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En la anterior afirmación de Popper, subyacen los siguientes
elementos problémicos; el sociólogo (o el físico) no intentan descubrir
leyes, bajo el lenguaje popperiano ellos intentarían imponer leyes a la
naturaleza (lo argumenta Popper desde la concepción de Kant), (Popper,
1994, p. 237) “para decirlo en palabras de Kant “Nuestro intelecto no
extrae sus leyes de la naturaleza... sino que las impone a la
naturaleza” ... preferiría, expresarla en la siguiente forma modificada
–nuestro intelecto no extrae sus leyes de la naturaleza, sino que trata
–con diversos grados de éxito- de imponer a la naturaleza leyes que
inventa libremente”, una vez que no es objetivo el intento de descubrir
leyes, con la ayuda del método inductivo. Otro elemento problémico es la
observación sugerida Popper, la cual debe entenderse necesaria en el
proceso de validación de la teoría y no en su construcción; es decir, la
teoría se formula a partir de la utilización de un método deductivo y la
observación permite falsear cualquier teoría científica, en tal sentido
no es cualquier tipo de observación la que propone el autor, es una
observación que se centra en los hechos que evidencien el no
cumplimiento de lo prescrito por la teoría; la otra observación que
busque confirmaciones de la teoría no es una herramienta objetiva, pues
esta búsqueda de elementos confirmatorios no permite la evolución del
conocimiento científico, una vez que la verdadera validación de la
teoría se logra con intentos reales de falsación.
Argumenta Popper la unidad de método en la siguiente afirmación “cuando
hablamos de éxito, en física, pensamos en el éxito de sus predicciones;
y el éxito de sus predicciones puede decirse que es lo mismo que la
corroboración empírica de las leyes de la física. Cuando contrastamos el
relativo éxito de la sociología con el éxito de la física, estamos
suponiendo que el éxito de la sociología consistiría, de la misma forma
y básicamente, en la corroboración de las predicciones. De aquí se sigue
que ciertos métodos –predicciones con la ayuda de leyes y el poner a
prueba las leyes por medio de la observación- tienen que ser a su vez
comunes a la física y a la sociología”.
La corroboración empírica de la teoría ha de entenderse más que por el
cumplimiento de las formuladas, porque no se den los hechos que la
teoría prohíbe. Pero la formulación de una unidad de método no implica
el desconocimiento de diferencias entre las ciencias sociales y las
ciencias naturales; pero tales disimilitudes no impiden que la
objetividad del estudio de las mismas se desarrolle en unos esquemas
generales de intentos de imponer leyes que determinen regularidades en
los universales, más que centrados en análisis de comportamiento de los
singulares.
La objetividad es entendida en Popper no sólo como un factor de tipo
individual, sino como un factor de carácter colectivo y social; el autor
lo expresa en (Popper, 1981, p. 170-171) “es interesante que lo que
normalmente se llama objetividad científica se basa, hasta cierto punto,
en instituciones sociales. La ingenua opinión de que la objetividad
científica se basa en la actitud mental o psicológica del hombre de
ciencia individual, en su educación, cuidado y desinterés científico,
genera como reacción la opinión escéptica de que los hombres de ciencia
no pueden nunca ser objetivos. Según esta opinión, su falta de
objetividad será seguramente desdeñable en las ciencias naturales, en
las que las pasiones no se excitan, pero en las ciencias sociales, en
las que quedan implicados prejuicios sociales, preferencias de clase e
intereses personales, puede ser fatal. Esta doctrina, desarrollada con
todo detalle por la llamada “Sociología del conocimiento”, olvida
enteramente el carácter social o institucional del conocimiento
científico, porque se basa en la ingenua opinión de que la objetividad
depende de la psicología del hombre de ciencia individual. Olvida el
hecho de que ni la sequedad ni la abstracción de una materia de estudio
de las ciencias naturales impide que la parcialidad y el interés propio
influyan en las creencias del hombre de ciencia, y que si tuviésemos que
depender de su desinterés, incluso la ciencia natural sería totalmente
in-hacedera. Lo que la sociología del conocimiento olvida es
precisamente la sociología del conocimiento, el carácter social o
público de la ciencia. Olvida el hecho de que es el carácter público de
la ciencia y de sus instituciones el que impone una disciplina mental
sobre el hombre de ciencia individual y el que salvaguarda la
objetividad de la ciencia y su tradición de discutir críticamente las
nuevas ideas.
... como la investigación científica de problemas sociales tiene
necesariamente que influir en la vida social, es imposible que el
sociólogo que advierta esta influencia mantenga la debida actitud
científica de objetividad desinteresada. Pero no hay nada privativo de
la ciencia social en esta situación. Un físico o un ingeniero físico
están en la misma situación. Sin ser un sociólogo, puede darse cuenta de
que el invento de un nuevo avión puede tener una influencia tremenda
sobre la sociedad”.
En la afirmación anterior Popper hace referencia al término de
objetividad sin determinar efectivamente lo que entiende por el mismo,
aunque reconoce que no es una actitud desinteresada del científico
frente al conocimiento científico, deja la sensación de que la misma es
una actitud particular del hombre de ciencia, entendido no en el sentido
individual, sino en su condición cultural, de miembro de una sociedad.
Pero esta concepción dista mucho de la definición que da de
“objetividad” desde la teoría de los tres mundos, donde lo objetivo es
una construcción teórica o artística que se ha independizado del hombre
después de ser creado, cobrando por sí misma, autonomía e independencia.
Popper coincide con Hayek en la defensa dela libertad como fundamento
del hombre, la libertad como necesaria en el progreso del hombre, así lo
expone Hayek en sus obras “Camino de servidumbre” y “fundamentos de la
libertad”, donde la coacción solo puede ser permitida, cuando se ejerce
por parte del estado para evitar o reparar la coacción que individuos
ejercen sobre otros individuos; se expone que cualquier intento de
generalizar principios, valores y fines sociales, lo único que logra es
la tiranía del deber ser construido por un grupo de personas y que
negaría la opción que otros hombres asumieran su propio camino,
asumiendo también sus respetivas consecuencias, una vez que liberad no
pueden existir sin responsabilidad. Si asociamos el término libertad con
el de objetividad, entendiendo la objetividad desde actitud y no desde
tercer mundo, se diría que la objetividad requiere el máximo de libertad
del hombre de ciencia para investigar, de lo contrario el investigador
es un constructor de teorías de “falso conocimiento” o “ad hoc” con el
propósito de justificar las acciones presentes o futuras de quien
cancela la investigación.
Popper en similar sentido al de Hayek, expone que la ciencia no debe
intentar controlar el factor humano, una vez que si busca manipular la
naturaleza humana, se sustenta tal intento en un “capricho” de un grupo
o un individuo, actitud contraria a la ciencia misma. “Sin duda, la
biología y la sicología pueden resolver o podrán pronto resolver, “el
problema de transformar al hombre”. Sin embargo, aquellos intenten hacer
esto destruirán inevitablemente la objetividad de la ciencia y de esta
forma a la ciencia misma, ya que ambas están basadas en la libre
competencia del pensamiento; es decir en la libertad; (en este sentido y
aplicado a la ciencia social, escribió el libro “La sociedad abierta y
sus enemigos). Si se quiere que continúe el crecimiento de la razón y
que sobreviva la racionalidad humana, nunca se habrá de intervenir en la
diversidad de los individuos y de sus opiniones, fines y propósitos
(excepto en casos extremos, cuando la libertad política esta en
peligro); incluso la llamada, tan satisfactoria emocionalmente, a una
común tarea, por excelente que sea, es una llamada a abandonar toda
rivalidad de opiniones morales y la mutua crítica y discusión causadas
por esas opiniones. Es una llamada a abandonar el pensamiento racional”.
La anterior consideración popperiana expone la relación directa que
existe entre la libertad y la objetividad, entre la objetividad y el
progreso del conocimiento, en tal sentido, la racionalidad crítica exige
la defensa de condiciones de libertad como criterio fundamental para el
desarrollo del conocimiento científico objetivo. “El evolucionista que
pide control científico de la naturaleza no advierte lo suicida que es
esta petición. El resorte y motor de la evolución y el progreso es la
variedad del material que puede llegar a ser objeto de selección. En
cuanto concierne a la evolución humana, lo es “libertad de ser singular
y distinto del vecino”, “de estar en desacuerdo con la mayoría y seguir
el propio camino”. El control holistico, que llevaría no a la igualación
de los derechos humanos, sino a la de las mentes humanas, significaría
el final del progreso”
El trabajo de Popper al enmarcarse dentro de la línea de la lógica de la
investigación, traza límites con la historia de la ciencia y con los
análisis que pretenden entregar a la historia y a la sociología un papel
más importante, que el de anecdotario de ensayos y errores; situación
que le permite al profesor Antonio Beltrán en la introducción al texto
de Kuhn “¿Qué son las revoluciones científicas?”, hacer el siguiente
comentario (Kuhn, 1995, p. 13) “pronto vendría Popper a crítica las
tesis centrales del empirismo lógico, defendiendo el falsacionismo
contra el verificacionismo, el método hipotético-deductivo contra la
inducción y proponiendo como problema básico el del crecimiento de la
ciencia. Pero eso no acercaba en lo más mínimo la filosofía de la
ciencia a la historia de la ciencia. Por el contrario Popper pone más
énfasis aún en que ambas cosas no sólo son distintas sino que la
historia está subordinada a la filosofía de la ciencia. Formulara así lo
que llama “principio de transferencia”. Esta es una de las joyas
popperianas que luce así -“todo lo que es verdad en el dominio de la
lógica, lo es también en el método científico y en la historia de la
ciencia”-“
Lakatos expone que la historia debe nutrirse de la filosofía de la
ciencia y viceversa, para ello toma la frase de Kant “la filosofía de la
ciencia sin historia de la ciencia es vacía; la historia de la ciencia
sin filosofía de la ciencia es ciega”. Sus tesis las presenta de la
siguiente forma (Lakatos, 1983, p. 134) “se defenderá que: a) la
filosofía de la ciencia suministra metodologías normativas con las que
el historiador reconstruye la “historia interna”, ofreciendo de este
modo una explicación racional del crecimiento del conocimiento objetivo;
b) dos metodologías rivales pueden ser evaluadas con ayuda de la
historia (interpretada normativamente); c) cualquier reconstrucción
racional de la historia debe ser complementada mediante una historia
externa (socio-sicológica)”. Tal aseveración de Lakatos permite
encontrar una diferencia con respecto a la objetividad en el estudio de
la ciencia; mientras para Popper la objetividad la impone el estudio
lógico de la investigación, desde el análisis de las estructuras de las
teorías y su validación; para Lakatos el estudio del conocimiento
objetivo exige un análisis desde la filosofía de la ciencia y desde la
historia de la ciencia.
Bajo la anterior concepción, Popper considera objetivo los lineamientos
desarrollados bajo los criterios lógicos, que supeditan las demás
consideraciones sobre la ciencia que se hacen desde estudios diferentes
a los de la lógica de la investigación científica; a lo que el profesor
Beltrán contrapone la afirmación de Koyré “la historia del pensamiento
científico no es enteramente lógica. Por eso, para comprender su
evolución hay que tener en cuenta factores extra-lógicos”[11]
La dicotomía puede superarse delimitando las disciplinas y reconociendo
en ellas de forma individual su autonomía, su independencia y
objetividad; formulando que tienen igual objeto material de estudio “la
ciencia”, pero cada una tiene un objeto formal de estudio muy particular
(filosofía de la ciencia, historia de la ciencia, sociología de la
ciencia, sicología de la ciencia); lo que permite además potenciar el
enriquecimiento teórico-práctico desde el diálogo igualitario y no
pretendidamente jerárquico entre las mismas; de donde se puede concluir
que no existe un mayor grado de objetividad en una de estas disciplinas
de forma per se y a priori, sino que cada una tiene su campo de acción
específico y la objetividad se determina a partir del estudio crítico de
las mismas.
El trabajo conjunto entre filosofía de la ciencia e historia de la
ciencia no disminuye la objetividad a ninguna de las dos disciplinas,
por el contrario las puede fortalecer, como se expone en (Kuhn, 1995, p.
19) “la historia de la ciencia puede contribuir a salvar la brecha que
hay entre los filósofos de la ciencia y la propia ciencia, y puede ser
para ellos una fuente de problemas y datos”.
El profesor Beltrán expone que las consecuencias de la discusión en la
que participa o inicia Popper frente a la distinción entre la “lógica de
la justificación” y la “lógica del descubrimiento” o “contexto del
descubrimiento” ha llevado a Popper a defender argumentos que lo
ubicarían en una actitud no crítica, contraría al modelo pro el
expuesto, en los comentarios siguientes del profesor Beltrán se
evidencia tal crítica donde analiza la reacción de Popper frente a la
propuesta kuhniana, que pone en tela de juicio la objetividad popperiana
(Kuhn, 1995, p. 33-37) “la reacción de Popper no fue una muestra de su
racionalismo crítico que había postulado, o quizá si lo fue. El hecho es
que haciendo extensibles las consecuencias que la inconmensurabilidad
tenía en su lógica a las dimensiones históricas y sicológicas, la
rechazaba como un “dogma peligroso” e insistió desde entonces, sin más,
en la afirmación de la racionalidad y el progreso según sus criterios.
Al aceptar la existencia de la “ciencia normal” era para decir que “el
científico normal” tal como Kuhn lo describe, es una persona que habría
que compadecer. Parece que si el análisis lógico de los productos
científicos o la metodología popperiana consiste en esforzarse por
elaborar unas reglas metodológicas que nadie usa, para una ciencia que
nadie hace, podemos preguntarnos qué sentido tiene todo esto.” Cita
Beltrán las posturas de Sneed, Stegmüeller y Moulines entre otros,
quienes encontraron sumamente importante la obra de Kuhn y sobre Popper
afirman “la versión de Popper o sus antecesores es, efectivamente
insostenible porque con su “imitación dela manera de proceder
matemático” utiliza un concepto de teoría inadecuado”
Feyerabend ha sido uno de los grandes críticos de Popper, al respecto se
presentaran unas de las críticas más significativas que él presentó al
racionalismo crítico en el texto “Diálogos sobre el método”, donde con
respecto a Popper dice que “no es un filósofo, es un maestro de escuela”
sobre la crítica de Popper a Freud y la admiración que siente por
Einstein, expone el siguiente comentario: “no ha existido nunca el
monstruo del “psicoanálisis” tal como es descrito por Popper. Cuando
Freud salió a la luz pública estaba solo. Tenía ciertas ideas que fue
desarrollando, contrastando y modificando. La teoría de Freud y Breuer
constituye la primera etapa de este desarrollo. Según esta teoría, la
histeria se debe a eventos traumatizantes y puede curarse ayudando al
paciente a recordar y revocar dichos eventos. La teoría no sobrevivió.
Se descubrió que no siempre es suficiente el recuerdo del evento y se
descubrió además que las supuestas curaciones sólo sustituyen unos
síntomas por otros. En consecuencia, Freud volvió a modificar su teoría.
Luego, sus discípulos y colaboradores empezaron a criticarle. Se
consiguió así la sicología individual y la sicología de Jung. La
teoría de la relatividad nunca condujo a semejante proliferación de
puntos de vista ni a semejante plétora de críticas. Muy al contrario,
cuando la teoría especial de la relatividad tropezó con su primera
dificultad, Einstein no se impresionó por ello. Subrayó que la teoría
era simple, que tenía sentido para él, y que no estaba dispuesto a
abandonarla. Posteriormente ridiculizó a quienes se impresionaban por la
“verificación producida por pequeños efectos” como solía llamar, de
forma un tanto irónica, a los procedimientos de contrastación. Así que
ya ve usted, la explicación que aduce Popper de la situación histórica
no profundiza mucho y es incorrecta incluso en la superficie...”, “...
lo que usted llama la “Teoría de Popper” constituye una contribución a
la teoría de la confirmación y no tiene nada que ver con la ciencia”.
Continúa diciendo de Popper que “los enunciados contrastantes son
enunciados que supone han de obtenerse por medio de experimentos o de la
observación. Después de todo, Popper es un empirista e insiste hasta la
saciedad en ello... pues su Lógica de la investigación científica, nos
encontramos con enunciados generales y enunciados singulares. Pero ahora
no nos interesa esta deficiencia. Se trata de una deficiencia
susceptible de enmienda. Vamos a suponer en consecuencia, que el modelo
de Popper constituye una re-construcción correcta de una parte de la
ciencia; ello deja intacta la cuestión de si dicho modelo funciona en
este mundo... el problema es el siguiente. Si usted hace una
generalización y no encuentra evidencia alguna que la amenace, entonces
puede usarla en alguna tarea constructiva. Puede contrastarla, en el
decurso de la contrastación encontrará hechos nuevos y así aumentará
gradualmente tanto su conocimiento factual como su comprensión del
mundo. Si después de 50 años se ve forzado a abandonar su teoría debido
a la evidencia en contra, no se habrá producido ningún perjuicio, pues
la teoría, aunque falsa, le ha ayudado a hacer avanzar la ciencia... en
nuestro mundo, las reglas de Popper son instrumentos inadecuados para
seleccionar teorías de modo racional”.
Con respecto a al objeto de la ciencia Popper desarrolla un capitulo
(Popper, 1994, p. 181-192), de donde se sustentan las siguientes
afirmaciones:
1. Los científicos tienen diferentes metas (pero por ello la ciencia
no pierde objetividad), la ciencia carece de metas.
2. La ciencia consiste en dar explicaciones satisfactorias de todo
aquello que nos parece precisar una explicación.
3. Se deben rechazar como insatisfactorias las explicaciones de tipo
circular, por lo que se pide una explicans (explanans) que sea
contrastable independientemente.
4. Con respecto a las regularidades dice “las leyes de la naturaleza
las pensamos, más bien, como descripciones (conjeturales) de las
propiedades estructurales de la naturaleza –o de nuestro propio mundo-
5. Concluye sobre el objeto de la ciencia “la razón es que, una vez
que se ha dicho que el objeto de la ciencia es explicar y que la
explicación más satisfactoria será aquella contrastable y contrastada de
hecho de un modo más rigurosa, sabemos todo lo que necesitamos saber
como metodólogos.
En Popper se pueden estudiar tres aspectos fundamentales: el principio
de demarcación, el rechazo a la inducción-modelo alternativo de la
deducción y el falsacionismo; los tres elementos están relacionados con
la objetividad de forma directa, a continuación se presenta cada uno de
estos tópicos y su interacción con la objetividad.
1. El problema de la inducción
La vida cotidiana ha llevado al hombre a que por “hábito o costumbre” se
anticipe a hechos, o intente interpretar sucesos pasados a partir de las
enseñanzas de las experiencias pasadas, en múltiples ocasiones las
predicciones resultan acertadas, pero ello no da certeza a la validez
universal del método; el profesor (García, 2001, p. 13) expone sobre
éste aspecto “creemos en estas leyes porque han actuado durante miles de
millones de años hasta el presente (o así nos parece), pero, como lo
insinúa Bertrand Russell un número cualquiera de casos en que se haya
cumplido una ley en el pasado “no proporciona evidencia de que se
realizará en el futuro”, la asociación de eventos pasados-futuro nos
persuade de que en el porvenir ocurrirán las cosas tal como ocurrieron
antes, o cuando menos de manera muy parecida”
La inducción conforme a lo expuesto por Popper tampoco es un punto que
permita la distinción entre ciencia y no-ciencia, una vez que la
verificación por inducción es una verificación limitada a los hechos
observados y no puede pretenderse la universalización de las
regularidades observadas con sentido universalista; en tal sentido la
inducción no es el método que permite la distinción entre la ciencia y
la metafísica; (Popper, 1994, p. 309) “La razón de ello es que el
concepto positivista de “significado” o “sentido” (o de verificabilidad,
o de confirmabilidad inductiva, etc.) es inadecuado para permitir esta
demarcación, simplemente porque no es necesario que la metafísica
carezca de sentido para que no pueda ser ciencia”.
En “La lógica de la investigación científica” (Popper, 1982a, p. 29)
resalta los problemas de la inducción e invalida el intento de solución
que ofreció Kant para superar el obstáculo advertido por Hume “el
principio de inducción tiene que ser un enunciado universal. Así pues,
si intentamos afirmar que sabemos por experiencia que es verdadero,
reaparecen de nuevo justamente los mismos problemas que motivaron su
introducción: para justificar éstas hemos de suponer un principio de
inducción de orden superior, y así sucesivamente. Por tanto, cae por su
base el intento de fundamentar el principio de inducción en la
experiencia que lleva inevitablemente, aun regresión infinita... Kant
trató de escapar a esta dificultad admitiendo que el principio de
inducción (que el llamaba “principio de causación universal”) era
“valido a priori”. pero a mi entender, no tuvo éxito en su ingeniosa
tentativa de dar una justificación a priori de los enunciados
sintéticos”
Entre las objeciones más comunes al principio de inducción pueden
encontrarse las siguientes, (García, 2001, p. 14):
a. La inferencia inductiva, no importa cuan grande sea el número de
casos particulares observados, no es concluyente.
b. El principio de inducción no puede ser una verdad puramente lógica
(como una tautología o un enunciado analítico)
c. El principio de inducción tiene que ser un enunciado sintético, pero
si se aceptase esta restricción, caeríamos en incoherencias lógicas y
finalmente nos veríamos llevados a una regresión al infinito.
d. La interpretación de la inducción en términos de probabilidad no
resuelve el problema. Conduce a un regresus a la doctrina del apriorismo
e. Aún sin la inducción es posible resolver el problema de si el futuro
será semejante al pasado
f. “Es verosímil que el futuro no sea muy diferente del pasado”, es una
regla muy vaga y poco interesante, además presupone una teoría del
tiempo en la que éste se define como un transcurrir homogéneo.
g. Las proposiciones universales, mediante las cuales se expresan las
leyes de la ciencia, no son empíricamente verificables.
Popper no acepta la inducción como criterio de definición de la ciencia
y (Mardones, 1991, p. 92) se relaciona un fragmento del texto de Popper
“La miseria del historicismo”, donde se hace la siguiente crítica a la
inducción “... precisamente porque nuestra finalidad, se dice, es
establecer la verdad de una teoría, debemos experimentarlas lo más
severamente que podamos; esto es, debemos encontrar sus fallos, debemos
intentar refutarlas. Solo si no podemos refutarlas a pesar de nuestros
esfuerzos, podemos decir que han superado bien severos experimentos.
Esta es la razón por la cual el descubrimiento de los casos que
confirman una teoría significa muy poco si no hemos intentado encontrar
refutaciones y fracasado en el intento. Porque si no mantenemos una
actitud crítica, siempre encontraremos lo que buscamos: buscaremos y
encontraremos confirmaciones y apartaremos la vista de cualquier cosa
que pudiese ser peligrosa para nuestras teorías favoritas y
conseguiremos no verla”. El comportamiento de validación por
verificación a través de la inducción se configura entonces como un
mecanismo que permite confirmar las teorías, pero no desarrolla un marco
crítico que permita encontrar los errores de las mismas.
En el proceso epistemológico de crítica a la inducción, hay que
diferenciar dos elementos en el conocimiento, el contexto de
descubrimiento y el contexto de justificación; el segundo exige el
máximo de objetividad, coherencia, lógica y rigurosidad; el primero
responde a todos los factores extrínsecos e intrínsecos que confluyen en
el surgimiento de una teoría. Así bajo una orientación positivista
extrema el desarrollo del conocimiento científico se da en tres etapas:
dos de ellas no científicas y una científica, las cuales se denominan:
Contexto genético (no científico), contexto de validación (científico) y
contexto pragmático (no científico).
2. Criterio de Demarcación
El problema de la demarcación ha preocupado a filósofos desde la época
de Bacon, y desde tal época se ha creído que el método experimental
inductivo es el método de la ciencia y que la distingue de la
metafísica; entendiendo que la objetividad es utilizar el método de la
ciencia para descubrir sus verdades, Popper nunca aceptó tal concepción,
y por el contrario propuso la refutabilidad como criterio de
demarcación, (Popper, 1994, p. 312) “un sistema sólo debe ser
considerado científico si hace afirmaciones que puedan entrar en
conflicto con las observaciones y la manera de testar un sistema es, en
efecto, tratando de crear tales conflictos, es decir, tratando de
refutarlo. Así, la testabilidad es lo mismo que la refutabilidad y puede
ser tomada igualmente, por lo tanto, como criterio de demarcación”.
Se considera que el enfoque crítico es la esencia de un método
científico, la crítica es gradual, todos los intentos de testar una
teoría no son de igual dimensión, algunos son más rigurosos y exigentes
que otros, las teorías más precisas tienen un mayor riesgo potencial de
ser testadas, pero si no es testada tal teoría después de originales y
sinceros intentos de falsación, la teoría será más firme y sólida, no
por ello verdadera en términos absolutos. Lo que permite afirmar que la
objetividad también es cuestión de grado, las de mayor grado de
objetividad son las que se someten de forma más riesgosa a genuinos test
falsadores y otras teorías que son objetivas en un menor grado tienen
predicciones menos riesgosas, lo que hace que objetivamente tengan menor
nivel.
3. La Falsación
Frente a la imposibilidad lógica de la inducción, queda que las teorías
no son más que suposiciones; en tal caso la actitud del científico se
orienta a preferir entre las distintas teorías alternativas que se
presentan, frente a ello, Popper expone las siguientes consideraciones,
entendiendo que la falsación es también el criterio de demarcación, que
permite tratar las proposiciones científicas de la seudo-científicas:
1. “Está claro que el problema de la preferencia surgirá
fundamentalmente, en relación con el conjunto de teoría rivales; es
decir que se ofrezcan como soluciones a los mismos problema”. Tal
criterio permite advertir que Popper admite la existencia de teorías que
resuelven los mismos problemas, como coexistencia de teorías rivales,
tal coexistencia se presentará hasta que una de las teorías demuestre
mayor consistencia de las alternativas, a través de la resistencia a
intentos de falsación.
2. “El teórico que se interesa por la verdad, debe también interesarse
por la falsedad, pues descubrir que un enunciado es falso equivale a
descubrir que su negación es verdadera”. La falsedad de un enunciado no
sólo permite descartar el mismo como verdadero, sino que además, permite
la evolución del conocimiento, descubrir la falsedad de un enunciado,
obliga al hombre de ciencia a construir nuevas teorías, más consistentes
y más resistentes a los auténticos intentos de falsación.
3. “Si el teórico persigue este fin (la falsedad), entonces descubrir
dónde falla una teoría, además de suministrar una información
teóricamente interesante, plantea nuevos problemas... toda teoría nueva
no sólo tiene que tener éxito donde la teoría anterior fue refutada,
sino que debe de tener éxito donde lo tenía la teoría anterior refutada,
sino que debe de tener éxito también donde ésta fallaba...”. Hay dos
aspectos a resaltar, el primero que la falsación de una teoría genera la
posibilidad del avance del conocimiento y la falsación en sí ya es un
progreso, brindando la posibilidad de nuevos descubrimientos y segundo
que una nueva teoría que reemplaza a una anterior representa un progreso
científico.
En Lakatos (1983, p. 18) se hace referencia a la diferencia entre Popper
y Kuhn con respecto a la lucha permanente de los científicos por el
derrocamiento de las teorías “Kuhn piensa de otro modo. También él
rechaza la idea de que la ciencia crezca mediante la acumulación de
verdades eternas. También él se inspira fundamentalmente en la
destrucción de la física newtoniana realizada por Einstein. También su
principal problema son las revoluciones científicas. Pero mientras que
para Popper la ciencia es una revolución permanente, y la crítica, la
medula de la empresa científica, para Kuhn las revoluciones son
excepcionales y, en realidad extracientíficas; en tiempos normales la
crítica es un anatema”. Lo que además puede indicar que para Kuhn la
acumulación temporal es la oportunidad que tiene la ciencia de crecer y
progresar, pues si la ciencia fuera una revolución permanente las
teorías nunca alcanzarían a crecer cuando ya son refutadas, es decir, en
estado de párvulos las teorías serían falseadas.
4. “Suponiendo que en el momento t la nueva teoría no se ve refutada
por una nueva contrastación, también en otro sentido será mejor que la
refutada”. Indica la preferencia objetiva por las mejores teorías, una
teoría no refutada es mejor que una teoría que ya fue refutada, en el
sentido que la no refutada permanece con su categoría de teoría
verdadera provisional.
5. “El teórico apreciará tal teoría, no sólo por su éxito y su posible
verdad, sino también por su posible falsedad...”. La teoría no falseada
ofrece un doble atractivo, el primero su condición de verdad provisional
y segundo el desafío que representa para la formulación de rigurosos y
genuinos test que demuestren su falsedad.
6. “La teoría nueva puede ser falsa, como toda teoría no refutada. Por
eso el teórico intentará por todos los medios detectar cualquier teoría
falsa en el conjunto de las competidoras no refutadas; intentara
cazarla...”. Es de resaltar que cuando Popper se refiere a una teoría no
refutada, habla de una teoría que puede ser falsa, es decir, no toda
teoría necesariamente será falsa, es posible que una teoría llegue a ser
verdadera en sentido absoluto, pero el hombre nunca podrá demostrar que
una teoría es verdadera; en términos de Popper si el hombre se
encontrara con una teoría verdadera, el nunca podrá saberlo; lo único
que podrá decir es que tal teoría no ha sido refutada aun.
7. “Con este sistema de eliminación podemos dar con una teoría
verdadera. Mas a pesar de que sea verdadera, este método no puede en
ningún caso establecer su verdad, ya que el número de teorías verdaderas
posible sigue siendo infinito en cualquier momento y tras cualquier
número de contrastaciones cruciales...”. El criterio de falsación
permite identificar una teoría como falsa, pero nunca decir que una
teoría es verdadera, porque ello representaría anticipar el
comportamiento de la naturaleza y pensar que las condiciones que hoy se
presentan continuaran estando vigentes, además presupone que en su
estudio se evaluaron todas las variables posibles que intervienen en un
hecho, cosa que es imposible.
8. “El procedimiento descrito puede conducir a un conjunto de teorías
que compitan en el sentido de ofrecer soluciones al menos a algunos
problemas comunes, aunque cada una de ellas ofrezca por su parte
solución a diversos problemas que no comparten con otras...”. En tal
caso la evaluación y comparación de las teorías para la elección de la
mejor se hace con referencia al problema en común, siendo los criterios
objetivos de coherencia, consistencias y resistencia a las refutaciones
los elementos que permiten la preferencia por una de las teorías en
competencia.
Kuhn en este mismo punto de la competencia de teorías, expone que en
ciencias naturales es en ocasiones excepcionales que se presenta la
coexistencia de teorías rivales, una vez que la comunidad científica más
por factores sicológicos acepta e impone un paradigma y la elección del
mismo no garantiza efectivamente mayor consistencia, coherencia y
contenido teórico y empírico, una vez que el paradigma puede ser en un
momento dado, una teoría que ya ha sido refutada pero que la comunidad
científica no lo acepta de forma generalizada, por lo que se sigue
trabajando sobre la base del paradigma anterior.
9. “El teórico puede estar especialmente interesado en un momento t, en
descubrir la teoría más contrastable para someterla a nuevas
contrastaciones...”. Una teoría no refutada pero refutable es un desafió
para la actitud honestad de un hombre de ciencia, pues constituye un
reto para demostrar la incoherencia que la misma puede tener en su
estructura lógica interna o en su contrastación con el mundo empírico.
10. “Sobre la mejor teoría se ha supuesto que una buena teoría no es
una teoría ad hoc, debe entenderse en un problema concreto, por lo que
tiene escaso interés teórico...”. Una teoría científica tiene mayor
atractivo en la medida que se pueda predicar para un espacio empírico
mayor y mientras más prohíba.
11. “El método descrito puede denominarse método crítico, es un método
de ensayo y supresión de errores, de proponer teorías y someterlas a las
contrastaciones más rigurosas que podamos diseñar...”. La posición de
Popper ha sido en buena medida heredada de la teoría de Darwin, en la
cual la lucha por la supervivencia es vital, la lucha por sobrevivir es
una lucha a muerte.
12. “Nada asegura que hayamos de encontrar para cada teoría falseada una
sucesora mejor”. El hecho que se demuestre a través de un proceso de
contrastación, la falsedad de una teoría no quiere ello decir que los
científicos inmediatamente tienen otra teoría que la supere, para Popper
dicha teoría hay que descartarla en el mismo momento en que fue
falseada. Kuhn en la misma situación diría que dicha teoría no es
descartada sino ante la presencia de una nueva teoría, porque el
científico no puede ejercer su actividad sino sobre un modelo y citando
a Bacon expone que “es mejor partir del error que de la confusión”.
13. “Lo dicho hasta ahora pertenece... a la lógica puramente
deductiva... sin embargo, al intentar su aplicación a las situaciones
prácticas que surgen en la ciencia, chocamos con problemas de distinta
índole...”. la propuesta de Popper enmarcada en la lógica deductiva es
una respuesta a la crítica que se formula a la lógica inductiva; pero su
formulación lejos de ser dogmática reconoce la interacción y necesidad
de utilizar otros métodos en la construcción y validación del
conocimiento.
En (Mardones, 1991, p. 186-188), se presenta un resumen a manera de
tesis sobre la concepción de ciencia de Karl Popper, a continuación se
presenta un resumen de las diecisiete tesis expuestas:
1. Todo conocimiento científico es hipotético o conjetural
2. El crecimiento del conocimiento, y en especial del conocimiento
científico, consiste en aprender de los errores que hayamos cometido.
3. Lo que podemos llamar método de la ciencia consiste en aprender
sistemáticamente de nuestros errores; en primer lugar atreviéndose el
hombre de ciencia a cometerlos, es decir proponiendo nuevas teorías y en
segundo lugar, buscando sistemáticamente los errores cometidos, es decir
realizar una búsqueda de errores mediante la discusión crítica y el
examen crítico de las ideas, propias y ajenas.
4. Entre los argumentos más importantes usados en la discusión
crítica están los argumentos derivados de los controles experimentales.
5. Los experimentos son guiados constantemente por la teoría, por
semi-ideas teóricas de las que el propio experimentador no es
consciente...
6. La llamada objetividad científica consiste únicamente en la
aproximación crítica; en el hecho de que si tuviéramos prejuicios
respecto a nuestra teoría favorita, cualquiera de nuestros amigos o de
nuestros colegas (o, falta de estos, alguno de los científicos de la
generación siguiente) estará ansioso por criticarnos, es decir, por
refutar, si puede, nuestra teoría favorita.
7. Este hecho puede animaros a intentar refutar vosotros mismos
vuestra propia teoría; es decir, puede imponer sobre vosotros una cierta
disciplina.
8. No obstante, sería un error pensar que los científicos son más
“objetivos” que el resto de la gente. Lo que nos hace tender a la
objetividad no es la objetividad o el desinterés del científico
particular, sino la propia ciencia o lo que podríamos llamar la
cooperación, al mismo tiempo amigable y hostil, entre los científicos,
es decir, su presteza para criticarse recíprocamente.
9. Hay que añadir una justificación metodológica del dogmatismo y los
prejuicios de los científicos particulares. Puesto que el método de la
ciencia consiste en la discusión crítica, es extremadamente importante
que las teorías criticadas sean defendidas tenazmente. En efecto, solo
de este modo podemos saber cuál es su poder real; y solo si las críticas
encuentran resistencia, conoceremos plenamente la fuerza de una
argumentación crítica.
10. La parte fundamental que tiene en la ciencia las teorías, o
hipótesis, o conjeturas, hace así que sea importante distinguir entre
teorías controlables, o falsables, y teorías no controlable o no
falsables.
11. Solo es controlable una teoría que afirme o implique que ciertos
acontecimientos concebibles no acaecerán de hecho. El control consiste
en intentar, con todos los medios de que podemos disponer, hacer que
sucedan precisamente aquellos acontecimientos que la teoría dice que no
pueden suceder.
12. Se puede decir, pues, que toda teoría que pueda ser sometida a
control veta que sucedan ciertos acontecimientos. Una teoría habla de la
realidad empírica solo en la medida en que le impone límites.
13. Por consiguiente, toda teoría que pueda ser formulada así: “tal y
tal cosa no sucede”. Por ejemplo, la segunda ley de la termodinámica
puede ser formulada: o existe una máquina de movimiento continuo del
segundo tipo.
14. Ninguna teoría puede decirnos nada sobre el mundo empírico a menos
que, en principio, sea capaz de entrar en colisión con el mundo
empírico; eso significa exactamente que debe ser refutable.
15. La controlabilidad tiene grados: una teoría que afirme mucho y por
lo tanto, asuma riesgos más grandes, se puede controlar mejor que una
teoría que afirme muy poco.
16. Análogamente, los controles pueden ser graduados, según sean más o
menos severos. Por ejemplo, los controles cualitativos son por lo
general menos severos que los cuantitativos, y los controles de las
predicciones cuantitativas más precisas son más severos que los
controles de las predicciones menos precisas.
17. El autoritarismo en la ciencia iba unido a la idea de fundamentar,
es decir, probar y verificar las teorías. El enfoque crítico va unido a
la idea de someter a controles, o sea, de intentar refutar o falsar, las
conjeturas.
De lo expuesto por Mardones, se puede deducir el siguiente comentario
con respecto a la objetividad en Popper: el conocimiento nunca puede
asimilarse como definitivo e inmodificable, es una actitud objetiva del
hombre de ciencia analizar todo conocimiento científico, desde su
carácter conjetural; la actitud del científico debe ser siempre la de
aventurar conjeturas riesgosas y ponerlas a prueba, una vez que Popper
comparte con Kant que el hombre no descubre leyes en la naturaleza, sino
que impone sus leyes a la naturaleza, a través del método deductivo, en
la formulación de hipótesis.
Es de analizar la tesis seis en detalle “la llamada objetividad
científica consiste únicamente en la aproximación crítica” la denota
como un comportamiento del hombre con respecto a las teorías y no se
enfoca a determinar la objetividad en la teoría misma, como lo
representa Popper en la tesis de los tres mundos, que referencia el
mundo objetivo, como el mundo construido de teorías por el hombre. Tal
consideración corrobora la ambigüedad de Popper con respecto al concepto
de objetividad, el cual es confuso y no claro ni en su determinación, ni
en su definición.
La tesis ocho expone “... sería un error pensar que los científicos son
más “objetivos” que el resto de la gente”, enfocando que la objetividad
se determina por “la presteza para criticarse recíprocamente”; tal
afirmación es una muestra adicional, de la relación que se hace de
objetividad con el comportamiento del científico, comportamiento que
puede enmarcarse en el mundo dos, es decir un mundo subjetivo, pues bajo
lo expuesto por Popper el único mundo objetivo es el mundo tres. Culmina
con la tesis diecisiete de donde se desprende que los intentos por
verificar positivamente la teoría son subjetivos y pertenecen a la
epistemología tradicional, mientras que la postura crítica pertenece a
la epistemología actual (popperiana) y responden a un comportamiento
objetivo.
Conclusiones:
El criterio de objetividad en Popper no es un criterio que se halla
desarrollado de forma sistemática e individual, razón que obliga a
rastrearlo en toda su obra. Razón posible de la ambigüedad con la que se
aborda el concepto en la obra de Popper. Este punto (objetividad) es
abordado por lo menos desde dos puntos de vista, que si bien no son
antagónicos y si posiblemente complementarios, dejan dudas sobre el
mismo; situación que puede implicar una conceptualización particular
para lo entendido como: ciencia, método, metodología y epistemología,
entre otros conceptos.
Primero: la primera acepción a la que se puede asociar la objetividad es
a la actitud del científico, para Popper es una actitud crítica la que
define la posición objetiva del científico. Elemento asociado con el
criterio de demarcación y con el método crítico de la falsación; donde
se exige por parte del hombre de ciencia, una actitud honesta frente a
sus construcciones intelectuales (conjeturas e hipótesis), donde se
busca sinceramente puntos que permitan refutar la teoría; posición
contraria con la actitud subjetiva y seudo-científica donde el hombre de
ciencia se encargaría de buscar hechos que garanticen evidencia positiva
a su teoría y aun buscaría a cualquier precio ocultar la evidencia en
contra de su teoría.
Segundo: una segunda acepción del término objetividad es la asociada a
la teoría de los tres mundos y en particular con el tercer mundo, es
decir con el mundo que él denomina objetivo. Bajo tal concepción lo
objetivo no se asocia a una actitud del científico, que puede
calificarse como parte del segundo mundo, es decir del mundo subjetivo,
así lo objetivo es una construcción del hombre, pero que tiene vida
propia y su dinámica no obedece a la concepción subjetiva de ningún
hombre en particular, ni aun de su o sus creadores. El mundo tres es un
mundo autónomo que interactúa con el mundo subjetivo, es decir con el
mundo dos, se implican ambos mundos e interactúan permanentemente,
transformándose de forma continua, no por un hombre, sino por una
cultura.
Otros puntos que se pueden dilucidar bajo el criterio de objetividad son
los temas centrales de la obra de Popper: la inducción es considerada un
método no objetivo, por no tener una justificación lógica posible, por
el contrario el método deductivo propuesto por Popper es considerado un
método objetivo, una vez que tiene una validez de carácter lógica. Un
criterio de validación por verificación es no objetivo, una vez que
convierte al hombre de ciencia en un defensor dogmático de su teoría, en
un buscador incansable de evidencia positiva y en un encubridor de
evidencia negativa que ponga en tela de juicio o riesgo su teoría. Tal
orientación permite también definir su criterio de demarcación el cual
es definido a partir de su método falsacionista a partir la deducción;
así la objetividad se identifica con los enunciados de carácter
científico, es decir con las teorías que tienen un conjunto de elementos
falsadores posible no vacío.
El concepto de ciencia también es afectado por la definición y
orientación que tenga el criterio de objetividad; si se entiende la
objetividad desde la actitud del científico, calificada como una actitud
crítica y honesta frente a las teorías propias y ajenas; la ciencia es
definida como una actividad del hombre, sistemática y rigurosa, que
arroja en su trasegar dialéctico y sincrónico, unos resultados que se
denominan las conjeturas, leyes o teorías científicas. Pero si se
entiende la objetividad desde la teoría del mundo tres, se relaciona con
las construcciones científicas independientes, con los productos ya
establecidos y terminados; la ciencia sería entonces el conjunto de
teorías, leyes e hipótesis formuladas por los hombres ciencia
independiente de los factores que influyeron en su construcción, así lo
muestra la defensa de la lógica de la ciencia, por encima de la historia
y la sico-sociología del conocimiento científico.
Bajo cualquiera de las dos concepciones que se aborde la objetividad,
debe entenderse en el sentido de la creencia fiel en el progreso de la
ciencia, en la confianza de la razón y en la fe de que el conocimiento
científico, si bien no es un conocimiento cierto, si es el mejor
conocimiento para el hombre. Popper no es utilitarista en el sentido
científico, una vez que el conocimiento objetivo existe independiente de
su verdad o de su utilidad y su comprensión, existe aunque no sea leído
e interpretado por ninguno, pero es conocimiento científico por su
capacidad en potencia de ser comprendido; a pesar de ello Popper confía
en que la objetividad del hombre le permitirá construir un mundo mejor,
una vez que así título una de sus últimas obras; confía en que la
libertad es un derecho de los hombres y que la objetividad científica
exige la libertad de los hombres y si bien la libertad no garantiza que
se adopten y tomen las mejores decisiones, si es mucho mejor que
cualquier tipo de totalitarismo.
La objetividad es para Popper una idea reguladora fuerza, que permanece
a lo largo de toda su obra, como actitud, como proceso, como producto,
como deber ser; por ello se asocia a todos los conceptos, a la verdad,
al método, a la utilidad, a la libertad, el criterio de falsación; razón
por la cual aparecerá en todos sus escritos y obras.
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[1] (Moulines, 1997, p. 428) “el Modus Tollendo Tollens sin
corroboración es vacío, el Modus Tollens con corroboración es inducción
(Salmon, 1966, p. 160)” muchos como Salmon, han acusado a Popper de ser
un inductivista encubierto, pues su grado de corroboración es después de
todo una medida de apoyo y evidencia. Popper rechaza la acusación e
insiste en que su medida no pretende decir nada del rendimiento futuro o
fiabilidad de las hipótesis.”
[2] Suppes, Patrick y Hill, Shirley. Primer curso de lógica matemática.
Bogotá: Reverté, 1983.
[3] El criterio de verdades a priori y a posteriori es abordado por Kant
en “La crítica de la razón pura” y “Prolegómenos a toda metafísica del
porvenir”
[4] Weber, Max. La objetividad cognoscitiva de la ciencia social y de la
política social. Ensayos sobre metodología sociológica. Amorrortu:
Buenos Aires, 1978.
[5] Para el análisis se transcribe un párrafo del “Manifiesto del
partido comunista”, orientación a la cual Popper hará referencia “La
historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de
las luchas de clases. Hombre libres y esclavos, patricios y plebeyos,
señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y
oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante,
velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre
con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el
hundimiento de las clases en pugna”
[6] Del psicoanálisis Freud expone “la finalidad del tratamiento puede
concentrarse en procurar al sujeto, por medio de la supresión de las
resistencias y el examen de sus represiones, la más completa unificación
y el máximo robustecimiento posible de su Ego, ahorrarle el gasto
psíquico exigido por los conflictos internos, hacer de él lo mejor que
se pueda con arreglo a sus disposiciones y capacidades, y hacerle así
capaz de rendimiento y de goce. La supresión de los síntomas no es
considerada como un fin especial, pero se logra siempre, a condición de
practicar debidamente el análisis, como un resultado accesorio. El
analista respeta la peculiaridad del paciente, no procura manifestarla
conforme a sus propios ideales, y le es muy grato ahorrarse consejos y
despertar en cambio la iniciativa del analizado”
[7] Adler al igual que Jung, son de los primeros discípulos de Freud,
publicó en 1907 su trabajo titulado “La teoría de la inferioridad de los
órganos”, años más tarde rompe con Freud y funda su propia escuela, al
igual que lo hiciera Jung. “El pensamiento de Adler se apoya básicamente
en dos teorías: la de la tendencia a compensar el sentimiento de
inferioridad y la de la agresividad innata con que se refuerza esta
tendencia... el hombre, dice trata durante toda su vida de alcanzar el
poder, esta visión del hombre está muy cerca de la filosofía del alemán
Nietzsche –muerto en 1900- para el cual, la existencia es “voluntad de
poder”, entendida sobre todo en sentido biológico y que desecha todo
sentimiento moral.
[8] Popper, Karl. Conferencia radiofónica para la NDR, 7 de marzo de
1972 (Popper, 1995, p. 17)
[9] Hayek es un influyente escritor para la fundamentación del
neoliberalismo, entre sus textos más conocidos se encuentra “Camino de
servidumbre” (1946), “Los fundamentos de la libertad” (1959) y “La
desnacionalización del dinero” (1976)
[10] Popper, K. R. En busca de un mundo mejor. Barcelona: Paidos, 1995.
p. 12.
[11] La obra de Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas, es
profusa en este tipo de ejemplos y análisis, donde se argumenta que la
ciencia se desarrolla a partir de valores, gustos, preferencias y hasta
mitos; en tal sentido hay que analizar la comunidad científica que
comparte un paradigma, o que fruto de un elevado número de anomalías
acepta la crisis del paradigma, presentándose así una crisis de modelo y
generando una revolución científica que puede terminar con el cambio de
paradigma, casi como si fuera un cambio místico.
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