Lo primero que se debe plantear es el tipo de producto, y su forma de
almacenamiento, es decir si es lácteo o carnes, debe ir refrigerado, si
es tóxico o tiene un olor específico debe estar en un lugar ventilado,
si se daña con el sol o el calor es necesario colocarlo en un lugar
fresco etc.
Existen clasificaciones estandarizadas respecto a los productos las
cuáles son una forma de clasificar todos los productos de gran consumo,
tanto de alimentación como de no alimentación, utilizable en todos los
circuitos comerciales: hipermercados, supermercados, multiespecialistas,
especialistas y mayoristas.
El principal objetivo de la clasificación es permitir el intercambio de
datos inter - empresas así como la comparación entre estadísticas de
distribución y encuestas de consumo. En este sentido la clasificación se
constituye como un Lenguaje Común de Producto.
La necesidad de normalizar la nomenclatura y clasificación de las
familias de productos depende de cada país, en general se pueden
averiguar este tipo de datos en cámaras de comercio, o en entidades de
regulación.
Respecto a la parte de ubicación de productos para hacer más atractiva
la compra te puedo decir lo siguiente.
Existen una serie de trucos (o estrategias) de ubicación de productos
que consiguen que el consumidor compre más de lo que necesita.
Esos trucos se ponen en funcionamiento con un pariente del marketing, el
merchandising. Este término anglosajón engloba una serie de técnicas que
tratan de disponer cada elemento del supermercado de un modo concreto y
de ubicar los productos de tal manera que a usted, sin darse cuenta, le
llamarán su atención.
La disposición de las estanterías, el uso de las ofertas, los personajes
famosos que promocionan sus trabajos, las azafatas/os que ofrecen la
caja de un producto, la música de fondo, la intensidad lumínica y un
largo etcétera son manipulados para estimular el impulso comprador.
Estas técnicas de marketing comienzan a actuar desde el mismo momento en
el que se busca un lugar para la ubicación del establecimiento. Los
supermercados se abren hueco en los centros comerciales, construidos en
zonas aisladas con accesos rápidos, generalmente por autovías, donde el
problema de la circulación no será cuestión de horas.
Generalmente todo el espacio interior del supermercado está
perfectamente estudiado para condicionar los hábitos consumistas.
Para empezar, en la mayoría de los casos, el cliente no tendrá más
remedio que entrar por la derecha de las cajas registradoras. Esta
ubicación no es arbitraria. Los expertos en merchandising saben que la
tendencia de los mortales es girar la cabeza a la derecha.
Por ello, casi toda la superficie se extenderá por la izquierda y en la
parte derecha tan sólo habrá un espacio en el que habitualmente
colocarán ropa.
La razón no es otra que el conocimiento de que usted, probablemente, no
entrará al supermercado a comprar un vestido o un pantalón. Pero el
efecto lo habrán conseguido: habrá mirado a la derecha y es posible que
haya visto algo que le interese. Los expertos son conscientes de que el
cliente irá hacia el fondo y luego, inevitablemente, tendrá que
dirigirse hacia la izquierda. Por eso, colocan los alimentos en esas
direcciones.
Pero como lo que quieren los comerciantes es que el cliente se pasee
toda la superficie, dispersan por todo el establecimiento los alimentos
de primera necesidad. Unos lugares que coinciden con dos tipos de zonas
en las que se divide el establecimiento: caliente y fría. En la zona
caliente está asegurada la circulación de los clientes. Así, los
productos que se exponen son los de menor compra, mientras que en la
zona fría hay que inducir a la compra, por lo que se colocan artículos
de primera necesidad.
Reglas de oro.
La colocación de los productos en las vitrinas sigue unas reglas de oro
que todo comerciante conoce. Las estanterías se dividen en tres niveles:
el primero está a ras del suelo; el segundo a la altura de las manos; y
el tercero se localiza a nivel de los ojos.
Es en estos dos últimos donde las ventas son superiores, al estar
ubicados en lugares de fácil visualización y poder coger los productos
con mucha comodidad. Mientras que si el estante está a ras de suelo, las
ventas son menores al tener que agacharse para tomar el artículo. Según
esta distribución, los artículos de venta obligada estarán a nivel del
suelo y el resto en los otros dos niveles para provocar su compra. Y es
que lo que el cliente puede tocar, coger y comprar se vende.
Todo está pensado para que no se enfade o se agobie por los continuos
choques con los carros. Por ello, el ancho de los pasillos es como
máximo de tres carros, lo justo para que usted no tenga más remedio que
detenerse y ver los productos de ambos lados.
Otra tendencia actual:
En la actualidad se nota otra tendencia respecto a la ubicación de
productos en supermercados: pagar por los lugares de mayor visibilidad,
tráfico de personas y mejor acceso. Según el nivel de ventas del
producto es posible mantener una degustación o un promotor de ventas que
explique las ventajas de comprar el producto ofrecido.
En fin, cuando se haga la distribución de productos es necesario tener
en cuenta aspectos tanto de comodidad, conservación, como de
merchandising.
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