Se entiende por solvencia a la capacidad financiera (capacidad de pago)
de la empresa para cumplir sus obligaciones de vencimiento a corto plazo
y los recursos con que cuenta para hacer frente a tales obligaciones, o
sea una relación entre lo que una empresa tiene y lo que debe.
Para que una empresa cuente con solvencia, debe estar capacitada para
liquidar los pasivos contraídos, al vencimiento de los mismos y
demostrar también mediante el estudio correspondiente que podrá seguir
una trayectoria normal que le permita conservar dicha situación en el
futuro.
Se debe diferenciar el concepto de solvencia con el de liquidez, debido
a que liquidez es tener el efectivo necesario en el momento oportuno que
nos permita hacer el pago de los compromisos anteriormente contraídos.
Solvencia es contar con los bienes y recursos suficientes para respaldar
los adeudos que se tengan contraídos, aún cuando estos bienes sean
diferentes al efectivo.
Es decir, liquidez es cumplir con los compromisos y solvencia es tener
con que pagar esos compromisos, para tener liquidez se necesita tener
solvencia previamente.
También lo anterior nos conduce a que la solvencia es la posesión de
abundantes bienes para liquidar deudas pero si no hay facilidad para
convertir esos vienes en dinero o efectivo para hacer los pagos entonces
no existe la liquidez.
En consecuencia tenemos la frase de Miranda:
Todo negocio que tiene liquidez es solvente pero no todo negocio
solvente tiene forzosamente liquidez.
Los acreedores a corto plazo fijarán su atención en la solvencia
financiera de la empresa.
Fuente: “Análisis e Interpretación de la Información Financiera I”,
Acosta Altamirano Jaime A. E.S.C.A.
Fuente: “La Enseñanza con dibujos del Análisis e Interpretación de
Estados Financieros” Miranda Miguel A. Editorial Patria.