Una tecnología limpia es la tecnología que al ser aplicada no produce
efectos secundarios o trasformaciones al equilibrio ambiental o a los
sistemas naturales (ecosistemas).
Para abordar la cuestión de la sostenibilidad ecológica de las
actividades industriales puede ser útil contemplar la compatibilización
ecológica de la actividad industrial como un proceso lineal o
secuencial, en el que se avanza a lo largo del tiempo mediante la
progresiva introducción de criterios ecológicos en la gestión de los
sistemas industriales, bajo la presión de la creciente conciencia
ambiental.
Este proceso de adaptación comenzó a desarrollarse de manera palpable en
los países industrializados a finales de los años sesenta, y tomó carta
de naturaleza sobre todo a partir de la Conferencia de Estocolmo de
1972, y de la aceptación por la OCDE, en la misma época, del principio
de "el que contamina paga". Desde entonces, todos los países
industrializados han venido acumulando una extensa normativa
medioambiental para el control de las actividades industriales, y en
respuesta a la misma, la tecnología y los métodos de producción
industrial han intentado adaptarse a las nuevas restricciones, aunque
con decisión y acierto muy variables por parte de las diferentes
empresas, ramas industriales y países.
En un intento de delimitar las etapas características de este proceso,
se podrían deslindar cuatro grandes fases, aunque tanto la definición de
cada una de ellas como las fronteras entre unas y otras distan de ser
nítidas:
A. La reducción de la contaminación en la industria tradicional.
B. La renovación tecnológico - ambiental de los procesos industriales.
C. La globalización industrial en el marco del desarrollo sostenible.
D. La reinserción de la producción en su base ecológica local.
Sobre tecnologías limpias, lo más destacable, es la reducción de los
desechos no biodegradables, y la autosostenibilidad ambiental, es decir,
la reposición del gasto ecológico causado por la actividad
manufacturera. Un ejemplo, si una compañía maderera piensa utilizar
10.000 árboles, deberá reponerlos íntegramente y además pagar por el uso
del recurso.
Ventajas: Desarrollo sostenible, administración limpia de recursos,
autodestrucción y reciclaje de desechos.
Desventajas: Generalmente la adopción de tecnologías limpias es sinónimo
de aumentos considerables en los costos de producción y fabricación, lo
cual no es bueno para las utilidades de las empresas.
Mercadeo Verde es la inserción de conceptos ambientales a las
actividades tradicionales de mercadeo. Sabemos que las empresas
necesitan promocionar sus productos y servicios, ofreciendo la calidad
de éstos, las ventajas de precio u otras diferencias que las distinguen
de sus competidoras; el mercadeo verde no significa necesariamente un
cambio radical de todas las actividades organizacionales, sino que
requiere que la industria considere si puede dirigir las necesidades del
consumidor a una tendencia menos dañina en términos ambientales. Aplicar
políticas verdes, sin embargo, supone un mejoramiento continuo de las
actividades organizacionales. El mercadeo verde crea valor adicional en
los productos de la empresa y en las actividades que ésta realiza,
aunque todos esos valores sean cuantificables financieramente. La
integración de conceptos ambientales a las actividades de mercadeo puede
forzar a las empresas a que se pregunten qué deben hacer.
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