Resumen:
Los autores de este trabajo profundizaron sobre la cultura
organizacional en las condiciones cubanas a fin de contribuir a su
estudio y mayor conocimiento en el país, para lo cual desarrollaron una
investigación conducente a una tesis doctoral que debía demostrar que:
“Si se diseña una metodología sustentada en relaciones de coherencia,
organicidad y adaptabilidad entre estilo de dirección, variables soft y
hard y de éstas con el entorno, como premisas para el funcionamiento
orgánico y dinámico de la organización, se podrá diagnosticar cuáles de
estas variables inciden en el Producto Cultural de esta, y en
consecuencia, definir acciones que permitan resultados de efectividad”.
La concepción de un modelo avalado por los análisis estadísticos
pertinentes y su correspondiente procedimiento metodológico, así como su
aplicación en varias entidades empresariales, demostró la factibilidad
de su aplicación y su utilidad práctica.
Introducción
Dada la coyuntura económica, política y social actual a nivel mundial,
se ha generalizado la necesidad de contar con organizaciones eficientes
y eficaces, teniendo en cuenta que la gestión del desempeño es un asunto
complejo que requiere tratarse de forma integral desde perspectivas que
consideren la mayor cantidad de los factores que inciden sobre el mismo.
Cuba, inmersa en el proceso de cambio organizacional más profundo y
trascendental acometido en los últimos años, el Perfeccionamiento
Empresarial, busca respuestas que se ajusten más a sus condiciones
concretas y para ello requiere de enfoques avanzados y reales, partiendo
de que el impacto de este cambio en la cultura organizacional será
notable en la medida que se logren cambiar los patrones de conducta de
dirigentes y trabajadores. Lage, C. (14) (2000).
El concepto Cultura Organizacional surge de la necesidad de buscar un
paradigma interpretativo que ampliara la compresión de la realidad de
las organizaciones y poder distinguir las variables que revelaran la
diferencia manifiesta entre excelencia y mediocridad. Las raíces de este
paradigma están en los estudios de Mayo (16) y Barnard (6) en los años
30, de Peters y Waterman (19) en 1982 y de Schein, (21), (22), en los
años 80, motivados estos últimos por fenómenos tales como el milagro
japonés, el crecimiento económico e industrial de otros países asiáticos
y los éxitos de algunas grandes empresas norteamericanas.
La relación cultura-desempeño ha sido estudiada por diferentes autores y
con diversos enfoques: Allayre y Firsirotu (3) habían manifestado que el
éxito y la vitalidad organizacional dependen del desarrollo de culturas
y valores apropiados. Schein (23) consideró la productividad como un
fenómeno cultural por excelencia y enfatizó que una cultura débil
provoca el estancamiento y la decadencia de las empresas, provocando
fenómenos tales como desmotivación, insatisfacción laboral, fluctuación
de personal, y por ende, empresas improductivas. Deal y Kennedy (10)
consideraron la cultura como una inversión que produce dividendos.
Si se reconoce que todo sistema tiene múltiples funciones, el asunto
esta en cómo medir la efectividad del mismo. Una forma de resolver el
dilema ha sido definir la efectividad de acuerdo a criterios sistémicos,
entendida esta como la capacidad de la organización para sobrevivir,
adaptarse, mantenerse y crecer, independientemente de las funciones que
desempeñan. Varios autores, entre ellos Bennis (5), Kahn (13), Argyris
(4) y Trist (11), manifestaron explícitamente esta definición.
En esta investigación, aplicando el método de expertos, se comprobó que
la cultura organizacional tiene incidencia significativa en el desempeño
empresarial, y a su vez se demuestra el papel de la misma en los
procesos de cambio: Deal y Kennedy (10), Schein (22), Robbins (20),
Thévenet (26), García, S. y Simón, D. (12), Alabart y Portuondo (2). En
tal sentido se considera que las organizaciones deben renovarse
constantemente, o mejor aún, convertirse en “organizaciones que
aprenden”, Senge, P. (24). La cultura define la identidad de una
organización, Strategor (25), e incide en los fenómenos de
supervivencia, adaptación y crecimiento. Abrabanel, H. et. al. (1),
Schein (21), Alabart (2).
Sin embargo, a pesar del reconocimiento de este fenómeno y su incidencia
en la vida empresarial, se manifiestan carencias en el orden
metodológico, específicamente en cuanto a métodos e instrumentos que
permitan conocer la cultura organizacional, y a la vez, los
procedimientos existentes no muestran un enfoque sistémico e integral a
la hora de analizarla, lo cual se evidenció como resultado del proceso
investigativo.
Se formuló el problema científico siguiente: “Los modelos metodológicos
existentes no reflejan con la integralidad y profundidad deseadas las
relaciones entre el estilo de dirección, variables tales como valores,
creencias, actitudes, paradigmas (soft) y estructuras, estrategias,
sistemas, procesos, oficios, y otras (hard), y de éstas con el entorno,
lo cual imposibilita diagnosticar el funcionamiento orgánico y dinámico
de la organización”.
La Hipótesis derivada fue: “Si se diseña una metodología sustentada en
relaciones de coherencia, organicidad y adaptabilidad entre estilo de
dirección, variables soft y hard y de éstas con el entorno, como
premisas para el funcionamiento orgánico y dinámico de la organización,
se podrá diagnosticar cuáles de estas variables inciden en el Producto
Cultural de la misma, y en consecuencia, definir acciones que permitan
resultados de efectividad”.
La hipótesis se validaría si, al aplicar el modelo teórico concebido a
través del procedimiento metodológico diseñado, las organizaciones
logran detectar los problemas de disfuncionalidad y desincronización en
las relaciones entre el estilo de dirección, las variables mencionadas,
y de éstas con el entorno, y ejecuten acciones pertinentes para provocar
cambios en el desempeño de la entidad.
Herramientas empleadas
Dada la cantidad de indicadores que se utilizan y la necesidad de
analizar su interrelación se empleó, para el análisis estadístico, un
enfoque multivariado. Se trabajó el método cluster por el paquete de
programas “Statistic Program for Social Sciences” (SPSS) sobre Windows
(versión 10.01, 1999). Como técnica de unión de los individuos, el
método de Ward y para analizar los principales términos utilizados por
los autores al definir la cultura organizacional e identificar los
principales indicadores empleados en los modelos existentes, los métodos
bibliométricos
(Análisis de citas conjuntas).
Se aplicó asimismo el análisis de correlación de Kendall y los de Kappa
y Friedman para determinar el grado de concordancia entre expertos
respecto a los términos utilizados para definir la cultura
organizacional, así como para los indicadores necesarios a fin de
efectuar un diagnóstico válido. No faltó la prueba Chi Cuadrado para
determinar el grado de significación de los indicadores más importantes
definidos por los expertos y su presencia o ausencia en los principales
modelos estudiados.
Para el procesamiento de cuestionarios y encuestas se trabajaron los
estadígrafos de tendencia central, mediana, moda y medida de variación
del rango, y la prueba de McNemar para la significación de los cambios.
Para el análisis de los datos cualitativos obtenidos en entrevistas se
hizo una categorización de los discursos y para el caso de las guías de
observación se hizo la descripción de los sucesos.
Cultura, cambio y desempeño
El concepto cultura en su acepción más amplia es un término utilizado
por las ciencias sociales y en la literatura marxista contemporánea
existen diferentes definiciones sobre el mismo. En Cuba, los problemas
teóricos relacionados con la esencia, función, elementos y rasgos de la
cultura, siempre han tenido una dedicación especial en la tradición del
pensamiento martiano y marxista, desde los primeros representantes que
dedicaron atención a estos temas en el siglo XIX, hasta los máximos
dirigentes actuales.
Se analizaron también definiciones de la antropología cultural tratando
de buscar puntos de contacto entre las dadas por esta ciencia y las
incidencias que las mismas pueden tener en las ciencias de la dirección,
buscando un conocimiento profundo del término cultura empresarial. Desde
el punto de vista gerencial se han dado definiciones en diferentes
momentos por diversos autores.
Para Schein, estas definiciones consiguen reflejar algún elemento de la
cultura de la empresa pero ninguna de ellas es la esencia de la misma.
En 1985 planteó: “Llamaré cultura a un modelo de presunciones básicas
inventadas, descubiertas o desarrolladas por un grupo dado al ir
aprendiendo a enfrentarse con sus problemas de adaptación externa e
integración interna, que hayan ejercido la suficiente influencia como
para ser considerados válidos y en consecuencia ser enseñado a los
nuevos miembros como el modo correcto de percibir, pensar y sentir esos
problemas”.
Existe un número considerable de autores que han propuesto definiciones
del concepto cultura organizacional, pero en la investigación se
demostró que el conjunto de conceptos analizados forma tres grupos.
El primero utiliza como principales términos para definir la cultura
organizacional los símbolos, las creencias y los paradigmas, así como la
forma de conducirse de los miembros del grupo u organización y el
sistema de significados compartidos. El segundo grupo lo forman los
términos normas y valores como expresiones más empleadas. Cruzando las
frecuencias de éstos respecto a los demás términos recogidos en el resto
de los grupos, se manifiesta, en casi todos, la presencia conjunta de
los mismos en cerca de un 50%. El tercer grupo lo constituyen los
términos menos utilizados.
Sin embargo, ninguna de las definiciones referidas ha demostrado, al
menos de forma explícita, la relación entre las variables reconocidas
por la mayoría de los autores como componentes de la cultura, su vínculo
con la gestión empresarial y la de ambas con el entorno.
En el año 2001 los autores de este artículo formularon la definición
siguiente: “La cultura organizacional es un conjunto de paradigmas, que
se forman a lo largo de la vida de la organización como resultado de las
interacciones entre sus miembros, de éstos con las estructuras,
estrategias, sistemas, procesos, y de la organización con su entorno, a
partir de las cuales se conforma un conjunto de referencias, que serán
válidas en la medida que garanticen la eficiencia, la eficacia y la
efectividad de la organización”.
Este concepto reconoce las variables culturales (soft), las de los
sistemas de gestión (hard), las del entorno, y las asociadas al
resultado final (eficiencia, eficacia, efectividad), sin negar las
premisas básicas necesarias para que la cultura emerja como fenómeno, o
sea que exista un grupo, que éste tenga una historia y una visión
compartida del mundo. Pero además reconoce que la cultura se forma a
partir de las interacciones entre los miembros del grupo, el grupo, las
variables hard y la organización, con su entorno.
La ciencia de la dirección estudia la cultura porque ésta ha demostrado
su incidencia en los sistemas de gestión, por ello, a dirigentes,
trabajadores y consultores, debe interesarles cómo gerenciar la cultura,
cómo lograr que refuerce las prácticas administrativas que dan
resultado, y a su vez, que estas prácticas se basen en aquellas
referencias que funcionan.
Análisis de los procedimientos metodológicos precedentes
No es en el reconocimiento del papel de la cultura sobre la efectividad
empresarial donde se manifiestan las mayores dificultades al abordar
este asunto, sino que lo que realmente está en el centro de las
investigaciones culturales es el problema metodológico.
En el desarrollo de este trabajo se estudiaron once procedimientos,
comprobándose que aparecen tres conjuntos que se agrupan por la
similitud de los indicadores utilizados de la siguiente forma: Los
modelos de Lorsch (15), Boyer y Equilbey (7) y García S. y Simón D.
(12), dan un peso importante a las creencias y los valores. Los de Pérez
Narbona (18) y Otero, D. (17), asignan mayor peso a los indicadores de
los sistemas de gestión y humanos. El último grupo lo integran los
procedimientos de Robbins y Calori (20) (8).
Se hizo evidente que las variables más utilizadas son las que se
concentran en el primer grupo y pertenecen a los indicadores de los
sistemas de gestión y de los sistemas humanos. La frecuencia de
aparición de las mismas reconoce la necesidad de diagnosticar las
relaciones grupales, el 83.3% considera la actitud ante el entorno y los
sistemas de gestión de recursos humanos y el 75% da un peso
significativo al enfoque estratégico y la estructura organizativa.
Aplicando el método Delphi se eligieron 28 expertos internacionales con
experiencia entre 10 y más de 15 años, sobre la base del coeficiente de
competencia individual, seleccionándose los que poseían un coeficiente
mayor o igual que 0.8. Se evaluó el resultado de las respuestas de los
mismos para los indicadores de los sistemas culturales a través de la
moda, y se aplicó Friedman y Kendall, demostrándose total concordancia
entre ellos.
Todos consideraron que el nivel de interrelación y adaptabilidad entre
los indicadores de los sistemas culturales y los de los sistemas de
gestión influyen en el funcionamiento orgánico de la organización. Sólo
uno de los expertos consideró que el nivel de incidencia de la cultura
organizacional en el desempeño empresarial es media, el resto de los
expertos considera que el nivel de incidencia es Alto.
A partir de este resultado se corroboró que el nivel de interrelación y
adaptabilidad entre sistemas culturales y de gestión influye en el
funcionamiento orgánico de la empresa, además la cultura organizacional
tiene un alto nivel de incidencia en el desempeño empresarial, por lo
que un modelo que represente el funcionamiento de la organización con
fines de un diagnóstico de cultura no debe sólo incluir los indicadores
propios de los sistemas culturales, sino también los indicadores de los
sistemas de gestión y humanos, a los cuales los expertos atribuyen un
peso significativo.
Propuesta metodológica para el diagnóstico de la Cultura Organizacional
El modelo, se caracteriza por su integralidad y profundidad, ya que se
basa sobre un criterio abarcador al contener conceptos como la
coherencia, la organicidad y la adaptabilidad entre estilo de liderazgo,
variables soft y hard y de éstas con el entorno, lo que debe garantizar
un funcionamiento dinámico de la organización sin atarse a esquemas o
modelos de desarrollo que pueden funcionar hoy para un determinado
entorno y sin embargo ser muy disfuncional cuando cambien las
condiciones de este último.
En el gráfico de la Figura 1 consideran cinco conjuntos de variables. En
su base está el estilo de liderazgo predominante en la organización.
Dentro de este se diagnostica al personal, sus habilidades, necesidades,
motivaciones, expectativas y experiencias. Este grupo establece
relaciones con los cuatro restantes las cuales deben ser de
compatibilidad y organicidad. Determina a su vez el tipo de variables
soft y hard que se instauran en la organización, y entre las cuales,
deben existir relaciones de compatibilidad para garantizar su
funcionabilidad. Como resultado de la interacción entre estos grupos de
variables es que surge el producto cultural.
Figura 1: Relación entre el estilo de liderazgo las variables hard y
soft y el entorno empresarial. (Alabart, 2001)
Dinámica
Entre los cinco grupos se establecen relaciones biunívocas y como
resultado de las mismas se pueden presentar las siguientes situaciones:
§ El estilo de dirección del fundador o directivo actual, aunque
compatible con las variables soft (ya que él ha contribuido a formarlas)
establece paradigmas y comportamientos incompatibles con las variables
hard y producen una asincronía del sistema.
§ El estilo de dirección del directivo actual ha instaurado variables
hard, desconociendo o ignorando las variables soft ya formadas
anteriormente y éstas son incompatibles entre si, provocando la falta de
sincronía del sistema y por tanto no se alcanzan los resultados que
demanda el entorno.
§ El estilo de dirección del director actual es incompatible con las
variables soft anteriormente formadas y se produce en este caso una
pérdida de energía entre los grupos y el dirigente, lo cual incide
negativamente en los resultados de la organización.
§ El estilo de dirección es incompatible con las variables hard y
provoca la disfuncionalidad y desorganización del sistema, conduciendo a
los grupos a la pérdida de identidad y al no reconocimiento de la
Misión, Visión y objetivos de la entidad.
§ El estilo de dirección es incompatible con las variables soft y hard
en cuyo caso el sistema no podrá funcionar y se produce una
desincronización total del mismo.
§ El estilo de dirección es compatible con las variables soft y hard,
sin embargo se producen paradigmas, comportamientos y resultados
disfuncionales respecto a las demandas del entorno.
§ El estilo de dirección es compatible con las variables soft y hard y
dan lugar a paradigmas, comportamientos y resultados totalmente
funcionales y orgánicos respecto a las demandas del entorno.
Metodología
Para ejecutar el diagnóstico, se elaboró una metodología de trabajo
basada en el modelo propuesto y compuesta por el conjunto de
procedimientos y técnicas que debe aplicar el consultor para dar
solución al problema planteado de una forma efectiva y eficaz. Esto
permite a la organización, conocer qué elementos de su sistema de
gestión le impiden adaptarse al entorno y, en consecuencia, ejecutar las
acciones pertinentes para obtener los resultados deseados.
1. Entorno que rodea la entidad
o Objetivo: Conocer las raíces culturales, así como la posición de la
empresa respecto al macro y micro entorno.
o Contenido:
o Métodos e instrumentos a aplicar: Histórico – Lógico. Análisis
documental. Cuestionarios. Entrevistas. Estudios.
o Resultados a obtener: Breve caracterización del entorno cultural, así
como todos los elementos de acción directa e indirecta que influyen y
determinan en el funcionamiento de la organización.
2. Características de la rama a la que pertenece la organización.
o Objetivos: Conocer el funcionamiento de la empresa desde la
perspectiva de las variables hard y de sus recursos humanos.
o Contenido:
o Métodos e instrumentos a aplicar: Análisis documental. Entrevistas.
Observaciones. Estudios. Trabajos en grupo.
o Resultados a obtener: Caracterización del funcionamiento de la
organización a partir del diagnóstico de las variables hard y de sus
recursos humanos.
Símbolos y Signos.
o Objetivos: Diagnosticar la imagen externa e interna de la
organización.
o Contenido:
SÍMBOLOS
SIGNOS
o Métodos e instrumentos a aplicar: Análisis documental. Entrevistas.
Observaciones. Estudios. Trabajos en grupo.
o Resultados a obtener: Descripción de los signos y símbolos para el
diagnóstico futuro de creencias, normas y actitudes.
4. Historia de la empresa.
o Objetivos: Conocer los principales eventos de adaptación externa e
integración interna que ha afrontado la organización a lo largo de su
vida. Diagnosticar la personalidad del líder y los principios
fundamentales que trasmitió a la organización.
o Contenido:
o Métodos e instrumentos a aplicar: Histórico- lógico. Perfil de la
personalidad. Entrevista a fundadores. Escala de evaluación de la
fortaleza del Liderazgo legitimador de un cambio cultural.
o Resultados a obtener: Descripción del comportamiento de la
organización y sus líderes en cada etapa de desarrollo.
5. Determinación y caracterización de los grupos y líderes.
o Objetivos: Identificar a los actores internos y externos de la
empresa. Diagnosticar la estructura informal y su funcionamiento.
Diagnóstico del clima organizacional.
o Contenido: Diagnosticar los recursos humanos de las entidades,
tratando de identificar posibles comportamientos y acciones de éstos que
puedan convertirse en fuerzas de apoyo o fuerzas barreras a la
implantación de la estrategia, y en este sentido se comienza con la
delimitación física de los grupos.
o Métodos e instrumentos a aplicar: Método sociométrico. Encuesta sobre
clima organizacional. Encuesta de compromiso. Trabajos en grupo.
Análisis documental.
o Resultados a obtener: Caracterización de la organización a partir del
clima organizacional existente, los grupos, sus líderes y compromiso con
la organización.
6. Los valores.
o Objetivo: Determinar los valores existentes en la organización.
o Contenido:
Fuente: Adaptado de Maurice Thevenet. Auditoria de la Cultura
Empresarial. Ediciones Díaz de Santos, S, A. 1992.
o Métodos e instrumentos a aplicar: Análisis documental. Cuestionarios
para determinar valores compartidos. Entrevistas. Observaciones.
Trabajos en grupo.
o Resultados a obtener: Listado de valores que se comparten en la
organización desde la perspectiva de sus trabajadores y sus clientes.
7. Paradigma cultural de cada grupo. Identificar si existe una cultura
empresarial común o existen subculturas por grupo.
o Objetivo: Diagnosticar el conjunto de subculturas que existen en la
organización. Determinar cuál es la cultura que prevalece.
o Contenido: Con la información obtenida en el paso anterior se
identifican las presunciones sobre las que opera cada grupo; las
presunciones interrelacionadas constituyen el paradigma cultural.
Se analiza si todos los grupos comparten las mismas presunciones e
ideologías o, por el contrario, si además de las diferencias por el
oficio o profesión tienen una visión diferente del mundo que los rodea,
pudiendo existir subculturas más fuertes que pongan en crisis a la
cultura receptora.
o Métodos e instrumentos a aplicar: Guía de observación de las
reuniones. Guía de observación del proceso de toma de decisiones.
Entrevistas reiteradas. Autoevaluación del sistema de valores.
Diagnóstico de la cultura empresarial actual y requerida.
o Resultados a obtener: Determinación de las presunciones que regulan el
funcionamiento interno de la organización y su relación con el entorno
(funcionamiento externo).
8. Incidencia de la cultura organizacional diagnosticada en el desempeño
empresarial.
o Objetivo: Diagnosticar el desempeño del producto cultural.
o Contenido: Se determina la relación entre las variables soft y las
variables hard, en qué grado la cultura apoya a los sistemas de gestión
y viceversa. Se analiza la cultura como factor de efectividad y en qué
grado garantiza la satisfacción de los actores internos y externos y
resultados de eficiencia y eficacia.
o Métodos e instrumentos a aplicar: En este paso se integra toda la
información obtenida de los pasos anteriores, lo cual se utiliza para
una descripción detallada del funcionamiento de la organización.
o Resultados a obtener: Diagnóstico de las variables hard. Diagnóstico
de las variables soft. Diagnóstico del entorno en que se desarrolla la
organización. Evaluación del grado de compatibilidad entre las variables
soft, hard y el entorno. Identificación del estadio en que se encuentra
la empresa de acuerdo con las salidas que tiene el modelo.
Diferencias entre el modelo y procedimiento metodológico diseñado y sus
similares
Para comparar el modelo y procedimiento diseñados con los existentes se
aplicaron las técnicas estadísticas pertinentes, resultando que existe
similitud entre los modelos de Schein, Thévenet, Cruz Cordero y Alabart.
Schein. Thévenet y Alabart reconocen como categoría integradora del
resto de los indicadores a los Paradigmas/ Referencias, y los cuatro
autores, incluyendo a Cruz Cordero (9) le dan un peso importante a las
presunciones.
Dentro de los indicadores que miden el comportamiento de los sistemas de
gestión los cuatro autores en cuestión reconocen la necesidad de
compatibilidad entre las variables cultura, estructura, estrategia y la
actitud ante el entorno. Dentro de los sistemas humanos, destacan la
vinculación de la cultura con el estilo de dirección, las relaciones
grupales y el funcionamiento de la gestión de los recursos humanos.
Al aplicar el método de concordancia de Kappa para analizar la relación
entre estos modelos se concluyó que entre el de Schein y el de Thévenet
existe tendencia a la similitud, y entre el de Schein y Cruz Cordero
existe similitud muy significativa. Comparando el de Thévenet y el de
Alabart se manifiesta tendencia a la similitud, y entre este último y el
de Cruz Cordero existe similitud muy significativa, sin embargo este
examen sólo responde a los indicadores utilizados en cada caso para el
diagnostico de la cultura.
El tratamiento dado en cada caso a los indicadores de los sistemas de
gestión y sistemas humanos es diferente. Para Schein constituyen otras
fuentes de datos culturales y para Thévenet constituyen elementos a
observar para descubrir valores. Por su parte, para Alabart constituyen
indicadores necesarios para conocer el funcionamiento integral de la
organización.
En cuanto a las relaciones grupales no en todos los casos se diagnostica
con el mismo nivel de profundidad. Sólo dos modelos evalúan la
estructura de los grupos y Alabart lo hace a partir de delimitar la
estructura formal e informal de éstos. Pocos autores tratan de medir la
variable Resultados, y prácticamente en ningún caso definen un método e
instrumentos que permitan analizar la influencia de la cultura en los
resultados de la organización, en este caso Alabart establece que el
Producto Cultural no es más que la consecuencia de las relaciones entre
estilo de dirección, variables soft y hard , y entorno.
Se manifiestan diferencias en la forma de llevar a cabo el diagnostico,
la esencia de éste y los fines que se persiguen con el mismo. Se
evidencian posiciones contrarias en cuanto a métodos e instrumentos a
utilizar y de igual forma, el alcance que persigue cada modelo varía en
cada caso.
Validación
Los resultados se obtuvieron mediante la aplicación del procedimiento a
un grupo de organizaciones del sector estatal, cooperativo y emergente
empleando un muestro por cuotas constituyéndose la población con el
personal dirigente. Las encuestas fueron válidas en el 45% de los casos,
lo cual fue tomado como porcentaje de muestreo.
Ejemplo del resultado del diagnóstico en una empresa
La empresa lleva a cabo un proceso de cambio que abarca todos los
sistemas y procesos. Se manifiesta un cambio de estilo, de rutinario a
liderazgo transformacional, unido a la implantación del sistema de
Perfeccionamiento Empresarial, lo que ha colocado a la entidad en una
mejor situación para su funcionamiento a partir del rediseño de las
variables hard, sin embargo aún persisten deficiencias tales como:
Falta coordinación en el funcionamiento de la estructura organizativa.
(Criterio de parcela). Subutilización de capacidades productivas.
Lentitud en la puesta en práctica de nuevos diseños de productos.
Carencia de un sistema de calidad, y de personal que atienda la tarea.
El sistema de gestión de recursos humanos no logra el compromiso de los
trabajadores (No está definida la estrategia de atención al hombre y
existe un insuficiente sistema para la selección del personal).
Funcionamiento limitado del sistema logístico. Funcionamiento
fragmentado de la mercadotecnia.
Analizando las variables soft, se evidencia que no se utilizan los
signos y símbolos para arraigar la cultura. Las normas de rendimiento
han cambiado favorablemente, lo cual incide en la productividad del
grupo. Se declaró un conjunto de valores no compartidos aún. El clima,
los valores y las actitudes han evolucionado. El nivel de confianza
entre sus miembros es medio. La moral de trabajo es alta, al igual que
la cohesión, el entendimiento y la habilidad para resolver problemas.
Existe una continua elevación de las metas laborales. Se estimula el
afrontar los conflictos para generar soluciones. Hay implicación en la
toma de decisiones. Se diseñan estrategias laborales efectivas y hay
habilidad para planificar el futuro, sin embargo, todavía se muestran
insuficiencias en cuanto a que no existe un sistema de valores
compartidos, ni tampoco un sistema de sanciones. No hay consenso en
cuanto a métodos y vías para alcanzar resultados, el espíritu de
renovación no se ha impregnado en todos los miembros del equipo
directivo, no se logra un cumplimento de las expectativas individuales y
las comunicaciones no son del todo efectivas.
Existe un conjunto de creencias positivas compartidas por la dirección y
sus subordinados, y forman parte, tanto de la cultura actual, como de la
deseada. Se trata al individuo como integrante de un equipo de trabajo
que aporta sus capacidades al logro del objetivo común, las personas son
controladas e influidas en su actuación a través del interés y el agrado
que encuentran en su trabajo o a través de una preocupación por las
necesidades y sentimientos de las personas, (este comportamiento se
sustenta en las presunciones que existen en la firma acerca del genero
humano). En cuanto a la cultura actual, la dirección y sus subordinados
coinciden en afirmar que la asignación de tareas se hace de acuerdo al
juicio y necesidades de las personas con más autoridad, los conflictos
son controlados por la intervención de los superiores y eventualmente
fomentados por ellos para mantener su poder; la información y las
ordenes fluye por la cadena de mando, y de arriba hacia abajo. Hay
coincidencia entre ambas partes en cuanto a la cultura preferida en que
un buen colaborador es aquel que prioriza la tarea, de acuerdo con las
habilidades, con la energía requerida y los recursos materiales
existentes. Las personas que lo “hacen bien” son técnicamente
competentes, las personas para hacer el trabajo con efectividad sienten
compromiso con éste y buscan satisfacción personal. Es necesario
trabajar juntos cuando la contribución conjunta es vital para la
realización de la tarea y la competencia entre personas debe darse para
aumentar la calidad de su contribución al logro del objetivo.
No existen criterios compartidos, entre dirección y subordinados, para
la cultura actual y la deseada, sobre lo que se considera ser un buen
jefe, qué se considera un buen subordinado, cuándo una persona debe
controlar a otra y cómo enfrentar el entorno.
Han cambiado radicalmente los paradigmas en cuanto a las relaciones
humanas, de rivalidad e individualismo a colaboración y espíritu de
equipo, las formas de enfrentar los problemas y cómo alcanzar la verdad.
Está definida la Misión y se busca la eficiencia, a pesar de que la
presunción de cómo enfrentar el entorno no le permite a la organización
desarrollarse totalmente. Se manifiesta un cambio, de considerar a la
empresa un sistema cerrado donde lo importante era producir por
producir, a tener plena conciencia que la empresa es un sistema abierto
y hay que producir lo que se venda.
Los datos económicos y financieros de la entidad forman parte del
diagnóstico, pero no se incluyeron en este artículo por razones de
espacio.
El producto cultural
Al examinar su producto cultural, los resultados fueron:
Se confirma, a través del instrumento empleado: Fortaleza del liderazgo
para llevar a cabo un cambio cultural. Que se puede pasar a fases
superiores en el proyecto, pero que es necesario potenciar la capacidad
de liderazgo poniendo énfasis en la calidad de la comunicación, las
decisiones y el logro de consenso, tanto en los métodos y vías de
enfrentar al entorno, como en la percepción que se tiene de éste, a fin
de poder trazar estrategias de desarrollo y fomentar las funciones de
integración interna.
Conclusiones.
o Se confirmó el problema científico planteado
o El modelo teórico y el procedimiento metodológico propuesto
posibilitan:
ü Analizar el funcionamiento de una organización desde el punto de vista
global en un entorno dado. (La definición que la empresa da a su entorno
y la manera en que entiende debe sobrevivir, adaptarse o crecer en el
mismo, lo que determina su misión básica, el objetivo principal y
estratégico y las funciones centrales de la misma).
ü Analizar las relaciones grupales detectando el estado de variables
tales como: clima organizacional, valores, actitudes, presunciones,
creencias, así como el lenguaje común, categorías conceptuales, límites
grupales y criterios para la inclusión y la exclusión, cómo se
distribuye el poder y la jerarquía, recompensas y castigos.
ü Analizar al individuo desde el punto de vista de su productividad y
satisfacción con el trabajo.
Esto permite a la dirección:
(a) Diseñar estrategias de entrada, coherentes con la cultura de la
entidad, para realizar intervenciones consultivas atenuando la
resistencia natural ante la presencia de agentes externos.
(b) Diseñar estrategias de cambio basadas en las principales fortalezas
de esa cultura, cambios endógenos, que inciden decisivamente en la
implicación, motivación, desempeño del personal y en la perdurabilidad
de dichos cambios.
(c) Diagnosticar la incidencia de la cultura organizacional en las
diferentes estrategias que se trace la entidad, avizorando el efecto de
las mismas.
(d) Determinar las coordenadas del clima social y la definición de los
vínculos entre sus integrantes.
(e) Determinar la incidencia de la cultura en los procesos de selección,
reclutamiento, socialización y medición del desempeño de la
organización.
(f) Determinar la vinculación existente entre la cultura y los elementos
del proceso de dirección.
(g) Determinar la incidencia de la cultura organizacional en los
fenómenos relacionados con la calidad, productividad y eficiencia.
(h) Determinar en qué medida la cultura existente garantiza la
adaptación de la entidad a entornos cada vez más dinámicos.
Referencias:
1.- Abravanel, H. et al. “Cultura Organizacional”. Legis Editores, S.A.
Colombia. 1982.
2.- Alabart Pino, Y. y Portuondo Vélez, A.L.: “La cultura empresarial,
una variable a considerar en la competitividad de las empresas. Folletos
Gerenciales. Año 3. No. 3. Marzo 1999. La Habana. Cuba.
3.- Allayre, Y.A. y Firsirotu, M. E.: “Cultura organizacional”. Legis
Editores, S.A. Colombia. 1982.
4.- Argyris, C.: “Participation et organization”. Dunod. 1974.
5.- Bennis, W.: “The 4 competencies of leadership”. Training and
development journal. Agosto, 1988.
6.- Barnard, C.I.: “The functions of the executive”. Harvard University
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7.- Boyer, E. y Equilbey: Tomado de Menguzzato, M. y Renau, J.
“Dirección Estratégica de la Empresa: un enfoque innovador del
management”. Editorial Ariel Económica, Madrid. 1991.
8.- Calori, R. y Atanel, T.: L Action strategique: Le management
transformateur. Editions d’Organisation. 1989.
9.- Cruz Cordero, T.: “Indicaciones metodológicas para el estudio de la
cultura organizacional en la empresa de refrigeración del Ministerio de
la Industria Alimenticia”. Tesis Doctoral. Universidad de La Habana.
Cuba. 2001.
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Dra., Msc., Ing. Yesmín Alabart Pino.
Profesora Auxiliar. Centro de Estudios Turísticos. Universidad de Holguín, y Dr., MSc., Ing. Angel Luis Portuondo Vélez. Profesor Titular. Centro de Estudios de Técnicas de Dirección (CETDIR), Instituto Superior Politécnico "José Antonio Echeverría" (ISPJAE) - Vicepresidente. Centro Internacional de La Habana, S.A. (CIH, S.A.) Casa Consultora y Auditora.
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