La ética es una preocupación clave para las diarias relaciones con
clientes y empleados. Las decisiones de marketing éticas alimentan la
confianza que mantiene unidos a compradores y vendedores.
Las transgresiones a la ética destruyen la confianza y dificultan o
imposibilitan las operaciones comerciales continuas. Una encuesta
reciente de la Roper Organization descubrió que el 38% de los adultos de
hasta 30 años dicen que la corrupción y el engaño son necesarios para
avanzar. En consecuencia, las empresas deben crear un entorno ético y
proteger de cerca sus intereses para defenderse de los individuos
dispuestos a sacar provecho.
Las empresas deberían adoptar una postura ética y dictar políticas de
marketing sobre ética. A menudo, los empleados no tienen la suficiente
experiencia comercial como para saber cuál es la decisión correcta
cuando se enfrentan a un dilema de naturaleza ética. Es muy probable que
los empleados busquen en sus gerentes y colaboradores la señal que les
indique cómo deben comportarse cuando se enfrentan con la oportundidad
de sacar provecho de una situación o cuando les toca decidir qué es
correcto y qué no lo es.
Tener una buena ética personal es necesario pero no suficiente para
tomar la decisión correcta en el entorno laboral. Es probable que los
especialistas en marketing que cuenten con una buena dosis de ética
personal no sepan cómo aplicar sus creencias a las complejas cuestiones
del marketing. Los estudios demuestran que la mayoría de las personas
siguen las directivas que se les imparten y que podrían tomar decisiones
antiéticas si la política gerencial hiciera aparecer esas acciones como
necesarias. El presidente de Sears, Ed Brennan, asumió la
responsabilidad por los sobreprecios cobrados a los clientes por los
empleados de reparación de automóviles. Eliminó los incentivos
salariales y los sistemas de fijación de metas para los asesores en
reparación de automóviles de Sears, quienes trataban de cumplir con los
cupos de ventas en productos tales como amortiguadores de choque. Con
gran frecuencia, los empleados harán lo que haga falta para cumplir con
los cupos de ventas o con las metas establecidas por la gerencia.
Nadie ha descubierto hasta el presente un enfoque universalmente
aceptado para encarar la ética del marketing, pero cuando no se
contempla la ética, ni se desarrollan políticas y pautas para resolver
las cuestiones que plantea, las cosas se complican. Un minorista de
Dallas, con 75 negocios, perdió millones de dólares al conciliar en un
juicio que le entablaron porque carecía de una política sobre la venta
de productos peligrosos a los niños. Un niño sufrió una incapacidad
mental y física permanente al inhalar una sustancia presurizada
proveniente de una lata comprada en su negocio. El negocio ignoró las
preocupaciones sobre el abuso de drogas vigentes en esa comunidad y le
vendió el producto al niño.
No sólo son las grandes empresas las que deben ocuparse de los problemas
éticos sino que hasta los pequeños negocios familiares deben tener
políticas coherentes para la ética del marketing. Un negocio pequeño
puede tranquilizarse pensando que la ética es algo que se aprende en el
hogar; no quieren aparecer como predicadores. Pero hace falta liderazgo
porque habrá diferencias de opinión sobre lo que se debe hacer. Dejar
que cada uno de los empleados establezca una política de ética para la
compañía es entrar en un terreno problemático. Michael Milken estableció
su propia marca de ética y hoy su ex empleador Drexel, Burham, Lambert–
ha desaparecido del mercado.
La alta gerencia no siempre puede decirles a los empleados qué deben
hacer, pero sí puede brindar pautas y directivas generales para eliminar
los principales errores éticos. Por ejemplo, los gerentes pueden
proporcionar directivas a los subordinados para que revelen los riesgos
inherentes a determinados productos, o información relativa a la
función, valor y uso del producto. También se pueden realizar esfuerzos
adicionales para controlar los sobornos, las técnicas de ventas que
recurren al engaño, la fijación de precios, el acoso sexual y la
discriminación.
A menos que una empresa desarrolle y aplique normas o políticas que
aseguren un adecuado comportamiento ético, los especialistas en
marketing siempre correrán el riesgo de que algunos individuos tomen una
decisión antiética y provoquen serios problemas a la compañía. Los
empleados deben sentir que tienen la libertad de acercarse cuando creen
que se les está pidiendo hacer algo que consideran antiético. Los
gerentes de marketing deben desarrollar un clima éticamente correcto
dentro de la organización, en el que los empleados se sientan lo
suficientemente libres como para hablar. Si usted destruye el diálogo
abierto, estará destruyendo la capacidad para crear una empresa
éticamente responsable.
Casi todos los que trabajan enfrentan a diario decisiones difíciles
desde el punto de vista ético. Muchas empresas, como Citicorp, Hershey
Foods y Ford Motor Co., están implementando programas de capacitación en
ética y desarrollando políticas destinadas a mejorarla. Si una empresa
no enfrenta sus problemas éticos, está corriendo el riesgo de perder la
confianza de sus empleados y de sus clientes. Es imposible seguir siendo
competitivos si se ha destruido la confianza.
Los códigos de ética son un conjunto de reglas y normas que describen,
de una manera formal, lo que los especialistas de marketing deben
esperar unos de otros. Los códigos de ética alientan el comportamiento
ético eliminando las oportunidades de comportamiento antiético, porque
contienen una definición clara de las expectativas y de los castigos
aplicables frente a la violación de las reglas. Los códigos de ética no
son tan específicos que contemplan todas y cada una de las situaciones,
sino que deben proporcionar pautas generales que permitan alcanzar las
metas y objetivos de la organización de una manera éticamente aceptable.
Más adelante se encuentra el hipervínculo del Código de Ética de la
American Marketing Association. Este código no cubre todas las
cuestiones éticas relacionadas con el marketing, pero constituye una
descripción general muy útil de lo que los especialistas en marketing
creen que son principios morales sólidos para guiar las actividades del
marketing. Este código podría ser valioso para estructurar el código de
ética de una organización dedicada al marketing.
La ética seguirá siendo un aspecto clave del marketing en el siglo XXI,
a medida que las relaciones de colaboración basadas en la confianza
conformen el tipo de asociación que adoptará el marketing. Además, los
juicios seguirán su carrera ascendente, lo cual significa que las
conductas antiéticas tendrán consecuencias financieras profundas. La
internacionalización de las empresas complicará aún más el panorama de
la ética cuando los ejecutivos de diferentes raíces culturales luchen
por armonizar sus puntos de vista sobre las prácticas aceptables del
marketing.
Por O.C.Ferrell*
Código de ética de la AMA (American Marketing Association) (en Ingles)
http://www.ama.org/about/ama/fulleth.asp
Código de ética de la ESOMAR (European Society for Opinion and Marketing
Research)
http://www.esomar.nl/codes_3.html
Vínculos de GestioPolis.com
La ética empresarial como fuente de ventajas competitivas
http://www.gestiopolis.com/canales/gerencial/articulos/no 2/etica.htm
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