Resumen
El presente trabajo es una reflexión sobre la propuesta del ALCA, las
condiciones de América Latina y el Caribe en general y se realizan
algunas consideraciones sobre los aspectos laborales, debido a que el
aspecto laboral es el eslabón clave en la relación de lo económico
productivo con lo social. Esta característica hace evidente no sólo el
sentido prevaleciente de los llamados, en términos económicos, recursos
humanos, sino la posibilidad de que mediante la elevación de las
condiciones de dignificación en el trabajo, se pueda y deba mejorar la
calidad de vida de amplios sectores poblacionales.
1. Condiciones generales de la economía de América Latina en la
coyuntura actual.
A continuación, se detalla la caracterización general de la economía de
América Latina y el Caribe (ALC) realizado por el SELA (1), a septiembre
de 2003.
Condicionantes Económicas
Tasas promedio de crecimiento ALC
(1960-1980: 5.6%)
(1980-1990: 1.3%)
(1990-1997: 3.2%)
(1998-2002: 0.9%)
Períodos de historia económica reciente ALC
1960-1972 (estabilidad internacional, baja inflación, crecimiento
sostenido)
1973-1982 (crecimiento con deuda, inestabilidad internacional,
precondiciones de ajuste)
1982-1990 (estanflación, ajuste económico)
1991-1997 (crecimiento con ajuste)
1998-presente (inestabilidad, crecimiento irregular)
Las gráficas 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 puntualizan las tendencias que según
el SELA (1), con base en los datos disponibles, tendrán las variables
económicas de crecimiento total de la producción regional, crecimiento
del producto interno bruto per capita, inflación y deuda externa
regional. Los datos se presentan en una serie histórica que cubre la
década de los noventa hasta el 2003. Esto permite tener una mejor
perspectiva del comportamiento en un plazo considerable.
Gráfico 1 América Latina y Caribe: Tasas de Crecimiento de Exportaciones
y PIB
Gráfico 2 América Latina y Caribe: Producto Geográfico Bruto Total y Per
Capital
Grafico 3 América Latina y Caribe: Inflación
Gráfico 4 América Latina y Caribe: Deuda Externa
Gráfico 5 América Latina y Caribe: Deuda Externa / Exportaciones
Gráfico 6 América Latina y Caribe: Transferencia Neta de Recursos
Gráfico 7 América Latina y Caribe: Cuenta Corriente (En mmd y en % de
PIB)
De las proyecciones del SELA (1), los datos económicos generales para
América Latina y el Caribe para finales del el 2003 serán:
· Población 512 millones
· Crecimiento PIB 2.1 %
· Inflación 9.8 %
· Desempleo abierto 10 %
· PIB (precios corrientes) 2.1 trillones USD
· PIB / pc 4,122 USD
· Deuda total (proyección 2003) 740 mmd
· Exportación total (proyección 2003) 398 mmd
· Importación total (proyección 2003) 404 mmd
Dentro de una perspectiva más amplia, América Latina y el Caribe se
encuentran en un proceso más bien de marginalización en cuanto a su
participación en los mercados internacionales, tal y como lo muestra la
Tabla 1. Esto es muy importante, ya que uno de los supuestos de la
globalización es el carácter de integración que implica. Esa integración
se establece entre las naciones de economías más desarrolladas, pero las
naciones en vías de desarrollo tienen la tendencia general a ir quedando
al margen de las mayores corrientes de globalización comercial y
financiera.
Las tablas 1, 2, 3, 4 y 5 puntualizan los datos históricos con base en
los datos disponibles, del volumen de comercio internacional, de las
exportaciones, importaciones, exportaciones intra-tratados de
integración e índices de posicionamiento de los países de ALC.
Tabla 1 Volumen Total del Comercio Internacional (2): Naciones
Desarrolladas y Latinoamérica y el Caribe (millones de USD y %)
Notas:
1/ OECD, países: Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental, Europa
Central excluyendo países ex-socialistas, Israel, Japón, Australia,
Nueva Zelanda y África del Sur;
2/ Importaciones: CIF;
3/ Exportaciones: FOB;
4/ Cifras preliminares.
Fuente:
United Nations Organization. International Trade Statistics Yearbook.
(New York: United Nations Publishing Division, 1964, 1966, 1967, 1974,
1978, 1981, 1992, 1993, 1996, y 1998);
De la tabla 1: En 1960 América Latina y el Caribe contribuían con 8 por
ciento del comercio mundial. Esa cantidad fue disminuyendo
constantemente hasta alcanzar el 4 por ciento en 1995 y el 5 por ciento
en el 2000. Si se excluye México, país responsable casi de la mitad del
total de 388,000 millones de dólares que exporta la región, América
Latina y el Caribe representa en este momento un 2.6 por ciento del
comercio mundial.
Tabla 2 Destino de las exportaciones de América Latina y el Caribe (
2003, en % ) (3)
Tabla 3 Origen de las importaciones de América Latina y el Caribe (
2003, en %) (3)
Tabla 4 Exportaciones Intra-Tratados de Integración ( 2003, en % ) (3)
Tabla 5 Índice de Posicionamiento (3): Tratados de Integración en ALC
(sectores dinámicos / sectores estancados)
Del análisis de la tabla 5, se puede determinar que América Latina y el
Caribe van quedando como región en una posición cada vez más periférica
respecto al resto del mundo, esto evidencia la necesidad de la
integración. En un mundo que se globaliza, la integración de nuestras
naciones es algo elemental, que requiere de una decisión política
urgente y decidida. La integración nos permite ser alguien y no algo, en
el actual proceso de globalización. Así como nos encontramos: divididos,
no integrados, no coordinados, los países desarrollados ni nos escuchan,
ni nos esperan, ni nos necesitan.
2. Caracterización del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA, en
función de los riesgos y oportunidades para la región, incluyendo
efectos en los procesos de integración.
Los jefes de Estado y de Gobierno de las 34 democracias de la región
acordaron el establecimiento del Área de Libre Comercio de las Américas,
o ALCA, en la cual se eliminarán progresivamente las barreras al
comercio y a la inversión, contemplando la finalización de las
negociaciones para el año 2005.
Con el ALCA, surgirá un mercado que superará los 755 millones de
habitantes y que constituyen aproximadamente el 14% de la población
mundial. Asimismo, en conjunto, las 34 naciones superan los USD 9.7
billones por concepto de PIB.
Se han acordado una serie de principios rectores de las negociaciones
(4). Entre ellos, se incluyen los siguientes:
Las decisiones se adoptarán por consenso;
Las negociaciones estarán regidas por el principio de transparencia;
El ALCA será congruente con las reglas y disciplinas de la OMC y se
elaborará sobre la base de estas disciplinas cuando ello sea posible y
pertinente;
El ALCA constituirá un compromiso único (single-undertaking);
El ALCA puede coexistir con otros acuerdos bilaterales y subregionales y
los países pueden negociar o aceptar las obligaciones derivadas del ALCA
en forma individual, o como miembros de grupos de integración
subregionales; y
Se prestará particular atención a las necesidades de las economías más
pequeñas.
Las negociaciones respecto al Área de Libre Comercio de las Américas,
ALCA, constituyen el tema más relevante en materia de política económica
general y comercial en particular para la región. Estados Unidos,
primera potencia mundial, es un socio muy importante para América Latina
y el Caribe.
Los principales aspectos de negociación son:
1) Servicios; 2) Inversiones; 3) Compras Gubernamentales; 4) Acceso a
Mercados ; 5) Agricultura; 6) Derechos de Propiedad Intelectual; 7)
Subsidios, Anti-Dumping y Medidas Compensatorias; 8) Políticas de
Concurrencia; y 9)
Solución de Controversias
A continuación se detalla el alcance de estas áreas de negociación (5):
La primera, es la liberalización de los servicios, para incorporarlos
progresivamente al mercado. Con ello, servicios como la educación o la
salud pública podrían resultar privatizados y manejados por
transnacionales.
La segunda que se refiere a las inversiones, pretende establecer "una
estructura legal justa y transparente para incentivar las inversiones".
Evidentemente, esa estructura legal estará por encima de los gobiernos
nacionales y sobre ella influirán de manera determinante los países más
poderosos, Estados Unidos a la cabeza. Tras él, las multinacionales
ganarán nuevos poderes, mientras se vaya desmontando la capacidad de los
gobiernos de asumir tareas como la salud o la seguridad social.
La tercera desmantelará la capacidad de los gobiernos de decidir sobre
las contrataciones públicas. Éstas entrarán a licitaciones en las que
empresas nacionales y extranjeras se someterán a las mismas reglas del
juego. Es decir, que por razones de conveniencia, confianza y control,
un gobierno no podrá privilegiar a una empresa nacional por sobre una
transnacional.
La cuarta es la de tarifas arancelarias, que serán eliminadas sin
derecho a imponer barreras no tarifarias, por ejemplo para la defensa
del ambiente.
En materia de agricultura, se plantea eliminar totalmente los subsidios
a esta actividad.
La sexta área se relaciona con el delicado tema de la propiedad
intelectual, que estará por sobre los derechos y tradiciones de los
pueblos indígenas. Así, si una multinacional farmacéutica registra
derechos sobre el uso de plantas o especies animales de la Amazonía por
sus cualidades curativas, tendrá más derecho que los pueblos que han
desarrollado el uso de esas especies a través de los siglos.
La siguiente: subsidios, antidumping y derechos de compensación. Según
los acuerdos del ALCA, estas medidas se ajustarán a las aplicadas por la
OMC, que fija las excepciones en que se permite el subsidio, siempre a
favor de los países desarrollados.
Las políticas de competencia, según el ALCA, significarán que los
Estados deberán renunciar al control de empresas públicas como Petrobras
en Brasil o el cobre en Chile. Éstas serán absorbidas, en el marco de la
"libre competencia", por multinacionales.
Finalmente, una novena se refiere a la resolución de disputas. El
puntillazo final para los gobiernos, que no podrán defender los
intereses de sus naciones, porque estarán sujetos a tribunales
internacionales de arbitraje cobijados por el Banco Mundial.
De acuerdo a datos del año 2003, Latinoamérica y el Caribe exportan al
mercado estadounidense un 52 por ciento del total de sus exportaciones.
Las importaciones desde Estados Unidos representan un 48 por ciento del
total de las importaciones del ALC.
El mercado estadounidense es más importante para la región en la medida
que los países tienen mayor cercanía geográfica con el mismo. La mayor
vinculación se tiene con la región del Gran Caribe, tal como México con
un 87 % de exportaciones y 74 % de importaciones, Centroamérica con un
41 % de exportaciones y 45 % de importaciones, Centroamérica con un 41 %
de exportaciones y 45 % de importaciones. Ver Tablas 2 y 3.
En general, el ALCA sería beneficioso (6) para la región si:
Estados Unidos y Canadá abrieran efectivamente sus mercados a los
productos de mayor competitividad que se producen en la región (casos de
aranceles de acero (30%), subsidios agrícolas por 180,000 millones de
US$) . Esto es particularmente importante si se desean aprovechar las
ventajas comparativas de los diferentes países. En este tema es vital el
incluir a productos agrícolas, textiles y de manufacturación que tienen
barreras arancelarias y no arancelarias en los mercados del norte.
Estados Unidos tiene un arancel relativamente bajo, 5.2 por ciento, y
existen diversos regímenes preferenciales para el acceso de productos de
la región a ese mercado. Sin embargo, los productos textiles,
confecciones, calzado, alimentos, bebidas y tabaco, de especial interés
para la región, están gravados con aranceles muy superiores a ese
promedio. Ejemplos de montos de aranceles promedio son: productos del
reino animal 6.7 por ciento, alimentos y bebidas 13.3 por ciento,
textiles y manufacturas 10.2 por ciento y el calzado 12 por ciento.
El ALCA no se convierte en un freno para las políticas de desarrollo
económico en general (mejora social, objetivos de macroeconomía y
ampliación de demanda doméstica) y de innovación tecnológica en
particular dentro de las naciones latinoamericanas. No hacerlo
equivaldría a perpetuar condiciones en las cuales la región continuará
ofreciendo únicamente la "competitividad" de mano de obra barata, poca
observancia sobre problemas de contaminación y el uso no sostenido de
sus sistemas naturales;
El ALCA no obstruye los esfuerzos para la ampliación de demanda interna.
(ampliación de los mercados internos de los países) , ni el desarrollo
científico y tecnológico. Así como los mercados internacionales son un
motor para el crecimiento, los mismos no se oponen ni mucho menos a no
considerar al mercado interno como incentivador del desarrollo económico
y social.
Si el tratado no limita los esfuerzos de integración dentro de los
estados miembros de ALC. Este punto trata de subrayar la necesidad de
que los países de la sub-región continúen en sus esfuerzos por promover
una integración efectiva, con apoyos recíprocos.
En general, el ALCA sería un riesgo (6) para la región si permite:
· Establecer para América Latina y el Caribe una subordinación
estructural en cuanto a la exportación de productos sin mayor valor
agregado, incluyendo aquellos que se deriven de manufactura liviana o
maquila.
· Disminuir el poder negociador de la región y profundización de los
patrones de inequidad en acceso a recursos productivos y distribución de
los ingresos nacionales en los diferentes países.
· Sustituir por parte de la mayor influencia estadounidense en
detrimento de los vínculos comerciales que ALC tiene con Europa, Japón y
otras regiones del mundo.
· Interrumpir los actuales esfuerzos de integración.
3. Efectos en los mercados laborales (7)
Uno de los mayores riesgos que implica el ALCA para los sectores
laborales es que se acentúe el carácter de aprovechamiento de las
ventajas comparativas de las naciones latinoamericanas y caribeñas en
cuanto a mano de obra barata. Es decir, la división del trabajo y
valores agregados asimétricos (los perdedores no se pueden adaptar;
existirá la cohabitación de marginalidad creciente y sectores que si se
integran a la economía).
Es evidente que los componentes de la educación son claves en cuanto a
proporcionar a la población un acceso mayor a trabajos mejor
remunerados. Este componente educativo condiciona de manera decisiva el
nivel de desarrollo, al afectar variables tales como conservación de
recursos naturales, mejor uso de recursos productivos en general y
mejora en el comportamiento de variables demográficas.
· Los tratados de integración, aún cuando fuese de manera indirecta,
deberían fortalecer la institucionalidad y, dentro de ella, la mejor
preparación y capacitación educativa de los ciudadanos. No hacerlo es
crear condiciones que pueden muy bien llegar a producir o acentuar
asimetrías en los beneficios para las naciones participantes en los
acuerdos. Posteriormente estas asimetrías en las compensaciones pueden
hacer colapsar los esfuerzos de integración.
· La evidencia en cuanto a la promoción del comercio no tradicional ha
favorecido sectores que captan mano de obra poco calificada. Ese es el
caso de exportaciones de flores, frutas y ornamentales. En ciertos
casos, sin embargo, tal y como lo ilustra la situación de Costa Rica,
las exportaciones también pueden incluir componentes de informática y
computadoras.
· Los derechos laborales deben mantener vigencia en cuanto a ser
respetados por los acuerdos de integración. Esto es algo esencial, que
se trata de rescatar y poner en práctica dentro del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Canadá, Estados Unidos y
México. Estas instancias deben hacer que las normas laborales sean
observadas, algo que se relaciona directamente con el respeto a
regímenes de derecho y de consolidación institucional.
El único mecanismo capaz de asegurar que las negociaciones en torno a la
integración económica regional presten atención adecuadamente a los
derechos de los trabajadores es el establecimiento de un grupo de
negociación separado para este tema e insistir en que cada grupo de
negociación tome en cuenta los derechos de los trabajadores. Deben
incluirse en el texto del acuerdo disposiciones relativas a los derechos
de los trabajadores y estar sujetas al mismo proceso de observancia que
el que se aplica a las demás disposiciones (8).
A nivel de Foros Sindicales Latinoamericanos (9), los sindicatos se
oponen al ALCA, y señalan como posibles efectos nocivos de este
proyecto, en el mundo del trabajo, a los siguientes puntos:
Disminución progresiva del empleo.
Mayor precarización del trabajo.
Aumento de la carga de trabajo.
Imposición de formas de subcontratación y tercerización del trabajo.
Imposición de legislaciones antiobreras.
Aumento progresivo del subempleo y del desempleo.
Violación sistemática de los acuerdos internacionales del trabajo:
organización, contratación colectiva y huelga.
Disminución del presupuesto para atender áreas sociales.
Reducción del tamaño del Estado, Privatizaciones de las áreas
estratégicas y de los servicios públicos, condenando a la desocupación a
millones de trabajadores/as del sector público.
Es necesario incorporar en el tratado del ALCA una “cláusula laboral”
que esté debidamente articulada con el resto de la normativa comercial y
de inversiones; de manera que se propicien mejores condiciones de vida
para los trabajadores y trabajadoras del hemisferio.
En los Tratados de Libre Comercio (TLC) que los países de la región han
estado negociando, han enfatizado determinantemente sobre la
liberalización de las mercancías y capitales, sin considerar la
dimensión laboral que acompaña a estos procesos. Con el ALCA, la
apertura de las economías puede significar el incremento de la
producción exportable, como también el establecimiento de nuevas
empresas, lo que implica una imprescindible participación del sector
laboral en el comercio. Por otra parte, para muchos países de la región
la mano de obra constituye la principal fuente para que ciertos bienes y
servicios puedan insertarse en el comercio internacional. De esta manera
comercio y trabajo no pueden considerarse en las negociaciones del ALCA
como dos temas independientes o que no tienen relación entre sí.
Es importante destacar que el desarrollo del comercio en la región y en
cada una de las partes del ALCA dependerá, entre otros aspectos, de la
existencia de una mano de obra competitiva que permita mejorar la
capacidad de las empresas de ampliar o mantener sus cuotas de comercio
en el mercado externo. El hecho de mantener una mano de obra competitiva
en el marco de este acuerdo comercial, requerirá que los negociadores y
las partes reconozcan en le texto del ALCA los derechos de la los
trabajadores y las trabajadoras, con el análisis diferencial de género
que esto implica, así como los mecanismos de apoyo y cooperación para el
sector laboral en aquellos países más vulnerables.
En el borrador del ALCA la dimensión laboral ha quedado prácticamente
excluida del acuerdo; al no incluir una cláusula laboral o acuerdo
laboral que permita el fomento y cumplimiento de los derechos laborales
en la producción exportable. Si bien en el borrador del Capítulo sobre
Inversiones (artículo No. 7 y 9) se hace mención sobre el
establecimiento de requisitos de desempeño en materia de generación de
empleo y capacitación de la mano de obra, así como también, sobre el
incumplimiento de las obligaciones laborales las cuales podrían dar
lugar a condicionar las transferencias de los inversionistas; estos
aspecto quedan a nivel enunciativo, ya que no establece cuáles serán los
mecanismos y procedimientos que permitirán el cumplimiento de lo ahí
dispuesto por parte de los inversionistas.
Existen varios argumentos que justifican la inclusión de la dimensión
laboral en el ALCA (10). Entre ellos, destacan aquellos que están
relacionados con:
· Las desigualdades en términos de desarrollo, competitividad y comercio
externo entre las países de la región requerirá de programas de
cooperación y complementación en todas las dimensiones que involucran el
desarrollo (económica, social, tecnológica); en ese sentido la inclusión
de una cláusula laboral en el ALCA sería pertinente para reducir las
desigualdades sociales entre los países.
· Los derechos humanos vistos desde un enfoque de derechos económicos y
sociales, el cual destaca que los países de la región mediante convenios
o normas acordadas internacionalmente se han comprometido a velar por
los derechos humanos (entre éstos se enmarcan los comprendidos el los
derechos económicos y sociales, donde se inscriben los relacionados a
los derechos fundamentales de los trabajadores y las trabajadoras) en
sus respectivos territorios y fueras de ellos, por lo que
consecuentemente un acuerdo comercial deberá retomar dentro de su texto
jurídico las normas laborales internacionalmente reconocidas, de tal
manera que los países busquen la protección y fomento de los derechos
humanos en las actividades relacionadas con el comercio internacional.
· Las aspiraciones de los TLC (ver preámbulos de éstos) comprendidas
como parte de los anhelos por los cuales los países deciden acordar un
tratado de esta naturaleza; plantea que en la mayoría de acuerdos
comerciales negociados por los países de la región, las partes están
decididas a crear oportunidades de empleo, mejorar las condiciones de
vida y en algunos casos, incluso a proteger los derechos fundamentales
de los trabajadores; sin embargo, son pocos los tratados que integran un
acuerdo laboral que asegure la integración o coordinación entre comercio
e inversión y mercado de trabajo. Por lo tanto los negociadores del ALCA
no deben de excluir los aspectos laborales en la normativa relacionada
al comercio y la inversión.
· Las zonas de procesamiento de exportaciones o las condiciones
laborales en la industria maquiladora (maquila), donde laboran en más de
un 80% mujeres salvadoreñas, revelan que de no incluirse un acuerdo
laboral dentro del ALCA continuaran observándose condiciones laborales
ilegales y atentatorias a los derechos humanos en esta industria; como
lo demuestran los casos en Honduras y El Salvador, en donde se han
reconocido maltratos de las trabajadoras por parte de los supervisores,
violación al derechos de libertad sindical, mala seguridad e higiene
ocupacional, pago irregular de horas extras, jornadas laborales
intensivas y extensivas, entre otros.
4. Utilidad de la integración en un mundo de economías abiertas y
tendencia globalizante
La sociedad civil reconoce la importancia del comercio internacional
como medio para generar desarrollo y crecimiento en los países de la
región (11) ; pero el ALCA solo será beneficioso para todos los sectores
en la región y dentro de cada uno de los países, siempre y cuando los
beneficios de éste no se queden únicamente en el plano comercial, sino
que se expandan hasta el plano laboral, social y ambiental. Por ello las
organizaciones laborales demandan la incorporación y articulación de la
cláusula laboral con la normativa del texto jurídico del ALCA, de tal
manera que se legitimen los derechos fundamentales de los/as
trabajadores/as en las actividades comerciales e inversión que se
desarrollarán en el marco de este tratado hemisférico.
· En términos estructurales, la integración económica implica cinco
ventajas generales que son comunes a todo bloque de integración entre
diferentes países (12):
En lo externo:
Mayor poder de negociación; y
Mayor capacidad de atracción de recursos internacionales y de
reinversión. Esto último se encuentra muy relacionado con la capacidad
de los mercados internos, la demanda efectiva de la población y la
potencial estabilidad en flujos financieros externos.
En lo interno:
Mayor aprovechamiento de economías de escala en la producción;
Ampliaciones en el mercado efectivo en las relaciones entre países; y
Menor vulnerabilidad económica, especialmente debido a factores
externos.
· De manera particular, en un mundo cuya tendencia es hacia la apertura
de las economías y hacia la globalización de los mercados, se ha
cuestionado la utilidad de los procesos de integración. Estas posiciones
se derivan en lo fundamental, del no cuestionamiento ni estudio en
concreto de las condiciones propias de naciones en desarrollo. Los
procesos de integración son útiles especialmente para las economías
pequeñas y en desarrollo.
· Los mercados mundiales no son totalmente abiertos. De hecho, uno de
los principales problemas en cuanto a lograr una mayor fluidez comercial
en el mundo reside en que las naciones más desarrolladas aún utilizan
significativamente barreras arancelarias y no arancelarias para muchos
productos. Las áreas afectadas son aquellas en las cuales las naciones
en desarrollo son más competitivas, como sucede con el caso de textiles,
bienes manufacturados y agrícolas.
· Las distorsiones existentes en los mercados internacionales hacen que
las naciones en desarrollo tengan mayores problemas en cuanto a
aprovechar las ventajas de las economías de escala. La integración puede
amortiguar un tanto la influencia de este tipo de problemas mediante la
unificación de mercados efectivos dentro de naciones de similar nivel de
desarrollo.
· Los medios económicos generales de los países en desarrollo pueden
presentar cierto sesgo contra el comercio intrarregional. Se refiere
aquí especialmente a la infraestructura productiva, como casos de
suministro de energía, transporte, vías de acceso, mecanismos de
comercialización y normas.
· Los mercados internos de las naciones presentan distorsiones o son
incompletos. Uno de los problemas centrales es el poco desarrollo de la
demanda efectiva de la población. Esto incide en la efectividad del
mercado como instancia de colocación y uso de recursos, basado en un
esquema de competitividad.
· Los costos de transición de regímenes comerciales con relativa
protección a sistema más abiertos de competencia en el mercado
internacional son relativamente altos. Esto es algo que ha ocurrido en
América Latina y el Caribe con intensidad desde los años ochenta, a raíz
del establecimiento de políticas de promoción de exportaciones y de
liberación de importaciones. La integración económica entre países cuyas
asimetrías no sean tan drásticas puede contribuir a aminorar estos
costos.
Las organizaciones sindicales (13), quieren un tipo de integración que:
Garantice la participación democrática y activa de los diferentes
sectores sociales, particularmente de las organizaciones sindicales,
para que puedan discutir y decidir sobre el tipo de integración que
necesitamos los pueblos del continente.
En la que el comercio y la inversión no sean un fin en sí mismos, sino
mecanismos para el desarrollo justo y sustentable, en el marco de
relaciones sociales distintas.
Establezca mecanismos para mejorar las condiciones de vida y de trabajo
de los/as trabajadores/as y sus familias.
Garantice el pleno empleo de todos/as.
Garantice el respeto de los derechos fundamentales de los
trabajadores/as.
Garantice la protección y promoción de la cultura de los pueblos.
Garantice el desarrollo económico de los países permitiendo la inversión
en proyectos sustentables.
Garantice la subsistencia y el respeto de los derechos de los/as
trabajadores/as agrícolas y de sus comunidades.
Garantice la protección de la naturaleza y de los recursos.
Incluya tratados migratorios.
Garantice la educación formal, formación profesional y educación
sindical para los/as trabajadores/as.
5. Elementos de propuesta para posibles acciones en función del
desarrollo institucional y del empleo.
Los gobiernos, en el espíritu y la concreción de los acuerdos, deben
asumir su responsabilidad en función de promover el desarrollo de las
naciones, establecer las condiciones de apertura de oportunidades para
la sociedad y respeto a los derechos humanos, aspectos laborales y del
medio ambiente. Se trata de que las instituciones públicas establezcan
el necesario y suficiente apoyo institucional dentro del cual se
enmarcarán los mecanismos de mercado.
En términos específicos sobre las funciones propias de los estados, los
acuerdos del ALCA no deben interferir con las responsabilidades de las
entidades públicas en función principalmente de: (i) promoción de
condiciones externas positivas y control sobre las negativas; (ii)
reducción de costos operativos de las empresas, lo que estimularía la
reducción en los sectores de economías marginales, informales o
subterráneas, disminuyendo la burocratización y aumentando la agilidad
de la gestión pública; (iii) producción de bienes y servicios públicos;
(iv) dotación a la población de bienes para la mejoría de la calidad de
vida, incluyendo la salud, su alimentación básica, su educación y la
promoción de la investigación científica y tecnológica para el
desarrollo.
Se deben reconocer, dentro del fortalecimiento institucional, factores
claves en función de ventajas competitivas en los procesos económicos,
especialmente en cuanto a la educación y capacitación productiva y la
generación y adopción creativa de investigación. Esta última, tanto en
la fase básica estrictamente necesaria, y esencialmente en las fases
aplicadas y de ingeniería.
Fortalecimiento y legitimidad concreta de las instituciones en función
de la eficacia y dentro del desarrollo y consolidación del estado de
derecho.
En lo laboral (14), las propuestas girarían en torno a:
· Se reconocerá como clave el tema laboral en cuanto a ser un aspecto
que vincula las condiciones económicas generales, la apertura de
oportunidades para la población, la integración en los mecanismos de
mercado y es factor esencial en el acceso a muchos servicios. Con base
en ello, los gobiernos asumirán su responsabilidad en cuanto a respetar
los marcos legales de protección al trabajador, velando por sus
derechos.
· Los acuerdos sobre el tema laboral no pueden ni debe contravenir lo
dispuesto en los tratados internacionales pertinentes, incluyendo:
· Convenios de la Organización Internacional del Trabajo, en relación
con los de derecho de organización, trabajo infantil, discriminación,
libertad sindical y de negociación colectiva.
· Declaración Universal de los Derechos Humanos.
· Convención sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
· Convenio de la Organización de Naciones Unidas para la Eliminación de
Formas de Discriminación contra la Mujer.
Los acuerdos que se suscriban en esta materia no deberán contravenir el
beneficio público en general y las disposiciones de protección al
trabajo, la salud y la seguridad laboral, así como las de cumplimiento
en el pago de las prestaciones legales.
Nada de lo planteado es fácil de conseguir. Por eso, el llamado a la
integración es también un llamado a cerrar filas tras metas que deben
defenderse con el peso político que genera la capacidad negociadora
necesaria para alcanzar el éxito. El sector laboral es, en este cuadro,
esencial, no sólo por su contribución específica e imprescindible al
desarrollo económico, sino también, por su peso social y político en un
proceso de integración. Por ello, no es exagerado decir que en sus manos
está gran parte del futuro de nuestra región.
Para lograr un ALCA justo para las trabajadoras y trabajadores la
sociedad civil (15), especialmente las del sector laboral, demandan un
Área de Libre Comercio de las América que propicie mayor bienestar para
los/as trabajadores/as y en general para la sociedad en su conjunto;
para ello es recomendable que se tomen en cuentan en las negociaciones
del ALCA los siguientes aspectos:
· La inclusión de una cláusula laboral en el ALCA; entendida ésta como
un conjunto de disposiciones en materia laboral que se integran a los
acuerdos comerciales con el propósito de hacer cumplir los derechos de
las trabajadoras y trabajadores en las actividades relacionadas con el
comercio internacional (exportaciones, importaciones, así como en
materia de inversión extranjera), dado que una cláusula laboral
constituye el principal mecanismos que concretiza la relación entre
comercio y mercado de trabajo, al definir cómo se desarrollarán las
relaciones entre trabajadores/as y empleadores/as dentro del comercio
internacional.
· La cláusula laboral tendrá como propósito promover los derechos
laborales nacionales como internacionales y el cumplimiento u
observancia de los mismo en la producción exportable o cualquier otra
actividad relacionada con el comercio internacional y la inversión
extranjera; dando lugar al establecimiento de mecanismos penales o
aplicación de sanciones comerciales y eliminación de los benéficos que
el ALCA pueda otorgar a un país, ante el reconocimiento de violaciones
de los derechos de los/as trabajadores/as.
· La cláusula deberá contener como mínimo los derechos fundaméntales de
los trabajadores comprendidos en los convenios de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT). De tal manera que el irrespeto a la
libertad sindical, la realización de trabajos forzosos u obligatorios,
las diferencias saláriales entre hombres y mujeres, la discriminación en
el acceso a las fuentes de trabajo, y el empleo de niñas y niños en
actividades relacionadas con el comercio internacional serán causa de
sanciones comerciales o monetaria a las empresas y países del ALCA que
incumplan los convenios de la OIT.
· Se aboga por una cláusula laboral que este debidamente articulada con
la normativa comercial y de inversiones del ALCA; es decir que la
normativa sobre inversiones o cualquier otro tema, no deberá prevalecer
por encima de la laboral.
· La cláusula deberá contar con mecanismos de aplicación obligatoria de
los derechos fundamentales de los trabajadores/as en los países del
ALCA.
· Deberán considerarse mecanismos de compensación para contrarrestar los
efectos de la pérdida de empleo generada por la apertura de las
economías.
· La adecuada adaptación de los derechos fundamentales de los/as
trabajadores/as en el ALCA pasa por que se busque e integre un papel
activo de la OIT y de las organizaciones laborales dentro de la
institucionalidad de los acuerdos comerciales.
· Abrir los espacios y garantizar la participación de las organizaciones
laborales en las negociaciones del ALCA y en la elaboración o definición
de la cláusula laboral de manera que queden asegurados los beneficios
para el sector y la sociedad en general.
Bibliografía:
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