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1. Introducción
En estos momentos de cambio acelerado y énfasis en la globalización y la
cultura de la calidad y el servicio al cliente, para los estudiosos de
la administración no deja de ser frustrante el comprobar que aún
persista, en numerosas organizaciones, la aplicación de modelos rígidos
y mecanicistas incompatibles con las principales variables, tanto de su
entorno, como de su cultura, procesos o estructuras organizacionales
particulares, y que, en la mayoría de los casos, están en franca
contradicción con los supuestos que dichos modelos sustentan.
En el extremo opuesto, sin embargo, también es necesario insistir en los
riesgos que conlleva la calca en nuestro entorno mexicano, por simple
moda o una inocente creencia en sus bondades inherentes, de modelos
desarrollados en ambientes culturales e ideológicos distantes, o que
bajo el disfraz de un falso humanismo son en el fondo más rígidos y
explotadores del ser humano que los anteriores. Tan peligroso es lo
primero como lo segundo.
Solo el conocimiento basado en un estudio serio y fundamentado de los
modelos que aquí reseñamos, así como de las condiciones particulares de
cada organización, puede ofrecer una buena opción para discriminar, con
mesura e inteligencia, la utilización de los más adecuados, y no caer en
la trampa de los remedios universales o paternalistas, que tan nefastos
resultados han provocado en las organizaciones privadas y públicas de
nuestro país.
2. El enfoque humanístico
El enfoque humanístico promueve una verdadera revolución conceptual en
la teoría administrativa: si antes el énfasis se hacia en la tarea (por
parte de la administración científica) y en la estructura organizacional
(por parte de la teoría clásica de la administración), ahora se hace en
las personas que trabajan o participan en las organizaciones. En el
enfoque humanístico, la preocupación por la máquina y el método de
trabajo, por la organización formal y los principios de administración
aplicables a los aspectos organizacionales ceden la prioridad a la
preocupación por el hombre y su grupo social: de los aspectos técnicos y
formales se pasa a los aspectos psicológicos y sociológicos.
El enfoque humanístico aparece con la teoría de las relaciones humanas
en los Estados Unidos, a partir de la década de los años treinta. Su
nacimiento fue posible gracias al desarrollo de las ciencias sociales,
principalmente de la psicología, y en particular de la psicología del
trabajo, surgida en la primera década del siglo XX, la cual se orientó
principalmente hacia dos aspectos básicos que ocuparon otras tantas
etapas de su desarrollo:
· Análisis del trabajo y adaptación del trabajador al trabajo. En esta
primera etapa domina el aspecto meramente productivo. El objetivo de la
psicología del trabajo –o psicología industrial, para la mayoría– era la
verificación de las características humanas que exigía cada tarea por
parte de su ejecutante, y la selección científica de los empleados,
basada en esas características. Esta selección científica se basaba en
pruebas. Durante esta etapa los temas predominantes en la psicología
industrial eran la selección de personal, la orientación profesional,
los métodos de aprendizaje y de trabajo, la fisiología del trabajo y el
estudio de los accidentes y la fatiga
· Adaptación del trabajo al trabajador. Esta segunda etapa se
caracteriza por la creciente atención dirigida hacia los aspectos
individuales y sociales del trabajo, con cierto predominio de estos
aspectos sobre lo productivo, por lo menos en teoría. Los temas
predominantes en esta segunda etapa eran el estudio de la personalidad
del trabajador y del jefe, el estudio de la motivación y de los
incentivos de trabajo, del liderazgo, de las comunicaciones, de las
relaciones interpersonales y sociales dentro de la organización.
No hay duda de lo valiosa que fue la contribución de la psicología
industrial en le demostración de la limitaciones de los principios de
administración adoptados por la teoría clásica. Además, las profundas
modificaciones ocurridas en los panoramas social, económico, político y
tecnológico contribuyeron con nuevas variables al estudio de la
administración. Mientras que en los demás países el liberalismo
económico típico del siglo XIX pasó, a partir de la Primera Guerra
Mundial, a ser sustituido por una creciente injerencia del estado en la
economía –con el surgimiento de algunos gobiernos totalitarios (en los
cuales la teoría clásica encontraba un ambiente extremadamente
favorable) –, en los Estados Unidos se reafirmaban y desarrollaban los
principios democráticos. Además, con la Primera Guerra Mundial comienza
el declive de Europa centro-occidental en el liderazgo del mundo, y el
espectacular ascenso de los Estados Unidos como potencia mundial.
La gran depresión económica que azotó el mundo alrededor de 1929
intensificó la búsqueda de la eficiencia en las organizaciones. Aunque
esa crisis se origino en las dificultades económicas de los Estados
Unidos y en la dependencia de la mayor parte de los países capitalistas
de la economía estadounidense, provocó indirectamente una verdadera
reelaboración de conceptos y una reevaluación de los principios de
administración hasta entonces aceptados con su carácter dogmático y
prescriptivo.
Como se estudiará mas adelante, el enfoque humanístico de la
administración comenzó poco después de la muerte de Taylor; sin embargo
solo encontró enorme aceptación en los Estados Unidos a partir de los
años treinta, principalmente por sus características eminentemente
democráticas. Su divulgación fuera de este país ocurrió mucho después de
finalizada la Segunda Guerra Mundial.
3. Teoría de las relaciones humanas
La teoría de las relaciones humanas (también denominada escuela
humanística de la administración), desarrollada por Elton Mayo y sus
colaboradores, surgió en los Estados Unidos como consecuencia inmediata
de los resultados obtenidos en el experimento de Hawthorne, Fue
básicamente un movimiento de reacción y de oposición a la teoría clásica
de la administración.
La teoría clásica pretendió desarrollar una nueva filosofía empresarial,
una civilización industrial en que la tecnología y el método de trabajo
constituyen las más importantes preocupaciones del administrador. A
pesar de la hegemonía de la teoría clásica y del hecho de no haber sido
cuestionada por ninguna otra teoría administrativa importante durante
las cuatro primeras décadas de este siglo, sus principios no siempre se
aceptaron de manera sosegada, específicamente entre los trabajadores y
los sindicatos estadounidenses. En un país eminentemente democrático
como los Estados Unidos, los trabajadores y los sindicatos vieron e
interpretaron la administración científica como un medio sofisticado de
explotación de los empleados a favor de los intereses patronales. La
investigación de Hoxie fue uno de los primeros avisos a la autocracia
del sistema de Taylor, pues comprobó que la administración se basaba en
principios inadecuados para el estilo de vida estadounidense.
En consecuencia, la teoría de las relaciones humanas surgió de la
necesidad de contrarrestar la fuerte tendencia a la deshumanización del
trabajo, iniciada con la aplicación de métodos rigurosos, científicos y
precisos, a los cuales los trabajadores debían someterse forzosamente.
4. Orígenes de la Teoría de las relaciones humanas
Las cuatro principales causas del surgimiento de la teoría de las
relaciones humanas son:
1. Necesidad de humanizar y democratizar la administración, liberándola
de los conceptos rígidos y mecanicistas de la teoría clásica y
adecuándola a los nuevos patrones de vida del pueblo estadounidense. En
este sentido, la teoría de las relaciones humanas se convirtió en un
movimiento típicamente estadounidense dirigido a la democratización de
los conceptos administrativos.
2. El desarrollo de las llamadas ciencias humanas, en especial la
psicología y la sociología, así como su creciente influencia intelectual
y sus primeros intentos de aplicación a la organización industrial. Las
ciencias humanas vinieron a demostrar, de manera gradual, lo inadecuado
de los principios de la teoría clásica.
3. Las ideas de la filosofía pragmática de John Dewey y de la psicología
dinámica de Kart Lewin, fueron esenciales para el humanismo en la
administración. Elton Mayo es considerado el fundador de la escuela;
Dewey, indirectamente, y Lewin, de manera más directa, contribuyeron
bastante a su concepción. De igual modo, fue fundamental la sociología
de Pareto, a pesar de que ninguno de los autores del movimiento inicial
tuvo contacto directo con sus obras, sino apenas con su mayor divulgador
en los Estados Unidos en esa época.
4. Las conclusiones del experimento de Hawthorne, llevado a cabo entre
1927 y 1932 bajo la coordinación de Elton Mayo, pusieron en jaque los
principales postulados de la teoría clásica de la administración.
5. El experimento de Hawthorne
A partir de 1924 la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos
inició algunos estudios para verificar la correlación entre
productividad e iluminación en el área de trabajo, dentro de los
presupuestos clásicos de Taylor y Gilbreth.
Un poco antes, en 1923, Mayo había dirigido una investigación en una
fábrica textil próxima a Filadelfia. Esta empresa, que presentaba
problemas de producción y una rotación anual de personal cercana al
250%, había intentado sin éxito poner en marcha varios esquemas de
incentivos. En principio, Mayo introdujo un periodo de descanso, dejo a
criterio de los obreros la decisión de cuando deberían parar las
máquinas, y contrató una enfermera. Al poco tiempo surgió un espíritu de
solidaridad en el grupo, aumento la producción y disminuyo la rotación.
En 1927 el Consejo Nacional de Investigación inició un experimento en
una fábrica de la Western Electric Company, situada en Chicago, en el
barrio de Hawthorne, con la finalidad de determinar la relación entre la
intensidad de la iluminación y le eficiencia de los obreros en la
producción. Ese experimento, que se volvería famoso, fue coordinado por
Elton Mayo; luego se aplicó también al estudio de la fatiga, de los
accidentes en e trabajo, de la rotación de personal (turnover) y del
efecto de las condiciones físicas del trabajo sobre la productividad de
los empleados. Los investigadores verificaron que los resultados del
experimento fueron afectados por variables psicológicas. Entonces,
intentaron eliminar o neutralizar el factor psicológico, extraño y no
pertinente, lo cual obligó a prolongar el experimento hasta 1932, cuando
fue suspendido por la crisis de 1929.
La literatura relacionada con el experimento de Hawthorne es abundante.
La Western Electric, empresa de fabricación de equipos y componentes
telefónicos, desarrollaba en la época una política de personal dirigida
hacia el bienestar de los obreros, pagaba salarios satisfactorios y
brindaba buenas condiciones de trabajo. En su fábrica, situada en
Hawthorne, había un departamento de montaje de relés de teléfono, en el
cual trabajaban jóvenes empleadas (montadoras) que realizaban tareas
simples y respectivas que exigían gran rapidez. El montaje de relés era
ejecutado sobre una base sostenida por cuatro tornillos, en la cual se
colocaban las bobinas, las armazones, los muelles de contacto y los
aislantes eléctricos. En la época, una empleada montaba cinco relés cada
seis minutos. La empresa no estaba interesada en aumentar la producción,
si no en conocer mejor a sus empleados.
· Primera fase del experimento de Hawthorne.
Durante la primera fase del experimento se seleccionaron dos grupos de
obreras que ejecutaban la misma operación, en condiciones idénticas: un
grupo de observación trabajó bajo intensidad variable de luz, mientras
que el segundo de control trabajó bajo intensidad constante. Se
pretendía averiguar que efecto producía la iluminación en el rendimiento
de los obreros. Los observadores no encontraron una relación directa
entre las variables, sin embargo, verificaron con sorpresa la existencia
de otras variables difíciles de aislar, una de las cuales fue el factor
psicológico: las obreras reaccionaban al experimento de acuerdo con sus
suposiciones personales, o sea, se creían en la obligación de producir
más cuando la intensidad de la luz aumentaba, y producir menos cuando
disminuía. Ese hecho se obtuvo al cambiar las lámparas por otras de la
misma potencia, aunque se hizo creer a las obreras que la intensidad de
la luz variaba, con lo cual se verificó un nivel de rendimiento
proporcional a la intensidad de la luz bajo la cual aquellas suponían
que trabajaban. Se comprobó la primacía del factor psicológico sobre el
fisiológico: la relación entre condiciones físicas y la eficiencia de
los obreros puede ser afectada por condiciones psicológicas.
Al reconocer la existencia del factor psicológico, solo en cuanto a su
influencia negativa, los investigadores pretendieron aislarlo o
eliminarlo del experimento por considerarlo inoportuno. Entonces
extendieron la experiencia a la verificación de la fatiga en el trabajo,
al cambio de horarios, a la introducción de periodos de descanso,
aspectos básicamente fisiológicos.
· Segunda fase del experimento de Hawthorne.
(Sala de prueba para el montaje de relés)
La segunda fase comenzó en Abril de 1927. Para constituir el grupo de
observación (o grupo experimental) fueron seleccionadas seis jóvenes de
nivel medio, ni novatas, ni expertas: cinco montaban relés, mientras la
sexta suministraba las piezas necesarias para mantener un trabajo
continuo. La sala de pruebas estaba separada del resto del departamento
(donde se hallaba el grupo de control) por una división de madera. La
mesa y el equipo eran idénticos a los usados en el departamento, pero
tenían un plano inclinado con un contador de piezas individual que
indicaba, enana cinta perforada, la producción de cada joven. La
producción, fácilmente medible, se constituyó en el índice de
comparación entre el grupo experimental (sujeto a cambios en las
condiciones de trabajo) y el grupo de control (compuesto por el resto
del departamento), que continuaba trabajando siempre en las mismas
condiciones.
El grupo experimental tenía un supervisor común, al igual que el grupo
de control, pero además contaba con un observador que permanecía en la
sala, ordenaba el trabajo y se encargaba de mantener el espíritu de
cooperación de las jóvenes. Posteriormente, el observador contó con la
colaboración de algunos asistentes, a medida que se hacía más complejo
el experimento. A las jóvenes convocadas a participar en la
investigación se les aclararon completamente los objetivos de ésta:
determinar el efecto de ciertos cambios en las condiciones de trabajo
(período de descanso, refrigerios, reducción en el horario de trabajo,
etc.). Constantemente se les informaban los resultados, y se sometían a
su aprobación las modificaciones que fueran a introducirse. Se insistía
en que trabajasen con normalidad y pusieran voluntad en el trabajo. La
investigación llevada a cabo con el grupo experimental se dividió en
doce periodos para observar cuales eran las condiciones de rendimiento
mas satisfactorias.
· Primer periodo: se registró la producción de cada obrera en su área
original de servicio, sin que lo supiese, y se estableció su capacidad
productiva en condiciones normales de trabajo. Ese promedio (2,400
unidades por joven) se comparó con el de los demás periodos, el primero
de los cuales duró dos semanas.
· Segundo periodo: se aisló el grupo experimental en la sala de pruebas,
se mantuvieron normales las condiciones y el horario de trabajo y se
midió el ritmo de la producción. Este periodo duro cinco semanas y
sirvió para verificar el efecto producido por el cambio de sitio de
trabajo.
· Tercer periodo: se modifico el sistema de pagos. En el grupo de
control se pagaba por tareas en grupo. Como los grupos eran numerosos
–compuestos por más de 100 jóvenes–, las variaciones de producción de
cada joven se diluían con la producción del grupo y no se reflejaban en
su salario individual. En el grupo experimental se separó el pago de las
jóvenes y, como el grupo era pequeño, ellas percibieron que sus mejores
esfuerzos individuales repercutían directamente en su salario. En este
periodo de ocho semanas, aumento la producción.
· Cuarto periodo: marca el inicio del cambio directo en el trabajo. Se
introdujeron cinco minutos de descanso a mitad de la mañana y otros
cinco a mitad de la tarde. Se presento un nuevo aumento de la
producción.
· Quinto periodo: los intervalos de descanso fueron aumentados a diez
minutos cada uno; de nuevo, aumentó la producción.
· Sexto periodo: se dieron tres descansos de cinco minutos en la mañana
y otros tres en la tarde. Se observó que la producción no aumentó, y
hubo quejas de las jóvenes en cuanto al rompimiento del ritmo de
trabajo.
· Séptimo periodo: se volvió de nuevo a los intervalos de diez minutos,
uno por la mañana y otro por la tarde. Durante uno de ellos se servía un
refrigerio ligero. De nuevo, la producción aumentó.
· Octavo periodo: con las mismas condiciones del periodo anterior, el
grupo experimental comenzó a trabajar hasta las 16:30 horas y no hasta
las 17:00 horas, como el grupo de control. Hubo un acentuado aumento de
la producción.
· Noveno periodo: el trabajo del grupo experimental terminaba a las
16:00 horas. La producción permaneció estable.
· Décimo periodo: el grupo experimental volvió a trabajar hasta las
17:00 horas, como en el séptimo periodo. La producción aumentó
considerablemente.
· Undécimo periodo: se estableció una semana de cinco días; el grupo
experimental tenía libre el sábado. Se observó que la producción diaria
de las jóvenes continuaba subiendo.
· Duodécimo periodo: se volvió a las condiciones del tercer periodo; se
quitaron los beneficios otorgados durante el experimento, con la
aprobación de las demás jóvenes. Este periodo, último y decisivo, duró
doce semanas; inesperadamente, se observó que la producción diaria y la
semanal alcanzaron un índice jamás logrado anteriormente (3,000 unidades
semanales por joven en el grupo experimental).
Aunque las condiciones físicas de trabajo en los periodos séptimo,
décimo y duodécimo fueron iguales, la producción aumentó continuamente
de un periodo a otro. En el periodo undécimo, que transcurrió en el
verano de 1928, un año después del inicio del experimento, los
investigadores percibieron que los resultados no eran los esperados.
Existía un factor que no podía ser explicado sólo a través de las
condiciones de trabajo controladas experimentalmente, el cual también
había aparecido anteriormente en el experimento sobre iluminación. No
hubo ninguna relación entre la producción y las condiciones físicas, y
las variaciones efectuadas en la sala de pruebas no llegaron a afectar
el ritmo de trabajo de las jóvenes. Entonces, el problema estribaba en
saber con cuales factores correlacionar las variaciones en el ritmo de
producción de las jóvenes.
El experimento de la sala de montaje de relés dejó algunas conclusiones:
· Las jóvenes manifestaban que les gustaba trabajar en la sala de
pruebas porque era divertido, y la supervisión menor rígida (opuesta a
la rígida supervisión de control en la sala de montaje) les permitía
trabajar con más libertad y menos ansiedad.
· El ambiente amistoso y sin presiones permitía conservar, lo que
aumentaba la satisfacción en el trabajo.
· No había temor al supervisor. A pesar de que en la sala de pruebas
existía más supervisión que en el departamento (donde había apenas un
supervisor para un número mayor de obreras), la característica y el
objetivo de la supervisión eran diferentes y las jóvenes lo sabían muy
bien. En especial, sentían que participaban en un experimento
interesante y que debían producir resultados que, aunque no los
conociesen bien, redundarían en beneficio de las demás compañeras de
trabajo.
· El grupo experimental se desarrolló en el aspecto social. Las jóvenes
iniciaron amistad entre ellas, y dichas amistades se extendían más allá
del ambiente laboral. Las jóvenes se preocupaban por las otras,
acelerando su producción cuando alguna compañera se mostraba cansada.
Esto permitió comprobar que constituían un grupo.
· El grupo desarrolló liderazgo y objetivos comunes. Después que
salieron dos jóvenes del grupo original, una de las sustitutas se volvió
espontáneamente líder, ayudando a sus compañeras a alcanzar el objetivo
común de aumentar continuamente el ritmo de producción, a pesar de que
constantemente se les pedía que trabajaran con normalidad.
· Tercera fase del experimento de Hawthorne.
(Programa de entrevistas)
Al poco tiempo los investigadores, preocupados por la diferencia de
actitudes entre las jóvenes del grupo experimental y las del grupo de
control, fueron apartándose del interés inicial de buscar mejores
condiciones físicas de trabajo y se dedicaron definitivamente a estudiar
las relaciones humanas en el trabajo. Constataron que, en el
departamento, las jóvenes consideraban humillante la supervisión
vigilante y coercitiva. Sobre todo, verificaron que la empresa, a pesar
de su política de personal abierta, poco o nada sabía de los factores
que determinan las actitudes de las obreras frente a la supervisión, los
equipos de trabajo y la propia empresa.
De este modo, en Septiembre de 1928 se inició el programa de entrevistas
(interviewing program). Ese programa comprendían entrevistas con los
empleados para conocer mejor sus actitudes y sentimientos, escuchar sus
opiniones en cuanto a su trabajo y el tratamiento que recibían, e
igualmente recibir sugerencias que pudiesen ser aprovechadas en el
entrenamiento de los supervisores. Como el programa fue muy bien acogido
entre obreros y supervisores, y los resultados fueron muy alentadores,
la empresa creó la División de Investigaciones Industriales en Febrero
de 1929 para dirigir y ampliar el programa de entrevistas, con el fin de
realizarlas a todos los empleados anualmente. Tratándose de una empresa
con más de 40,000 empleados, tal plan era muy ambicioso. Sin embargo,
entre 1928 y 1930 fueron entrevistados cerca de 21,126 empleados.
En 1931 el sistema de entrevistas sufrió modificaciones: se adoptó la
técnica de entrevista no dirigida, que permitía que los trabajadores
hablaran libremente sin que el entrevistador desviara el asunto o
intentara establecer pautas previas.
Homans destaca que el programa de entrevistas reveló la existencia de
una organización informal de los obreros, conformada para protegerse de
cualquier amenaza de la administración contra su bienestar. Algunas
manifestaciones de esa organización informal son:
· Producción controlada por estándares establecidos por los propios
obreros, y que no eran sobrepasados por ninguno de ellos
· Prácticas no formalizadas de penalización que el grupo aplicaba a los
obreros que excedían aquellos estándares, por considerarlos
saboteadores.
· Expresiones que dejaban ver la insatisfacción con respecto a los
resultados del sistema de pagos de incentivos por producción.
· Liderazgo informal de ciertos obreros que mantenían unidos los grupos
y aseguraban el respeto a las reglas de conducta.
· Muestras de satisfacción e insatisfacción exageradas ante las
actitudes de los superiores inmediatos por el comportamiento de los
obreros.
Esta organización informal permitía que los obreros estuvieran unidos y
mantuvieran cierta lealtad entre ellos. No obstante, los investigadores
notaron que, muchas veces el obrero también pretendía ser leal a la
empresa. Esa lealtad dividida entre el grupo y la empresa podría ser
motivo de conflicto, tensión, inquietud y probablemente insatisfacción.
Para estudiar ese fenómeno, los investigadores desarrollaron una cuarta
fase del experimento.
· Cuarta fase del experimento de Hawthorne.
(Sala de observación del montaje de terminales)
Se escogió un grupo experimental -nueve operadores, nueve soldadores y
dos inspectores-, todos de la sección de montaje de terminarles para
estaciones telefónicas, el cual pasó a trabajar en una sala especial
cuyas condiciones eran idénticas a las del departamento. En la sala
había un observador; fuera de ésta, una persona entrevistaba
esporádicamente a aquellos obreros. Ese experimento, que pretendía
analizar la organización informal de los obreros, duró de Noviembre de
1931 a Mayo de 1932.
El sistema de pagos se fundaba en la producción del grupo: existía un
salario-hora, basado en innumerables factores, y un salario mínimo
horario para el caso de interrupciones en la producción. Los salarios
sólo podían ser elevados si aumentaba la producción total.
Una vez familiarizado con el grupo experimental, el observador pudo
constatar que los obreros se la sala utilizaban un conjunto de
artimañas: cuando alcanzaban lo que ellos juzgaban era su producción
normal, reducían su ritmo de trabajo. Manipulaban el informe de
producción, de manera que el exceso de producción de un día podía
acreditarse a otro día en que hubiese un déficit; también, solicitaban
pago por exceso de producción. Se comprobó que esos trabajadores
presentaban cierta uniformidad de sentimientos y solidaridad grupal, lo
que se reflejó en los métodos que el grupo desarrolló para legitimar sus
acciones: consideraba delator al miembro que perjudicase a algún
compañero y presionaba a los más rápidos, a través de penalizaciones
simbólicas, para “estabilizar” su producción. Esa cuarta fase permitió
el estudio de las relaciones entre la organización informal de los
empleados y la organización formal de la fábrica.
El experimento de Hawthorne fue suspendido en 1932 por razones externas,
pero la influencia de sus resultados en la teoría administrativa fue
fundamental para cuestionar los principios básicos de la teoría clásica,
entonces dominante.
6. Conclusiones del experimento de Hawthorne
Este experimento permitió delinear los principios básicos de la escuela
de las relaciones humanas. Entre las conclusiones principales pueden
mencionarse a siguientes:
Æ El nivel de producción depende de la integración social.
Se constató que el nivel de producción no está determinado por la
capacidad física o fisiológica del trabajador (como afirmaba la teoría
clásica), sino por las normas sociales y las expectativas que lo rodean.
Es su capacidad social la que establece su nivel de competencia y de
eficiencia, y no su capacidad de ejecutar correctamente movimientos
eficientes en un tiempo previamente establecido. Cuanto mas integrado
socialmente está en el grupo de trabajo, mayor será la disposición de
producir. Si el trabajador reúne excelentes condiciones físicas y
fisiológicas para el trabajo y no esta integrado socialmente, la
desadaptación social se reflejara en su eficiencia.
Æ El comportamiento social de los trabajadores.
El experimento de Hawthorne permitió comprobar que el comportamiento del
individuo se apoya por completo en el grupo. En general, los
trabajadores no actúan ni reaccionan aisladamente como individuos, si no
como miembros de grupos. En el experimento de Hawthorne, los individuos
no podían establecer por sí mismo su cuota de producción, sino que
debían dejar que la estableciera e impulsara el grupo. Ante cualquier
trasgresión de las normas grupales, el individuo recibía castigos
sociales o morales de sus compañeros para que se ajustara a los
estándares del grupo. La teoría clásica no llegó a percibir que el
comportamiento de los empleados está influenciado por las normas y los
valores de los grupos sociales en que participan. Kurt Lewin verificó
posteriormente que el individuo se resistirá al cambio para no apartarse
de los parámetros del grupo, en tanto éstos permanezcan inmodificables.
Debido a que el poder del grupo para provocar cambios en el
comportamiento individual es muy grande, la administración no puede
tratar a los trabajadores individualmente, como si fueran átomos
aislados, sino como miembros de grupos de trabajo, sujetos a las
influencias sociales de estos grupos. Los trabajadores no reaccionan
como individuos aislados frente a la administración, a sus decisiones,
normas, recompensas y castigos, sino como miembros de grupos sociales
cuyas actitudes de hallan influenciadas por códigos de conducta grupal.
Es la teoría del control social sobre el comportamiento. La amistad y
los grupos sociales de los trabajadores poseen significado trascendental
para la organización y, por lo tanto, deben ser considerados los
aspectos importantes en la teoría de la administración.
La teoría de las relaciones humanas contrapone el comportamiento social
del trabajador al comportamiento mecánico propuesto por la teoría
clásica, basado en la concepción atomística del hombre.
Æ Las recompensas y sanciones sociales.
Durante el experimento de Hawthorne se comprobó que los obreros que
producían muy por encima o muy por debajo de la norma socialmente
determinada, perdían el afecto y el respeto de los compañeros; así, los
trabajadores de la sala de montaje de terminales preferían producir
menor y, en consecuencia, ganar menos que poner en riesgo las relaciones
de amistad con sus compañeros. El comportamiento de los trabajadores
está condicionado por normas o estándares sociales. Cada grupo social
desarrolla creencias y expectativas con relación a la administración:
esas creencias y expectativas –reales o imaginarías- influyen no sólo en
las actitudes sino también en las normar o estándares de comportamiento
que el grupo define como aceptables, a través de los cuales evalúa a sus
integrantes. Son buenos compañeros y colegas, si se ajustan a esas
normas y estándares de comportamiento, y son pésimos colegas o
compañeros desleales, si transgreden aquellas normas y estándares.
Para Taylor, y para la mayoría de los autores clásicos, predominaba el
concepto del hombre económico, según el cual el hombre es motivado e
incentivado por estímulos salariales y económicos. De allí se deriva el
hecho de que casi todos los precursores de la administración científica
hayan elaborado un plan de incentivo salarial para evaluar la eficiencia
y bajar los costos operacionales. Taylor afirmaba que si se elegía un
buen método, se seleccionaba el ejecutor adecuado –de acuerdo con sus
características físicas- y se ofrecía un esquema de renumeración basado
en la producción –que aumentara proporcionalmente a la eficiencia del
empleado-, este produciría el máximo posible hasta el límite de su
capacidad fisiológica, si las condiciones ambientales lo permitían.
Mayo y sus seguidores creían que esa motivación económica era secundaria
en la determinación del rendimiento del trabajador. Conforme a la teoría
de las relaciones humanas, a las personas las motiva, principalmente, la
necesidad de reconocimiento, aprobación social y participación en las
actividades de los grupos sociales en que conviven. De allí surge el
concepto de hombre social.
Las recompensas y sanciones no económicas influyen significativamente en
el comportamiento de los trabajadores y limitan, en gran parte, el
resultado de los planes de incentivo económico. Aunque esas recompensas
sociales y morales son simbólicas y no materiales, inciden de manera
decisiva en la motivación y la felicidad del trabajador.
Æ Los grupos informales.
Mientras los clásicos se preocuparon exclusivamente por los aspectos
formales de la organización (autoridad, responsabilidad,
especialización, estudios de tiempos y movimientos, principios generales
de administración, departamentalización, etc.), en Hawthorne los
investigadores se concentraron casi por completo en los aspectos
informales de la organización (grupos informales, comportamiento social
de los empleados, creencias, actitudes, expectativas, etc.). La empresa
pasó a ser vista como una organización social compuesta de diversos
grupos sociales informales, cuya estructura no siempre coincide con la
organización formal, es decir, con los propósitos y la estructura
definidos por la empresa.
Los grupos informales constituyen la organización humana de la empresa,
que muchas veces está en contraposición a la organización formal
establecida por la dirección. Los grupos informales definen sus reglas
de comportamiento, sus formas de recompensas o sanciones sociales, sus
objetivos, su escala de valores sociales, sus creencias y expectativas,
y cada participante los asimila e integra en sus actitudes y su
comportamiento.
La teoría de las relaciones humanas esbozó el concepto de organización
informal: la organización no solo se compone de personas aisladas, sino
del conjunto de personas que se relacionan espontáneamente entre sí.
Roethlisberger y Dickson comprobaron que “una organización industrial es
algo mas que una multiplicidad de individuos que actúan según sus
intereses económicos. Esos individuos también experimentan afectos y
sentimientos, se relacionan entre si, y en sus trato diario tienden a
establecer patrones de interacción. La mayoría de los individuos que
aceptan esos patrones tienden a aceptarlos como verdaderas
imprescindibles y obvias, y reaccionan de acuerdo con lo que ellos
determinan.
Æ Las relaciones humanas.
En la organización, los individuos participan en grupos sociales y se
mantienen en constante interacción social. Para explicar y justificar el
comportamiento humano en las organizaciones, la teoría de las relaciones
humanas estudió a fondo esa interacción social. Se entiende por
relaciones humanas las acciones y actitudes resultantes de los contactos
entre personas y grupos.
Cada individuo es una personalidad altamente diferenciada, que incide en
el comportamiento y las actitudes de las personas con quienes mantiene
contacto y, a la vez, recibe mucha influencia de sus semejantes. En la
búsqueda de comprensión, aceptación y participación, el individuo trata
de compenetrarse con otros individuos y grupos definidos, con el fin de
satisfacer sus intereses y aspiraciones más inmediatos. En su
comportamiento influyen el ambiente y las diversas actitudes y normas
informales existentes en los distintos grupos.
En la empresa surgen las oportunidades de desarrollar relaciones humanas
debido a la gran cantidad de grupos y las interacciones que se presentan
necesariamente. Solo la comprensión de la naturaleza de esas relaciones
humanas permite al administrador obtener mejores resultados de sus
subordinados: la comprensión de las relaciones humana facilita la
creación de una atmósfera donde cada individuo es estimulado a
expresarse libre y sanamente.
Æ La importancia del contenido del cargo.
La forma más eficiente de división del trabajo no es la mayor
especialización de éste (y, por tanto, una mayor fragmentación). A pesar
de que no se preocuparon mucho por este aspecto, Mayo y sus
colaboradores verificaron que la especialización extrema -defendida por
la teoría clásica- no garantizaba más eficiencia en la organización. Por
ejemplo, observaron que los obreros de la sala de montaje de terminales
cambiaban con frecuencia de puesto para evitar la monotonía,
contrariando la política de la administración de la empresa. Esos
cambios presentaban efectos negativos en la producción, pero al parecer
elevaban la moral de todo el grupo.
A partir de esas conjeturas, se evidenció que el contenido y la
naturaleza del trabajo influyen grandemente en la moral del trabajador.
Los trabajos simples y repetitivos tienden a volverse monótonos y
mortificantes, lo cual afecta de manera negativa las actitudes del
trabajador y reduce su eficiencia y satisfacción.
Æ El énfasis en los aspectos emocionales.
Los elementos emocionales inconscientes –incluso irracionales- del
comportamiento humano atraen a casi todos los forjadores de la teoría de
las relaciones humanas. De ahí que algunos autores los denominen
sociólogos de la organización.
7. La civilización industrial y el hombre
El estudio de la opresión del hombre a manos del avasallador desarrollo
de la civilización industrial fue la prioridad de la teoría de las
relaciones humanas. Elton Mayo, fundador del movimiento, dedicó sus tres
libros a examinar los problemas humanos, sociales y políticos derivados
de una civilización basada casi exclusivamente en la industrialización y
la tecnología.
Mayo destaca que, mientras la eficiencia material aumentó poderosamente
en los últimos 200 años, la capacidad humana para el trabajo colectivo
no mantuvo el mismo ritmo de desarrollo. Al recordar a los sociólogos Le
Play y Durkheim, cuyas observaciones en las comunidades más sencillas
demostraron que el progreso industrial estuvo acompañado de un profundo
desgaste del sentimiento espontáneo de cooperación, Mayo afirma que la
solución a este problema no puede encontrarse en el retorno a las formas
tradicionales de organización, sino que debe buscarse en una nueva
concepción de las relaciones humanas en el trabajo. Es evidente que el
tema de la colaboración en la sociedad industrial no puede dejarse al
azar, mientras se vela sólo por los aspectos materiales y tecnológicos
del progreso humano.
Los métodos de trabajo tienden a la eficiencia, ninguno a la
cooperación. La cooperación humana no es el resultado de las
determinaciones legales ni de la lógica organizacional, sino que tiene
causas más profundas, como reveló el experimento de Hawthorne, en el
cual se basa Mayo para defender los siguientes puntos de vista:
· El trabajo es una actividad típicamente grupal. La primera conclusión
derivada de la investigación plantea que el nivel de producción está más
influenciado por las normas de grupo que por los incentivos salariales y
materiales de producción. Según Mayo, la actitud del empleado frente a
su trabajo y la naturaleza del grupo en el cual participa son factores
decisivos en la productividad.
· El obrero no actúa como individuo aislado sino como miembro de un
grupo social. Los cambios tecnológicos tienden a romper constantemente
los lazos informales de camaradería y amistad dentro del trabajo y a
privar al obrero del espíritu social porque debe responder por su
producción.
· La tarea básica de la administración es formar una élite capaz de
comprender y de comunicar, compuestas por jefes democráticos,
persuasivos y apreciados por todo el personal. En lugar de intentar que
los empleados comprendan la lógica de la administración de la empresa,
la nueva elite de administradores debe comprender las limitaciones de
esa lógica, y ser capaz de entender la de los trabajadores.
Mayo afirma que "de hecho, ya dejamos atrás el estado de la organización
humana en que la comunicación efectiva y la colaboración estaban
aseguradas por las rutinas establecidas para relacionarse. La sociedad
civilizada modificó por completo sus postulados”. Pasamos de una
sociedad inmutable a una sociedad adaptable; sin embargo, olvidamos la
habilidad social. "Aunque vivimos en la época de mayor tecnología de la
historia, mostramos una total incompetencia social”. Se hace necesaria
la educación de una élite social capaz de recuperar el sentido de
cooperación.
· La persona humana es motivada esencialmente por la necesidad de “estar
en compañía”, de “ser reconocida”, de acceder a una comunicación
adecuada. Mayo está ven desacuerdo con la afirmación de Taylor según la
cual la motivación básica del trabajador es sólo salarial (homo
economicus), puesto que éste se preocupa por producir el máximo posible
-si sus condiciones físicas se lo permiten- para obtener una
remuneración más elevada. Según Mayo, la organización eficiente no
garantiza por sí sola mayor producción porque es incapaz de elevar la
productividad, si no se identifican, localizan y satisfacen debidamente
las necesidades psicológicas del trabajador. Lodi intenta explicar las
diferencias en las posiciones de Taylor y de Mayo apoyándose en el hecho
de que el primero escaló posiciones en la empresa mediante un trabajo
arduo y dedicado -por tanto, creía que todos los empleados estaban
motivados por los mismos intereses-, mientras que el segundo era un
sociólogo que vivía casi exclusivamente en el medio universitario,
disgustado por las condiciones de los obreros de su tiempo y por la poca
posibilidad de satisfacción de sus necesidades psicológicas y sociales.
· La civilización industrial origina la desintegración de los grupos
primarios de la sociedad, como la familia, los grupos informales y la
religión. La fábrica, en cambio, surge como una nueva unidad social que
proporciona un nuevo hogar, un sitio para la comprensión y la seguridad
emocional de los individuos. Dentro de esta visión romántica, el obrero
encontrará en la fábrica una administración comprensiva y paternal,
capaz de satisfacer a plenitud sus necesidades psicológicas y sociales.
Mayo pone en duda la validez de los métodos democráticos para solucionar
los problemas de la sociedad industrial, puesto que ésta induce a la
cooperación forzada mediante la intervención estatal. "Los métodos de la
democracia, lejos de proporcionar los medios para la solución del
problema de la sociedad industrial, demostraron ser completamente
inadecuados para esa tarea". Aún más, Mayo afirma que "la cooperación no
puede ser producto de la reglamentación estatal, sino el resultado del
crecimiento espontáneo”.
Puesto que todos los métodos tienden a la eficiencia y no a la
cooperación humana, y mucho menos a los objetivos humanos, surge el
conflicto social en la sociedad industrial: la incompatibilidad entre
los objetivos organizacionales y los objetivos personales de los
trabajadores. Ambos objetivos no son muy compatibles, en especial porque
la preocupación exclusiva por lograr la eficiencia agobia al trabajador.
Según Mayo, el conflicto social debe evitarse a toda costa mediante una
administración humanizada que implante un tratamiento preventivo y
profiláctico. Las relaciones humanas y la cooperación son la Clave para
evitar el conflicto social.
Mayo no vislumbra posibilidad de alcanzar una solución positiva y
constructiva para el conflicto social. Según él, este conflicto social,
la cooperación representa el bienestar social.
8. Funciones básicas de la organización industrial
El experimento de Hawthorne permitió el surgimiento de nueva literatura
y nuevos conceptos acerca de administración. Roethlisberger y Dickson,
dos de los más renombrados divulgadores de los resultados de la
investigación, aclaran algunos conceptos representativos de la teoría de
las relaciones humanas, y conciben la fábrica como un sistema social.
Según ellos, la organización industrial tiene dos funciones principales:
producir bienes o servicios (función económica que busca el equilibrio
externo) y brindar satisfacciones a sus miembros (función social que
persigue el equilibrio interno). La organización industrial debe buscar
esas dos formas De equilibrio de modo simultáneo. Estos dos autores
destacan que la organización de esa época, que sólo se preocupaba por
lograr equilibrio económico y externo, está calcada por completo de la
teoría clásica, y carece de madurez suficiente para conseguir la
cooperación del personal, condición fundamental para alcanzar equilibrio
interno.
La organización industrial está conformada por una organización técnica
(instalaciones, máquinas, equipos, productos o servicios, materias
primas, etc.) y una organización humana (organización social). La
organización humana de la fábrica tiene como base los individuos, cada
uno de los cuales evalúa el ambiente en que vive, las circunstancias que
lo rodean, de acuerdo con vivencias anteriores, fruto de sus
interacciones humanas durante la vida. No obstante, la organización
humana de una fábrica es más que la simple suma de los individuos,
debido a que la interacción diaria y constante de esos individuos en el
trabajo origina un elemento común: la organización social de la fábrica.
Dentro de la fábrica, todo acontecimiento se vuelve objeto de un sistema
de sentimientos, ideas, creencias y expectativas que convierte los
hechos en símbolos que distinguen el comportamiento "bueno" o "malo" y
el nivel social "superior" o "inferior". Cada hecho, actitud o decisión
es objeto de un sistema de sentimientos de aprobación, rechazo,
neutralidad o resistencia. Hechos, actitudes y decisiones comportan
siempre valores sociales ("buenos" o "malos") y pasan a tener un
significado social. Algunas de esas ideas y creencias representan más de
lo esperado en una situación determinada: pueden conducir a la
cooperación o a la confusión, dependiendo de cómo se interpreten y
apliquen.
La organización técnica y la organización humana, las organizaciones
formal e informal, son subsistemas entrelazados e interdependientes: si
se modifica uno de ellos, se producen modificaciones en los demás.
Además, se considera que esos subsistemas se mantienen en equilibrio,
razón por la cual una modificación en alguna de sus partes provoca una
reacción en las demás para restablecer la condición de equilibrio
existente antes de presentarse la modificación. Lodi señala la
influencia de la noción de equilibrio social de Pareto en esta
concepción.
Figura 1. Funciones básicas de la organización, según Roethlisberger y
Dickson
La colaboración humana está determinada por la organización informal más
que por la organización formal. La colaboración es un fenómeno
estrictamente social, no lógico, tomado por completo de códigos
sociales, convencionalismos, tradiciones, expectativas y modos
rutinarios de reaccionar ante las situaciones. No es cuestión de lógica,
sino de psicología.
Así, para la mayoría de los obreros los estímulos psicológicos y
sociales son importantes que las condiciones materiales o económicas. La
concepción de homo económicus no explica adecuadamente el comportamiento
humano, y se equivoca al establecer una relación lógica y primaria entre
causa (condiciones físicas) y efecto (cooperación). La fatiga no es sólo
orgánica y fisiológica, sino también subjetiva y psicológica.
Desde el punto de vista, la teoría de las relaciones humanas aportó
nuevas dimensiones y nuevas variables a la TGA.
9. Bibliografía
· CHIAVENATO, ldalberto: Introducción a la Teoría General de la
Administración. Quinta Edición, Bogotá: Editorial McGraw-Hill
Latinoamericana, S.A., 2003.
· Morelia, Michoacán; México
· 09 de Noviembre del 2003
Trabajo enviado por:
Rafael Netzahualcóyotl Gallaga García
netza_g@hotmail.com
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