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APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE OBJETIVIDAD EN KARL POPPER

Autor: Eutimio Mejía Soto

Pensamiento económico

02-2004

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En la anterior afirmación de Popper, subyacen los siguientes elementos problémicos; el sociólogo (o el físico) no intentan descubrir leyes, bajo el lenguaje popperiano ellos intentarían imponer leyes a la naturaleza (lo argumenta Popper desde la concepción de Kant), (Popper, 1994, p. 237) “para decirlo en palabras de Kant “Nuestro intelecto no extrae sus leyes de la naturaleza... sino que las impone a la naturaleza” ... preferiría, expresarla en la siguiente forma modificada –nuestro intelecto no extrae sus leyes de la naturaleza, sino que trata –con diversos grados de éxito- de imponer a la naturaleza leyes que inventa libremente”, una vez que no es objetivo el intento de descubrir leyes, con la ayuda del método inductivo. Otro elemento problémico es la observación sugerida Popper, la cual debe entenderse necesaria en el proceso de validación de la teoría y no en su construcción; es decir, la teoría se formula a partir de la utilización de un método deductivo y la observación permite falsear cualquier teoría científica, en tal sentido no es cualquier tipo de observación la que propone el autor, es una observación que se centra en los hechos que evidencien el no cumplimiento de lo prescrito por la teoría; la otra observación que busque confirmaciones de la teoría no es una herramienta objetiva, pues esta búsqueda de elementos confirmatorios no permite la evolución del conocimiento científico, una vez que la verdadera validación de la teoría se logra con intentos reales de falsación.
 
Argumenta Popper la unidad de método en la siguiente afirmación “cuando hablamos de éxito, en física, pensamos en el éxito de sus predicciones; y el éxito de sus predicciones puede decirse que es lo mismo que la corroboración empírica de las leyes de la física. Cuando contrastamos el relativo éxito de la sociología con el éxito de la física, estamos suponiendo que el éxito de la sociología consistiría, de la misma forma y básicamente, en la corroboración de las predicciones. De aquí se sigue que ciertos métodos –predicciones con la ayuda de leyes y el poner a prueba las leyes por medio de la observación- tienen que ser a su vez comunes a la física y a la sociología”.
 
La corroboración empírica de la teoría ha de entenderse más que por el cumplimiento de las formuladas, porque no se den los hechos que la teoría prohíbe. Pero la formulación de una unidad de método no implica el desconocimiento de diferencias entre las ciencias sociales y las ciencias naturales; pero tales disimilitudes no impiden que la objetividad del estudio de las mismas se desarrolle en unos esquemas generales de intentos de imponer leyes que determinen regularidades en los universales, más que centrados en análisis de comportamiento de los singulares.
 
La objetividad es entendida en Popper no sólo como un factor de tipo individual, sino como un factor de carácter colectivo y social; el autor lo expresa en (Popper, 1981, p. 170-171) “es interesante que lo que normalmente se llama objetividad científica se basa, hasta cierto punto, en instituciones sociales. La ingenua opinión de que la objetividad científica se basa en la actitud mental o psicológica del hombre de ciencia individual, en su educación, cuidado y desinterés científico, genera como reacción la opinión escéptica de que los hombres de ciencia no pueden nunca ser objetivos. Según esta opinión, su falta de objetividad será seguramente desdeñable en las ciencias naturales, en las que las pasiones no se excitan, pero en las ciencias sociales, en las que quedan implicados prejuicios sociales, preferencias de clase e intereses personales, puede ser fatal. Esta doctrina, desarrollada con todo detalle por la llamada “Sociología del conocimiento”, olvida enteramente el carácter social o institucional del conocimiento científico, porque se basa en la ingenua opinión de que la objetividad depende de la psicología del hombre de ciencia individual. Olvida el hecho de que ni la sequedad ni la abstracción de una materia de estudio de las ciencias naturales impide que la parcialidad y el interés propio influyan en las creencias del hombre de ciencia, y que si tuviésemos que depender de su desinterés, incluso la ciencia natural sería totalmente in-hacedera. Lo que la sociología del conocimiento olvida es precisamente la sociología del conocimiento, el carácter social o público de la ciencia. Olvida el hecho de que es el carácter público de la ciencia y de sus instituciones el que impone una disciplina mental sobre el hombre de ciencia individual y el que salvaguarda la objetividad de la ciencia y su tradición de discutir críticamente las nuevas ideas.
 
... como la investigación científica de problemas sociales tiene necesariamente que influir en la vida social, es imposible que el sociólogo que advierta esta influencia mantenga la debida actitud científica de objetividad desinteresada. Pero no hay nada privativo de la ciencia social en esta situación. Un físico o un ingeniero físico están en la misma situación. Sin ser un sociólogo, puede darse cuenta de que el invento de un nuevo avión puede tener una influencia tremenda sobre la sociedad”.
 
En la afirmación anterior Popper hace referencia al término de objetividad sin determinar efectivamente lo que entiende por el mismo, aunque reconoce que no es una actitud desinteresada del científico frente al conocimiento científico, deja la sensación de que la misma es una actitud particular del hombre de ciencia, entendido no en el sentido individual, sino en su condición cultural, de miembro de una sociedad. Pero esta concepción dista mucho de la definición que da de “objetividad” desde la teoría de los tres mundos, donde lo objetivo es una construcción teórica o artística que se ha independizado del hombre después de ser creado, cobrando por sí misma, autonomía e independencia.
 
Popper coincide con Hayek en la defensa dela libertad como fundamento del hombre, la libertad como necesaria en el progreso del hombre, así lo expone Hayek en sus obras “Camino de servidumbre” y “fundamentos de la libertad”, donde la coacción solo puede ser permitida, cuando se ejerce por parte del estado para evitar o reparar la coacción que individuos ejercen sobre otros individuos; se expone que cualquier intento de generalizar principios, valores y fines sociales, lo único que logra es la tiranía del deber ser construido por un grupo de personas y que negaría la opción que otros hombres asumieran su propio camino, asumiendo también sus respetivas consecuencias, una vez que liberad no pueden existir sin responsabilidad. Si asociamos el término libertad con el de objetividad, entendiendo la objetividad desde actitud y no desde tercer mundo, se diría que la objetividad requiere el máximo de libertad del hombre de ciencia para investigar, de lo contrario el investigador es un constructor de teorías de “falso conocimiento” o “ad hoc” con el propósito de justificar las acciones presentes o futuras de quien cancela la investigación.
 
Popper en similar sentido al de Hayek, expone que la ciencia no debe intentar controlar el factor humano, una vez que si busca manipular la naturaleza humana, se sustenta tal intento en un “capricho” de un grupo o un individuo, actitud contraria a la ciencia misma. “Sin duda, la biología y la sicología pueden resolver o podrán pronto resolver, “el problema de transformar al hombre”. Sin embargo, aquellos intenten hacer esto destruirán inevitablemente la objetividad de la ciencia y de esta forma a la ciencia misma, ya que ambas están basadas en la libre competencia del pensamiento; es decir en la libertad; (en este sentido y aplicado a la ciencia social, escribió el libro “La sociedad abierta y sus enemigos). Si se quiere que continúe el crecimiento de la razón y que sobreviva la racionalidad humana, nunca se habrá de intervenir en la diversidad de los individuos y de sus opiniones, fines y propósitos (excepto en casos extremos, cuando la libertad política esta en peligro); incluso la llamada, tan satisfactoria emocionalmente, a una común tarea, por excelente que sea, es una llamada a abandonar toda rivalidad de opiniones morales y la mutua crítica y discusión causadas por esas opiniones. Es una llamada a abandonar el pensamiento racional”.
 
La anterior consideración popperiana expone la relación directa que existe entre la libertad y la objetividad, entre la objetividad y el progreso del conocimiento, en tal sentido, la racionalidad crítica exige la defensa de condiciones de libertad como criterio fundamental para el desarrollo del conocimiento científico objetivo. “El evolucionista que pide control científico de la naturaleza no advierte lo suicida que es esta petición. El resorte y motor de la evolución y el progreso es la variedad del material que puede llegar a ser objeto de selección. En cuanto concierne a la evolución humana, lo es “libertad de ser singular y distinto del vecino”, “de estar en desacuerdo con la mayoría y seguir el propio camino”. El control holistico, que llevaría no a la igualación de los derechos humanos, sino a la de las mentes humanas, significaría el final del progreso”
 
El trabajo de Popper al enmarcarse dentro de la línea de la lógica de la investigación, traza límites con la historia de la ciencia y con los análisis que pretenden entregar a la historia y a la sociología un papel más importante, que el de anecdotario de ensayos y errores; situación que le permite al profesor Antonio Beltrán en la introducción al texto de Kuhn  “¿Qué son las revoluciones científicas?”, hacer el siguiente comentario (Kuhn, 1995, p. 13) “pronto vendría Popper a crítica las tesis centrales del empirismo lógico, defendiendo el falsacionismo contra el verificacionismo, el método hipotético-deductivo contra la inducción y proponiendo como problema básico el del crecimiento de la ciencia. Pero eso no acercaba en lo más mínimo la filosofía de la ciencia a la historia de la ciencia. Por el contrario Popper pone más énfasis aún en que ambas cosas no sólo son distintas sino que la historia está subordinada a la filosofía de la ciencia. Formulara así lo que llama “principio de transferencia”. Esta es una de las joyas popperianas que luce así -“todo lo que es verdad en el dominio de la lógica, lo es también en el método científico y en la historia de la ciencia”-“
 
Lakatos expone que la historia debe nutrirse de la filosofía de la ciencia y viceversa, para ello toma la frase de Kant “la filosofía de la ciencia sin historia de la ciencia es vacía; la historia de la ciencia sin filosofía de la ciencia es ciega”. Sus tesis las presenta de la siguiente forma (Lakatos, 1983, p. 134) “se defenderá que: a) la filosofía de la ciencia suministra metodologías normativas con las que el historiador reconstruye la “historia interna”, ofreciendo de este modo una explicación racional del crecimiento del conocimiento objetivo; b) dos metodologías rivales pueden ser evaluadas con ayuda de la historia (interpretada normativamente); c) cualquier reconstrucción racional de la historia debe ser complementada mediante una historia externa (socio-sicológica)”. Tal aseveración de Lakatos permite encontrar una diferencia con respecto a la objetividad en el estudio de la ciencia; mientras para Popper la objetividad la impone el estudio lógico de la investigación, desde el análisis de las estructuras de las teorías y su validación; para Lakatos el estudio del conocimiento objetivo exige un análisis desde la filosofía de la ciencia y desde la historia de la ciencia.
 
Bajo la anterior concepción, Popper considera objetivo los lineamientos desarrollados bajo los criterios lógicos, que supeditan las demás consideraciones sobre la ciencia que se hacen desde estudios diferentes a los de la lógica de la investigación científica; a lo que el profesor Beltrán contrapone la afirmación de Koyré “la historia del pensamiento científico no es enteramente lógica. Por eso, para comprender su evolución hay que tener en cuenta factores extra-lógicos”[11]
 
La dicotomía puede superarse delimitando las disciplinas y reconociendo en ellas de forma individual su autonomía, su independencia y objetividad; formulando que tienen igual objeto material de estudio “la ciencia”, pero cada una tiene un objeto formal de estudio muy particular (filosofía de la ciencia, historia de la ciencia, sociología de la ciencia, sicología de la ciencia); lo que permite además potenciar el enriquecimiento teórico-práctico desde el diálogo igualitario y no pretendidamente jerárquico entre las mismas; de donde se puede concluir que no existe un mayor grado de objetividad en una de estas disciplinas de forma per se y a priori, sino que cada una tiene su campo de acción específico y la objetividad se determina a partir del estudio crítico de las mismas.
 
El trabajo conjunto entre filosofía de la ciencia e historia de la ciencia no disminuye la objetividad a ninguna de las dos disciplinas, por el contrario las puede fortalecer, como se expone en (Kuhn, 1995, p. 19) “la historia de la ciencia puede contribuir a salvar la brecha que hay entre los filósofos de la ciencia y la propia ciencia, y puede ser para ellos una fuente de problemas y datos”.
 
El profesor Beltrán expone que las consecuencias de la discusión en la que participa o inicia Popper frente a la distinción entre la “lógica de la justificación” y la “lógica del descubrimiento” o “contexto del descubrimiento” ha llevado a Popper a defender argumentos que lo ubicarían en una actitud no crítica, contraría al modelo pro el expuesto, en los comentarios siguientes del profesor Beltrán se evidencia tal crítica donde analiza la reacción de Popper frente a la propuesta kuhniana, que pone en tela de juicio la objetividad popperiana (Kuhn, 1995, p. 33-37) “la reacción de Popper no fue una muestra de su racionalismo crítico que había postulado, o quizá si lo fue. El hecho es que haciendo extensibles las consecuencias que la inconmensurabilidad tenía en su lógica a las dimensiones históricas y sicológicas, la rechazaba como un “dogma peligroso” e insistió desde entonces, sin más, en la afirmación de la racionalidad y el progreso según sus criterios. Al aceptar la existencia de la “ciencia normal” era para decir que “el científico normal” tal como Kuhn lo describe, es una persona que habría que compadecer. Parece que si el análisis lógico de los productos científicos o la metodología popperiana consiste en esforzarse por elaborar unas reglas metodológicas que nadie usa, para una ciencia que nadie hace, podemos preguntarnos qué sentido tiene todo esto.” Cita Beltrán las posturas de Sneed, Stegmüeller y Moulines entre otros, quienes encontraron sumamente importante la obra de Kuhn y sobre Popper afirman “la versión de Popper o sus antecesores es, efectivamente insostenible porque con su “imitación dela manera de proceder matemático” utiliza un concepto de teoría inadecuado”
 
Feyerabend ha sido uno de los grandes críticos de Popper, al respecto se presentaran unas de las críticas más significativas que él presentó al racionalismo crítico en el texto “Diálogos sobre el método”, donde con respecto a Popper dice que “no es un filósofo, es un maestro de escuela” sobre la crítica de Popper a Freud y la admiración que siente por Einstein, expone el siguiente comentario: “no ha existido nunca el monstruo del “psicoanálisis” tal como es descrito por Popper. Cuando Freud salió a la luz pública estaba solo. Tenía ciertas ideas que fue desarrollando, contrastando y modificando. La teoría de Freud y Breuer constituye la primera etapa de este desarrollo. Según esta teoría, la histeria se debe a eventos traumatizantes y puede curarse ayudando al paciente a recordar y revocar dichos eventos. La teoría no sobrevivió. Se descubrió que no siempre es suficiente el recuerdo del evento y se descubrió además que las supuestas curaciones sólo sustituyen unos síntomas por otros. En consecuencia, Freud volvió a modificar su teoría. Luego, sus discípulos y colaboradores empezaron a criticarle. Se consiguió así la sicología individual   y la sicología de Jung. La teoría de la relatividad nunca condujo a semejante proliferación de puntos de vista ni a semejante plétora de críticas. Muy al contrario, cuando la teoría especial de la relatividad tropezó con su primera dificultad, Einstein no se impresionó por ello. Subrayó que la teoría era simple, que tenía sentido para él, y que no estaba dispuesto a abandonarla. Posteriormente ridiculizó a quienes se impresionaban por la “verificación producida por pequeños efectos” como solía llamar, de forma un tanto irónica, a los procedimientos de contrastación. Así que ya ve usted, la explicación que aduce Popper de la situación histórica no profundiza mucho y es incorrecta incluso en la superficie...”, “... lo que usted llama la “Teoría de Popper” constituye una contribución a la teoría de la confirmación y no tiene nada que ver con la ciencia”.
 
Continúa diciendo de Popper que “los enunciados contrastantes son enunciados que supone han de obtenerse por medio de experimentos o de la observación. Después de todo, Popper es un empirista e insiste hasta la saciedad en ello... pues su Lógica de la investigación científica, nos encontramos con enunciados generales y enunciados singulares. Pero ahora no nos interesa esta deficiencia. Se trata de una deficiencia susceptible de enmienda. Vamos a suponer en consecuencia, que el modelo de Popper constituye una re-construcción correcta de una parte de la ciencia; ello deja intacta la cuestión de si dicho modelo funciona en este mundo... el problema es el siguiente. Si usted hace una generalización y no encuentra evidencia alguna que la amenace, entonces puede usarla en alguna tarea constructiva. Puede contrastarla, en el decurso de la contrastación encontrará hechos nuevos y así aumentará gradualmente tanto su conocimiento factual como su comprensión del mundo. Si después de 50 años se ve forzado a abandonar su teoría debido a la evidencia en contra, no se habrá producido ningún perjuicio, pues la teoría, aunque falsa, le ha ayudado a hacer avanzar la ciencia... en nuestro mundo, las reglas de Popper son instrumentos inadecuados para seleccionar teorías de modo racional”.
 
Con respecto a al objeto de la ciencia Popper desarrolla un capitulo (Popper, 1994, p. 181-192), de donde se sustentan las siguientes afirmaciones:
 
1.    Los científicos tienen diferentes metas (pero por ello la ciencia no pierde objetividad), la ciencia carece de metas.
2.    La ciencia consiste en dar explicaciones satisfactorias de todo aquello que nos parece precisar una explicación.
3.    Se deben rechazar como insatisfactorias las explicaciones de tipo circular, por lo que se pide una explicans (explanans) que sea contrastable independientemente.
4.     Con respecto a las regularidades dice “las leyes de la naturaleza las pensamos, más bien, como descripciones (conjeturales) de las propiedades estructurales de la naturaleza –o de nuestro propio mundo-
5.    Concluye sobre el objeto de la ciencia “la razón es que, una vez que se ha dicho que el objeto de la ciencia es explicar y que la explicación más satisfactoria será aquella contrastable y contrastada de hecho de un modo más rigurosa, sabemos todo lo que necesitamos saber como metodólogos.
 
En Popper se pueden estudiar tres aspectos fundamentales: el principio de demarcación, el rechazo a la inducción-modelo alternativo de la deducción y el falsacionismo; los tres elementos están relacionados con la objetividad de forma directa, a continuación se presenta cada uno de estos tópicos y su interacción con la objetividad.
 

1. El problema de la inducción
 
La vida cotidiana ha llevado al hombre a que por “hábito o costumbre” se anticipe a hechos, o intente interpretar sucesos pasados a partir de las enseñanzas de las experiencias pasadas, en múltiples ocasiones las predicciones resultan acertadas, pero ello no da certeza a la validez universal del método; el profesor (García, 2001, p. 13) expone sobre éste aspecto “creemos en estas leyes porque han actuado durante miles de millones de años hasta el presente (o así nos parece), pero, como lo insinúa Bertrand Russell un número cualquiera de casos en que se haya cumplido una ley en el pasado “no proporciona evidencia de que se realizará en el futuro”, la asociación de eventos pasados-futuro nos persuade de que en el porvenir ocurrirán las cosas tal como ocurrieron antes, o cuando menos de manera muy parecida”
 
La inducción conforme a lo expuesto por Popper tampoco es un punto que permita la distinción entre ciencia y no-ciencia, una vez que la verificación por inducción es una verificación limitada a los hechos observados y no puede pretenderse la universalización de las regularidades observadas con sentido universalista; en tal sentido la inducción no es el método que permite la distinción entre la ciencia y la metafísica; (Popper, 1994, p. 309) “La razón de ello es que el concepto positivista de “significado” o “sentido” (o de verificabilidad, o de confirmabilidad inductiva, etc.) es inadecuado para permitir esta demarcación, simplemente porque no es necesario que la metafísica carezca de sentido para que no pueda ser ciencia”.
En “La lógica de la investigación científica” (Popper, 1982a, p. 29) resalta los problemas de la inducción e invalida el intento de solución que ofreció Kant para superar el obstáculo advertido por Hume “el principio de inducción tiene que ser un enunciado universal. Así pues, si intentamos afirmar que sabemos por experiencia que es verdadero, reaparecen de nuevo justamente los mismos problemas que motivaron su introducción: para justificar éstas hemos de suponer un principio de inducción de orden superior, y así sucesivamente. Por tanto, cae por su base el intento de fundamentar el principio de inducción en la experiencia que lleva inevitablemente, aun regresión infinita... Kant trató de escapar a esta dificultad admitiendo que el principio de inducción (que el llamaba “principio de causación universal”) era “valido a priori”. pero a mi entender, no tuvo éxito en su ingeniosa tentativa de dar una justificación a priori de los enunciados sintéticos”
 
Entre las objeciones más comunes al principio de inducción pueden encontrarse las siguientes, (García, 2001, p. 14):
 
a. La inferencia inductiva, no importa cuan grande sea el número de casos particulares observados, no es concluyente.
b. El principio de inducción no puede ser una verdad puramente lógica (como una tautología o un enunciado analítico)
c. El principio de inducción tiene que ser un enunciado sintético, pero si se aceptase esta restricción, caeríamos en incoherencias lógicas y finalmente nos veríamos llevados a una regresión al infinito.
d. La interpretación de la inducción en términos de probabilidad no resuelve el problema. Conduce a un regresus a la doctrina del apriorismo
e. Aún sin la inducción es posible resolver el problema de si el futuro será semejante al pasado
f. “Es verosímil que el futuro no sea muy diferente del pasado”, es una regla muy vaga y poco interesante, además presupone una teoría del tiempo en la que éste se define como un transcurrir homogéneo.
g. Las proposiciones universales, mediante las cuales se expresan las leyes de la ciencia, no son empíricamente verificables.
 
Popper no acepta la inducción como criterio de definición de la ciencia y (Mardones, 1991, p. 92) se relaciona un fragmento del texto de Popper “La miseria del historicismo”, donde se hace la siguiente crítica a la inducción “... precisamente porque nuestra finalidad, se dice, es establecer la verdad de una teoría, debemos experimentarlas lo más severamente que podamos; esto es, debemos encontrar sus fallos, debemos intentar refutarlas. Solo si no podemos refutarlas a pesar de nuestros esfuerzos, podemos decir que han superado bien severos experimentos. Esta es la razón por la cual el descubrimiento de los casos que confirman una teoría significa muy poco si no hemos intentado encontrar refutaciones y fracasado en el intento. Porque si no mantenemos una actitud crítica, siempre encontraremos lo que buscamos: buscaremos y encontraremos confirmaciones y apartaremos la vista de cualquier cosa que pudiese ser peligrosa para nuestras teorías favoritas y conseguiremos no verla”. El comportamiento de validación por verificación a través de la inducción se configura entonces como un mecanismo que permite confirmar las teorías, pero no desarrolla un marco crítico que permita encontrar los errores de las mismas.
 
En el proceso epistemológico de crítica a la inducción, hay que diferenciar dos elementos en el conocimiento, el contexto de descubrimiento y el contexto de justificación; el segundo exige el máximo de objetividad, coherencia, lógica y rigurosidad; el primero responde a todos los factores extrínsecos e intrínsecos que confluyen en el surgimiento de una teoría. Así bajo una orientación positivista extrema el desarrollo del conocimiento científico se da en tres etapas: dos de ellas no científicas y una científica, las cuales se denominan: Contexto genético (no científico), contexto de validación (científico) y contexto pragmático (no científico).
 

2. Criterio de Demarcación
 
El problema de la demarcación ha preocupado a filósofos desde la época de Bacon, y desde tal época se ha creído que el método experimental inductivo es el método de la ciencia y que la distingue de la metafísica; entendiendo que la objetividad es utilizar el método de la ciencia para descubrir sus verdades, Popper nunca aceptó tal concepción, y por el contrario propuso la refutabilidad como criterio de demarcación, (Popper, 1994, p. 312) “un sistema sólo debe ser considerado científico si hace afirmaciones que puedan entrar en conflicto con las observaciones y la manera de testar un sistema es, en efecto, tratando de crear tales conflictos, es decir, tratando de refutarlo. Así, la testabilidad es lo mismo que la refutabilidad y puede ser tomada igualmente, por lo tanto, como criterio de demarcación”.
 
Se considera que el enfoque crítico es la esencia de un método científico, la crítica es gradual, todos los intentos de testar una teoría no son de igual dimensión, algunos son más rigurosos y exigentes que otros, las teorías más precisas tienen un mayor riesgo potencial de ser testadas, pero si no es testada tal teoría después de originales y sinceros intentos de falsación, la teoría será más firme y sólida, no por ello verdadera en términos absolutos. Lo que permite afirmar que la objetividad también es cuestión de grado, las de mayor grado de objetividad son las que se someten de forma más riesgosa a genuinos test falsadores y otras teorías que son objetivas en un menor grado tienen predicciones menos riesgosas, lo que hace que objetivamente tengan menor nivel.
 

3. La Falsación
 
Frente a la imposibilidad lógica de la inducción, queda que las teorías no son más que suposiciones; en tal caso la actitud del científico se orienta a preferir entre las distintas teorías alternativas que se presentan, frente a ello, Popper expone las siguientes consideraciones, entendiendo que la falsación es también el criterio de demarcación, que permite tratar las proposiciones científicas de la seudo-científicas:
 
1. “Está claro que el problema de la preferencia surgirá fundamentalmente, en relación con el conjunto de teoría rivales; es decir que se ofrezcan como soluciones a los mismos problema”. Tal criterio permite advertir que Popper admite la existencia de teorías que resuelven los mismos problemas, como coexistencia de teorías rivales, tal coexistencia se presentará hasta que una de las teorías demuestre mayor consistencia de las alternativas, a través de la resistencia a intentos de falsación.
 
2. “El teórico que se interesa por la verdad, debe también interesarse por la falsedad, pues descubrir que un enunciado es falso equivale a descubrir que su negación es verdadera”. La falsedad de un enunciado no sólo permite descartar el mismo como verdadero, sino que además, permite la evolución del conocimiento, descubrir la falsedad de un enunciado, obliga al hombre de ciencia a construir nuevas teorías, más consistentes y más resistentes a los auténticos intentos de falsación.
 
3. “Si el teórico persigue este fin (la falsedad), entonces descubrir dónde falla una teoría, además de suministrar una información teóricamente interesante, plantea nuevos problemas... toda teoría nueva no sólo tiene que tener éxito donde la teoría anterior fue refutada, sino que debe de tener éxito donde lo tenía la teoría anterior refutada, sino que debe de tener éxito también donde ésta fallaba...”. Hay dos aspectos a resaltar, el primero que la falsación de una teoría genera la posibilidad del avance del conocimiento y la falsación en sí ya es un progreso, brindando la posibilidad de nuevos descubrimientos y segundo que una nueva teoría que reemplaza a una anterior representa un progreso científico.
 
En Lakatos (1983, p. 18) se hace referencia a la diferencia entre Popper y Kuhn con respecto a la lucha permanente de los científicos por el derrocamiento de las teorías “Kuhn piensa de otro modo. También él rechaza la idea de que la ciencia crezca mediante la acumulación de verdades eternas. También él se inspira fundamentalmente en la destrucción de la física newtoniana realizada por Einstein. También su principal problema son las revoluciones científicas. Pero mientras que para Popper la ciencia es una revolución permanente, y la crítica, la medula de la empresa científica, para Kuhn las revoluciones son excepcionales y, en realidad extracientíficas; en tiempos normales la crítica es un anatema”. Lo que además puede indicar que para Kuhn la acumulación temporal es la oportunidad que tiene la ciencia de crecer y progresar, pues si la ciencia fuera una revolución permanente las teorías nunca alcanzarían a crecer cuando ya son refutadas, es decir, en estado de párvulos las teorías serían falseadas.
 
4. “Suponiendo que en el momento t  la nueva teoría no se ve refutada por una nueva contrastación, también en otro sentido será mejor que la refutada”. Indica la preferencia objetiva por las mejores teorías, una teoría no refutada es mejor que una teoría que ya fue refutada, en el sentido que la no refutada permanece con su categoría de teoría verdadera provisional.
 
5. “El teórico apreciará tal teoría, no sólo por su éxito y su posible verdad, sino también por su posible falsedad...”. La teoría no falseada ofrece un doble atractivo, el primero su condición de verdad provisional y segundo el desafío que representa para la formulación de rigurosos y genuinos test que demuestren su falsedad.
 
6. “La teoría nueva puede ser falsa, como toda teoría no refutada. Por eso el teórico intentará por todos los medios detectar cualquier teoría falsa en el conjunto de las competidoras no refutadas; intentara cazarla...”. Es de resaltar que cuando Popper se refiere a una teoría no refutada, habla de una teoría que puede ser falsa, es decir, no toda teoría necesariamente será falsa, es posible que una teoría llegue a ser verdadera en sentido absoluto, pero el hombre nunca podrá demostrar que una teoría es verdadera; en términos de Popper si el hombre se encontrara con una teoría verdadera, el nunca podrá saberlo; lo único que podrá decir es que tal teoría no ha sido refutada aun.
 
7. “Con este sistema de eliminación podemos dar con una teoría verdadera. Mas a pesar de que sea verdadera, este método no puede en ningún caso establecer su verdad, ya que el número de teorías verdaderas posible sigue siendo infinito en cualquier momento y tras cualquier número de contrastaciones cruciales...”. El criterio de falsación permite identificar una teoría como falsa, pero nunca decir que una teoría es verdadera, porque ello representaría anticipar el comportamiento de la naturaleza y pensar que las condiciones que hoy se presentan continuaran estando vigentes, además presupone que en su estudio se evaluaron todas las variables posibles que intervienen en un hecho, cosa que es imposible.
 
8. “El procedimiento descrito puede conducir a un conjunto de teorías que compitan en el sentido de ofrecer soluciones al menos a algunos problemas comunes, aunque cada una de ellas ofrezca por su parte solución a diversos problemas que no comparten con otras...”. En tal caso la evaluación y comparación de las teorías para la elección de la mejor se hace con referencia al problema en común, siendo los criterios objetivos de coherencia, consistencias y resistencia a las refutaciones los elementos que permiten la preferencia por una de las teorías en competencia.
 
Kuhn en este mismo punto de la competencia de teorías, expone que en ciencias naturales es en ocasiones excepcionales que se presenta la coexistencia de teorías rivales, una vez que la comunidad científica más por factores sicológicos acepta e impone un paradigma y la elección del mismo no garantiza efectivamente mayor consistencia, coherencia y contenido teórico y empírico, una vez que el paradigma puede ser en un momento dado, una teoría que ya ha sido refutada pero que la comunidad científica no lo acepta de forma generalizada, por lo que se sigue trabajando sobre la base del paradigma anterior.
 
9. “El teórico puede estar especialmente interesado en un momento t, en descubrir la teoría más contrastable para someterla a nuevas contrastaciones...”. Una teoría no refutada pero refutable es un desafió para la actitud honestad de un hombre de ciencia, pues constituye un reto para demostrar la incoherencia que la misma puede tener en su estructura lógica interna o en su contrastación con el mundo empírico.
 
10.  “Sobre la mejor teoría se ha supuesto que una buena teoría no es una teoría ad hoc, debe entenderse en un problema concreto, por lo que tiene escaso interés teórico...”. Una teoría científica tiene mayor atractivo en la medida que se pueda predicar para un espacio empírico mayor y mientras más prohíba.
 
11.  “El método descrito puede denominarse método crítico, es un método de ensayo y supresión de errores, de proponer teorías y someterlas a las contrastaciones más rigurosas que podamos diseñar...”. La posición de Popper ha sido en buena medida heredada de la teoría de Darwin, en la cual la lucha por la supervivencia es vital, la lucha por sobrevivir es una lucha a muerte.
 
12. “Nada asegura que hayamos de encontrar para cada teoría falseada una sucesora mejor”. El hecho que se demuestre a través de un proceso de contrastación, la falsedad de una teoría no quiere ello decir que los científicos inmediatamente tienen otra teoría que la supere, para Popper dicha teoría hay que descartarla en el mismo momento en que fue falseada. Kuhn en la misma situación diría que dicha teoría no es descartada sino ante la presencia de una nueva teoría, porque el científico no puede ejercer su actividad sino sobre un modelo y citando a Bacon expone que “es mejor partir del error que de la confusión”.
 
13. “Lo dicho hasta ahora pertenece... a la lógica puramente deductiva... sin embargo, al intentar su aplicación a las situaciones prácticas que surgen en la ciencia, chocamos con problemas de distinta índole...”. la propuesta de Popper enmarcada en la lógica deductiva es una respuesta a la crítica que se formula a la lógica inductiva; pero su formulación lejos de ser dogmática reconoce la interacción y necesidad de utilizar otros métodos en la construcción y validación del conocimiento.
 
En (Mardones, 1991, p. 186-188), se presenta un resumen a manera de tesis sobre la concepción de ciencia de Karl Popper, a continuación se presenta un resumen de las diecisiete tesis expuestas:
 
1.    Todo conocimiento científico es hipotético o conjetural
 
2.    El crecimiento del conocimiento, y en especial del conocimiento científico, consiste en aprender de los errores que hayamos cometido.
 
3.    Lo que podemos llamar método de la ciencia consiste en aprender sistemáticamente de nuestros errores; en primer lugar atreviéndose el hombre de ciencia a cometerlos, es decir proponiendo nuevas teorías y en segundo lugar, buscando sistemáticamente los errores cometidos, es decir realizar una búsqueda de errores mediante la discusión crítica y el examen crítico de las ideas, propias y ajenas.
 
4.    Entre los argumentos más importantes usados en la discusión crítica están los argumentos derivados de los controles experimentales.
 
5.    Los experimentos son guiados constantemente por la teoría, por semi-ideas teóricas de las que el propio experimentador no es consciente...
 
6.    La llamada objetividad científica consiste únicamente en la aproximación crítica; en el hecho de que si tuviéramos prejuicios respecto a nuestra teoría favorita, cualquiera de nuestros amigos o de nuestros colegas (o, falta de estos, alguno de los científicos de la generación siguiente) estará ansioso por criticarnos, es decir, por refutar, si puede, nuestra teoría favorita.
 
7.    Este hecho puede animaros a intentar refutar vosotros mismos vuestra propia teoría; es decir, puede imponer sobre vosotros una cierta disciplina.
 
8.    No obstante, sería un error pensar que los científicos son más “objetivos” que el resto de la gente. Lo que nos hace tender a la objetividad no es la objetividad o el desinterés del científico particular, sino la propia ciencia o lo que podríamos llamar la cooperación, al mismo tiempo amigable y hostil, entre los científicos, es decir, su presteza para criticarse recíprocamente.
 
9.    Hay que añadir una justificación metodológica del dogmatismo y los prejuicios de los científicos particulares. Puesto que el método de la ciencia consiste en la discusión crítica, es extremadamente importante que las teorías criticadas sean defendidas tenazmente. En efecto, solo de este modo podemos saber cuál es su poder real; y solo si las críticas encuentran resistencia, conoceremos plenamente la fuerza de una argumentación crítica.
 
10.  La parte fundamental que tiene en la ciencia las teorías, o hipótesis, o conjeturas, hace así que sea importante distinguir entre teorías controlables, o falsables, y teorías no controlable o no falsables.
 
11.  Solo es controlable una teoría que afirme o implique que ciertos acontecimientos concebibles no acaecerán de hecho. El control consiste en intentar, con todos los medios de que podemos disponer, hacer que sucedan precisamente aquellos acontecimientos que la teoría dice que no pueden suceder.
 
12.  Se puede decir, pues, que toda teoría que pueda ser sometida a control veta que sucedan ciertos acontecimientos. Una teoría habla de la realidad empírica solo en la medida en que le impone límites.
 
13.  Por consiguiente, toda teoría que pueda ser formulada así: “tal y tal cosa no sucede”.   Por ejemplo, la segunda ley de la termodinámica puede ser formulada: o existe una máquina de movimiento continuo del segundo tipo.
 
14.  Ninguna teoría puede decirnos nada sobre el mundo empírico a menos que, en principio, sea capaz de entrar en colisión con el mundo empírico; eso significa exactamente que debe ser refutable.
 
15.  La controlabilidad tiene grados: una teoría que afirme mucho y por lo tanto, asuma riesgos más grandes, se puede controlar mejor que una teoría que afirme muy poco.
 
16.  Análogamente, los controles pueden ser graduados, según sean más o menos severos. Por ejemplo, los controles cualitativos son por lo general menos severos que los cuantitativos, y los controles de las predicciones cuantitativas más precisas son más severos que los controles de las predicciones menos precisas.
 
17.  El autoritarismo en la ciencia iba unido a la idea de fundamentar, es decir, probar y verificar las teorías. El enfoque crítico va unido a la idea de someter a controles, o sea, de intentar refutar o falsar, las conjeturas.
 
De lo expuesto por Mardones, se puede deducir el siguiente comentario con respecto a la objetividad en Popper: el conocimiento nunca puede asimilarse como definitivo e inmodificable, es una actitud objetiva del hombre de ciencia analizar todo conocimiento científico, desde su carácter conjetural; la actitud del científico debe ser siempre la de aventurar conjeturas riesgosas y ponerlas a prueba, una vez que Popper comparte con Kant que el hombre no descubre leyes en la naturaleza, sino que impone sus leyes a la naturaleza, a través del método deductivo, en la formulación de hipótesis.
 
Es de analizar la tesis seis en detalle “la llamada objetividad científica consiste únicamente en la aproximación crítica” la denota como un comportamiento del hombre con respecto a las teorías y no se enfoca a determinar la objetividad en la teoría misma, como lo representa Popper en la tesis de los tres mundos, que referencia el mundo objetivo, como el mundo construido de teorías por el hombre. Tal consideración corrobora la ambigüedad de Popper con respecto al concepto de objetividad, el cual es confuso y no claro ni en su determinación, ni en su definición.
 
La tesis ocho expone “... sería un error pensar que los científicos son más “objetivos” que el resto de la gente”, enfocando que la objetividad se determina por “la presteza para criticarse recíprocamente”; tal afirmación es una muestra adicional, de la relación que se hace de objetividad con el comportamiento del científico, comportamiento que puede enmarcarse en el mundo dos, es decir un mundo subjetivo, pues bajo lo expuesto por Popper el único mundo objetivo es el mundo tres. Culmina con la tesis diecisiete de donde se desprende que los intentos por verificar positivamente la teoría son subjetivos y pertenecen a la epistemología tradicional, mientras que la postura crítica pertenece a la epistemología actual (popperiana) y responden a un comportamiento objetivo.
 
Conclusiones:
 
El criterio de objetividad en Popper no es un criterio que se halla desarrollado de forma sistemática e individual, razón que obliga a rastrearlo en toda su obra. Razón posible de la ambigüedad con la que se aborda el concepto en la obra de Popper. Este punto (objetividad) es abordado por lo menos desde dos puntos de vista, que si bien no son antagónicos y si posiblemente complementarios, dejan dudas sobre el mismo; situación que puede implicar una conceptualización particular para lo entendido como: ciencia, método, metodología y epistemología, entre otros conceptos.
 
Primero: la primera acepción a la que se puede asociar la objetividad es a la actitud del científico, para Popper es una actitud crítica la que define la posición objetiva del científico. Elemento asociado con el criterio de demarcación y con el método crítico de la falsación; donde se exige por parte del hombre de ciencia, una actitud honesta frente a sus construcciones intelectuales (conjeturas e hipótesis), donde se busca sinceramente puntos que permitan refutar la teoría; posición contraria con la actitud subjetiva y seudo-científica donde el hombre de ciencia se encargaría de buscar hechos que garanticen evidencia positiva a su teoría y aun buscaría a cualquier precio ocultar la evidencia en contra de su teoría.
 
Segundo: una segunda acepción del término objetividad es la asociada a la teoría de los tres mundos y en particular con el tercer mundo, es decir con el mundo que él denomina objetivo. Bajo tal concepción lo objetivo no se asocia a una actitud del científico, que puede calificarse como parte del segundo mundo, es decir del mundo subjetivo, así lo objetivo es una construcción del hombre, pero que tiene vida propia y su dinámica no obedece a la concepción subjetiva de ningún hombre en particular, ni aun de su o sus creadores. El mundo tres es un mundo autónomo que interactúa con el mundo subjetivo, es decir con el mundo dos, se implican ambos mundos e interactúan permanentemente, transformándose de forma continua, no por un hombre, sino por una cultura.
 
Otros puntos que se pueden dilucidar bajo el criterio de objetividad son los temas centrales de la obra de Popper: la inducción es considerada un método no objetivo, por no tener una justificación lógica posible, por el contrario el método deductivo propuesto por Popper es considerado un método objetivo, una vez que tiene una validez de carácter lógica. Un criterio de validación por verificación es no objetivo, una vez que convierte al hombre de ciencia en un defensor dogmático de su teoría, en un buscador incansable de evidencia positiva y en un encubridor de evidencia negativa que ponga en tela de juicio o riesgo su teoría. Tal orientación permite también definir su criterio de demarcación el cual es definido a partir de su método falsacionista a partir la deducción; así la objetividad se identifica con los enunciados de carácter científico, es decir con las teorías que tienen un conjunto de elementos falsadores posible no vacío.
 
El concepto de ciencia también es afectado por la definición y orientación que tenga el criterio de objetividad; si se entiende la objetividad desde la actitud del científico, calificada como una actitud crítica y honesta frente a las teorías propias y ajenas; la ciencia es definida como una actividad del hombre, sistemática y rigurosa, que arroja en su trasegar dialéctico y sincrónico, unos resultados que se denominan las conjeturas, leyes o teorías científicas. Pero si se entiende la objetividad desde la teoría del mundo tres, se relaciona con las construcciones científicas independientes, con los productos ya establecidos y terminados; la ciencia sería entonces el conjunto de teorías, leyes e hipótesis formuladas por los hombres ciencia independiente de los factores que influyeron en su construcción, así lo muestra la defensa de la lógica de la ciencia, por encima de la historia y la sico-sociología del conocimiento científico.
 
Bajo cualquiera de las dos concepciones que se aborde la objetividad, debe entenderse en el sentido de la creencia fiel en el progreso de la ciencia, en la confianza de la razón y en la fe de que el conocimiento científico, si bien no es un conocimiento cierto, si es el mejor conocimiento para el hombre. Popper no es utilitarista en el sentido científico, una vez que el conocimiento objetivo existe independiente de su verdad o de su utilidad y su comprensión, existe aunque no sea leído e interpretado por ninguno, pero es conocimiento científico por su capacidad en potencia de ser comprendido; a pesar de ello Popper confía en que la objetividad del hombre le permitirá construir un mundo mejor, una vez que así título una de sus últimas obras; confía en que la libertad es un derecho de los hombres y que la objetividad científica exige la libertad de los hombres y si bien la libertad no garantiza que se adopten y tomen las mejores decisiones, si es mucho mejor que cualquier tipo de totalitarismo.
 
La objetividad es para Popper una idea reguladora fuerza, que permanece a lo largo de toda su obra, como actitud, como proceso, como producto, como deber ser; por ello se asocia a todos los conceptos, a la verdad, al método, a la utilidad, a la libertad, el criterio de falsación; razón por la cual aparecerá en todos sus escritos y obras.
 
 
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[1] (Moulines, 1997, p. 428) “el Modus Tollendo Tollens sin corroboración es vacío, el Modus Tollens con corroboración es inducción (Salmon, 1966, p. 160)” muchos como Salmon, han acusado a Popper de ser un inductivista encubierto, pues su grado de corroboración es después de todo una medida de apoyo y evidencia. Popper rechaza la acusación e insiste en que su medida no pretende decir nada del rendimiento futuro o fiabilidad de las hipótesis.”
[2] Suppes, Patrick y Hill, Shirley. Primer curso de lógica matemática. Bogotá: Reverté, 1983.
[3] El criterio de verdades a priori y a posteriori es abordado por Kant en “La crítica de la razón pura” y “Prolegómenos a toda metafísica del porvenir”
[4] Weber, Max. La objetividad cognoscitiva de la ciencia social y de la política social. Ensayos sobre metodología sociológica. Amorrortu: Buenos Aires, 1978.
[5] Para el análisis se transcribe un párrafo del “Manifiesto del partido comunista”, orientación a la cual Popper hará referencia “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases. Hombre libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna”
[6] Del psicoanálisis Freud expone “la finalidad del tratamiento puede concentrarse en procurar al sujeto, por medio de la supresión de las resistencias y el examen de sus represiones, la más completa unificación y el máximo robustecimiento posible de su Ego, ahorrarle el gasto psíquico exigido por los conflictos internos, hacer de él lo mejor que se pueda con arreglo a sus disposiciones y capacidades, y hacerle así capaz de rendimiento y de goce. La supresión de los síntomas no es considerada como un fin especial, pero se logra siempre, a condición de practicar debidamente el análisis, como un resultado accesorio. El analista respeta la peculiaridad del paciente, no procura manifestarla conforme a sus propios ideales, y le es muy grato ahorrarse consejos y despertar en cambio la iniciativa del analizado”
[7] Adler al igual que Jung, son de los primeros discípulos de Freud, publicó en 1907 su trabajo titulado “La teoría de la inferioridad de los órganos”, años más tarde rompe con Freud y funda su propia escuela, al igual que lo hiciera Jung. “El pensamiento de Adler se apoya básicamente en dos teorías: la de la tendencia a compensar el sentimiento de inferioridad y la de la agresividad innata con que se refuerza esta tendencia... el hombre, dice trata durante toda su vida de alcanzar el poder, esta visión del hombre está muy cerca de la filosofía del alemán Nietzsche –muerto en 1900- para el cual, la existencia es “voluntad de poder”, entendida sobre todo en sentido biológico y que desecha todo sentimiento moral.
[8] Popper, Karl. Conferencia radiofónica para la NDR, 7 de marzo de 1972 (Popper, 1995, p. 17)
[9] Hayek es un influyente escritor para la fundamentación del neoliberalismo, entre sus textos más conocidos se encuentra “Camino de servidumbre” (1946), “Los fundamentos de la libertad” (1959) y “La desnacionalización del dinero” (1976)
[10] Popper, K. R. En busca de un mundo mejor. Barcelona: Paidos, 1995. p. 12.
[11] La obra de Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas, es profusa en este tipo de ejemplos y análisis, donde se argumenta que la ciencia se desarrolla a partir de valores, gustos, preferencias y hasta mitos; en tal sentido hay que analizar la comunidad científica que comparte un paradigma, o que fruto de un elevado número de anomalías acepta la crisis del paradigma, presentándose así una crisis de modelo y generando una revolución científica que puede terminar con el cambio de paradigma, casi como si fuera un cambio místico.

 

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