El Despliegue de la Función de Calidad (QFD, Quality Function
Deployment) se desarrolló en 1972 en el astillero de Mitsubishi en Kobe,
llegó a los Estados Unidos de la mano de Ford, y a Xerox en 1986, y fue
ampliamente adoptado por firmas japoneses, norteamericanas y europeas.
En algunas aplicaciones, redujo el tiempo de diseño en un 40% y los
costos en un 60%, manteniendo y mejorando la calidad del diseño. El QFD
colabora en el equipo interfuncional de marketing, R&D (investigación y
desarrollo), fabricación y ventas, ayudándolos a centrarse en el
desarrollo de productos. Brinda procedimientos y procesos para mejorar
la comunicación centrándose en el lenguaje del cliente.
El QFD utiliza cuatro “casas” para integrar las necesidades de
información del equipo de desarrollo de productos. Las aplicaciones
comienzan en la primer casa, la Casa de la Calidad (HOQ, House of
Quality). El equipo utiliza en conjunto la HOQ para comprender la voz
del cliente y traducirla a la voz del ingeniero.
La voz del cliente
Cómo identificar las necesidades del cliente: La necesidad de un cliente
es una descripción, para utilizar sus mismas palabras, del beneficio que
él, ella o ellos quieren obtener mediante el producto o servicio. Por
ejemplo, los usuarios de un espirómetro (un instrumento médico utilizado
para medir la capacidad pulmonar) hablan de necesidades tales como “un
precio accesible”, “que sea fácil de llevar”, “fácil de limpiar” y “que
brinde el rendimiento más conveniente”.
Habitualmente, en las conversaciones con los clientes se identifican
entre 100 y 400 necesidades entre las que se incluyen las necesidades
básicas (lo que el cliente supone que hará un espirómetro), las
necesidades enunciadas (lo que el cliente le dirá que quiere que haga un
espirómetro) y las necesidades estimulantes (aquellas necesidades que,
si fueran satisfechas, harían las delicias y sorpresas del consumidor).
Sin embargo, es difícil que un equipo pueda trabajar con 100 a 400
necesidades del cliente a la vez.
Futuroscopio El estudio más concluyente a la fecha sobre el Despliegue
de la Función de Calidad (QFD) realizado en los Estados Unidos (Griffin
1992) sugiere que el mayor impacto del QFD ha sido una mejora en el
proceso de desarrollo de productos para que resulte más eficaz en el
largo plazo. El desarrollo de productos para el siglo XXI será más
efectivo cuando las funciones de marketing, R&D, fabricación e
ingeniería cooperen entre sí y especialmente cuando logren entenderse.
El QFD mejora la comunicación brindando una herramienta para
implementarla. El QFD mejora además el éxito del mercado, asegurando que
cada una de estas funciones se oriente a brindar beneficios al
consumidor.
Cómo estructurar las necesidades Para poder manejar las necesidades del
cliente, éstas deben estar estructuradas en jerarquías. Las necesidades
primarias, también conocidas como necesidades estratégicas, son en
general las primeras 5 a 10 necesidades que fijan el rumbo estratégico
del producto. Por ejemplo “fácil de usar” es una necesidad estratégica
para un espirómetro. Las necesidades secundarias, también conocidas como
necesidades tácticas, se elaboran a partir de las necesidades primarias
–cada necesidad primaria genera habitualmente entre 3 y 10 necesidades
secundarias. Estas necesidades indican más específicamente lo que puede
hacerse para satisfacer la necesidad estratégica (primaria)
correspondiente. Por ejemplo, “fácil de usar” puede derivar en “fácil de
armar la primera vez”, “fácil de operar”, “funcionamiento rápido” y
“fácil de calibrar”. En la mayoría de los casos, las necesidades
secundarias generan necesidades terciarias muy detalladas. Estas
necesidades terciarias indican específicamente cómo puede el equipo de
diseño satisfacer las necesidades secundarias.
Prioridad de las necesidades Los clientes quieren que sus necesidades
sean debidamente satisfechas, pero algunas necesidades son más
prioritarias que otras. Estas prioridades ayudan al equipo de QFD a
tomar decisiones que equilibran el costo de satisfacer una necesidad y
el beneficio que recibe el cliente. Por ejemplo, si resulta igualmente
costoso satisfacer dos necesidades, la necesidad a la que el cliente
considera como la más importante deberá tener mayor prioridad. Por
ejemplo, al diseñar un espirómetro, Puritan Bennett mide la importancia
en una escala de 100 puntos.
Percepciones del cliente Las percepciones del cliente describen cómo los
clientes evalúan los productos disponibles en función de la capacidad
del producto o del servicio para satisfacer sus necesidades. Cuando
sabemos qué productos satisfacen mejor las necesidades del cliente, con
qué grado de satisfacción, y si existen diferencias entre el mejor
producto y el producto que hoy fabrica la empresa, el equipo de QFD
puede proporcionar los objetivos e identificar las oportunidades para el
diseño de los productos.
Atributos del diseño (La voz del Ingeniero) Para cumplir con las
necesidades del cliente, el producto (o servicio) debe satisfacer
necesidades medibles. Por ejemplo, si un sistema de espirometría cuenta
con una copia de impresión, entonces los atributos del diseño podrían
incluir resolución, capacidad para evitar que la imagen se desdibuje,
tiempo de carga de papel, ruido de la impresión e índices de falla en la
alimentación del papel. Estas mediciones de diseño son las que aparecen
en la parte superior de la “casa”. Se miden a través de unidades de
medición físicas que se convierten en los objetivos de diseño de R&D.
Sin embargo, no son soluciones para el producto. Las soluciones
provienen de la segunda “casa” de QFD. Si se especifican soluciones en
una etapa temprana, el proceso de R&D queda limitado exclusivamente a
las soluciones existentes. De esta manera, podrían quedar de lado
soluciones más creativas.
Mediciones de ingeniería De la misma manera que el equipo de diseño mide
los productos disponibles con respecto a las necesidades del cliente,
mide también los productos competitivos por medio de las unidades
físicas especificadas por los atributos del diseño.
Matriz de relaciones El equipo de QFD juzga qué atributos del diseño
influyen sobre qué necesidades del cliente. Cada elemento de la matriz
de relaciones indica qué porcentaje (si lo hubiera) de cada atributo del
diseño afecta cada una de las necesidades del cliente. La idea es
especificar las relaciones que tienen mayor influencia, dejando libre la
mayor parte de la matriz (60-70%).
Matriz del techo Finalmente, la matriz de techo, que aparece en la
Figura 1 indicada con líneas cruzadas, cuantifica las interrelaciones
físicas entre los atributos del diseño.
Otros cálculos El equipo a menudo estima costos, factibilidad y
dificultad técnica cuando trata de introducir cambios en cada uno de los
atributos del diseño.
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