosto
de 2002).
Sus objetivos son:
a) formular y difundir, buscando el interés público, normas contables
que sean observadas en la presentación de los estados financieros, así
como promover su aceptación y observación en todo el mundo.
b) Trabajar, en forma general, para la mejora y armonización de las
regulaciones, normas contables y procedimientos relacionados con la
presentación de estados financieros.
El IASC (IASB) está apoyado y financiado por diversas organizaciones
entre las que destacan las grandes firmas de auditoría así como
importantes corporaciones financieras y de la producción de talla
transnacional. Profesionalmente está soportada por la IFAC (Federación
Internacional de Contadores Públicos), y por sus organizaciones
gremiales asociadas.
Las actividades del IASC (IASB) estaban hasta el 2001 gestionadas por un
consejo compuesto por representantes de organizaciones profesionales
contables de 13 países, que eran elegidos por periodos de dos años,
principalmente de países desarrollados. El consejo incluía entre sus
miembros, representantes de diversos organismos financieros y en calidad
de observadores, se admitían representantes de la Unión europea, del
FASB, del IOSCO[14]. y de la República de China.
A partir de abril de 2001 existe una nueva estructura del IASC (IASB).
La nueva estructura contempla dos organismos principales, una junta o
consejo de dirección (Board) y una junta de fideicomisarios (Trustees),
así como un comité de interpretaciones (Standing Interpretations
Committee) y otro para el desarrollo de estándares (Standards Advisory
Council).
Esta reestructuración estuvo motivada por los cuestionamientos a su
estructura organizativa que se consideraba poco apropiada para un
organismo de la talla del IASC, con influencia mundial en lo relativo a
la regulación contable.
De este modo, en septiembre de 1996 se creó, a instancias del IASC, el
Strategy Working Party, con objeto de revisar la estrategia a seguir
tras completar su programa de trabajo en 1999 y entre cuyos objetivos se
encontraba el de proponer una nueva estructura.
Este grupo de trabajo publicó en diciembre de 1998 el documento Shaping
IASC for the future, que fue aprobado finalmente por el IASC el 30 de
noviembre de 1999. En él se precisan sus nuevos objetivos en los
siguientes términos:
· Desarrollar normas internacionales de contabilidad que generen
información de alta calidad, trasparente y comparable que ayude a los
participantes en los mercados de capitales y a otros a la adopción de
decisiones económicas.
· Promover el uso de las normas internacionales de contabilidad
trabajando con reguladores nacionales (provocando así la convergencia de
los criterios internacionales y las normas nacionales).
Es importante resaltar el cambio de orientación del IASC adoptada a
partir de la reestructuración, cuando se establece decididamente colocar
su actividad al servicio de los participantes en los mercados de
capitales, así como su dedicación a lograr la armonización internacional
de la norma contable.
Se acuerda trabajar conjuntamente con los organismos reguladores
nacionales, solicitar a éstos que evalúen si las NIC son válidas para
las PYMEs, continuar con el estudio de las necesidades contables de los
países en vías de desarrollo, trasladar a los organismos reguladores
nacionales y auditores el control del cumplimiento de las NIC, revisar
el sistema de financiación y modificar la estructura del IASC.
Como primer paso en la aplicación de esta nueva estructura, el 17 de
diciembre de 1999 el IASC aprobó los miembros del Comité de Nominación
que debían designar a los Trustees (Fideicomisarios). En marzo de 2000
el Consejo aprobó la nueva Constitución del IASC; posteriormente, en
junio de 2000, el Comité de Nominación creado al efecto designó al grupo
de Fideicomisarios (Trustees). A partir de ese momento se ha venido
conformando la nueva estructura que es operativa desde los primeros
meses del año 2001. Unido a ello, el IASC cambió de denominación,
pasando a llamarse International Accounting Standards Board (IASB).
4.3 Etapas en la de emisión de normas[15].
El IASC (IASB) ha desarrollado su actividad en un entorno mundial
agitado, que ha influido en la reorientación de sus objetivos. De ahí
que pueden distinguirse por lo menos tres etapas en su actividad, así:
Una primera etapa signada por la permisibilidad en el contenido
normativo; otra caracterizada por la disminución de la discrecionalidad
y, finalmente, la étapa actual marcada por la gran influencia de la
IOSCO, así como de la SEC (Security Exchange Comisión) estadounidense.
4.3.1 Etapa de normas flexibles.
La primera etapa de actuación del IASC se caracterizó por la gran
flexibilidad de las normas propuestas, las cuales contenían
recomendaciones que respaldaban diversas alternativas para contabilizar
un hecho contable. De alguna manera se interpreta esta tendencia como
una vía para abarcar las variadas costumbres contables observadas en los
países y culturas objeto del proceso de regulación internacional. A
pesar de tal intencionalidad esta circunstancia fue criticada por
profesionales y académicos, que acusaban a la gran opcionalidad de
procedimientos como la causa del fracaso del intento de armonización ya
que la labor del IASC no fue todo lo exitosa que se esperaba.
Por ello, a fines de los 80 el IASC realizó un estudio tendiente a
determinar la aceptación que las NIC habían tenido por parte de los
últimos organismos reguladores, así como de las empresas afectadas.
Aunque el grado de aceptación fue calificado como reducido, la actitud
que se detectó fue positiva para la continuación de la labor
armonizadora.
4.3.2 Intento para disminuir la discrecionalidad.
A partir de 1988, con la intención de disminuir la elevada flexibilidad
de la NIC, el IASC adelantó un trabajo investigativo orientado a dotar a
la norma internacional contable de un marco conceptual que sirviera como
elemento cohesionador de su contenido, en la perspectiva de servir de
soporte a las decisiones de todos los posibles usuarios de la
información contable en el contexto internacional.
La metodología seguida hasta ese momento era de índole fundamentalmente
descriptiva o inductiva, cuyas fuentes eran las prácticas contables más
depuradas adoptadas por empresas trasnacionales en entornos de
reconocido prestigio contable internacional y que estuvieran avaladas
por los organismos de base del IASC, entre ellos fundamentalmente IOSCO
y las firmas transnacionales de auditoría. Sin embargo la fundamentación
conceptual estaba ausente. La adopción del marco conceptual como
referente determinaba un importante viraje hacia una metodología de tipo
deductivo, orientada por unos objetivos contemplados en el marco, lo que
dotaba a la norma contable de un derrotero previamente determinado.
4.3.3 Reorientación de las NIC a partir del convenio IASC-IOSCO.
La dinámica de la política económica de los grandes mercados de valores
y de los países desarrollados en la última década, ha ocasionado un
desfase en los contenidos del marco conceptual propuesto y aceptado en
abril de 1989, y los contenidos de las normas que de alguna forma dieron
más importancia a las prácticas aplicadas por las empresas que a las
directrices establecidas en el marco. Así mismo se ha reorientado el
objetivo principal de las NIC, que contemplaba, en un principio, servir
por igual a todos los usuarios de la información contable en el plano
internacional. Hoy por hoy tal filosofía ha cambiado por la de
suministrar información de calidad a los participantes en los mercados
de capitales. Esta última dirección ha influenciado, a partir del
convenio IASC-IOSCO, la orientación del contenido de las NIC en general,
lo que ha producido un desfase con el contenido del marco conceptual.
El convenio IASC-IOSCO es de vieja data, pues tiene sus primeras
manifestaciones en 1987 cuando suscribieron un compromiso para adelantar
tareas conjuntas. Se creó un Comité de Comparabilidad, que daba alta
prioridad a la reducción o eliminación de alternativas de tratamientos
contables. En 1989 publicó el estudio E32, Comparabilidad de los Estados
Financieros, lo que representaba la culminación de la primera etapa de
ese compromiso.
Respecto a los hechos relacionados con el convenio de estas dos
entidades, se anota en el libro sobre Normas Internacionales de
Contabilidad, como logros del IASC lo siguiente: “En 1995 el IASC acordó
con IOSCO desarrollar un conjunto de ‘normas esenciales’, que fueron
identificadas en una lista confeccionada por la IOSCO en 1993. Si el
núcleo completo de normas, una vez desarrollado, satisfacía la IOSCO,
esta consideraría el apoyo a las NIC para cubrir los propósitos de
obtención de financiación en mercados extranjeros y para conseguir la
cotización en todos los mercados mundiales. A lo largo de 1998, el IASC
completó el resto de los proyectos importantes en el plan de trabajo
para desarrollar las normas esenciales. Éste fue un evento de
importancia histórica para los usuarios y para los elaboradores de los
estados financieros. Los sucesos recientes producidos en los mercados
financieros mundiales han demostrado la necesidad de mejoras inmediatas
de la contabilidad en todo el mundo. ... Junto con otros interesados, la
IOSCO ha enviado comentarios al IASC sobre cada uno de los proyectos en
curso. Así IOSCO ha comenzado su evaluación de si las normas esenciales
le pueden permitir apoyar al conjunto de normas en desarrollo. En
octubre de 1998, una declaración conjunta de los ministros de finanzas y
los gobernadores de los bancos centrales de los países del G7, pidieron
a la IOSCO que ‘llevara a cabo la revisión oportuna’ de las normas
esenciales.”[16]
Al respecto del convenio IASC-IOSCO anota el profesor José Antonio
Laínez[17]: ”Completada en noviembre de 1993 la revisión de las normas
incluidas en el Proyecto de Comparabilidad, ambos organismos llegaban en
julio de 1995 a un importante acuerdo en el desarrollo de las NIC. El
IASC se comprometía a completar hasta mediados de 1999 el cuerpo básico
de normas contables (core standards), consistentes y de alta calidad,
identificadas por la IOSCO en una lista de 1993. En el mismo, la IOSCO
se comprometía a recomendar a finales de 1999 las normas emitidas por el
IASC en las bolsas de valores internacionales, siempre que dieran
respuesta a una serie de cuestiones contables claves recogidas en las
core standards. A partir de esa fecha[18] el IASC puso en marcha un plan
para acelerar el proceso de emisión de las normas que dieran respuesta a
las core standards. Superada la última gran dificultad como fue la
aprobación de los criterios de reconocimiento y medición de los
instrumentos financieros, en febrero de 1999 se aprobó la NIC 39, con lo
que quedó completado el programa. Seguidamente la IOSCO inició la
evaluación de este núcleo básico de NIC para identificar aquellas normas
que podían ser aceptadas por los mercados de valores. El 17 de mayo de
2000, la IOSCO completó su evaluación e hizo pública una recomendación a
sus miembros para que permitieran a las empresas que allí cotizan la
publicación de su información según 30 NICs. Esto es, aceptó todas las
NIC vigentes, excepto la NIC 15 «Información para reflejar los efectos
de las variaciones en los precios», que no es obligatoria, las NIC 26
«Contabilización y presentación de informes financieros de los planes de
pensiones por jubilación» y 30 «Información a suministrar en los estados
contables de bancos y establecimientos financieros similares», que
tienen una aplicación limitada a cierto tipo de empresas, y la NIC 40
«Inversiones inmobiliarias», que fue aprobada en marzo de 2000. No
obstante la IOSCO considera que dichas NIC deben ser completadas cuando
sea necesario, considerando las circunstancias nacionales o regionales,
en clara alusión a la UE. Finalmente la IOSCO ha previsto examinar a sus
miembros a finales del 2001 para comprobar la forma en que han avanzado
para permitir a las empresas que cotizan en dichos mercados el uso de
las NIC sujetas a los tratamientos adicionales mencionados. Igualmente
la IOSCO espera continuar colaborando con el IASC en proyectos futuros y
en la solución de los problemas que vayan surgiendo”.
Se desprende de las dos extensas citas precedentes la tremenda
influencia que sobre la orientación de las NIC ha alcanzado la IOSCO,
que como representante de las Comisiones de Valores y Bolsa del mundo,
entre ellas las de los países más influyentes y desarrollados, tiene una
filosofía netamente capitalista, de orientación marcadamente neoliberal,
por ello la revisión de la NIC se dirigió a la aplicación de criterios
que reflejaran el interés de las organizaciones empresariales y
estatales más influyentes en los mercados de valores.
4.4 Análisis crítico a la orientación del IASC.
La actividad contable en el plano internacional indudablemente ha
adquirido cada vez más importancia y es considerada como un tema clave
en todos los procesos integracionistas en el plano económico y
financiero que se adelantan a lo largo y ancho del mundo actual.
Si el desarrollo económico de los países fuera equilibrado, los
objetivos del modelo contable agenciado desde organismos de regulación
internacional seguramente no tendrían cuestionamientos de fondo por
parte de los países y de las organizaciones afectados. En esas
condiciones quedarse al margen de la adopción de tales criterios
significaría el rechazo de una alternativa de presentación ante los
mercados internacionales y, por ende, la pérdida de oportunidades de
desarrollo económico para la nación en cuestión.
Tal es la experiencia de la Unión Europea, cuyo proceso iniciado en la
década de lo 60 se ha constituido en un modelo para los intentos y
realizaciones integracionistas de otras latitudes. Esa experiencia se
convirtió en jalonadora del desarrollo en múltiples aspectos
socioeconómicos para los diversos países participantes y hoy por hoy,
cuarenta y más años después, nos muestra a una región con economías
poderosas, con políticas de desarrollo similares y con una moneda única
cuyo poder adquisitivo se ha equiparado con el dólar y amenaza con
desplazarlo como moneda patrón de las operaciones internacionales.
Situación diferente se presenta cuando los niveles de desarrollo
socioeconómico, con sus elementos como el desarrollo tecnológico,
industrial, de servicios, científico, educativo, etc., es absolutamente
desigual como los que se presentan entre los países del primer mundo
comparados con los del tercer y cuarto mundo. Las lecciones vividas
últimamente como resultados de la imposición del modelo único, ya
comentadas en acápites anteriores, demuestran que el proceso
integracionista global sin la debida preparación constituye, para los
países débiles, el derrumbe de cualquier nivel de desarrollo alcanzado y
la pérdida de valiosos recursos fruto de décadas de trabajo, en
beneficio de las economías más poderosas.
Naturalmente la más positiva respuesta a la presencia y trabajo del IASC
fue encontrada en los países desarrollados, origen y asiento de grandes
corporaciones transnacionales donde la profesión contable estaba
regulada por organismos profesionales no estatales y con gran influencia
de esas mismas empresas. Sin embargo no han faltado las
descalificaciones a su labor así como a la necesidad de su existencia.
Una de las críticas más acerbas al IASC estuvo motivada por la excesiva
participación en sus organismos de dirección, de países desarrollados,
quienes en calidad de fundadores, en un principio, se reservaron la
mayoría de escaños en los cuerpos directivos de la institución
reguladora. Tampoco ha sido de buen recibo la marcada actividad
orientada a promocionar la visión de la profesión contable anglosajona,
con Gran Bretaña y EE.UU. a la cabeza. Igual énfasis se le ha dado al
comentario contra la presencia permanente de los intereses de empresas
transnacionales financieras y de la producción, así como de sus
orientaciones al servicio de los intereses de las grandes firmas de
auditoría.
El cambio de dirección, adoptada con la reestructuración, concede la
razón a las críticas sobre la ausencia de imparcialidad en sus políticas
y actuaciones, ya que esta nueva orientación no es ninguna garantía para
el mantenimiento de los modelos informativos que pretendan alcanzar
objetivos diferentes que los adoptados por las entidades que juegan sus
intereses en los mercados internacionales.
Todo lo anterior supone la ausencia de neutralidad política del IASC que
le ha merecido ser descalificado como organismo regulador de los
procesos informativos económico-financieros que afectan los intereses de
las empresas, los mercados y en general de las economías de los países
que se someten al proceso armonizador.
Sin embargo en el caso de Colombia no faltan los agentes oficiosos que
acuden en defensa incondicional de la labor del IASC, que tratan de
acallar estas críticas y de hacer ver en tales posiciones la visión de
dinosaurios retardatarios, voceros de sistemas caducos de regulación
contable que con sus oposición a las nuevas metodologías de información
y control, lo único que lograrán será el retraso económico y social del
país, que con la adopción de normas modernas de información financiera y
la desregulación total de su economía entrará triunfante por la senda
del desarrollo económico y la justicia social, desconociendo la profunda
crisis en que se debate la mayoría de países subdesarrollados que han
aceptado o han sido sometidos a estas condiciones económicas
internacionales.
5. DEFENSA DEL MODELO CONTABLE PROPIO
5.1 Criterios socioepistemológicos fundamentales.
La disciplina contable ha devenido de ser tomada como una simple técnica
de agrupación de datos económico-financieros sin ninguna trascendencia
de fondo sino con importancia meramente formal, a ser considerada una
disciplina científica en formación, cuyos fundamentos se establecen
acudiendo a metodologías positivo-normativas que le permiten tomar parte
en los procesos de construcción y distribución de la riqueza social de
manera activa y concordante con la acción derivada de otras disciplinas,
como la economía y la política, en pro del alcance de determinados
objetivos establecidos como parte de procesos de la actividad social.
Esta visión de la contabilidad fundamentada en la perspectiva de
Mattessich, nos permite considerarla como una herramienta de trabajo
social, soportada en hipótesis empíricas de tipo general (teoría
positiva) y de tipo específico (componente normativo), que posibilitan
su utilización en las actividades de planeación, gestión y control de
los procesos productivo y distributivo de la riqueza social.
La teoría positiva permite fundamentar la disciplina en las hipótesis de
validez universal, empíricamente validables a través de procesos
falsadores, es decir, que un modelo contable que quiera alcanzar un
objetivo dado, debe tener como base fundamental ciertas hipótesis
generales, derivadas de la teoría general. Si se encontrara un sistema
contable que diera cuenta de los hechos de forma satisfactoria y no
estuviera basado en tales hipótesis, tal sistema constituiría un ejemplo
falsador de la teoría general.
En este sentido anotan Cuadrado y Valmayor[19], siguiendo a Mattessich:
“Una de las cuestiones que presenta mayor grado de dificultad es lo
referente a la confirmación de premisas universales, considerando que
más que tratar de verificarlas o confirmarlas directamente es suficiente
tratar de refutarlas en el sentido del falsacionismo de Popper, en tanto
que si han superado las refutaciones, se las acepta.”
El componente más importante, por las posibilidades que encarna para la
disciplina contable, la constituye el normativo puesto que permite
conformar un conjunto de elementos (condicionantes del ámbito,
objetivos, hipótesis instrumentales y reglas derivadas), que pueden
contener los requerimientos contables específicos de un entorno
económico para alcanzar las metas previstas en planes de desarrollo
institucional, empresarial, social, etc.
Este componente normativo corresponde a la interpretación de las
condiciones sociales y exige la construcción cuidadosa del modelo que
responda a las exigencias del entorno, siguiendo una ruta prescriptiva
propia de las ciencias sociales, donde los aspectos determinantes del
proceso están derivados de las consideraciones socioeconómicas propias
de la región geográfica y política particular.
“La interpretación en opinión de Mattessich, debe de entenderse que
abarca o se extiende desde un nivel teórico o abstracto hasta un nivel
empírico, y que esta interpretación se suele dar mediante las reglas de
correspondencia que relacionan las nociones puramente teóricas con las
nociones observacionales. A menudo una interpretación específica es lo
que se denomina modelo específico y el desarrollo de todo el proceso es
lo que se llama la construcción del modelo general. También, en este
nivel de interpretación, se ha de tomar una serie de decisiones
importantes y de juicios de valor. Por ejemplo: elección de objetivos
específicos, construcción de modelos, etc.,y, por consiguiente, la
interpretación pragmática se convierte para las ciencias aplicadas en un
camino apropiado para transformar un marco conceptual y descriptivo en
uno prescriptivo y orientado hacia la determinación de objetivos. Es
decir, es el puente entre la descripción (propio de las ciencias puras)
hacia la prescripción (característico de las ciencias aplicadas.)”[20]
Desde esta perspectiva socioepistemológica podemos afirmar que la
adopción de un modelo contable no puede ni debe hacerse por trascripción
de contenidos de modelos vigentes en otros entornos, salvo que las
condiciones políticas, económicas y sociales sean equivalentes. Afirmar
y proponer algo diferente como la adopción mecánica de normas contables
desarrolladas para realidades diferentes a las propias, significa el
desconocimiento craso de la disciplina contable, situación que ha
prevalecido en nuestro país donde hemos vivido varias experiencias
regulativas copiando los contenidos normativos de otras propuestas
vigentes en otros entornos (casos de los decretos 2160-86 y 2649 y
2650-93), que han arrojado resultados lamentables.
La teoría contable constituye un faro orientador para que, en
circunstancias como la presente, optemos por decisiones sensatas,
tomadas a la luz de la reflexión propia de las ciencias sociales, en
consideración a propósitos claramente establecidos y que signifiquen
acciones dirigidas a la solución de los problemas que afectan nuestra
realidad social.
5.2 Elementos básicos del modelo contable propio.
La realidad socioeconómica de una región específica requiere para su
adecuada representación, del esfuerzo conjunto de diversas disciplinas
como la sociología, la política, la economía, asimismo de la
contabilidad. Cuando se habla de modelo propio contable, nos estamos
refiriendo a una pieza de un complejo rompecabezas que debe estar
pensado como un todo; por ello no puede hablarse de un modelo propio
contable de forma independiente de, por ejemplo, la política económica
que debe haberse trazado luego de un evaluación sociológica y económica
y de una valoración de las condiciones políticas del entorno en
referencia.
El modelo contable juega un importante papel en el proceso de aplicación
de las políticas económicas, ya que informa y controla los resultados a
partir de la adopción de sus objetivos que los deriva en correspondencia
con tales políticas.
Por ello, para hablar del modelo contable propio debemos referirnos en
primera instancia al modelo económico propio. Dado el fracaso presentado
en la economía nacional y de otros países subdesarrollados, se está
incubando la necesidad de replantear las directrices económicas a partir
de la revisión de los postulados que fundamentan el modelo económico
único. Para esto vamos a seguir algunos apartes de la obra, citada al
principio de este material, del profesor Sarmiento Palacio.[21]
· La presunción de que cada oferta crea su propia demanda está falsada,
la ley de Say no se cumple en la economía colombiana. La liberación
indiscriminada de los mercados da lugar a caídas de la demanda efectiva
y de los índices de crecimiento. Por ello debe aplicarse una
intervención selectiva orientada a ampliar la demanda en los lugares en
donde existen excesos de oferta, lo que incrementa la actividad
económica.
· Las relaciones comerciales de los países de América Latina no están
dadas por las ventajas relativas sino por las absolutas. Las mayores
posibilidades de exportación industrial no están en las actividades que
emplean el factor más abundante (la mano de obra no calificada); se
encuentran en la áreas de complejidad que fueron desarrolladas con
anterioridad en los países avanzados.
· La teoría de la neutralidad del dinero es un error conceptual que
resulta de derivar las relaciones monetarias fuera de la restricción de
presupuesto. El dinero tiene claros efectos reales. El banco central
autónomo fundamentado en el manejo de la tasa de interés y montado en un
andamiaje que proscribe la emisión es inapropiado para economías en
estado intermedio de desarrollo. Sus acciones para reducir la inflación
logran el propósito a costa de sacrificar la producción y el empleo. Por
otra parte, es totalmente inadecuado para prevenir los ciclos recesivos
y, sobre todo para superarlos. De aquí se deriva que la política
monetaria debe ser reorientada a partir de la consideración del manejo
del dinero como una herramienta con claros efectos en la economía real;
asimismo el banco central debe estar bajo el dominio del gobierno
nacional, de manera que sea una institución que aplique las decisiones
derivadas de las políticas económicas adoptadas.
· El crecimiento económico no es un fenómeno exclusivo de oferta, y de
ninguna manera su principal causa es el cambio tecnológico. En el estado
de la economía colombiana, el crecimiento depende de la presencia del
Estado para elevar el ahorro y conformar un marco de demanda efectiva
fundamentada en el superávit externo y la industrialización.
· La distribución del ingreso depende más de la organización económica
que del nivel de ingreso per cápita. Los avances en materia de equidad
dependerán de la capacidad de crear un marco institucional que
corresponda a las realidades propias del país. Sus elementos centrales
son la regulación de los mercados expuestos a grandes poderes
monopólicos; el establecimiento de diques para evitar que los beneficios
del conocimiento y la tecnología se los apropien los sectores más
poderosos; la apertura selectiva y la política de industrialización
orientadas a conciliar el mercado interno, las exportaciones de alto
valor agregado y el desarrollo industrial liderado por actividades
químicas y metalmecánicas de cierta complejidad; y, la adopción de una
política pública encaminada a corregir las desigualdades en los
resultados.
· La aplicación del modelo propio económico debe contar, para garantizar
su factibilidad empírica, de un entorno propicio en el plano
internacional, por lo que debe propenderse por la integración regional
de países que participen de los mismos objetivos y que a la vez sufran
de los mismos o similares problemas socioeconómicos.
La aplicación de las políticas económicas arriba esbozadas requiere de
un conjunto de herramientas que las hagan viables.
Dentro de tal conjunto de medidas la contabilidad juega un papel
fundamental, pues de su concurso depende la información y el control
económico-financieros, elementos nodales para el desarrollo del nuevo
modelo económico. Pero, como antes hemos afirmado, la contabilidad no es
una disciplina meramente técnica, su práctica obedece a delineamientos u
orientaciones que deben ser adoptadas autónomamente al interior de un
entorno nacional o regional, so pena de perder los posibles beneficios
que se derivan de su concurso.
Tomando la orientación económica como marco genérico de referencia del
entorno, debemos establecer alguno condicionantes complementarios para
avanzar en el delineamiento de algunos de los principales aspectos que
deberían orientar el modelo propio contable para Colombia.
La globalización como fenómeno irreversible produce una cantidad de
nuevos fenómenos socioeconómicos y políticos que vuelven más compleja la
realidad, con lo que cualquier intento de reflejar las circunstancias
reales en un representación tecnológico-técnica constituye una labor más
exigente a la hora de proponer soluciones válidas. En este marco global,
la realidad de países como Colombia se debate hoy en un momento
histórico en el que confluyen tanto circunstancias internas
(dificultades en los procesos de integración económica; debilidad de sus
estructuras productivas; altos niveles de desocupación y subocupación
profesional y laboral en general (en el campo, según estadísticas
oficiales de Colombia, el porcentaje de desempleo ronda el 50%);
articulación económica asimétrica y dependiente de decisiones
extrarregionales; insuficiencia de productividad; marginalidad e
inequitativa distribución de la riqueza; corrupción generalizada y débil
cohesión nacional, entre otras), como exógenas (revolución tecnológica;
redistribución política y económica por la reconversión del norte
socialista; cambios en las dimensiones y requerimientos de los mercados
financieros; endeudamientos compulsivos con apalancamientos negativos;
limitaciones a la concepción de soberanía; nuevo orden geopolítico)[22].
Además, el panorama de nuestro país se ve especialmente agravado por las
condiciones de violencia y de narcotráfico que lo hacen más complejo a
la hora de pensar en su viabilidad económica y política.
Todos estos condicionamientos exigen una juiciosa reflexión de los
propios problemas y nos alejan cada vez más de las soluciones
mecanicistas adoptadas en el pasado en nuestro país en el plano
contable, como fueron las experiencias regulativas de 1986 (D. 2160) y
1993 (D. 2649 y 2650), basadas en procesos de adopción de marcos
conceptuales y contenidos regulativos con referentes deónticos y
empíricos correspondientes a otros entornos, y cuyos pobres resultados,
como herramientas de soporte de las decisiones económicas, saltan a la
vista.
Tradicionalmente el mensaje contable ha estado al servicio de intereses
extraños, cercanos a los del gran capital, pues en general las
regulaciones han recibido las orientaciones a partir de procesos de
transferencia de contenidos regulativos norteamericanos o
internacionales, los cuales se han aplicado en ausencia de la necesaria
reflexión teórica y sin la adecuada evaluación de sus resultados.
La profunda problemática en que se debate el país nos obliga a realizar
una investigación seria y rigurosa para determinar de manera confiable
los objetivos nacionales del modelo contable propio, que sean reflejo
fiel de los problemas de nuestro entorno y que, además, representen los
auténticos propósitos nacionales, en los que deben estar contenidos los
de los empresarios, inversionistas y trabajadores. El nuevo modelo
contable, en concordancia con el económico debe dirigirse al incremento
de la productividad, de la producción y del empleo y, asimismo, a la
distribución más equitativa de la riqueza, si se quiere garantizar el
crecimiento y desarrollo de la nación.
Dentro de este complejo panorama, varios frentes de trabajo que deben
ser abocados para el diseño del modelo desde una perspectiva contable:
la productividad empresarial, la inflación, la fijación de precios, la
información para la gestión, la valoración de empresas, la protección
del capital productivo, son entre otros, problemas que deben ser
involucrados dentro de un modelo contable que pretenda dar respuesta a
las necesidades propias del entorno nacional, todo ello de manera
coherente con las políticas de Estado adoptadas por los gobiernos de
turno.
Es ésta una perspectiva muy diferente a la propuesta desde las barreras
de los internacionalistas contables, a quienes parece no preocuparles
las condiciones internas del país, sino su predisposición para que los
grandes capitales realicen su reproducción ampliada, no importando que
esto se haga a costa de las riquezas acumuladas por largas décadas de
esfuerzos del trabajo nacional.
En tal sentido incluimos en este acápite un breve catálogo de puntos que
nos parecen los más importantes para el desarrollo del modelo contable
propio:
· Impulso al estudio de la planificación contable que posibilita el
concurso de la disciplina y de la profesión contable en los procesos de
planeación económica. La planificación contable parte del estudio
riguroso del entorno en el que se implantaría el modelo, pasando por la
determinación de objetivos, concordantes con los del modelo económico,
las características y requisitos de la información correspondientes a
los intereses y metas fijadas en el ámbito establecido por los actores
(gobierno, empresarios nacionales, trabajadores y sociedad en general),
hasta concluir con los correspondientes mapas de flujos y acumulaciones
de valor y sus catálogos de cuentas.
· En concordancia con el punto anterior, debe orientarse la información
contable hacia la elaboración de bases de datos que posibiliten su uso
en la conformación de la macrcontabilidad regional y nacional.
· Impulso a la investigación en contabilidad analítica (de costos) y de
gestión para promover el desarrollo de actividades empresariales en
áreas de complejidad media (industria liviana, tecnología blanda) ya
establecidas en otros países (química, metalmecánica, textil, alimentos
procesados, entre otros), pero que pueden producirse con ventaja en
Colombia. Nuevos estados que informen sobre el valor agregado producido
por las unidades empresariales y sobre indicadores de gestión, mando y
control que permitan orientar las decisiones organizacionales, deben ser
desarrollados y adaptados a las necesidades de nuestro entorno de
pequeñas y microempresas.
· Desarrollo de la contabilidad del valor (valor de realización) para
ser aplicada en la valoración de empresas que se oriente a determinar el
monto de la riqueza empresarial, tanto pública como privada y que sirva
de garantía y control para la protección del patrimonio nacional (por
ejemplo en el caso de venta de empresas a inversionistas extranjeros).
· Orientación de la información y control contable hacia la valoración
(valor de reposición) y protección del capital productivo organizacional
nacional. (En este sentido la tendencia mundial dominante es la de
orientar la información hacia la protección del capital financiero,
buscando la garantía y seguridad de los grandes capitales
tansnacionales). Ello requiere del desarrollo de métodos finos de
corrección de datos afectados por fenómenos de inflación y devaluación
monetarias, de depreciación por uso, por obsolescencia o por cambio
tecnológico. Asimismo se requiere de procesos investigativos que
informen sobre aspectos más del futuro y del presente, que del pasado.
Por ello los estudios de adopción de metodologías de valuación actual,
presente neto y futuro, deben marcar la pauta en los procesos de
modernización informativa contable.
· Impulso a estudios de inventario, clasificación, medición-valoración
(de ser posible) y control de la riqueza natural ambiental. Esto exige
un proceso riguroso de investigación interdisciplinar que convoque el
aporte de múltiples saberes como la biología, la ecología, la economía y
las matemáticas, entre las principales, como fundamento de la propia
reflexión contable que debe aportar los elementos para contabilización
de este patrimonio.
· Investigación contable para el desarrollo de modelos informativos y de
control productivo, propios de las actividades agropecuarias, con miras
a favorecer la producción nacional que garantice la seguridad
alimentaria del país.
Los puntos esbozados arriba constituyen algunos de los frentes de
trabajo investigativo contable que la profesión debería acometer si
desea contribuir al desarrollo del país en condiciones de independencia,
todo ello en concordancia, como ya lo hemos afirmado reiteradamente en
este artículo, con las orientaciones de una política socioeconómica
nacional establecida a partir de los requerimientos del modelo propio.
6. CONCLUSIÓN
Hemos querido contribuir con estas ideas, al debate relativo a la
armonización o adopción de las normas contables internacionales como
base regulativa del entorno colombiano. Creemos haber dado suficientes
razones para sustentar la propuesta del necesario desarrollo del modelo
propio contable, de forma coherente con la propuesta socioeconómica, a
partir de una actividad investigativa orientada al estudio y solución de
nuestros propios problemas, derivados del subdesarrollo y de la
imposición de condiciones macroeconómicas por organismos
“multilaterales” de financiación y de otras índoles.
Sabemos que este tipo de discursos es tachado de “trasnochados
argumentos nacionalistas”, tanto por colegas contadores como por
economistas y otros profesionales, con argumentos como el de que el
tiempo de los nacionalismos ya ha pasado y que hoy estamos viviendo la
etapa de la revolución de la información y de la internacionalización de
la economía, en la que no es pertinente hablar de aspectos como el de la
protección del capital productivo, vigente en la era de la “revolución
industrial”, pues representa un criterio caduco correspondiente a épocas
pasadas. Para algunos pareciera que la única alternativa de desarrollo
fuera la que le compete al gran capital y, en tal sentido, todos los
otros actores deben estar sometidos a sus designios y por ello se debe
cumplir supuestos compromisos aún a costa de la independencia y la
seguridad nacional.
Al respecto el profesor Samuel Mantilla arguye diversas razones a favor
de la adopción de las NIC o estándares internacionales de contabilidad,
además de otras bases regulativas que faciliten el ingreso de Colombia a
la globalización. En consideración a la importancia de sus
planteamientos como propuesta contraria a los aquí desarrollados nos
permitimos citar buena parte de la introducción del documento
referenciado.[23]
No puede ser más elocuente el profesor Mantilla en estos párrafos, en
cuanto a la defensa de la adopción de medidas macro y microeconómicas,
las NIC entre ellas, como uno de los pasos que debe dar Colombia en el
proceso de integración a la economía global. No puede ser más contraria
su visión a la expuesta en esta ponencia. Respetamos, naturalmente los
puntos de vista que no comparten nuestros argumentos, pero, al mismo
tiempo, nos reservamos el derecho de controvertirlos y de luchar para
que nuestra perspectiva sea la aceptada mayoritariamente por los
interesados y afectados en nuestra patria.
En tal sentido, para concluir esta ponencia queremos presentar algunos
comentarios a los puntos expuestos por el profesor en mención.
Cuando afirma que Colombia debe cumplir sus compromisos con altura y
seriedad, independientemente de si soluciona o no sus problemas de tipo
interno, claramente se alinea al lado de los intereses externos. La
solución de los problemas internos debe estar en armonía con el
cumplimiento de compromisos internacionales y, por ello, existen
alternativas en todo contrato o convenio que permiten la revisión de
cláusulas para que el orden interno tenga una consideración dentro de
tales convenios. Firmar y defender compromisos que unilateralmente
favorezcan los propósitos extranjeros a costa del patrimonio nacional y
del sufrimiento de nuestros connacionales es, a todas luces, actuar de
forma contraria a los intereses patrios.
La eliminación de las barreras arancelarias, práctica ya aplicada por
nuestro país en buena parte de su economía, no ha traído otro resultado
que el empobrecimiento, la quiebra empresarial y el desempleo. Como se
comentó en el acápite 2, muchos países que adoptaron este tipo de
medidas están sufriendo parecidas consecuencias. ¿Cómo sostener
válidamente este supuesto argumento para promover el desarrollo y la
productividad del país?
Por otro lado, el profesor Mantilla también propone como inevitable la
dolarización de la economía y lo enfatiza como el “acelerador” del
proceso. A todas luces, según el análisis realizado en tal sentido en el
acápite 2, esa medida no es otra cosa que otro paso en dirección a la
pérdida de la soberanía nacional, en este caso la monetaria.
Agrega el profesor que “no hay forma de buscar soluciones a la criolla”.
Hasta ahora las ‘soluciones’ implantadas como regulaciones contables en
el país no han sido elaboraciones a la criolla, sino transferencias de
contenidos regulativos elaborados para otras circunstancias y entornos,
por ello no es de extrañar que los empresarios miren los productos
contables como pesadas cargas que deben soportar, más que soluciones en
el proceso de toma de decisiones económico-financieras. Justamente hay
que adelantar una ardua tarea de investigación para que la disciplina
contable se oriente, tal vez por primera vez en el país, como un
artefacto tecnológico en procura de sustentar racionalmente las
decisiones empresariales en consideración a las particularidades y
especificidades propias del entorno nacional.
Dice el profesor que si no se aceptan las condiciones exigidas por el
entorno internacional no nos queda otra opción que “encerrarnos en la
cueva”. Obviamente que la propuesta defendida desde estas barreras
nacionalistas (que creemos nunca serán trasnochadas), no pretenden
aislarnos del proceso de globalización mundial, sino que entremos en él
sin los afanes irracionales que ya han significado la pérdida de buena
parte de la riqueza nacional de nuestro país y de otros países, sino el
ingreso pausado, planificado, a partir de respetuosos procesos
armonizadores y de adecuación jurídico-económica, que preparen las
circunstancias y posibiliten la permanencia de nuestras empresas en
condiciones competitivas y convenientes para el interés nacional.
En tal sentido, hasta las mismas argumentaciones de los proponentes de
la adopción de los estándares internacionales nos dan la razón. En
diversos documentos se advierte la inconveniencia de tal adopción por
países, cuyo desarrollo contable no esté a la altura de las necesidades
de información ofrecidas por las IAS (estándares internacionales de
contabilidad). Tal es el caso de Colombia, cuyo subdesarrollo
empresarial y de mercados de valores es proverbial, lo que hace
innecesario un esfuerzo de semejante magnitud para favorecer a menos del
1% de las empresas colombianas.
Ahora bien, esta posición no se opone a que aquellas empresas que se
sientan en posibilidades de aparecer en el panorama internacional lo
hagan, para lo cual deben adecuar sus estructuras informativas a los
IAS. A la luz de la misma normativa vigente, bastante imperfecta por
cierto, contenida en los D. 2649, art. 30, “Estados preparados sobre una
base comprensiva de contabilidad distinta de los principios generalmente
aceptados”, pueden adoptarse, como procedimientos extraordinarios, bases
diferentes, en este caso los IAS o NIC. Pero esto es muy diferente a que
todas las empresas deban adoptar las NIC y de paso se someta la nación a
todos los condicionamientos del mundo globalizado, sólo porque debemos
cumplir supuestos compromisos, sin consideración de las consecuencias
para los connacionales.
La contabilidad como saber estratégico siempre ha estado al servicio del
capital y del poder económico; y ahora se la quiere poner al servicio
del gran capital transnacional. No ha servido para lograr avances en la
distribución sino en la acumulación. No ha mostrado las realidades que
subyacen en la explotación de los recursos sino que ha ocultado los
procesos inequitativos de la asignación de la riqueza. Va siendo hora de
que los otros intereses, los del trabajo, los del capital nacional, los
de los menos poderosos económicamente pero más significativos
humanamente hablando, aparezcan para la contabilidad. Sean sus
referentes a la hora de construir la información. Se los tome en serio
pues es con ellos con quienes sí existen y deben existir compromisos de
vida y de bienestar.
Autor :
HAROLD ÁLVAREZ ÁLVAREZ
Profesor Titular de la Universidad del Quindío
Miembro del C-Cinco (Centro Colombiano de Investigaciones Contables)
Armenia, Quindío, Agosto de 2002
[1] Ponencia presentada en el segundo coloquio internacional de la
Contaduría Pública.
[2] Sarmiento P., E. EL MODELO PROPIO. Teorías económicas e
instrumentos. Grupo Editorial Norma, Bogotá, Colombia, 2002. Pág. 42
[3] Sarmiento P., Op. cit , págs. 43 y 44
[4] Sarmiento P., Op. cit. Págs. 62 y 63
[5] Ídem, pág. 100.
[6] Ibídem, pág 100.
[7] Ibídem, pág. 104
[8] Robledo, J.E. GLOBALIZACIÓN Y SEGURIDAD ALIMENTARIA. Conferencia
escrita para el Seminario Desarrollo Rural y Seguridad Alimentaria.
Universidad Nacional, Bogotá, 6 y 7 de Noviembre de 2001.
[9] Cortina A. Ética Empresarial. Editorial Trotta, Valladolid, España,
1996. Págs. 64 y 65.
[10] Ídem, págs. 65 y 66
[11] Ídem pág. 76
[12] Ibídem, pág. 78.
[13] Ibídem, págs. 79 y 80.
[14] La IOSCO fue creada en 1974 bajo la denominación de Interamerican
Conference of Securities Agencies and Similar Organization, como medio
de cooperación entre los mercados de valores del continente americano y
bajo el impulso de la SEC estadounidense. En 1983 adoptó la nueva
denominación (International Organization of Securities Commissions),
ampliando su ámbito a todo el mundo. En la actualidad está integrada por
95 miembros ordinarios (las principales autoridades de supervisión de
cada país), 9 asociados (supervisores con competencias parciales en los
mercados nacionales) y 55 instituciones afiliadas (mercados organizados
y otras instituciones). Su Comité