Objetivo:
El objetivo de este trabajo, es dar a conocer aquellos factores
considerados como limitaciones del proceso funcionalista de integración,
que impiden una aplicación de la teoría en forma universal, contrastando
al mismo tiempo estos factores limitantes con la realidad que vive hoy
en día América Latina, tomando específicamente el caso de MERCOSUR,
dando así una explicación racional al fracaso que ha experimentado este
proceso de integración, considerando como uno de los factores mas
importante la estabilidad y gobernabilidad, esto ultimo visto desde una
perspectiva de capacidad del gobierno y desde una perspectiva de
contexto.
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La formación de bloques de integración nace de una necesidad funcional,
en que cada uno de los Estados que decide integrarse, lo hace porque ve
en ello una oportunidad de aumentar el bienestar de sus ciudadanos o
simplemente por una cuestión de interés nacional. Lo anterior hace que
la teoría funcionalista de las relaciones internacionales, al menos en
una primera aproximación, sea la que nos entrega las herramientas de
análisis más adecuadas para estudiar el fenómeno de la integración.
La teoría funcionalista de las relaciones internacionales es aquella que
“propone la creación lenta y acumulativa de una comunidad mundial,
mediante programas de cooperación económica y social –no necesariamente
política- progresivamente mas amplios entre los distintos Estados partes
del proceso. Los hábitos de cooperación que resultan del éxito del
progreso hacia los objetivos de un campo, pueden transferirse a otras
zonas que requieran actividad”[1].
Las limitaciones del funcionalismo y del proceso de integración que
aquel involucra, corresponden a variables que no incorpora la teoría y
que influyen en el éxito o fracaso de la evolución del proceso
funcionalista de integración. He aquí la importancia de mencionar estas
limitaciones.
Joseph Nye[2], plantea cuatro condiciones que él estima como claves a
todo proceso de integración, las cuales influyen en la naturaleza del
compromiso original y la subsiguiente evolución del proceso integrativo.
Estas condiciones son las siguientes:
Simetría o igualdad económica de unidades: Las diferencias o similitudes
de algunos indicadores como el ingreso per capita y el tamaño de los
potenciales participantes en el proceso integrativo medido por el PNB
total, parece ser de importancia relativa mayor en los procesos de
integración entre Estados menos desarrollados, que en el caso de Estados
altamente desarrollados. Desde esta perspectiva, MERCOSUR es bastante
distinto en sus unidades, lo cual queda demostrado al comparar el PNB
total de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, que expresados en
billones de dólares corresponden respectivamente a 715.4; 279.6; 17.7;
9.0.[3]
Valor de la complementariedad de la élite: El nivel en que los grupos de
élites dentro de las entidades que se integran piensan igual, es de
considerable importancia, por tanto dependerá mucho de las élites el
grado de integración al que se quiera llegar. Sin embargo se sostiene
también que las élites que han trabajado juntas eficazmente en una
situación transnacional, a continuación pueden abrazar políticas
divergentes que no conducen a la integración. Esto último se debe a que
los burócratas nacionales son cautos ante la integración por la posible
pérdida de control nacional.
Existencia de pluralismo: Mientras mayor es el pluralismo en todos los
Estados miembros, mejores son las condiciones para la integración. Esta
es una falencia que está presente en MERCOSUR ya que “la diversidad en
América Latina es el resultado de divisiones que se han originado en el
marco del propio proceso de desarrollo y de una cultura fuertemente
discriminatoria. A la diversidad cultural, geográfica y de recursos, el
desarrollo añade mercados segmentados; diferencias educacionales,
diferencias salariales y de acceso a las oportunidades; distinto acceso
a la información, concentración del poder político, social y económico;
elites divididas por distintas concepciones sociales, diferencias de
credos religiosos, etc., todo lo cual tiene como reacción natural la
intolerancia, considerada esta ultima como el extremo opuesto del
pluralismo”[4].
Capacidad de los Estados miembros de adaptarse y responder: Cuanto más
alto es el nivel de estabilidad interna de las unidades y mayor el grado
de gobernabilidad, más probable es que puedan participar eficazmente en
una unidad integrativa mayor. Este planteamiento es significativo si
revisamos las variables presentes en los países de MERCOSUR y en general
de América Latina, entre las que podemos mencionar la gobernabilidad, el
rol de los partidos políticos, la inestabilidad y el caos económico, lo
que nos permite señalar que aún con instrumentos jurídicos adecuados,
existe un desfase permanente entre los objetivos de integración y su
concreción[5].
Para analizar esta situación, nos apoyaremos en la tesis que plantea
Holzmann[6] quien postula la existencia de tres tiempos distintos dentro
de un proceso de integración, cada uno con diferentes grados de avance:
Tiempo económico, definido por la velocidad del intercambio; Tiempo
jurídico-institucional, definido a partir de la estructuración formal de
esquemas de integración que dan la necesaria institucionalización
jurídica al intercambio comercial; y Tiempo político, definido a partir
de la conformación de una voluntad política manifiesta de los Estados
con capacidad de concretar efectivamente una integración con objetivos
comunes.
Es interesante señalar que el proceso de integración se encuentra más
avanzado en los aspectos económicos antes que en los políticos, sin
embargo la voluntad política es fundamental en el desarrollo y
fortalecimiento del proceso, incluso podemos sostener que una
integración real necesita de un proyecto político capaz de sostenerla,
ya que es indiscutible que la integración económica y social afecta
necesariamente a entidades políticas soberanas, por lo que algunos
autores plantean que la integración es un fenómeno esencialmente
político cuya consecuencia es económica y social.
Por otra parte el Estado como actor principal de la integración depende
de la voluntad del gobierno, por tanto, la definición por parte de cada
gobierno de objetivos estratégicos claros, es condición necesaria para
mantener y concretar la voluntad política. Según lo anterior podemos
afirmar que la integración se constituye en un medio para alcanzar los
objetivos del Estado. En este contexto, al observar el proceso de
integración desde lo nacional hacia lo internacional, el éxito o fracaso
de la integración pasa por condiciones de estabilidad y gobernabilidad
de cada país, como condición necesaria capaz de soportar en forma
adecuada el desarrollo del proceso.
En el desarrollo del análisis que hace Holzmann, la gobernabilidad
democrática aparece como respuesta a la necesidad de comprender el
desarrollo de los procesos políticos de los países de América Latina. En
base a lo anterior, corresponde identificar los elementos que dan forma
al concepto de gobernabilidad, entendida esta última como la capacidad
de manejo que se tiene de las instancias de gobierno, de las demandas
sociales y de los mecanismos de legitimación política[7].
La gobernabilidad así concebida es la consecuencia de los desafíos de la
última década, y se relaciona con la necesidad de dotar a la democracia
de una adecuada viabilidad estratégica y de un adecuado procesamiento de
los conflictos sociales.
Por otro lado, la existencia de una cierta relación entre estabilidad
democrática e institucionalidad como producto de la experiencia reciente
de Sudamérica hace poner la atención en la naturaleza del régimen
político, su sistema electoral, la estructuración del sistema de
partidos etc. Pues resulta evidente la existencia de una relación entre
el quiebre del sistema democrático y el conflicto institucional.
Lo anterior nos lleva a la necesidad de buscar aproximaciones adecuadas
al momento previo de declarar la existencia de conflictos
institucionales, y ello es lo que en términos prácticos se busca
establecer a través del concepto de gobernabilidad. Así, los elementos
que en una primera aproximación permiten la definición de los niveles de
gobernabilidad, serían la Relación Presidente-Parlamento cuyo principal
problema radica en que ante la imposibilidad de construir mayorías
estables, el Presidente no puede actuar eficientemente, afectando
considerablemente la estabilidad de los países; un segundo elemento que
afecta la gobernabilidad es la Eficiencia del Estado, que en
Latinoamérica se caracteriza por una administración estatal ineficiente
en términos económicos, políticos y sociales; como tercer elemento cabe
nombrar la
Personalización de la política, ya que frente a la carencia de
definiciones claras en torno a los objetivos del Estado, se tiende a
preferir el levantamiento de líderes únicos, que al no dar resultados
son cambiados por otros en las próximas elecciones; como ultimo elemento
tenemos la Regulación institucional, que corresponde a la necesidad de
adecuar el aparato jurídico institucional en términos de eficiencia
acorde a la realidad de los nuevos tiempos.
Lo señalado precedentemente afecta a los actores de la integración –ya
sea públicos o privados-. Además cabe señalar que son pocos los actores
que poseen personal especializado o preocupación por prepararlos en los
temas de la integración, lo que significa una disfunción creciente con
las tendencias actuales y con la complejidad del proceso.
A continuación presentamos un cuadro con una selección de cuatro
indicadores de gobernabilidad correspondientes a los países de MERCOSUR,
donde podemos apreciar que los cuatro Estados presentan en promedio un
índice de gobernabilidad considerado como medio, es decir, por encima de
los países de África y el Medio Oriente, pero por debajo de los países
desarrollados de Europa y Norteamérica. Esto nos permite afirmar que si
bien existen avances en materias como democracia y libre mercado, aun
falta mucho por hacer para alcanzar niveles satisfactorios y estables de
gobernabilidad, ya que esta última, hoy en día en América Latina tiene
la característica de ser inestable tanto por el contexto regional y
mundial como así también por la diversidad de demandas y presiones
internas que deben enfrentar día a día los gobiernos, lo cual limita de
manera considerable la eficiencia y calidad del gobierno.
Los elementos que dan forma al concepto de gobernabilidad nos permiten
afirmar que los problemas políticos y sociales distan mucho de estar
resueltos, tanto por la carencia de voluntad política como por la
diversidad de intereses existentes tanto dentro como entre los países de
la región. En este sentido, la integración se coloca en forma de
pirámide invertida, donde la base más ancha corresponde a sus intentos,
y el vértice a sus resultados concretos.
De una u otra forma, el Estado liberal en América Latina no posee un
grado adecuado de racionalidad, quedando entregado a presiones de tipo
social y político.
En América Latina se mira con envidia el proceso que vive la Unión
Europea, y nos damos cuenta de que no poseemos una identidad regional
debido a la falta de pluralismo; no poseemos un proyecto político común
debido a la falta de definición de los objetivos estratégicos de los
países de la región, y por ultimo no tenemos intereses manifiestamente
similares ni complementarios debido a las diversas problemáticas
internas que día a día deben enfrentar los gobiernos –corrupción,
violencia, narcotráfico, pobreza y desigualdad, caos económico, etc-.
En efecto, el conflicto entre el interés nacional, representado por
diversos grupos, sumado a la opinión distinta de los diferentes partidos
políticos, sitúa el problema en un nivel nacional que pocos países han
logrado superar.
En consecuencia, la definición de los objetivos del Estado resulta ser
un elemento primordial en este asunto. Si un país no tiene objetivos
definidos que velen por su real interés nacional en el mediano y largo
plazo, y además carece de una adecuada conducción político -
estratégica, podemos señalar que la integración es prácticamente
imposible. En tal escenario, no existe regulación de conflictos, se
acentúan los existentes, transformando al Estado en un instrumento de
los grupos de presión con mayor influencia, y la inestabilidad pasa a
ser un factor consustancial al desarrollo dependiente de estos países.
Finalmente y en base a todo lo expuesto a lo largo de este trabajo, nos
damos cuenta que los países latinoamericanos y por ende los que componen
MERCOSUR, presentan en mayor o menor grado cada una de las condiciones
que de acuerdo al planteamiento de Joseph Nye hacen potencialmente
imposible una real integración, lo cual nos hace comprender el porque
del fracaso de MERCOSUR, debiendo conformarnos con la firma de tratados
de libre comercio de forma bilateral, tendencia que está de moda en la
actualidad.
Por otra parte, es posible afirmar con certeza que el funcionalismo como
teoría de las relaciones internacionales, posee importantes
limitaciones, lo que la hace altamente dependiente del contexto en el
cual se aplique; por lo demás no se debe perder de vista que el
nacimiento de esta teoría se encuentra fuertemente influenciado por el
proceso de integración que se vive en Europa, lo que la condiciona aun
más.
Bibliografía
· DOUGHERTY, James E. Teorías en pugna en las relaciones
internacionales, Grupo editor Latinoamericano, 1993, Argentina.
· HOLZMANN, Guillermo “Dilemas actuales de la integración. Un enfoque
desde la ciencia política”, en Revista Política y Estrategia, 1995,
Argentina.
· PLANO, Jack Diccionario de las relaciones internacionales, Editorial
Limusa-Wiley, 1971, México.
· FETSCHER, Irving La tolerancia. Una pequeña virtud imprescindible para
la democracia, Editorial Gedisa, 1994, España.
· Banco Mundial “Informe sobre desarrollo mundial”, 1997, Nueva York.
· Naciones Unidas “Informe sobre desarrollo humano 2002”, Grupo Mundi
Prensa, 2002, España
[1] Plano, Jack en Diccionario de las relaciones internacionales, 1971,
pag. 74
[2] Citado por James Dougherty en Teorías en pugna en las relaciones
internacionales, 1993, p 457.
[3] Fuente: Informe sobre desarrollo mundial elaborado por el Banco
Mundial, 1997.
[4] Fetscher, Irving en La tolerancia. Una pequeña virtud imprescindible
para la democracia, 1994, pag. 35
[5] Holzmann, Guillermo en “Dilemas actuales de la integración: un
enfoque desde la ciencia política, Revista Política y Estrategia. 1995
pag. 17
[6] Ibíd., pp. 18-21
[7] Ibíd., p. 18
[8] Elecciones libres y justas, libertad de prensa, libertades civiles,
derechos políticos, los militares en la política, cambio de gobierno,
transparencia, libertad de información, libertad de expresión.
[9] Percepción de probabilidad de desestabilización (tensiones étnicas,
conflicto armado, disturbio social, amenaza terrorista, conflicto
interno, fragmentación política, cambios constitucionales, golpe
militar.
[10] Calidad burocrática, costo de las transacciones, calidad de la
atención de la salud publica, estabilidad del gobierno.
[11] Corrupción entre funcionarios públicos, corrupción como obstáculo a
los negocios, frecuencia de pagos irregulares a funcionarios y jueces,
percepciones de corrupción en la administración publica, pago de
intereses de negocios.
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Licenciado en Ciencias Políticas y Gestión Publica Administrador Publico, Universidad Central de Chile aabarrerafarrobahotmail.com
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