1. Introducción
En estos momentos de cambio acelerado y énfasis en la globalización y la
cultura de la calidad y el servicio al cliente, para los estudiosos de
la administración no deja de ser frustrante el comprobar que aún
persista, en numerosas organizaciones, la aplicación de modelos rígidos
y mecanicistas incompatibles con las principales variables, tanto de su
entorno, como de su cultura, procesos o estructuras organizacionales
particulares, y que, en la mayoría de los casos, están en franca
contradicción con los supuestos que dichos modelos sustentan.
En el extremo opuesto, sin embargo, también es necesario insistir en los
riesgos que conlleva la calca en nuestro entorno mexicano, por simple
moda o una inocente creencia en sus bondades inherentes, de modelos
desarrollados en ambientes culturales e ideológicos distantes, o que
bajo el disfraz de un falso humanismo son en el fondo más rígidos y
explotadores del ser humano que los anteriores. Tan peligroso es lo
primero como lo segundo.
Solo el conocimiento basado en un estudio serio y fundamentado de los
modelos que aquí reseñamos, así como de las condiciones particulares de
cada organización, puede ofrecer una buena opción para discriminar, con
mesura e inteligencia, la utilización de los más adecuados, y no caer en
la trampa de los remedios universales o paternalistas, que tan nefastos
resultados han provocado en las organizaciones privadas y públicas de
nuestro país.
2. El enfoque humanístico
El enfoque humanístico promueve una verdadera revolución conceptual en
la teoría administrativa: si antes el énfasis se hacia en la tarea (por
parte de la administración científica) y en la estructura organizacional
(por parte de la teoría clásica de la administración), ahora se hace en
las personas que trabajan o participan en las organizaciones. En el
enfoque humanístico, la preocupación por la máquina y el método de
trabajo, por la organización formal y los principios de administración
aplicables a los aspectos organizacionales ceden la prioridad a la
preocupación por el hombre y su grupo social: de los aspectos técnicos y
formales se pasa a los aspectos psicológicos y sociológicos.
El enfoque humanístico aparece con la teoría de las relaciones humanas
en los Estados Unidos, a partir de la década de los años treinta. Su
nacimiento fue posible gracias al desarrollo de las ciencias sociales,
principalmente de la psicología, y en particular de la psicología del
trabajo, surgida en la primera década del siglo XX, la cual se orientó
principalmente hacia dos aspectos básicos que ocuparon otras tantas
etapas de su desarrollo:
· Análisis del trabajo y adaptación del trabajador al trabajo. En esta
primera etapa domina el aspecto meramente productivo. El objetivo de la
psicología del trabajo –o psicología industrial, para la mayoría– era la
verificación de las características humanas que exigía cada tarea por
parte de su ejecutante, y la selección científica de los empleados,
basada en esas características. Esta selección científica se basaba en
pruebas. Durante esta etapa los temas predominantes en la psicología
industrial eran la selección de personal, la orientación profesional,
los métodos de aprendizaje y de trabajo, la fisiología del trabajo y el
estudio de los accidentes y la fatiga
· Adaptación del trabajo al trabajador. Esta segunda etapa se
caracteriza por la creciente atención dirigida hacia los aspectos
individuales y sociales del trabajo, con cierto predominio de estos
aspectos sobre lo productivo, por lo menos en teoría. Los temas
predominantes en esta segunda etapa eran el estudio de la personalidad
del trabajador y del jefe, el estudio de la motivación y de los
incentivos de trabajo, del liderazgo, de las comunicaciones, de las
relaciones interpersonales y sociales dentro de la organización.
No hay duda de lo valiosa que fue la contribución de la psicología
industrial en le demostración de la limitaciones de los principios de
administración adoptados por la teoría clásica. Además, las profundas
modificaciones ocurridas en los panoramas social, económico, político y
tecnológico contribuyeron con nuevas variables al estudio de la
administración. Mientras que en los demás países el liberalismo
económico típico del siglo XIX pasó, a partir de la Primera Guerra
Mundial, a ser sustituido por una creciente injerencia del estado en la
economía –con el surgimiento de algunos gobiernos totalitarios (en los
cuales la teoría clásica encontraba un ambiente extremadamente
favorable) –, en los Estados Unidos se reafirmaban y desarrollaban los
principios democráticos. Además, con la Primera Guerra Mundial comienza
el declive de Europa centro-occidental en el liderazgo del mundo, y el
espectacular ascenso de los Estados Unidos como potencia mundial.
La gran depresión económica que azotó el mundo alrededor de 1929
intensificó la búsqueda de la eficiencia en las organizaciones. Aunque
esa crisis se origino en las dificultades económicas de los Estados
Unidos y en la dependencia de la mayor parte de los países capitalistas
de la economía estadounidense, provocó indirectamente una verdadera
reelaboración de conceptos y una reevaluación de los principios de
administración hasta entonces aceptados con su carácter dogmático y
prescriptivo.
Como se estudiará mas adelante, el enfoque humanístico de la
administración comenzó poco después de la muerte de Taylor; sin embargo
solo encontró enorme aceptación en los Estados Unidos a partir de los
años treinta, principalmente por sus características eminentemente
democráticas. Su divulgación fuera de este país ocurrió mucho después de
finalizada la Segunda Guerra Mundial.
|
CRONOLOGIA DE LOS PRINCIPALES EVENTOS DE LA TEORIA DE LAS RELACIONES HUMANAS. |
||
|
AÑO |
AUTORES |
LIBROS |
|
1911 |
Hug Munsterberg |
Psychologie und Wirtshatleben |
|
1918 |
Ordway Tead |
Instincts in Industry |
|
1920 |
Mary Parker Follet |
The New State |
|
1925 |
William James |
The Principles of Psychology |
|
1927 |
John Dewey |
The Public and its Problems |
|
1927-1932 |
|
Experimento de Hawthorne |
|
1929 |
Ordway Tead |
Human Nature and Management |
|
1930 |
John Dewey |
Human Nature and Condut |
|
1932 |
Morris Viteles |
Industrial Psychology |
|
1933 |
Elton Mayo |
The Human Problems of an Industrial Civilization |
|
1934 |
Morris Viteles |
The Science of Work |
|
|
Jacob Moreno |
Who Shall Survive? |
|
1935 |
Kurt Lewin |
A Dynamic theory of Personality |
|
|
Ordway Tead |
The Art of Leadership |
|
|
Vilfredo Pareto |
The Mind and Society |
|
1936 |
T. N. Whitehead |
Leadership in a Free Society |
|
|
Kurt Lewin |
Principles of Topological Psychology |
|
1937 |
Dale Yoder |
Labor Economics and Labor Relations |
|
1938 |
T. N. Whitehead |
The Industrial Worker |
|
1939 |
F. J. Roethlisberger y W. Dickson |
Management and the Worker |
|
|
P. Pigors, L. C. McKenney y T. O. Armstrong |
Social Problems in Labor Relations |
|
1940 |
H. C. Metcalf y L. Urwick |
The Collected Papers of Mary P. Follet |
|
1941 |
F. J. Roethlisberger |
Management and Morale |
|
|
Carl Rogers |
Counseling and Psychotherapy |
|
1942 |
Joseph Tiffin |
Industrial Psychology |
|
1943 |
J. B. Fox y J. F. Scott |
Absenteeism, Management’s Problems |
|
1945 |
Elton Mayo |
The Social Problems of and Industrial Civilization |
|
|
Burleigh B. Garder |
Human Relations in Industry |
|
1946 |
Jacob Moreno |
Psychodrama |
|
|
Elton Mayo |
The Political Problems in an Industrial Civilization |
|
|
Alex Bavelas |
Role Playing and Management Training |
|
|
T. M. Newcomb y E. L. Hartley |
Reading in Social Psychology |
|
|
P. Pigors y C. Myers |
Personnel Administration |
|
1948 |
Kurt Lewin |
Resolving social Conflicts |
|
|
E. E. Ghiselli y C. W. Brown |
Personnel and Industrial Psychology |
|
1949 |
N. R. F. Maier |
Frustration |
|
1950 |
George C. Homans |
The Human Group |
|
1951 |
Kurt Lewin |
Field Theory in Social Science |
|
|
Robert Dubin |
Human Relations in Administration |
|
1952 |
N. R. F. Maier |
Principles of Human Relations |
|
1953 |
D. Cartwright y A. Zander |
Group Dynamics |
|
1958 |
A. Zalesnik, C. R. Christensen y F. J. Roethlisberger |
The Motivation, Productivity and satisfaction of Workers |
|
|
H. A. Landsberger |
Hawthorne Revisited |
|
1959 |
J. C. Worthy y W. F. Whyte |
Man and Organization |
|
1960 |
R. Lippit y R. K. White |
Autocracy and Democracy: And Experimental Inquiry |
|
1961 |
R. Tannenbaum, I. Weschler y F. Massarik |
Leadership and Organization |
|
1962 |
R. T. Golembiewski |
The Small Group |
|
1966 |
W. J. Dickson y F. J. Roethlisberger |
Counseling in an Organization |
|
1975 |
E. L. Cass y Zimmer |
Man and Works in Society |
3. Teoría de las relaciones humanas
La teoría de las relaciones humanas (también denominada escuela
humanística de la administración), desarrollada por Elton Mayo y sus
colaboradores, surgió en los Estados Unidos como consecuencia inmediata de los
resultados obtenidos en el experimento de Hawthorne, Fue básicamente un
movimiento de reacción y de oposición a la teoría clásica de la administración.
La teoría clásica pretendió desarrollar una nueva filosofía empresarial,
una civilización industrial en que la tecnología y el método de trabajo
constituyen las más importantes preocupaciones del administrador. A pesar de la
hegemonía de la teoría clásica y del hecho de no haber sido cuestionada por
ninguna otra teoría administrativa importante durante las cuatro primeras
décadas de este siglo, sus principios no siempre se aceptaron de manera
sosegada, específicamente entre los trabajadores y los sindicatos
estadounidenses. En un país eminentemente democrático como los Estados Unidos,
los trabajadores y los sindicatos vieron e interpretaron la administración
científica como un medio sofisticado de explotación de los empleados a favor de
los intereses patronales. La investigación de Hoxie fue uno de los primeros
avisos a la autocracia del sistema de Taylor, pues comprobó que la
administración se basaba en principios inadecuados para el estilo de vida
estadounidense.
En consecuencia, la teoría de las relaciones humanas surgió de la
necesidad de contrarrestar la fuerte tendencia a la deshumanización del trabajo,
iniciada con la aplicación de métodos rigurosos, científicos y precisos, a los
cuales los trabajadores debían someterse forzosamente.
4. Orígenes de la Teoría de las relaciones humanas
Las cuatro principales causas del surgimiento de la teoría de las
relaciones humanas son:
1. Necesidad de humanizar y democratizar la administración, liberándola
de los conceptos rígidos y mecanicistas de la teoría clásica y adecuándola a los
nuevos patrones de vida del pueblo estadounidense. En este sentido, la teoría de
las relaciones humanas se convirtió en un movimiento típicamente estadounidense
dirigido a la democratización de los conceptos administrativos.
2. El desarrollo de las llamadas ciencias humanas, en especial la
psicología y la sociología, así como su creciente influencia intelectual y sus
primeros intentos de aplicación a la organización industrial. Las ciencias
humanas vinieron a demostrar, de manera gradual, lo inadecuado de los principios
de la teoría clásica.
3. Las ideas de la filosofía pragmática de John Dewey y de la psicología
dinámica de Kart Lewin, fueron esenciales para el humanismo en la
administración. Elton Mayo es considerado el fundador de la escuela; Dewey,
indirectamente, y Lewin, de manera más directa, contribuyeron bastante a su
concepción. De igual modo, fue fundamental la sociología de Pareto, a pesar de
que ninguno de los autores del movimiento inicial tuvo contacto directo con sus
obras, sino apenas con su mayor divulgador en los Estados Unidos en esa época.
4. Las conclusiones del experimento de Hawthorne, llevado a cabo entre
1927 y 1932 bajo la coordinación de Elton Mayo, pusieron en jaque los
principales postulados de la teoría clásica de la administración.
5. El experimento de Hawthorne
A partir de 1924 la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos
inició algunos estudios para verificar la correlación entre productividad e
iluminación en el área de trabajo, dentro de los presupuestos clásicos de Taylor
y Gilbreth.
Un poco antes, en 1923, Mayo había dirigido una investigación en una
fábrica textil próxima a Filadelfia. Esta empresa, que presentaba problemas de
producción y una rotación anual de personal cercana al 250%, había intentado sin
éxito poner en marcha varios esquemas de incentivos. En principio, Mayo
introdujo un periodo de descanso, dejo a criterio de los obreros la decisión de
cuando deberían parar las máquinas, y contrató una enfermera. Al poco tiempo
surgió un espíritu de solidaridad en el grupo, aumento la producción y disminuyo
la rotación.
En 1927 el Consejo Nacional de Investigación inició un experimento en
una fábrica de la Western Electric Company, situada en Chicago, en el barrio de
Hawthorne, con la finalidad de determinar la relación entre la intensidad de la
iluminación y le eficiencia de los obreros en la producción. Ese experimento,
que se volvería famoso, fue coordinado por Elton Mayo; luego se aplicó también
al estudio de la fatiga, de los accidentes en e trabajo, de la rotación de
personal (turnover) y del efecto de las condiciones físicas del trabajo sobre la
productividad de los empleados. Los investigadores verificaron que los
resultados del experimento fueron afectados por variables psicológicas.
Entonces, intentaron eliminar o neutralizar el factor psicológico, extraño y no
pertinente, lo cual obligó a prolongar el experimento hasta 1932, cuando fue
suspendido por la crisis de 1929.
La literatura relacionada con el experimento de Hawthorne es abundante.
La Western Electric, empresa de fabricación de equipos y componentes
telefónicos, desarrollaba en la época una política de personal dirigida hacia el
bienestar de los obreros, pagaba salarios satisfactorios y brindaba buenas
condiciones de trabajo. En su fábrica, situada en Hawthorne, había un
departamento de montaje de relés de teléfono, en el cual trabajaban jóvenes
empleadas (montadoras) que realizaban tareas simples y respectivas que exigían
gran rapidez. El montaje de relés era ejecutado sobre una base sostenida por
cuatro tornillos, en la cual se colocaban las bobinas, las armazones, los
muelles de contacto y los aislantes eléctricos. En la época, una empleada
montaba cinco relés cada seis minutos. La empresa no estaba interesada en
aumentar la producción, si no en conocer mejor a sus empleados.
· Primera fase del experimento de Hawthorne.
Durante la primera fase del experimento se seleccionaron dos grupos de
obreras que ejecutaban la misma operación, en condiciones idénticas: un grupo de
observación trabajó bajo intensidad variable de luz, mientras que el segundo de
control trabajó bajo intensidad constante. Se pretendía averiguar que efecto
producía la iluminación en el rendimiento de los obreros. Los observadores no
encontraron una relación directa entre las variables, sin embargo, verificaron
con sorpresa la existencia de otras variables difíciles de aislar, una de las
cuales fue el factor psicológico: las obreras reaccionaban al experimento de
acuerdo con sus suposiciones personales, o sea, se creían en la obligación de
producir más cuando la intensidad de la luz aumentaba, y producir menos cuando
disminuía. Ese hecho se obtuvo al cambiar las lámparas por otras de la misma
potencia, aunque se hizo creer a las obreras que la intensidad de la luz
variaba, con lo cual se verificó un nivel de rendimiento proporcional a la
intensidad de la luz bajo la cual aquellas suponían que trabajaban. Se comprobó
la primacía del factor psicológico sobre el fisiológico: la relación entre
condiciones físicas y la eficiencia de los obreros puede ser afectada por
condiciones psicológicas.
Al reconocer la existencia del factor psicológico, solo en cuanto a su
influencia negativa, los investigadores pretendieron aislarlo o eliminarlo del
experimento por considerarlo inoportuno. Entonces extendieron la experiencia a
la verificación de la fatiga en el trabajo, al cambio de horarios, a la
introducción de periodos de descanso, aspectos básicamente fisiológicos.
· Segunda fase del experimento de Hawthorne.
(Sala de prueba para el montaje de relés)
La segunda fase comenzó en Abril de 1927. Para constituir el grupo de
observación (o grupo experimental) fueron seleccionadas seis jóvenes de nivel
medio, ni novatas, ni expertas: cinco montaban relés, mientras la sexta
suministraba las piezas necesarias para mantener un trabajo continuo. La sala de
pruebas estaba separada del resto del departamento (donde se hallaba el grupo de
control) por una división de madera. La mesa y el equipo eran idénticos a los
usados en el departamento, pero tenían un plano inclinado con un contador de
piezas individual que indicaba, enana cinta perforada, la producción de cada
joven. La producción, fácilmente medible, se constituyó en el índice de
comparación entre el grupo experimental (sujeto a cambios en las condiciones de
trabajo) y el grupo de control (compuesto por el resto del departamento), que
continuaba trabajando siempre en las mismas condiciones.
El grupo experimental tenía un supervisor común, al igual que el grupo
de control, pero además contaba con un observador que permanecía en la sala,
ordenaba el trabajo y se encargaba de mantener el espíritu de cooperación de las
jóvenes. Posteriormente, el observador contó con la colaboración de algunos
asistentes, a medida que se hacía más complejo el experimento. A las jóvenes
convocadas a participar en la investigación se les aclararon completamente los
objetivos de ésta: determinar el efecto de ciertos cambios en las condiciones de
trabajo (período de descanso, refrigerios, reducción en el horario de trabajo,
etc.). Constantemente se les informaban los resultados, y se sometían a su
aprobación las modificaciones que fueran a introducirse. Se insistía en que
trabajasen con normalidad y pusieran voluntad en el trabajo. La investigación
llevada a cabo con el grupo experimental se dividió en doce periodos para
observar cuales eran las condiciones de rendimiento mas satisfactorias.
· Primer periodo: se registró la producción de cada obrera en su área
original de servicio, sin que lo supiese, y se estableció su capacidad
productiva en condiciones normales de trabajo. Ese promedio (2,400 unidades por
joven) se comparó con el de los demás periodos, el primero de los cuales duró
dos semanas.
· Segundo periodo: se aisló el grupo experimental en la sala de pruebas,
se mantuvieron normales las condiciones y el horario de trabajo y se midió el
ritmo de la producción. Este periodo duro cinco semanas y sirvió para verificar
el efecto producido por el cambio de sitio de trabajo.
· Tercer periodo: se modifico el sistema de pagos. En el grupo de
control se pagaba por tareas en grupo. Como los grupos eran numerosos
–compuestos por más de 100 jóvenes–, las variaciones de producción de cada joven
se diluían con la producción del grupo y no se reflejaban en su salario
individual. En el grupo experimental se separó el pago de las jóvenes y, como el
grupo era pequeño, ellas percibieron que sus mejores esfuerzos individuales
repercutían directamente en su salario. En este periodo de ocho semanas, aumento
la producción.
· Cuarto periodo: marca el inicio del cambio directo en el trabajo. Se
introdujeron cinco minutos de descanso a mitad de la mañana y otros cinco a
mitad de la tarde. Se presento un nuevo aumento de la producción.
· Quinto periodo: los intervalos de descanso fueron aumentados a diez
minutos cada uno; de nuevo, aumentó la producción.
· Sexto periodo: se dieron tres descansos de cinco minutos en la mañana
y otros tres en la tarde. Se observó que la producción no aumentó, y hubo quejas
de las jóvenes en cuanto al rompimiento del ritmo de trabajo.
· Séptimo periodo: se volvió de nuevo a los intervalos de diez minutos,
uno por la mañana y otro por la tarde. Durante uno de ellos se servía un
refrigerio ligero. De nuevo, la producción aumentó.
· Octavo periodo: con las mismas condiciones del periodo anterior, el
grupo experimental comenzó a trabajar hasta las 16:30 horas y no hasta las 17:00
horas, como el grupo de control. Hubo un acentuado aumento de la producción.
· Noveno periodo: el trabajo del grupo experimental terminaba a las
16:00 horas. La producción permaneció estable.
· Décimo periodo: el grupo experimental volvió a trabajar hasta las
17:00 horas, como en el séptimo periodo. La producción aumentó
considerablemente.
· Undécimo periodo: se estableció una semana de cinco días; el grupo
experimental tenía libre el sábado. Se observó que la producción diaria de las
jóvenes continuaba subiendo.
· Duodécimo periodo: se volvió a las condiciones del tercer periodo; se
quitaron los beneficios otorgados durante el experimento, con la aprobación de
las demás jóvenes. Este periodo, último y decisivo, duró doce semanas;
inesperadamente, se observó que la producción diaria y la semanal alcanzaron un
índice jamás logrado anteriormente (3,000 unidades semanales por joven en el
grupo experimental).
Aunque las condiciones físicas de trabajo en los periodos séptimo,
décimo y duodécimo fueron iguales, la producción aumentó continuamente de un
periodo a otro. En el periodo undécimo, que transcurrió en el verano de 1928, un
año después del inicio del experimento, los investigadores percibieron que los
resultados no eran los esperados. Existía un factor que no podía ser explicado
sólo a través de las condiciones de trabajo controladas experimentalmente, el
cual también había aparecido anteriormente en el experimento sobre iluminación.
No hubo ninguna relación entre la producción y las condiciones físicas, y las
variaciones efectuadas en la sala de pruebas no llegaron a afectar el ritmo de
trabajo de las jóvenes. Entonces, el problema estribaba en saber con cuales
factores correlacionar las variaciones en el ritmo de producción de las jóvenes.
El experimento de la sala de montaje de relés dejó algunas conclusiones:
· Las jóvenes manifestaban que les gustaba trabajar en la sala de
pruebas porque era divertido, y la supervisión menor rígida (opuesta a la rígida
supervisión de control en la sala de montaje) les permitía trabajar con más
libertad y menos ansiedad.
· El ambiente amistoso y sin presiones permitía conservar, lo que
aumentaba la satisfacción en el trabajo.
· No había temor al supervisor. A pesar de que en la sala de pruebas
existía más supervisión que en el departamento (donde había apenas un supervisor
para un número mayor de obreras), la característica y el objetivo de la
supervisión eran diferentes y las jóvenes lo sabían muy bien. En especial,
sentían que participaban en un experimento interesante y que debían producir
resultados que, aunque no los conociesen bien, redundarían en beneficio de las
demás compañeras de trabajo.
· El grupo experimental se desarrolló en el aspecto social. Las jóvenes
iniciaron amistad entre ellas, y dichas amistades se extendían más allá del
ambiente laboral. Las jóvenes se preocupaban por las otras, acelerando su
producción cuando alguna compañera se mostraba cansada. Esto permitió comprobar
que constituían un grupo.
· El grupo desarrolló liderazgo y objetivos comunes. Después que
salieron dos jóvenes del grupo original, una de las sustitutas se volvió
espontáneamente líder, ayudando a sus compañeras a alcanzar el objetivo común de
aumentar continuamente el ritmo de producción, a pesar de que constantemente se
les pedía que trabajaran con normalidad.
· Tercera fase del experimento de Hawthorne.
(Programa de entrevistas)
Al poco tiempo los investigadores, preocupados por la diferencia de
actitudes entre las jóvenes del grupo experimental y las del grupo de control,
fueron apartándose del interés inicial de buscar mejores condiciones físicas de
trabajo y se dedicaron definitivamente a estudiar las relaciones humanas en el
trabajo. Constataron que, en el departamento, las jóvenes consideraban
humillante la supervisión vigilante y coercitiva. Sobre todo, verificaron que la
empresa, a pesar de su política de personal abierta, poco o nada sabía de los
factores que determinan las actitudes de las obreras frente a la supervisión,
los equipos de trabajo y la propia empresa.
De este modo, en Septiembre de 1928 se inició el programa de entrevistas
(interviewing program). Ese programa comprendían entrevistas con los empleados
para conocer mejor sus actitudes y sentimientos, escuchar sus opiniones en
cuanto a su trabajo y el tratamiento que recibían, e igualmente recibir
sugerencias que pudiesen ser aprovechadas en el entrenamiento de los
supervisores. Como el programa fue muy bien acogido entre obreros y
supervisores, y los resultados fueron muy alentadores, la empresa creó la
División de Investigaciones Industriales en Febrero de 1929 para dirigir y
ampliar el programa de entrevistas, con el fin de realizarlas a todos los
empleados anualmente. Tratándose de una empresa con más de 40,000 empleados, tal
plan era muy ambicioso. Sin embargo, entre 1928 y 1930 fueron entrevistados
cerca de 21,126 empleados.
En 1931 el sistema de entrevistas sufrió modificaciones: se adoptó la
técnica de entrevista no dirigida, que permitía que los trabajadores hablaran
libremente sin que el entrevistador desviara el asunto o intentara establecer
pautas previas.
Homans destaca que el programa de entrevistas reveló la existencia de
una organización informal de los obreros, conformada para protegerse de
cualquier amenaza de la administración contra su bienestar. Algunas
manifestaciones de esa organización informal son:
· Producción controlada por estándares establecidos por los propios
obreros, y que no eran sobrepasados por ninguno de ellos
· Prácticas no formalizadas de penalización que el grupo aplicaba a los
obreros que excedían aquellos estándares, por considerarlos saboteadores.
· Expresiones que dejaban ver la insatisfacción con respecto a los
resultados del sistema de pagos de incentivos por producción.
· Liderazgo informal de ciertos obreros que mantenían unidos los grupos
y aseguraban el respeto a las reglas de conducta.
· Muestras de satisfacción e insatisfacción exageradas ante las
actitudes de los superiores inmediatos por el comportamiento de los obreros.
Esta organización informal permitía que los obreros estuvieran unidos y
mantuvieran cierta lealtad entre ellos. No obstante, los investigadores notaron
que, muchas veces el obrero también pretendía ser leal a la empresa. Esa lealtad
dividida entre el grupo y la empresa podría ser motivo de conflicto, tensión,
inquietud y probablemente insatisfacción. Para estudiar ese fenómeno, los
investigadores desarrollaron una cuarta fase del experimento.
· Cuarta fase del experimento de Hawthorne.
(Sala de observación del montaje de terminales)
Se escogió un grupo experimental -nueve operadores, nueve soldadores y
dos inspectores-, todos de la sección de montaje de terminarles para estaciones
telefónicas, el cual pasó a trabajar en una sala especial cuyas condiciones eran
idénticas a las del departamento. En la sala había un observador; fuera de ésta,
una persona entrevistaba esporádicamente a aquellos obreros. Ese experimento,
que pretendía analizar la organización informal de los obreros, duró de
Noviembre de 1931 a Mayo de 1932.
El sistema de pagos se fundaba en la producción del grupo: existía un
salario-hora, basado en innumerables factores, y un salario mínimo horario para
el caso de interrupciones en la producción. Los salarios sólo podían ser
elevados si aumentaba la producción total.
Una vez familiarizado con el grupo experimental, el observador pudo constatar que los obreros se la sala utilizaban un conjunto de artimañas: cuando alcanzaban lo que ellos juzgaban era su producción normal, reducían su ritmo de trabajo. Manipulaban el informe de producción, de manera que el exceso de producción de un día podía acreditarse a otro día en que hubiese un déficit; también, solicitaban pago por exceso de producción. Se comprobó que esos trabajadores presentaban cierta uniformidad de sentimientos y solidaridad grupal, lo que se reflejó en los métodos que el grupo desarrolló para legitimar sus acciones: consideraba delator al miembro que perjudicase a algún compañero y presionaba a los más rápidos, a través de penalizaciones simbólicas, para “estabilizar” su producción. Esa cuarta fase permitió el estudio de las relaciones entre la organización informal de los empleados y la organización formal de la fábrica.
El experimento de Hawthorne fue suspendido en 1932 por razones externas, pero
la influencia de sus resultados en la teoría administrativa fue fundamental para
cuestionar los principios básicos de la teoría clásica, entonces dominante.
6. Conclusiones del experimento de Hawthorne
Este experimento permitió delinear los principios básicos de la escuela
de las relaciones humanas. Entre las conclusiones principales pueden mencionarse
a siguientes:
Æ El nivel de producción depende de la integración social.
Se constató que el nivel de producción no está determinado por la
capacidad física o fisiológica del trabajador (como afirmaba la teoría clásica),
sino por las normas sociales y las expectativas que lo rodean. Es su capacidad
social la que establece su nivel de competencia y de eficiencia, y no su
capacidad de ejecutar correctamente movimientos eficientes en un tiempo
previamente establecido. Cuanto mas integrado socialmente está en el grupo de
trabajo, mayor será la disposición de producir. Si el trabajador reúne
excelentes condiciones físicas y fisiológicas para el trabajo y no esta
integrado socialmente, la desadaptación social se reflejara en su eficiencia.
Æ El comportamiento social de los trabajadores.
El experimento de Hawthorne permitió comprobar que el comportamiento del
individuo se apoya por completo en el grupo. En general, los trabajadores no
actúan ni reaccionan aisladamente como individuos, si no como miembros de
grupos. En el experimento de Hawthorne, los individuos no podían establecer por
sí mismo su cuota de producción, sino que debían dejar que la estableciera e
impulsara el grupo. Ante cualquier trasgresión de las normas grupales, el
individuo recibía castigos sociales o morales de sus compañeros para que se
ajustara a los estándares del grupo. La teoría clásica no llegó a percibir que
el comportamiento de los empleados está influenciado por las normas y los
valores de los grupos sociales en que participan. Kurt Lewin verificó
posteriormente que el individuo se resistirá al cambio para no apartarse de los
parámetros del grupo, en tanto éstos permanezcan inmodificables. Debido a que el
poder del grupo para provocar cambios en el comportamiento individual es muy
grande, la administración no puede tratar a los trabajadores individualmente,
como si fueran átomos aislados, sino como miembros de grupos de trabajo, sujetos
a las influencias sociales de estos grupos. Los trabajadores no reaccionan como
individuos aislados frente a la administración, a sus decisiones, normas,
recompensas y castigos, sino como miembros de grupos sociales cuyas actitudes de
hallan influenciadas por códigos de conducta grupal. Es la teoría del control
social sobre el comportamiento. La amistad y los grupos sociales de los
trabajadores poseen significado trascendental para la organización y, por lo
tanto, deben ser considerados los aspectos importantes en la teoría de la
administración.
La teoría de las relaciones humanas contrapone el comportamiento social
del trabajador al comportamiento mecánico propuesto por la teoría clásica,
basado en la concepción atomística del hombre.
Æ Las recompensas y sanciones sociales.
Durante el experimento de Hawthorne se comprobó que los obreros que
producían muy por encima o muy por debajo de la norma socialmente determinada,
perdían el afecto y el respeto de los compañeros; así, los trabajadores de la
sala de montaje de terminales preferían producir menor y, en consecuencia, ganar
menos que poner en riesgo las relaciones de amistad con sus compañeros. El
comportamiento de los trabajadores está condicionado por normas o estándares
sociales. Cada grupo social desarrolla creencias y expectativas con relación a
la administración: esas creencias y expectativas –reales o imaginarías- influyen
no sólo en las actitudes sino también en las normar o estándares de
comportamiento que el grupo define como aceptables, a través de los cuales
evalúa a sus integrantes. Son buenos compañeros y colegas, si se ajustan a esas
normas y estándares de comportamiento, y son pésimos colegas o compañeros
desleales, si transgreden aquellas normas y estándares.
Para Taylor, y para la mayoría de los autores clásicos, predominaba el
concepto del hombre económico, según el cual el hombre es motivado e incentivado
por estímulos salariales y económicos. De allí se deriva el hecho de que casi
todos los precursores de la administración científica hayan elaborado un plan de
incentivo salarial para evaluar la eficiencia y bajar los costos operacionales.
Taylor afirmaba que si se elegía un buen método, se seleccionaba el ejecutor
adecuado –de acuerdo con sus características físicas- y se ofrecía un esquema de
renumeración basado en la producción –que aumentara proporcionalmente a la
eficiencia del empleado-, este produciría el máximo posible hasta el límite de
su capacidad fisiológica, si las condiciones ambientales lo permitían.
Mayo y sus seguidores creían que esa motivación económica era secundaria
en la determinación del rendimiento del trabajador. Conforme a la teoría de las
relaciones humanas, a las personas las motiva, principalmente, la necesidad de
reconocimiento, aprobación social y participación en las actividades de los
grupos sociales en que conviven. De allí surge el concepto de hombre social.
Las recompensas y sanciones no económicas influyen significativamente en
el comportamiento de los trabajadores y limitan, en gran parte, el resultado de
los planes de incentivo económico. Aunque esas recompensas sociales y morales
son simbólicas y no materiales, inciden de manera decisiva en la motivación y la
felicidad del trabajador.
Æ Los grupos informales.
Mientras los clásicos se preocuparon exclusivamente por los aspectos
formales de la organización (autoridad, responsabilidad, especialización,
estudios de tiempos y movimientos, principios generales de administración,
departamentalización, etc.), en Hawthorne los investigadores se concentraron
casi por completo en los aspectos informales de la organización (grupos
informales, comportamiento social de los empleados, creencias, actitudes,
expectativas, etc.). La empresa pasó a ser vista como una organización social
compuesta de diversos grupos sociales informales, cuya estructura no siempre
coincide con la organización formal, es decir, con los propósitos y la
estructura definidos por la empresa.
Los grupos informales constituyen la organización humana de la empresa,
que muchas veces está en contraposición a la organización formal establecida por
la dirección. Los grupos informales definen sus reglas de comportamiento, sus
formas de recompensas o sanciones sociales, sus objetivos, su escala de valores
sociales, sus creencias y expectativas, y cada participante los asimila e
integra en sus actitudes y su comportamiento.
La teoría de las relaciones humanas esbozó el concepto de organización
informal: la organización no solo se compone de personas aisladas, sino del
conjunto de personas que se relacionan espontáneamente entre sí. Roethlisberger
y Dickson comprobaron que “una organización industrial es algo mas que una
multiplicidad de individuos que actúan según sus intereses económicos. Esos
individuos también experimentan afectos y sentimientos, se relacionan entre si,
y en sus trato diario tienden a establecer patrones de interacción. La mayoría
de los individuos que aceptan esos patrones tienden a aceptarlos como verdaderas
imprescindibles y obvias, y reaccionan de acuerdo con lo que ellos determinan.
Æ Las relaciones humanas.
En la organización, los individuos participan en grupos sociales y se
mantienen en constante interacción social. Para explicar y justificar el
comportamiento humano en las organizaciones, la teoría de las relaciones humanas
estudió a fondo esa interacción social. Se entiende por relaciones humanas las
acciones y actitudes resultantes de los contactos entre personas y grupos.
Cada individuo es una personalidad altamente diferenciada, que incide en
el comportamiento y las actitudes de las personas con quienes mantiene contacto
y, a la vez, recibe mucha influencia de sus semejantes. En la búsqueda de
comprensión, aceptación y participación, el individuo trata de compenetrarse con
otros individuos y grupos definidos, con el fin de satisfacer sus intereses y
aspiraciones más inmediatos. En su comportamiento influyen el ambiente y las
diversas actitudes y normas informales existentes en los distintos grupos.
En la empresa surgen las oportunidades de desarrollar relaciones humanas
debido a la gran cantidad de grupos y las interacciones que se presentan
necesariamente. Solo la comprensión de la naturaleza de esas relaciones humanas
permite al administrador obtener mejores resultados de sus subordinados: la
comprensión de las relaciones humana facilita la creación de una atmósfera donde
cada individuo es estimulado a expresarse libre y sanamente.
Æ La importancia del contenido del cargo.
La forma más eficiente de división del trabajo no es la mayor
especialización de éste (y, por tanto, una mayor fragmentación). A pesar de que
no se preocuparon mucho por este aspecto, Mayo y sus colaboradores verificaron
que la especialización extrema -defendida por la teoría clásica- no garantizaba
más eficiencia en la organización. Por ejemplo, observaron que los obreros de la
sala de montaje de terminales cambiaban con frecuencia de puesto para evitar la
monotonía, contrariando la política de la administración de la empresa. Esos
cambios presentaban efectos negativos en la producción, pero al parecer elevaban
la moral de todo el grupo.
A partir de esas conjeturas, se evidenció que el contenido y la
naturaleza del trabajo influyen grandemente en la moral del trabajador. Los
trabajos simples y repetitivos tienden a volverse monótonos y mortificantes, lo
cual afecta de manera negativa las actitudes del trabajador y reduce su
eficiencia y satisfacción.
Æ El énfasis en los aspectos emocionales.
Los elementos emocionales inconscientes –incluso irracionales- del
comportamiento humano atraen a casi todos los forjadores de la teoría de las
relaciones humanas. De ahí que algunos autores los denominen sociólogos de la
organización.
7. La civilización industrial y el hombre
El estudio de la opresión del hombre a manos del avasallador desarrollo
de la civilización industrial fue la prioridad de la teoría de las relaciones
humanas. Elton Mayo, fundador del movimiento, dedicó sus tres libros a examinar
los problemas humanos, sociales y políticos derivados de una civilización basada
casi exclusivamente en la industrialización y la tecnología.
Mayo destaca que, mientras la eficiencia material aumentó poderosamente
en los últimos 200 años, la capacidad humana para el trabajo colectivo no
mantuvo el mismo ritmo de desarrollo. Al recordar a los sociólogos Le Play y
Durkheim, cuyas observaciones en las comunidades más sencillas demostraron que
el progreso industrial estuvo acompañado de un profundo desgaste del sentimiento
espontáneo de cooperación, Mayo afirma que la solución a este problema no puede
encontrarse en el retorno a las formas tradicionales de organización, sino que
debe buscarse en una nueva concepción de las relaciones humanas en el trabajo.
Es evidente que el tema de la colaboración en la sociedad industrial no puede
dejarse al azar, mientras se vela sólo por los aspectos materiales y
tecnológicos del progreso humano.
Los métodos de trabajo tienden a la eficiencia, ninguno a la
cooperación. La cooperación humana no es el resultado de las determinaciones
legales ni de la lógica organizacional, sino que tiene causas más profundas,
como reveló el experimento de Hawthorne, en el cual se basa Mayo para defender
los siguientes puntos de vista:
· El trabajo es una actividad típicamente grupal. La primera conclusión
derivada de la investigación plantea que el nivel de producción está más
influenciado por las normas de grupo que por los incentivos salariales y
materiales de producción. Según Mayo, la actitud del empleado frente a su
trabajo y la naturaleza del grupo en el cual participa son factores decisivos en
la productividad.
· El obrero no actúa como individuo aislado sino como miembro de un
grupo social. Los cambios tecnológicos tienden a romper constantemente los lazos
informales de camaradería y amistad dentro del trabajo y a privar al obrero del
espíritu social porque debe responder por su producción.
· La tarea básica de la administración es formar una élite capaz de
comprender y de comunicar, compuestas por jefes democráticos, persuasivos y
apreciados por todo el personal. En lugar de intentar que los empleados
comprendan la lógica de la administración de la empresa, la nueva elite de
administradores debe comprender las limitaciones de esa lógica, y ser capaz de
entender la de los trabajadores.
Mayo afirma que "de hecho, ya dejamos atrás el estado de la organización
humana en que la comunicación efectiva y la colaboración estaban aseguradas por
las rutinas establecidas para relacionarse. La sociedad civilizada modificó por
completo sus postulados”. Pasamos de una sociedad inmutable a una sociedad
adaptable; sin embargo, olvidamos la habilidad social. "Aunque vivimos en la
época de mayor tecnología de la historia, mostramos una total incompetencia
social”. Se hace necesaria la educación de una élite social capaz de recuperar
el sentido de cooperación.
· La persona humana es motivada esencialmente por la necesidad de “estar
en compañía”, de “ser reconocida”, de acceder a una comunicación adecuada. Mayo
está ven desacuerdo con la afirmación de Taylor según la cual la motivación
básica del trabajador es sólo salarial (homo economicus), puesto que éste se
preocupa por producir el máximo posible -si sus condiciones físicas se lo
permiten- para obtener una remuneración más elevada. Según Mayo, la organización
eficiente no garantiza por sí sola mayor producción porque es incapaz de elevar
la productividad, si no se identifican, localizan y satisfacen debidamente las
necesidades psicológicas del trabajador. Lodi intenta explicar las diferencias
en las posiciones de Taylor y de Mayo apoyándose en el hecho de que el primero
escaló posiciones en la empresa mediante un trabajo arduo y dedicado -por tanto,
creía que todos los empleados estaban motivados por los mismos intereses-,
mientras que el segundo era un sociólogo que vivía casi exclusivamente en el
medio universitario, disgustado por las condiciones de los obreros de su tiempo
y por la poca posibilidad de satisfacción de sus necesidades psicológicas y
sociales.
· La civilización industrial origina la desintegración de los grupos
primarios de la sociedad, como la familia, los grupos informales y la religión.
La fábrica, en cambio, surge como una nueva unidad social que proporciona un
nuevo hogar, un sitio para la comprensión y la seguridad emocional de los
individuos. Dentro de esta visión romántica, el obrero encontrará en la fábrica
una administración comprensiva y paternal, capaz de satisfacer a plenitud sus
necesidades psicológicas y sociales.
Mayo pone en duda la validez de los métodos democráticos para solucionar
los problemas de la sociedad industrial, puesto que ésta induce a la cooperación
forzada mediante la intervención estatal. "Los métodos de la democracia, lejos
de proporcionar los medios para la solución del problema de la sociedad
industrial, demostraron ser completamente inadecuados para esa tarea". Aún más,
Mayo afirma que "la cooperación no puede ser producto de la reglamentación
estatal, sino el resultado del crecimiento espontáneo”.
Puesto que todos los métodos tienden a la eficiencia y no a la
cooperación humana, y mucho menos a los objetivos humanos, surge el conflicto
social en la sociedad industrial: la incompatibilidad entre los objetivos
organizacionales y los objetivos personales de los trabajadores. Ambos objetivos
no son muy compatibles, en especial porque la preocupación exclusiva por lograr
la eficiencia agobia al trabajador. Según Mayo, el conflicto social debe
evitarse a toda costa mediante una administración humanizada que implante un
tratamiento preventivo y profiláctico. Las relaciones humanas y la cooperación
son la Clave para evitar el conflicto social.
Mayo no vislumbra posibilidad de alcanzar una solución positiva y
constructiva para el conflicto social. Según él, este conflicto social, la
cooperación representa el bienestar social.
8. Funciones básicas de la organización industrial
El experimento de Hawthorne permitió el surgimiento de nueva literatura
y nuevos conceptos acerca de administración. Roethlisberger y Dickson, dos de
los más renombrados divulgadores de los resultados de la investigación, aclaran
algunos conceptos representativos de la teoría de las relaciones humanas, y
conciben la fábrica como un sistema social. Según ellos, la organización
industrial tiene dos funciones principales: producir bienes o servicios (función
económica que busca el equilibrio externo) y brindar satisfacciones a sus
miembros (función social que persigue el equilibrio interno). La organización
industrial debe buscar esas dos formas De equilibrio de modo simultáneo. Estos
dos autores destacan que la organización de esa época, que sólo se preocupaba
por lograr equilibrio económico y externo, está calcada por completo de la
teoría clásica, y carece de madurez suficiente para conseguir la cooperación del
personal, condición fundamental para alcanzar equilibrio interno.
La organización industrial está conformada por una organización técnica
(instalaciones, máquinas, equipos, productos o servicios, materias primas, etc.)
y una organización humana (organización social). La organización humana de la
fábrica tiene como base los individuos, cada uno de los cuales evalúa el
ambiente en que vive, las circunstancias que lo rodean, de acuerdo con vivencias
anteriores, fruto de sus interacciones humanas durante la vida. No obstante, la
organización humana de una fábrica es más que la simple suma de los individuos,
debido a que la interacción diaria y constante de esos individuos en el trabajo
origina un elemento común: la organización social de la fábrica.
Dentro de la fábrica, todo acontecimiento se vuelve objeto de un sistema
de sentimientos, ideas, creencias y expectativas que convierte los hechos en
símbolos que distinguen el comportamiento "bueno" o "malo" y el nivel social
"superior" o "inferior". Cada hecho, actitud o decisión es objeto de un sistema
de sentimientos de aprobación, rechazo, neutralidad o resistencia. Hechos,
actitudes y decisiones comportan siempre valores sociales ("buenos" o "malos") y
pasan a tener un significado social. Algunas de esas ideas y creencias
representan más de lo esperado en una situación determinada: pueden conducir a
la cooperación o a la confusión, dependiendo de cómo se interpreten y apliquen.
La organización técnica y la organización humana, las organizaciones
formal e informal, son subsistemas entrelazados e interdependientes: si se
modifica uno de ellos, se producen modificaciones en los demás. Además, se
considera que esos subsistemas se mantienen en equilibrio, razón por la cual una
modificación en alguna de sus partes provoca una reacción en las demás para
restablecer la condición de equilibrio existente antes de presentarse la
modificación. Lodi señala la influencia de la noción de equilibrio social de
Pareto en esta concepción.

Figura 1. Funciones básicas de la organización, según Roethlisberger y
Dickson
La colaboración humana está determinada por la organización informal más
que por la organización formal. La colaboración es un fenómeno
estrictamente social, no lógico, tomado por completo de códigos
sociales, convencionalismos, tradiciones, expectativas y modos
rutinarios de reaccionar ante las situaciones. No es cuestión de lógica,
sino de psicología.
Así, para la mayoría de los obreros los estímulos psicológicos y sociales son
importantes que las condiciones materiales o económicas. La concepción de homo
económicus no explica adecuadamente el comportamiento humano, y se equivoca al
establecer una relación lógica y primaria entre causa (condiciones físicas) y
efecto (cooperación). La fatiga no es sólo orgánica y fisiológica, sino también
subjetiva y psicológica.
Desde el punto de vista, la teoría de las relaciones humanas aportó
nuevas dimensiones y nuevas variables a la TGA.
|
TEORIA CLASICA |
TEORIA DE LAS RELACIONES HUMANAS |
|
· Estudia la organización como una máquina. |
· Estudia la organización como grupos de personas. |
|
· Hace énfasis en las tareas o en la tecnología |
· Hace énfasis en las personas. |
|
· Se inspira en sistemas de ingeniería. |
· Se inspira en sistemas de psicología. |
|
· Autoridad centralizada. |
· Delegación plena de la autoridad. |
|
· Líneas claras de la autoridad. |
· Autonomía del trabajador. |
|
· Especialización y competencia técnica. |
· Confianza y apertura. |
|
· Acentuada división del trabajo. |
· Enfasis en las relaciones humanas entre los empleados. |
|
· Confianza en reglas y reglamentos. |
· Confianza en las personas. |
|
· Clara separación entre línea y staff. |
· Dinámica grupal e interpersonal. |
9. Bibliografía
· CHIAVENATO, ldalberto: Introducción a la Teoría General de la
Administración. Quinta Edición, Bogotá: Editorial McGraw-Hill Latinoamericana,
S.A., 2003.
· Morelia, Michoacán; México
· 09 de Noviembre del 2003
Trabajo enviado por:
Rafael Netzahualcóyotl Gallaga García
netza_g@hotmail.com
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