El objetivo de las técnicas de funcionamiento en equipo (teambuilding)
puede ser uno, varios, o todos los siguientes:
· Desarrollar la cultura de la organización en la que deben operar los
equipos.
· Decidir la composición de equipos específicos contratando y
gestionando a las personas que los forman para garantizar una
combinación adecuada de competencias y experiencia.
· Trabajar con un equipo para mejorar los niveles de confianza,
cooperación y comprensión respecto a las tareas que hay que llevar a
cabo.
2. Descripción global
Los equipos se pueden distinguir de los grupos, comisiones,
departamentos o personas observando los siguientes aspectos:
· La manera de tomar las decisiones y de emprender acciones.
· Hacia dónde se dirige la lealtad del grupo.
· Las responsabilidades, compromisos, a quién pertenecen los problemas,
etc.
Se espera o exige que los equipos hagan gala de independencia y
autocontrol. Las actividades laborales de los equipos pueden ser
planificadas por un departamento de gestión o pueden ser planificadas de
manera autónoma por los propios equipos. El trabajo en equipo reconoce
que la burocracia puede "obstaculizar" la iniciativa individual y no
resultar operativa, especialmente durante períodos de cambio incierto o
rápido.
Las técnicas de funcionamiento en equipos no se emplean únicamente para
establecer equipos de proyecto más eficaces. También son útiles para
ayudar a las organizaciones con estructura en funciones a ser más
eficaces, a fomentar el trabajo entre las distintas funciones, y a
establecer un pensamiento en procesos empresariales.
Aunque las operaciones militares en tiempos de paz siempre se organizan
de forma burocrática, a ciertos niveles y en ciertos momentos (es decir,
en tiempos de guerra), algunos grupos pequeños deben funcionar como
equipos autónomos. De forma similar, normalmente las organizaciones
empresariales trabajan de acuerdo a una jerarquía de mando y control,
pero en realidad existe una estructura organizativa informal que ayuda a
que se realicen ciertos trabajos que no poseen una representación
formal. Existen tipos especiales de equipos para tipos de situaciones
específicas (por ejemplo, los equipos específicos o equipos
negociadores, equipos de calidad, equipos de mejora de procesos, equipos
de innovación). Estos tipos de equipos cambian la manera de trabajar de
la organización. Otros tipos de equipos (por ejemplo, equipos de
mantenimiento, grupos de trabajo autónomos) solucionan problemas y
realizan labores que ayudan a la organización a completar sus
operaciones cotidianas.
Las técnicas de funcionamiento en equipos están relacionadas con una
buena gestión a todos los niveles. Evidentemente serán responsabilidad
de los "directores de recursos humanos" (en las organizaciones que usan
este tipo de término), aunque se trata de una responsabilidad difusa.
El funcionamiento en equipo es muy relevante para la gestión de la
tecnología, ya que el diseño de los sistemas tecnológicos resulta
crucial para la forma en que las personas los utilizarán. Asimismo,
resulta relevante para la gestión de la tecnología porque se relaciona
con la maneara de explotar la base de conocimiento ("tecnología") que
tenga la organización y con cómo se desarrolle estratégicamente, en
definitiva, con cómo "aprende" la organización.
La composición de los equipos se decide a menudo analizando las
capacidades profesionales de las personas (habilidades, conocimiento,
cualificaciones, experiencia) y comprendiendo las necesidades del
proyecto y las tareas que habrá que realizar. Cada vez son más las
empresas, especialmente a medida que los negocios se van basando en el
conocimiento, cuya tecnología se encuentra imbuida dentro de la
composición de sus equipos y en la estructura de las actividades que se
les asigna. Muchos directivos creen que se puede organizar la creación
de los equipos simplemente formando a los distintos individuos. En este
sentido, si bien se pueden utilizar técnicas de formación como la
interpretación de papeles, la simulación u otras actividades, debe
quedar claro que la formación de un equipo es una actividad continua que
va más allá de la simple decisión de enviar una serie de personas a un
curso. Ningún método de funcionamiento en equipos garantiza el éxito.
Además, las circunstancias cambian enormemente, con el tiempo, de una
empresa a otra y de una situación a otra. Quizá, un primer paso práctico
a la hora de decidir la mejor manera de formar equipos sea entender:
· Por qué sería deseable.
· Por qué no existe todavía.
· Qué tipo de equipo se necesita.
Es importante desarrollar la competencia adecuada para futuros equipos.
Si la formación de un equipo ha sido un éxito, entonces hay que mantener
el trabajo en grupo. También pueden ser útiles las analogías con otro
tipo de situaciones, por ejemplo, pensando en el personal de una
ambulancia, una brigada de incendios, la tripulación de un avión, un
yate de carreras, un dentista y su personal de apoyo, un grupo de
diseñadores industriales, o el equipo de montaje de un motor. Teniendo
en cuenta los requisitos de diseño de dichos equipos surgen preguntas
que pueden ayudar a mejorar la formación de un equipo en la situación
personal de cada uno, como por ejemplo: ¿existe un líder?, ¿Pueden hacer
todos los trabajos todos los miembros del equipo o es importante la
combinación de competencias?, ¿Deberían recibir la misma consideración
todos los miembros?,
¿Son algunos miembros solamente necesarios de vez en cuando? En Europa,
especialmente comparativamente
Con Japón, ha resultado culturalmente difícil para los directivos o
ingenieros admitir de forma abierta y dentro de un equipo lo que no
sabían, y, sin embargo, resulta imprescindible para el éxito de la
ingeniería concurrente.
En general, los equipos tienen suficiente autonomía para decidir la
mejor manera de organizar el trabajo según las habilidades de los
miembros del equipo, pero no suelen tener control sobre qué trabajo se
va a hacer. Cuando el equipo se organiza para un proyecto de I+D o de
innovación, a veces se relajan un poco estos criterios. En este tipo de
equipos puede haber una combinación de labores rutinarias y no
rutinarias. Quizá haya que fomentar los comportamientos emprendedores
dentro de estos grupos, y permitir operar al equipo con un cierto nivel
de "clandestinidad" puede ser un método para estimularlos. Se pueden
implantar procesos "democráticos" relativos a la terminación del
proyecto y a la selección de futuros proyectos, ya que quizás solamente
el equipo sepa lo suficiente para tomar tales decisiones. Esto lleva al
empleo de la filosofía de "organización que aprende". Dentro de este
planteamiento se analiza sistemáticamente la manera en que se recibe y
se usa (la usa el equipo) la información nueva para que el equipo pueda
aprender a ser más eficaz. Antes de que estuviera tan extendido el
enfoque de "organización que aprende" estos comportamientos y procesos
se estudiaron y explicaron utilizando conceptos como el de guardián de
la tecnología y el de campeón de producto o campeón de la innovación.
3. Técnicas específicas
La siguiente clasificación de equipos puede ayudar a los directivos a
entender cómo y porqué necesita formar un equipo. Pueden ser:
· Equipos estables fijos.
· Equipos espontáneos.
· Equipos de proyecto.
· Equipos frecuentemente cambiantes.
· Grupos de trabajo dispersos.
· Equipos de resolución de problemas.
· Equipos de mejora de la calidad.
Habrá que considerar los sistemas de comunicación y con ello las
implicaciones del TI. La arquitectura de los edificios es importante,
pero todavía no se entiende plenamente la relación entre arquitectura y
el trabajo creativo. Puede parecer que el teletrabajo y los horarios
flexibles, y las necesidades que muchas personas tienen de trabajar
solas, o alejadas de la empresa (por ejemplo, apoyando al cliente) hacen
más difícil lograr y mantener el trabajo en equipo, pero paradójicamente
esto también puede facilitar el trabajo en equipo. En los últimos años
se han estudiado las necesidades que pueden presentar los equipos
dispersos con relación al fax, teléfono, correo electrónico y
videoconferencia. En general se cree que los equipos de alto rendimiento
necesitan relacionares con mayor frecuencia e intensidad, y que usarán
una mayor variedad de sistemas para ayudarles a hacerlo. Por lo tanto,
en la práctica usan una mayor y más variada combinación de fax,
teléfono, correo electrónico y videoconferencia.
Se pueden utilizar técnicas creativas como el brainstorming, y métodos
de diseño como el QFD como catalizadores para facilitar el trabajo en
equipo. La psicometría puede ser útil (para la contratación,
planificación de la carrera profesional, toma decisiones de promoción,
etc.).
Existen otros métodos para formar equipos:
· Una cuidadosa selección y contratación de los miembros del equipo.
· Prestar atención a los papeles que desempeñan las distintas personas.
· Prestar atención al sistema de incentivos.
· El diseño y rotación del trabajo.
· Evitar conflictos entre los equipos con miembros de varias funciones y
los departamentos funcionales.
· El aprendizaje de acciones.
· Los cursos con actividades al aire libre.
· La estructuración de la experiencia que tengan las personas en
proyectos.
También hay que abordar los siguientes factores:
· Asesorar sobre el equilibrio global de los equipos y sugerir cómo se
pueden distribuir las responsabilidades.
· Facilitar a las personas las directrices y orientaciones adecuadas a
su estilo de trabajo y su personalidad.
· Autoconocimiento, informar sobre cómo ve el resto del equipo a cada
miembro del mismo.
· Asignar trabajos, ayudar a tomar decisiones sobre la asignación de
trabajos, reducir las posibilidades de elegir personas que no encajen, e
informar a los miembros del equipo sobre el próximo proyecto y sobre las
posibles expectativas y propuestas.
· Valoración, descubrir talentos especiales de comportamiento.
· Formar a los directivos, incrementar la comprensión de los directivos
sobre distintos comportamientos humanos en el lugar de trabajo.
· Evolución de la carrera profesional, buscar los trabajos que mejor se
adapten a una persona.
4. Beneficios
· El funcionamiento en equipo ayuda a crear una organización eficaz
basada en la cooperación entre los empleados.
· La filosofía contemporánea de gestión que promueve los valores del
trabajo en equipo se basa en el reconocimiento
· de la necesidad de poseer calidad, fiabilidad, flexibilidad y
capacidad de respuesta a todos los niveles, pero especialmente en
conseguir que la organización ofrezca un servicio satisfactorio a sus
clientes.
· La necesidad de los negocios de innovar más rápido y con mayor
fiabilidad (y por lo tanto, su necesidad de trabajar en redes) ha
incrementado la necesidad de trabajar en equipo en las organizaciones.
El trabajo en equipo es especialmente beneficioso para las actividades
que se desarrollan en ubicaciones varias donde es deseable aplicar
técnicas de ingeniería concurrente.
· Diseñar un negocio según los procesos del mismo, en vez de hacerlo
según la especialización funcional, depende fundamentalmente de que se
aplique una cultura de trabajo en equipo.
· Algunos directivos han optado por formar equipos para reducir los
niveles de absentismo, enfermedad o de rotación del personal.
5. Recursos e implicaciones para las funciones empresariales
El funcionamiento en equipo debe llegar a ser parte de la cultura de la
organización. Una directiva experimentada la puede fomentar como un
asunto de política y se puede implantar al nivel de funciones o
departamentos. Evidentemente, cuando existe un director de recursos
humanos, es su responsabilidad explicar, facilitar y respaldar el
funcionamiento en equipo. Los equipos son necesarios en todos los
niveles de una organización. Cuanto más se base una empresa en la
jerarquía o las funciones, más deseable es formar equipos, pero también
es más difícil implantarlos. Los directivos pueden estudiar primero si
se necesitan otros enfoques antes de poder formar un equipo: ingeniería
de procesos empresariales, trabajo en redes, gestión de interfaces, etc.
El funcionamiento en equipo es de una especial relevancia pero
particularmente difícil cuando se usa para integrar personas de
diferentes áreas de la organización, como el marketing, producción e
I+D.
El funcionamiento en equipos no se hace solamente para crear equipos de
proyecto más eficaces. El funcionamiento en equipos se usa también para
ayudar a organizaciones basadas en funciones a actuar con mayor
eficacia, fomentar el trabajo multifuncional, y provocar un pensamiento
empresarial de procesos.
6. Cuidado con...
Puede haber directivos que deseen fomentar el funcionamiento en equipos
con el fin de esconder deficiencias en otras áreas. Estos pueden
intentar echar la culpa a empleados individuales o a los empleados
colectivamente, del resultado mediocre de un proyecto o un negocio o por
una mala integración funcional. Quizá consideren el funcionamiento en
equipos fundamentalmente como un método para reducir los niveles de
absentismo, enfermedado rotación del personal. Pero quizá deban estudiar
primero por qué existen tales problemas en la organización. Los
individuos con una fuerte personalidad y los directivos con altos
niveles de dinamismo y carisma pueden ser vitales para la organización,
pero difíciles de combinar en equipos. Entender cómo necesitan trabajar
diferentes personas y cómo trabajan en realidad puede ser útil antes de
iniciar los ejercicios de funcionamiento en equipos.
GESTIÓN DEL CAMBIO
1. Objetivo
Poner en práctica el cambio en la empresa de una manera estructurada,
siempre que implique una transformación organizativa del modo en que la
empresa hace las cosas.
2. Descripción global
Usar esta herramienta
En esta sección se expone un proceso paso a paso para la gestión del
cambio. No se trata de un proceso obligatorio; cada empresa se enfrenta
a desafíos diferentes, pero hay unas directrices muy útiles que le
ayudarán a avanzar.
Gestionar el cambio
Las empresas a menudo necesitan cambiar. De vez en cuando, esto requiere
una transformación radical, pero habitualmente el cambio consiste en
mejoras graduales o pequeñas iniciativas para mejorar productos y
procesos. La tecnología es el motor tanto del cambio radical como del
gradual. ¿Recuerda cuándo empezó su empresa a dejar de utilizar sus
sistemas administrativos manuales y sustituirlos por ordenadores? Estas
nuevas tecnologías para el procesado de datos electrónicos le dieron la
oportunidad de gestionar mejor la información, a un menor coste y más
rápidamente. Pero había muchas preguntas y dificultades, como por
ejemplo: ¿qué tecnología usar?, ¿Cómo gestionar el cambio de los
sistemas?, Y ¿cómo cambiar el comportamiento de las personas? Se ha
aprendido mucho sobre cómo se puede incrementar la probabilidad de
gestionar un cambio con éxito. A medida que mejore sus competencias
sobre la gestión del cambio, permitirá a su empresa solucionar problemas
y aprovechar nuevas oportunidades y tecnologías en beneficio de los
clientes, accionistas, y a menudo, de los empleados. Algunas veces el
cambio está impulsado por la tecnología, otras veces existen otros
factores que promueven el cambio. Pero independientemente de la
necesidad que lleve al cambio, los principios son los mismos. Las
pequeñas y medianas empresas (PYMES) presentan muchas ventajas a la hora
de poner en práctica un cambio. Pueden reaccionar con prontitud, sus
propietarios son gente decidida y el personal suele ser muy leal.
No obstante, no es fácil gestionar el cambio. A continuación se muestra
un ejemplo: Pierre Jerard, empresario de una ciudad industrial del norte
de Francia, levantó una empresa inmobiliaria que fue próspera durante 20
años. Compró casas cuando los precios eran bajos y las alquiló. Era
propietario de 350 viviendas y contrató a 11 personas, pero en 1996 los
beneficios empezaron a caer y tenía demasiadas viviendas vacías a la
espera de inquilinos. Aún más preocupante era el hecho de que la mayoría
de las personas que querían alquilar sus casas eran a menudo personas
sin hogar, sin recursos, o que no querrían aceptar las responsabilidades
básicas. Con frecuencia se hacían fiestas donde corría el alcohol, se
tomaba drogas y había peleas, todo ello en vecindarios que hasta hacía
poco había sido respetable. Pierre lo intentó todo, sabía gestionar las
dificultades. Tenía un objetivo claro: quería alquilar más del 95% de
sus propiedades a inquilinos respetables y responsables. Echó al
personal, fijó objetivos, hizo mucha publicidad, analizó las tendencias
etc. Pero ¡todo fracasó! Sabía que tenía que modificar la manera de
gestionar su negocio, pero no podía decidir qué hacer. Un día Pierre
habló sobre su negocio con Henri, un viejo amigo que le dijo: "¿Sabes,
Pierre? Eres un magnífico emprendedor, pero un gestor mediocre. No estás
capacitado para dirigir un negocio maduro. Gritas al personal, intentas
hacerlo todo tú y ya no funciona. Necesitas un gerente profesional para
que lleve tu negocio". Pierre reflexionó durante varios días, se dio
cuenta de que lo que decía su amigo era cierto y contrató un gerente. En
cuestión de pocos meses el negocio estaba bajo control, los alquileres
superaban el 95% y Pierre volvía a dormir por la noche.
¿Qué se puede aprender sobre la gestión del cambio a partir de esa
historia? Lo más importante es que, para cambiar de un negocio de tipo
emprendedor a un negocio bien gestionado, fue necesario que el
propietario cambiara su maneara básica de pensar. Pierre era la mayor
ventaja, pero también la mayor desventaja de la empresa.
Principios de la gestión del cambio
Lo más difícil del cambio es aprender a pensar de otra manera. Esto hace
necesario que los propietarios y los directivos revisen sus propias
ideas sobre la manera correcta de dirigir su negocio. Todo el personal
deberá entonces desarrollar nuevas maneras de pensar y a menudo también
nuevas competencias.
En total, existen ocho factores clave que pueden inhibir el cambio en
una PYME:
1. Poca amplitud de miras de los altos directivos.
2. Falta de solidez financiera.
3. No entender adecuadamente las oportunidades tecnológicas.
4. Debilidades estructurales de cara a la competencia.
5. Mala gestión de la competencia en áreas críticas.
6. Personal poco cooperativo.
7. Procesos de gestión del cambio ineficaces.
8. Falta de claridad y de fuerza de voluntad en la directiva.
Proceso escalonado para cambiar la gestión
Aunque casi nunca se realiza un cambio a ritmo continuo, resulta útil
avanzar paso a paso. Hay siete fases clave para gestionar eficazmente un
cambio de programa en una PYME.
1. Encontrar tiempo. En las PYMES la gente suele estar saturada de
trabajo. El cambio gestionado requiere puntos de apoyo, así que el
primer paso consiste en encontrar tiempo para investigar, evaluar,
explorar, pensar, aprender, comunicares y experimentar. Sin una
inversión consciente de tiempo, las probabilidades de éxito se reducen
mucho. Esto es especialmente importante cuando se introduce una nueva
tecnología. Hay mucho que aprender. Es necesario entender y evaluar las
diversas tecnologías de la competencia. Deben preverse todas las
implicaciones del cambio con el mayor detalle posible: los resultados no
serán buenos si el cambio se planifica entendiendo sólo superficialmente
sus posibles efectos.
2. Preparar una visión de futuro. Responda primero a esta pregunta;
"¿por qué cambiar?". No logrará el éxito hasta que no tenga claros los
beneficios del cambio propuesto para la empresa, los clientes y
empleados. El benchmarking y la comparación con los best in class son
poderosas herramientas para definir qué es lo que hay que cambiar. A
continuación es vital responder a la siguiente pregunta: "¿qué será
distinto cuando se hayan aplicado los cambios?". Debe dar una respuesta
detallada, global y exhaustiva.
Lo mejor es fijar una fecha (quizá un año a partir de hoy) y describir
cómo será la empresa en esa fecha. Esa será su "visión de futuro".
3. Identificar los factores que pueden obstaculizar el cambio. Siempre
hay reticencias que pueden resultar molestas. Normalmente tienen que ver
con la gente (por ejemplo cuando puede poner en peligro la seguridad del
empleo, la pérdida de rango, el aprendizaje de nuevas competencias, el
cambio de los hábitos, etc.), pero también pueden referirse a sistemas,
procesos, equipos o recursos. Resulta útil hacer una lista de todos los
factores que obstaculizan el cambio y evaluar el posible grado de
resistencia (1 = baja, 2 = media, 3 = alta). Deben considerarse las
siguientes preguntas: ¿qué implican estos factores?, ¿Qué se puede hacer
para reducir los efectos negativos? La gente es reticente al cambio por
diversos motivos. La mayor reticencia al cambio puede provenir de los
mandos intermedios, quiénes presienten una pérdida de poder o de rango o
una falta de adecuación personal. Si el cambio requiere cambiar las
tecnologías, es vital darse cuenta de que la gente deberá comportarse de
diferente manera. No sólo tendrán que aprender nuevas habilidades, sino
que también tendrán que olvidar algunas de las cosas que hacen ahora.
Por lo tanto, a menudo se encuentra una resistencia, quizás movida por
el miedo, pero que se puede reducir si se encuentra el modo de hacer que
la gente domine las nuevas tecnologías de forma cómoda.
4. Vender el cambio. Debe participar todo aquel que pueda influir en el
éxito o el fracaso del cambio. La alta dirección debe vender la
necesidad del cambio para fomentar la implicación activa en la gestión
del cambio con el fin de crear el sentimiento de que pertenece a todos.
El motivo del cambio debe ser: breve (una página deberá ser suficiente),
claro (hay que describir bien el motivo del cambio), detallado (la gente
tiene que saber qué va a ser diferente), centrado en los empleados (hay
que contemplar las posibles preocupaciones del personal), limitado (los
cambios deben hacerse con rapidez), y hay que fijar fechas para
lograrlo. Es necesario lograr el consenso de todos los empleados. Esto
requiere la existencia de una comunicación periódica, abierta y
frecuente, que fluya desde los mandos superiores hasta la base y
viceversa. Es necesario y deseable decir la verdad. La gente tiene que
confiar en los que dirigen el cambio y les molestará sentir "que no
saben exactamente qué ocurre" o que son manipulados. El estilo de
gestión con mayores probabilidades de éxito se caracteriza por ser
abierto, sincero y directo.
5. Desarrollar un plan. Con bastante frecuencia los cambios son
complejos, hay que hacer muchas cosas a la vez. Es importante considerar
la empresa como un "sistema", con elementos que se relacionan entre sí.
Hay que entender todos los elementos del sistema y tener en cuenta sus
interacciones. Para coordinar múltiples iniciativas es necesario un
plan, que debe desarrollarse con la mayor colaboración posible. No se
puede, o no se debe, detallar todas las acciones, ya que el personal
debe participar de manera creativa. El plan deberá identificar los
puntos a los que se debe prestar una atención especial y especificar los
pasos para las áreas clave. Los cambios tecnológicos varían en cuanto a
su escala (la envergadura del cambio) y al- canse (el número de personas
y actividades afectadas). A medida que crecen la escala o el alcance, el
plan se hace más importante. A menudo se necesitan diversos niveles de
planificación y serán necesarias las técnicas de gestión de proyectos
para coordinar todos los elementos del proceso.
6. Aprender. La herramienta más poderosa para ayudar a gestionar un
proceso de cambio en una PYME es el aprendizaje. A veces se tratará de
una formación estructurada aunque también son muy importantes el
entrenamiento, la experimentación y el desarrollo individual y de los
equipos. Además, el cambio gestionado requiere un ambiente de
experimentación que no penalice los fallos "honestos". Hay que explorar
nuevas tecnologías y con frecuencia hay que hacerlo como si fuera un
juego, para que no resulten demasiado desalentadoras. A medida que la
gente aprende, se van desbloqueando sus actitudes y desarrollan ideas
que empujan hacia adelante el proceso de cambio. Se deberá desarrollar
un ciclo de "acción - experimentación - revisión". Es fundamental que el
ciclo se repita constantemente o de lo contrario no se producirá el
aprendizaje.
7. Controlar la eficacia. Se necesita establecer "hitos" para evaluar
cómo se están haciendo las cosas. Una manera de evaluarlo sería a través
del entusiasmo con que la gente se involucra, pero se necesitan
resultados tangibles. Una vez que está en marcha un programa de cambio,
las acciones valen más que las palabras.
Capacidades de dirección para gestionar el cambio
Aunque los siete pasos presentados anteriormente ofrecen un poderoso
juego de directrices para el proceso, se requieren unas capacidades de
dirección especiales para gestionar eficazmente el proceso.
Las principales capacidades necesarias para la gestión incluyen:
1. Gestionar el proceso de aprendizaje. Hay mucho que aprender. La gente
está acostumbrada a utilizar el sistema existente y tiene sus propias
rutinas. El cambio exige hacer las cosas de manera diferente. Con
frecuencia hay que remplazar las antiguas prácticas. Algunos cambios
requieren una inversión importante en formación estructurada. Siempre es
necesario reunir a todo el personal y preguntar: "¿qué funciona bien?,
¿Qué no funciona bien?, Y ¿qué hemos aprendido hasta ahora?". Las
preguntas clave incluyen: ¿qué necesita aprender la alta dirección para
poder tomar decisiones eficaces y gestionar el proceso de cambio?, ¿Qué
tiene que aprender el personal involucrado para poder participar
plenamente en el proceso de cambio?, ¿Cómo puede aprender la gente de su
experiencia? Y ¿cuánto hay que invertir en formación?
2. Gestionar el proceso de visualización. La alta dirección debe
imaginar lo que va a ocurrir cuando se complete el cambio. En el proceso
de "visualización" debería participar el mayor número de personas
posible y hay que tener mucho cuidado en garantizar que la "visión" sea
realista y esté respaldada por la gran mayoría del personal. Las
preguntas clave incluyen: ¿quién debe participar en el proceso de
elaboración de una visión de futuro?, ¿Cómo se puede expresar la visión
de futuro para que parezca que es relevante y que merece la pena?, ¿Qué
hay que hacer para convertir la visualización del futuro en estrategia y
táctica?, Y ¿cómo se puede medir el cambio frente a la visión del
futuro?
3. Gestionar el proceso de consulta. Las consultas son vitales por dos
motivos clave. En primer lugar, el personal es una mina de oro de buenas
ideas; si se les ignora, el esfuerzo del cambio se verá privado de la
creatividad y de la experiencia acumulada. En segundo lugar, si el
personal no forma parte del proceso de consulta, es muy posible que su
implicación sea escasa, y esto minaría toda iniciativa. Las preguntas
clave incluyen: ¿a quién hay que consultar?, ¿Cómo se puede transmitir
expectativas realistas al personal sobre el proceso de consulta?, ¿Cómo
se puede registrar y evaluar las ideas y las reacciones del personal?, Y
¿qué se debe retroalimentar a aquellos que han sido consultados?
4. Gestionar el proceso de cambio como un proyecto. Es útil contemplar
un cambio organizativo como si fuera un proyecto que requiere todas las
competencias de un director de proyecto experimentado. Hay que desglosar
las labores en elementos y asignar responsabilidades. Hay que programar
el trabajo y asignar los recursos. Se deben realizar evaluaciones
formales definidas y programadas una vez se pueda analizar el progreso.
Las preguntas clave incluyen: ¿quién es el director del proyecto?,
¿Quién forma parte del equipo del proyecto?, ¿Qué metodología de
proyecto hay que usar?, Y ¿cómo se pueden asignar recursos suficientes?
5. Gestionar el proceso de consolidación. Algunas veces las empresas
introducen un cambio y luego el personal vuelve paulatinamente a sus
antiguos sistemas. El cambio debe reforzarse mediante la recompensa, el
reconocimiento y la atención de los directivos. Lograr que las nuevas
prácticas se conviertan en algo "natural" lleva su tiempo. Las preguntas
clave incluyen: ¿cómo hay que "medir" el éxito?, ¿Qué se va a hacer para
recompensar a aquellos que respalden el cambio?, ¿Qué se hará si el
cambio no se implanta totalmente?, Y ¿cómo se pueden entender y
comunicar los beneficios del cambio?
3. Beneficios
El cambio está estrechamente relacionado con la innovación. Si no puede
gestionar el proceso de cambio, no será capaz de innovar. Por este
motivo, las herramientas de gestión del cambio son relevantes para
gestionar la tecnología y la innovación. Esto ocurre cuando una empresa
quiere introducir un nuevo proceso de fabricación, o quiere optimizar el
proceso de desarrollo de nuevos productos. El proceso de gestión del
cambio paso a paso es una manera de facilitar y suavizar el proceso del
cambio.
4. Recursos e implicaciones para las funciones empresariales
La gestión del cambio no tiene éxito accidentalmente, ni tiene lugar sin
esfuerzo. Se necesitan diversos tipos de recursos, y la medida en la que
se vayan a necesitar variará según el tipo, tamaño y escala del
proyecto.
Como mínimo, es probable que se necesite algún tipo de formación para
ayudar a los afectados a entender por qué está ocurriendo el cambio y
dotarles de las competencias y el conocimiento necesarios para respaldar
el proceso. También podría requerir la función o papel de un "agente del
cambio", una persona responsable de ayudar a facilitar el cambio. Puede
ser una persona interna o externa a la organización, pero su función
consiste fundamentalmente en ayudar al proceso de cambio, más que su
contenido.
5. Cuidado con...
La gestión del cambio no es tan sencilla como parece. Aunque la norma
sigue un método paso a paso, éste sólo funcionará si existe un apoyo y
un compromiso reales y continuos para el proceso de cambio.
Concretamente, sin el apoyo y el respaldo de los directivos más
veteranos, incluso un proceso bien planificado será un fracaso.
Otra fuente de problemas pueden ser las personas ajenas al alcance
inmediato del proyecto que pueden no haber sido consultadas. Es
importante comprobar que se les ha consultado. Al planificar un proceso
de cambio un método sencillo consiste en plantearse tres grupos de
personas y asegurarse de que han sido consultadas. Los tres grupos son:
· Quién sabe: ¿quién tiene conocimientos para ayudar a este proyecto o
para hundirlo?
· Quién puede: ¿quién tiene poder para ayudar al proyecto o para
hundirlo?
Quién se preocupa: ¿a quién va a afectar de una u otra manera y por lo
tanto, debe ser consultado e implicarse en él?
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